Capítulo 5


Harry estaba un poco confundido. Sabía que los Dursley aun lo tendrían que tolerar un par de semanas. Su bisabuelo había dicho algo sobre "mantener ciertas apariencias" y dado que Dumbledore estaba tan interesado sobre su residencia actual, Harry entendía lo que le estaba diciendo Gellert.

Sin embargo, los Dursley estaban siendo… relativamente normales. No estaban siendo groseros o molestándolo. Incluso Dudley parecía estarlo ignorando activamente. En cuanto lo vieron en la plataforma 9 3/4 , Vernon no lo llamó "chico" y Petunia no había hecho su mueca burlona de recibimiento, Dudley simplemente le dijo algo que sonó a un "hola" y mientras Vernon tomaba su baúl, los tres más Harry se dirigieron a su auto, incluso instando a Harry a caminar junto a ellos.

A ojos inexpertos, esto parecería bastante normal cuando pasabas a buscar a un pariente que venía de visita y nadie pensaría nada malo de los Dursley, pero para Harry este era el trato más amable y humano que había recibido de ellos.

Una vez llegaron a Privet Drive y ya dentro de la casa, Harry estaba aún más extrañado, ya que Vernon incluso llevó su baúl a su habitación, le dijeron que la cena se serviría a las 8 y eso fue todo. No hubo gritos, ni recriminaciones, tampoco amenazas veladas, burlas sobre su escuela o menciones de su "rareza".

Harry supuso que a esto se refería su bisabuelo con que los Dursley le dejarían en paz. Incluso las cosas descartadas de Dudley que normalmente abarrotaban su supuesta habitación, habían sido removidas y Harry se encontró con que ahora tenía un propio espacio dentro de la propiedad Dursley. ¡Incluso habían quitado la gatera y las cerraduras! Luego notó que su ventana era normal, sin barrotes.

Queriendo mantener el espíritu de paz, Harry bajo a cenar exactamente a las 8 y se ofreció voluntariamente a poner la mesa, para luego anunciar momentos después, que prefería cenar en su habitación si no tenían ninguna objeción.

—Si estás seguro—Dijo Petunia a esto. Le era difícil no querer irse a la yugular del muchacho pero viendo que él mismo quería establecer cierta distancia, ella estaba dispuesta a cooperar en esta tregua.

—De hecho, creo que preferiría comer la mayoría de mis comidas en mi habitación, ya que quiero acabar mis deberes pronto (no se preocupen, todos son deberes teóricos y escritos) y podría encargarme del jardín sin problemas y algunos recados. Los vecinos podrían preguntarse por qué no estoy trabajando en el jardín cuando siempre me he encargado de esa tarea—.

Vernon estaba un poco asombrado de la oferta. No pensaban darle ninguna tarea, pero el muchacho estaba pensando muy por delante. Es cierto que si los vecinos no lo veían trabajando, se harían preguntas.

—No veo ningún problema con eso—Harry sonrió y tomó una bandeja para llevarse su cena.

El único que parecía estar aturdido era Dudley, quién no entendía este ambiente entre tenso y cordial que estaba suscitándose pero dado que sus padres le dijeron que tendrían bastante dinero si ignoraba a Harry a partir de ese verano en adelante, simplemente llevo estas dudas hasta el fondo de su mente y pensaba en todas las cosas que sus padres podrían comprarle con el dinero que iban a recibir.

Harry puso su plato y su vaso de jugo en la bandeja, agradeció la comida y subió a su habitación. Los Dursley mayores suspiraron aliviados una vez que se escuchó cerrarse la puerta de la habitación de Harry. Ser cordiales y neutrales les estaba costando mucho trabajo, pero al parecer su sobrino estaba dispuesto a hacer una especie de tregua que les permitiría tenerlo lejos de ellos, al menos relativamente lejos, y evitar la mayoría de las interacciones.

Era evidente que para Harry también era doloroso comportarse civilizadamente con ellos. Nunca iban a ser familia y había muchas cosas entre ellos pero si Harry evitaba activamente a los Dursley fuera de pocos momentos y ellos también hacían lo propio para evitarlo, ciertamente podrían aguantar con relativa facilidad esas dos semanas, antes de que su pariente viniera a llevárselo por el resto del verano.


Para sorpresa de todos, ignorándose mutuamente, esas dos semanas se fueron volando. Harry incluso había hecho algunas labores hogareñas sin que se lo pidieran. Su tía le agradeció cada ocasión con un seco cabeceo, sin decirse palabras entre ellos. Era una paz extraña y artificial pero les funcionaba por lo mientras.

