CHRISTMAS VIBES
- ¿Me creerías si te digo que en mis 30 años de vida nunca había hecho esto?
- Claro que te creería, no olvido que eres un niñito estirado de mami.
- Oye, oye… El caso es que un día cualquiera, solo despertaba y todo estaba ahí… Y pensándolo bien, sí suena bastante estirado de mi parte.
Sakura río - Por mi parte, siempre ha sido de mis mejores recuerdos de infancia. Touya en un rincón tratando de desenredar las luces que siempre encontraban la manera de enredarse de manera catastrófica. Papá poniendo los adornos más altos, yo jugando con los adornos del árbol y mamá haciendo galletas en la cocina. Aunque sabía que no era algo precisamente común en todas las casas, sabes que no es una celebración muy propia de nosotros como japoneses, pero como papá era arqueólogo y solía viajar mucho, fue una de las costumbres que trajo a nuestro hogar.
- En China tampoco está tan arraigada la tradición, pero sucedió algo muy similar con nuestro padre y sus negocios fuera del país. Pero si te soy sincero, nunca me había llamado la atención celebrar esta fiesta.
- Entonces… ¿Te sientes obligado? porque si es así, no te preocupes, yoo…
- Shhh - calló Shaoran a su novia posando los dedos en sus labios - Nunca dije eso, de hecho, lo estoy disfrutando muchísimo. Aunque según tu relato, aquí hacen falta unas galletas, me siento estafado.
- Amigo mío, me parece que me estás subestimando y peor aún, te estás quedando sin olfato.
Y es que Shaoran no había notado que efectivamente todo el apartamento olía a galletas.
Sakura se dirigió rápidamente a la cocina y apareció no solo con galletas, sino también con chocolate caliente y malvaviscos.
- Wow, excelente servicio debo decir - dijo Shaoran cuando vio el festín que le esperaba y que efectivamente tenía un aroma delicioso.
- Es el pack navideño y tampoco podía faltar esto - salió corriendo nuevamente hacia su habitación y regresó con dos cajas - ¡Tarán! ábrelo
- ¿Tan pronto tienes los obsequios navideños?
- Nada de eso… Mira
El ambarino abrió curioso la caja para encontrarse con un ugly sweater de unos de sus cómics favoritos en el mundo: Snoopy
- No lo puedo creer, Sakura - Dijo emocionado sacando la prenda de la caja - Es… ¿Cómo supiste?
- Soy buena con los trabajos de inteligencia.
- Te amo, Sakura loca Kinomoto.
- Yo a ti, estiradísimo Shaoran.
- Tenemos que hacer esto cada año, ¿si? - continuó emocionado el castaño mientras se ponía la prenda en cuestión.
Sakura sintió en lo más profundo de su corazón que ahí, justo ahí quería permanecer toda la vida.
- ¿No te parece un poco… demasiado?
- Si de algo en la vida me ha de servir tener dinero e influencias, que sea para hacer algo inolvidable para ella. Y este momento lo será.
- Bueno, el 30 de diciembre será entonces.
- Así es. El 30 de diciembre, gracias por tu ayuda.
- Es que jamás imaginé que vería este momento con mis propios ojos. El indomable Li, que rompió corazones a diestra y siniestra, el soltero absoluto, a punto de lanzarse al agua.
Shaoran sonrió por el comentario de su amigo.
- ¿Sabes? con Sakura siento una paz que ni siquiera sabía que podría tener. Yo podía pasar días enteros en fiestas y desórdenes, muy en mi interior sabía que me faltaba algo… Supe que la estaba esperando.
- Qué tierno, me harás llorar.
- Hablo en serio. Tan en serio como para querer unirme a ella el resto de mi vida. Y algún día, espero que también puedas sentar cabeza, sobre todo, que no hieras a Tomoyo. Es una mujer maravillosa, Eriol y lo sabes.
- Claro que lo sé y te entiendo cuando hablas de esa paz que te proporciona Sakura, me pasa lo mismo con Tomoyo.
- Entonces… Ustedes ya llevan bastante tiempo en este tema.
- Es ella quien no quiere casarse.
- ¿Qué dices?
- Se lo he insinuado como para tantear el terreno… Siempre ha sido enfática en que no quiere matrimonio. Así que tampoco la quiero presionar.
- Entiendo… Pero bueno, cada pareja sabe cuál es la mejor manera de llevar su relación y siempre que sean felices ambos…
Los dos amigos salieron del recinto donde se encontraban y Shaoran ultimaba detalles para la fecha definida, todavía faltaba mucho tiempo, Sakura estaba muy ocupada y aunque confiaba plenamente en ella, no confiaba en el tipo recién llegado, y sí, sabía que los occidentales eran mucho más desinhibidos respecto a su trato con los demás y que Sakura estaba también acostumbrada a ello por su tiempo en Estados Unidos, además, ella era, por defecto, demasiado amable con las personas, definitivamente la castaña de su corazón lo estaba matando a corajes.
Por supuesto no le había dicho que cada vez que ese tipo se le acercaba sentía la bilis acumularse en su garganta, si bien la forma de relacionarse del publicista era muy abierta, se notaba su interés en Sakura, si, todos menos ella, se daban cuenta que el tipo se las traía.
Justo cuando llegó a la empresa, quiso ir a la oficina de su novia para llevarle unas galletitas que había comprado en el camino para que disfrutara con su té de manzanilla. Y ahí estaba Yue, tan cerca a su rostro, parecía que le estaba mostrando algo en una tableta.
- Buenos días - Saludó el ambarino, procurando mantener la calma - Me parece que estarían más cómodos en la sala de audiovisuales y allí proyectar lo que quiere mostrarle, ¿no es así, señor Yue?.
- Buenos días, Shaoran.
- Señor Li - corrigió el castaño
- Ah, señor Li. Me pareció que era innecesario, solo quiero mostrarle algo muy simple a Sakura.
- La… Señorita Kinomoto - respondió Shaoran haciendo énfasis en la forma como debía dirigirse a su novia. - Hola mi amor - saludó acercándose por el costado contrario donde estaba el Estadounidense y dándole un suave beso con el que ella se puso absolutamente roja pero correspondió con gusto, creía que habían sido claros respecto a ese tipo de expresiones de afecto ante personas de la oficina que no fueran de absoluta confianza - traje estas galletas para que acompañes tu té de la tarde ¿Estás libre para almorzar?
- De hecho… - Interrumpió Yue - Sakura, también venía a invitarte a almorzar.
- Ehhh… Lo siento Yue, iré con mi novio, o si a Shaoran no le molesta, puedes acompañarnos.
- ¡No! - respondieron ambos al unísono.
- Creo que me quedaré para estudiar con Emma las correcciones que me sugeriste, no hay tiempo que perder.
