Lección 11: Es sano tener tiempo para uno.
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—Sangre sucia—dice Draco divertido viendo a Granger, quien no parece saber lo que significan sus palabras, pero luciendo herida.
La comadreja salta para defenderla, Potter luce listo para defender a su amiga también, pero a Draco no le importa.
Solo quiere burlarse de la niña que le ha ganado en sus calificaciones y demostrarle, que no importa que tan inteligente cree que pueda ser, sigue siendo insignificante al lado de un sangre pura como Draco.
Se ríe de forma divertida ante las no lágrimas de la niña.
Porque es patética.
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Draco abre los ojos con cansancio, ese día no es su favorito, pero el hecho de tener un sueño como ese se ha hecho recurrente cada día que se acercaba este día. Puede sentir a Percy dormir a su lado roncando, abrazando su cintura y Draco se libera suavemente de este para limpiar su rostro con cansancio.
Está agotado.
1 de septiembre.
Piensa que va a vomitar, pero en su lugar, busca su ropa interior y se la coloca mientras camina hacía el baño viendo su rostro cansado. Tiene ojeras que no ha ocultado bien y que Percy señala cada mañana preocupado, se lava el rostro esperando poder tener una mejor apariencia pero se resigna para tomar un baño caliente.
Cuando sale aun es temprano, camina a la cocina buscando una taza de café.
Dentro de unas horas irán a dejar a Scorpius a King Cross y no se siente mentalmente listo para esto.
¿Le ira bien?
¿Lo molestaran?
¿Algunos verán más que es su hijo en lugar que es Scorpius?
Le había dicho a Percy cuando se casaron e hizo los papeles para adoptar legalmente a Scorpius que le pusiera su apellido, ignorando que el niño es como una copia impresa de él, pensó que el hecho de llevar su apellido podría hacer que el niño fuera menos ligado a su familia. Percy estuvo de acuerdo, pero tenían que hablarlo primero con Scorpius que acepto llevar el apellido Jackson, pero solo después del Malfoy.
El niño era inteligente, siempre quiso hacer esto.
Siempre quiso limpiar su apellido, aunque no era necesario.
Era un niño terco que quiere ayudar a su padre en cosas que no le corresponde y le recordó un poco a él en séptimo año. Desesperado por proteger a sus padres y haciendo cosas de las que ahora se arrepiente.
No quiere que Scorpius sufra igual que él.
No quiere que su hijo sufra por él.
—Este día será muy largo—piensa en voz baja mientras prepara el café con calma, una de las pocas comidas que no explota cuando las prepara.
Simplemente no esta hecho para la cocina muggle y tampoco es que fuera el único, si Uber Eats es tan famoso, no puede ser el único que pensara que pagar por la comida seria mucho mejor que cocinarla.
Por suerte como están quedándose en la mansión Malfoy, Twinky quien vino ayudarle amablemente le hace el desayuno.
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Scorpius despierta lleno de energía y algo nervioso corriendo por todos lados, Percy por otro lado lo hace un poco más perezoso mientras lo besa en la mejilla antes de tomar parte de los pancakes que había ordenado a Twinky para este; con colorante o magia azul, no tiene idea del detalle de la creación. Pasan gran parte de la mañana con Scorpius corriendo de arriba abajo, antes de saltar casi por las paredes cuando más cerca es la hora de irse.
No puede retrasarlo.
Toda la última semana fue despidiéndose de sus abuelos, de sus amigos del campamento, prometiendo cartas a todos los que conocía. Draco piensa que en su primer año solo había escrito a su madre a duras penas, lo que hace que se sienta nervioso y espere que su hijo si cumpla su promesa.
Esta nervioso.
Ni siquiera fue al callejón Diagon por las cosas de Scorpius, había enviado a Twinky para que comprara todo a escondidas. La carta de McGonagall sobre aceptar a Scorpius, no parecía indicar que la mujer tuviera alguna intención oscura.
Le cueste o no admitirlo, aunque la mujer tenía sus preferencias por Gryffindor como jefa de casa, nunca menosprecio a nadie por la casa de la que era. De todos los posibles directores, había escuchado maravillas de McGonagall de parte de Pansy cuando le suplico por información cuando se dio cuenta que Scorpius quería ir a Hogwarts.
También estaba Theo.
Joder.
Podría haberlo besado.
Theo quien había visto el caos en la mente de Draco, había suspirado y aceptado el trabajo de transformaciones, que aparentemente McGonagall llevaba tiempo intentando que aceptara. Nunca entendió que había entre ambos, pero Theo dijo que si eso lo dejaba tranquilo, iría a trabajar como profesor para vigilar a Scorpius.
Fue…amable.
Muy amable.
Blaise en llamada Flu le dijo que había ayudado a Theo estos años, de formas en que Draco no sabía y que le había dado esperanza.
Además.
Theo quería a Scorpius, le gustaba sentarse a charlar con el niño sobre mitología y constelaciones cada que iba a visitar a Draco.
No estaría solo.
Estaría bien.
