Vampire Knight y sus personajes pertenecen a Matsuri Hino
Capítulo 9: Detrás de mis lágrimas me encontré a mí mismo
Kioto, Japón 00:30 am
Sentado en el estudio, Haruka recordaba como Zero se lastimó en la última sesión al dar un puñetazo a la pared, "no sé qué hacer" le confesó sin temor, temblando como un niño asustado; y pudo ver en su expresión el torbellino que llevaba dentro, no solo era tristeza y sufrimiento, había también culpa en su mirada. Sabía también lo que quiso decirle y ahora ya tenía una resolución, lo obligaría de manera indirecta a hablar sobre su temor. Tendría que hacerlo pronto porque ya habían pasado varias sesiones en las que solo se enfocaban a controlar su pánico, nerviosismo y su inconciencia. Y funcionaba, ahora Zero estaba consciente todo el tiempo y cuando parecía perder el control cerraba los ojos y pensaba en Kaname, estaba seguro que pensaba en él, y en la escuela iba de maravilla, sus notas como supuso eran excelentes y su amistad con Senri era ya bastante sólida. Esto le indicaba que Zero sabía a la perfección el punto de la terapia. Sobre la superficie todo parecía ir muy bien, pero seguía sin atacar la raíz del problema y si no daban una solución, lo demás, simplemente no serviría. Tenía que solucionarlo pronto, lo más rápido posible y sin miramientos.
Se paró de su silla y empezó a acomodar su escritorio mientras ahogaba un bostezo con la mano. Le gustaba el reto que tenía con Zero, jamás había enfrentado un caso tan particular y con un paciente tan especial. Le costaba mucho aceptarlo pero desde que se separó de Kanata se obsesionó un poco con su carrera, por un tiempo no se permitió tener vacíos en los cuales pudiera pensar en él, limitó su vida diaria a su familia y a su carrera y aun así hubo momentos en los cuales tenía que respirar profundamente porque el dolor de estar lejos de él era casi insoportable. Fue una época muy dura para él y por ello se entregó por completo a su familia, aunque por dentro sintiera que los traicionaba. Se encaminó hacia las escaleras para subir a dormir y antes de abrir vio una suave luz del estudio pasar a través de la puerta semi abierta, se acercó con curiosidad al escuchar una suave melodía.
-Tocas muy bien- reconoció la voz de Zero hablar suavemente y enseguida escuchó a Kaname, se recargó en la pared junto a la puerta y se dedicó a escuchar sin la intención de espiar.
-Desde pequeño empecé a practicar- le contaba sin dejar de tocar -de hecho esta fue la primera melodía que aprendí...en realidad jamás me hubiera interesado por la música de no ser por mi madre. Cuando tenía cinco años y Yuki tres, mamá le dedicó esta melodía a papá en su cumpleaños, First Love- le contaba a Zero de repente y con mucha alegría, algo en su interior lo animó a confesárselo, eso era algo que nadie sabía y ahora se lo dijo a él... ¿por qué?
-Aquella ocasión quede completamente fascinado por la manera en que mamá tocaba, se veía tan hermosa pasando sus delicados dedos por las teclas, con su hermosa sonrisa, tan bella. Y entonces algo nació en mí, simplemente necesitaba hacerlo, necesitaba tocar. En realidad es algo muy ingenuo, ¿no lo crees?- le preguntó bastante convencido de que le daría la razón.
-No, no lo es- le afirmó Zero con voz serena, y lo creyó.
Haruka sonrió y se alejó de la puerta, había escuchado sin querer algo privado que talvez su hijo no querría que lo supiera, así que se iría a la cama, su humor mejoró un poco al comprobar que ahora los chicos se llevaban tan bien que casi parecían hermanos y por lo cual quizás Kaname se enojaría mucho con él por lo que haría pronto, pero era necesario, por el bien de Zero.
Al día siguiente.
Caminaba con calma y a una distancia prudente, con pasos flojos pero mirada atenta, con un tambaleo gatuno pero seductor y una mirada atenta y oculta bajo unos lentes de sol de última moda. No por nada cobraba tan bien por sus servicios. Incluso aveces ni pagaba, bastaba con pedirle a uno de sus clientes que se lo compraran y listo, sabía aprovechar al máximo sus cualidades de persuasión así como sus encantos físicos, sabía que había personas que darían todo por él, y su BMW era prueba de ello.
Se sentó en una banca en aquel parque, observando a los tres chicos comiendo un helado. Mientras estaban distraídos platicando amenamente, se sacó los lentes y observó a su presa con detalle. Era increíble el parecido, siempre supo cosas de él por lo que Ichiru le contaba, pero jamás lo vio, no le interesaba conocerlo, solo le interesaba vengarse y punto. Veinte minutos después de estarlos observando con cautela, vio como recogían sus cosas y se iban, aquella niña era la hermana menor de Kuran, el otro chico era su primo, algo interesante empezó a rondar en su mente desde que la vio, probablemente la haría entrar en su juego; aunque jugar con niñas no era lo suyo talvez obtendría más resultados si la usaba a ella en lugar de Kaname. Se paró y se encaminó fuera del parque, ya que el objeto de su acecho no se encontraba ahí no tenía sentido seguir sentado como tonto, además tenía que encontrarse con Kain para llevar a cabo su plan, tenía ya varias semanas espiando a Zero y por fin se acercaba la oportunidad perfecta: la mascarada de la universidad.
Llegó a un café estilo italiano, con una sonrisa de satisfacción al recordar cómo fue tan fácil atrapar a su presa, aquel niño bonito y de sonrisa encantadora y amigable: Kiryuu Ichiru...