- Además - añadió Shaoran - No creo que al señor Michaels le guste hacer mal tercio.
- Está bien, será otro día Yue y gracias por la invitación. Podemos programar un almuerzo con todo el equipo si te parece bien.
Yue empezó a balbucear - Ah, eh, como te parezca bien… Yo creo que me voy yendo.
- Si, como bien has dicho, no hay tiempo que perder - dijo Shaoran con una sonrisa irónica recostándose en el borde del escritorio de Sakura. Tomó la pequeña mano de su novia dando un beso en sus nudillos - Preciosa… Perdóname, no quiero ser un novio posesivo o loco de celos, pero no me gustan ese tipo de acercamientos por parte de ese... Señor.
- Shao… Sabes que es algo muy cultural, un contacto así no significa nada.
- Lo sé, y tampoco quiero inmiscuirme en tus asuntos o en la manera en que tratas con las personas.
- ¿De verdad estás celoso? - preguntó la castaña algo risueña
- Sak… - Reclamó el ambarino sonrojándose
Ella se levantó despacio de su asiento, demasiado cerca del castaño para permitirle conservar la cordura. paseó su mano por el pecho masculino haciendo que se pusiera nervioso.
- Mi amor - dijo muy suavemente y muy cerca de los labios masculinos haciendo un verdadero esfuerzo, ya que Shaoran era bastante alto - Sabes que yo solo tengo ojos para ti.
Shaoran, puso sus manos en la cadera de su novia.
- Sak, es la oficina.
- Si tú quieres jugar a romper las reglas, yo también puedo - continuó con voz sugerente para luego separarse de golpe. - ¿Ya ves que no es correcto en la oficina? - concluyó con expresión divertida
- Me vas a matar, Sakura.
- Shaoran, mi amor, nos vemos para almorzar, ¿si?
- Vendré por ti, preciosa.
- Te espero.
El ambarino, dio la vuelta para salir de la oficina, iba a necesitar agua fría.
- Hey - Llamó ella antes de verlo salir, él volteó sin decir nada - Te amo
- Y yo a ti, como no tienes idea.
- ¿Vas a ir a la cena de los Li para la navidad?
- Claro que si, ya tengo los regalos para todos, no fue nada fácil debo decir.
- ¿Y el regalo de Shaoran?
- Creo que deben estar en algún lugar bajo mis horrorosas ojeras
Tomoyo río ante la exageración de su amiga.
- Sigo sin estar segura de si le gusta lo que hice para él.
- Estoy segura que si, no te preocupes.
- ¿Y tú, tienes planes con Eriol?
- En casa de los Li, recuerda que somos los "Sin familia", además me gusta mucho, el ambiente tan familiar, créeme, te va a encantar la navidad con los Li.
- Yo estaré primero con mi hermano y Kaho. Su embarazo ha sido bastante delicado y es mejor estar en casa, no arriesgar una caída por la nieve.
- Si, hay que tener mucha precaución.
- Oye y ¿sabes quiénes estarán en la casa de Shaoran?
- Toda la familia, me refiero a los señores Li, las hermanas, esposos y sobrinos. Eriol y yo y Shaoran y tú.
- ¿Isabella pudo viajar al fin?
- Si, se fue hace un par de días.
- ¿Si ven? les dije que todo era paranoia de ustedes, no ha hecho nada malo, ha cambiado muchísimo su forma de actuar para bien, hay situaciones en la vida que te mueven por dentro y seguramente ha pasado momentos muy difíciles con lo de su familia.
- No lo sé, sigo teniendo mis reservas, pero me alegra que podamos estar más tranquilos y todo haya quedado bien, ella seguirá supervisando todo desde Italia y ya no tendremos que verla por acá.
- Yo espero que su padre se recupere pronto. La señora Beatrice guarda la esperanza de que su esposo se recupere. Extrañamente, ella dice que todo parece estar bien. Su corazón, sus órganos… Es solo que no despierta.
La amatista guardó silencio, tenía algunos cabos sueltos en su mente y cosas que no terminaban de encajar, pero no era su problema en realidad, ya la italiana había regresado a su país y seguramente visitaría de manera esporádica Japón…
- ¿Qué tal si me acompañas a elegir el regalo de las hermanas de Shaoran? no las conozco muy bien y me gustaría darles algo que les guste - comentó Sakura sacando a Tomoyo de sus pensamientos
- Claro que sí - respondió con una sonrisa. Por supuesto Sakura era ajena a las sospechas que existían en la mente de su amiga.
- ¿Estás lista?
Llamó Shaoran a Sakura abriendo la puerta del apartamento. Normalmente prefería llamar a la puerta, pero ella siempre le decía que para eso tenía una llave.
- ¡Ayúdame, por favor! - respondió ella desde el estudio.
Shaoran corrió al llamado de su novia y la encontró con una enorme cantidad de cajas
- ¡Hey! ¿quién eres, Santa Clauss?
Sakura rió con una sonora carcajada - No es mi culpa que tengas una familia tan numerosa.
- Pero no es necesario todo esto, de verdad.
- No lo hago por necesidad
- Ay Sakura… - dijo con un suspiro.
- Llamaremos a alguien para que se encargue
- No seas gallina, Li, son solo unas cajas, haremos dos viajes y ya.
El ambarino se encogió de hombros y tomó la primera torre de cajas procurando no ocultar su visión, pensaba que Sakura vendría tras él solo para evitar que se cayera, pero no, ella también traía un cerro de cajas en esos bracitos pequeños y delicados.
- Yo me encargo, deja eso ahí, puedes caerte.
- No soy tan débil como piensas.
- Por lo menos ve sin tacones.
- Bueno eso si - La muchacha dejó las cajas con cuidado sobre una mesa y se cambió de zapatos mientras Shaoran bajaba al auto con las primeras cajas y pensaba en la novia loca y adorable que se había conseguido.
Mientras acomodaba todo en la camioneta, llegó Sakura con otras cajas y regresó rápidamente por mas, obviamente seguida por él hasta que terminaron de llevar todo.
- Bueno, estoy a tus órdenes, ¿a donde primero?
- A casa de mi hermano, nos esperan para almorzar con ellos. Así que les llevaremos sus obsequios y luego a casa de tus papás
- ¿Ah si?
- Si, tu mamá me invitó
- Bueno, te advierto que es algo un poco ruidoso, con todos los niños y la familia reunida…
- Ya te dije que me encantan estas fiestas y entre más, mejor. Es mi primera navidad aquí en varios años, la primera en Japón sin mis papás, el ambiente familiar es lo que más quiero.
- Qué te parece si mientras llegamos, me cuentas qué solían hacer para la navidad.
