Hola chic s :D
Perdón por el retraso, espero que disfruten este capitulo, además hay muchos FB en este capitulo, no sé si lo lleve bien así que díganme si quedó raro, no me voy a enojar ni nada parecido. Las dejo leyendo, gracias por leer y espero sus reviews =D y por supuesto esperen mi contestacion.
Vampire Knight y sus personajes pertenecen a Matsuri Hino.
Capitulo 8: Es normal que sientas celos.
Akita, Japón 7:30 pm
En la casa donde los gemelos Kiryuu crecieron, estaba una chica de largo cabello gris y delgada figura, los rasgos de su rostro eran tan finos y su piel era tan blanca que parecía una muñeca de porcelana, sus labios eran del color de las cerezas en contraste con sus ojos grises, estaba recostada con los brazos cruzados tras su cuello, tan quieta que podría confundirse con una escultura. Junto a ella y en la misma posición estaba un chico alto, de cabello negro y corto, ojos igual de negros, como una noche sin luna y un rostro indiscutiblemente masculino, ciertamente inspiraba miedo. Ambos descansaban sobre el techo inclinado de la casa, observando las estrellas que comenzaban a aparecer conforme caía la noche, a su lado una ventana abierta crujía cuando entraba el aire.
-Oye Kat-kun-
-Hmm-
-¿Crees que Zeru-kun se encuentre bien?-
-Claro que sí María, ¿no acaba de contarnos tía Hitomi que esta muy bien con la terapia?-
-Si pero... ¿porque no nos ha llamado?-
-No lo sé, pero debemos esperar por él hasta que esté listo-
-Tienes razón-
...
-Oye Kat-kun-
-Hmm-
-¿Extrañas a Ichiru?-
-Por supuesto que sí, ¿no fuimos nosotros cinco siempre los mejores amigos?-
-Si... yo también lo extraño mucho-
-Ahora no podemos darnos el lujo de seguir llorando, tenemos que ser fuertes por Zero-
-Es verdad... por cierto ¿como está Kazumi-chan?, en la escuela parece normal, pero...-
-Ella sigue muy triste, le duele pensar en él es por eso que no vino hoy, ya sabes que le gustaba mucho Ichi-
-Si, ni siquiera quiso despedirse de Zero-kun-
-Bueno...nosotros tampoco, aquel día que se fue no vinimos a despedirnos-
-Si hubiera venido no lo hubiera dejado ir, es por eso que no vine-
-Si yo también, mi papá intentó convencerme pero no me atreví-
-Somos unos pésimos amigos-
-Tienes razón-
...
-Oye Kat-kun-
-Hmm-
-¿Porqué ya no te molestas cuando te llamo Kat-kun?-
-Porque... fue Ichiru quien me puso ese apodo-
-¡Ah! es verdad, lo siento-
-No importa, María... ¿recuerdas aquella vez que asustamos a los chicos entrando por la ventana?-
-Como olvidarlo, fue cuando cumplieron 12 años, entramos a media noche-
-Si y no sé como se te ocurrió que nos disfrazáramos de zombis ¿recuerdas la cara de Zero?-
-Jamás podría olvidarla, casi moja los pantalones del miedo jaja-
-Jaja es cierto, yo pensé que Zero iba a ser el más valiente y poco le faltó para saltar a los brazos de chi-
-Pero debes admitir que nos hizo temblar cuando gritamos "FELIZ CUMPLEAÑOS" y se dio cuenta que éramos nosotros-
-Su cara era aterradora, cuando se enoja da miedo-
Se miraron y ambos rieron por los recuerdos tan lejanos pero que al mismo tiempo parecían haber sucedido ayer, cuando solo les preocupaba ser felices e ignoraban por completo la parte cruel de la vida, aquella que te quita a las personas más importantes para ti sin pedir tu opinión. María dejó de reír cuando la risa de su amigo se convirtió en un sollozo, lo tomó de la mano y la apretó fuerte.
-Creí que dijiste que no podíamos seguir llorando- le recordó.
-No me importa lo que dije- respondió con dificultad y se cubrió la cara con el brazo libre.
Apretó aun más fuerte su mano. Les sacudió el alma enterarse de la muerte de Ichiru, luego sufrieron la agonía de no saber que pasaría con Zero y después la impotencia de verlo "muerto en vida" y no poder ayudarlo fue desgarrador. Después de todo, una herida abierta no puede sanar en tan poco tiempo ¿verdad?