—Parece que vas a vomitar—habla Percy cuando se coloca a su lado en el sofá, Scorpius sigue corriendo olvidando algo y regresando a su habitación cada pocos segundos.
Es adorable.
Pero mientras su hijo demuestra que su forma de sacar la ansiedad es corriendo por todos lados, la ansiedad de Draco ha aprendido a ocultarla dentro de él y volverse una estatua que no se mueve. Cuando estabas al mando de Voldemort, terminabas aprendiendo que la libertad de expresión era algo sobrevalorado y cualquier emoción era peligrosa.
Su madre siempre le enseño a ocultar sus emociones con Oclumancia.
Draco por otro lado, dejaba a Scorpius sacarlas siempre y vivir a través de ellas.
No encerrándolas.
—Sabía que este día sería difícil, no imagine cuanto—admite en voz baja casi en un susurro.
Percy le da una suave caricia en la parte trasera del cuello que lo hace derretirse un poco, que su esposo supiera todos sus puntos débiles no lo hizo sentir más tranquilo, pero si lo hizo relajarse. La comodidad de 10 años entre ambos, de conocerse, de saber que podía confiar en este lo ayudo en estos momentos.
No quedaría solo.
Percy estaba a su lado.
Al igual que la primera vez que dejo a Scorpius al pre escolar, esto seria otra vez complicado, pero podrían acomodarse.
—Estará bien, lo hemos educado bien y es un gran chico, estará bien—
—Pareces muy seguro—
—Bueno si algo malo le pasa, destruiré ese lugar por mi cuenta, así que les conviene que este bien—
Su esposo habla seguro y eso saca una leve sonrisa de Draco quien se pone de pie para darle un beso en los labios. Percy siempre parecía iluminarse luego de un beso y esta vez no fue la excepción cuando este se alejo y ya estaba sonriendo.
Bien.
Estarían bien.
—¡PERDI MIS TENIS! —grita Scorpius desde alguna parte de la mansión, antes que se escuche que algo cae—¡Estoy bien! —es el siguiente grito que hace a Draco suspirar con una mano en su cabeza.
Pidiendo por primera vez en muchos años a Atenea que cuide de su hijo, porque teme que dejarlo fuera de su vista termine muriéndose en el primer intento por hacer una locura.
Ahora entiende a sus padres.
Pero comparado a Draco, Scorpius es un terreneitor.
Y aun ni siquiera es medio día.
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King Cross sigue siendo la misma, piensa Draco cuando pasan hacía el andén 9 y ¾ casi con cariño. Pudo haber sido un maldito desgraciado para otros, pero la verdad es que Draco disfruto mucho de su tiempo en este lugar a pesar del caos que fue el final; a pesar de las llamas que a veces lo persiguen en llamas e impiden que duerma si no es en los brazos de Percy. Scorpius camina frente a ellos con una emoción infantil y tal vez solo algo tímido cuando alguien nuevo voltea a verlo curioso, su cabello debe destacar.
Draco siempre destaco en este lugar como un punto brillante por su piel y cabello claro.
Hay algunos rostros que lo reconocen, algunos parecen sorprendidos, algunos lo ven mal, pero este los ignora. No sabe si es por el tatuaje que tiene vendado, no sabe si es porque Percy se niega a quitarle la mano de la cintura o si es porque Scorpius no deja de saltar de un lado a otro con ropa muggle como si fuera a morir de emoción.
Solo tiene una mochila, había pagado una gran cantidad de dinero por las nuevas mochilas mágicas que parecían expandirse por dentro, pero ser ligeras. Algo que parece haber sido modificado por Granger y vendido de forma bastante bien entre magos, con la idea de que el dinero recaudado seria para ayudar a varias asociaciones benéficas.
Ya saben.
Cosas de Granger.
Aunque Draco admite haber aportado una gran cantidad de dinero al centro de rescate de vida marina donde trabajaba Percy, porque este era su esposo y tenían una campaña, ocupaban dinero.
Draco tenía dinero.
Fácil.
Su esposo era feliz, Draco era feliz, todos eran felices. Especialmente Scorpius que amaba mucho los pingüinos del lugar.
—Este tren parece algo viejo—susurra Scorpius acercándose a ellos viendo curioso la locomotora.
Si.
Se ve viejo comparado a los trenes que hay en Estados Unidos o Europa, que Draco ha llegado a conocer muy de cerca porque ahora no puede viajar siempre con magia. Las únicas veces que lo ha hecho es con Twinky y siempre recibe un recordatorio del ministerio de magia sobre su prohibición por esta, mientras que Draco contesta con carta que nunca le impidieron tener un puto elfo doméstico.
Idiotas.
Draco aunque amaba la magia tiene que admitir, que en infraestructura, a veces parece que los magos se quedaron en el pasado.
Sabe que Scorpius sufriría sin celulares, computadoras y video juegos; Draco se había reído un poco de eso si era verdad.
¿Qué?
No solo porque era padre no iba disfrutar el caos de su hijo, que aprendiera como Draco se había entretenido de joven…no…mejor que buscara nuevos pasatiempos. Aunque para su horror, Scorpius nunca pareció muy fanático del quidditch, tal vez porque en América no tenían una devoción a este, si no que a su propio deporte mágico.