El rostro de la castaña se iluminó con el recuerdo - Bueno, pues mi madre era negada para la cocina, pero tanto mi padre como Touya siempre fueron muy buenos para cocinar, así que se encargaban de preparar una cena deliciosa y mamá y yo de los postres y de envolver los obsequios de ellos. En la tarde, llegaba Yukito y compartíamos en familia.
- ¿Así de allegado era Tsukishiro a tu familia?
- Si, se conoció con mi hermano en la escuela. Él solía vivir con sus abuelos que eran ya mayores y viajaban mucho, así que lo acogimos en nuestra familia como un miembro más.
- Ya veo… Aunque no lo parezca Touya es muy generoso.
- Si, con esa cara de ogro que tiene todo el tiempo, es increíblemente empático.
Justo en ese momento llegaron al edificio donde Kaho y Touya vivían, Sakura tomó los obsequios con mucho cuidado para llevarlos, cosa que obviamente Shaoran no permitió. Al llegar al apartamento, recuerdos invadieron la cabeza del ambarino, fue allí, justo en la sala donde estuvo por primera vez a punto de besar a Sakura mientras ella estaba absolutamente ebria. Pasó de la excitación al auténtico pavor cuando Touya apareció y pensó que le estaba haciendo algo a su "hermanita monstruo".
Llegaron al apartamento y allí los recibiría una radiante Kaho con su pancita de embarazo y Touya con un mandil y un cucharón.
- Por favor pasen - dijo emocionada Kaho quien saludó con un fuerte abrazo a los recién llegados.
Shaoran puso los regalos bajo el árbol y se dirigió a saludar a su amigo con un abrazo que este recibió. La charla fue amena, compartieron un delicioso platillo hecho por Touya, aunque Sakura sabía que cenarían en casa de los Li, pero ese día tenía permiso de comer hasta hartarse.
¡Qué maravillosa compañía podían ser Touya y Kaho! Y mucho más, era irreal para ella pensar en estar reunida a la mesa con su celópata hermano y su novio (quien quiera que éste fuera), en completa paz y camaradería, sin que el primero estuviera lanzando comentarios ácidos o con el temor constante de alguna pataleta de su hermano. Se notaba a leguas que tenían una amistad de años, y que aprobaba por completo su relación.
Después de algunas horas se despidieron de la pareja de esposos y emprendieron su camino hacia la mansión de los Li. Sakura se arreglaba un poco nerviosa el maquillaje.
- ¿Qué tienes?
- ¿Me veo bien?
El ambarino sonrió tomando la pequeña mano de su novia y dándole un beso - Te ves perfecta.
- ¿No crees que el vestido es muy corto?
- Es adorable… Lástima las medias - dijo el castaño con una sonrisa socarrona que hizo enrojecer a Sakura como cereza
- ¡Shaoran!
- ¡¿Qué?! - respondió divertido el ambarino - es que esa faldita es muy tentadora -
- ¿Si ves? te dije que está corto
- Mi amor, no está corto, por lo menos no inapropiado, las medias cumplen su propósito y te ves muy linda, de verdad.
Ahora si la castaña sonrió - Y el cabello, amo cuando lo llevas suelto, tus ondas son muy bonitas. No pareces japonesa.
- Recuerda que el cabello de mamá era ondulado
- Es cierto. La señora Nadeshiko - sonrió con melancolía - era tan hermosa, lástima lo del accidente.
Sakura negó - Si no hubiese sido el accidente, de todas maneras ya no estaría con nosotros.
Shaoran miró sorprendido a su novia pero ella prosiguió - Tenía una enfermedad muy grave, tenía un par de gioblastomas en el cerebro, ya habían explorado muchas opciones de tratamiento pero había llegado a un punto irreversible. Justo estaban en Estados Unidos explorando posibilidades de tratamiento y al regreso de ese infructuoso viaje, ocurrió el accidente.
Lo siento tanto, Sakura.
La castaña negó - Las cosas sucedieron como debían suceder, pasé mucho tiempo tratando de aceptar la pérdida de mis padres, el constante sentimiento de culpa de lo que pude o no haber hecho, de lo que habría pasado si… Eso es peor. Trato de pensar en ellos con amor y gratitud y de vivir una vida con la que yo sea feliz y ellos se sientan orgullosos, porque es justo lo que querían para mi.
- Eres un monstruo muy valiente.
Sakura sonrió - Hace mucho no me llamabas así, todo poderoso Li.
- Bueno, pues parece ser que no es muy adecuado llamar monstruo a tu novia, no lo sé, reglas tontas que inventa la gente - dijo con ironía
- Tú me puedes llamar como quieras y la verdad es que me llames con el apodo que tanto odiaba por parte de mi hermano, en ti suena muy divertido.
- Señorita, estamos llegando. Por favor no exageres jugando con mis sobrinos, pon límites a mis hermanas y, disfruta tu primera de muchas navidades con los Li.
La castaña sonrió emocionada, de todo corazón podía decir que le tenía mucho cariño a esa familia, allí estarían los amigos que había hecho en este proceso y seguramente, sería una muy feliz navidad.
- ¡Sakura! -Saludaron al unísono las alegres hermanas de Shaoran en cuando la vieron entrar por la puerta, pero no pudieron arrojarse sobre ella debido a que en su terquedad infinita insistió en llevar los regalos (no todos) ella misma, Shaoran estaba en las mismas condiciones
- ¡Buenas tardes! - respondió a duras penas.
- Linda, no es necesario que hagas eso - Y en lugar de llamar al personal de servicio, ellas mismas ayudaron a llevar los regalos al gigantesco árbol que se encontraba en el salón principal y que ya estaba lleno de obsequios.
Sakura estaba maravillada. Si bien la mansión de los Li era un lugar imponente per sé, ahora la veía más hermosa, cosa que no pensó que fuera posible. Las alegres voces de las hermanas de Shaoran, los niños corriendo por el gran salón… Todo parecía irreal.
- Vamos - susurró Shaoran a su lado poniendo su mano sobre la espalda de la castaña.
Ierán Li se acercó al lugar para saludar a los recién llegados y darles la bienvenida a su hogar. Esta vez, el jardín estaba cubierto por una pequeña capa de nieve al igual que los árboles, el lago estaba congelado, sería una gran pista de patinaje. Era una lástima que no tuviera sus patines, ¿acaso en la casa alguien tendría?
Sin decir nada, fue en busca de Wei, el servidor principal en casa de los Li, si él no podía ayudarla, dudaba que alguien pudiera. Tenía que aprovechar que Shaoran estaba distraído con su familia y aprovecharía (si convencía a Shaoran de salir de su casa, por supuesto), para entregarle el obsequio que había hecho especialmente para él.