Kanata reflexionaba mientras regresaba a casa caminando. Desde que Haruka se había llevado a Zero había sido un nuevo comienzo para él y Hitomi, la pérdida de Ichiru era algo de lo que definitivamente jamás se podrían recuperar pero lo que les daba ánimo para seguir era Zero, no se imaginaban por lo que pasó, ellos habían tenido una conexión tan especial, tan física y espiritual, que ambos estaban seguros que una parte de Zero murió con su hermano, era doloroso pensarlo pero todo estaba mejorando ahora. Hace una semana Haruka había vuelto a llamar para informarles del estado de Zero, era increíble su avance y algo que los alegró fue cuando les pidió los documentos de Zero pues pensaba ingresarlo en la escuela otra vez, casi no le creyeron cuando se los contó. Aun no podían hablar con él pero definitivamente todo estaba mejorando.
Otra cosa que le había preocupado un poco era como se llevaría Zero con los hijos de Haruka, pero al parecer todo estaba saliendo bien. No se lo dijo con exactitud pero aparentemente su hijo había ayudado bastante a Zero, aunque no le dijo de que manera, pero con lo que le había contado estaba seguro que terminarían siendo muy buenos amigos y si eso pasaba entonces tendría un excelente pretexto para visitar a Haruka o viceversa. Realmente le gustaría seguir en contacto con él, lo había extrañado mucho tiempo después de su "separación" que no quería que volviera a suceder, incluso tal vez podrían volver a... hacerlo...
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Disfrutaba el agua caliente que acariciaba su cuerpo y le daba descanso, era tan placentero tomar una ducha después de un día de trabajo y el suave aroma del champú lo relajaba. Aprovechaba también para reflexionar el día a día con Kei-kun, no supo exactamente que pasó entre él y Haruka aquella vez, pero cuando regresó le impresionó verlos juntos en la cama, Haruka leyendo un cuento para él. Fue tan tierno y a partir de entonces Kei-kun empezó a hablar con más frecuencia y según le había dicho Haruka, habría que esperar un poco más para empezar a cuestionarlo sobre lo que vivió en aquella cabaña con su padre, si es que el maldito podía llamarse así. Le explicó también que era bastante probable que con la simple mención de aquello se cerrara de nuevo a todo, sin embargo él confiaba en la capacidad de su compañero, estaba seguro que podría ayudarlo.
De repente, otro cuerpo se pego a él.
-¡Rayos!, ¿que haces aquí?, te dije que me esperaras en la recepción- preguntó en voz baja y con enfado, definitivamente Haruka nunca dejaba pasar ninguna oportunidad.
-Aprovecho el tiempo- se excusó mientras lo abrazaba por la espalda y empezaba a morder su oreja y besar su cuello.
-¿Estás loco?, estamos en los vestidores, alguien podría venir- dijo con voz entrecortada, esos besos le estaban gustando.
-Nadie vendrá, siempre somos los últimos en irnos ¿recuerdas?, a esta hora ya no hay nadie- le aseguró y acalló cualquier queja con un beso.
Con sus manos empezó a recorrer su pecho y sonrió al notar que el jabón en su cuerpo facilitaba la tarea. Se pegó completamente a él y lo dejó de frente a la pared mientras el agua caía sobre ambos, deslizó una mano hacia su miembro y la otra la dejó sobre uno de sus pezones y al mismo tiempo empezó con un vaivén torturador, de arriba a abajo, por toda su longitud. Kanata apretaba los puños y empezaba a gemir al sentir la tibia mano de Haruka sobre él, le molestaba mucho que lo hiciera tan lento, pero había algo en como lo tocaba que lo hacía sentir en el cielo y no podía quejarse.
-Hmmm...Haru...ka...hmm...más- jadeaba en el estupor de las sensaciones. Haruka aumentó un poco el ritmo mientras frotaba su miembro contra Kanata, y su voz cuando gemía era el afrodisiaco que lo estimulaba.
Haruka volteó hacia un lado y vio algo que encendió una idea en su cabeza y cuando notó que Kanata estaba por venirse detuvo los movimientos en su miembro súbitamente y para evitar quejas lo besó de nuevo con pasión. Entonces lo cargó un poco y fue deslizándose suavemente por las duchas, cosa que entre besos y gemidos no notó, y cuando se dio cuenta ya estaban frente a un espejo de cuerpo entero, sintió un poco de vergüenza al ver su erección e intentó cubrirse con las manos pero Haruka no lo dejó.
-No...Déjame verte- le susurró con voz ronca en su oído e impidió que sus manos escondieran su belleza anatómica. -Mírate... eres tan sensual- Kanata vio como Haruka bajó su mano hacia su entrepierna y empezó a acariciarlo suavemente, sentía un placentero cosquilleo y ronroneó como gatito cuando agarró sus testículos y los apretó, subió su mirada y encontró la de Haruka cargada de deseo, lo esquivó, era demasiado...tentador.
