¡No puedo creer que estoy de vuelta! *gritito de emoción* siempre lo dije, en cada uno de mis proyectos anteriores: nunca dejo un proyecto iniciado, pero si es primera vez que lo abandono por tanto tiempo (sinceramente no recuerdo cuando fue la última vez que publiqué) por cierto, fue el mensaje de Barisa quien me animó a continuar, pero abajo en las NA les cuento un poco más, por ahora... Esta historia resucitó pa ponerse buena!

CAP 21

PELIGRO A LA VUELTA DE UNA SONRISA

Sus ojos pesaban, mucho, se sentía tan exhausta como si hubiese corrido una maratón, trató de moverse pero se vio impedida por los cables y dispositivos conectados a su cuerpo, sintió retumbar en su cabeza el constante pitido de la máquina que estaba a su lado, todo blanco alrededor, pero al inclinar su rostro a su lado derecho vio la cabellera chocolate de su novio quien dormía, seguramente no de forma muy plácida pues no estaba en la mejor posición.

Intentó llamarlo pero se percató que tenía una careta con oxígeno, así que con cuidado se la retiró y con la poca fuerza que tenía llamó al hombre.

— Shao… — Su voz salió ronca y débil — Shao… —

Shaoran se sobresaltó y al darse cuenta donde estaba corrió al lado de Sakura — ¿Cómo te sientes? — preguntó tomando su mano con cariño.

Sakura solo asintió con una sonrisa débil.

— Me diste el peor susto de mi vida, Sakura.

— Perdóname — dijo ella con el mismo tono de voz que usó al inicio.

— Llamaré al médico, no te esfuerces por favor.

— No te vayas — respondió tomando suavemente su mano.

— No me iré, no te preocupes. Touya fue a su casa a descansar un poco, también lo llamaré.

Shaoran llamó al médico que rápidamente se acercó a la habitación y examinó exhaustivamente a Sakura, verificando sus signos vitales.

— Está evolucionando satisfactoriamente, esperaremos unas horas más y si lo encontramos pertinente retiramos el oxígeno — culminó el médico con una sonrisa optimista — creo que estamos cerca de decir que el peligro pasó.

— Gracias doctor, muchas gracias — Respondió Shaoran apretando la mano del médico con verdadera gratitud.

— ¿Lo escuchaste? ya lo peor pasó, vas a estar bien — Continuó el castaño acariciando suavemente el cabello de su novia — Prometo que te voy a cuidar y no me voy a apartar de tu lado.

Volvió a abrir los ojos y las circunstancias no habían cambiado demasiado, las voces de fondo le permitían saber que Shaoran y su hermano se encontraban en la habitación, todavía tenía la careta de oxígeno y, aunque ahora se sentía mejor, aún le dolía el pecho y se sentía débil, ¿cómo se había permitido semejante descuido? ella más que nadie sabía que a la más mínima señal de resfriado debía extremar precauciones, pero se había confiado demasiado. Ahora, por su culpa, todos se habían preocupado. Suspiró y sonrió, sonrió porque no estaba sola, las últimas ocasiones en New York algunos de sus amigos le hacían compañía de manera esporádica pero nunca se sentía completa, ahora tenía a Shaoran, a su hermano y estaba completamente segura que Tomoyo también estaba pendiente.

Y como si la hubiese invocado con la mente, ingresó a la habitación (que ahora que se percataba, era diferente), saludó quedamente con esa voz tan dulce.

— Les traje algo delicioso, aproveché para hornear unos pastelillos, estaba cansada de comer en la cafetería.

— Como caída del cielo — respondió Touya—

— Gracias, Tomoyo — respondió a su vez Shaoran

— ¿Ha dicho algo el médico? ya es hora de que haya despertado — Indagó la mujer un poco inquieta

— Bueno si, en realidad ha mejorado, es solo que… Está cansada, en cualquier momento despertará

— Hey — Dijo Sakura con voz ronca habiéndose retirado la careta — ¿No hay pastelillo para mí?

— !Sakura!

Los tres presentes se acercaron a su cama, Shaoran tomó su mano.

— ¿Estás bien?

— Mucho mejor, gracias, gracias a todos por estar a mi lado.

— Eres un monstruo problemático, no creas que te vas a salvar de la reprimenda en cuanto te sientas mejor — Dijo con rostro fruncido el mayor de los Kinomoto—

— Perdón, lo siento mucho, no debí…

— Shhhh… No tienes que decir nada, solo recuperarte bien — dijo Tomoyo lanzando una mirada de reproche a Touya —

En ese momento ingresó el médico quien saludó efusivamente a los presentes.

— Señorita Kinomoto, me alegro mucho en saludarle — El hombre se presentó mientras revisaba los signos vitales de la paciente y sus condiciones generales. — Vaya que nos dio un buen susto, ¡eh! Pero déjeme decirle que sus pulmones se escuchan mucho mejor, la mantendremos en observación hasta…

La puerta se abrió de manera intempestiva, varios hombres con arreglos florales fueron entrando alineados adueñándose de la habitación y tras ellos, la persona que menos esperaban ver.

— Buon giorno a tutti — saludó Isabella mientras se quitaba los lentes oscuros — espero que estés mejor, señorita Kinomoto, no quería venir sin traer un pequeño detalle.

Todos en la habitación se quedaron de piedra pero fue el médico el primero en reaccionar — Por favor, esas flores no pueden estar aquí, contienen agentes alérgenos que pueden afectar la salud de la paciente.

— Pero… Esta habitación necesita algo de color y yo creí…

— ¿Que acaso no escuchaste? — reprochó Shaoran visiblemente molesto — ¡Saca eso de acá!

— No te molestes Shao… Además no creo que sea para tan…

— Lárguense todos y saquen eso de la habitación — gritó molesto el castaño quien no contaba con la paciencia para lidiar con Isabella y sus caprichos, pero la mano de Sakura lo detuvo, de no haberlo hecho, no dudaba un segundo en sacarlos a patadas.

— Cálmate… Isabella, muchas gracias, están preciosas las flores y agradezco tu visita.

La Italiana hizo una seña a los hombres que entraron con las flores para que abandonaran la habitación, por supuesto ella también quería irse, sentía que la rabia crecía dentro de ella, pero tenía que controlarse para que el plan saliera como necesitaba.