- Señor Wei, buenas tardes.
- Señorita Sakura que gusto verla - saludó el afable señor aunque se notaba que estaban muy ocupados con los preparativos.
- Disculpe, no quiero importunar.
- De ninguna manera, ¿en qué puedo servirle?
- ¿Sabe si quizá tengan patines de hielo?
El hombre se quedó pensativo respecto a la extraña solicitud de la invitada.
- Creo… Creo que en el sótano hay algunos, la familia no es particularmente asidua al frío. Podría buscarlos.
- No, no, disculpe, veo que tienen mucho que hacer y no quiero importunar
- No es ninguna molestia, no se preocupe. Acá está casi todo listo, pero si gusta puede ir conmigo a echar un vistazo
- ¡Muchas gracias! - el rostro de Sakura se iluminó con una sonrisa y siguió al hombre al sótano de la casa que estaba muy bien ordenado aunque tenía muchas cosas.
- En esta área, están los artículos deportivos - le enseñó el hombre un rincón del amplio espacio.
Allí habían varios pares de patines de diversos tamaño, al igual que Skys, equipos de protección.
- ¡Perfecto! - En su búsqueda, Sakura esperaba encontrar dos pares que fueran de su talla y de Shaoran, aunque era el mas alto de la familia y quizá no encontraría, pero cuál sería su sorpresa cuando notó que los que estaban casi nuevos eran justamente de su novio.
- ¡Oh si! estos los compró la señorita Shiefa para el joven Shaoran hace mucho tiempo, pero no pudo convencerlo de usarlos
- Es decir que…
- Si, el joven no sabe patinar sobre hielo. Y espero que logre convencerlo, aunque no dude que por usted, lo haría gustoso.
Regresaron al piso superior de la casa, donde Shaoran buscaba a Sakura.
- ¿Dónde estabas? - preguntó el ambarino curioso
- Solo dime una cosa ¿me amas?
- Sabes que sí - dijo él dándole un beso en la frente - ¿Por qué preguntas eso?
- ¿Qué estarías dispuesto a hacer por mi?
- Me estás asustando…
- Solo dime
- Iría hasta el infinito y más allá
Así las cosas, la castaña con una risita traviesa, le enseñó los patines que habían acabado de hallar.
- Wei… - dijo casi en un susurro el muchacho sosteniéndose el puente de la nariz.
- Amor, estamos… - miró su teléfono - a -12afuera.
- Está bien, entiendo - bajó los patines con resignación
- Y además - dijo bajito sonrojándose un poco - No sé…
- Ya lo sé y no importa, yo te enseño, ¿si? además, hay algo que quiero darte.
El ambarino suspiró rendido, no sabía decirle que no a Sakura.
- Está bien, pero tienes que ser paciente conmigo ¿si?
- Claro que sí - dijo afectuosamente Kinomoto abrazando a su novio - Ahora, vamos.
Sakura sacó del árbol una cajita que sabía muy bien lo que contenía. Tenían que apresurarse, ya se estaba poniendo oscuro.
Pasaron por el jardín y fueron hasta la pequeña casita que por supuesto, ya se veía muy diferente sin todas las flores que le rodeaban.
Shaoran ya se estaba poniendo pálido del frío, así que Sakura le extendió su regalo.
- Espero que te guste - dijo nerviosa.
El ambarino la recibió un poco sorprendido - ¿Qué es?
- Tu regalo de navidad… Es algo sencillo, solo que…
Shaoran abrió la caja con emoción, como si de un niño pequeño se tratase y envuelta en un papel muy delicado de color verde, allí estaba, una hermosa bufanda con las iniciales L.X bordadas en letras doradas al final y unos guantes a juego
- Es…
- Perdón si no te gusta, hace mucho no tejía y verás… - dijo la castaña nerviosa.
Shaoran solo la abrazó con fuerza - Es el mejor regalo que podrías haberme dado, gracias, gracias de verdad, los conservaré siempre.
- No es para que los conserves, es para que los uses - dijo ella mientras enredaba la larga bufanda en el cuello de su novio - si se daña o se malgasta con el uso, te haré otra
- Sakura Kinomoto, es usted toda una cajita de sorpresas.
- Ya estás bien abrigado, ¡vamos a patinar!
El ambarino parecía un ciervo recién nacido tratando de mantenerse en pie mientras Sakura lo sostenía de las manos.
Al primer contacto con el hielo, vino la primera caída y a su vez las risas de Sakura.
- Eres perversa, Kinomoto.
- Mi amor, es normal, vamos a intentarlo de nuevo.
El hombre se puso de pie nuevamente y muy lentamente empezó a deslizarse, pero ya se estaba haciendo oscuro.
- Wei, por favor, enciende las luces del jardín.- pidió la señora Ierán quien les observaba con una leve sonrisa en su rostro desde uno de los ventanales de la casa.
Shaoran seguía deslizándose de a poco en la nieve, se notaba que era deportista porque estaba aprendiendo muy rápido. Las luces se encendieron de a poco iluminando todo el espacio del amplio jardín ante la fascinación de Sakura y no pasó mucho tiempo hasta que pudo soltar las manos de su compañero para moverse solo por la pista, por supuesto lo hacía con inseguridad pero era un gran avance
En tan solo un rato ya estaban juntos patinando tomados de la mano.
- Te dije que aprenderías rápido
- Tengo a la mejor maestra - respondió abrazando a Sakura, entonces, ambos escucharon voces infantiles
- Tío Xiao, tía Sakura - gritaban los niños
La castaña se sonrojó violentamente - ¿tía? - preguntó casi en un susurro ante la risa suave de Shaoran.
- Los niños te quieren mucho ¿Vamos a hacer muñecos de nieve con ellos?
- ¡Vamos!
Cuando terminaron de quitarse las patines, se encontraron con tres personitas muy bien abrigadas esperándoles para hacer sus muñecos y dicha tarea terminó un rato después con una monumental guerra de bolas de nieve a las que se unirían Tomoyo, Eriol, Meiling, las demás hermanas y sus esposos.
- ¿Alguna vez imaginaste ver esto? - preguntó Ierán a su esposo Hien, ambos mirando por los ventanales.
- No, la verdad es que no. Pero se siente un ambiente muy agradable y festivo.
- Así es, pediré que les preparen chocolate caliente.
La noche iba avanzando y la temperatura bajaba aún más, así que decidieron regresar al interior del hogar para salvaguardarse del frío.
Al interior, una gran mesa con postres, galletas y mucho chocolate fundido (para el placer y gusto de Shaoran y su madre). Entre todos conversaban y departían hasta que la cena fue servida. Un magnífico banquete digno de la gran familia Li y sus invitados, por supuesto.