Así que el día siguiente, al terminó de esas dos semanas, llegó el visitante que tanto habían esperado. Vernon había pedido el día, alegando que recibirían la visita de un pariente lejano y decidió llevarse a Dudley a pescar.

Petunia y Vernon habían hablado de cuanta interacción deberían tener con su pariente y ambos habían decidido que la menor posible era lo adecuado. Petunia y su abuelo tendrían este primer intercambio junto a Harry.

De más está decir que Harry se asombró de lo anticlimático que resulto ese encuentro. Gellert, su bisabuelo, llegó alrededor del mediodía e iba vestido bastante muggle, aunque como un muggle de esos con mucho dinero. Sencillamente tomó el baúl de Harry y le dijo que le siguiera. Petunia no se despidió de su sobrino y simplemente asintió al hombre mayor.

Harry siguió al hombre y de reojo iba viéndolo. Parecía un sencillo hombre maduro muy bien conservado. Tenía casi todo el cabello cano, con destellos dorados que indicaban que en su juventud había sido rubio. Tenía un rostro muy agradable de ojos azules y era evidente que podría haberse considerado un rompecorazones. Era bastante más alto que Hary y su cuerpo se veía construido.

Cualquiera pensaría más en un rico mecenas pervertido que en un bisabuelo. Era evidente que la magia tenía efecto en él y eso le hacía preguntarse si el director era más viejo que su bisabuelo o por el contrario, el director usaba la magia para verse más viejo.

Harry no podía pensar en una buena razón para querer verse más viejo, pero quizás era algún gusto personal del director. Se encogió mentalmente de hombros y siguió a su bisabuelo hasta el parque de juegos.

Era bastante temprano en la mañana y no había ningún alma humana a la redonda. Los habitantes de Privet Drive y Magnolia Crescent, las calles aledañas al parque, no tenían habitantes que se levantaran tan temprano en vacaciones, excepto los que trabajaban y ellos ya se habían ido a trabajar desde mucho antes.

Sin embargo, Gellert se quedó estático durante unos segundos y empezó a buscar algo indeterminado a su alrededor, luego lanzó un hechizo hacía un árbol y Harry vio lo que su pariente había visto a la distancia. Había un perro negro bastante flacucho al que Gellert le había aparecido un plato de croquetas y otro con agua.

—Si puedes encontrarnos, puedes quedarte con nosotros—Con ese críptico mensaje, Gellert se despidió del perro y tomó de la mano a su bisnieto—Ahora, nosotros vamos a nuestra nueva casa. Respira hondo, nos voy a Aparecer conjuntamente y la sensación para alguien primerizo puede ser desagradable. ¿Listo? —.

Harry asintió, sin saber muy bien a qué se refería su pariente con Aparición—Bueno, allá vamos—.

Con un chasquido, ambos hombres se desaparecieron y el perro negro terminó su comida antes de empezar a trotar hacia donde los dos magos desaparecieron. Olfateo algo y empezó a seguir el rastro.


Su bisabuelo había tenido razón, era una sensación desagradable la Aparición. Era como si algo lo hubiera sorbido por una pajilla y luego lo arrojaron con fuerza fuera de ella. Gellert le deslizo en las manos un pequeño vial y Harry lo olfateo. Parecía una poción contra las náuseas básica, como las que luego le daba Madame Pomfrey, así que se la tomó y su estómago finalmente dejo de sentirse revuelto.

Una vez más compuesto, Harry miro los alrededores y observo una hermosa casa de campo que le recordaba a un cuento de hadas tradicional, uno de esos llenos de hadas del bosque y algunas banshees por ahí. La casa de campo era de piedra y mortero, con un techo de tejas rojas y tenía varias plantas trepadoras, dándole una curiosa apariencia de estar cubierta por una capa verde musgo. La casa era hermosa y al lado se veía un pequeño campo de quidditch. Harry ahora estaba expectante sobre su verano.

—¿Te sientes mejor? —Harry asintió a su abuelo—Bueno, ¿Qué opinas de nuestra casa? —.

—Es brillante abue… Señor Grindelwald—Gellert se rió entre dientes.

—Llámame abuelo si quieres, o Gellert si aún no te es cómodo. Es refrescante—.

Harry se sonrojo—Está bien… abuelo. Creo que la casa es brillante—.

—Lo que selló el trato fue ese campo de quidditch. Cuando estudiaba en Durmstrang, el deporte no era muy popular aún, pero los que lo jugábamos, lo disfrutamos mucho—.