— Disculpame por favor, solo quería tener un detalle contigo, de verdad nos alegra mucho tu recuperación.

— Gracias — contestó quedamente la castaña pero con una sonrisa sincera y a su vez miró a Shaoran en una petición silenciosa de que se disculpara y el ambarino suspiró cansado.

— Isabella, disculpa, es solo que han sido días difíciles y me encuentro algo cansado e impaciente.

— No te preocupes, entiendo.

Poco a poco la mujer se fue acercando.

— ¿Ya te sientes mejor? — preguntó con fingida preocupación.

— Un poco cansada, pero sí estoy mejor… Tu padre, ¿cómo se encuentra? ¿hay alguna novedad sobre su estado?

— La verdad es que no — contestó mostrándose apesadumbrada — Y es tan difícil no poder hacer nada al respecto y estar tan lejos de él — simuló secar una inexistente lágrima mientras Shaoran la miraba con ironía, ¿entonces por qué no estaba con él e insistía en ser una piedra en el zapato para ellos? Él la conocía, era una mujer superficial y calculadora y todo este teatro que estaba montando era demasiado sospechoso.

— Bueno, creo que ya es hora de irse, en realidad el doctor no ha autorizado las visitas para Sakura.

— Ay pero que vergüenza con ustedes, nunca fue mi interés importunarlos — tomó la mano de Sakura y se despidió con una amabilidad nada propia de ella.

— Nos veremos en la oficina, Shaoran; por supuesto, cuando Sakura esté mejor.

— Nos vemos — contestó parcamente el ambarino y ella salió de la habitación.

— Shao, no tienes por qué ser así con ella, ha sido muy amable, creo que la juzgamos mal.

— No, yo la conozco y algo trae entre manos, estoy seguro.

— Deja de desconfiar de las personas, yo creo que la situación con su padre la ha hecho cambiado bastante, ya no tiene ese aire de arrogancia con el que la conocí, seguramente se esfuerza por hacer que estén orgullosos.

— ¿Por qué sigo escuchando las estúpidas ideas de Tsukishiro? — preguntó Isabella a Fye

— La conoce mejor que nosotros.

— Pues Shaoran me echó como a un perro con todas las estúpidas flores que mandé traer.

— ¿Te dio una razón?

— Que podían hacerle daño — dijo imitándolo como niña pequeña

— Bueno, nos falló el sentido común, lo que dijo Tsukishiro es que le encantan las flores, sobre todo los claveles que le recuerdan a su mamá, pero bueno, recién saliendo de un estado crítico es lógico que no permitan nada que pueda hacerle daño.

— ¿Eres médico ahora? — preguntó con Ironía

— Ya, deja la tontería, fue un simple error de cálculo, podríamos haberlas enviado a su casa cuando esté allá ¿Pero pudiste hablar con ella?

— Si, es una tonta, le hablé del estado de mi papá y todas esas ridiculeces de representar a la familia, se le notaba su lástima por mi.

— ¿No te sientes un poco mal? Sakura es una buena mujer y querer hacerla infeliz solo por capricho…

— No me digas que ahora te preocupas por las mosquita muerta, aun cuando te dejó en ridículo también a ti.

— Oye, no te confundas, solo me rechazó… Sorpresivo, si, pero a diferencia de ti, primita, yo tengo muy claro que hay otros peces en el mar, y mejores — concluyó con una risita irónica y bebiendo un trago de whisky.

— Esto ya no es por Shaoran, es mi honor y si tengo que destruirlos para recuperarlo, lo haré sin duda alguna. Vámonos de aquí — dio indicaciones al chofer.

Los días pasaron rápido y de la misma manera se recuperaba Sakura, un par de días después ya estaba en casa, el mismo médico se encargaba de monitorear que su recuperación fuera satisfactoria. Shaoran estaba siempre al pendiente, aunque por insistencia de Sakura ya estaba yendo a la oficina; la actitud calma y sumisa de Isabella no dejaba de causarle suspicacias al castaño, preguntaba constantemente por la salud de Sakura y trabajaba arduamente con todos en cada uno de los pormenores del proyecto que se llevaría a cabo en Europa.

Sakura, por su parte, estaba ya desesperada por volver a su trabajo, aunque Shaoran y Tomoyo trataban de darle tranquilidad respecto al trabajo en la empresa y su novio siempre llegaba temprano para quedarse con ella y hacerle compañía, por supuesto,no era el único que estaba al pendiente, Touya y su esposa Kaho, Tomoyo y Meiling que aunque estaba lejos, todos los días la llamaba. A pesar de todo, era maravilloso sentirse tan apreciada y cuidada.

Justo estaba perdida en sus pensamientos tomando un té caliente en el balcón de su apartamento cuando sintió los brazos de Shaoran rodeándola y sus labios cálidos junto a su cuello

— No deberías estar acá, hace frío

Ella solo cerró los ojos y sonrió sintiendo la calidez y el aroma de aquel hombre que amaba.

— Vamos, encenderé la chimenea

— Shao, solo quería ver el atardecer, en otoño se ve absolutamente precioso; además, mira — le enseñó el grueso suéter que usaba y la manta que la cubría — estoy bien abrigada

— No es eso, preciosa, todavía no estás bien del todo. Dime, ¿has estado usando los inhaladores?

— Sí señor, como me indicó el doctor.

— No quiero ser el villano, pero la última vez que seguí tu hermosa idea, terminamos en esto.

— No, no, recuerda que no tuvo nada que ver dijo el doctor.

— Tu sistema inmune sigue comprometido, debemos cuidarte.

— Solo un ratito más, mira — dijo con una enorme sonrisa observando el horizonte y las nubes violáceas y naranja que se iban extendiendo por la ciudad.

Shaoran, al verla tan emocionada se sentó a su lado y la abrazó — Está bien, pero solo un ratito

Ambos permanecieron en silencio mientras el cielo exhibía sus más hermosos colores, sintiéndose plenos, felices y afortunados por el amor que mutuamente se profesaban y por los pequeños momentos que compartían y terminarían convirtiéndose en caricias para el corazón.

