Con los dos adultos mirándose fijamente, podrían tomar desprevenida a la bruja… En realidad, no, sus pies estaban congelados en el lugar.

—¿Entonces para qué las cuerdas? —refunfuñó Ron.

Solo pudieron esperar.

¿Cuál era el acuerdo entre estos dos? ¿Qué cosa tan terrible había aceptado? ¿Y por qué parecía infeliz con la idea? ¡Se supone que Snape era malvado!, eso pensaron Ron y Harry. Hermione pensaba que el profesor quería protegerlos. Draco creía que el profesor estaba cometiendo una locura, pero no se quejaba.

—Afuera niños, yo y su profesor tenemos una cita.

—¡PARA PREPARAR POCIONES!

¡¿Se trataba de eso?!