Sakura se sentía feliz, siempre le había gustado compartir estas fechas en familia, recordó súbitamente sus navidades sola en Nueva York, lo mucho que anheló estar con sus padres y aunque no los tenía ahora, se sentía como en casa, podía abrazar a su hermano cuando quisiera… Le parecía extrañamente maravilloso todo lo que estaba viviendo en comparación con el año anterior. Pero ahí estaba, ese extraño temor al ver que todo andaba tan bien, un escalofrío recorrió su espalda, como un presentimiento.
- ¿Te pasa algo? de repente te quedaste muy callada.
- No es nada, es solo que… Estoy muy feliz de estar acá, compartir con todos ustedes y sentirme en familia.
- Es bueno que te acostumbres, como pudiste ver, somos muy unidos y ojalá no te canses, porque también estaremos para recibir el año nuevo… Si no te molesta y si no tienes otros planes.
- Me encantaría, pero hablaré con mi hermano, también me gustaría compartir con él.
- Claro que sí, o mejor aún, me encantaría tenerlos con nosotros también, si te parece bien.
- Hablaré con ellos, gracias por la invitación.
Un rato después, se encontraban nuevamente en el salón principal donde estaban todos los regalos dispuestos y los niños felices y emocionados. Por parte de Sakura habían recibido juguetes y les había llevado obsequios a todos y cada uno de los miembros de la familia y a sus amigos allí presentes, incluyendo a Wei y el resto del personal de servicio.
Pero Shaoran, se encontró con que había otra cajita con su nombre, por su puesto, de parte de Sakura. La abrió con emoción y expectativa ya allí encontró un hermoso y fino reloj con la inscripción: "Siempre tuya"
El ambarino rodeó a su novia en un abrazo cálido y cargado de gratitud. Era la primera vez que llevaba a una mujer a su casa a celebrar con su familia, era la primera vez que una mujer le regalaba algo que de verdad fuera significativo y sí, era la primera vez que se sentía tan pleno y feliz.
Pero él no se quedaría atrás, como parte de su obsequio para ella era un juego de collar, aretes y pulsera, muy delicados y finos, con pequeños diamantes rosa que le fascinaron, también recibió obsequios de parte de toda la familia Li y sus amigos, todos sin duda alguna estaban disfrutando de un muy buen rato.
Shaoran tocó el piano para la familia acompañado por la prodigiosa voz de Tomoyo para el deleite de todos los presentes, pero luego también lo hizo Sakura, quien sorprendió a todos con su voz dulce y delicada.
La noche fue avanzando y Shaoran quiso regresar a su casa, no pensaba molestar a Wei así que pedirían un taxi ya que habían bebido un poco.
- Hijo, creo que lo mejor es que se queden, tu habitación está preparada y dispuesta.
- ¿Tú qué opinas, Sakura? - preguntó Ierán.
- La verdad es que no quisiera molestar, pero tiene razón, no considero prudente irnos a esta hora - contestó ella sabiendo que la mansión contaba con suficientes habitaciones y no serían en realidad una molestia.
- En ese caso, vamos, creo que ya es hora de descansar.
Tomoyo y Eriol también se quedarían allí.
Cada uno fue encaminado a sus habitaciones y Shaoran y Sakura se encontraron frente a la habitación de Shaoran.
- Por favor si necesitan algo, háganoslo saber - dijo amablemente Ierán
- Pe… Perdón… ¿Dónde me voy a quedar yo?
La señora Li sonrió ante la inocente pregunta de su nuera.
- Disculpa, pensé que querrías quedarte con Shaoran en la misma habitación.
Por supuesto la castaña se puso de todos los colores posibles ante la risa burlona de Shaoran.
- Preciosa, no te preocupes, estás en confianza, no es como si tuviéramos algo que ocultar, además - dijo casi susurrando -, eres la primera mujer que traigo a casa de mis padres.
- Sakura, si te resulta incómodo, podemos preparar otra habitación, no te preocupes.
- No, no se preocupe señora Li, yo me quedaré con Shaoran entonces - respondió Sakura aún sonrojada.
- Dime Ierán, recuerda que somos familia ahora
- No me pida eso por favor, no podría ser tan irrespetuosa.
- No lo eres, pero tampoco te voy a obligar. Ahora, descansen por favor - se despidió la señora avanzando por el largo pasillo de la mansión.
Shaoran tomó la mano de la castaña e ingresaron a la enorme habitación que más parecía la suite de un hotel de lujo.
- Esto es absurdo - dijo ella con una risita
- No te burles, no tengo la culpa de ser…
- Un niñito de papi y mami, lo sé, pobre e infortunada criatura. Mi habitación de la infancia cabría 4 veces aquí, de verdad - dijo la castaña mientras recorría el lugar. Hizo señas a Shaoran pidiendo autorización de abrir una puerta, este, con un gesto le brindó el permiso de entrar.
Eran dos puertas y en su interior un enorme closet, lleno de artículos de lujo, ropa, zapatos, cinturones, relojes… Allí se detuvo la castaña, pensando que su regalo era tan pequeñito y suspiró.
- Ni lo pienses - dijo el ambarino abrazándola -
- ¿Y cómo sabes qué estoy pensando?
- Te conozco Sakura Kinomoto, estarás pensando que lo que me diste es una pequeñez, pero te digo yo que cambiaría todo esto por tu regalo, porque a diferencia de todo esto, el tuyo está lleno de significado y siempre, óyeme bien, siempre lo voy a tener conmigo porque será como tenerte a mi lado y eso no lo cambio por nada
Sakura sonrió aferrándose a los brazos de su amado quien aún la abrazaba.
- Estas son cosas que he comprado impulsivamente, sabes que uno se acostumbra a tener cierto nivel de vida, pero al final esto se queda acá, son solo cosas.
- Cosas muy costosas, señor Li
- Si, pero no valiosas, señorita Kinomoto. ¿Qué tal si vamos a descansar, si?
- Oye, pero no tengo pijama.
Shaoran le prestó una de sus sudaderas que por supuesto se veía enorme en el cuerpo menudito de la castaña.
- Definitivamente eres lo más sexy que he visto en mi vida.
La castaña apenada se metió en la cama y Shaoran le siguió.
- ¿No estás cansada? - preguntó él acariciando su cabello.
- Si, pero estoy feliz, hace mucho no tenía una navidad tan bonita, tan cálida, tus sobrinos son absolutamente adorables, toda tu familia ha sido tan buena conmigo.
- Pues vete acostumbrando mi amor, porque serán muchas más
Poco a poco, el cansancio los llevó a quedar profundamente dormidos… - Serán muchas más - fue el último pensamiento de Sakura aquella noche.