Maldita sea.
Siempre los americanos tenían sus propios gustos.
—Tu rostro me preocupa, ¿estás pensando mal de mi país de nuevo? —
—No, cállate—
Percy solamente tiene el descaro de darle una mirada molesta, pero Draco decide ignorarlo para ver a su hijo con algo parecido a un nudo en su pecho. La próxima vez que lo vera es hasta vacaciones de navidad y no sabe si hasta entonces no tendrá ningún incidente, si no lo ocupara alguna noche o si alguien no le hará nada.
Su esposo dijo que, si algo así pasaba, este vendría a destruir el colegio y Draco estaría más que dispuesto a dejarlo.
Aunque el ministerio mágico pudo controlarlo, duda que pueda hacerlo con Percy, demasiados olimpos y deidades parecen deberle favores, entonces simplemente dejara que su esposo se encargue.
—Estaré bien papá, escribiré cada semana una carta—habla Scorpius sosteniendo la jaula de su nueva mascota.
Draco quiso que fuera una lechuza, pero cuando fueron a la tienda de mascotas en América antes de venir a Londres, Scorpius se había enamorado del pequeño Mochuelo Pigmeo junto con Percy; hasta un maldito gato a estas alturas hubiera sido mejor.
Tomo aire antes de suspirar.
Al menos había sido mejor que el hurón que había visto de reojo, nunca había sido bueno negándole cosas a su hijo.
Pero ese hurón.
Si.
Seria la primera cosa que diría no con firmeza.
—Ten cuidado con Sparky, no queremos que se lastime con largas distancias—habla Percy del pequeño mochuelo que hace un sonido feliz cuando este le acaricia la cabeza.
Maldita cosa.
A Draco lo odiaba.
El odio era mutuo.
Lo cocinaría (bueno no sabe cocinar, pero le pediría ayuda a Sally o Lavender), si tan solo su carne pudiera alimentarlos.
¿Quién le pone Sparky a un mochuelo?
Draco sabe dentro de él que es su culpa, que haberle leído un cuento famoso a Scorpius que había dominado su infancia, volvería a morderle el trasero, pero nunca pensó que seria de esa forma.
—Estará bien, Sparky es la mejor ave de todas—habla Scorpius completamente confiado.
Cada vez hay más personas.
Draco mira a su alrededor notando de forma incomoda que las personas no dejan de aparecer, agradece que no tantos le den una doble mirada, pero las miradas son persistentes y no duda que algún medio mágico vaya a cubrir esta noticia. Mira a su hijo que tiene una inocencia infantil, que espera por todos los cielos no se termine, que siga brillando a pesar de cualquier cosa que le pueda pasar.
Quiere estar ahí para él.
Quiere poder protegerlo de todo.
Pero no puede hacerlo para siempre.
Piensa en la profecía que Poseidón había comentado que su hijo poseía, la que nadie sabe y que en cualquier momento podría explotar.
—Recuerda escribir si ocupas algo o si no ocupas algo, cualquier noticia de ti sería algo que esperaríamos—explica Draco acariciando la cabeza de su hijo con ternura.
Este solamente muestra una sonrisa enorme antes de abrazarlos a cada uno por turnos, Percy lo levanta y da un pequeño giro sobre él, que hace a su hijo reír antes de besar su mejilla de forma ruidosa. Cuando es turno de Draco, le da un abrazo más emotivo, que aprovecha para poder demostrarle todo el amor cuando lo cubre con sus brazos.
Ha crecido tanto.
Ya no es el bebé que una vez pudo cargar entre sus brazos y le asustaba lo rápido que pasaba el tiempo.
No quería que se lo quitaran.
Quería más tiempo con su bebé.
Entonces cuando Scorpius solamente sonríe de forma emocionada antes de correr al tren, Draco solo puede esperar porque tenga un buen año escolar, que haga amigos y que sea fuerte a cualquier cosa que pasara.
Suspira.
—Malfoy—dice una voz a su espalda y Draco maldice por bajo cuando voltea a ver, encontrándose frente a frente con Harry Potter.
Bueno.
Mierda.
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Esta salida va ser incomoda, piensa Draco cuando está en la cafetería muggle con Percy a su lado viendo el menú con curiosidad de que pedirá, frente a él se encuentra Harry Potter, pero este no se encuentra solo; porque la vida no es tan fácil. Puede reconocer Andrómeda Tonks, la que es hermana de su madre y fue eliminada del registro familiar, también puede reconocer a Ginebra Weasley (¿Ginebra Potter?), la hermana menor de la comadreja; ambas venían acompañar a Teddy Tonks, quien parece ser que este año iniciaría su tercer año en Hogwarts.
Por lo que su familia había venido a acompañarlo.
Draco no sabe como sentirse con los otros tres niños que ahora mismo están en el área de juegos.
¿3 hijos?
Maldito Potter.
Hasta en eso tenía que ganarle.
