Capitulo 19: Una noche brillante

—"Esto no está funcionando"—pensaron portador y kwami soltando un gran suspiro.

Habían decidido volver a la casa del chico a montar una buena coartada y posteriormente volver al parque en el que estaban anteriormente, una vez ahí comenzó la práctica y frustración para ambos.

Pensaba que comenzaba a hacerse diestro con el manejo de la energía pero después de su extraña experiencia pareciera que toda esa habilidad había pasado a mejor vida aun cuando Plagg lo ayudaba activamente.

—No lo entiendo, hoy en la mañana podía hacerlo perfectamente—

—Lo se, me quedó claro desde que saltaste a una cornisa como si estuviéramos transformados—suspiro Plagg—Se siente extraño, no sabría describirlo bien pero es como si alguien hubiera "tapado" nuestro suministro de energía—

—¿Crees que tenga algo que ver con esa visión de hace un rato?—

—La verdad es que no lo sé, esto no había pasado hasta ahora…o bien no recuerdo si hubo algún otro portador que viviera algo similar—respondió Plagg pensativo—Tal vez fuera un eco de algún portador pasado—

—Espera…¿dices que tienes a otros portadores dentro de ti?—

—Solo parcialmente, memorias y tal pero eso nos deja casi igual pues solo viste un reflejo tuyo—

—¿Y qué me dices del carácter?…digo ese doble me hizo entender el lado "irritante" del que a veces habla Ladybug—

—Solo son ecos, residuos de los anteriores portadores—aclaró Plagg dejándose caer en las manos de su portador—No deberían tener la capacidad de manejar tu cuerpo y tampoco recuerdo a otro portador con esa forma de ser—

—¿Los recuerdas a todos?—

—Mmmm es algo parecido a lo que les pasa a los humanos comunes en realidad—

—Explicate—

—Bien, respóndeme esto…¿tú recuerdas que papilla comiste cuando tenías dos años?—

—Ehhh…no lo creo, ¿pero eso que tiene que ver?—

—Es una analogía, tú no puedes recordar cosas de hacía una década o un poco más salvo algunas cosas importantes—

—Y tú tampoco con cosas equivalentes, creo que lo entiendo—dijo Adrien resignado—Supongo que apenas guardas algunos recuerdos de hace tanto tiempo—

—Los últimos cien años los tengo más frescos en realidad pero entre más atrás vaya las cosas se ponen cada vez más "difusas"—

—¿Pues cuantos años tienes?—

—Esa sería una de las cosas que ya no recuerdo, supongo que desde hace ya muchísimo tiempo—

—¿Y no sientes añoranza por recordar?—

—…Solo con ciertas cosas pero intento no pensar mucho en el pasado, me da un poco de miedo quedarme obsesionado con eso y quedar deprimido—

—Ya veo…perdón por preguntarte algo así—

—No hay problema, solo intentabas buscar alguna pista sobre tu doble loco—

Plagg tenía razón, desde que habían regresado a su casa para armar su coartada solo había pensado en ese doble, por diversas razones pero siendo la principal una honesta preocupación de que volviera a pasar en un momento más crítico como la lucha contra un Akuma o en un lugar donde pudieran descubrirlo.

—Hey amigo, no te frustres…ya lo resolveremos—

—Eso espero, no quisiera que me pasará en medio de algo—dijo expresando su preocupación—Digo…convertirme en eso, se sintió extraño y lo digo en el mal sentido—

—Tampoco recuerdo que hubiera una transformación parecida—explicó el kwami—¿A qué te refieres con lo de "extraño"?—

—Era como si muchas voces iguales a la mía estuvieran gritando dentro de mi cabeza—detalló llevándose una mano a su rostro—Me sentía molesto, cansado, angustiado y…muy triste—

—…¿Y ahora cómo te sientes?—

—N-no lo sé—

Una parte de si quería mentirle a su kawami, no quería que se preocupase pero llegados a ese momento tampoco le encontró gran diferencia en decir la verdad, además de que comenzaba a sentir terribles punzadas en su cabeza que amenazaban con convertirse en una migraña.

—Descansa Plagg, regresaré a casa caminando para vaciar la mente—dijo el chico por lo bajo—Te despertaré cuando estemos cerca para que me ayudes a entrar por la ventana—

—Bien, dormiré un poco pero no dudes en llamarme si me necesitas…aún podemos transformarnos normalmente así que realmente no estamos tan mal—comentó con intención de animar a su portador antes de entrar a uno de los bolsillos de su camisa.

—Gracias amigo…estaré bien—respondió mientras se levantaba de la banca en la que se encontraba y caminaba a una barandilla al borde del río.