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A lo lejos, divisó al chico en una de esas raras veces que su hermano se despegaba de él, de hecho era ese único punto el que no le había permitido empezar con su plan: su hermano. Tenía años tratando con toda clase de hombres y mujeres que con solo verlos podía mediar sus personalidades, quien se acercaba en esos momentos a él era sociable y hasta cierto punto manipulable y dócil, lo que aprovecharía para evitar que le hablara a su hermano de él porque al contrario de su doble el otro parecía ser bastante voluble y sobreprotector, si se enteraba de algo tendría problemas y no podría llevar a cabo su plan, tenía que tener extremo cuidado. Fue retrocediendo conforme se acercaba el chico y cuando llegó a un punto donde prácticamente no circulaba nadie, empezó con aquel teatro que llevaba tiempo preparando a detalle.
-Primero tengo que hacer mi tarea y la de Zero, porque como se quedó castigado con Kat-kun no tendrá tiempo de hacerla, luego tengo que lavar los uniformes, luego ayudar a mamá a acabar la cena, luego ir por las cosas para el desayuno de mañana y...es todo, ¡ah! y decirle a papá y mamá que Zero se quedó a ayudar con la limpieza para que no lo regañen y...- enumeraba Ichiru con los dedos para no olvidarlo cuando sintió un fuerte empujón que lo tiró al suelo. -¡Auch!- se quejó al caer. –Oye fíjate por donde...- dijo a medias cuando alzó la cara para ver con quien había chocado, era un chico, más alto que él, de cabello castaño claro así como sus ojos; ojos tristes de los cuales caían unas cristalinas lágrimas. Viéndolo en el suelo tirado el extraño pareció un tanto avergonzado, se pasó la manga de su chaqueta por la cara y murmuró "lo siento" entrecortadamente. Siguió su camino pero Ichiru lo detuvo.
-¡Espera!- se detuvo al instante mientras Ichiru se paraba. -¿Estás...bien?- preguntó con duda, ¿porque se entrometía? Escuchó al chico aclararse la garganta antes de contestarle.
-Si- le aseguró pero eso no convenció a Ichiru.
-¿Puedo...ayudarte?- hizo otra pregunta, el otro volteó bastante molesto.
-No es de tu incumbencia, ¿por qué crees que le hablaría a un extraño de mí?- le reclamó.
-Tienes razón- dio media vuelta para continuar su camino.
-Lo siento- repitió, -de hecho me gustaría hablar con alguien- confesó e Ichiru volteó sorprendido por lo que pasaba, él jamás le hablaba a extraños ni mucho menos les daba tanta confianza, era como si su boca hubiera hablado por él.
...
-Básicamente fue eso, a mi novio no le importó que estuviera ahí, estoy seguro que disfrutó viéndome sufrir- oía Ichiru que le contaba aquel chico, y por lo que le contaba era gay, extrañamente no se sentía incómodo con él, algo bastante raro pues solía ser muy desconfiado de cualquier persona excepto con su familia y sus amigos.
-Yo creo que estás equivocado, creo que él no te vio, estoy seguro- trataba de animarlo.
-No, él me vio, cuando nuestras miradas se cruzaron agarró al otro de la camisa y lo besó...mientras me veía a los ojos, no hay manera de que no supiera que estaba ahí. Después de eso salí corriendo del restaurante y cuando me di cuenta choqué contigo, fuiste la primera persona que vi y me desquité contigo, lo siento- se disculpó por tercera vez.
-No te preocupes, yo hubiera hecho lo mismo...supongo- concluyó Ichiru, no sabía que decirle, no sabía porque estaba ahí tratando de hacerlo sentir mejor, no sabía que lo había animado a entablar conversación con él.
-Ahora me siento mejor- le dijo y dio un largo respiro. -No sé cómo, pero me ha ayudado hablar contigo...este...- con la mirada le expresó lo que quería saber.
-Kiryuu, Kiryuu Ichiru- le sonrió algo nervioso.
-Kiryuu-kun, gracias, yo soy Atari Jun- le respondió con una sonrisa falsa, una sonrisa falsa que llevaba años practicando.
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-¿Cuándo te quitaras la costumbre de sonreír así?- interrumpieron el hilo de sus recuerdos. Aún con la sonrisa encantadora alzó la vista y se encontró con los ojos de Kain. -Cualquiera que te mire lo tomara como una insinuación- tomó su cara con su mano alzando su rostro y lo besó, enseguida se sentó enfrente, ignorando olímpicamente a todas las miradas sobre ellos y admirando a Kaito quien tenía las manos extendidas sobre el asiento.
Ciertamente era bastante atractivo, era alto, cabello castaño no muy corto ni muy largo, ojos dorados y cuerpo atlético al cual le acomodaba a la perfección todo tipo de ropa, y su cuerpo era algo que pocos podían resistir fuesen hombres o mujeres; y lo más atractivo de él y con lo cual había logrado obtener prácticamente cualquier cosa era su capacidad para adoptar cualquier personalidad que la persona que pagara por él quisiera: un chico débil del cual cuidar, un niño consentido al cual mimar, un hombre responsable, un chico aventurero, un sexi motociclista, mientras hubiera pago de por medio él era lo que el cliente quisiera. Kain estiró un brazo y le robó los Ray-Ban que había acomodado en su cabeza, Kaito hizo un ademán para que atendieran a su compañero, después de todo parte de su trabajo era ser lo más servicial posible.
-Irá ¿cierto?- fue lo único que salió de sus labios, su obsesión desde hace unas semanas.
-Ya te he dicho que sí, Hanabusa no deja de quejarse que tendrá que verlo toda la noche- y la sonrisa de su interlocutor se ensanchó más. -¿Que planeas hacer con el chico Kaito?- preguntó con curiosidad, tenía una ligera idea de sus intenciones pero aún no lo sabía con certeza. -¿No lo lastimarás o sí?- tenía que confirmarlo.
