10: Los cuatro campeones
HARRY permaneció sentado, consciente de que todos cuantos estaban en el Gran Comedor lo miraban. Se sentía aturdido, atontado. Debía de estar soñando. O no había oído bien.
Nadie aplaudía. Un zumbido como de abejas enfurecidas comenzaba a llenar el salón. Algunos alumnos se levantaban para ver mejor a Harry, que seguía inmóvil, sentado en su sitio.
En la mesa de los profesores, la profesora McGonagall se levantó y se acercó a Dumbledore, con el que cuchicheó impetuosamente. El profesor Dumbledore inclinaba hacia ella la cabeza, frunciendo un poco el entrecejo.
Harry se volvió hacia Ron y Hermione. Más allá de ellos, vio que todos los demás ocupantes de la larga mesa de Gryffindor lo miraban con la boca abierta.
"Yo no puse mi nombre" dijo Harry, totalmente confuso "Vosotros lo sabéis"
Uno y otro le devolvieron la misma mirada de aturdimiento.
En la mesa de los profesores, Dumbledore se irguió e hizo un gesto afirmativo a la profesora McGonagall.
"¡Harry Potter!" llamó. "¡Harry! ¡Levántate y ven aquí, por favor!"
"Vamos"le susurró Hermione, dándole a Harry un leve empujón.
Harry se puso en pie "Pero señor yo no…"
"Solo ven muchacho" Dumbledore dijo su abituales ojos alegres desaparecidos.
Harry se encamino, se pisó el dobladillo de la túnica y se tambaleó un poco. Avanzó por el hueco que había entre las mesas de Gryffindor y Hufflepuff. Le pareció un camino larguísimo. La mesa de los profesores no parecía hallarse más cerca aunque él caminara hacia ella, y notaba la mirada de cientos y cientos de ojos, como si cada uno de ellos fuera un reflector. El zumbido se hacía cada vez más fuerte. Después de lo que le pareció una hora, se halló delante de Dumbledore y notó las miradas de todos los profesores.
"Bueno… cruza la puerta, Harry" dijo Dumbledore, sin sonreír.
Harry fue a protestar pero el director ya no lo miraba.
Harry pasó por la mesa de profesores. Hagrid, sentado justo en un extremo, no le guiñó un ojo, ni levantó la mano, ni hizo ninguna de sus habituales señas de saludo. Parecía completamente aturdido y, al pasar Harry, lo miró como hacían todos los demás. Harry salió del Gran Comedor y se encontró en una sala más pequeña, decorada con retratos de brujos y brujas. Delante de él, en la chimenea, crepitaba un fuego acogedor.
Cuando entró, las caras de los retratados se volvieron hacia él. Vio que una bruja con el rostro lleno de arrugas salía precipitadamente de los límites de su marco y se iba al cuadro vecino, que era el retrato de un mago con bigotes de foca. La bruja del rostro arrugado empezó a susurrarle algo al oído.
Viktor Krum, Cedric Diggory y Fleur Delacour estaban junto a la chimenea. Con sus siluetas recortadas contra las llamas, tenían un aspecto curiosamente imponente. Krum, cabizbajo y siniestro, se apoyaba en la repisa de la chimenea, ligeramente separado de los otros dos. Cedric, de pie con las manos a la espalda, observaba el fuego. Fleur Delacour lo miró cuando entró y volvió a echarse para atrás su largo pelo plateado.
"¿Qué pasa?" preguntó, creyendo que había entrado para transmitirles algún mensaje. "¿«Quieguen» que volvamos al «comedog»?"
Harry no sabía cómo explicar lo que acababa de suceder. Se quedó allí quieto, mirando a los tres campeones, sorprendido de lo altos que parecían.
Oyó detrás un ruido de pasos apresurados. Era Ludo, que entraba en la sala. Cogió del brazo a Harry y lo llevó hacia delante.
Viktor Krum se enderezó. Su hosca cara se ensombreció al examinar a Harry. Cedric parecía desconcertado: pasó la vista de Bagman a Harry y de Harry a Bagman como si estuviera convencido de que había oído mal. Fleur Delacour, sin embargo, se sacudió el pelo y dijo con una sonrisa:
"¡Oh, un chiste muy «divegtido», «señog» Bagman!"
"¿Un chiste?" repitió Bagman, desconcertado "¡No, no, en absoluto! ¡El nombre de Harry acaba de salir del cáliz de fuego!"