Solo mantenía su mirada al frente, enfocándose en el gran río Sena y su gran cauce. Más allá del misticismo que le proporcionaba la ciudad solo era un canal común en el que apenas y se reflejaba su imagen, ahora entendía un poco más el tono preocupado de su amigo, tenía un semblante cansado y el dolor de cabeza solo empeoraba su expresión.

—…Me veo como un viejo amargado—exclamó con desgano mientras masajes a su nuca.

—No esperaba escuchar algo así de un modelo—dijo una voz tras de él sorprendiendolo—¿No supone que los modelos son unos pretenciosos?—

—¡Ahhh!—grito procediendo a girarse rápidamente al escuchar la voz.

—…Hola, se me hizo un poco tarde—le saludo una chica pelirroja a poco menos de un metro.

—Ohh, eres tú—exclamó pasando el sobresalto anterior.

—Hey mi nombre es Hannah, úsalo quieres—se quejó acercándose y recargándose en la baranda junto al chico—¿Y bien?…¿qué le pasa al gran Adrien Agreste?—se burló la chica.

—Solo algunos problemas personales supongo, espera ¿cómo sabes mi nombre?…no recuerdo que te lo dijera—

—Bueno tampoco tuve que esforzarme tanto para descubrirlo, de hecho no lo busqué…estaba leyendo una revista y tú rostro aparecía en la primera plana—respondió Hannah con simpleza, lo que le asombró de nuevo—¿Que?—

—Bueno…usualmente después de eso la mayoría de gente arma un drama—explicó superando su asombro—No quiero decir que espere algo así, solo me sorprendió un poco tu reacción—

—Todos somos iguales pero diferentes, te aseguro que mi sangre es del mismo color que la tuya—declaró volviendo a enfocar su vista en el río—Ahora…¿me dirás por qué la cara larga?—

—Supongo que…perdí el control de algunas cosas y eso me tiene estresado—

—¡Pfff!—rio por lo bajo al escucharlo—¿Es enserio?

—Oye no te burles—

—Perdon, en mi experiencia pocas cosas salen tal cual uno quiere así que no se de que clase de control hablas—

—Entiendo lo que dices pero no puedo evitar pensar en lo que pasara con esas cosas ahora—

—Mmmm acompáñame—dijo Hannah separándose finalmente de la baranda y dirigiéndose a la calle.

—¿Eh?…¿a dónde?—

—Solo daremos un paseo por ahí, tómalo como mi pago por las donas del otro día—

—No necesitas pagar por eso—

—Bueno pagaste por ellas, así que te debo un favor por lo menos—explicó Hannah comenzando a caminar—Además. . .hice la cuenta y no me alcanza para pagarte—susurro por lo bajo.

—¿Dijiste algo?—

—Nada, solo acompáñame un rato—respondió veloz—Caminar te puede ayudar a vaciar la mente y así podemos conocernos mejor—

La noche estaba cerca, prueba de ello eran las luces que empezaban a encenderse entre las tiendas así como algunos locales más enfocados en la vida nocturna se aperturaban. No era muy experimentado en ese tipo de ambientes, de hecho dudaba que alguno de sus amigos lo estuviera pues según la mayoría de adultos que conocía compartían la idea de que "no era un ambiente adecuado", una explicación que en boca de su padre y Nathalie resultaba de lo más vacía y sin el menor argumento.

—"Bueno prefiero un paseo a tirarme en cama con migraña"—pensó aproximándose a Hannah—Bien te sigo entonces—

—Genial, tengo un lugar en mente—exclamó efusivamente al retomar su camino—No es muy conocido pero tiene buen ambiente y conozco a alguien dentro—continuo sin mirar al frente.

—Pues será mejor ponernos en…¡cuidado!—gritó inesperadamente haciendo que la chica reaccionara a una luz que se le acercaba.

Fue un breve instante en el que todo pareció detenerse, al menos para él en el exacto momento cuando las luces de un auto iluminaron el costado de la chica que lo acompañaba. No tuvo tiempo de pensar antes de que un impulso desconocido surgiera desde su interior, no importaba la distancia, la velocidad del auto o siquiera su cansancio, su cuerpo se movía anormalmente bien envuelto en esa sensación que ya había experimentado anteriormente ese día.

Menos de un metro quedaba entre el auto y Hannah cuando de una sola zancada se interpuso entre ambos, tomando velozmente a la chica con un brazo alrededor de su cintura a su vez que con un pie tomaba impulso sobre la defensa del auto para retroceder con un salto hacia atrás.