-Claro que no, solo me divertiré un poco con él- Kain lo miró con cautela, -¡relájate! no haré nada que no haga contigo- dijo muy convincente.
-¿Aún en contra de su voluntad?- lo cuestionó serio.
-Su voluntad se hará polvo en segundos y rogará por más- afirmó imaginándose la cara de Zero. Enseguida llegó la mesera con unos postres exquisitos a la vista. -Gracias preciosa- le guiñó un ojo que casi la hace caer, aun cuando los vio, como todos en el local, besándose. –Bueno, apresurémonos, estoy ansioso por escoger una máscara- señaló dándole a Kain un trozo de pastel en la boca, la idea de llevar una máscara le encantaba, sería el trofeo de la noche.
-¡Kana-chaaaaan!- escuchó Kaname a su espalda, genial... la personita que menos quería encontrarse en esos días, un pequeño monstruo ingenioso. No tuvo más opción que voltear y cuando lo hizo casi pudo ver su futuro frente a él, Ren venía en la espalda de Takuma y su amigo parecía cansado, muy cansado.
-Hola...Ka...name...- lo saludó Takuma casi sin aliento, Ren debía pesar por lo menos treinta kilos.
-Hola chicos...que...hacen...- preguntó cuando en realidad no quería saber.
-Sabes Kana-chan...Ta-kun no quiso comprarme un helado que le pedí, ¿qué malo es verdad?, de seguro tu siempre le compras a Yuki todo lo que te pide ¿verdad?, tu si eres un buen hermano ¿verdad que si?- lo cuestionó con doble intención, pero no le daría ninguna señal de debilidad al pequeño diablillo.
-¿No quiso?, no te preocupes yo te invito uno- y le sonrió como siempre, como si no pasara nada.
-¿En serio? gracias- le sonrió también como si no pasara nada.
-¡No! Ren te prohíbo utilizar a Kaname con tu cara de niño bueno, él...- pero Kaname lo detuvo con un ademán.
-No hay problema Takuma, es solo un helado, vamos a comprarlo- y los tres se dieron vuelta, encaminándose a la heladería.
Mientras Ren comía su helado, Kaname aprovechó para hacer algo que había dejado de lado por diversas razones, y la curiosidad lo estaba matando.
-¿Porque Kiryuu-kun te abrazó aquella vez?- soltó de repente, sorprendiéndose él mismo cuando ya había planeado cuidadosamente como sacar el tema, Takuma volteó a verlo igual de sorprendido y Kaname desvió la mirada. Sabía que no aguantaría, rio para sus adentros.
-Fue un regalo que me dio- le dijo sinceramente, no tenía caso darle vueltas al asunto cuando ya tenía un plan para hacer a Kaname ver lo obvio.
-¿Regalo?- si no recordaba mal le habían dado un regalo por los tres.
-Sí, un regalo. ¿Recuerdas que Senri tuvo sesión fotográfica y no pudo venir? él me mandó con Zero un abrazo de regalo- le contó con una sonrisa dulce, una sonrisa que Kaname notó, ¿acaso era su imaginación o Takuma tenía una forma muy...cariñosa de hablar de su primo?
-Ah- solo eso atinó a decir, y es que notó algo extraño en sus palabras, pero en ese momento su prodigiosa mente no pudo descifrarlo. Por otro lado, ¿desde cuándo Senri manda abrazos de regalo?
-Bueno, ahora que Ren está distraído, vete- susurró Takuma al oído de Kaname. -No puedes hacer esperar a Zero-chan cuando tienen una cita, es descortés- argumento con una mirada bastante seria.
-Takuma, solo quedamos él, yo y Yuki en ir a comprar mi traje y algo para mi hermana, él dijo que no quería hacer gastar a papá así que irá con el uniforme, eso para nada es una cita- le recordó por centésima vez.
-Como sea, vete antes que Ren se dé cuenta- le dijo prácticamente sacándolo de ahí. -En la noche iré a tu casa a ver qué tal fue tu cita- se despidió e ignoró los reproches de Kaname.
De hecho no tenía idea de cómo escapar de Ren antes de que le pidiera otra cosa, así que salió corriendo, un poco ansioso, se verían con Zero en una hora aproximadamente, pero desde que salió de la universidad solo podía pensar en eso, ver a Zero.
Dentro de la heladería Takuma se acercó a Ren por la espalda, no incitó a Kaname a irse por nada, sabía que su adorado hermanito lo castigaría, pero talvez valdría la pena. Lo vio voltear de repente a todos lados obviamente buscando a Kaname, mientras él lo observaba, y ahí estaba, una mueca de frustración que comprobó todas sus sospechas.
-¡Ta-kun! ¿A dónde fue Kana-chan?- le dijo al mayor en cuanto lo vio, pero Takuma se lo llevó cargando afuera a pesar de sus protestas, le esperarían unos días de tortura. Después de caminar unos minutos por fin lo bajó.
-¿Qué crees que haces?- le reclamó enojado, -ya no soy un niño no tienes que hacer eso- seguía reclamándole.
-¡Ren!- exclamó Takuma bastante serio, haciendo a su hermanito sentir su autoridad quizá por primera vez. Ren puso toda su atención en él cuando lo notó. -Tú sabes algo de Kaname y quiero que me digas ahora mismo que es- le ordenó.
-¿De qué hablas?- trató de fingir.
-Sabes de que hablo, te conozco y haz estado utilizando a Kaname como lo haces conmigo, eso significa que por tu silencio él te cumple tus caprichos- eso tenía que ser, tantos años siendo víctima del pequeño manipulador que reconocería sus tácticas a kilómetros. Ren se cruzó de brazos y entrecerró los ojos mirando a su hermano.