Shaoran había adquirido una rutina muy puntual. Se levantaba temprano (como toda su vida lo había hecho) se preparaba para ir a la oficina pero antes de salir pasaba al apartamento de su novia para verificar que todo estuviera bien y por supuesto, esa mañana no sería la excepción. Así que introdujo la llave que Sakura le había dado, pero al ingresar, no se encontró a la convaleciente señorita Kinomoto, sino a una Sakura muy bien arreglada y preparada para salir.

— ¿Y esto?

— Nos vamos a la oficina — dijo ella tranquilamente mientras tomaba su bolso

— Mmmm me parece que eso no va a poder ser

— Claro que sí, me siento perfectamente bien y me voy a enloquecer aquí encerrada…

— Pero…

— Y de paso, te voy a enloquecer a ti.

— ¿Me estás amenazando? — respondió él con una sonrisa divertida que Sakura contestó acercándose y tomándolo de la corbata

— Te estoy advirtiendo solamente… Puedo llegar a ser una pesadilla — Dijo ella atrayéndolo con su corbata y tan cerca a sus labios que lo hizo trastabillar.

— Está bien — Dijo él acomodándose la corbata y tratando de recobrar la compostura que en solo segundos Sakura le había hecho perder miserablemente — Vamos a la oficina, pero necesito que te lo tomes con calma, si te sientes mal de alguna manera me tienes que avisar de inmediato.

— ¿Tengo?

— Si, tienes. Es mi única condición.

— Está bien, ¡vamos! — dijo la castaña emocionada tomando la mano de Shaoran y dejando tras sí el apartamento. Iba tan contenta como si fuera la primera vez.

La mañana era fría, llovía suavemente y Shaoran no estaba para nada convencido de haber cedido así a las peticiones de su novia — Tranquilo, todo estará bien — escuchó de los labios de Sakura mientras ella posaba su cálida mano sobre la suya, él la tomó con cariño y posó un besos en sus nudillos.

— Quisiera que pudieras entender lo importante que eres para mí y mi deseo de protegerte.

— Lo sé, Shaoran, me lo demuestras todos los días, pero también debes entender que no todo puede ser bueno, vendrán momentos difíciles que podremos superar juntos, yo no necesito un papá que me cuide, sino un compañero y que podamos luchar lado a lado.

— Es cierto, compañera — aprovechó la luz en rojo para darle un corto beso en los labios — Por cierto, ¿café?

— ¡Por favor!

Se estacionaron por un momento en el café donde solían comprar — Voy yo — dijo Sakura con entusiasmo y él no se lo impidió pues la encargada le había preguntado en varias ocasiones por su novia, así que sería bueno que pasara a saludar, no era extraño para él ya que Sakura se ganaba el cariño de la gente con mucha facilidad.

— ¡Mira! me regalaron esta galleta — dijo emocionada como niña pequeña

— Comparte

— No, me la dieron específicamente como un obsequio, compra la tuya

— No lo puedo creer — respondió Shaoran aparentemente dolido.

— Además… Ya compré una para ti, con mucho chocolate.

— Sabía que no serías tan cruel conmigo.

Sakura le dio un beso en la mejilla y continuaron su camino rumbo a la empresa

Al llegar, todas las personas con quienes se encontraban saludaban efusivamente a la castaña manifestándole su alegría al verla recuperada, porque por supuesto, como en cualquier empresa, todos se habían enterado del estado de Kinomoto.

Cuál sería su sorpresa al encontrar en su puesto a nada más y nada menos que a la sra Rika Terada, quien la recibió con la misma sonrisa apacible de siempre, Sakura se sintió feliz y fue a abrazarla.

— ¿Ya estás mejor? — preguntó la mujer con su voz suave

— Claro que sí, mucho mejor ¿cuándo regresaste? — le preguntó mientras se dirigían a la oficina de Shaoran.

— Bueno, como bien sabes, nuestro querido jefe es un poco quisquilloso con sus asistentes, la podre Midori solo duró un par de días en el cargo, Shaoran estaba muy estresado, se la pasaba en la clínica pero constantemente llamando a monitorear toda la situación de la empresa y ella no supo seguirle el ritmo, afortunadamente Tomoyo me contó sobre lo sucedido y teniendo en cuenta que mi periodo de licencia ya terminó no dudé en notificarle sobre mi regreso y… ¡Aquí estoy!

Terminaron en el saloncito de la oficina de Shaoran quien las interrumpió — ¿Desean que les traiga un poco de té para su amena charla?

Ambas mujeres se sonrojaron profusamente poniéndose de pie y haciendo una respetuosa reverencia ante su jefe quien no pudo aguantar la risa al verlas tan azoradas por la situación — Es una broma, es lógico que tengan muchas cosas de que hablar… Aunque también hay mucho trabajo, ¿te importaría decirme qué tengo en la agenda para hoy?

— Reunión con la señorita DAngello pero eso será en la tarde, tendrán conferencia con los socios europeos. Sin embargo, su padre ha llamado temprano en la mañana, solicita su presencia de inmediato.

— Suertudas. Bueno, pónganse cómodas y continúen con su conversación, volveré en un rato — dijo el castaño dejando un pequeño beso en los labios de su novia quien no dudó en sentar su voz de protesta.

— ¡Aquí no!

— Rika es de confianza, no te preocupes, te veo ahora y mucho cuidado con mi galleta.

— No te preocupes, te esperaremos ansiosas, tu galleta y yo.

Shaoran salió de la oficina con una sonrisa en sus labios y Sakura trataba de retener un suspiro que nacía de lo profundo de su pecho.

— Se ven tan lindos.

Y ahí venía de nuevo, aquel sonrojo producto de la profunda vergüenza que le producían ese tipo de comentarios.

— Cuéntame, ¿cómo está la pequeña Sakura?

— De maravilla, es tan inteligente y vivaz — comentaba mientras le mostraba a Sakura las fotos de su celular —

— Está preciosa, tiene tus ojos.

— Es la adoración de Yoshiyuki, la consiente demasiado.

— No lo culpo. Eh… Rika, tengo una duda, si tomas tu cargo… ¿Qué haré yo? ¿has escuchado algo?

— Esa decisión la toma solo Shaoran, pero no te preocupes, yo estoy preparada para que me reubiquen.

— Preferiría que me reubicaran a mí, ya sabes… Por nuestra relación, no me gusta ser el foco de las miradas o críticas.