Krum contrajo levemente sus espesas cejas negras. Cedric seguía teniendo el mismo aspecto de cortés desconcierto. Fleur frunció el entrecejo.
"«Pego» es evidente que ha habido un «egog»" le dijo a Bagman con desdén "Él no puede «competig». Es demasiado joven"
Harry hizo una leve mueca ante el comentario de la francesa no le gustaba que lo trataran como si el no estuviera allí le recordaba a los dursley.
"Bueno… esto ha sido muy extraño" reconoció Bagman, frotándose la barbilla impecablemente afeitada y mirando sonriente a Harry "Pero, como sabéis, la restricción es una novedad de este año, impuesta sólo como medida extra de seguridad. Y como su nombre ha salido del cáliz de fuego… Quiero decir que no creo que ahora haya ninguna posibilidad de hacer algo para impedirlo. Son las reglas, Harry, y no tienes más remedio que concursar. Tendrás que hacerlo lo mejor que puedas…"
Detrás de ellos, la puerta volvió a abrirse para dar paso a un grupo numeroso de gente: el profesor Dumbledore, seguido de cerca por el señor Crouch, el profesor Karkarov, Madame Maxime, la profesora McGonagall y el profesor Snape. Antes de que la profesora McGonagall cerrara la puerta, Harry oyó el rumor de los cientos de estudiantes que estaban al otro lado del muro.
"¡Madame Maxime!" dijo Fleur de inmediato, caminando con decisión hacia la directora de su academia. "¡Dicen que este niño también va a «competig»!"
En medio de su aturdimiento e incredulidad, Harry sintió una punzada de ira: «¿Niño?» Esa Maldita palabra.
Madame Maxime se había erguido completamente hasta alcanzar toda su considerable altura. La parte superior de la cabeza rozó en la araña llena de velas, y el pecho gigantesco, cubierto de satén negro, pareció inflarse.
"¿Qué significa todo esto, «Dumbledog»?" preguntó imperiosamente.
"Es lo mismo que quisiera saber yo, Dumbledore" dijo el profesor Karkarov. Mostraba una tensa sonrisa, y sus azules ojos parecían pedazos de hielo "¿Dos campeones de Hogwarts? No recuerdo que nadie me explicara que el colegio anfitrión tuviera derecho a dos campeones. ¿O es que no he leído las normas con el suficiente cuidado?"
"Creíamos que tu raya de edad rechazaría a los aspirantes más jóvenes, Dumbledore" añadió Karkarov, sin perder su sonrisa, aunque tenía los ojos más fríos que nunca "De no ser así, habríamos traído una más amplia selección de candidatos de nuestros colegios"
"No es culpa de nadie más que de Potter, Karkarov" intervino Snape con voz melosa. La malicia daba un brillo especial a sus negros ojos "No hay que culpar a Dumbledore del empeño de Potter en quebrantar las normas. Desde que llegó aquí no ha hecho otra cosa que traspasar límites…"
Harry apreto los puños con fuerza y estuvo apuntó de replicar cuando noto algo en su mano bajo la vista para ver el diario de lily evans.
"Gracias, Severus" dijo con firmeza Dumbledore, y Snape se calló, aunque sus ojos siguieron lanzando destellos malévolos entre la cortina de grasiento pelo negro.
El profesor Dumbledore miró a Harry, y éste le devolvió la mirada, intentando descifrar la expresión de los ojos tras las gafas de media luna.
"¿Echaste tu nombre en el cáliz de fuego, Harry?" le preguntó Dumbledore con tono calmado.
"No" contestó Harry, muy consciente de que todos lo observaban con gran atención. Semioculto en la sombra, Snape profirió una suave exclamación de incredulidad.
"¿Le pediste a algún alumno mayor que echara tu nombre en el cáliz de fuego?" inquirió el director, sin hacer caso a Snape.
"No" respondió Harry con vehemencia, cuando se dio cuenta "Espere un momento me esta diciendo que cualquiera que sea mayor de edad podria echar el nombre de un menor sin permiso" espetó evidente ira en su voz.
"¡Ah, «pog» supuesto está mintiendo!" gritó Madame Maxime.
Snape agitaba la cabeza de un lado a otro, con un rictus en los labios.
Harry no podria aguantar más la manera en la que lo estaban ignorando sus pensamientos se arremolinaron en busca de una forma de que lo escucharán.
