Capítulo 6:

Maldiciones imperdonables

LOS días siguientes pasaron sin grandes incidentes, a menos que se cuente como tal el que Neville dejara que se fundiera su sexto caldero en clase de Pociones. El profesor Snape, que durante el verano parecía haber acumulado rencor en cantidades nunca antes conocidas, castigó a Neville a quedarse después de clase. Al final del castigo, Neville sufría un colapso nervioso, porque el profesor Snape lo había obligado a destripar un barril de sapos cornudos.

Extrañamente snape no habia sido tan cruel como en años pasados, por los menos con harry el pobre neville habia sufrido en su lugar.

"Tú sabes por qué Snape está de tan mal humor, ¿verdad?" dijo Ron a Harry, mientras observaban cómo Hermione enseñaba a Neville a llevar a cabo el encantamiento antigrasa para quitarse de las uñas los restos de tripa de sapo.

"Sí" respondió Harry "Por Moody"

Era comúnmente sabido que Snape ansiaba el puesto de profesor de Artes Oscuras, y era el cuarto año consecutivo que se le escapaba de las manos. Snape había odiado a los anteriores titulares de la asignatura y nunca se había esforzado en disimularlo. No obstante, parecía especialmente cauteloso a la hora de mostrar cualquier indicio patente de animosidad contra Ojoloco Moody. Desde luego, cada vez que Harry los veía juntos (a la hora de las comidas, o cuando coincidían en los corredores), se llevaba la clara impresión de que Snape rehuía los ojos de Moody, tanto el mágico como el normal.

"Me parece que Snape le tiene algo de miedo, ¿no crees?" dijo Harry, pensativo.

"¿Te imaginas que Moody convierte a Snape en un sapo cornudo" dijo, con lágrimas de risa en los ojos "y lo hace botar por toda la mazmorra…?"

Los de cuarto curso de Gryffindor tenían tantas ganas de asistir a la primera clase de Moody que el jueves, después de comer, llegaron muy temprano e hicieron cola a la puerta del aula cuando la campana aún no había sonado.

La única que faltaba era Hermione, que apareció puntual.

"Vengo de la…"

"… biblioteca" adivinó Ron" Date prisa o nos quedaremos con los peores asientos.

Y se apresuraron a ocupar tres sillas delante de la mesa del profesor. Sacaron sus ejemplares de Las fuerzas oscuras: una guía para la autoprotección, y aguardaron en un silencio poco habitual. No tardaron en oír el peculiar sonido sordo y seco de los pasos de Moody provenientes del corredor antes de que entrara en el aula, tan extraño y aterrorizador como siempre. Entrevieron la garra en que terminaba su pata de palo, que sobresalía por debajo de la túnica.

"Ya podéis guardar los libros" gruñó, caminando ruidosamente hacia la mesa y sentándose tras ella "No los necesitaréis para nada"

Volvieron a meter los libros en las mochilas. Ron estaba emocionado.

Moody sacó una lista, sacudió la cabeza para apartarse la larga mata de pelo gris del rostro, desfigurado y lleno de cicatrices, y comenzó a pronunciar los nombres, recorriendo la lista con su ojo normal mientras el ojo mágico giraba para fijarse en cada estudiante conforme respondía a su nombre.

"Bien" dijo cuando el último de la lista hubo contestado «presente»

"He recibido carta del profesor Lupin a propósito de esta clase. Parece que ya sois bastante diestros en enfrentamientos con criaturas tenebrosas. Habéis estudiado los boggarts, los gorros rojos, los hinkypunks, los grindylows, los kappas y los hombres lobo, ¿no es eso?"

Hubo un murmullo general de asentimiento.

"Pero estáis atrasados, muy atrasados, en lo que se refiere a enfrentaros a maldiciones" prosiguió Moody "Así que he venido para prepararos contra lo que unos magos pueden hacerles a otros. Dispongo de un curso para enseñaros a tratar con las mal…"

"¿Por qué, no se va a quedar más?" dejó escapar Ron.