Aunque no era una competencia, odiaba que cuando Potter entraba en escena, incluso con la charla que tuvieron, todo era una competencia.
Los 3 niños no parecían tener diferentes edades por mucho, lo que le hizo pensar en hacer algún chiste con Pansy sobre el tema, tal vez incluso con Percy en la noche, pero por ahora se ahorra el comentario que probablemente no seria tomado de la mejor manera mientras toma de su té con calma.
Pidió tarta de manzana.
—Veo que Scorpius inicio al fin este año en Hogwarts, Teddy estará encantado de verlo…él…cuando lo conoció se molestó mucho de que no pudo volver a verlo tan pronto como quería—habla Potter de forma políticamente correcta.
Ah.
Si.
Algo similar había pasado con Scorpius, quien había suplicado y llorado muchas veces por volver a ver el niño que conoció en la casa de la abuela Narcisa. Draco no había podido decirle que no, pero en su lugar Percy fue quien se negó a la petición de su hijo haciendo al niño llorar desconsolado por no entender porque no podía ver a su amigo.
Tantos problemas que podrían causar.
Los propios miedos de Draco.
No querer volver a Europa y no querer mandarle una carta a Potter, si no fuera por Hogwarts, Draco probablemente hubiera querido que nunca se volvieran a ver. Nada en contra de los Potter, o tal vez sí, la vida es mejor sin un Potter rondando.
Y ahora hay 3.
¿Qué karma está pagando el universo?
—Scorpius ha cumplido ya 11 años, estaba interesado en ingresar a Hogwarts—habla con calma que no parece que hace algunas semanas estuvieron discutiendo por eso.
Percy le da una mirada divertida y Draco le lanza una advertencia de que guarde silencio.
Intenta ignorar la mirada de la chica Weasley Potter, no parece desagradable, pero no es cálida, intenta recordar si alguna vez se burlo de ella. Es triste que no la recuerde de niña, solamente la recuerda con celos en su sexto año, o al menos, tantos celos como podía tener; no tenía oportunidad por tener celos de la primera novia de Potter cuando estaba trabajando en el armario.
Aleja esos pensamientos, no es momento de deprimirse, no frente a Potter.
—¿Cómo está mi hermana? —pregunta rápidamente Andrómeda sorprendiendo a Draco, voltea a verla con ligera sorpresa.
No pregunto por Narcisa, no pregunto por su madre, pregunto por Narcisa como su hermana y no como propiedad de otros. Por un momento analiza a Andrómeda, a la mujer de la cual su madre solía contarle historias de niño, incluso cuando al ser rechazada por la familia, no debería hablar de buenos tiempos con su hermana.
Pero esta no le importo.
Aunque Draco aprendió a odiarla, una parte de él nunca pudo hacerlo completamente, porque su madre siempre hablo con amor y nostalgia de ella.
Siempre pensó que era unilateral.
Que Andrómeda eligió a otros sobre su familia y Draco quien era un fuerte protector de esta, sabe que la familia va primero, siempre. Una parte de él nunca perdonaría a esa mujer por dejar a su madre sola, pero la parte de él que se enamoro de Percy no puede evitar comprenderla. Sus padres aceptaron a Percy luego de una gran serie de eventos que los llevaron al caos, pero si no fuera por ese lado.
Si hubiera seguido todo igual, si Draco hubiera encontrado a Percy y se hubiera enamorado.
Si sus padres lo hubieran rechazado por eso.
No quiere pensar en eso, así que regresa al presente.
—Mejorando—acepta con un poco de vulnerabilidad en su voz, Percy lo ve de reojo sorprendido porque bajara sus barreras—ha estado mejor, pero va mejorando cada día…disfruta mucho de su jardín—
La mirada de Andrómeda se suaviza en las esquinas al igual que sus ojos se llenan de cariño familiar que hace que la odie menos.
Es difícil odiar el amor de familia.
Algo que Draco siempre respetaría.
—También le gusta mucho pintar, la semana pasada pinto esto—habla Percy rápidamente sacando su teléfono celular donde no dura mucho moviéndose por la pantalla.
Casi le pone el teléfono en la cara a Andrómeda mostrando una de las pinturas de su madre, solamente era un paisaje sencillo de un lago, pero se nota que mientras que Draco fue obligado a tomar clases de tocar el violín de niño, su madre había elegido la pintura como talento.
Todo miembro de una familia de sangre pura ocupa un talento.
—Es bastante bonita—dice Andrómeda sonriendo, mientras Percy asiente.
—Narcisa no quiere usar teléfonos muggles, prefiere la mensajería…una mensajería privada que conozco para ver todo sobre Scorpius—
Percy apenas se había detenido cuando le piso el pie, porque si decía "Mensajería Iris" como sabe que haría, Draco tendría que ahorcarlo para no tener que explicar sobre métodos de semidioses. Si bien eran conocidos y tal vez alguien como la comadreja chica podría saber algo por ser sangre pura (traidora de sangre, pero sangre pura al final de cuentas), que sepan de la existencia de los semidioses no significa que supieran todo su funcionamiento.