"Él no pudo cruzar la raya de edad" dijo severamente la profesora McGonagall. "Supongo que todos estamos de acuerdo en ese punto…"
"«Dumbledog» pudo «habeg» cometido algún «egog»" replicó Madame Maxime, encogiéndose de hombros.
"Por supuesto, eso es posible" admitió Dumbledore por cortesía.
"¡Sabes perfectamente que no has cometido error alguno, Dumbledore!" repuso airada la profesora McGonagall "¡Por Dios, qué absurdo! ¡Harry no pudo traspasar por sí mismo la raya! Y, puesto que el profesor Dumbledore está seguro de que Harry no convenció a ningún alumno mayor para que lo hiciera por él, mi parecer es que eso debería bastarnos a los demás" Y le dirigió al profesor Snape una mirada encolerizada.
"Señor Crouch… señor Bagman"dijo Karkarov, de nuevo con voz afectada, "ustedes son nuestros jueces imparciales. Supongo que estarán de acuerdo en que esto es completamente irregular"
Bagman se pasó un pañuelo por la cara, redonda e infantil, y miró al señor Crouch, que estaba fuera del círculo iluminado por el fuego de la chimenea y tenía el rostro medio oculto en la sombra. Su aspecto era vagamente misterioso, y la semioscuridad lo hacía parecer mucho más viejo, dándole una apariencia casi de calavera. Pero, al hablar, su voz fue tan cortante como siempre:
"Hay que seguir las reglas, y las reglas establecen claramente que aquellas personas cuyos nombres salgan del cáliz de fuego estarán obligadas a competir en el Torneo."
"Bien, Barty conoce el reglamento de cabo a rabo" dijo Bagman, sonriendo y volviéndose hacia Karkarov y Madame Maxime, como si el asunto estuviera cerrado.
"Insisto en que se vuelva a proponer a consideración el nombre del resto de mis alumnos" dijo Karkarov.
La sonrisa y el tono afectado habían desaparecido. De hecho, la expresión de su rostro no era nada agradable "Vuelve a sacar el cáliz de fuego, y continuaremos añadiendo nombres hasta que cada colegio cuente con dos campeones. No pido más que lo justo, Dumbledore"
"Pero, Karkarov, no es así como funciona el cáliz de fuego" objetó Bagman. "El cáliz acaba de apagarse y no volverá a arder hasta el comienzo del próximo Torneo.
"¡En el que, desde luego, Durmstrang no participará!" estalló Karkarov "¡Después de todos nuestros encuentros, negociaciones y compromisos, no esperaba que ocurriera algo de esta naturaleza! ¡Estoy tentado de irme ahora mismo!"
A Harry le pareció que Karkarov intentaba adoptar un tono de desdén, como si ni siquiera mereciera la pena escuchar lo que Moody decía, pero las manos traicionaban sus sentimientos. Estaban apretadas en sendos puños.
"¡Evidentemente, alguien tenía mucho empeño en que «Hogwag tuviega» el doble de «opogtunidades»!" declaró Madame Maxime.
"Estoy completamente de acuerdo, Madame Maxime" asintió Karkarov, haciendo ante ella una leve reverencia "Voy a presentar mi queja ante el Ministerio de Magia y la Confederación Internacional de Magos…"
"Si alguien tiene motivos para quejarse es Potter" gruñó Moody, "y, sin embargo, es curioso… No le oigo decir ni medio…" "¿Y «pog» qué «tendgía» que «quejagse»?" estalló Fleur Delacour, dando una patada en el suelo. "Va a «podeg pagticipag», ¿no? ¡Todos hemos soñado «dugante» semanas y semanas con «seg» elegidos! Mil galeones en metálico… ¡es una «opogtunidad pog» la que muchos «moguiguían»!"
Harry ya no soporto mas "Como si me importara este maldito torneo" gruñó con ira "Y les estaria agradecido si no hablaran de mi como si no estuviera aquí" apreto con fuerza sus puños sus nudillos se pusieron blancos alrededor del diario de su madre.
Todos lo observaban con distintas emociones desde la sorpresa e incredulidad hasta el desprecio de parte de Snape y Karkarov, pero esto ya no le importaba un plan se había puesto en marcha en su cabeza .
"Estoy completamente de acuerdo con potter, Tal vez alguien espera que Potter muera por ella" replicó Moody, con un levísimo matiz de exasperación en la voz.