- Es un alivio que por estos días las empresas de Estados Unidos se tomen un descanso, nos ayudan a bajar un poco la intensidad - comentaba Chiharu despreocupadamente mientras organizaba un material.
- Disculpa por hacerte venir hoy.
- No, perdón no lo decía por nosotras
- Este será el último día del año que tendrás que venir, es solo que quiero dejar preparado lo que más podamos.
- Y es lo mejor, de hecho, es la primera vez que tengo unos días de vacaciones trabajando para una empresa así.
- Para el señor Li es muy importante el bienestar de todos nosotros, ellos son muy familiares, ¿sabes?
- Se nota, son realmente amables y me han hecho sentir bienvenida en esta empresa.
- Bueno, para terminar este corto día, ¿te gustaría almorzar conmigo?
- Claro que sí.
Ambas mujeres salieron del edificio casi vacío y fueron a un lindo restaurante no muy lejos de la oficina, allí Sakura le entregó el obsequio que tenía para ella y le agradeció por el apoyo en el poco tiempo que llevaban trabajando juntas, estaban conversando muy animadas cuando llegó un mensaje al celular de Sakura.
Te invito a nuestra última cita del año, Torre de Tokio. 7pm. S.L
La castaña sonrió, Shaoran se encontraba fuera de la ciudad en ese momento, llevaban a cabo en China una reunión general de accionistas, así que todos se encontraban allá. Shaoran le pidió que la acompañara pero ella no lo consideró prudente, además que aprovecharía esos días libres para estar con su familia.
- Me imagino que es el señor Li - preguntó Chiharu con una sonrisita pícara
- ¿Se nota mucho?
- Creo que sí, pero tranquila que en él es igual, siempre tan serio y adusto, pero en cuanto te ve su expresión cambia, se nota que te adora.
- ¿Tienes muchas cosas por hacer? - cambió de tema Sakura
- En realidad no.
- ¿Quieres ir de compras conmigo?
- ¿De verdad?
- Por supuesto
- ¡Claro, me encantaría!
Así, aprovecharon el tiempo juntas, Sakura le contó sobre su idílica historia con Shaoran y Chiharu solo la escuchaba con ilusión. - ¿Crees que la historia podría repetirse?
Sakura la miró con sospecha - No me digas ¿Te gusta alguien de la empresa?
La morena de sonrojó de inmediato y asintió lentamente - ¡No lo puedo creer!
- Si, pero es un poco reservado, eso sí, es muy amable y gracioso.
- No me digas que… ¿Se trata de Yamazaki?
La muchacha se puso más roja, si era acaso posible.
- Ay mi querida Chiharu, de Yamazaki no se más de lo que tú sabes, es un gran narrador de historias, tiene mucho conocimiento en cultura general y es muy entretenido hablar con él, pero no sé nada sobre su vida personal, pero te prometo que trataré de averiguar algo y te cuento.
- ¿Me permites decirte algo, Sakura?
- Estamos en confianza, dime.
- Creo que es muy atrevido de mi parte, pero, por favor, ten cuidado.
- ¿A qué te refieres?
- A esa señorita, Isabella. No sabes lo tranquila que me sentí cuando supe que se fue, soy muy observadora y… Bueno, noté ciertos comportamientos sospechosos. Ya sabes, cuando una persona aparenta cierta forma de ser pero en privado es diferente.
- ¿La viste en algo extraño? un par de veces en el elevador con un muchacho que trabaja acá… Tsukishiro creo que es su nombre, y otra vez cerca a la oficina de la señorita Daidouji. No tengo ninguna certeza ni puedo acusarla de nada, es solo que… No me da buena espina.
- Bueno, todo el mundo dice lo mismo y afortunadamente ya no tendrá que estar acá, todo quedó muy claro durante el tiempo que estuvo con nosotros.
Ambas guardaron silencio mientras disfrutaban de un chocolate caliente, Sakura recordó que había estado escribiéndose con la señora Beatriz, madre de Isabella, pues ella estaba realmente preocupada por el estado de salud del señor DAngello.
Era realmente extraño, no había ningún avance, pero tampoco empeoraba y no sabían hasta cuándo estaría así su condición de salud… Pobre familia.
- Hoy es el día, deséame suerte. S.L
El muchacho de ojos azules sonrió al ver el mensaje, tendría que revisar que todo saliera como estaba planeado y por supuesto no estaba solo en esta tarea. Su queridísima Tomoyo estaba a su lado y nadie mejor que ella para conspirar en favor del amor.
Sakura ya estaba lista, esperaba que Shaoran pasara con ella. Tenía entendido que llegaría del aeropuerto directamente a recogerla, moría por verlo.
Llegó al Lobby y en la calle esperaba la Limusina con el señor Wei abriendo la puerta, Shaoran salió con un ramo de rosas rojas.
- Mi amor - saludó ella estrechándolo en un abrazo - te extrañé mucho.
- Y a ti, pequeña. Estás hermosa.
- Y tú, muy guapo y elegante.
Ambos abordaron el vehículo directo hacia la Torre de Tokio. Las luces navideñas en las calles, las parejas que paseaban… Y de fondo, la imponente torre de Tokio que brillaba en medio de la ciudad.
Llegaron al sitio indicado que estaba inusualmente vacío, lo normal era que estuviera atestado de turistas.
Cuando llegaron a sus puertas, había un letrero que indicaba que el mirador se encontraba cerrado.
- ¿No podemos entrar entonces?
- No lo sé, algo me dice que nos dejarán entrar a nosotros.
Había un hombre que parecía ser el guarda en ese lugar - Señor Li, pueden pasar.
Sakura sonrió - Esto es ridículo, Shao, ¿tanto poder tienes?
- No digas eso, es solo que me quieren mucho - dijo el hombre tomando el brazo de su novia y ella se abrazó a él con fuerza.
Ascendieron en el elevador y al llegar había una mesa dispuesta con velas y muchas flores alrededor, también un trío de cuerda quienes amenizaban el ambiente.
- ¿Qué… Qué es todo esto? - preguntó la castaña sintiendo como las lágrimas acudían a sus ojos verdes.
- Celebro por ti, mi amor. - respondió él besando su cuello suavemente mientras la abrazaba por la cintura - Vamos.
Ambos ocuparon sus lugares a la mesa donde les fueron llevados una serie de platillos cuidadosamente seleccionados, la vista era maravillosa, la charla fantástica, Shaoran le contaba los pormenores de su reunión en China, las ocurrencias de Meiling, reían con sus anécdotas de juventud y las locuras que con Eriol y Touya hacían en la universidad, a riesgo de ser reprendidos por Kaho.
- Gracias por estar con mi hermano todo este tiempo.
- Es un gran hombre, sin ninguna duda.
- Lo sé, mis padres se sentirían orgullosos.