Haruka tomó su rostro obligándolo a verse y reanudó su tarea, cambiando de táctica ahora agarró su pene con furia, haciendo que soltara un sonoro gemido de complacencia y dolor. El movimiento en su miembro iba al ritmo de sus acelerados latidos, Haruka se sintió como poseído y se frotaba contra él salvajemente, empezó a lamer su oreja e introducía la punta de la lengua en su oído mientras le regalaba sus gemidos, sus respiraciones erráticas estaban al límite, pronto no solo lamía su oreja, la mordía y después pasó por su cara y su cuello, cayeron al suelo cuando sus erecciones no podían doler más. Haruka cerró los ojos con fuerza al sentir que pronto acabaría y en cambio Kanata no podía cerrarlos, aquel rostro perfecto, húmedo y sonrojado lo excitaban tanto que creció en él la necesidad de ver su expresión al momento de venirse. Colocó sus manos sobre las piernas de Haruka y las apretó hasta casi enterrar sus uñas, arqueó su espalda al sentir que el ritmo sobre su miembro se aceleró aun más y obligándose a no cerrar los ojos debido al placer contempló el rostro de su amante cuando soltó un grito ahogado sobre su cuello al momento mismo en que sintió su semen descargarse en su espalda y su erótica expresión lo hizo venirse a él en su mano. Gimoteó débilmente cuando Haruka soltó su miembro punzante, con ambas manos lo abrazó de nuevo por el pecho fuertemente mientras ambos trataban de regular su respiración.
-Me prendes- le confesó Haruka seductoramente. Él dejó caer todo su peso sobre su pecho y Haruka volteó al espejo, sus miradas se encontraron, cargadas de satisfacción. Volvió a tomar su pene con la mano y recogió un poco del simiente de su compañero y sin despegar su mirada del otro, con descaro se lamió los dedos con gula, sin dejar rastro. El dueño de aquel líquido precioso se sonrojó con furia mientras su compañero sonreía complacido, nuevamente se había dejado llevar por él y lo había dejado hacerlo y deshacerlo a voluntad, pero lo castigaría.
-Por tu culpa tendré que tomar otro baño- le informó parándose. -Esta noche dormirás en tu habitación- Haruka borró su sonrisa instantáneamente.
-¿Queeé? ¡No puedes hacerme esto! No volveré a hacerlo lo juro- y lo siguió de nuevo a las duchas rogando clemencia, necesitaba su dosis de pasión diaria o moriría de inanición.
Al día siguiente, ambos se encontraban en la oficina del director Cross, era una "reunión urgente", sin embargo ya sabían que no podían esperar mucho de las locuras de ese raro espécimen humano. Kanata soplaba el té que le ofrecieron y bebía a sorbos y Haruka solo veía como Kaien caminaba de esquina a esquina frente a ellos, al parecer no sabía como empezar.
-Bueno esto es algo... inquietante- se detuvo frente a su escritorio y empezó por fin, Haruka lo vio con cautela, ¡dios no! ¡Lo sabe! -Verán...la noche pasada...- ahora Kanata alzó la vista sin dejar de tomar su té, ¡te lo dije Haruka tarado! -Se escucharon unos gemidos en los vestidores- ambos quedaron petrificados al escuchar eso. -En su ronda nocturna el jefe de seguridad lo escuchó- Kaien puso las manos sobre el escritorio y acercó su rostro a ellos, mirándolos con los ojos entrecerrados y subiendo sus lentes con el dedo índice. -¿Saben algo al respecto?- los cuestionó y las piernas de Haruka empezaron a temblar y sintió como las de Kanata también, serían despedidos sin duda.
-No señor, no hemos notado nada- dijo con seguridad Haruka a pesar de estar muriendo de nervios, si ya lo sabía ¿para que los cuestionaba de esa manera?
-Ya veo, entonces no hay duda- respondió Cross aun mirándolos raro y ellos sudaron frío. -Se trata de un fantasma- declaró muy serio, Kanata se atragantó con su té y Haruka estuvo a punto de pararse gritando "le juro que no hicimos nada en los vestidores". Debieron suponer que su capacidad de deducción no llegaba más allá de sus lentes. -Es un poco escalofriante, por favor tengan cuidado en la noche ya que ustedes son los últimos en irse, podría aparecer frente a ustedes, anoche el jefe de seguridad fue a ver que era y cuando escuchó los gemidos y vio una sombra dentro salió corriendo, si algo pasa háganmelo saber- finalizó con un semblante preocupado.
-Claro director, tendremos cuidado, si nos disculpa tenemos que ir con nuestro paciente, le haremos saber cualquier anomalía, con permiso- se excusaron con una reverencia y salieron de ahí apresuradamente. Kaien los miró salir y una sonrisita pícara surcó su rostro.