Harry sintio un aprecio creciente por el Profesor chiflado volviéndose hacia Dumbledore dijo "Sí se empeñan en creer que soy un tramposo estoy dispuesto a beber Veritaserum"
La profesora McGonagall soltó un suspiró de sorpresa y Dumbledore pareció ponerse serio por un segundo antes de regresar a la normalidad.
"Pero potter eso es ilegal en jovenes menores de edad" McGonagall replicó.
"Estoy de acuerdo con el muchachos McGonagall si el niño quiere demostrar que es inocente que así sea" Moody dijo poniendo una gran y nudosa mano en los hombros de Harry.
Ludo Bagman, que parecía muy nervioso, se alzaba sobre las puntas de los pies y volvía apoyarse sobre las plantas.
"Pero hombre, Moody… ¡vaya cosas dices!" protestó.
"Como todo el mundo sabe, el profesor Moody da la mañana por perdida si no ha descubierto antes de la comida media docena de intentos de asesinato" dijo en voz alta Karkarov "Por lo que parece, ahora les está enseñando a sus alumnos a hacer lo mismo. Una rara cualidad en un profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, Dumbledore, pero no dudo que tenías tus motivos para contratarlo"
Harry frunció el ceño ante las palabras de Karkarov y sin darse cuenta había deslizado su varita desde su funda en su ante brazo hasta la palma del mano.
"Conque imagino cosas, ¿eh?" gruñó Moody. "Conque veo cosas, ¿eh? Fue una bruja o un mago competente el que echó el nombre del muchacho en el cáliz."
"¡Ah!, ¿qué prueba hay de eso?" preguntó Madame Maxime, alzando sus enormes manos.
"¡Que consiguió engañar a un objeto mágico extraordinario!" replicó Moody. "Para hacerle olvidar al cáliz de fuego que sólo compiten tres colegios tuvo que usarse un encantamiento confundidor excepcionalmente fuerte… Porque creo estar en lo cierto al suponer que propuso el nombre de Potter como representante de un cuarto colegio, para asegurarse de que era el único en su grupo…"
"Parece que has pensado mucho en ello, Moody" apuntó Karkarov con frialdad, "y la verdad es que te ha quedado una teoría muy ingeniosa… aunque he oído que recientemente se te metió en la cabeza que uno de tus regalos de cumpleaños contenía un huevo de basilisco astutamente disimulado, y lo hiciste trizas antes de darte cuenta de que era un reloj de mesa. Así que nos disculparás si no te tomamos demasiado en serio…"
"Hay gente que puede aprovecharse de las situaciones más inocentes" contestó Moody con voz amenazante "Mi trabajo consiste en pensar cómo obran los magos tenebrosos, Karkarov, como deberías recordar."
"Alastor!" dijo Dumbledore en tono de advertencia.
Por un momento, Harry se preguntó a quién se estaba dirigiendo, pero luego comprendió que Ojoloco no podía ser el verdadero nombre de Moody. Éste se calló, aunque siguió mirando con satisfacción a Karkarov, que tenía el rostro encendido de cólera.
"No sabemos cómo se ha originado esta situación" continuó Dumbledore dirigiéndose a todos los reunidos en la sala "Pero me parece que no nos queda más remedio que aceptar las cosas tal como están. Tanto Cedric como Harry han sido seleccionados para competir en el Torneo. Y eso es lo que tendrán que hacer."
"Pero esto no puede quedar asi yo no quiero competir ya que no me postule en primer lugar" Harry gruñó con exasperacion.
"Potter cuida tus palabras" Snape dijo desde un rincón "Pequeño insolente"
"No hablaba con usted snivellus" sabía que ese apodo se lo había puesto su padre y sonrió con satisfacción al ver como Snape se ponía pálido y pasaba aún rojo tenue.
"Pequeño engendro de potter" Gruñó abalazandose hacia el.
"Deme una razón" dijo levantando su varita cuya punta brillaba de un verde vivo "Ya lo hice una vez"
"!!Basta¡¡" Ordenó la fuerte voz de Albus Dumbledore "Severus dejanos y Harry me temo que estas obligado a participar"
Severus Snape salió con su túnica ondeando dejando un silencio mortal en la sala.
Dumbledore le hizo un gesto a Bagman quien se aclaró la garganta
"Bueno, ¿nos ponemos a ello, entonces?" dijo frotándose las manos y sonriendo a todo el mundo " Tenemos que darles las instrucciones a nuestros campeones, ¿no? Barty, ¿quieres hacer el honor?"