Ambos hombres entraron a la casa, mientras Gellert deleitaba a Harry con historias de un asombroso compañero jugador de quidditch que inventó una jugada casi suicida llamado "amago" que al final terminó siendo llamada "amago de Wronski". La forma en que su "abuelo" relataba la jugada, evidenciaba porque se le consideraba una jugada suicida. Alguien sin un férreo control de su escoba, podía morir fácilmente, y Harry recordó la forma en que capturo su primera snitch.

Harry procedió a contarle su primer partido y Gellert estaba impresionado sobre como Harry se había mantenido en su escoba. Prometió enseñarle todas las jugadas que conoció en sus tiempos de estudiante. El mundial de quidditch sería hasta el siguiente verano, así que tendrían tiempo de planear eso.

Una vez que ambos se refrescaron y Harry desempaco sus cosas, en la mesa durante la comida Gellert puso sus planes sobre la mesa. Harry no estaba muy seguro sobre querer estudiar sus niveles muggles pero Gellert insistió en ello, diciéndole que sería útil tener un rastro de su educación por si una vez acabado Hogwarts, decidía que la magia no era lo suyo. De esta forma, tendría una opción muggle sobre la que basar sus siguientes pasos.

Harry suspiro pero tenía que aceptar que su abuelo tenía un punto. Luego pasaron a hablar sobre el resto de sus planes de verano. Harry no podía esperar a visitar todos esos lugares que su abuelo describía o a recibir clases de duelo mágico. Su abuelo había planeado todo un verano interesante y cuando fue a su cuarto a dormir una siesta, ya que la comida le había dado algo de sueño, se encontró con un baúl ornamentado a los pies de su cama.

Su habitación por el momento estaba pintada en verde agua pero su abuelo le dijo que podían decorarla al día siguiente. Por lo demás, tenía los muebles básicos y había mucho espacio para personalizar. Regresando al baúl extraño, Harry se sintió lo suficientemente seguro de abrirlo, viendo que su abuelo no parecía interesado en dañarle, y una vez abierto, observo que estaba lleno de juguetes de todo tipo.

Había pelotas de varios deportes, bates de beisbol y cricket, algunas cuerdas para saltar, muñecos de acción, soldados de plástico, algunos juegos de mesa y peluches de animales muggles y fantásticos, así como muchos otros juguetes de varios tipos. Sus peluches favoritos fueron el de un perro y un dragón, que a sus ojos eran los más hermosos de ellos. Saco ambos del baúl y los coloco en su cama, dispuesto a dormirse abrazándolos.

Finalmente tenía un hogar y se sentía más en casa que nunca.

Sin saberlo, Harry activo una segunda barrera de sangre en la propiedad. Las dos semanas en Privet Drive habían alimentado la barrera existente pero esta nueva barrera, era toda producto del amor que Harry empezaba a sentir por este lugar y por su abuelo.

Gellert sonrió cuando observo la barrera formarse. No esperaba que el niño se apegara tan rápido a él pero de cierta forma, no le extrañaba, dado el ambiente hostil en que se crio. Sin embargo, Gellert aun siendo un Señor Oscuro, era leal a los suyos y habría un infierno por desatarse para aquellos que quisieran llegar a lastimar a su nietecito.

Lo primero que harían en los siguientes días sería ir al continente para conseguirle a Harry un chequeo médico completo. Sabía que los Goblins podrían hacerlo pero Gellert tenía algunos amigos entre los elfos oscuros y los elfos eran aun mejores que los Goblins para la curación. También tendría que enseñarle a Harry como sacar cuentas con distintos nombres, todos ellos legales y le explicaría por qué su dinero no debía estar tan centralizado.

Además, dependiendo de cómo se fuera desarrollando su nieto, tendría que analizar la posibilidad de que contrataran a una veela para ayudarle a controlar su lado demoniaco si este surgía en algún momento.

También estaba el asunto sobre Riddle. Todo lo que había averiguado sobre el hombre era bastante perturbador y más de una vez observo la mano de su amante en la vida de aquel hombre. Cierto que iba a ser un Señor Oscuro, pero podría haber sido uno menos violento abiertamente y más político. Albus había cometido innumerables errores alrededor de Tom Riddle.

Sus múltiples contactos e informes que le dieron, pintaron una imagen más clara alrededor de los Potter y una aparente profecía hecha, diciendo que su nieto estaba destinado a acabar con el mago oscuro, pero algo en todo eso no sonaba bien.

Si, los destellos de pasado y futuro que tenía Gellert, gracias a su don particular, le habían ayudado a dirigir sus investigaciones y todos esos fragmentos le ayudaron a identificar varias cosas que no tenían lógica.

Albus Dumbledore había estado muy ocupado durante el tiempo que Gellert estuvo "retirado" en Nurmengard y era hora de ir destejiendo esta red de engaños que había cultivado tan cuidadosamente.