—¡Más cuidado amigo!—grito en reclamo al conductor, quien parecía igualmente molesto—Vamos…—dijo volviéndose a Hannah quien aún permanecía junto a él y caminando al otro lado de la calle.

Apenas dio un paso en la acera la confusión le invadió por completo.

—"Yo lo usé…pero ¿cómo?"—pensó dentro de sí, incrédulo de sus propias acciones.

Había usado nuevamente la energía de ello no había duda pero estaba el detalle de que no sabía cómo, ni siquiera lo estaba intentando en aquel momento sólo ocurrió como si de de una acción normal se tratara. Tenía mil una preguntas formándose en su cabeza pero antes de que alguna se completará una voz externa lo regreso a la realidad.

—Oye…¿podrías soltarme?—dijo Hannah recordándole dónde tenía su mano.

—¿Eh?…¡a-ah si disculpa!—balbuceo retirando rápidamente su mano como si de un metal caliente se tratara.

—Gracias—agradeció tranquilamente antes de inhalar y exhalar profundamente—Ahora…¡¿cómo carajos hiciste esto?!—

Todas las preguntas que rondaban su mente fueron reemplazadas por las que ahora Hannah le dirigía.

—Y-yo…eh—balbuceo incapaz de pensar en una respuesta mínimamente creíble—Yo…me tropecé—respondió en voz baja desviando la mirada.

Era probablemente la peor respuesta que podía dar pero siendo realistas tampoco es que tuviera algo mejor, solo quedaba ver la reacción que tendría su acompañante y esperar que no insistiera demasiado sobre el tema o verdaderamente tendría un gran problema.

—Te tropezaste…¿en serio?—Hannah le volvió a cuestionar evidentemente incrédula de la vaga excusa.

—Me tropecé…en serio—respondió forzando su expresión más seria en un intento de disimular su nerviosismo.

—Ahhh…—suspiro antes de retomar su camino—Bueno andando—

—…¿De verdad te lo creíste?—

—Obvio no, pero mirándote podría decir que tampoco tienes la menor idea de cómo hiciste eso—explicó ante lo que Adrien asintió lentamente—Y aunque lo supieras no creo que me lo dijeras—continuó está vez recibiendo como respuesta un gesto de manos que pudo interpretar como un "tal vez".

—Igualmente gracias por no preguntar más—

—No hay cuidado, quizás después de algunas bebidas del lugar al que vamos pueda sacarte alguna respuesta—exclamó en un tono burlón.

—¿Vamos a un bar?…no creo que nos dejen pasar—dijo contemplando que muchos bares no permitían la entrada de menores de 20.

—No es como tal un bar, digamos que es más una taberna—

—No se cuál sea la diferencia realmente—

—Bueno además de bebida hay comida pero lo importante es que conozco a alguien ahí que nos dejara pasar—

—¿En serio?—

—Si, en serio—

—Bien, creíste en mí así que devolveré el favor—dijo el chico caminando hasta alcanzar a su acompañante—Vayamos a probar suerte en esa taberna—

Así inició el trayecto, aún sentía algunas punzadas en su cabeza por el estrés pero la caminata en verdad lo relajaba un poco.

Podía ver los escaparates de las tiendas encendidos, clubs llenos de personas en busca de una buena fiesta y en general personas disfrutando de lo que ofrecía la vida nocturna de la ciudad. Antes lo había presenciado cómo Chat Noir pero ahora le parecía de alguna forma diferente, era su primer contacto con la vida nocturna siendo él mismo y claro que un sentimiento de asombro empezaba a nacer en él poco a poco.

—"¿Esto siempre fue tan brillante?"—

Su expresión era casi un poema, mismo que no pasaba desapercibido por la chica que se limitaba a caminar a su lado en silencio, aunque en algunos momentos también resultaba evidente la pequeña sonrisa en el rostro de Hannah aparentemente divertida de la expresión de "niño en dulcería" que tenía Adrien.

—Es aquí…—aviso deteniéndose frente a un local.

Se apreciaba un lugar sencillo, al menos en lo que refería a la fachada, segmentos del muro exterior dejaban ver los ladrillos mientras que otras partes solo eran superficies lisas de color rojo vino destacando también la ausencia de cristales hacia el interior más allá del recibidor donde un tipo grande de seguridad vigilaba la entrada.

—Ven vamos—exclamó Hannah adelantándose hacia el guardia.

—¡Espe!…ahhh bien—se quejó antes de seguir a la chica.

Una vez más cerca pudo ver con más detalle al tipo de la entrada, primeramente era más alto que el siendo que casi le sacaba una cabeza de estatura, algo imponente que además hacía juego con bastantes tatuajes sobre su piel destacando entre otras partes su brazo izquierdo el cual estaba completamente cubierto.