El ojo mágico de Moody giró para mirarlo. Ron se asustó, pero al cabo de un rato Moody sonrió. Era la primera vez que Harry lo veía sonreír. El resultado de aquel gesto fue que su rostro pareció aún más desfigurado y lleno de cicatrices que nunca, pero era un alivio saber que en ocasiones podía adoptar una expresión tan amistosa como la sonrisa. Ron se tranquilizó.

"Supongo que tú eres hijo de Arthur Weasley, ¿no?" dijo Moody "Hace unos días tu padre me sacó de un buen aprieto… Sí, sólo me quedaré este curso. Es un favor que le hago a Dumbledore: un curso y me vuelvo a mi retiro"

Soltó una risa estridente, y luego dio una palmada con sus nudosas manos.

"Así que… vamos a ello. Maldiciones. Varían mucho en forma y en gravedad. Según el Ministerio de Magia, yo debería enseñaros las contramaldiciones y dejarlo en eso. No tendríais que aprender cómo son las maldiciones prohibidas hasta que estéis en sexto. Se supone que hasta entonces no seréis lo bastante mayores para tratar el tema. Pero el profesor Dumbledore tiene mejor opinión de vosotros y piensa que podréis resistirlo, y yo creo que, cuanto antes sepáis a qué os enfrentáis, mejor. ¿Cómo podéis defenderos de algo que no habéis visto nunca? Un mago que esté a punto de echaros una maldición prohibida no va a avisaros antes. No es probable que se comporte de forma caballerosa. Tenéis que estar preparados. Tenéis que estar alerta y vigilantes. Y usted, señorita Brown, tiene que guardar eso cuando yo estoy hablando."

Lavender se sobresaltó y se puso colorada. Le había estado mostrando a Parvati por debajo del pupitre su horóscopo completo. Daba la impresión de que el ojo mágico de Moody podía ver tanto a través de la madera maciza como por la nuca.

"Así que… ¿alguno de vosotros sabe cuáles son las maldiciones más castigadas por la ley mágica?"

Varias manos se levantaron, incluyendo la de Ron y la de Hermione. Moody señaló a Ron, aunque su ojo mágico seguía fijo en Lavender.

"Eh…" dijo Ron, titubeando "mi padre me ha hablado de una. Se llama maldición imperius, o algo parecido"

"Así es" aprobó Moody "Tu padre la conoce bien. En otro tiempo la maldición imperius le dio al Ministerio muchos problemas"

Moody se levantó con cierta dificultad sobre sus disparejos pies, abrió el cajón de la mesa y sacó de él un tarro de cristal. Dentro correteaban tres arañas grandes y negras. Harry notó que Ron, a su lado, se echaba un poco hacia atrás: Ron tenía fobia a las arañas.

Moody metió la mano en el tarro, cogió una de las arañas y se la puso sobre la palma para que todos la pudieran ver. Luego apuntó hacia ella la varita mágica y murmuró entre dientes:

"¡Imperio!"

La araña se descolgó de la mano de Moody por un fino y sedoso hilo, y empezó a balancearse de atrás adelante como si estuviera en un trapecio; luego estiró las patas hasta ponerlas rectas y rígidas, y, de un salto, se soltó del hilo y cayó sobre la mesa, donde empezó a girar en círculos. Moody volvió a apuntarle con la varita, y la araña se levantó sobre dos de las patas traseras y se puso a bailar lo que sin lugar a duda era claqué.

Todos se reían. Todos menos Moody.

"Os parece divertido, ¿verdad?" gruñó "¿Os gustaría que os lo hicieran a vosotros?"

La risa dio fin casi al instante.

"Esto supone el control total" dijo Moody en voz baja, mientras la araña se hacía una bola y empezaba a rodar "Yo podría hacerla saltar por la ventana, ahogarse, colarse por la garganta de cualquiera de vosotros"

Ron se estremeció.