-Ahhhh estos niños- suspiró.
En los baños del piso 15 Haruka y Kanata reían hasta perder el aliento ¿en serio pensaba que fue un fantasma?
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Sonreía ante el recuerdo cuando algo golpeó su cabeza.
-¡Auch! que rayos...- se quejó y volteó atrás, Yagari agarró su cabello entre sus dedos y se lo desordenó por completo. -¡Tôga! ¿Que haces? ¡Deja mi maldito cabello en paz!- gritó exasperado.
-¡Vaya! si estás despierto entonces, llevo un siglo llamándote y apenas reaccionas, ¿en que pensabas?- preguntó sospechoso, últimamente se la pasaba en la luna y siempre terminaba sonriendo como idiota o sonrojado hasta las orejas.
-E-en nada, solo...pensaba- no sabía que decir, sus conversaciones eran cada vez más extrañas. Pero Yagari no era nada tonto, notó que ese raro comportamiento empezó desde que llevaron a Zero con Kuran, con quien fue muy íntimo para haberse conocido por la condición de Zero, después de todo uno no abraza a desconocidos así como así y además Kuran sabía que tenía esposa. Sin mencionar que aquel psicólogo le dio muchas facilidades para atender a Zero, se lo llevó a vivir a su casa y Kanata ni lo dudó, ahora la cuestión era ¿porque nunca le había hablado de él?, lo ignoraba pero lo descubriría.
-¿Vas para mi casa?- desvió la conversación.
-Sí, Maki me dijo que pasara por Katsuki, fue con María-chan a tu casa para preguntar por Zero- le explicó.
-¿Y como están tus hijos?- preguntó recordando cuanto lloraron en el funeral de Ichiru.
-Kazumi-chan todavía llora en las noches, ella piensa que no nos damos cuenta, y Katsuki se hace el fuerte pero también se le nota triste- ambos siguieron caminando en silencio, Kanata recordaba como crecieron todos juntos desde muy pequeños, apreciaba a todos esos niños como a sus propios hijos, siempre alegraron sus vidas y llenaron sus casas de risas, gritos y de vez en cuando llantos, siendo tan jóvenes les tocó darse cuenta de lo frágil que era la vida y cómo podía romperse a la primera pedrada.
-Ellos son más fuertes que nosotros, lo superarán y seguirán adelante- dijo convencido, eran jóvenes después de todo.
-Lo harán- reafirmó Yagari sonriendo. Lo bonito de la amistad entre Tôga y Kanata era que no sentían la necesidad de llenar silencios con conversaciones sin sentido, se la pasaban bien solo estando juntos. Llegaron por fin a la casa Kiryuu, justo cuando María y Katsuki estaban en la puerta despidiéndose de Hitomi, quien agradecida por la visita les daba un abrazo.
-¡Hola mi amor!- saludó Hitomi cuando los vio y se acercó a besar a Kanata. -Yagari-kun, buenas noches- saludó ahora a Tôga, quien comprobó que se encontraba mejor. Detrás de ellos los chicos hicieron una reverencia como saludo.
-Buenas noches Hitomi-san, ¿no te dio problemas Katsuki? todavía le gusta hacer berrinches- dijo para molestarlo.
-Papá, mejor no digas nada- le pidió avergonzado, era verdad, todavía hacía berrinches.
-Claro que no, es un buen niño- lo alagó Hitomi y él le regaló una sonrisa educada y con María bajó las escaleras para regresar a su casa.
-Gracias por todo tía, vendremos a visitarte otra vez- se despidió por ambos y se acercó a su papá. -Hasta luego tío- le dijo a Kanata.
-Hasta luego chicos, gracias por hacerle compañía a Hitomi-
-Nos vemos luego, descansen- se despidió Yagari y dieron media vuelta, "tengan cuidado" oyó decir a Kanata y sacudió la mano sin voltear.
Kioto, Japón 3:30 pm.
Había un par de chicas de secundaria que lo estaban siguiendo, no es que le incomodara como lo acechaban, aun eran unas niñas pero lo desconcentraban. Estaba en una tienda departamental eligiendo una camisa para esa tarde, iría a casa de Takuma con Yuki y Zero a celebrar el cumpleaños del rubio, quien le había insistido en llevar a Zero, cosa que a su padre le pareció una grandiosa idea. En realidad no sabía que hacía comprando una camisa, tenía muchas en su armario que estaban casi nuevas, es como si quisiera impresionar a alguien. No pensó más aquello y se encaminó a la salida pero cuando pasaba por un estante vio algo que llamó su atención, era un pijama de seda color gris, se veía plateada, como el cabello de Zero.