Draco no sabia de la mensajería Iris hasta que conoció a Percy.
Sus padres tampoco.
Creo que este debió haber tenido más cuidado con la información, pero Percy siendo Percy, no le importo revelar tanto.
—Dudo que los Malfoy usen tecnología muggle alguna vez—el comentario no sale con veneno, pero no es claramente agradable de parte de la niña comadreja.
Suspira.
Intenta no saltar a atacar como ha estado programado por años (aunque cuesta y es principalmente porque Percy sujeta su muslo con fuerza), quiere pensar en que la comadreja chica perdió un hermano en la batalla de Hogwarts y que por eso odia a los Mortifagos.
Sorpresa.
Draco fue uno.
Lo quiera ocultar al mundo o no.
Potter le da una mirada a su esposa también similar a la de Percy a él, Draco intenta controlarse, lo intenta.
Per va a soltar el comentario más clasista y ofensivo del mundo, hasta que uno de los hijos Potter llega al lado de ellos aplacando un poco su odio. No porque no lo sienta, si no porque no quiere hacer una escena a un padre ante un hijo si puede evitarlo, porque odiaría que alguien le hiciera una escena frente a Scorpius y hasta ahora nadie lo había hecho.
No hay motivos para incitar al karma.
—Mamá, James está siendo malo conmigo—dice el mini Potter que es una copia del maldito padre Potter.
Cabello verde, ojos verdes, gafas.
Esta seguro que si le pinta la cicatriz con un marcador será como ver a un mini Potter, tal vez no tan delgado como lo fue el niño a su edad, pero al fin y cuentas es un mini Potter.
—¡NO ES VERDAD! —grita el otro niño que debe ser James.
La niña corre por todos lados sin control.
Odia a la comadreja chica.
Pero joder.
Le tiene un poco de compasión y puede entenderla.
—Me recuerda un poco a Scorpius cuando lucha con Alisandra—susurra Percy divertido contra él, Draco solamente suspira ante el recuerdo de la hija de Dionisio.
No es del grupo más cercano de amigos de Scorpius, pero sin duda es algo similar a lo que fueron Percy y Clarisse, una chica que conoció solo una vez el día de su boda y que le hizo sentir un poco intimidado. Curiosamente a pesar de no ser los mejores amigos, Percy parecía tenerle un gran afecto a la hija de Ares.
Algo de primer rival.
Bueno.
No importa.
Ginebra parece cansada cuando se pone de pie caminando hacía los niños que no dejaban de correr y saltar emocionados ahora que su madre se unía a los juegos. La copia de Potter en miniatura solamente hace un puchero viendo a su padre, que le sonríe levemente antes de indicarle que regrese a jugar.
Aunque el niño no quería.
No quería discutir sobre las habilidades paternales de Potter.
Pero no se ven muy buenas.
¿Cuáles serían los modelos familiares que tendría?
Ignorando que su padre era un mortifago y algo severo, en todo lo demás había sido un excelente padre. No parece que pueda decir lo mismo de Potter y era un poco reconfortante, que el niño de oro no fuera bueno en todo.
Para variar.
Aunque le daba lastima el niño que lucia claramente infeliz.
—Oye niño—habla Draco con calma, sintiéndose un poco ofendido como Potter o Andrómeda parecen tensos porque hable con un niño.
El pequeño salta.
—No soy un niño, mi nombre es Albus Severus—explica el niño como si fuera algo que tiene el mayor sentido del mundo.
Draco pestañea sorprendido.
¿Severus?
Mira curioso a Potter que solamente se siente incomodo por su mirada, no puede evitar pensar en su antiguo padrino antes que muriera en la guerra, ni siquiera lo había visto morir, solamente escucho de eso después. La idea de un hombre tan impresionante como Severus muriendo, parecía una cosa imposible. Alguien que el mismo señor tenebroso muchas veces había ido por consejos, muerto por ayudar al lado de la luz.
Típico de Severus.
Jugar al doble agente.
Ignora el nombre de Albus, una parte de él sinceramente lamenta que el niño comparta un nombre con alguien como el director de una escuela que tenía problemas para poder ser alguien parcial cuando era necesario. Aunque si va por esa línea de pensamiento, Severus pudo ayudar al lado de la luz, pero tampoco era parcial.
—Bueno Albus, mi nombre es Draco, sabes una vez conocí un hombre con tu segundo nombre, era un hombre muy inteligente—explica Draco con calma, haciendo que el niño luciera interesado de repente.
—¿De verdad? —
—Si, era hábil en pociones y el mejor duelista que he visto—
—Suena bastante asombroso, aunque no soy bueno en pociones, tengo mi juego de pociones principiantes—
—Eso es bastante asombroso, sabes también tengo esto aquí, es de mi hijo, pero estaba tan emocionado por ir a Hogwarts que se distrajo—
Draco saca de la bolsa de Percy, quien mira curioso como saca el libro de "Sparky el dragón", no era su libro original que tenía en casa, era una copia que tenían para cuando viajaban para que si se perdiera no fuera algo por lo que Scorpius o Draco sufrieran.