"Hace años, muchos magos y brujas fueron controlados por medio de la maldición imperius" explicó Moody, y Harry comprendió que se refería a los tiempos en que Voldemort había sido todopoderoso.

"Le dio bastante que hacer al Ministerio, que tenía que averiguar quién actuaba por voluntad propia y quién, obligado por la maldición. Podemos combatir la maldición imperius, y yo os enseñaré cómo, pero se necesita mucha fuerza de carácter, y no todo el mundo la tiene. Lo mejor, si se puede, es evitar caer víctima de ella. ¡ALERTA PERMANENTE" bramó, y todos se sobresaltaron.

Moody cogió la araña trapecista y la volvió a meter en el tarro.

"¿Alguien conoce alguna más? ¿Otra maldición prohibida?"

Hermione volvió a levantar la mano y también, con cierta sorpresa para Harry, lo hizo Neville. La única clase en la que alguna vez Neville levantaba la mano era Herbología, su favorita. Él mismo parecía sorprendido de su atrevimiento.

"¿Sí? " dijo Moody, girando su ojo mágico para dirigirlo a Neville.

"Hay una… la maldición cruciatus" dijo éste con voz muy leve pero clara.

Moody miró a Neville fijamente, aquella vez con los dos ojos.

"¿Tú te llamas Longbottom?" preguntó, bajando rápidamente el ojo mágico para consultar la lista.

Neville asintió nerviosamente con la cabeza, pero Moody no hizo más preguntas. Se volvió a la clase en general y alcanzó el tarro para coger la siguiente araña y ponerla sobre la mesa, donde permaneció quieta, aparentemente demasiado asustada para moverse.

"La maldición cruciatus precisa una araña un poco más grande para que podáis apreciarla bien" explicó Moody, que apuntó con la varita mágica a la araña y dijo "¡Engorgio!"

La araña creció hasta hacerse más grande que una tarántula. Abandonando todo disimulo, Ron apartó su silla para atrás, lo más lejos posible de la mesa del profesor.

Moody levantó otra vez la varita, señaló de nuevo a la araña y murmuró:

"¡Crucio!"

De repente, la araña encogió las patas sobre el cuerpo. Rodó y se retorció cuanto pudo, balanceándose de un lado a otro. No profirió ningún sonido, pero era evidente que, de haber podido hacerlo, habría gritado. Moody no apartó la varita, y la araña comenzó a estremecerse y a sacudirse más violentamente.

Harry se estremeció e instintivamente saco su varita, había reconocido la maldición era la misma que Macnair utilizo para torturarlo, sintió un dolor fantasma recorrer todo su cuerpo un sudor frío recorrió el cuello de Harry.

"¡Pare!" dijo Hermione con voz estridente.

Harry la miró. Ella no se fijaba en la araña sino en Neville, y Harry, siguiendo la dirección de los ojos de su amiga, vio que las manos de Neville se aferraban al pupitre. Tenía los nudillos blancos y los ojos desorbitados de horror. al parecer nadie había notado su reacción algo por lo que estuvo muy agradecido.

Moody levantó la varita. La araña relajó las patas pero siguió retorciéndose.

"Reducio" murmuró Moody, y la araña se encogió hasta recuperar su tamaño habitual. Volvió a meterla en el tarro.

"Dolor" dijo con voz suave. "No se necesitan cuchillos ni carbones encendidos para torturar a alguien si uno sabe llevar a cabo la maldición cruciatus… También esta maldición fue muy popular en otro tiempo. Bueno, ¿alguien conoce alguna otra?"

Harry miró a su alrededor. A juzgar por la expresión de sus compañeros, parecía que todos se preguntaban qué le iba a suceder a la última araña. La mano de Hermione tembló un poco cuando se alzó por tercera vez, pero no hacia falta que nadie dijera nada, a Harry le vino como si fuera un lejano recuerdo.

"Avada kedabra" una voz fría susurro con ira mal contenida, un destello de luz verde y el grito desgarrador de una mujer pasaron por su mente.

"¿Sí?" dijo Moody, mirando a Hermione. Harry volvió al aula de clase.