...
Kaname estaba cambiándose después de una ducha rápida en su habitación cuando volteó a ver una bolsa sobre su escritorio, una bolsa con el pijama. ¿Por qué la compré? Se preguntó confundido, pero se convenció de que solo fue un impulso pues "simplemente le vendrá bien". Ahora algo lo estaba inquietando desde hace unas semanas, en su pecho sentía algo raro, que nunca había sentido y empezó desde que Zero comenzó a tener más actividades como la escuela. Cuando ya no estaba tan seguido en su casa, cuando llegaba y no lo encontraba esperándolo en el recibidor, cuando estaba con Yuki en su habitación ayudándola a estudiar, cuando Zero... no estaba con él. Inexplicablemente no lo sentía cuando lo acompañaba a terapia, la primera vez que lo sintió fue ese día.
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-Ahmm, tengo algo que decirles- anunció Yuki al término de la cena muy seria y llamó la atención de todos. -Bueno... gracias a Zero yo... ¡tuve una nota excelente en inglés!- gritó a todo pulmón muy contenta.
-Muy bien Yuki-chan- le celebró Haruka chocando las palmas con ella.
-Felicidades mi amor- le dijo Juri.
-¿Porqué no me lo habías dicho? es genial- le reprochó Zero dulcemente.
-Todo fue gracias a ti, no sé como entiendo todo lo que me explicas- y cuando Kaname la iba a felicitar, Yuki se abalanzó sobre Zero abrazándolo efusivamente y le besó la mejilla. Un sentimiento desconocido lo inundó cuando Zero le regresó el gesto a su hermana, no pudo controlarlo y se paró violentamente de su silla, apoyando las palmas en la mesa. Todos lo vieron asustados pero al percatarse de su comportamiento se sentó de inmediato y apoyó la frente sobre la mesa, no quería que su familia viera el enojo sin razón en su rostro, cerró los ojos y fingió tratar de controlar su respiración.
-¿Kaname? ¿Estás bien hijo?- preguntó Juri quien estaba más cerca de él.
-Iré a llamar a Asato- dijo Haruka encaminándose a la entrada.
-No es necesario papá, estoy bien- habló muy convincente y Haruka se detuvo. -Solo fue un pequeño mareo, hoy estuve mucho tiempo en el sol, con un poco de descanso estaré bien- aseguró y pidió permiso para ir a su habitación, Juri lo acompañó para asegurarse de que todo estaba bien.
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Afortunadamente su habilidad actoral lo ayudó a salir de ese embrollo y nadie sospechó nada. Pero lo que se preguntaba era que fue ese sentimiento, fue indignante para él haber hecho semejante escena y se prometió que pasara lo que pasara no volvería a perder el control de esa manera y la segunda vez que lo sintió pudo contenerse, hace solo un par de días.
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Estaba en la sala viendo la tv, mientras oía las risitas de sus padres que venían desde la cocina y sonrió, le era fascinante que después de tantos años juntos aún pudieran ser tan acaramelados como estudiantes de instituto, se preguntó si algún día él podría amar y entregarle su vida a alguien con tanta pasión. Entonces escuchó el ruido de un motor en la entrada de su casa y supo que Zero y Yuki habían llegado, Senri dijo que pasaría a dejarlos pues habían pasado la tarde en su casa, él y Zero ya eran amigos. Pasaron varios minutos y no entraban, entonces la curiosidad empezó a picar a Kaname, comenzó a tamborilear sus dedos sobre el sillón, se cruzó de piernas una y otra vez mientras volteaba insistentemente hacia la ventana y cuando no pudo más se levantó como rayo y corrió la cortina. Vio el auto de su tío Rido estacionado en la calle, Yuki estaba afuera apoyada sobre sus codos en la ventanilla del lado del copiloto, frente a ella reconoció a Zero, parecía que estaban hablando amenamente y por fin unos minutos después Zero salió del auto, sacó unas cosas de la cajuela y ambos chicos agitaron el brazo en señal de despedida hacia Senri. Cuando venían subiendo las escaleras de la entrada su primo salió del auto y gritó.
-¡Zero-kun!- el aludido volteó esperando que hablara. -¿Puedo pedirte un favor?- parecía un poco avergonzado, Zero se acercó nuevamente a él y Kaname lo siguió con la mirada.