Había sido idea de Percy.
Sorprendentemente.
—¿Sparky el dragón? —pregunta Albus luciendo curioso y confundido.
Ofensivo.
Es un cuento clásico para la mayoría de sangre pura, quiere quejarse con la comadreja chica sobre que cosa le esta enseñando a sus hijos, pero determina que no debería adentrarse en problemas de crianza de familia. Aunque curiosamente si le preguntaran, tendría muchos consejos que darle a estos, los cuales podrían ser buenos si les dieran la oportunidad.
—El cuento de favorito de mi hijo, también el mío, seguramente podrás disfrutar leyendo un rato—comenta Draco con calma.
Albus parece dudar, antes de asentir y salir corriendo para hablar con su madre, la comadreja chica parece dudosa y ve a Draco con cara de pocos amigos, Draco tampoco la ve agradecido, pero al menos Albus parece feliz con sus dos hermanos. El mayor no parece impresionado con el libro, pero la menor salta diciendo algo sobre unicornios y dragones.
Lindo.
—¿Severus? —pregunta viendo a Potter que se encoge de hombros.
Draco rueda los ojos pensando que tener el nombre del director y también el de Severus parece algo irónico, pero quien es él para juzgar.
—Pensé que habíamos dejado ese libro en casa—comenta Percy viendo a Draco divertido.
Lo mira incrédulo.
—Nunca salgo sin él—
—Nerd—
—Bueno que quede claro que tienes un tipo—
Percy luce ofendido, pero solamente tiene que mencionar a Annabeth para molestarlo. El silencio reina el lugar cuando traen la comida de Percy, quien parece emocionado por un poco de pastel con lustre azul que había estado viendo babeando desde que llegaron aquí.
La charla luego de eso es un poco neutral, cuando Andrómeda pregunta por la relación de ellos, Percy comenta emocionado y muestra las fotos de su boda con emoción. Draco lo ve con cariño, recuerdos de ese día, de sus amigos, de Scorpius, las risas y la ceremonia fue hermosa; si tuvieron un pequeño problema con algunas harpías y una quimera, pero Percy parecía pensar que eso fue relativamente bien a lo que pudo ser.
Le preocupa ese pensamiento.
Por suerte Percy no comenta sobre eso a Andrómeda que lo felicita por tener una boda preciosa. Hay una charla claramente tensa cuando Ginebra aparece, pero no es tan malo y a pesar de que hay un mago oculto que puede ver desde lejos, es probable que termine en el periódico mágico de algún país al final del día.
Está bien.
No ha hecho nada malo.
Solamente espera que esto no afecte a Scorpius.
Cuando es hora de irse, Potter comenta que solamente quería una charla civilizada y Draco no lo compra totalmente. Percy se despide de forma descarada de Potter, que no parece agradarle a su esposo, por otro lado, Andrómeda promete escribir pronto a Narcisa ahora que Draco le ha comentado que ella estaría sin duda despuesta a escuchar a su hermana.
Los demás es.
Confuso.
—Su cabello es muy claro—dice el mayor James
—Creo que es lindo—comenta Lily con un puchero.
—Gracias por el libro señor Malfoy—habla Albus con una sonrisa radiante.
Si, la prole Potter parece…no odiarlo, pero sin duda es una sensación extraña que un Potter no odie a Draco, así que se despide sin mucho que decir. Espera que esto no se convierta en una tradición de alguna forma y no tener que verlos nunca más, aunque si estos siempre van a dejar a Teddy a Hogwarts o luego a sus hijos…Draco tendrá que ver como se escapa de ellos el próximo año.
Pero bueno.
Por este las cosas no son tan malas y cuando se despide, Draco suelta un suspiro cansado.
Ha sido un día muy largo.
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La ultima vez que Draco estuvo a solas con Percy, fue cuando tuvieron su luna de miel. Scorpius se había quedado al cuidado de Sally durante una semana entera y Draco había ido de luna de miel con Percy a Hawái; luego tuvieron que volver a ir con Scorpius quien se quejo de ser dejado atrás. Había temido que el no tener a Scorpius cerca lo hiciera sentir incompleto, era su hijo, por 11 años habían estado juntos casi todo el tiempo y era su mayor prioridad.
Ahora que estaba en Hogwarts.
Estaba ansioso.
Pensó que eso significaría que pasaría al menos una semana deprimido sin querer salir de su casa, pero para su sorpresa, Percy parecía tener otras ideas.
—¿En serio no podías dejarme tomar un baño a solas? —cuestiona Draco luciendo divertido en medio de una enorme tina de la mansión Malfoy.
Habían pensado en volver el mismo día.
Pero.
Un día aquí a solas, solamente asegurándose que Scorpius no ocupaba nada, no estaba de más. Entonces pensó que un buen baño de agua caliente podría solucionarlo todo, pero Percy pareció emocionado con la idea de unirse y había pasado un tiempo desde que tuvieron un baño a solas para decir que no.
Desnudarse no era complicado, especialmente con Percy.