Una sonrisa torcida salió de sus labios.
-Vaya vaya, Ta-kun no es tan tonto después de todo- le sonrió amigablemente y con un ademán le indicó que acercara su oído para decirle.
-¡Ni en tus sueños!- se burló de él y se echó a correr riendo y sabiendo que Takuma no lo alcanzaría después de haberlo llevado en su espalda por media hora. Claro que no le diría, eso significaba que no tendría con que amenazar a Kaname y sacar provecho de ello, así que mientras tuviera beneficios no se lo diría.
-¡Ren! Vuelve aquí- gritó corriendo, tendría que usar otro método para hacerlo hablar y no es que tuviera muchas opciones.
Residencia Kuran-Shiki 4:00 pm
Zero estaba sentado en el suelo de la habitación de Senri, recargado sobre su cama, muy atento a lo que acontecía frente a él. Justo a unos metros delante de él Senri estaba acomodando sus pies en el suelo quedando con una increíble y sexi pose de modelo profesional, una vez listo dijo:
-Ahora-
Zero accionó el estéreo que su amigo tenía y que estaba conectado a unas potentes bocinas que se encontraban en cada esquina de su recámara y la música empezó a sonar, escuchándose una guitarra de inicio y enseguida comenzó una música bastante movida, pero Senri permanecía quieto y con los ojos cerrados, cuando empezó la letra abrió los ojos comenzando a bailar.
Leggo everybody on the left
Everybody on the right
Everybody everybody in the house say
Lalalalala Oh Lalalalala
Oh Lalalalala
Baby say yeah yeah yeah yes
Don't say no no no no
El chico de cabello plateado observaba asombrado, Senri bailaba increíblemente bien, una coreografía compleja y algo atrevida que debió haberle tomado tiempo perfeccionar y memorizar y además en perfecta sincronización, movía los labios pareciendo que era él quien cantaba. Era un privilegio tenerle de amigo, en la superficie parece muy reservado, callado, casi taciturno, pero en realidad era una persona que aprecias bastante, con una personalidad tan atrapable que era imposible no quererlo así como corresponderle de igual manera: siendo honesto y sincero. Y es que Senri era de aquellos que jamás pensaban nada que no dijeran o hicieran, era muy fácil de leer y comprender que nunca necesitaban darse explicaciones de nada. En ese instante la canción acabó y Senri terminó con la misma pose con la que inició.
-Y... ¿qué te pareció?- le preguntó a Zero y respirando profundamente.
-Pues...fue genial- contestó realmente sorprendido. En respuesta Senri esbozó una gran sonrisa y concentró su mirada en el suelo un poco avergonzado, la única persona que lo había visto bailar era Rima, pero desde que había conocido a Zero lo sentía como un hermano, algo que no sentía ni con sus primos, ni con Takuma, Aido ni nadie, solo con él.
-Gracias- dijo y se acercó a una pequeña nevera en su recámara, saco dos latas y le dio una a Zero, se sentó junto a él.
-¿Haces esto con frecuencia? deberías pertenecer a un grupo musical o algo así- preguntó Zero.
-Sí, sé bastantes coreografías pero solo las aprendo porque debo mantener mi cuerpo en forma por lo del modelaje, mi agente me dice que debería ir a un gimnasio pero la idea de un cuerpo musculoso no es de mi interés, además quemas muchas más calorías bailando que yendo a un gimnasio- le explicó, el modelaje a pesar de parecer algo que podría hacer cualquiera con una cara bonita en realidad exigía bastante disciplina. -Antes para mantenerme en forma peleaba con Kaname- declaró dejando a Zero con una cara interrogante.
-¿Peleabas con él?- no se los imaginaba peleando.
-Sí, él es bueno en taijutsu, nunca le he podido ganar pero se podría decir que quedábamos en empate, pero desde que entró a la universidad es menos su tiempo libre- terminó dejando pensativo a Zero quien definitivamente no se imaginaba a Kaname peleando, parecía el tipo de chico que haría algo más...cool como deporte. Pasaron varios minutos disfrutando su bebida, sin hablar ni nada, solo pasando el rato con compañía, después de un tiempo Senri habló primero.
-Oye...- escuchó Zero, Senri se comporta extraño desde hace un rato, y un día después del cumpleaños de Takuma casi le pidió una detallada descripción de cómo le dio su "regalo", y cada vez que le contaba sonreía de manera...afectuosa, debían ser muy buenos amigos. -Sabes...hay algo que te quiero pedir- dijo Senri con una sonrisa amable. -Quiero darle un regalo de verdad a Takuma-san y quiero que me ayudes a escogerlo- Zero lo miró, esa mirada tan limpia que siempre le regalaba, no podía decirle que no.
-Claro, mientras no sea hoy- Senri lo miró interrogante. -Hoy quedamos Yuki, Kaname y yo en ir a comprar su ropa para la mascarada- nuevamente lo miró interrogante. -La mascarada de la universidad, Kaname nos invitó ¿recuerdas? van a celebrar el no sé qué aniversario de la universidad, tiene más de cien años que se fundó y bla bla bla- le informó y Senri quien pareció haberse acordado.
-Es cierto, lo olvidé. Pero hoy es mi único día libre, no tendré otro descanso hasta dentro de 15 días, en cambio puedes ir con ellos en otra ocasión ¿no? por favor- le rogó.
-Ok...supongo que no hay problema- decidió no muy convencido. En cambio recibió una sonrisa como agradecimiento que le hizo saber que era la decisión correcta, o al menos eso creyó en el momento.