Entonces Senri agachó la vista mientras jugaba con sus dedos y le dijo algo muy bajito, de repente se lanzó a él abrazándolo con un poco de dificultad por la diferencia de estaturas, pero aún así lo rodeó muy bien con los brazos. Y ahí estaba de nuevo, algo raro golpeó el pecho de Kaname y sintió la imperiosa necesidad de salir como bala a separarlos, pero no lo hizo, en cambio estrujó la cortina entre sus manos hasta dejarla como hilo y cuando se separaron la soltó. Senri se subió y cuando dio la vuelta para regresar se topó con Kaname en la ventana, le sonrió y se despidió con la mano de él. A Kaname le costó mucho trabajo regresarle el ademán a su primo y le sonrió mecánicamente, estaba enojado sin razón.
-¡Nii-san! ya volvimos- se dirigió Yuki a Kaname alegremente.
-Bienvenida Yuki- le dijo Kaname disimulando su enojo y cuando subió a cambiarse miró a Zero con los ojos entrecerrados.
-Hola- lo saludó Zero y se sentó.
-¿Porqué abrazaste a Senri?- le soltó de sopetón y Zero lo vio sorprendido, luego recordó el favor que le pidió y un leve sonrojo subió desde sus mejillas hasta sus orejas y Kaname se molestó aún más.
-N-no puedo decírtelo- y evitó mirarlo a los ojos. -Tengo tarea- se excusó corriendo a la planta alta.
Kaname bufó mientras lo veía desaparecer, ¿que acaso se le declaró o algo? pensó enfadado dejándose caer en el sillón y luego abrió los ojos como si hubiera visto un fantasma. Espera, ¿que tal si sí?... nah, Senri no es de esos, y dejando de lado su discusión interna se sentó nuevamente en el sillón. Por cierto ¿porque le preocupaba semejante tontería?
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Aquella fue la segunda vez que la pasaban con Senri y cuando regresaban Zero se veía feliz, como cuando platicaba con él y parecía relajarse y dedicarle toda su atención, solo que esta vez no era por él sino por su primo. Además había llegado con una bolsa llena de playeras y otros accesorios que Senri le regaló, de los que le obsequiaban después de sus sesiones de modelaje. Y fue precisamente eso lo que pensaba era la causa de su enojo, que ahora también le había robado la atención de su primo como con Yuki. Estaba pensando tantas cosas que cuando lo notó estaba ya en la sala y Zero y Yuki venían bajando las escaleras, y el vestuario de Zero lo dejó sin habla, era simple pero casual: llevaba unos jeans deslavados y una cadena como cinturón que le daba un aire de chico malo, una playera blanca con cuello V tan ceñida que se apreciaba la forma de su torso y una sudadera tipo slim fit negra y botones en el frente que dejaban ver su tatuaje a la perfección, tragó en seco viendo a Zero.
-...tu que opinas Kaname nii-san?- escuchó de repente de Yuki.
-¿Eh?... ¡Ah! este...muy bien- le contestó a lo que sea que haya dicho.
-Gracias- dijo Zero mirando su ropa un poco, ¿gracias de qué? -Tú igual te ves bien- lo halagó, él iba vestido con un pantalón de gabardina café claro, cinturón negro y una camisa color vino, como sus ojos. Iba tan guapo que dolía ver su radiante hermosura.
-¡Ya nos vamos!- gritó Yuki a todo pulmón a sus padres quienes iban a aprovechar para ir a cenar pues la fiesta de Takuma iba a ser estilo "noche disco". ¡Cuídense!, escucharon desde la planta alta y los tres salieron de la casa. Diez pasos después tocaron la puerta.
...
Ya casi era el final de la fiesta de Takuma y Kaname estaba en la cocina, experimentando con la solubilidad del alcohol en agua, o más bien mezclando licor con refresco, Takuma le robó unas cuantas botellas a su abuelo aprovechando su ausencia y ahora todos estaban bailando como locos en la sala, las ventanas retumbaban con el sonido.
-Los alcoholes suelen ser líquidos incoloros de olor característico, solubles en el agua en proporción variable y menos densos que ella...al aumentar la masa molecular, aumentan sus puntos de fusión y ebullición, pudiendo ser sólidos a temperatura ambiente- murmuraba Kaname para él mismo como si estuviese en clase mientras sostenía un vaso a la altura de sus ojos y la examinaba, la verdad beber no era su punto fuerte, un par de tragos y ya sentía que dios le hablaba. Pero era la única manera que encontró para desquitar su enojo, sí, estaba enojado, y claro por Zero, él tuvo la culpa.