—¡Hola Jimmy! ¿qué tal va la noche?—saludo golpeando el brazo tatuado.

Andrien no pudo evitar tragar en seco, no sabía si aquélla era la persona que Hannah afirmaba conocer o tendría un problema por el efusivo saludo de la chica por lo que inconscientemente se paró recto y alerta a lo que pudiera pasar.

—…¿Quién eres?—cuestionó el guardia clavando una mirada severa en ambos jóvenes.

—Deja de usar esas tonterías, te vas a arruinar aún más la vista…¡soy yo! ¡Hannah!—respondió a su vez pateando levemente la pierna del tipo.

—…¡Hannah!—exclamó acercando su rostro a la chica—¿Cómo estás?…hacía tiempo que no venías por acá—

—Meh ya sabes a veces los turnos extras llegan sin que uno los pida…ahora podrías quitarte esas basuras y usar tus lentes como una persona normal, te estás acercando mucho—

—¡Oh! lo siento—dijo sacando de un bolsillo un pequeño empaque en el procedió a guardar unos lentes de contacto—Creo que se equivocaron otra vez con la graduación, creí que eras un niño pequeño queriendo entrar—explicó sacando de otro bolsillo unos lentes.

—Podrías ahorrarte todo eso, simplemente usando tus lentes y ya—

—Nadie toma enserio a un guardia con lentes—

—Pues llevarlos tampoco hace que te veas menos intimidante, mi amigo también lo cree—declaró señalando despreocupadamente a su acompañante.

—Y-yo no—balbuceó siendo detenido en el acto por el guardia con un gesto.

—Tranquilo amigo, la boca de Hannah siempre ha sido más rápida que su cerebro…y como te imaginarás eso a veces provoca malentendidos—

—Recordaré eso Jimmy…—siseo la chica frunciendo el ceño.

—¿De verdad?—rebatió en tono burlesco—¿Entonces yo también debería recordar la vez que rompiste un juego de copas completo por querer hacer una torre en la barra?—

—Hey pague por ellas—

—Te tardaste casi medio año—

—E-el punto es que pague—corto cambiando su tono a uno más bien nervioso—¿Ahora podrías dejarnos pasar?—

—Tienes suerte de caerle bien al jefe—dijo Jimmy apartándose de la entrada—Solo no hagas ningún desastre y no hagas mucho alboroto, hoy no hay entretenimiento—

—¡Eres grande Jimmy!, vamos modelo que la barra se llena rápido—exclamó antes de entrar corriendo.

—¿Siempre es así?—preguntó Adrien.

—En realidad está vez fue decente al acercarse a saludar, en otras ocasiones solo se colaba—respondió el guardia con una sonrisa ladeada—Te terminas acostumbrando, es buena chica—

—Ahhhhh—suspiro disponiéndose a seguirla.

La vista del interior le sorprendió, había un acomodo de mesas similar al que tendría un restaurante además de la barra que ya esperaba ver y sin mencionar el pequeño escenario ubicado frente a las mesas. En general le parecía un lugar más bien acogedor con música suave rondando el ambiente, no era conocedor ni nada parecido pero hasta el reconocía la pista de jazz que amenizaba la experiencia.

—"Creo que sí es muy diferente a un bar"—pensó para sí antes de buscar con la mirada a Hannah—Y ahí estás—dijo ubicando a la chica en la barra del sitio, que se encontraba al lateral del lugar.

—¿Está lindo no crees?—comentó Hannah notando a Adrien más cerca.

—No es lo que esperaba, pero si…creo que está "lindo"—respondió sentándose al lado de la chica en la barra.

—Usualmente hay música en vivo pero supongo que nadie quiso subir hoy—

—¿Puede subir quien sea?—cuestionó incrédulo.

—Siempre que se trate de alguien con talento y ganas de probar suerte, mi escenario siempre estará abierto—explicó una tercera voz detrás de la barra siendo está la de un hombre mayor con un pulcro uniforme de cantinero—Que placer es verte de nuevo por aquí Hannah y veo que está vez vienes con un amigo—continuó, ofreciéndoles dos vasos de agua como cortesía.

—Igualmente jefe, nos conocimos hace poco y lo invite a pasar el rato—

—Me parece bien, solo intenta no hacer otra vez lo de las copas—

—¡Solo paso una vez!—

—Jajaja está bien, ¿quieres que le traiga un menú a tu amigo?—

—Nop, ya tengo algo en mente—

—Mientras no sea algo muy fuerte ni pienses tomarlo demasiado…—

—¡Dos mamadas por favor!—pidió causando ipso facto la impresión en Adrien quien había empezado a tomar un trago del agua ofrecida.