— Sakura — respondió Rika tomando sus manos — Las personas van a hablar de una u otra forma, estés donde estés, hagas o no hagas, no renuncies a algo bueno solo por evitar las habladurías, eso dice más de ellos que de ti. No te preocupes, has hecho un trabajo excelente y eso no depende en nada si estás o no con Shaoran y a nadie debe importarle desde que no afecte el cumplimiento de tus labores.

— Tienes razón, además me alegra mucho que hayas regresado.

— Es difícil, extraño a mi bebé, pero también necesito volver al trabajo.

— ¿Vamos a almorzar?

— Me parece perfecto

— ¿Qué tal si te ayudo mientras me dicen qué debo hacer?

— Tengo una mejor idea, ¿y si sorprendes a Tomoyo?

— ¡Claro! ella no sabe que hoy estoy en la oficina, por favor cuando Shaoran regrese házmelo saber.

— Por supuesto que sí.

Sakura salió entonces de la oficina, saludó a sus demás compañeros y se encaminó hacia el elevador. Al abrirse las puertas estaban Isabella, Fye y Yukito en una especie de conversación un poco acalorada que terminó de golpe al ver a la castaña frente a ellos.

— Oh, ¡Sakura! — dijo con visible sorpresa la italiana — ¿Qué… Qué haces aquí? yo no pensé que regresaras todavía — el nerviosismo era notorio en el rostro y voz de la mujer mientras los otros dos, como un acto reflejo solo se tocaban la nuca.

— ¡Oye, bienvenida! atinó a decir Fye esta vez — espero que estés mejor

— Gracias a ambos, estoy mejor y decidí incorporarme antes a mis labores.

— Bueno, nosotros… Estamos buscando a Shaoran, ¿ya está aquí?

— Está reunido con el señor Li en su oficina, desconozco cuánto tiempo puedan tardar, pero ¿puedo hacer algo por ustedes?

— No, tranquila. Es que en estos días hemos avanzado mucho pero queremos tener una reunión con los otros inversionistas de Europa.

— Si, esa reunión está programada para horas de la tarde, ¿no es cierto, Rika?

— Así es señorita Kinomoto, señorita DAngello, en su correo tiene toda la información al respecto.

— Está bien, en ese caso creo que volveremos a mi oficina, ¿no es cierto Fye?

— Si, si, debemos prepararnos bien para la tarde.

Yukito por su parte, permanecía al fondo del elevador sin decir nada, solo mirando al piso, pero en un momento su mirada se dirigió hacia Sakura y pudo ver en ella un dejo de… ¿Culpa?

— Chao, Sakura, y qué bueno que ya estés con nosotros — dijo atropelladamente la italiana metiendo a Fye a empujones dentro del elevador.

Sakura no dijo nada, solo se quedó viendo como se cerraban las puertas y el indicador mostraba que el elevador bajaba.

— ¿Estás bien, Sakura?

— Si, estoy bien, es solo que todo fue…

— Muy extraño — dijo Rika en voz baja — Perdón, fue solo mi impresión

— Yo pienso igual, estaban nerviosos o algo así.

— Bueno, quién sabe qué puede estar pasando, pero no te hagas lío por eso. Los señores Li te están esperando en la oficina.

— ¿Yo? ¿Crees que ya definieron dónde me van a ubicar?

— No podría asegurarlo, mejor ve y sales de la duda — respondió la asistente de Shaoran con una sonrisa en sus labios.

La castaña respiró profundo y tomó las escaleras para dirigirse donde había sido llamada, cruzó el elegante pasillo y saludó con la amabilidad habitual a la asistente del jefe del clan Li.

— Los señores la esperan, ¿desea algo de beber?

— Creo que un poco de té, muchas gracias — respondió ella con una reverencia y se dirigió a la oficina golpeando la puerta con suavidad.

— Adelante — se escuchó desde adentro y la castaña se asomó un poco por la puerta para hacerles saber que se trataba de ella.

— Oh, Sakura, sigue por favor — dijo amablemente el señor Li — no sabes lo mucho que me alegra mucho verte recuperada.

— Agradezco poder tener la oportunidad de expresar mi gratitud a usted y a la señora Ierán, fueron demasiado amables, nunca podré pagarles — dijo haciendo reverencia de nuevo.

— No te preocupes mi niña, nos diste un buen susto — dijo palmeando su espalda — pasa por aquí, necesitamos hablarte sobre algo.

Era difícil disimular su nerviosismo, en muy pocas ocasiones había sido citada por el señor Li y la verdad es que su situación en la empresa era realmente incierta, pero antes de que se diera cuenta Shaoran se había ubicado a su lado y tomó sus manos con suavidad diciéndole suavemente: — Tranquila, no estés nerviosa.

— Bueno, los he citado aquí a ambos, porque tenemos unos cambios importantes en los que necesitaremos de tu apoyo, Sakura.

La castaña asintió.

— Las cosas con la señorita DÁngello han salido mejor de lo que pensábamos, al punto, incluso, de ampliar el proyecto inicialmente contratado, hemos tenido reuniones muy fructíferas con los clientes de Europa, pero me temo que esto dejará rezagado nuestro proyecto en América ¿Sabes algo al respecto, Sakura?

— Noté que Shaoran tenía algunos documentos al respecto, pero pensé que era algo confidencial por lo que no quise ahondar en el tema.

— De hecho — intervino Shaoran, ¿recuerdas el vuelo en el que nos conocimos?

Sakura se sonrojó — Sí… Sí recuerdo.

— Bueno, habíamos ido a EEUU con Fanren para una serie de reuniones con grandes empresas constructoras en Nueva York, pero ella tuvo que regresar antes, el caso es que estábamos a la espera de algunas conexiones y bueno, recibimos información importante la semana pasada, de hecho ganamos una serie de negocios en conjunto con un par de firmas tanto Canadienses como Estadounidenses.

— ¡Eso es maravilloso, te felicito!

— Ahí es donde entras tú.

— ¿Cómo podría ayudarles?

— De manera personal me tomé la libertad de contactar a las referencias que brindaste en tu hoja de vida y me hablaron maravillas de ti, solo confirmando el excelente trabajo que has hecho hasta ahora. Tienes un dominio del idioma perfecto gracias al tiempo que estuviste allá, tienes la formación académica que se necesita y con Shaoran estamos de acuerdo en que tienes el conocimiento de la empresa necesario para representarnos en el exterior.