Hermione se aclaró la garganta, ligeramente cohibida.

"Avada Kedavra" susurró Harry adelantándose, su voz resonó como si lo hubiese dicho en voz alta en el silencio total del aula.

Algunos, incluido Ron, le dirigieron tensas miradas.

"¡Ah!" exclamó Moody, y la boca torcida se contorsionó en otra ligera sonrisa "Sí, la última y la peor. Avada Kedavra: la maldición asesina"

Metió la mano en el tarro de cristal, y, como si supiera lo que le esperaba, la tercera araña echó a correr despavorida por el fondo del tarro, tratando de escapar a los dedos de Moody, pero él la atrapó y la puso sobre la mesa. La araña correteó por la superficie.

Moody levantó la varita, y, previendo lo que iba a ocurrir, Harry sintió un repentino estremecimiento.

"¡Avada Kedavra!" gritó Moody.

Hubo un cegador destello de luz verde y un ruido como de torrente, como si algo vasto e invisible planeara por el aire. Al instante la araña se desplomó patas arriba, sin ninguna herida, pero indudablemente muerta. Algunas de las alumnas profirieron gritos ahogados. Ron se había echado para atrás y casi se cae del asiento cuando la araña rodó hacia él.

Moody barrió con una mano la araña muerta y la dejó caer al suelo.

"No es agradable" dijo con calma "Ni placentero. Y no hay contramaldición. No hay manera de interceptarla. Solo se sabe de una persona que haya sobrevivido a esta maldición, y está sentada delante de mí."

Harry sintio una extraña sensación cuando los ojos de Moody (ambos ojos) se clavaron en los suyos. Se dio cuenta de que también lo observaban todos los demás. Harry miró a Moody no queriendo demostrar debilidad…

De manera que así habían muerto sus padres… exactamente igual que esa araña. ¿También habían resultado sus cuerpos intactos, sin herida ni marca visible alguna? ¿Habían visto el resplandor de luz verde y oído el torrente de muerte acercándose velozmente, antes de que la vida les fuera arrancada?

Harry se había imaginado la muerte de sus padres una y otra vez durante los últimos tres años, desde que se había enterado de que los habían asesinado, desde que había averiguado lo sucedido aquella noche: que Colagusano los había traicionado revelando su paradero a Voldemort, el cual los había ido a buscar a la casa de campo; que Voldemort había matado en primer lugar a su padre; que James Potter había intentado enfrentarse a él, mientras le gritaba a su mujer que cogiera a Harry y echara a correr… y que Voldemort había ido luego hacia Lily Potter y le había ordenado hacerse a un lado para matar a Harry; que ella le había rogado que la matara a ella y no al niño, y se había negado a dejar de servir de escudo a su hijo… y que de aquella manera Voldemort la había matado a ella también, antes de dirigir la varita contra Harry…

Harry estaba al tanto de aquellos detalles porque había oído las voces de sus padres al enfrentarse con los dementores el curso anterior. Porque esa era la terrible arma de los dementores: obligar a su víctima a revivir los peores recuerdos de su vida, y ahogarla, impotente, en su propia desesperación…

Moody había vuelto a hablar; desde la distancia, según le parecía a Harry. Haciendo un gran esfuerzo, volvió al presente y escuchó lo que decía el profesor.

"Avada Kedavra es una maldición que sólo puede llevar a cabo un mago muy poderoso. Podríais sacar las varitas mágicas todos vosotros y apuntarme con ellas y decir las palabras, y dudo que entre todos consiguierais siquiera hacerme sangrar la nariz. Pero eso no importa, porque no os voy a enseñar a llevar a cabo esa maldición. Ahora bien, si no existe una contramaldición para Avada Kedavra, ¿por qué os la he mostrado? Pues porque tenéis que saber. Tenéis que conocer lo peor. Ninguno de vosotros querrá hallarse en una situación en que tenga que enfrentarse a ella. ¡ALERTA PERMANENTE!" bramó, y toda la clase volvió a sobresaltarse"