—¡Pfffff!—resonó al escupir bruscamente la poca agua que había en su boca ante el despreocupado pedido de Hannah.

—Ahhh…Hannah, ¿cuántas veces te he dicho que basta con que digas "café y crema"?—

—Así es como se llama el trago, no sé porqué te molesta…creo recordar que hay otros cócteles que tienen nombres más sugerentes—

—Mejor calma a tu amigo antes de que se ahogue, en un momento les traigo sus bebidas—

—Gracias…¿oye estás bien?—preguntó girándose hacia Adrien.

—S-si, creo que pase el agua muy rápido—se excuso—¿Que era eso que pediste?—

—¿Por eso fue tu sobresalto?—preguntó en tono burlón.

—N-no…—

—Jajaja tranquilo, solo es el nombre que le dieron a un cóctel—

—¿Cóctel?—

—Oh…cierto, debí preguntarte si querías algo sin alcohol—

—Bueno, no me molesta siempre y cuando no sea muy fuerte—

—No tendrás que preocuparte entonces, es licor de café, crema de whisky y un poco de crema batida—

—Suena dulce—

—Lo es, aunque no llega a empalagar gracias al café—

—¿Y de dónde vino el nombre?…—

—Según me explicaron es porque usualmente se toma en un vaso de shot, sin usar las manos…supongo que el solo usar la boca y la crema batida es parecido a hacer una ma—

—¡Ya entendí!—corto Adrien parando a la chica en su explicación—Será interesante probarlo pero si no te molesta usaré las manos—

—Jajaj tranquilo, no pensaba hacerlo tampoco…sería incómodo—aclaró bebiendo su propio vaso de agua—Pensé en llevarte a otros lugares pero eran más ruidosos que esto y no creo que ayudarán a "vaciar la mente"—

—¿Vienes seguido?—

—Algo, cuando puedo y quiero algo de calma vengo aquí a escuchar música y tomar algo—

—Es algo interesante o eso creo yo—murmuró Adrien captando la atención de Hannah—Van dos veces que me sorprendes está noche—

—Umm…y que dice nuestro modelo, ¿alcanzó para la carta de recomendación?—

—Ambas sorpresas fueron en el buen sentido—declaró tomando un momento antes de continuar—La primera sorpresa fue tu personalidad—

—Desarrolla—

—Honestamente no estaba seguro de que aparecieras, al menos no hasta que Tomy me pasó tu mensaje—

—S-si sobre eso…se me hizo algo tarde por unos imprevistos en el trabajo, perdón por tardar tanto—

—No te preocupes, después de escuchar como hablaban de ti ese niño, el guardia de afuera y el "jefe" me quedó claro tu personalidad o al menos una parte de ella—

—Dejame adivinar…¿soy impulsiva?—

—Iba a decir "directa", dices lo que crees de frente y eso es algo que no veo mucho en mi círculo cercano…hay excepciones pero me agradan las personas como tú—

—G-gracias—murmuro en respuesta algo apenada—¿Y la segunda sorpresa?—

—Eso tiene que ver con nuestra charla hasta ahora, desde que nos encontramos en el parque hubo algo diferente a otras ocasiones—

—¿La puntualidad?—

—Jajaja además de eso—rió verdaderamente divertido por la fluidez de la conversación—Para ti solo he sido Adrien, eso fue lo diferente—

—No te entiendo—

—Bueno, muchas de las personas que he conocido a lo largo de mi vida ya me conocían de antes y eso afectaba aunque fuera indirectamente como me trataban—

—¿Por tu apellido?—inquirió.

—Si, a veces era algo bueno pero otras veces…solo hacia las cosas más cansadas—suspiro recordando algunas personas que había conocido en su trabajo como modelo—Muchos solo ven mi apellido cuando interactúan conmigo y si me permites decirlo…es una mierda—

—Suena como algo molesto y cansado de llevar, no pensé que fuera asi—

—No necesitas pensarlo mucho, desde hace mucho que es así y solo lo mencioné para que me entendieras mi sorpresa al ser solo "Adrien" ahora mismo—

—No tengo interés en la moda o el modelaje y aunque así fuera no creo que viera a alguien solo por su apellido, como dije…todos somos diferentes en algún sentido y si destacamos muy rara vez tiene que ver con la familia de la que vengas—

—Vaya, una tercera sorpresa…también tienes un lado filosófico—bromeó.