— Yo… ¿Yo?

— Si, tú — confirmó el mayor de los Li

— Pe… Pero, esto… No sé qué decir, por su puesto me honra que me tengan en cuenta para algo tan importante es solo que… No sé

— ¿Te sientes inadecuada para la tarea?

— No es eso

— Le preocupa lo que piensen los demás - añadió Shaoran - te lo dije, padre

— Señor Li, para ninguno de ustedes es un secreto la relación que mantenemos Shaoran y yo, y lo que menos quiero es que piensen que solo estoy con él para escalar en la empresa o que esto no es debido a mis capacidades sino simplemente…

Hien Li hizo una seña con la mano a la castaña para que se detuviera — Disculpa, pero tengo que detenerte ahí, Shaoran me habló precisamente de esto y hay varios aspectos a tener en consideración. El primero de ellos es que esta decisión no solo la consulté con mi familia, todos estuvieron de acuerdo sino también con los altos ejecutivos, estudiamos con detenimiento tu currículum y tu idoneidad para este trabajo… Además, a riesgo de parecer un tirano, yo tomo las decisiones aquí y no me interesa lo que otros puedan decir. No lo tomes a mal por favor, desde que te conocí en la entrevista supe que ibas a crecer con nosotros, así que no te preocupes, pero tampoco quiero que te sientas presionada u obligada, si no deseas tomar esta posición buscaremos la forma de reubicarte y encontraremos a alguien más.

Sakura se sentía confundida, por su puesto que estaba honrada de ser considerada para semejante posición, pero era algo demasiado grande y tenía que pensarlo con detenimiento, seguramente tenía que viajar mucho… ¿Y si no era capaz de cumplir con las expectativas del señor Li?

El hombre frente a ella sonrió de una manera paternal — Te veo un poco abrumada, no te preocupes, no tienes que darme una respuesta de inmediato. De hecho, tendremos una reunión de trabajo mañana en la mañana donde pondremos sobre la mesa todos los pormenores no solo de nuestra alianza sino de los proyectos que logramos ganar, te invito para que puedas tener una perspectiva más amplia y te ayude a tomar una decisión ¿Te parece?

— Está bien señor Li, le agradezco mucho por esta oportunidad.

— ¡No se diga más! vas a ver que eres perfecta para este trabajo, por ahora te recomiendo que descanses, en este momento no tienes un puesto de trabajo y todavía tienes un par de días de tu licencia según me informó Tomoyo, aprovecha porque tenemos mucho que hacer y debes recuperarte por completo ¿no es así, hijo?

— Resulta que la señorita es un poco testaruda.

— Perdón, es que estaba cansada de estar encerrada.

— Es por tu bien, tu cuerpo necesita cuidado. Aprovecha para visitar a tu cuñada, tengo entendido que está embarazada, ¿no es así? créeme, si tomas la decisión de tomar esta posición y espero que así sea, tendrás que viajar con cierta regularidad y extrañarás este tiempo en familia.

Sakura sonrió recordando su entrevista inicial con el señor Li y lo mucho que enfatizaba los valores familiares.

— Tiene razón, nos veremos mañana en la mañana entonces en la reunión, nuevamente agradezco mucho el tenerme en cuenta para esta oportunidad. — Se levantó y con una reverencia se despidió de ambos hombres quienes quedaron nuevamente en la oficina.

— Es una señorita adorable, lo supe desde el primer día que la vi.

— Me encantaría decir lo mismo — dijo Shaoran recordando el vergonzoso episodio del avión donde se atrevió a tocarla debido a la confusión.

— Te sonrojaste, eso es extraño — Expresó Hien Li mirando a su hijo.

— Recuerdos vergonzosos, es todo. Padre, ¿me necesitas para algo más? debo revisar los pormenores de la reunión de hoy, todo debe salir muy bien.

— Tienes razón, ve tranquilo y espero que la señorita Kinomoto tome la decisión adecuada.

— Estoy seguro que así será - respondió su hijo con una suave sonrisa.

Hien Li no dijo nada más, era la segunda vez en los 30 años de Shaoran que hablaba de esa forma de una mujer, solo esperaba que no fuera igual que con Yun, aunque Sakura no era como Yun; no, esa jovencita le recordaba más a una brisa de primavera, emanaba un aura de paz, si bien no tenía la belleza exuberante de Yun o la imponencia de esta, Sakura era tan bella que su sola presencia llamaba la atención y sin duda alguna había notado un cambio enorme en las actitudes de su hijo y eso, la hacía aún más valiosa.

El día pasó sin mayores contratiempos, Sakura pasó toda la tarde con su cuñada comprando cosas nuevas para el bebé, estaba segura que sería la tía más consentidora del mundo (de hecho, sería la única), aprovecharon para almorzar con Touya y la castaña le comentó sobre la propuesta recibida, por supuesto las objeciones por parte del mayor de los Kinomoto no se hicieron esperar, pero no eran más que preocupaciones de hermano mayor.

Llegó a su casa siendo ya de noche y encontró una nota pegada en su puerta.

"Te espero en casa, pequeña"

Con una pequeña y tímida sonrisa entró a su casa para cambiarse de ropa, pues no era la más cómoda y también para dejar sus cosas, se dirigió lo más pronto posible al piso siguiente, golpeó la puerta con suavidad.

— Sigue

Entró y el ambiente era muy cálido y acogedor, la chimenea encendida y Shaoran en la cocina de donde salía un aroma delicioso.

— Ven, estoy preparando la cena

— No lo dudo, el aroma es exquisito

Así le ofreció una copa de vino la cual recibió gustosa y mientras terminaba conversaron sobre sus respectivos días.

— ¿Sabes? — Lo que dice mi padre es cierto — dijo Shaoran mientras estaba a la mesa con Sakura — Si tomas este nuevo cargo, a veces ni siquiera vamos a coincidir en el mismo país, por eso quiero aprovechar el tiempo contigo — concluyó tomando la mano de la castaña.

