HISTORIA DE UN TAXISTA


DISCLAIMER

Los personajes de esta historia pertenecen a la talentosa Rumiko Takahashi

Esta pequeña historia está inspirada en la canción "La historia de un Taxista" del famoso cantautor Ricardo Arjona


SESSHOMARU

02 de mayo de 1994

Eran las diez de la noche, y las luces de la gran ciudad iluminaban las calles con intensidad. La luna estaba en lo más alto del cielo, mientras unas cuantas estrellas intentaban brillar, luchando contra la luz urbana.

-¡Otra noche de mierda! -exclamé exasperado golpeando el volante de mi taxi.

Salí como cada noche a manejar por toda la ciudad de Tokio, esperando conseguir pasaje, pero era inútil, y cómo no iba a serlo, si mi taxi era en viejo Volkswagen del año 68, y nadie deseaba subirse a una carcacha como esta. Lo único que pedía era poder juntar la tarifa y así, tener lo suficiente para pagar la renta del cuarto y mantener a mi familia.

Mi madre murió cuando yo tenía 12 años, y al año siguiente, mi padre volvió a casarse con Izayoi. De ese nuevo matrimonio nació Inuyasha, y para nuestra mala suerte, nuestros padres murieron en un accidente cuando él tenía tan solo 11 años y yo 23.

Pudimos sobrevivir gracias al dinero del seguro, y a qué había conseguido un trabajo modesto en una empresa, la cual, fracasó por los malos manejos del director. No tuve más remedio que usar mi auto como taxi para poder mantenernos.

Tiempo después, conocí a Tsubaki, una hermosa mujer de cuerpo escultural que me hizo luchar para salir adelante. Meses después de comenzar nuestra relación, tomamos la decisión de vivir juntos, sin papeles de por medio ni ataduras, solo nuestro amor. Pero bien dicen que si el hambre aprieta, el amor sale volando por la ventana. Las deudas crecían y el dinero nunca era suficiente. Las discusiones se volvieron rutina. Busqué trabajo en empresas, pero sin diez años de experiencia, las puertas simplemente se cerraban en mi cara.

De pronto, regresé a mi realidad cuando las lentejuelas de un traje me hicieron la parada. Me detuve frente a esa persona sin prestarle mucha atención. Pero, mi sorpresa fue tan grande al mirar por el retrovisor a una mujer extremadamente hermosa, rubia, de cuerpo perfecto. Usaba minifalda, y el escote en su espalda no dejaba nada a la imaginación, llegaba justo a la gloria.

-Llévame lejos de aquí -ordenó con la voz temblorosa.

-¿Disculpe? -pregunté confundido.

-Que me lleves a dónde sea, solo sácame de aquí -insistió mientras se quitaba la peluca, dejando ver su hermosa cabellera negra.

Asentí y avancé sin rumbo fijo. Miré por el retrovisor y tenía la mirada perdida, mientras que una lágrima negra rodaba en su mejilla.

-¿Te molesta si enciendo un cigarro?

-No señorita, adelante.

-Me llamo Kagura -dijo mientras buscaba algo en su bolsa-. ¡Demonios! -se quejó. Entonces entendí que buscaba un encendedor, así que me apresuré y le ofrecí el mío, pero me temblaba la mano ligeramente.

Su belleza me tenía deslumbrado, sin embargo, la tristeza en su rostro opacaba sus hermosos ojos.

-¿Por quién llora? -le pregunté sin rodeos.

-¿Disculpa? -respondió con otra pregunta, lo que me hizo suponer que quizás le había molestado mi intromisión.

-Es claro que está sufriendo y… disculpe mi atrevimiento-suspiré avergonzado.

-Eres muy observador… eh…

-Sesshomaru. Mi nombre es Sesshomaru.

-Tienes razón, Sesshi, todo esto es por un tipo que cree que por estar podrido en dinero puede jugar conmigo. -Sonrió con tristeza, mientras negaba con la cabeza-. Me disfracé para seguirlo porque ya sospechaba que me engañaba, y ya no estaba dispuesta a vivir así. Y efectivamente, lo descubrí con mis propios ojos.

-¿Y? -pregunté arqueando una ceja-. Kagura, es una mujer hermosa. Solo déjelo y siga con su vida, cualquier hombre se sentiría halagado de tener a alguien como usted a su lado. -Me di cuenta de lo que acaba de decir y apreté el volante, ¿En qué momento se me ocurrió decir aquello?

Me sonrió en el espejo, mientras se sentaba de lado. ¡Por dios! Quedé idiotizado al ver su piel perfecta. Tragué saliva y desvié la mirada del retrovisor. No debía distraerme, mucho menos con una mujer como ella en mi taxi.

-Sesshi… Háblame de tú -me pidió con una sonrisa sincera y yo asentí.

Nuevamente enfocó su mirada en la ventana hasta que su propuesta me sorprendió.

-¿Quieres ganar dinero extra? -la determinación en su voz y en su mirada indicaba que hablaba muy en serio.

"¿Qué si quiero? ¡Por dios! Es lo que necesito" pensé mientras la miraba aún confundido.

-Tranquilo, solo debemos volver al bar para…

-Vengarte -afirmé terminando la frase por ella.

-Si. Que crea que también lo estoy engañando -abrí los ojos enormemente mientras frenaba de golpe, y ella soltó una carcajada-. No te estoy pidiendo que lo golpees o que lo mates -rio divertida-, solamente quiero que me vea con alguien más, ni siquiera es necesario acercarnos a él.