—Y sin haber tomado nada aún jaja—rio notando como el cantinero volvía con ellos con sus bebidas en una bandeja—Ohh mira, creo que son las nuestras—

—Lo son, espero que lo disfruten jóvenes—dijo el hombre tras la barra entregando un vaso largo a cada uno, llenos de la mezcla.

—Disculpe jefe, no sé supone que se sirve en otros vasos—

—No pienso servirte uno tras otro, por eso creí que sería mejor ofrecerles un vaso más grande, disfrútenlo…porque no habrá una segunda ronda—

—¡Ohhh por favor jefe!—

—He dicho, no insistas—

—Pero ni siquiera es algo tan fuerte—

—Y por eso no te daré más, tus accidentes los hiciste estando sobria y me preocupa lo que podrías hacer estando ebria—explicó antes de retirarse al otro extremo de la barra.

—Ay por favor, nunca he estado ebria—se quejó estirándose sobre la barra.

—Tranquila, creo que es más que suficiente para ambos—

—…Supongo—murmuró sin quitarle la vista de encima al cantinero que parecía estar enfocado en los clientes al otro lado de la barra—Toma tu vaso y sígueme—dijo tomando su propio vaso y saltando repentinamente al otro lado de la barra.

—¡¿Qué crees que haces?!—susurro evidentemente nervioso al ver la acción de la chica.

—No es la cosa más cuestionable que has hecho está noche, anda toma lo tuyo y sigueme en silencio—explicó poniéndose en cuclillas tras la barra.

—Bah ya da igual—exclamó por lo bajo antes de saltar tras la barra siguiendo a la chica.

Era verdad, ya había hecho varias cosas cuestionables hasta ahora desde el hecho de haber seguido a una chica desconocida hasta una taberna así como el hecho actual de escabullirse dentro del mismo local. Detenerse ahora no tendría mucho sentido por lo que sin darle más vueltas comenzó a seguir el lento paso de la chica.

Tras la barra había un pequeño pasillo que dividía la área de trabajo del cantinero y un muro con varias repisas llenas de botellas para la preparación de los cócteles aunque en dicha pared había algo más, un hueco o más bien una pequeña apertura donde solo podría pasar alguien agachándose, era algo oscuro y angosto pero una vez del otro lado pudo ver lo que seguramente sería la bodega del negocio junto a unas escaleras empotradas en la pared por las que ya estaba subiendo su acompañante.

—Sube despacio, si nos atrapan nos harán hacer el aseo de hoy—

—"Suena razonable sabiendo que nos podrían arrestar por esto"—pensó comenzando a subir.

—Bien, espera un poco…tengo que abrir esto—

—¿Abrir que…?—

—¡Chaz!—un sonido metálico sonó arriba suyo, fue como si algo pesado cayera al suelo.

—¿No se supone que debíamos ser silenciosos?—

—Perdón, es más difícil abrir esto con una sola mano—se excuso Hannah terminando de subir.

Continuando con el ascenso es que entendió de dónde había salido el sonido metálico, la escalera subía directamente al techo pero al final se encontraba con una pequeña trampilla metálica. No sé veía muy pesada pero probablemente sería algo incómodo de mover estando a más de un metro del piso y sosteniendo un vaso de cristal, en cualquier caso era afortunado ir detrás de la chica pues la trampilla ahora estaba abierta.

Un fresco viento lo recibió una vez arriba, la noche finalmente estaba en su apogeo con un cielo cubierto de oscuridad que hacía contraste con las luces de la ciudad.

—Wow…—exclamó asombrado por la vista.

—Es una gran vista, pero no sé disfruta estando de pie—dijo Hannah caminando hacia una esquina del techo detrás de dos conductos de aire—Ven, será más cómodo si nos sentamos—

—¿Sentarnos?—pregunto siguiéndola.

—No es una terraza V.I.P pero eres bienvenido en mi observatorio—

Frente a él se encontraba una pequeña carpa de campamento con algunas luces de navidad amarradas sobre sus soportes, iluminado con colores amarillentos, una mesa plegable y una silla de campamento junto a un puff.

—Puedes usar la silla, yo me sentaré en la cornisa—

—¿Segura? la silla parece más cómoda—

—Eres mi invitado, quédate con el mejor asiento por esta noche—declaró sentándose con cuidado en la cornisa.

—Gracias, la verdad es un buen lugar…¿cómo subiste todo esto hasta acá?—

—Con una combinación de paciencia y algunos sobornos a Jimmy, creo que me quedo bien pero no me cierro a las mejoras—afirmó antes de tomar de su vaso—¡Ahhhhh! me hacía falta uno de estos—

—Jajaja se nota que te gusta—

—Es muy bueno, deberías probarlo de una buena vez—le ánimo.