— Pareces estar muy seguro de que voy a aceptar

— Sakura, tú estás hecha para cosas grandes y lo has demostrado con creces, cuando llegaste aquí tenías el compromiso personal de ascender a través de tus habilidades y capacidad y esta es una oportunidad única.

— Lo sé…

— Debes dejar de preocuparte por lo que los demás pensarán o dirán de ti, la gente siempre habla, hagas o no hagas las cosas, tú solo preocúpate de vivir tu vida con intensidad.

Sakura sonrió, siempre había soñado con un amor idílico, de Shaoran estaba recibiendo no solo el romance, sino también los cuidados y el soporte que no sabía que necesitaba y tenía razón, no dejaría pasar una oportunidad de ese tipo por temor al juicio de los demás, su vida era solamente suya y era su responsabilidad vivirla a plenitud.

Todo estaba dispuesto para la reunión, en la sala se encontraban los altos ejecutivos y Sakura, quienes estaban a la espera de la conexión de sus colegas americanos, era muy temprano en la mañana y las oficinas contaban solo con el personal citado para este encuentro. En este caso, serían las 5pm en Nueva York.

Se hizo un pequeño repaso de los puntos a tratar en la reunión, afortunadamente todos los presentes hablaban inglés fluido, por lo que no requerían terceros para traducir.

Hien Li presentó los pormenores de la alianza estratégica que habían forjado y los socios americanos se encargaban de presentar los negocios cuyas licitaciones ya habían sido obtenidas por ellos, tanto en términos financieros como técnicos, que era la parte en la que "menos" se especializaba Sakura, pero que en realidad entendía a la perfección gracias a la guianza de shaoran.

En la pantalla principal se veía el presidente de una de las firmas, pero en los otros recuadros aparecían otras personas y uno de ellos llamó la atención de Sakura, creía haberle visto en alguna parte pero no recordaba donde.

Nos acompaña hoy un representante de la firma publicitaria que manejará las relaciones públicas en ambos países, tienen una trayectoria impecable y experiencia en marcas internacionales. El objetivo es viajar a Japón y conocer la empresa de la manera más detallada posible para tener mayor impacto. ¿Les parece bien?

— Por supuesto que sí, para ese momento, con toda seguridad ya tendremos a la persona encargada de estos negocios, quien nos representará en Estados Unidos — respondió Hien mirando a Sakura.

Estaremos en contacto entonces.

Gracias por su tiempo señores — se despidió el hombre al otro lado de la pantalla mientras todos los miembros de la empresa Li hacían una reverencia al despedirse.

La videollamada finalizó y Sakura pidió hablar con el señor Li, solo para confirmarle que estaba dispuesta a asumir el reto a lo que el hombre contestó con gran entusiasmo — Sabía que lo harías, es un reto enorme, pero con toda seguridad harás un excelente trabajo.

— Gracias señor Li, estoy atenta a sus órdenes entonces.

— Bueno, tengo entendido que tienes aún un día de licencia, eso nos dará tiempo para organizar lo que falta, tu nuevo contrato, tu oficina y tu asistente. Cuando llegue el representante de Estados Unidos junto con las personas de la empresa de publicidad todo debe estar preparado.

— Perfecto señor, entonces estaré aquí a primera hora mañana.

— Hoy es viernes Sakura, mañana no trabajamos, aprovecha el fin de semana, Tomoyo se encargará de todo y empezarás el lunes, tendremos una reunión a primera hora con todos los ejecutivos para presentarte en propiedad — culminó el hombre con una sonrisa — Gracias por permitirnos contar contigo en esto.

— Es para mi todo un honor que me haya tenido en cuenta y le aseguro que no lo voy a defraudar.

Al terminar la reunión Sakura se reunió con Tomoyo para firmar su contrato, la amatista le indicaba que a inicios de la semana siguiente tendría todo listo para iniciar en su nueva oficina que estaría un piso mas abajo que la de Shaoran, teniendo en cuenta que hacían parte del mismo departamento. Lo que estaba viviendo en ese momento se sentía tan irreal, deseaba que sus padres estuvieran vivos para ver lo que estaba logrando.

Ambas salieron de la oficina para ir a almorzar, debido a lo temprano que la jornada había empezado para Sakura, Shaoran y los otros ejecutivos no tenían planes en sus respectivas agendas para las horas de la tarde, se encontraron en el elevador con Shaoran y empezaron a hablar, a Tomoyo se le había ocurrido la genial idea de hacer una "pequeña" reunión para celebrar el nombramiento de Sakura.

— Anda Sakurita, será solo entre los más cercanos, algo muy sencillo… — Siguió hablando y las puertas del elevador se abrieron en otro piso sin que la amatista reparara en las personas que iban a ingresar — ¡Esto hay que celebrarlo!

— ¡Vaya, una celebración! intervino Isabella quien precisamente era quien estaba ingresando — Te lo mereces Sakura, te has esforzado mucho, ¿será mucha molestia si me uno a ustedes en la celebración?

— Si, lo es - respondió Shaoran con algo de disgusto.

Sakura lo miró reprochando su actitud y el castaño suspiró cansado pero Tomoyo intervino

— Señorita Isabella, lamento que me haya malinterpretado, no hablamos de una fiesta o algo grande… Solo me refería a compartir algo entre los amigos más cercanos.

— Oh, es una pena escucharlo, me habría gustado mucho, ya que sería una gran oportunidad para limar asperezas y compartir, además ayudarme a ampliar un poco mi círculo de amigos… A veces me siento muy sola aquí.

Shaoran rodó los ojos, la conocía, sabía lo que estaba haciendo aunque esta vez le estaba saliendo muy bien porque incluso parecía sincera y ¿cómo evitar que Sakura la mirara como un cachorrito perdido? amaba el hermoso corazón de esa joven, pero en este caso, no tanto, ya que estaba en riesgo si de Isabella se trataba

— Creo que Tomoyo fue clara al decir que solo serían algunos amigos muy cercanos.

— No, no es eso… Es solo que…

— No te preocupes, Sakura. Entiendo que es algo privado, pero ¿qué te parece si te invito a almorzar el lunes para celebrar tu nombramiento?

— Ahmmm… Esto, si claro

Todos guardaron silencio en el elevador hasta que este abrió sus puertas y la italiana salió despidiéndose de todos.