"Veamos… esas tres maldiciones, Avada Kedavra, cruciatus e imperius, son conocidas como las maldiciones imperdonables. El uso de cualquiera de ellas contra un ser humano está castigado con cadena perpetua en Azkaban. Quiero preveniros, quiero enseñaros a combatirlas. Tenéis que prepararos, tenéis que armaros contra ellas; pero, por encima de todo, debéis practicar la alerta permanente e incesante. Sacad las plumas y copiad lo siguiente"

Se pasaron lo que quedaba de clase tomando apuntes sobre cada una de las maldiciones imperdonables. Nadie habló hasta que sonó la campana; pero, cuando Moody dio por terminada la lección y ellos hubieron salido del aula, todos empezaron a hablar inconteniblemente. La mayoría comentaba cosas sobre las maldiciones en un tono de respeto y temor.

"¿Visteis cómo se retorcía?"

"Y cuando la mató… ¡Simplemente así!"

Hablaban sobre la clase, pensó Harry, como si hubiera sido un espectáculo teatral, pero para él no había resultado divertida. Y, a juzgar por las apariencias, tampoco para Hermione.

"Daos prisa" les dijo muy tensa a Harry y Ron.

"¿No vuelves a la condenada biblioteca?" preguntó Ron.

"No" replicó Hermione, señalando a un pasillo lateral "Neville"

Neville se hallaba de pie, solo en mitad del pasillo, dirigiendo al muro de piedra que tenía delante la misma mirada horrorizada con que había seguido a Moody durante la demostración de la maldición cruciatus.

"Neville…" lo llamó Hermione con suavidad.

Neville la miró.

"Ah, hola" respondió con una voz mucho más aguda de lo usual "Qué clase tan interesante, ¿verdad? Me pregunto qué habrá para cenar, porque… porque me muero de hambre, ¿vosotros no?"

"Neville, ¿estás bien?" le preguntó Hermione.

"Sí, sí, claro, estoy bien" farfulló Neville atropelladamente, con la voz demasiado aguda "Una cena muy interesante… clase, quiero decir… ¿Qué habrá para cenar?"

Ron le dirigió a Harry una mirada asustada.

"Neville, ¿qué…?"

Oyeron tras ellos un retumbar sordo y seco, y al volverse vieron que el profesor Moody avanzaba hacia allí cojeando. Los cuatro se quedaron en silencio, mirándolo con aprensión, pero cuando Moody habló lo hizo con un gruñido mucho más suave que el que le habían oído hasta aquel momento.

"No te preocupes, hijo" le dijo a Neville "¿Por qué no me acompañas a mi despacho? Ven… tomaremos una taza de té"

Neville pareció aterrorizarse aún más ante la perspectiva de tomarse un té con Moody. Ni se movió ni habló.

Moody dirigió hacia Harry su ojo mágico.

"Tú estás bien, ¿no, Potter?"

"Sí" contestó Harry en tono casi desafiante.

El ojo azul de Moody vibró levemente en su cuenca al escudriñar a Harry. Luego dijo:

"Tenéis que saber. Puede parecer duro, pero tenéis que saber. No sirve de nada hacer como que… bueno… Vamos, Longbottom, tengo algunos libros que podrían interesarte"

Neville miró a sus amigos de forma implorante, pero ninguno dijo nada, así que no tuvo más remedio que dejarse arrastrar por Moody, que le había puesto en el hombro una de sus nudosas manos.

"Pero ¿qué pasaba?" preguntó Ron observando a Neville y Moody doblar la esquina.

"No lo sé" repuso Hermione, pensativa.

"¡Vaya clase!, ¿eh?" comentó Ron, mientras emprendían el camino hacia el Gran Comedor "Fred y George tenían razón. Este Moody sabe de qué va la cosa, ¿a que sí? Cuando hizo la maldición Avada Kedavra, ¿te fijaste en cómo murió la araña, cómo estiró la pata?"