—Bien, lo probaré ahora…¡salud!—brindó antes de darle un trago generoso a su vaso.

La agradable combinación del dulce y el regusto amargo invadieron su boca en un equilibrio espléndido, no se trataba de algo fuerte aunque tampoco pasaba desapercibido el toque de alcohol en la combinación que irónicamente empezaba a desvanecer su dolor de cabeza.

—¿Te gusta?—

—Ahhh tenías razón, sabe excelente—respondió antes de volver a beber un poco más.

—Oye ve más despacio, recuerda que solo tenemos una cada uno y yo no pienso compartir—

—Lo tendré en mente—dijo recargándose por completo en la silla—Sabes deberíamos repetir las cosas ¿no crees?—sugirió desconcertando a Hannah.

—¿A qué cosas te refieres?—preguntó despreocupadamente mientras tomaba otro trago.

—Bueno, hablo de presentarnos…hasta ahora no lo hemos hecho bien—explicó caminando hasta recargarse sobre la misma cornisa donde la chica se encontraba sentada—Soy Adrien Agreste…—

—¡¿Agreste?! ¡¿el famoso modelo?!—preguntó en tono de burla logrando sacarle una sonrisa al chico.

—Nah solo el estudiante con súper poderes—respondió siguiéndole el juego.

—Y con cara de viejo amargado—

—Si tal vez, pero ¿qué me dices de ti?—

—Mmm veamos, soy Hannah Foster—

—¡¿La deudora de donas?!—

—Jajaja tal vez, dependerá del ánimo de mi invitado—

—Termina tu presentación y te diré si estamos a mano—

—Bien…pues supongo que soy alguien común, tengo un trabajo a tiempo parcial y creo que soy carismática—

—¿No eres estudiante?—

—Ya no, hice un curso técnico antes de empezar oficialmente en mi trabajo—

—Woow…con esta van cuatro sorpresas—dijo asombrado—Pensé que serías estudiante también, digo nos vemos de la misma edad—

—¿Cuántos años tienes?—

—18, los cumplí el pasado 2 de Mayo—

—Jejeje soy mayor que tú entonces…tengo 18 desde el primero de Abril—

—Eso apenas es un mes de diferencia—

—Oye más respeto a tus mayores niño modelo—

—Como diga usted madame—

—Ugh…mejor me retracto, eso suena a señora mayor—

—Entonces…¿mi lady?—pregunto usando nuevamente su tono burlón.

—Nah, déjalo en Hannah—declaró levantándose de la cornisa y recargándose al igual que él—No soy fan de los sobrenombres exagerados—

—Jajaja recordaré eso—rio esbozando una pequeña sonrisa.

—Sabes…te sienta bien, deberías hacerlo más—

—¿Qué cosa?—

—Sonreír—respondió dándole un último trago a su bebida.

—Pero si sonrío todo el tiempo—

—¿Y todas se sienten como está vez?—cuestionó nuevamente—Digamos que es un talento que me brindó mi trabajo…se distinguir cuando alguien es sincero con sus expresiones—

Adrien se quedó sin palabras, intentaba aclarar lo que sentía en ese momento para rebuscar entre sus recuerdos alguna sensación similar pero en verdad le resultaba muy difuso y complicado encontrar algo.

—La verdad no lo sé…no había pensando en eso—explicó esperando otra interacción que pudiera ayudarle a aclararse—Sonrió cuando pasan cosas buenas, la mayoría de veces al menos—

—Pues uno sonríe cuando está feliz, si crees que la mayoría de esas sonrisas fueron por esa razón entonces me habría equivocado—

—Y si estuvieras en lo correcto…¿que hay de diferente en esta?—preguntó con honestidad queriendo escuchar que era eso que él no lograba distinguir.

—Cuando alguien finge parece estar incómodo de una forma que no sabría describir, como si estuviera haciendo una mueca—describió señalando su propio rostro—Pero cuando se es sincero, el rostro se relaja y transmite lo que uno siente—término al momento que una suave brisa hacía volar su cabello en una escena que congeló brevemente al chico.

—A-ahhh e-entonces creo que tendré que ser más sincero—respondió fugazmente desviando su mirada y sintiendo sus mejillas arder con fuerza.

Agradecía que su acompañante no lo estuviera mirando directamente pues si de verdad podía distinguir lo que afirmaba, no sería muy difícil ver el nerviosismo espontáneo en él.