- Ciao, nos vemos el lunes Sakura, no lo olvides.

- Si, por supuesto

Los demás se quedaron quietos, Shaoran y Tomoyo se miraron comprendiendo que algo raro estaba sucediendo, si bien Tomoyo no conocía tan bien a Isabella como Shaoran lo hacía, no terminaba de cuadrarle que, una persona tan abiertamente antipática como ella, de repente se deshiciera en elogios y atenciones para quien ella consideraba su rival. -

- ¿Saben? me parece que hemos juzgado mal a Isabella.

Shaoran abrió los ojos - Sakura no te apresures, por favor.

- No lo hago, solo creo que todos merecemos una segunda oportunidad… O tercera, si se requiere, ¿no lo crees así, Shaoran?

- Solo ten cuidado, no te confíes por favor.

Los tres salieron del elevador y continuaron con sus labores, se reunieron en casa de Sakura aprovechando que Meiling había regresado al país y celebraron entre amigos el nuevo cargo de la castaña.

- Así que la próxima semana vendrá el representante de la agencia de publicidad.

- Si, debemos prepararnos para esa visita.

- ¿Lo viste en la conferencia? ¿es guapo? - preguntó Meiling interesada

- La verdad no logré distinguirlo muy bien, tampoco estaba muy pendiente de eso Mei.

- Y tú, ¿qué haces preguntando esas cosas? ¿qué pasó con tu novio? preguntó Shaoran con un dejo de molestia.

- Yo no tengo novios Shao, tengo amigos con quienes me divierto, es todo.

- Eso no está bien.

- Ah, no está bien para mi, pero recuerda de quien lo aprendí.

Todos en la sala guardaron silencio ante el incómodo comentario y la vista de Meiling se dirigió a Sakura quien se vio un poco apenada.

- Perdón, Shao, fue un comentario totalmente fuera de lugar, yo sé que ya… Bueno, han cambiado las cosas y…

- No te preocupes Mei, lo merezco, solo te pido que te cuides mucho, ¿si? eres valiosa, mucho y justamente por mis antecedentes te digo, no quiero que te tomen como un juego o un pasatiempo.

- Gracias Shao, yo sé que te preocupas por mí, pero… Creo que esto de las relaciones no es para mi.

- Sabes bien que yo pensaba igual, pero… - dijo tomando la mano de Sakura - El universo siempre tiene algo bueno guardado para ti, eso sí, no creo que tengas tanta suerte como yo. Como ella no hay dos - sonrió besando los nudillos de su novia.

- Tienes razón, tienen mucha suerte de tenerse el uno al otro ¡Brindemos!

Siguieron celebrando hasta altas horas de la noche, descansaron el fin de semana y como adultos responsables todos estaban el lunes a primera hora en la oficina prestos para llevar a cabo sus labores.

Sakura culminada la primera reunión, permaneció con Rika el resto de la mañana para terminar de hacer el empalme respecto al puesto que estaba dejando, ya en la tarde se encargaría de instalarse en su nueva oficina que debía estar lista para ese momento y ¡manos a la obra!

- Lo primero que debes hacer es elegir una secretaria - recomendó Rika - tendrás demasiado trabajo

- Tomoyo me indicó que ya hay algunas candidatas para entrevistar en la tarde. Espero que sea algo rápido.

- Está bien, ¿vamos a almorzar?

- Disculpa, me comprometí con la señorita Isabella

- ¿La italiana? - preguntó Rika

- Si, con ella

- Sakura - dijo ella tomando las manos de la castaña de manera maternal - por favor ten cuidado, esa mujer no me da buena espina, la conozco hace algún tiempo y se me hizo muy raro que fuera tan amable. No quiero ser demasiado perspicaz pero me temo que no son sinceras sus intenciones.

- Ya me lo han dicho varias personas. De todas maneras pienso ir con Tomoyo, sé que Shaoran tiene un almuerzo de negocios en el ministerio. Si deseas puedes acompañarnos también

- No, tranquila, mejor aprovecharé para pasar a ver a la pequeña Sakura, pero no eches en saco roto mi consejo, por favor.

- Es cierto, ¿cómo está la pequeña?

- Preciosa, cuando quieras pasarte por allí, está en la sala cuna de la empresa.

- Sin duda lo haré

Se despidieron y cuando Sakura iba en el elevador recibió un mensaje de la italiana indicando que estaban esperando en su auto. Así que pasó por Tomoyo que estaría más entusiasmada porque le sacaran una muela que por ese dichoso almuerzo.

- Que conste que solo voy porque no te dejaría sola con esa mujer - dijo resignada Tomoyo.

- No es bueno estar tan prevenida, ya ves que las personas pueden sorprenderte.

- No creo que sea el caso, pero adoro tu optimismo.

Salieron del edificio para encontrar la limusina de Isabella aparcada justo en frente y ella haciendo señas desde la ventana.

El chofer abrió la puerta y ambas ingresaron para encontrarse también a Fye al lado de Isabella ¿Es que acaso no podía dejar sola un momento a esa pobre mujer? daba la impresión de perrito faldero

- Querida Sakura, bienvenida - saludó él de forma zalamera

- Gracias por aceptar mi invitación Sakura - dijo la mujer haciendo una seña de que podían partir - Pensé en cuál sería el mejor lugar para almorzar y de repente sentí una melancolía por mi hogar, ¿les gusta la comida italiana?

- Spaghetti con camarones, mi favorita desde que era niña, la solía preparar mi mamá

Isabella la miró con condescendencia y Tomoyo por supuesto lo notó

- Bueno no se diga más.

El trayecto hacia el restaurante se dio entre conversaciones forzadas y silencios incómodos, solo había un ambiente de inseguridad e hipocresía del que Sakura era casi que ajena.

En el restaurante no fue diferente, aunque Isabella no pudo evitar hacer comentarios sarcásticos sobre los gustos "humildes" de Sakura y una Tomoyo prevenida todo el tiempo.

- No sé si quisieran acompañarme de compras - Tomoyo abrió los ojos sorprendida - Este fin de semana tendremos la gala de beneficencia de la Unicef, se acerca la temporada navideña y nosotros somos grandes contribuyentes y por supuesto debo asistir como cabeza de mi familia y he notado que ambas tienen un gusto exquisito, sobre todo tú, Tomoyo, ¿podrías por favor ayudarme?