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Acababan de cantarle happy birthday a Takuma y todos esperaban que cortara su pastel, y él sonreía encantadoramente a cuanta cámara disparaba sus flashes hacia él, pero Kaname solo lo observaba sospechosamente cruzado de brazos, ya que desde que llegaron el rubio cruzaba su mirada con él, la apartaba y se reía solo, y esa acción lo molestaba, algo tramaba y le intrigaba saber que era, que se traía entre manos. Al mismo tiempo vigilaba a Zero que estaba con Yuki, Yori y Rima, visiblemente cómodo a pesar de estar entre mujeres, pues ahora eran también sus compañeras de escuela, porque a sus demás amigos parecía no agradarle mucho, Aido y Ruka lo saludaron por mera cortesía y luego ignoraron su existencia, Seiren era tan reservada que era normal que no cruzaran palabras más allá de un hola, Kain que no era precisamente su amigo pero si de los demás y fue invitado, se mantuvo a raya de hablar con él y los demás invitados entre compañeros de universidad y vecinos simplemente les daba igual que estuviera ahí. Entonces después de las fotos, las felicitaciones y los regalos, Kaname vio como Takuma volvía a verlo como para asegurarse que se percatara de su acción próxima, y logró obtener toda su atención.
-Zero-kun- lo llamó con la mano y Zero se apartó de las chicas, lo guio hacia la puerta que daba al patio, donde casualmente Kaname estaba a una distancia perfecta para escuchar lo que decían. -Estoy seguro que quieres decirme algo, ¿qué es?- lo cuestionó con una sonrisa amable, estaba seguro de aquello y con suerte serviría para lo que tenía planeado hacer; el chico lo miró sorprendido de lo perceptivo que era y decidió que ese era el momento adecuado.
-Tienes razón...veras...- dijo nervioso, le daba pena lo que estaba a punto de hacer. -Bueno...yo...- bajó el volumen de su voz.
Kaname escuchaba discretamente y descompuso su elegante posición al ver que Zero estaba sonrojado y nervioso, Takuma lo veía divertido y puso una mano en su hombro, dándole la confianza de hablar y entonces dijo algo muy suave que no escuchó, a lo cual el rubio se mostró sorprendido y entonces Zero lo abrazó fuertemente. Y de nuevo pasó, quería salir corriendo a apartarlos, pero no lo hizo, había muchas personas alrededor. Los ojos verdes de Takuma se enternecieron de repente y también lo abrazó, durante un tiempo considerable.
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Y después de eso se dejó llenar de enojo, y para evitar descontrolarse, se fue directamente a la comida y se zampó cuanta cosa vio entre comida, pastel y bocadillos. Pero el colmo fue cuando buscó con la mirada a Zero con la intención de preguntarle que había sido aquello y lo vio con Kain, ¿porque de todos los que estaban ahí tenía que estar hablando con él? ¿Que no recordaba como lo vio aquella vez? ¿Ahora le agradaba o que?
-Respira- se dijo e inhaló profundamente. No tenía lógica seguir enojándose, así que decidió ir a buscar a Zero y salir de la cocina a donde había huido. Aunque no tenía idea de para que quería verlo o que quería decirle. Se paró un poco tambaleante y se encaminó de nuevo a la sala que ahora era la pista de baile y donde todos estaban en una rueda y Takuma bailaba en el centro. Si Kaname no aguantaba un par de copas, su amigo se emborrachaba solo viendo el alcohol, aunque borracho y todo bailaba como profesional. Entonces vio como se encaminaba hacia el estéreo y cambió a música disco, apagó la luz y encendió las luces neón, había planeado su fiesta a lo grande. Antes de que regresara a bailar lo interceptó.
-Takuma, ¿sabes donde esta Kiryuu-kun?- lo cuestionó por encima del escándalo, pero Takuma se lanzó sobre él.
-¡Kana-chan! ¿Donde estabas?, ven vamos a bailar- y empezó a jalarlo al centro con él.
-No quiero bailar ahora, mejor dime donde esta Kiryuu-kun- le repitió.
-¡Ah claro! necesitas una pareja para bailar, ve por Zero-chan, él está en mi habitación, dijo que hacia ruido o no sé que, anda ve- y lo empujó a las escaleras. Pasó entre todos los bailarines, subió las escaleras y volteó a ver el caos, su abuelo lo castigaría de por vida.
Abrió con cuidado la puerta y Zero alzó de inmediato la vista, estaba sentado en la orilla de la cama, antes de que pudiera hablar Kaname lo hizo primero.
-¿Que hacías con Kain?- le dijo sin disimular su enojo recargando su espalda en la puerta que acababa de cerrar.
-Nada, solo se disculpó conmigo por no presentarse esa vez- le contestó sinceramente, no hablaron más allá de unos minutos.
-No vuelvas a acercarte a él, ¿entendiste?- fue más una orden que una sugerencia y eso molestó a Zero, nadie le daba órdenes y menos alguien que era solo un poco mayor que él.