Entonces aquí estaban, con Percy sentado en la tina con agua hasta la cintura y con Draco sobre este. Sentirlo dentro de él siempre parecía demasiado, Percy era grande y casi podía sentirlo hasta su vientre mientras movía sus caderas contra este. Sus jadeos eran difíciles de contener y no lo hizo realmente, porque Percy amaba escucharlo.
Podía sentir como con cada Jadeo este embestía más fuerte.
—Hay que ahorrar recursos—habla este con voz ahogada, sujetando su cadera con tal fuerza que dejaría marcas.
Le gustaba.
Le encantaba ver las marcas del chico, porque de esa forma no dolía tanto ver la marca tenebrosa, porque mientras esta estaba ahí, ahora cada marca que Percy dejara podría capturar su atención primero.
—¿Es lo mejor que pensaste? —pregunta Draco abrazando por su cuello y gruñendo contra el cuello de Percy que comenzó a embestir con más fuerza.
Se sintió rebotar y cada rebote hizo que sintiera su interior arder en llamas, porque parecía que iba a partirlo en dos y realmente disfrutaba que todo su interior quemaba al sentir las venas de Percy palpitar en su interior.
Era tan delicioso.
Una tortura lenta y sabrosa, que deseaba repetir una y otra vez.
Lo peor de estar en medio de la tina de agua, es que Percy ya era bastante resistente sin la necesidad de agua a su alrededor, pero el hijo de Poseidón podría estar aquí por horas y Draco había perdido la cuenta de las veces que no pudo caminar luego de que este siguiera dentro de él de esta forma. A veces se siente como un bastardo posesivo sin querer salir de este lugar, sintiendo una piel contra la suya, con la sensación de alguien dentro de él, porque nadie más importa cuando están así.
Todo lo que hace es sentir.
Y se siente muy bien.
Los dedos de sus pies se contraen cuando siente a Percy sujetar su cadera con fuerza mientras lo ayuda a rebotar más, ya se encuentra cansado, pero no piensa deshacerse de su esposo ahora mismo.
—Me trae recuerdos de la luna de miel—admite este ahora pasando sus manos de forma lenta de su cadera, como una lenta tortura hasta sus muslos antes de sujetar su trasero con fuerza.
Draco suelta un chillido suave sorprendido, antes de pellizcarle la espalda y este se queja, antes de hacerlo más hacía abajo.
Se queda sin aire unos momentos.
Joder.
Siente que no puede entrar más, todo es demasiado, su frente cae sobre el hombro de su amante sintiendo que todo su interior quiere contraerse al mismo tiempo que no quiere que nada lo separe de él nunca.
—Fuiste un sucio pervertido—
—Verte en ese traje de gato fue encantador—
Draco levanta la mirada horrorizado y avergonzado de haber cedido a su entonces novio, quien parece reírse encantado ante el recuerdo. No quiere pensar en eso, pero inconscientemente viaja a lencería, orejas, cola e incluso un collar; realmente había sido demasiado vergonzoso, pero su novio había estado encantado.
Luego de eso fue el traje de enfermera y Draco se había vengado pidiéndole un traje de bombero.
Era una profesión muggle bastante…excitante.
—¿Qué pensaste?, me apretaste un poco, parece que a alguien le gusta—se burla su esposo, Draco esta por tomarle un pezón y retorcerlo por el puro placer de hacerlo sufrir.
Este suelta un pequeño grito horrorizado antes de sujetar su mano antes y poder besarlo a la boca, le dará esa porque realmente es buen besador, pero tiene una pendiente con él. Con un poco de molestia nada más comienza a rebotar con pocas energías sobre el hombre, el agua ya está fría y siente que parte de la que estuvo sumergida se comienza arrugar, incluso si su temperatura corporal es suficiente para hervir por dentro.
Percy se apiada de este besándolo, sujetándolo con fuerza cuando se corre dentro de él otra vez, no sin antes ayudarle con su mano para que Draco pudiera liberarse de esa sensación asfixiante de su entrepierna que solamente deseaba explotar.
Es perfecto.
Al menos por unos minutos todo está bien.
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—Entonces cuanto sexo has tenido con tu esposo—es la voz de Blaise maliciosamente al día siguiente por la red flu.
Draco piensa en la posibilidad de mandarle a Nico para que lo mate, solo por diversión, con suerte si envía a Will con él puedan grabarlo y pueda repetirlo cada navidad.
Tristemente es uno de sus pocos amigos, así que decide que vivirá.
Por ahora.
—Eso no te importa y sé que no me has llamado por eso—habla Draco con calma acomodándose mejor en la ropa de Percy.
Es una camisa de dormir suave de tela tan suave al tacto que alguien podría ronronear, no algo que Percy compro, por supuesto que no, ese idiota adicto a las compras de bajo costo. Había sido un regalo de Draco que obligaba al chico a usar lo suficiente, para que cuando él se lo pusiera pudiera oler como este.
Percy se quejaba para quien era el regalo.
Draco lo convencía con sexo, en eso era muy fácil.
—Estuve hablando con las hermanas Greengrass, recuerdas a Daphne, mi adorable prometida—ante ese comentario Draco abre los ojos.