Ron enmudeció de pronto ante la mirada de Harry, y no volvió a decir nada hasta que llegaron al Gran Comedor, cuando comenzó a quejarse de trelawney quien le había dejado demasiados deberes.

"Cielos amigo desde que comenzaste con tus clases de runas, trelawney se ha propuesto predecir mi muerte y la muerte de mis amigos" Ron se quejó sirviéndose una cucharada de puré de patata.

"Pues a mí me parece un gran alivio alejarme de ese insecto gigantesco, La profesora Babbling es muy amable y las runas antiguas son muy interesantes" Harry le dijo.

Harry comenzó a recordar cuando conoció a su profesora de runas antiguas hace unos días, la profesora Bathsheda Babbling era una bruja alta y de pelo negro, con ojos de marrones amables que solía perderse explicando sobre lo único que parecía apasionarle las runas.

-Comienzo flashback-

Harry miro la nota que tenía en su mano.

"Querido Harry debes presentarte en el aula de runas antiguas a las 5 de hoy en la tarde, para tus lecciones se valga la redundancia runas antiguas con la profesora Babbling.

Firma: Albus dumbledore"

Harry leyó y releyó la nota escrita con la pulcra letra del director decidió no aplastar el momento, dio dos toquecitos, al instante recibió una respuesta.

"Adelante" una voz femenina grito.

Harry abrió la puerta y entro, el salón estaba pulcramente ordenado, al frente del mismo había un pizarrón en el cual una mujer hasta de pelo negro estaba dibujando distintas runas.

"Bueno señor Potter yo soy su nueva profesora y hoy veremos que sabe sobre runas antiguas" La bruja se limpió las tizas de las manos.

-Fin flashback-

Harry sonrió recordando a pesar del rostro y la apariencia severa Bathsheda Babbling la profesora es una mujer muy amable que se enredaba tanto en sus propios pensamientos que se desconectaba de todo lo que la hacía parecer un poco torpe.

"Harry?..." La voz de Hermione lo trajo nuevamente a la realidad.

"OH… Lo siento mione estaba recordando algo, ¿qué decías?" Harry pregunto.

"Te pregunté si estas de acuerdo con ron sobre que los elfos domésticos quieren ser esclavos" Hermione dijo levemente sonrojada por el mote que Harry le había puesto inconscientemente.

"Cielos Hermione ya te dije ellos no lo ven como esclavitud, a ellos les gusta servir a los magos" Ron dijo exasperadamente.

Harry puso los ojos en blanco pues Hermione y ron habían tenido esta discusión durante toda la semana, había tratado de todo para que dejaran sus pleitos de lado, Harry se levantó una idea brillante se le había cruzado por la mente.

"Vengan" Harry ordeno.

Harry los condujo sin decir nada siento cientos de miradas sobre él. Ron y Hermione dejaron su discusión sorprendidos por la autoridad en la voz de su amigo y comenzaron a seguirlo sin decir nada. Harry los condujo hacia las escaleras.

"¿Harry a donde nos llevas?" ron pregunto.

"Llegamos" Harry dijo "¡Dobby!" dijo en voz alta.

¡CRACK!

Con un gran estallido el elfo apareció interrumpiendo a Hermione.

"¡EL SEÑOR HARRY POTTER A LLAMADO A DOBBY!" El pequeño elfo chillo acercándose a Harry.

"Hola, Dobby" Harry se detuvo al ver que Dobby se abrazaba a su pierna.

"¿Dobby podrías ayudarme con un problema?" pregunto con esperanza en su voz.

"Señor Harry Potter Dobby hará todo lo que pueda por usted señor" Dobby dijo ansiosamente.

"Te pediré que respondas las preguntas de Hermione y Ron" Harry le dijo.

"Claro señor" Dobby se volteó para mirar a Hermione y Ron "¿En qué puedo ayudarlos señor y señorita"

"¿Dime Dobby porque los elfos domésticos sirven a los magos?" Hermione pregunto rápidamente.