- Sakura… - dijo el ambarino tratando de disimular su nerviosismo - Según la relación de tus papás, ¿Qué piensas tú del matrimonio?
La castaña suspiró y su mirada se perdió entre las luces de la ciudad con melancolía.
- Ellos juntos, eran magia ¿Sabes a qué me refiero? Tenían ese tipo de conexión que difícilmente se puede encontrar con alguien, mi mamá siempre nos hablaba del hilo rojo del destino y decía que mi padre era y sería el único para siempre.
Cuando volvió su rostro hacia Shaoran ya no lo encontró en su silla sino hincado a su lado. La castaña empezó a temblar de pies a cabeza, pero su mirada se perdió en el infinito ámbar de la mirada de su novio.
- Sakura, amor de mis días… Desde el momento que te conocí ha sido como una vorágine en mi vida. Tu amor lo ha cambiado todo, me volviste a la vida pero una vida que yo no conocía. A tu lado he experimentado la dulzura y he sentido cosas que nunca pensé podría sentir y no quiero que esto termine. Pero más que pedirte que sigas en mi vida para darme todo lo que me has dado, es pedirte que me permitas hacerte feliz el resto de nuestros días, te aseguro que viviré para eso, viviré para ti, para nosotros. ¿Aceptarías darme la dicha de ser mi esposa?
Sakura se arrojó a sus brazos haciéndolo trastabillar y con una sonrisa le entregó su mano - Acepto ser tu esposa.
Shaoran la abrazó con fuerza y de fondo se empezaron a ver fuegos artificiales que Sakura ni siquiera podía ver de dónde venían pero era absolutamente hermoso.
-¿Oye y como estabas tan seguro que diría que sí?
- Tengo un par de cómplices tras bambalinas que estaban listos
- Pensé que estábamos solos - dijo ella sonrojándose
- Técnicamente… Pero no del todo - gracias, gracias por aceptarme
- No lo puedo creer, ¿el todopoderoso Li llegó a albergar la idea de ser rechazado?
- Bueno… Puede que no sea tan irresistible como me imagino, además… Llevamos relativamente poco tiempo juntos, así que si tenía mis temores.
- Respecto a lo primero diré: Vaya que sí lo eres, absolutamente irresistible y lo segundo… ¿Sabías que mis padres se casaron también al poco tiempo de conocerse? creo que no es un tema de "antigüedad" en realidad, hay parejas que pasan años pensando que no les gusta el matrimonio, se separan y encuentran la persona correcta. Así que no creo que dependa del tiempo. Siento que eres el correcto para mi, ahora y en 50 años - finalizó dando un beso a su ahora prometido.
Allí, con una suave balada el mundo desaparecía para ellos y nada ni nadie podría robarles su felicidad.
Nada ni nadie ¿verdad?
- La fiesta de fin de año de mi familia es todo un evento, aunque es muy exclusivo, se espera que asistan bastantes personas.
- No sé si podré acostumbrarme a estos eventos tan pomposos, señor Li
- Mmmm ya verás que lo harás - dijo él besando su cuello al terminar de ponerle el collar que le regaló en navidad.
- Oye, se parece mucho a mi anillo de compromiso
- Son un juego completo, es el mismo tipo de diamante.
- Si hace un año alguien me hubiese dicho que estaría usando diamantes, me habría reído muchísimo, gracias por hacerme sentir tan amada, Shaoran.
- Esa es mi misión en la vida, que sientas todo el amor que me has dado. ¿Estamos listos?
- Estamos listos.
Ambos partieron hacia la mansión de los Li, lo primero que harían sería hablar con los padres de Shaoran sobre su compromiso, el ambarino estaba totalmente seguro de que ellos estarían felices. La cosa con Touya sería a otro precio y también lo sabían.
Llegaron temprano, lo suficiente como para que no hubiese nadie ajeno de la familia, también habían citado a Touya un poco más temprano para hablar con él.
- Padre, madre - dijo Shaoran muy serio teniendo a sus padres frente a él y Sakura un poco más atrás y haciendo una reverencia -
.- Qué pasa hijo, ¿por qué tanta ceremonia?
- Quisiera compartir con ustedes una decisión que he… Hemos tomado - dijo haciendo un pequeño asentimiento a Sakura para que se acercara, en ese momento se sintió pequeñita y temerosa, los Li habían sido muy amables, ¿pero aceptarían que su hijo se casara con una mujer sin dinero y status social? - Le he pedido a Sakura ser mi esposa y ella ha aceptado.
Los señores Li permanecieron serios por un momento que para los jóvenes había sido una eternidad.
- ¿Cuándo sucedió? - preguntó Ierán imperturbable.
- Anoche.
La mujer se acercó a Sakura y con sus dedos levantó el rostro de la joven que tenía los ojos llorosos - Espero que lo haya hecho de forma muy especial, Sakura, no le perdonaría que fuera de otra manera.
La castaña entonces sonrió ante el recuerdo y ante la pregunta. Respiró profundo y asintió - Fue inolvidable.
- ¿Puedo ver el anillo?
- Por supuesto - dijo ella enseñando su mano.
- Excelente elección Xiao Lang - Dijo su madre mirando al ambarino con una sonrisa.
Luego fue Hien quien se acercó y les abrazó. - Muchas felicidades, no sabe cuánto me complace esta noticia, por fin mi pequeño lobo sentando cabeza y con una chica extraordinaria. ¿Cuándo harán el anuncio oficial?
- Esta noche - dijo él con una sonrisa enorme y mirando a Sakura.
- Esperen un momento, tengo algo para ustedes - La elegante mujer se dirigió a un espacio del estudio donde tenían una caja fuerte, de allí sacó una pequeña cajita negra con el nombre de Shaoran en caracteres chinos y color dorado.
- ¿Qué es, madre?
- Es un amuleto muy antiguo que solo podemos transferir al heredero de nuestro clan. Como sabes, provengo de ancestros que han usado diferentes forma de magia durante siglos, así que estos brazaletes tienen una protección especial y con ellos, te doy la bienvenida oficial a nuestra familia, Sakura - Ierán le puso el brazalete de oro a Sakura y la abrazó.
- Bueno, ¿ahora qué les parece si bajamos? seguramente los invitados ya están llegando.
Ambos muchachos asintieron y Sakura se asió del brazo de Shaoran siguiendo a los señores Li.
- Maldita sea, no puede ser que justo hoy me sienta tan mal - mascullaba la joven italiana mientras miraba su reloj - son la 1 pm y me siento tan cansada como si no hubiese dormido en días, es absurdo.
- Hola primita - saludó el rubio - wow, esta habitación es un asco, ¿qué pasa con la servidumbre en este lugar?