Un perro negro iba trotando por un camino de tierra, con la panza llena luego de encontrarse una amable mujer que estaba dejando cuencos de croquetas para los perros sin hogar. La mente de Sirius Black estaba pensando a mil por hora mientras su cuerpo perruno seguía trotando por el pedregoso camino.

Sirius había decidido observar un poco a Harry antes de dirigirse a Hogwarts pero el día que eligió para hacerlo se topó con la sorpresa de verlo siendo guiado por un mago desconocido que apestaba a magia oscura pero que no tenía un aura oscura.

Todos los Black podían sentir la magia oscura y ver el aura oscura. Sirius jamás se preguntó por la diferencia entre ambas cosas, ya que por regla general, las auras oscuras pertenecían a magos oscuros pero este tipo ciertamente no era así.

El aura oscura pertenecía a magos que querían hacer daño sin importar las consecuencias y era raro encontrarlas en usuarios de magia de luz, pero no imposible. Sin embargo era casi imposible encontrar un mago oscuro que no tuviera esa aura oscura.

Sirius solo empezó a ver estas auras hasta que terminó Hogwarts y le fue muy útil durante su trabajo como auror.

Además de esa extraña dicotomía entre la magia oscura con la falta de un aura oscura en aquel mago desconocido, estaba el hecho de que Sirius creía conocer esa cara. Le sonaba de algún lugar y no lograba ubicarla en su mente.

Como fuera, escucho el reto del mago. Si los encontraba, podían permitirle quedarse con ellos. No era la razón por la que los estaba rastreando, sino porque quería proteger a Harry. El pobre chico podría estar en peligro sin saberlo. Aura oscura o no, el tipo era un mago oscuro y eso podía ser un riesgo en sí mismo.

Así que ahí estaba Sirius Black, convertido en un gran perro negro demacrado, trotando en este camino que le dirigía hacia Cornualles. No era un destino que hubiera esperado de un mago oscuro. Quizás algo en los Balcanes pero ¿Cornualles? ¿Le encantaban las empanadas o algo así?

Aun con su cuerpo de perro, Cornualles estaba a varios kilómetros de distancia y tardaría al menos un par de días en llegar.


Una de las primeras clases a las que Gellert sometió a Harry fue natación. Con el uso de un par de Giratiempos modificados bastante ilegales, Gellert pudo acomodar un horario extendido para que Harry asistiera a clases de natación tres veces por semana, clases de duelo mágico cuatro veces por semana (con él, claro está) y sus clases de nivelación muggle.

Este tiempo extendido le permitió a Harry tener casi cuatro meses de vacaciones en vez de los dos que estaba acostumbrado y dado que tendría clases por al menos unas cuatro semanas, los otros tres meses los pasaría viajando con su abuelo al continente.

La primera semana sin clases que pasó Harry, la paso en una habitación con un hechizo de detención del tiempo. Fue solo un día pero para Harry fue una sensación de siete días completos. Su abuelo le dijo que pasarían a hacerle un examen médico con elfos oscuros de la Selva Negra. Según su abuelo, eran muchísimo mejores en curación que los Goblins.

Harry simplemente bebió unas pociones que le dieron luego del diagnóstico y se levantó tres días después. Nada en las caras de los elfos demostraba que hubiera habido algo malo, pero le dijeron que tuvieron que dormirlo para reparar todos sus huesos. No solo unos cuantos, TODOS. Al parecer, el maltrato recibido por Dudley y Vernon le había roto varios huesos, varias veces y su desnutrición hizo que otros se rompieran naturalmente por la falta de calcio.

Así que tuvieron que desaparecer sus huesos y volver a hacérselos crecer, incluso los huesos del brazo que le había desvanecido Lockhart, ya que el hechizo nunca se desactivo por completo y seguía tratado de desvanecer sus huesos aunque estos habían sido regenerados con una poción crece-huesos muy buena.

Aprovecharon su inconsciencia para reparar también otras partes delicadas como su sistema nervioso dañado y su visión, ya que no tenía miopía de forma natural sino que era producto en parte por la desnutrición. Los elfos repararon cada parte de Harry y lo dejaron como debería hacer estado de haber crecido normalmente y recibido todos los nutrientes necesarios.

Cuando Harry admiraba el excelente trabajo que hicieron los elfos en él frente a un espejo de cuerpo entero, Gellert aprovecho para hablar con los elfos sanadores principales sobre la "enfermedad" que encontraron detrás de la cicatriz de su nieto. La otra causa en parte de la miopía de Harry.