El señor Crouch pareció salir de un profundo ensueño.
"Sí" respondió, "las instrucciones. Sí… la primera prueba…"
Fue hacia la zona iluminada por el fuego. De cerca, a Harry le pareció que se encontraba enfermo. Se lo veía ojeroso, y la piel, arrugada y reseca, mostraba un aspecto que no era el que tenía durante los Mundiales de quidditch.
"La primera prueba está pensada para medir vuestro coraje" les explicó a Harry, Cedric, Fleur y Krum, "así que no os vamos a decir en qué consiste. El coraje para afrontar lo desconocido es una cualidad muy importante en un mago, muy importante…
»La primera prueba se llevará a cabo el veinticuatro de noviembre, ante los demás estudiantes y el tribunal.
»A los campeones no les está permitido solicitar ni aceptar ayuda de ningún tipo por parte de sus profesores para llevar a cabo las pruebas del Torneo. Harán frente al primero de los retos armados sólo con su varita. Cuando la primera prueba haya dado fin, recibirán información sobre la segunda. Debido a que el Torneo exige una gran dedicación a los campeones, éstos quedarán exentos de los exámenes de fin de año.
"Creo que sí" respondió Dumbledore, que observaba al señor Crouch con algo de preocupación "¿Estás seguro de que no quieres pasar la noche en Hogwarts, Barty?"
"No, Dumbledore, tengo que volver al Ministerio" contestó el señor Crouch. "Es un momento muy difícil, tenemos mucho trabajo. He dejado a cargo al joven Weatherby… Es muy entusiasta; a decir verdad, quizá sea demasiado entusiasta…"
"Al menos tomarás algo de beber antes de irte…" insistió Dumbledore.
"La primera prueba está pensada para medir vuestro coraje" les explicó a Harry, Cedric, Fleur y Krum.
"Vamos, Barty. ¡Yo me voy a quedar!" dijo Bagman muy animado "Ahora es en Hogwarts donde ocurren las cosas, ya lo sabes. ¡Es mucho más emocionante que la oficina!"
"Profesor Karkarov, Madame Maxime, ¿una bebida antes de que nos retiremos a descansar?" ofreció Dumbledore.
Pero Madame Maxime ya le había pasado a Fleur un brazo por los hombros y la sacaba rápidamente de la sala. Harry las oyó hablar muy rápido en francés al salir al Gran Comedor. Karkarov le hizo a Krum una seña, y ellos también salieron, aunque en silencio.
"Harry, Cedric, os recomiendo que subáis a los dormitorios" les dijo Dumbledore, sonriéndoles "Estoy seguro de que las casas de Hufflepuff y Gryffindor os aguardan para celebrarlo con vosotros, y no estaría bien privarlas de esta excelente excusa para armar jaleo"
El Gran Comedor se hallaba desierto. Las velas, casi consumidas ya, conferían a las dentadas sonrisas de las calabazas un aspecto misterioso y titilante.
"O sea" comentó Cedric con una sutil sonrisa '¡que volvemos a jugar el uno contra el otro!"
"Eso parece" repuso Harry. No se le ocurría nada que decir. En su cabeza reinaba una confusión total, como si le hubieran robado el cerebro.
"Bueno, cuéntame" le dijo Cedric cuando entraban en el vestíbulo, pálidamente iluminado por las antorchas "¿Cómo hiciste para dejar tu nombre?"
"No lo hice" le contestó Harry levantando la mirada hacia él. "Yo no lo puse. He dicho la verdad"
"Ah… vale" respondió Cedric. Era evidente que no le creía "Bueno… hasta mañana, pues."
En vez de continuar por la escalinata de mármol, Cedric se metió por una puerta que quedaba a su derecha. Harry lo oyó bajar por la escalera de piedra y luego, despacio, comenzó él mismo a subir por la de mármol.
¿Iba a creerle alguien aparte de Ron y Hermione, o pensarían todos que él mismo se había apuntado para el Torneo? Pero ¿cómo podía creer eso nadie, cuando iba a enfrentarse a tres competidores que habían recibido tres años más de educación mágica que él, cuando tendría que enfrentarse a unas pruebas que no sólo serían muy peligrosas, sino que debían ser realizadas ante cientos de personas? Sí, es verdad que había pensado en ser campeón: había dejado volar la imaginación. Pero había sido una locura, realmente, una especie de sueño.