- No quiero ver a nadie, ni siquiera a la servidumbre, estoy cansada.
- A ver Bella, estás desatada estos días, debes bajarle un poco a las revoluciones - mencionó Fye viendo la raya de polvo blanco sobre la mesita
- No te metas Fye
- Tu mamá está muy apagada por el tema de tu padre, por lo menos trata de estar con ella, acompañarla en este momento difícil.
- ¿Y ahora quien eres, Mary Poppins para que me des consejos tan estúpidamente sentimentalistas?
- Solo te digo lo obvio, eres la cabeza de tu familia gracias a ese documento que hiciste firmar a tu padre con presiones, si no estabas en la facultad de asumirlo, no habrías hecho lo que hiciste.
- ¡Cállate! alguien puede escucharte.
- Bella, todavía estás a tiempo, ¿crees que nadie va a sospechar? tu padre ha demostrado ser más recio de lo que imaginaste, no estará en esa posición para siempre.
- Eso… Lo decido yo. Estará así hasta que me sirva y lo desecharé cuando ya no lo haga.
Fye se sentía estupefacto de escuchar a su adorada primita hablar así. Era absolutamente monstruoso lo que estaba haciendo y solo había guardado silencio porque le convenía, además, de no hacerlo, pasaría años en prisión cuando Isabella decidiera entregarlo a las autoridades por los millones con los que había defraudado no solo a su propia familia sino a varios empresarios europeos. Pero lo de ahora, verla tan descontrolada, rayaba en la locura.
- Bueno, como quieras. Solo quería avisarte que tendrás que presentarte en la cena que organiza tu madre con tus hermanos, duerme un poco para que te veas medianamente decente.
El rubio salió de la habitación dejando sola a Isabella, quien haría caso del consejo de su primo e iría a dormir.
La mayoría de invitados se encontraban ya en el lugar, los señores Li, como anfitriones estaban más felices que nunca.
En medio de la escalera principal Shaoran se puso frente a la concurrencia y llamó a Sakura para que se pusiera a su lado. La castaña lo hizo, tomó su mano con determinación, frente a ellos su familia y amigos, algunos (como los padres de Shaoran, Touya, Kaho, Eriol y Tomoyo) conocían bien el anuncio, para los demás era un misterio.
- Solo quiero tomar un momento para agradecer a todos ustedes por estar aquí, por apoyarnos en un año tan increíble en todos los sentidos, y a ella, la mujer que hoy está a mi lado - dijo besando la mano de su novia - Ella ha dado un nuevo sentido a mi vida y lo más maravilloso es que ayer… Ella, mi querida Sakura Kinomoto, aceptó ser mi esposa.
Todo el salón quedó en absoluto silencio por unos segundo antes de que estallaran los aplausos y vítores - Sakura Kinomoto y yo, ¡nos casaremos! - y su anuncio fue sellado con un beso que en minutos se encontraba en todas las redes sociales.
Cuando bajaron, les llenaron de abrazos y buenos deseos, Meiling estaba indignada porque no le habían dicho nada y las hermanas de Shaoran sobre Sakura llenándola de halagos y abrazos.
Una Isabella demacrada se miraba al espejo de su habitación, esperando totalmente aterrada el mensaje que arrojaría el palito azul frente a ella.
- Maldita sea, maldita sea… Por favor, tienes que dar negativo - le hablaba a la prueba de embarazo como si pudiera escucharla o… Cambiar
- Positivo… - Se dijo en un susurro. Era la tercera que hacía y todas con el mismo resultado.
Con ira arrojó todo lo que estaba sobre el lavamanos, no podía tener tan mala suerte en la vida. Desesperada fue a su habitación y tomó su teléfono, tenía que hablar con Fye, tenía que abortar de inmediato, pero su primo no contestaba, igual no importaba, se verían en esa estúpida cena que había arreglado su mamá y para la que tenía que prepararse, aunque las malditas náuseas estuvieran haciendo estragos.
Empezó a scrollear y lo vio, la noticia que menos esperaba ver esa noche.
"Magnate asiático de la construcción, Xiaolang Li, anuncia su compromiso con la señorita Sakura Kinomoto en el gran evento de fin de año. Nuestros mejores deseos a la feliz pareja"
En la foto se veía a Shaoran abrazando a su novia en el evento de esa noche.
- ¡Maldita perra! - gritó la italiana descontrolada - ¡No te vas a salir con la tuya desgraciada, te voy a destruir!, pero primero tengo que deshacerme de esta… Un momento - pensó un poco más calmada - esta cosa… Podría ser… Podría ser lo que le dé el toque final a mi plan - sonrió con sorna. Embarazada de Shaoran Li -
Musitó mientras veía las fotos de su celular de ambos enredados entre las sábanas de su cama.
- Pobre niña tonta, disfruta mientras puedas.
Las felicitaciones seguían llegando y Shaoran no podría estar más feliz, una de las ventajas de la noche era precisamente que no estaba siendo asediado por ninguna muchachita fastidiosa aunque sí veía algunas caras largas que veían con rabia a su hermosa prometida, pero ella no se daba por enterada, amaba cuando era así de distraída.
- Shaoran, si me permites, tu tía Shu Ian quiere conocer a Sakura y saludarte. Vamos.
La pareja siguió a la señora Li y se presentaron ante los familiares de Shaoran que aún no conocían a la "hermosa señorita que conquistó al pequeño lobo".
Sakura, se presentó con una reverencia ante la pareja ya mayor que la miraban con curiosidad
- Shaoran, te felicito, tu prometida es absolutamente hermosa.
- E inteligente, muy trabajadora y comprometida - añadió Ierán tomando suavemente la mano de su nuera - estamos muy felices y orgullosos.
Mientras la señora sostenía la mano de Sakura el brazalete que hacía unas horas ella misma le había puesto, se rompió y cayó al piso ante su mirada aterrada.
- Mal presagio - susurró la tía de Shaoran - un muy mal presagio.
N.A.
Un capítulo navideño en marzo? claro que si!
Se nota mucho que amo la navidad y soy una romántica empedernida? Claro que si!
Que estoy a punto de armar un quilombo en todo esto? PERO POR SU PUESTO QUE CLARO QUE SI.
Pero tenía que darle algo de amor y felicidad a mi pareja favorita en el mundo mundial. Eso es clarísimo y dejaría de ser yo si no le meto drama al asunto. En fin...
Espero que estén teniendo una semana maravillosa y espero seguir así de juiciosa con los capítulos, subiéndolos con regularidad como normalmente lo hacía en los tiempos dorados.
(El siguiente ya está muy, muy adelantado)
Como siempre, besos, abrazos y... Un review no caería nada mal por estos lares... Está desierto el asunto TT
Con el cariño de siempre.
Ale - San