- Bu…Bueno, supongo que podría…

- ¡Muchas gracias! ¿Qué te parece si te espero en la tarde?

- No, hoy es imposible, estaremos entrevistando a las candidatas para secretaria de Sakura en la tarde y será un poco extenuante

- Ya veo…

- Podríamos mañana, ¿no es así Sakura?

- Lo siento mucho, creo que tendré mucho trabajo en estos días, sin embargo, si es posible yo les haré saber.

El tiempo transcurrió sin otros contratiempos y regresaron todos a su rutina laboral. Después de una agitada tarde, Sakura pudo elegir a quien sería su asistente y se preparaba para empezar de lleno con sus funciones. Si de algo sabía la castaña, era de trabajo arduo y enfoque, pero no era inmune a las llamadas de su novio.

- Me tienes en el más terrible de los abandonos - fue el saludo que recibió y ella no pudo evitar sonreír.

- Disculpe usted señor Li, estaba muy ocupada.

- Lo sé ¿sigues en la oficina?

- Si, aquí estoy.

Colgó la llamada y Sakura miró extrañada el teléfono, supuso que se había interrumpido por alguna razón, así que siguió en lo suyo, ya volvería a llamar. Pero no pasó mucho tiempo hasta que la puerta de su oficina se abrió levemente y la cabellera achocolatada asomó tímidamente.

- Disculpe usted, ¿ha visto acaso al amor de mi vida?

La castaña sonrió con picardía - No sé, qué tal si te acercas para averiguarlo.

Shaoran ingresó mirando con atención la oficina. Era amplia, no tanto como la de él pero bien podría estar cómoda en ella. - Lo sé, se ve algo… Simple, pero me aseguraré de ponerle mi propio toque.

- Y entonces, se verá preciosa - continuó él acercándose y poniéndose entre la mesa y su novia - Estoy tan orgulloso de ti - dijo tocando levemente la barbilla de su novia y depositando un suave beso.

- ¿Ya terminaste?

- Si, fue un día pesado ¿Estás lista para ir a casa? prepararé pasta.

- Si, creo que es hora de irnos… Pero comí pasta en mi almuerzo con Isabella.

- ¿De verdad fuiste a almorzar con ella?

- Si, Tomoyo y yo.

- ¿Qué tal estuvo todo?

- Un poco incómodo si te soy sincera, creo que le parecieron muy "corrientes" mis gustos culinarios, aunque trató de disimularlo.

- ¿Te hizo algún comentario al respecto?

- No es eso… Pero por lo demás, creo que estuvo bien y es sincera su intención de tener una buena relación entre nosotras.

- Sak…

- Shao, en serio, pienso que las personas pueden cambiar para bien.

- Bueno, no discutiremos más este tema. Pensaré en algo más para cenar.

- A propósito, Isabella nos comentó algo de una cena de Unicef.

- Si, la recuerdo, siempre se envía una comisión de la empresa, normalmente van mis padres, Eriol, Yamazaki… Yo también aunque, se me hace muy tedioso.

- Ya veo…

- ¿Por qué preguntas?

- No es nada, solo curiosidad

Salieron de la empresa y llegando a casa pudieron dedicarse a su tranquila rutina, sin ojos curiosos observando, sin pretensiones ni incomodidad. Un pequeño espacio en el mundo que les pertenecía solo a ellos.

- Mi asistente se encargará de hacer las reservaciones para la fecha estipulada, estaremos esperando ansiosos el poder contar con su visita.

- Gracias por su disposición señorita Kinomoto, sin duda alguna, haremos un gran trabajo conjunto.

Sakura y su asistente, Chiharu, una chica inteligente, ágil y amable, se encontraban programando todo lo necesario para el equipo publicitario con el que trabajarían en conjunto en sus campañas de Norteamérica.

- Hay que estar muy atentos, sabes que en diciembre se dificultan un poco las reservas tanto de vuelos como de hoteles, así que tenemos que movernos rápido.

- Claro que sí, señorita Kinomoto.

- Sakura, por favor. Ya te dije que no soy fanática de las formalidades

- Pero tampoco es correcto que llame a mi jefa por su nombre de pila.

- Si, lo sé, pero mientras estemos solas, no habrá inconveniente.

La muchacha sonrió.

- Está bien, Sakura. Me pondré manos a la obra ahora mismo. Tenemos reunión con el señor Li a las 2 pm.

- ¿Cuál de los dos?

- Ah sí, perdón, el señor Shaoran Li.

- Está bien, ¿tengo algo para el almuerzo?

- Por el momento no.

- Bueno, no estaré disponible entonces.

- Está bien, si no es más, me retiro.

- Gracias

Sakura tomó el teléfono para llamar a su novio, pero le indicó que estaría ocupado, un almuerzo con algunos socios… No le gustaba sospechar y menos con Shaoran, confiaba en él, claro que lo hacía, pero sonaba algo extraño… El sonido del teléfono nuevamente la sacó de sus pensamientos, era Tomoyo, iría a almorzar con ella, necesitaba despejarse y no dar lugar a pensamientos que en nada le ayudaban.

- Supongo que era Sakura quien te llamaba - preguntaba Eriol curioso sentado en un enorme sofá blanco.

- Si y odio mentirle, pero no tenía otra opción.

- Señor Li - se escuchó una voz femenina irrumpiendo en la habitación - Estas son nuestras mejores opciones.

Los ojos de Shaoran se abrieron con ilusión.

- Wow hermano, ¿estás totalmente seguro?

- Como nunca en la vida. Quiero este por favor - dijo señalando el hermoso anillo con diamante rosa. - Sakura, será mi esposa.

Todavía no puedo creer tanta dicha. Tenía mi inspiración absolutamente perdida, es decir, la idea principal de la trama la tengo definida pero no podía conectar nada, ni las situaciones, o los personajes, pero se siente lindo volver y espero que ustedes regresen conmigo para que continuemos el viaje por esta historia. El siguiente capítulo ya está en producción y espero que quede tal cual lo imagino en esta cabecita loca que me gasto.

En fin... Parece que mi mayor fuente de inspiración es la soledad y los corazones rotos.

Anyway. Abrazos y besos.

Ale-San