—Te lo recomiendo, cuando alguien fuerza las cosas nunca logra lo que quiere…y aplica para todo en realidad—

—"No forzarlo…no forzarlo"—repitió mentalmente hasta que algo dentro de sí hizo un "click", una duda más allá de sus sonrisas acababa de ser aclarada por mera casualidad pero aquello aún estaba por verse.

—Oye…—murmuró Hannah volviendo a llamar su atención—¿Te vas a terminar la tuya?—

—…Jajaja—rió ante el brusco cierre en la plática—Puedes tener el mío—

—¡Gracias!—agradeció tomado el vaso con rapidez y bebiendo lo que quedaba de un solo trago—"Ugh eso fue demasiado rápido, pero hubiera sido más incómodo si me veía así"—pensó Hannah esperando que su acto encubriera el suave rubor en sus mejillas que se había formado al caer en cuenta de lo personal que se había tornado la charla.

Con tal acción repentina el ambiente había vuelto al animoso ambiente de antes, es verdad que hubieran podido continuar por una plática más profunda pero en un pacto silencioso sellado con un par de sonrisas decidieron unánimemente que no sería el caso, al menos no esa noche.

—Woow, ahora entiendo porque te interesaba tanto que pudiéramos pedir más—

—No te quedaba mucho a ti, por favor no pienses que soy alcohólica o algo—dijo intentando caminar hacia Adrien entre tambaleos.

—Hey…¿todo bien?—preguntó el chico tomando su hombro para evitar su caída.

—Seh y otro consejo, no importa que tomes…no lo tomes de golpe—expuso sintiendo un fuerte mareo viniendo a ella.

—Creo que te vendría bien sentarte—comentó ubicando rápidamente la silla y el puff—Ven, hagamos un cambio—

—Te dije que puedes quedarte con la silla, no necesitas sentarte en eso—recalco señalando el puff.

—Tranquila un puff no puede ser tan malo—dijo sentándose rápidamente pero también sintiendo algo extraño—¿Uh?—

—No te lo ofrecí por eso, la última vez que subí aquí llovió y olvide ponerlo bajo la carpa—

—si me dí cuenta…—susurro al sentir la humedad del asiento.

—Jajaja mejor hagamos algo más sencillo—sugirió tomando asiento en el suelo y recargando su espalda contra uno de los conductos de aire—Ven—dijo palmeando el suelo a su lado.

No necesito preguntar nada, era muy obvio el ofrecimiento de Hannah e incluso preferiría quedarse de pie a seguir mojándose el trasero por lo que rápidamente tomó asiento a su lado.

—¿Cómodo?—

—Tan cómodo como un techo de concreto podría ser—bromeó en respuesta—Esta bien, solo un poco rugoso—

—¿Le traigo un cojín señorito Agreste?—

—¿Y yo a usted otro trago lady Foster?—

Podían estar en el suelo pero eso no les quitaría la comodidad que llevaban por su conversación. Era divertido, el bromear y responder parecía algo natural entre ellos de forma que cada tanto ambos reían presa de su humor compartido.

No solía expresarse así comúnmente, como Adrien era algo que probablemente molestaría a su padre y quizás hasta algunos de sus amigos así como lo hacía con Ladybug cuando era héroe pero ahora era diferente, Hannah le seguía el ritmo riéndose y burlándose también aunque su humor fuera el más tonto.

—Ahhhh tiempo fuera, si seguimos así nos vamos a desmayar por la falta de aire—

—Coincido, me duele el estómago de tanto reírme—suspiro Adrien calmando su respiración—Uff…estuvo intenso pero valió la pena—

—Si, hay que repetirlo la próxima vez que nos veamos—respondió Hannah también regulando su respiración.

Un próximo encuentro, seguramente sería algo divertido pero faltaba que algo más se dejará bien en claro.

—Oye sabiendo que probablemente nos ahoguemos la próxima…¿amigos?—preguntó a la chica, determinado a qué la próxima vez se verían no como un par de extraños si no como un par de amigos con el mismo sentido del humor rancio.

—Pues salimos a pasear por ahí desde el anochecer, entramos a una taberna, nos colamos al techo de la taberna y casi nos desmayamos de tanto reír—enumero levantando uno por uno cuatro de sus dedos—Ha sido una gran noche y llegados a este punto pensé que ya lo creías pero lo diré más directo…—

Entonces lo volvió a encarar, conectando el color verde de sus ojos y una mirada igualmente determinada a la de él.

—Claro que somos amigos—respondió sonriéndole.

Su noche había comenzado bastante oscura pero había mejorado al encontrar algo que le iluminará el camino, alguien capaz de contrastar el pesimismo que lo invadía desde el anochecer.