"Umm... bueno" Dobby pareció sorprendido por la pregunta "Verá señorita Dobby no debe decirlo" Dobby susurro.

"¿Por qué?" ron pregunto bruscamente.

"Verán nosotros los elfos domésticos tenemos nuestras propias tradiciones y nuestra especie tiene prohibido hablar de eso o seremos castigados con la peor de los castigos" Dobby susurro como si temiera que lo oyeran "Pero puedo decirle esto señorita los elfos domésticos disfrutamos de las tareas domésticas, un elfo es verdaderamente feliz cuando ver a su familia comiendo y disfrutando las cosas que hacemos"

"Pero seguro que tú no eras feliz cuando los Malfoy te castigaban" Hermione afirmo.

Dobby se retorció las orejas con miedo "Dobby era muy feliz con cuando veía a los amos disfrutando del duro trabajo de Dobby, aunque a Dobby era castigado, aprendió como actuar mejor para complacer a su familia"

"Ves los elfos no quieren ser libres" ron dijo con no poca satisfacción.

"Si" Hermione asintió algo que pareció costarle mucho "Pero no justifica el maltrato que reciben por parte de los magos y además quisiera saber cuál es la otra razón de los elfos para servir bajo los magos incluso aquellos que los maltratan"

Hermione le dio una no tan sutil mirada a Dobby. Este se puso blanco y comenzó a estrujarse las manos con nerviosismo, se trató de esconder detrás de Harry temeroso.

"Mione no insistas Dobby dijo claramente que no podía decirte, no le insistas por favor" Harry le pidió con seriedad.

"Fuu…" soltó un suspiro decepcionado "Está bien Harry" dijo mordiéndose los labios.

Harry sonrió ante el gesto familiar "Bueno, gracias eso es todo Dobby te agradezco mucho por tu ayuda y recuerda si necesitas algo ya sabes en donde estoy" Harry le dijo, le había tomado cariño al pequeño elfo.

Dobby tomo el borde de su suéter y comenzó a murmurar algo, Harry se agachó a la altura del pequeño elfo y puso ambas manos en los hombros de Dobby para llamar su atención.

"Dobby" Harry lo llamo.

Dobby levanto la mirada con los grandes ojos verdes parecidos a una pelota de tenis anegados en lágrimas.

"Sabes que puedes pedirme cualquier cosa si Dobby, tú eres mi amigo y los amigos siempre se apoyan en todo" Harry le dijo suavemente.

"Harry Potter, Dobbysolo quiere una cosa señor" Dobby dijo tímidamente "Dobby quisiera convertirse en el elfo doméstico del señor Harry Potter"

Harry se sorprendió por la petición de Dobby y juzgar por la fuerte inhalación de Hermione no fue el único.

"¿pero Dobby creía que te gustaba ser libre?" Harry pregunto.

"A Dobby le gusta señor, pero me gustaría tener una familia a la cual servir" Dobby dijo esperanzado.

"¿De verdad quieres esto?" le pregunto y se sorprendió ante el energético asentimiento de Dobby "además yo no tengo un hogar al cual puedas cuidar y realmente no tendrás un lugar para limpiar o cuidar"

"A Dobby no le importa señor, Dobby solo quiere ayudar y cuidar a Harry Potter como su elfo doméstico" Dobby dijo la esperanza inundando su voz.

"¿No vas a cambiar de opinión verdad?" Harry dijo con resignación "Si eso es lo que quieres, pero recibirás un galeón al mes y los fines de semanas serán tus días libres"

"si el señor esta de acuerdo Dobby quisiera seguir teniendo el mismo sueldo que tiene con el señor dumbledore" Dobby pidió.

"Uff... no cambiarás de opinión verdad, está bien como puedo tomarte como mi elfo doméstico" le consulto.

Dobby tomo la mano de Harry y la coloco sobre su cabeza "Repita conmigo señor" Dobby le dijo.