En ningún momento había considerado seriamente la posibilidad de entrar… Pero había alguien que sí lo había considerado, alguien que quería que participara en el Torneo, y se había asegurado de que entraba. ¿Por qué? ¿Para darle un gusto? No sabía por qué, pero le parecía que no. ¿Para verlo hacer el ridículo? Bueno, seguramente quedaría complacido.
¿O lo había hecho para que muriera? ¿Moody había estado simplemente dando sus habituales muestras de paranoia? ¿No podía haber puesto alguien su nombre en el cáliz de fuego para hacerle una gracia, como parte de un juego? ¿De verdad había alguien que deseaba que muriera?
Harry se llevó una sorpresa al encontrarse de pronto delante de la Señora Gorda, porque apenas se había percatado de adónde lo llevaban los pies. Fue también sorprendente ver que la Señora Gorda no estaba sola dentro de su marco: la bruja del rostro arrugado
"la que se había metido en el cuadro de su vecino cuando él había entrado en la sala donde aguardaban los campeones" se hallaba en aquel momento sentada, muy orgullosa, al lado de la Señora Gorda.
Tenía que haber pasado a toda prisa de cuadro en cuadro a través de siete tramos de escalera para llegar allí antes que él. Tanto ella como la Señora Gorda lo miraban con el más vivo interés.
"¡Tendrías que habernos dicho que ibas a participar!" gritó Fred. Parecía en parte enfadado y en parte impresionado.
"¿Cómo te las arreglaste para que no te saliera barba? ¡Increíble!" gritó George.
"No lo hice" respondió Harry "No sé cómo…"
Pero Angelina se abalanzaba en aquel momento hacia él.
"¡Ahora podrás tomarte la revancha contra Diggory por lo del último partido de quidditch, Harry!" le dijo chillando Katie Bell, otra de las cazadoras del equipo de Gryffindor.
"No tengo hambre. Ya comí bastante en el banquete"
Pero nadie quería escuchar que no tenía hambre, nadie quería escuchar que él no había puesto su nombre en el cáliz de fuego, nadie en absoluto se daba cuenta de que no estaba de humor para celebraciones… Lee Jordan había sacado de algún lado un estandarte de Gryffindor y se empeñó en ponérselo a Harry a modo de capa. Harry no pudo zafarse. Cada vez que intentaba escabullirse por la escalera hacia los dormitorios, sus compañeros cerraban filas obligándolo a tomar otra cerveza de mantequilla y llenándole las manos de patatas fritas y cacahuetes. Todos querían averiguar cómo lo había hecho, cómo había burlado la raya de edad de Dumbledore y logrado meter el nombre en el cáliz de fuego.
"No lo hice" repetía una y otra vez "No sé cómo ha ocurrido."
Pero, para el caso que le hacían, lo mismo le hubiera dado no abrir la boca.
"¡Estoy cansado!" gritó al fin, después de casi media hora "No, George, en serio… Me voy a la cama"
Lo que quería por encima de todo era encontrar a Ron y Hermione para comentar las cosas con algo de sensatez, pero ninguno de ellos parecía hallarse en la sala común. Insistiendo en que necesitaba dormir, y casi pasando por encima de los pequeños hermanos Creevey, que intentaron detenerlo al pie de la escalera, Harry consiguió desprenderse de todo el mundo y subir al dormitorio tan rápido como pudo.
"Ah, hola" contestó Ron.
Le sonreía, pero era una sonrisa muy rara, muy tensa. De pronto Harry se dio cuenta de que todavía llevaba el estandarte de Gryffindor que le había puesto Lee Jordan.
Se apresuró a quitárselo, pero lo tenía muy bien atado. Ron permaneció quieto en la cama, observando los forcejeos de Harry para aflojar los nudos.
"Bueno" dijo, cuando por fin Harry se desprendió el estandarte y lo tiró a un rincón "enhorabuena"
"¿Qué quieres decir con eso de «enhorabuena»?" preguntó Harry, mirando a Ron.
Decididamente había algo raro en la manera en que sonreía su amigo. Era más bien una mueca.
"Bueno… eres el único que logró cruzar la raya de edad" repuso Ron "Ni siquiera lo lograron Fred y George. ¿Qué usaste, la capa invisible?"
"La capa invisible no me hubiera permitido cruzar la línea" respondió Harry.
'Ah, bien. Pensé que, si había sido con la capa, podrías habérmelo dicho… porque podría habernos tapado a los dos, ¿no? Pero encontraste otra manera, ¿verdad?"