CENTRO COMERCIAL DE KYOTO, 6:00 PM
Llevaba ya bastante tiempo parado esperando a Zero donde habían quedado de verse, Yuki lo había llamado diciendo que iría con Rima y Yori de compras y que la disculpara, en realidad lo agradeció pues sabía que ir con ella era esperarla horas en los vestidores, pero Zero no había llegado y eso empezaba a preocuparlo, ¿se habrá perdido? se preguntaba una y otra vez, le había dicho que pasarían por él a la casa de su primo pero él dijo que no era necesario.
Cada vez era más grande la incertidumbre, su padre siempre le encargaba cuidarlo con mucho cuidado y ahora talvez estaba perdido. Calma, se dijo cuando sintió una repentina perdida de aliento al pensar si estaría bien. Empezó a cruzar los brazos, luego a ver como maniaco su reloj una y otra vez y finalmente la duda lo venció. ¡Rayos! comenzó a caminar de prisa, volteando y yendo por todos los lados por los que se pudo haber desviado en su camino, asomándose en cada calle y entrando en cada local que podía ver. Pronto el caminar se convirtió en correr, la incertidumbre en desesperación, ¿dónde podría estar?
Tiempo después se detuvo cansado junto a un árbol y recargó su mano, respiró profundo y pensó. Zero ya no es un niño, si se perdió no tendría que serle difícil preguntar y encontrar el camino, tiene que estar ya ahí no hay duda. Era lógico, no entendía porque se estaba ahogando en un vaso de agua. Se recompuso la ropa alborotada por correr, arregló su cabello con una elegante sacudida y emprendió el camino a donde empezó, tonto, se dijo riendo, ahora él tendría que disculparse por hacerlo esperar porque de ninguna manera le explicaría lo que hizo.
Regresó al punto de encuentro y observó su reloj, 6:45 pm, ni señas de Zero. Cuarenta y cinco minutos de retraso, mejor iría a dar una vuelta por los centros comerciales en lo que llegaba, no debía tardar. Entro al centro más cercano, empezó a subir por la escalera eléctrica sabiendo exactamente a donde iría, había una relojería en la segunda planta que tenía un ventanal que quedaba justo enfrente de donde habían quedado, podía observar los relojes y checar por el ventanal cuando llegara. Tenía un tiempo que había observado un reloj que había pensado era el regalo perfecto para el próximo cumpleaños de su padre: un reloj elaborado en acero inoxidable, color negro y caratula blanca, en contraste exquisito.
Era más que perfecto para él, que acostumbraba a vestir con camisas blancas, de corbata y saco. Y lo que lo hacia el mejor regalo era que su papa adoraba los relojes, de hecho tenía una colección de aproximadamente 1500 relojes, de todo tipo: antiguos y modernos, de pulso, de cuerda, atómicos, digitales, etc. Estaba completamente seguro de que se emocionaría mucho al recibir ese, algo caro pero que bien valía la pena, el precio era lo que sabía le daba oportunidad de tardar en comprarlo, cada que venía a verlo observaba a algunos cuantos preguntar su precio y cuando se enteraban su expresión le decía que seguía a salvo. Una empleada se acercó a donde observaba el artículo.
-¿Puedo servirle en algo joven?- pregunto la empleada mostrando su mejor sonrisa al ver a Kaname. -¿Se interesa usted por este reloj? déjeme decirle que tiene un gusto excelente, este reloj es la nueva innovación de la marca Armani Exchange y que le asegura nunca necesitara cambiarle la pila pues...- Kaname escuchaba por décima vez todas sus características, cada que venía siempre había una empleada dispuesta hasta dejarle probárselo, era una ventaja que obtenía siempre de su físico, trato especial y vaya que sabía en qué momentos sacarle provecho. Por cortesía escuchaba a la empleada cuando algo llamo su atención, del otro lado del centro comercial, en una joyería parecía estar Zero. Pensó que ya no vendría, seguramente estaba haciendo lo mismo que él, esperándolo. Después de todo sí que se había preocupado demás.
-Muchas gracias señorita, volveré en otra ocasión- le dijo cortésmente y sonriendo ligeramente como disculpa se encaminó hacia aquella tienda. Se paró afuera con la intensión de llamarlo desde allá. Sin embargo al mismo tiempo que él otra voz lo llamó, y Zero no se percató de su presencia. Enseguida apareció Senri, Zero se acercó a él y juntos miraban el aparador, su primo señaló algo y Zero asintió. Enseguida una dependienta saco algo de aparador y se lo mostró a Senri. Él emocionado observaba algo dorado entre sus manos mientras conversaba con Zero, en un ademán tomó su mano y deslizó algo dorado en el dedo medio de Zero, él asintió.
Sin la mínima intención de hablarles Kaname dio media vuelta en ese momento y se alejó rápidamente, apretando los puños. ¿Qué rayos había sido eso? Golpeando personas a su paso solo buscaba la salida, al observar esa escena de repente se sentía sofocado. ¿Qué hacía Zero con su primo cuando se supone que debían verse una hora antes? ¿Acaso olvido que se verían? ¿O simplemente no le importaba y le daba prioridad a Senri? Por fin salió del centro comercial, se encaminó directo al estacionamiento, abrió la puerta de su Dodge Viper, entró y lo encendió, prendió la música considerablemente fuerte y se fue, ya no quería más estar ahí y apretando el volante como para arrancarlo subió la velocidad al entrar en la carretera.
8:45 pm
-¿Que pasa Zero-kun?- preguntaba Senri al ver la expresión preocupada de Zero. Ambos volvían del centro comercial donde Senri había comprado un anillo bastante elegante como regalo para Takuma.
-Nada es solo que...- dudo un poco de que lo preocupaba exactamente, haber dejado plantado a Kaname o no haberle avisado, aunque Senri se encargó de ello. -Creo que cuando llegue me disculparé con Kaname- dijo.