-¿Quien eres tú para prohibírmelo?- le reclamó pero sin la intención de iniciar una pelea. Todo el enojo que Kaname se estaba aguantando salió a flote y se encaminó hacia él con aire agresivo, pero el alcohol en su sangre le hizo la mala jugada, solo sintió como el suelo pareció moverse de su lugar y lo siguiente que notó fue la cara de Zero, a dos centímetros de la suya, remarcada por la sombras de la oscura habitación. Se miraron uno a otro, lo único que Kaname percibía era la mirada de Zero, curiosa, sorprendida y al final reprobatoria.
-Has bebido demás ¿no es cierto?- le dijo al chico sobre él. -Creo que es mejor que regresemos antes que tus padres o lo notarán- no pensó que al venir a esta fiesta sería él quien terminaría cuidando al mayor. Hizo un movimiento con su cuerpo para indicarle que se levantara, pero Kaname no dejaba de ver sus ojos, un impulso apareció en él y empezó a mover su cara hacía la de Zero, quien perdió el aliento al percatarse de la intención de Kaname.
-Q-que haces... ¿K-kaname?- definitivamente bebió demasiado. Estuvo a punto de gritar para hacer reaccionar al castaño pero no fue necesario, porque de repente una luz golpeó sus rostros y cuando voltearon, una pequeña figura encendió la luz.
-¿Que hacen?- preguntó inocentemente Ren, con sus grandes y grises ojos abiertos de sorpresa.
Días después…
-¡Ya llegué!- anunció Kaname en cuanto cerró la puerta de su casa, traía una bolsa de dulces en la mano para Ren, quien a cambió de no decirle a Takuma como lo encontró con Zero, le pidió dulces por su silencio, y eso era solo el inicio, ahora comprendía porque Takuma le tenía pavor. Se encaminó hacia la cocina donde provenía un agradable olor pero no había nadie, todo estaba muy silencioso.
-Kaname-kun, bienvenido- le dijo Juri quien entraba en la cocina con varias especias en las manos, saliendo por la puerta trasera de la cocina tenía un huerto donde obtenía varias cosas para cuando cocinaba, le gustaban las cosas frescas. Kaname se acercó a darle un beso.
-Hola mamá, ¿estás sola?- preguntó extrañado.
-Si, hoy tu hermana y Zero-kun se fueron con Senri-kun después de clases y Haru apenas va a salir del trabajo- le contaba mientras seguía con su tarea.
-¿Otra vez?- dijo con cierto aire enojado, con esta ya eran tres veces que iban a la casa de su primo, él y Zero parecían llevarse muy bien y no entendía por qué eso le molestaba.
-Hoy solo somos tú y yo- volteó y le guiñó un ojo divertida, pero entonces rio dulcemente cuando observó el semblante irritado de su hijo.
-¡Hay mi amor! No te enojes, es normal que sientas celos, ya te habías acostumbrado a Zero-kun ¿verdad? pero ahora él está haciendo nuevos amigos y tienes que aprender a compartirlo- Kaname la miró incrédulo. -Varias veces le dije a tu padre que necesitabas un hermano para las "cosas de hombres" pero él dijo que con Yuki era suficiente, pero ahora veo que no. Bueno ve a cambiarte, ponte guapo porque hoy tienes cena con una dama- finalizó pero Kaname estaba en blanco, subió a su habitación y al cerrar la puerta se sentó en el suelo.
Eso era, aquel sentimiento desconocido: CELOS.
¿Celos?, ¡¿Celos yo?! ¿De Zero? Por supuesto que no. Claro porque iba a estar celoso de Zero, él podía tener amigos e ir a donde quisiera, no había razón para tener celos de él. Aunque debía reconocer que sí estaba enojado porque ahora tenía que "compartirlo" con otros, entonces a eso ¿como se le llama?... celos. ¡Noo! no es eso tiene que ser otra cosa, algo como...celos. No podía pensar en nada más y de repente quiso patalear, revolcarse en el suelo y arrancarse los cabellos, en pocas palabras quería hacer berrinche como un niño pequeño. Enojado encendió el estéreo de su habitación y subió el volumen muy alto, dejó que la música llegara a sus oídos y llenara su mente, sus pensamientos se estaban volviendo peligrosos.
Y para no hacerlas pasar un mal rato les deje esto al final: chicas disculpen pero a partir de ahora solo cuento con el día domingo para escribir así que ahora les pido de rodillas que me tengan super paciencia, como he dicho si voy a publicar, no pienso abandonar la historia, pero ahora el tiempo se me acorto, por favor espero me comprendan, aun así tratare por todos los medios no tardar mucho, lo prometo.
P.D. A partir del siguiente capitulo va a empezar un poco de acción así que esperen porque irá en aumento :D Bye