"Escucha" dijo Harry "Yo no eché mi nombre en el cáliz de fuego. Ha tenido que hacerlo alguien, no sé quién"
Ron alzó las cejas "¿Y por qué se supone que lo ha hecho?"
"No lo sé" dijo Harry. Le pareció que sonaría demasiado melodramático contestar «para verme muerto». Ron levantó las cejas tanto que casi quedan ocultas bajo el flequillo.
"Vale, bien. A mí puedes decirme la verdad" repuso "Si no quieres que lo sepa nadie más, estupendo, pero no entiendo por qué te molestas en mentirme a mí. No te vas a ver envuelto en ningún lío por decirme la verdad. Esa amiga de la Señora Gorda, esa tal Violeta, nos ha contado a todos que Dumbledore te ha permitido entrar. Un premio de mil galeones, ¿eh? Y te vas a librar de los exámenes finales…"
"¡No eché mi nombre en el cáliz!" exclamó Harry, comenzando a enfadarse.
"Vale, tío" contestó Ron, empleando exactamente el mismo tono escéptico de Cedric. "Pero esta mañana dijiste que lo habrías hecho de noche, para que nadie te viera… No soy tan tonto, ¿sabes?"
"Pues nadie lo diría."
"¿Sí?" Del rostro de Ron se borró todo asomo de sonrisa, ya fuera forzada o de otro tipo "Supongo que querrás acostarte ya, Harry. Mañana tendrás que levantarte temprano para alguna sesión de fotos o algo así."
Tiró de las colgaduras del dosel de su cama para cerrarlas, dejando a Harry allí, de pie junto a la puerta, mirando las cortinas de terciopelo rojo que en aquel momento ocultaban a una de las pocas personas de las que nunca habría pensado que no le creería.
…
Harry se despertó sintiéndose fatal, no supo porqué hasta que se hubo sentado y desperezado, todo volvió como un remolino trayendo consigo más malestar.
Noto con sorpresa que era el último en levantarse y vistiendose con toda la calma de que fue posible pues no quería reunirse con él resto de sus compañeros.
Cuando se hubo puesto los zapatos oyó a alguien subiendo por las escaleras que conducían hacia el dormitorio, esperaba que no fuera Ron no quería verlo ni en pintura no luego de como lo había tratado la no he anterior y con ese pensamiento abrió su baúl y sacó su capa invisible.
Oculto bajo esta tomo rápidamente el mapa de los mereoradores, se acercó a la puerta de habitación y se sorprendió al ver a Neville subir con un paquete en las manos sin más preámbulos bajo sin decir nada.
"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas" dijo en un susurro.
El mapa rebeló como se lo esperaba que la mayoría de los alumnos estaban en el Gran Comedor y no queriendo tener que aguantar a todo el colegio en su contra como en su segundo año.
Pronto salió de la torre de Gryffindor "¿Y ahora?" se preguntó.
Decidió pasear en las lindes del bosque prohibido quizás allí podría desahogar su ira contra todo y todos aquellos que no hacían más que elegir por el.
Junto al mapa busco un pasadillo secreto que lo llevara a las puertas principales el más cercano lo conduciría directo al tercer piso y estando en el séptimo piso se acercaba bastante.
El pasadillo estaba tras una armadura que te dejaba pasar si le hacías cosquillas justo bajo la barbilla esta rebeló una escalera de caracol. Bajo las escaleras quitándose la capa dentro del pasadillo que sólo Fred y George conocerían.
Sintió que bajó unos pocos escalones cuando la parte posterior de un retrato esté Pego la oreja al retrato como no oyó a nadie salió desde detrás y observó el mapa para orientarse vio que las escalinatas de piedra estaban hacia la derecha.
Ya en el segundo piso comenzó a oír los sonidos del Gran Comedor, pero había otra cosa algo más triste era un sollozo se acercó a oír tras la puerta donde salian aquellos sollozos.
Entró antes de darse cuenta de que era un baño y para cuando se dio por enterado era demasiado tarde.
"¡¿Quién anda ahí?!" una voz muy chillona gritó desde un cubículo.
Y Harry comprendió demasiado tarde que había entrado en los baños de Myrtle la llorona una niña fantasma que había reclamado aquel baño como su territorio.
"Ah eres tu Harry porfin viniste" Myrtle dijo calmando sus sollozos.
"o… Hola Myrtle" Harry dijo intentando buscar una razón para irse "¿Qué sucede?"