-No te preocupes, le avise y aunque no contestó mi llamada estoy seguro que leyó mi mensaje, debió estar ocupado- declaró para despreocupar a Zero aunque pareció no funcionar.
-Supongo- Aun así no dejaría de darle una disculpa a Kaname por su ausencia.
-Bueno te veo mañana en el instituto, te agradezco mucho tu ayuda- le dijo Senri con una sonrisa, el sol apunto de ocultarse le daba un bonito brillo a sus ojos y sin quererlo Zero le sonrió de vuelta, definitivamente era un privilegio ser su amigo.
-No es nada, hasta mañana- se despidió y se encaminó hacía la puerta de la residencia Kuran, dejando a Senri bastante feliz, le alegraba verlo sonreír y saber que se recuperaba, aunque él tampoco sabía la razón por la cual su tío lo trataba pero se daba cuenta que no estaba de cierta manera "completo", y ahora se encontraba deseando que cualquiera que fuera su problema se resolviera pronto para poder conocerlo a fondo.
Zero volteó antes de abrir la puerta de la residencia y Senri seguía ahí, nunca se iba sino hasta verlo entrar. Abrió la puerta principal, al parecer no había nadie y se fue directo a dejar sus cosas a la habitación, se cambió de ropa y fue en busca de Kaname, él debía haber llegado ya, esperaba que no estuviera enojado.
Bajando las escaleras escuchó ruidos en la cocina, entró y efectivamente ahí estaba Kaname. Él volteó a verlo y le sonrió, eso indicaba que no estaba enojado.
-Kaname quería disculparme por...- empezó Zero pero Kaname interrumpió de inmediato.
-Ah no te preocupes por nada Kiryuu-kun- respondió él en tono amigable.
-¿No estás molesto?- preguntó Zero un poco contrariado.
-Por supuesto que no, tú y yo no somos nada, ¿porque iba a molestarme? Llegué y no te vi así que me fui, en realidad no tome en serio el asunto porque sabía que era probable que no cumplieras, aún eres un niño irresponsable que no sabe tomar decisiones, deberías empezar a madurar o tus decisiones podrían afectar seriamente a otros- soltó seriamente Kaname sin dar oportunidad a Zero de explicarle lo que pasó.
Aquello tomó por sorpresa a Zero, le cayó como puñalada al corazón su contestación. Sin saber que decir retrocedió dos pasos, hacia las escaleras. Un frío intenso empezaba a subir por su cuerpo, fría y lentamente.
-Per...perdón...- fue lo único que pudo contestar y se fue directo a su habitación. Kaname lo vio irse, el sándwich que estaba preparando se fue directo al refrigerador pues el hambre se le fue por completo. Tan siquiera hubiera tenido la decencia de haberle avisado, que prefería estar con Senri y que no lo esperara, que no le importaba él y que se regresara a la casa. Eso pudo haber hecho y en cambio lo dejo esperando. Lo cambió por su primo. Enojado encendió la televisión, se sentó en el sofá y empezó a pasar canales, realmente sin ver nada, solo para tratar de calmarse. Ni siquiera sabía la razón de su molestia, por una niñería no podía estar así de molesto.
...
10:30 PM
De repente sintió que movían su cuerpo, escuchó una voz que lo llamaba y despertó, se había quedado dormido. Miró a su padre, quien le hablaba, pero él sintiéndose aún soñoliento, no entendió.
-¿Cómo?- dijo aclarando sus ojos. Haruka lo tomó del hombro para que tuviera su total atención.
-Hijo necesito que me digas donde esta Zero- dijo seriamente, se veía muy preocupado, ¿de que hablaba? Volteó hacia la ventana, ya había oscurecido.
-Él está en su habitación- respondió al recordar que hasta escuchó cuando cerró la puerta.
-No está en la casa, dime si llegó, Senri me llamó para pedirme permiso de salir con él pero ya tiene horas que me avisó que lo dejó acá y ahora que llegamos no está- Kaname se paró del sofá, su corazón empezó a latir bastante rápido. Él lo vio llegar ¿cómo que no estaba en la casa?
-Él llegó hace unas horas y subió a su habitación papá, no escuche que volviera a salir- aseguró no muy convencido, pues pudo haber salido cuando se quedó dormido.
Mientras interrogaba a Kaname, Haruka observó cómo cambiaba el semblante de su hijo, se veía bastante preocupado, prueba de que no sabía dónde se encontraba Zero. Suspirando de frustración habló.
-De acuerdo iré a buscarlo, tu mamá y Yuki-chan están con los vecinos, pensaron que talvez este con Takuma o alguno de los chicos, si sabes algo llámame- le indico ya en la puerta de salida y poniéndose una chaqueta.
-Espera iré contigo- exclamó Kaname buscando una chaqueta también. Él de inmediato lo detuvo.
-No puedes, tienes que quedarte, confió en ti y sabrás que hacer si no he regresado, además tiene que haber alguien en la casa si regresa Zero- le dijo viendo claramente el desacuerdo en su mirada. Salió a paso veloz buscando por el vecindario, tenía que encontrarlo.
...
Haruka se detuvo a tomar aire ya bastante alejado del vecindario, muy preocupado porque Zero no aparecía y se estaba debatiendo entre llamar a Kanata o a la policía. Ya le había llamado Juri diciendo que no estaba con los vecinos y que buscarían en los alrededores. No quería admitirlo pero la angustia ya lo invadía, queriendo convertirse en miedo. ¿Qué sucedió? Se preguntaba. Ya lo conocía bastante para saber que no haría algo tan imprudente sin una razón. Él le había dicho que era completamente libre en su casa, si quería salir podía hacerlo y no tuvo problemas con las reglas impuestas, siempre bien educado Zero no solo avisaba cuando salía sino que además pedía permiso, casi siempre de salir con Senri.