Me quedé sin palabras, la mujer estaba dispuesta a cobrárselas. Ojo por ojo. En el fondo, tenía el presentimiento de que, nada de lo que estuviese planeando, saldría bien.

-Bien. Te ayudaré -acepté.

Di vuelta en la siguiente cuadra, sin la mínima idea de lo que estaba por hacer. Ni siquiera sabía por qué ayudaba a una desconocida.

-¿A ti como te va en el amor, Sesshi? -preguntó, terminando con el silencio que comenzaba a formarse.

-¿Qué te puedo decir? -dije soltando un suspiro-. Tú sufres en tu mansión, yo sufro en los arrabales. Esta vida que me ha tocado, sumado al horario de mi trabajo y la falta de dinero, han abierto un abismo con mi pareja.

-¡Qué irónico! -rio con amargura-. El sufrimiento está en todas partes -agregó mientras limpiaba su rostro y volvió a maquillarse-. Me parece increíble como el dinero puede cambiar el corazón de las personas.

-Hemos llegado -dije al estacionarme en el mismo lugar donde pidió el servicio.

-Eso fue rápido -respondió atándose el cabello en una coleta alta-. ¡Vamos!

Bajamos del taxi, pero antes de entrar al bar, peinó mi cabello con sus dedos, y acomodó mi camisa, desabrochando los dos primeros botones.

-¡Tienes unos ojos hermosos! -susurró acariciando mi mejilla.

Por primera vez, después de mucho tiempo, volví a sentir nervios, el calor subió hasta mis mejillas, que podría jurar, mostraban un leve sonrojo.

-¡Perfecto! -exclamó-. Es hora de la gran actuación.

Me tomó de la mano, pero la solté y la abracé por la cintura. En un principio se sorprendió, pero de inmediato sonrió.

-¡KAGURA! -El grito de un hombre la sobresaltó.

Miré a aquel hombre de piel pálida, una larga cabellera oscura, ojos rojizos, y su rostro cubierto por la indignación. Lo que más llamó mi atención es que, a pesar de ese grito, él seguía abrazando a una chica. Mira si es grande el destino y esta ciudad es chica; se trataba de ..

-¡Tsubaki! -musité

-Se-se-sesshomaru

-¿Se conocen? -preguntó Kagura confundida.

-¡Ja! Eso pensé -respondí con amargura-. Pero ya veo que verdaderamente no la conozco.

-¡Vaya, vaya! ¡Qué maravillosa reunión! -exclamó aquel hombre de manera burlona. -Dos parejas disparejas. -Luego se dirigió hacia Kagura-. Siempre supe que eras una zorra, mira que meterte con una simple taxista.

Acto seguido, mi puño se estampó en su rostro. Las miradas de los demás se enfocaron en nosotros mientras ese hombre llevaba una mano a su mandíbula.

-¡Naraku! -exclamó Tsubaki muy asustada corriendo a abrazar a su amante.

-¡Maldito! -gruñó, limpiándose la sangre del labio.

-¿Estás bien, Sesshi? -me preguntó Kagura tomando mi mano.

-¡Suéltalo, maldita estúpida! -gritó Tsubaki.

-Tú… -dije señalándola con mi dedo índice-. Mañana encontrarás tus cosas en la calle. No quiero volver a saber de ti.

-Tranquilo -murmuró Kagura colocando su mano en mi pecho, transmitiéndome una calidez que nunca había sentido-. La violencia no es necesaria.

Naraku soltó una carcajada al mismo tiempo que aplaudía como un loco. Luego me dedicó una mirada rencorosa y se giró hacia Kagura.

-¿Así que esto era lo que planeabas? ¿Querías que sintiera celos?

-No. -Kagura lo miró desafiante-. No te creas tan importante. -Naraku volvió a reír con cinismo.

-No me creo, porque soy importante. Además, la diferencia entre tú y yo es que yo ya te superé desde antes de que todo terminara.

El golpe que le di antes no fue nada comparado con la bofetada que Kagura le dio con toda sus fuerzas. Naraku solo parpadeó sorprendido, procesando lo que acababa de suceder.

-Espero que disfrutes de tu nueva conquista -dijo ella mirando a Tsubaki-. Porque créeme, no vales ni la mitad de un centavo.

Me tomó de la mano y me jaló en dirección al taxi. Nos apoyamos en él y ambos soltamos un suspiro, nos miramos con curiosidad y comenzamos a reír.

-Eso se sintió tan bien -exclamó ella con diversión-. Su rostro se quedará grabado en mi memoria por siempre.

No respondí. Mi mente seguía procesando el hecho de que Tsubaki me había traicionado, pero ¿Desde cuándo?, ¿Por qué nunca me di cuenta?

-¿Estás bien? -me preguntó acariciando mi mejilla.

-No lo sé. ¿Desde cuándo jugaban a engañarnos? -solté decepcionado. Kagura encogió los hombros sin una respuesta concreta. Ambos, sin saberlo, éramos víctimas de la misma traición-. ¿Y ahora qué?

-Mmmm… Sesshi… ¿quieres seguir jugando?

Sus palabras escondían algo de picardía. Su mirada intensa y su sonrisa coqueta me decía que esta noche nos traería más sorpresas.

Continuará...