"Ah Harry cuanto extraño cuando venias casi todos los días a vistarme" Myrtle dijo "volverás usar mi baño para tus fechorías" la esperanza en la voz de Myrtle lo hizo estremecerse.
"Eh Myrtle" Harry no sabía que decir "Alguien a intentado entrar ya sabes allí"
"Sólo el director pero creo que no pudo porque estuvo allí casi una hora, murmuró en un idioma extraño" Dijo Myrtle poniéndose de cabeza a menos de 5 centímetros de la cara de Harry .
"en serio" Dijo con genuina curiosidad "¿Era como el que yo hablo?" preguntó.
"No el suyo era más bruto algo más antiguo juraría que el baño tenblo por un segundo cuando el hablaba con el grifo" Myrtle parecía extasiada con la atención que recibía se Harry.
Harry observó el grifo con atención y ahora tenía curiosidad se sentía indeciso quería entrar pero sentía que seguía los pasos de otro mago que estuvo allí antes de el.
" No yo no soy como Riddle, yo nunca… ¿ nunca que?" pensó para sí mismo " nunca mataría" pero el ya había matado " No jamás mataría por placer nunca se rebajaria al nivel de Voldemort"
"Myrtle te importaría si entro" dijo haciendo un gesto hacia el grifo.
"Claro si eso hace que me visites mas" dijo esta jugando con su cabello translúcido.
Harry se acercó al grifo y concentrándose en la serpiente grabada en este dijo ya no hablando español «Ábrete»
Los lavabos se movieron y rebelaron una gran tubería que decendia casi verticalmente muy pronunciada para escalar pensó.
"Necesitaré mi escoba" dijo en un susurro.
"Sabes cuando el bajaba se escuchaban pasos" Myrtle dijo flotando junto Harry.
"Me pregunto" murmuró "Escaleras" dijo pero no sucedió nada.
"No tontito lo has dicho en español" Myrtle parecía divertida.
Harry se concentro imaginandose una serpiente recordó un Boa Constrictor que «¡Escaleras!» repentinamente una escalera comenzó a salir desde las paredes de la tubería.
"Nos vemos Myrtle" Harry dijo bajando por las polvorientas escaleras "Lumus maxima" levantó la varita para iluminarse el camino.
Un orbe de luz salió desde la punta de la varita y se alejo flotando hasta el centro de la tubería, Harry bajo un largo trecho Cuando vio que la escalera terminó abruptamente tocó la pared en busca de alguna señal.
Harry sintio que había estado bajando hace horas, solo se oían sus pasos resonando en las paredes se detuvo al final de la escalera y observando la pared intentó pensar en una serpiente.
"Puerta" dijo el eco resonó de ida y vuelta desde la tubería pero nada paso.
No lo he dicho en español se concentro aun mas "Ábrete" dijo nuevamente pero nada pasó.
Pensando que tal vez esta puerta se abriría de alguna forma que no fuera parsel busco alguna ranura o inscripción.
No encontró nada por lo menos nada parecido a una ranura o inscripción.
Una idea le vino a la mente como una llamarada de iluminación y dijo "Serpensortia" Desde la punta de su varita salió una serpiente negra y de unos 5 centímetros de grueso y estimo casi un metro de largo.
«¡Dónde estoy!»
Harry oyó a la serpiente sisear observando sus alrededores «¡Puerta!» viendo como la serpiente se volvía hacia el.
Pero el sonido de la roca rozando roca los distrajo un arco se abría frente a él, que Reveló un pasillo oscuro y cubierto de polvo una antorcha estaba colgando en la pared.
Harry apuntó a la antorcha y dijo "Incendio" intentó sacar la antorcha pero esta estaba anclada a la pared.
Apuntando al orbe de luz que lo seguía hizo que este fuera por delante a medida que avanzaba iba encendiendo antorchas.
Pronto estuvo frente a una puerta Negra ornamentada sin marcas distintivas, sin cerrojo, no pudo encontrar tampoco nada parecido a un pomo.
Apoyo la mano libre en la puerta mientras apuntaba la otra recordó que en algún momento ahí dentro hubo un basilisco.
Justo en el momento que su mano rozó la superficie fría al tacto y lisa de la puerta negra esta se abrió revelando una habitación oscura en la que no se veía nada.
Fin
Pronto actualizare, mi cabeza vuela con infinitas posibilidades para esta historia y necesito poner las cosas en orden.