Solo esperaba que todo esto no estuviese pasando por una alucinación. El juró a Kanata cuidarlo como su propio hijo y ahora no sabía ni donde se encontraba, no tenía la más mínima idea, que clase de explicación le daría a su padre quien después de dar todo por Zero le había confiado a él su salud. Lo odiaría, de eso no había duda. Jamás querría verlo de nuevo. Pasará lo que pasara solo deseaba que se encontrara bien. El sonido de su móvil lo sacó de sus pensamientos y lo asustó un poco. Contestó sin siquiera ver quien era y rogó que fueran buenas noticias.
-Tío Haru- escuchó del otro lado a Senri -Creo que sé dónde está Zero-kun- declaró, pues había recordado algo.
-Te escucho- contesto Haruka con esperanza de que apareciera pronto.
-Está en el bosque que esta entre la agencia y mi casa- estaba seguro, cuando Zero lo alcanzaba en la agencia de modelaje para ir a su casa, le gustaba parar un momento en aquel lugar. -Voy a buscarlo y te aviso- le informó y casi colgaba cuando escuchó a Haruka.
-¡Senri espera! casi es media noche, dile a tu padre que te acompañe no vayas solo- le indicó.
-No hay nadie en casa- Contestó su sobrino y sintió una punzada en su pecho, recordó que el proceso de divorcio de sus padres los llevó a descuidar a Senri. Se prometió hablar con su hermano al respecto después de que esto se solucionara.
-Entonces espérame, pasaré por ti e iremos juntos- terminó la llamada, pensando en pasar por un auto de la compañía pues ya le quedaba cerca el Centro, no se lo negarían si era para atender a un paciente, bueno no era exactamente el caso pero una pequeña mentira no haría daño a nadie.
...
Senri esperaba nervioso viendo por la ventana, pensando en Zero y dándose cuenta de que tan importante se había vuelto para él. Faltaban escasos minutos para la una de la madrugada y nadie sabía dónde estaba. ¿Zero que pasó? se preguntó otra vez, en la tarde la habían pasado bien y ahora todo estaba de cabeza. ¿Acaso su disculpa con Kaname habrá terminado mal? se preguntó. Era poco probable, Kaname no es ese tipo de persona, siempre tiene el control de cualquier situación, la mejor solución y el mejor consejo. Pero entonces donde estaba. El sonido del timbre lo sacó de sus pensamientos, se encaminó a la puerta ya listo y al abrir se lanzó a los brazos de Haruka quien se sorprendió por la acción pero lo abrazó. Senri no le dijo nada pero no hacía falta, él sabía que estaba preocupado por Zero. Sonrió y le dio unas palmaditas en la espalda.
-Sube al auto, lo vamos a encontrar- y aunque no estaba seguro de sus palabras, iba a hacer que se volvieran realidad.
2:30 am
Llegar al bosque fue rápido, lo que estaba tomando tiempo era buscar a Zero, debido a la hora no podían separarse para buscarlo mejor, hacia frio y ya tenían poco más de media hora buscando y no había señales de él. Kaname ya lo había llamado diciendo que no había aparecido y habían acordado buscar hasta las tres de la mañana y entonces llamarían a la policía. Haruka estaba peor, el miedo lo estaba sofocando, sentía su estómago revuelto ante la incertidumbre de no saber dónde se encontraba Zero, pero haciendo un gran esfuerzo se tragó sus sentimientos, tenía que permanecer frio y pensar con claridad, decidió empezar por volver a casa.
-Senri-kun- lo buscó con la mirada, no estaba-¡Senri-kun!- gritó un poco más fuerte.
Caminó hacia donde lo había visto entre los pinos, que con el aire hacían un silbido un tanto aterrador, no podía perderlo a él también. Adentrándose un poco más divisó la silueta de Senri que con la luna llena lo veía perfectamente, de espalda y arrodillado; y Zero frente a él. Su corazón se aceleró aliviado, él se encontraba de rodillas en el suelo, con unos jeans y una playera ligera. Senri le hablaba con cuidado pero él se mantenía agachado y con las manos en sus oídos, acercándose a ellos pudo oír a Senri hablarle.
-Zero-kun vayamos a casa- le rogó y mirando sus ojos cerrados esperaba con paciencia una respuesta de él. Pasaban los minutos y parecía no reaccionar, Haruka a escasos metros solo observaba, sentía que si hablaba se entrometería. -Zero yo... no sé qué es lo que te pasa- empezó sin saber si realmente lo escuchaba. -Y tampoco sé si puedo ayudarte- suspiró. -Pero yo haré cualquier cosa que este a mi alcance para que te mejores, porque eres mi amigo... y mi hermano- Zero lentamente bajó las manos hasta apoyarlas en el suelo. -Y si es necesario te esperare hasta que puedas levantarte- finalizó y en un movimiento se paró, se quitó su chaqueta, volvió a arrodillarse y cubrió a Zero con ella sintiendo el roce con su helada piel.
-Kaname tiene razón- habló Zero por fin y lentamente alzó la cabeza hasta quedar de frente a Senri.
-¿Kaname?...- preguntó con voz confundida. -¿Porque? ¿De qué hablas?
-Soy un niño irresponsable que no sabe tomar decisiones- si fuera maduro y responsable habría prestado más atención al camino cuando volvíamos a casa, hubiera obligado a Ichiru que se sentara en los asientos de atrás aunque se enojara conmigo, pero solo lo pensé y al final deje que fuera junto a mí. -Si hubiera tomado una mejor decisión...nada de esto habría pasado- expresó por primera vez desde aquel fatídico día. Había tristeza, culpa y remordimiento en los ojos de Zero, Senri lo pudo ver con total claridad. Aquellos ojos amatista que había admirado tantas veces se encontraban ahora oscuros y vacíos. Zero se encontraba en una lucha consigo mismo que sentía como se desgarraba por dentro, le hacia todo tan difícil. Respirar, hablar...vivir.