Los elfos capturaron el fragmento de algo que creían era un alma corrupta y lo ataron a un cristal de cuarzo de alta pureza. Gellert simplemente guardo el cristal dentro de una bolsa de moke y decidió no decirle nada a Harry por el momento. Hablaría de esto cuando su nieto estuviera mejor mentalmente.

En estos momentos tenía una exuberancia infantil, producto de finalmente sentirse seguro para ser un niño. Eventualmente alcanzaría a comportarse como un adolescente más común pero Gellert sabía que siempre existiría esa sombra de su pasado turbulento.

Una vez terminado el tratamiento de salud (Harry estaba horrorizado de todas esas heridas que ya había olvidado y viendo realmente el nivel de negligencia y maltrato al que fue sometido, fue algo duro de aceptar), ambos hombres regresaron a Inglaterra, a su casa de Cornualles para empezar a viajar a los diversos lugares planificados cuando encontraron un perro negro esperándolos en la entrada de su propiedad.

—Señor Black, parece que lleva tiempo esperándonos—Harry volteó a ver a su abuelo, ¿Dijo Black? ¿Cómo en "Sirius Black"? ¿No era ese criminal que escapó de Azkaban?

El perro negro se transformó en un hombre harapiento y desaliñado que parecía haberse arrastrado desde el infierno y quizás así había sido. Era alto, pálido y tenía los ojos grises hundidos en un rostro demacrado. Parecía no haberse afeitado en años y su cuerpo era bastante esquelético. Sin embargo, había algo raro detrás de todo esa apariencia de pordiosero. Como un pulso de esa arrogancia que tenían los nobles muggles.

Gellert vio una rápida sucesión de visiones de pasado y futuro alrededor de Sirius Black. Su pasado era interesante y contaba una historia de traición, pero no la suya. Él era una víctima tanto como aquellos que habían perecido (los Potter), pero sobre las visiones futuras, estas eran algo extrañas. Hablaban de una muerte que podía ser permanente o no. Eso era extraño para Gellert, ya que la muerte era una constante una vez que tenía esa visión.

Las visiones de la muerte de Black hablaban de dos posibles desenlaces respecto a su muerte. En una visión, Black volvía de la tumba un rato después y en otra, su muerte era permanente. Había variables que aún no se asentaban pero parecía que Black tenía la oportunidad de elegir el camino que facilitaría su resurrección. Sin embargo, la voz de Black sacó a Gellert de sus visiones.

—Primero pensé que estaba viendo mal. Después de todo, se supone que deberías estar encerrado o muerto. Luego pensé como podrías haber escapado pero recordé que tu construiste tu prisión. Era ilógico que no pudieras "escapar" de un edificio que tú mismo construiste. Eso solo me dijo que nunca sentiste la necesidad de irte de ahí… hasta ahora—.

—¿Esa es tu única duda? —Gellert enarcó una ceja que a Harry le recordaba fuertemente a Snape. Quizás era una cosa de magos oscuros.

—No, pero viendo a Harry contigo, se resolvió una de mis dudas—.

—Ah, ¿Y esa sería? —.

—Harry es tu descendiente, ¿No es así? —Harry volteó a ver al hombre—Tiene la cara de James pero los ojos de Lily y eso parecería ser todo pero no es así. Harry tiene un pequeño lunar debajo de la barbilla en el cuello y se oculta con la sombra del rostro. Tú tienes ese lunar también y Harry frunce el ceño exactamente igual a ti. No es algo de James o Lily, podría ser de su abuela pero solo conocí a la familia de Lily durante la boda y estuve bastante borracho esa ocasión—Sirius se encogió de hombros.

Harry no entendía bien que pasaba pero sentía que había bastante que hablar—¿Deberíamos invitarlo a pasar? —Gellert volteó a ver a su nieto.

—Creo que sí, seríamos descorteses de otra forma, ¿No lo crees? —.

Gellert se adelantó y abrió la puerta de la casa—Adelante, Señor Black, está invitado a entrar a nuestro hogar—.

Sirius hizo una reverencia a Gellert y entro resueltamente a la casa. Podía renegar de su familia pero nunca pudo sacudirse la estricta educación sangrepura y conocía los protocolos de invitación. Gellert Grindelwald, antiguo Señor Oscuro, acababa de invitarlo a quedarse en su casa, con él y su descendiente, que resultaba también ser su ahijado.

Esta plática sonaba bastante interesante. Harry, que desconocía lo que estaba pasando, simplemente siguió a ambos hombres hacia el interior de la casa, dispuesto a averiguar qué quería el hombre que todos los periódicos decían era un asesino peligroso.

No era quién para juzgar, dado que ya vivía con un Señor Oscuro que seguro mato a bastante gente también.