"Yo Harry james Potter te tomo a ti Dobby como mi elfo doméstico, te pido que me sirvas, a cambio te ofrezco mi magia y mi compañía" Harry repitió.

Un brillo verde cubrió tanto a Harry como a Dobby, Harry no supo describir la sensación que lo recorrió dejándolo fatigado como si hubiese corrido una maratón, se encorvó levemente.

"La magia del señor Harry Potter es tan cálida y brillante" Dobby exclamo con satisfacción.

Harry solo se tomó un segundo para reponerse, se irguió y sacudió la cabeza, la fatiga desapareció lentamente.

"¿A qué te refieres con la magia de Harry?" Hermione pregunto dudosa.

"Cuando un elfo doméstico forma un pacto con mago, une su magia con el amo para poder sentir y saber cuando el amo lo necesita" Dobby explico con felicidad "¿qué debe hacer Dobby para el amo?" pregunto balanceándose sobre sus talones con emoción contenida.

"Por el momento solo quiero descansar, me siento agotado" Harry dijo "Puedes seguir con tus tareas habituales"

Harry comenzó a salir del aula cuando Dobby se inclinó y dijo.

"Como ordene señor Harry Potter" y con un fuerte estallido desapareció.

...

Harry entro en el dormitorio de griffyndor para irse a dormir había sido un muy extenuante se acercó a su baúl para tomar su pijama y mientras rebuscaba en él encontró un pequeño diario.

"Claro este es el diario de mama" dijo en un susurro estaba solo, por lo que se vistió con su pijama y se recostó con el diario en las manos.

Comenzó a leer y después del primer párrafo ya se llevó una gran sorpresa, según lo que había leído su madre y Snape eran buenos amigos cuando eran pequeños, tanto así que su madre lo llamaba (Sev), siguió leyendo un tiempo después los otros chicos de su año entraron charlando y riéndose entre ellos.

"Oh... Harry estabas aquí" ron dijo mientras se acercaba a su cama.

"Si me sentía un poco cansado y decidí recostarme" Harry dijo sin despegar su vista del diario.

Ron simplemente asintió sin pensarlo demasiado, Harry continuo con su lectura había llegado hasta el punto donde su madre relataba su viaje en el tren hacia Hogwarts.

"Hoy es el gran día es 1 de septiembre me voy a Hogwarts no pude dormir en toda la noche por la emoción según sev tenemos que ir en un tren que sale de la estación 9 3/4 en Kings cross, pero estoy segura de que nunca la había visto antes, aunque la profesora Mcgonagall me enseñó como ingresar a la estación por lo que estoy esperando ansiosamente la hora para salir, Tuney sigue molesta porque abrí su carta del director Dumbledore y ya no me habla"

Harry leyó parecía que su tía Petunia siempre fue igual de cruel y amargada. Volteo la página y siguió su lectura.

"Llegue a Hogwarts y me clasificaron en griffyndor es una lástima que hayan puesto a sev en slytherin, pero nada se puede hacer, en el viaje conocí a dos chicos muy molestos se llaman Sirius Black y James Potter, son insufribles molestaron mucho a sev. Extraño a mama y papa, tuney fue muy mala cuando nos despedimos sé que está molesta porque no puede venir conmigo...

Harry se quedó dormido con el libro abierto sobre su rostro y sin su conocimiento Dobby apareció casi silenciosamente, Dobby tomo el libro y lo dejo sobre la mesita junto a la cama y cubrió a Harry con una manta.

"Descanse amo Harry" Dobby susurro.

-Fin-

Nota del autor:

Lamento la tardanza estuve muy ocupado en el colegio y luego tuve un inconveniente pues se me rompió la laptop, pero pude comprarme un ordenador y aquí estoy con un capítulo más puede que este capítulo se vea un poco forzado sobre todo en la parte de dobby, pero díganme apuesto de que todos querían que Dobby se convirtiera en el elfo de Harry y el que no lo quiso respeto tu opinión (viejo amargado).

Bueno espero comenzar a actualizar más seguido gracias por su paciencia y su apoyo.