-Senri yo...- por favor no recuerdes, se decía internamente -Maté a mi hermano- aquel pensamiento que no soportaba, que lo ahogaba, que no había podido expresar con palabras, por primera vez se materializó en sus labios. Senri sintió como el miedo lo paralizaba al escuchar esas palabras. ¿Que acababa de decir?
-No lo dices en serio- respondió con voz temblorosa y los ojos abiertos de la impresión, tenía que ser mentira. -Zero te conozco, tu... no podrías haber hecho algo así- argumentó más para convencerse a sí mismo que para convencer a Zero. Él lo miró queriendo que sus palabras fueran verdad, pero no lo eran, él era un asesino.
-No tenía idea...- empezó a expresar, mientras su cabeza lo llevaba a aquel día aunque no quisiera. -Que llevando a Ichiru...- su voz se quebró, hizo una pausa y luego siguió -A tomar la prueba en la academia terminaría pasando eso- Senri percibió el temblor en el cuerpo de Zero, quien respiraba con rapidez. -Todo fue culpa mía- De repente parecía haber olvidado la presencia de Senri, sus ojos estaban fijos en él pero parecía que veía al vacío. -Siempre que iba en el auto con Ichiru solíamos ir platicando y bromeando, siempre tenía precaución al manejar al ir con él- Tenía los ojos abiertos y dilatados, como un niño asustado. El chico castaño empezó a sentir un dolor en el pecho, dolor que provenía del dolor de Zero. -Pero ese día me distraje y...- el temblor que recorría su cuerpo aumentaba, convirtiéndose en estremecimientos.
-Fue como una pesadilla- su voz se quebró por completo y empezó a hablar entre espasmos. -Todo sucedió tan despacio- decía mientras Senri sentía escalofríos, sabiendo ya el desenlace de todo aquello. -Y yo...yo mismo acabe con la vida de mi hermano en solo un segundo- expresó finalmente con culpabilidad infinita en su mirada. Senri, no sabía qué hacer, sentía su corazón oprimido, vio a Zero agachar la mirada y enterrar las uñas en el suelo mientras unos sollozos incontrolables se adueñaron de él.
El castaño tomó por los hombros a Zero y lo levantó un poco para después apretarlo contra su pecho, lo lamento, le susurró al oído y de un momento a otro los sollozos imparables de Zero se transformaron en llanto, llanto contenido durante mucho tiempo y mezclado con dolor, nostalgia, tristeza, culpa y remordimiento. Lo lamento, volvió a susurrar Senri sintiendo que ardientes y dolorosas lagrimas inundaban sus propios ojos; abrazó a Zero con más fuerza y sintió su rostro sobre su pecho, sintió sus lágrimas tibias humedecer su ropa y sintió los brazos de él apretándolo, buscando consuelo quizá, y él esperaría hasta que su amigo pudiera levantarse.
Aquella desgarradora escena era contemplada por Haruka a escasos metros de ellos, mientras sus lágrimas caían libremente, él ya sabía lo que Zero había acabado de contar, pero escuchar todo aquello de su propia voz y ver el sufrimiento tan palpable del chico, lo había sobrepasado. Y juró más decidido que nunca que haría que Zero se recuperara, lo haría o dejaría de llamarse Kuran Haruka.
Hola a todos de nuevo. Antes que nada quiero expresarles una sincera disculpa por tardar tanto tiempo en actualizar este fanfic, he de decir a mi favor que gracias a dios encontré un trabajo estable puesto que anteriormente estaba trabajando por mi cuenta por lo cual podía darme tiempo de escribir cada periodo de tiempo, ahora que trabajo ya a un ritmo constante llegando a mi casa la mayoría de las veces lo que menos quiero es encender la computadora ya que paso la mayor parte del tiempo trabajando en ella, pero escribir este fanfic es algo que realmente disfruto y no me gusta pensar en dejarlo botado por lo cual haré todo lo posible por actualizar más seguido, aunque no les diré tiempos ya que es muy probable que quede mal pero encontraré el tiempo para escribir y publicar. Espero que puedan comprenderme y me hagan el honor de seguir leyendo esta historia, ustedes son muy importantes para mí y espero no decepcionarlos.
Hablando del capítulo a partir de ahora voy a entrar con la relación de Kaname y Zero que dentro de poco empezará a profundizarse más y empezará la acción y el drama. Además de que empecé a denotar las intenciones que Kaito tiene con Zero pero la razón por la que hace eso aún no la diré, para eso falta más y también empezaré a escribir del pasado de Kaito con Ichiru. Senri me encanta así que lo involucrare más en todo, bueno en realidad todos empezaran a involucrarse más en la historia. Espero llevar bien todo y acepto sugerencias de todo tipo :D
Como notas finales les dejo el link de la melodía que toca Kaname en este capítulo, es muy bonita.
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Y en la parte donde Senri y Zero están juntos la canción que baila Senri es Mona Lisa de Mblaq, no me costó mucho encontrarle una canción que le acomodara y es que el estilo de Senri a mi parecer quedó perfecto con el estilo de la canción. Les propongo que cuando acaben de leer entren a ver el video, mientras lo ven imagínense a Senri bailando esa canción, ¿apoco no le queda perfecta? Hasta la ropa le quedaría muy bien jajajj.
Bueno espero sus reviews y sus regaños también por desaparecerme ? nuevamente una disculpa. Ah! Y muchas gracias por leer.