Había hecho suficientes burlas con Pansy y Theo sobre Blaise, nadie había esperado que se casara después de lo mucho que odio la idea de matrimonio en su adolescencia. En su defensa tener una madre con tantos matrimonios podría traumatizar a cualquiera, Blaise siempre se conoció como una persona de alma libre, pero ahora se había comprometido con Daphne.
Durante sus años de colegio Daphne era de los pocos que solía mantener a raya a Blaise, pero siempre pensó que solo eran amigos, nunca imagino que seria suficiente para que un posible matrimonio naciera de ahí.
Bueno.
Esperaba que cualquier cosa pudiera salir bien para Blaise y que no matara a Daphne alejándose de las enseñanzas de su madre.
Le encantaba Charlotte Zabini, pero le daba miedo casarse con ella.
—Ve al grano Blaise—
—Te has vuelto más aburrido desde que vives con muggles, pero bien—Blaise tiene el descaro de rodar los ojos y Draco bufa—ha escuchado que hay discusiones en el Wizengamot, al menos entre los miembros de los sangre pura—admite este con calma y eso logra atraer la atención de Draco.
Han pasado años desde que piensa en ellos.
Su padre y madre habían tenido sus asientos por varios años entre los sagrados 28 que tenían un gran poder político en el Wizengamot, no eran la mayoría, pero les tenían respeto por haber pasado generaciones en esos asientos.
Luego paso la guerra.
Su ceño se frunce.
—Los Malfoy no volverán a estar ahí, tampoco quedan Black—
—Eso pensé yo, Daphne ha escuchado muchas quejas al respecto, porque mestizos están ocupando sus lugares. Lo que hace que ahora los sangre pura sean una minoría cada vez más notoria—
—Bueno eso paso cuando termino la guerra, no se podía esperar menos—
—Tal vez—
Draco entrecierra los ojos a la mirada de Blaise, al parecer comprometerse lo hizo ser más un idiota, porque nuevamente quiere irse por las ramas en lugar de hablar directamente. Su amigo ha estado viendo tal vez alguna especie de gurú que piensa que con hablar de forma mística va a entenderlo todo en lugar de ser malditamente directo.
Le dará el beneficio de la duda.
Con una mano en su mentón comienza a meditar rápidamente porque Blaise vendría hablar de este tema con él, hasta ahora Draco no se había interesado por nada del mundo mágico a excepción de chismes que podría tener Pansy.
Una vez chismoso siempre chismoso.
Regresando al tema.
Blaise solamente le contaría algo si de tener algo en común con Draco, desde que fue desterrado (nunca lo llamaron así, pero se entiende) no parece importarle nada de la política mágica de Inglaterra, pero ahora puede entender que esto lo relaciona de alguna forma y solo hay una en la que puede pensar ahora mismo.
Sonríe casi con ironía.
—Están interesados en mis padres, ambos sangre pura…probablemente para ayudar a restaurar un poco la jerarquía de poder…incluso si ellos fueron del lado de Voldemort—habla con aburrimiento, no ha pasado tanto desde la derrota del señor oscuro.
No demasiado para que no hubieran olvidado.
Pero así es el humano y el mago, olvida todo por conveniencia y puede volver a viejas andas para su conveniencia. La mayoría de sangre pura habría apoyado al señor tenebroso, incluso si no tenían un tatuaje en su brazo, solamente con tal de conservar viejas tradiciones. No ganaron debido a que había mayor cantidad de mestizos actualmente, lo cual Draco apoya ahora, es la mejor forma de mantener a los magos que cada vez más se desaparecen.
Había pocos magos de sangre pura que pensaban diferente al señor tenebroso.
No por nada los Weasley eran de los pocos "traidores de sangre" actualmente.
Draco entiende que ocupan actualizar algunas mentalidades, pero eso no significa tirar por la borda todo el sistema de sangre pura, hay muchas costumbres que sería una verdadera tristeza que se fuera perdiendo.
—No todos por supuesto, pero la mayoría de sangre pura está buscando aquellos que han sido perdonados para que vuelvan ocupar sus asientos—acepta Blaise confirmando sus sospechas.
Mal.
Eso está mal.
Draco piensa en su madre que a pesar de los años parece no recuperarse y ni que hablar de su padre que apenas esta dando pequeños pasos a una vida estable, meterlos al Wizengamot seria como causarles un daño irreparable.
Ese lugar se gira por estrategias, alianzas familiares y destreza que no cuentan ellos.
Están enfermos en la mente.
Ocupan recuperarse lejos del mundo mágico que si fuera por Draco, podría irse a la mierda en este momento como los enviaron a la mierda a ellos.
—No volverán, no los enviare Blaise—
—No hablaba de ellos—
Por un momento Draco se encuentra sorprendido viendo a su amigo, que tiene el rostro serio y hace que casi quiera burlarse en su cara. Por que este se encuentra siendo serio, aunque no tiene motivo para esa línea de pensamiento ridícula que hace que Draco quiera lanzarlo por la ventana más cercana hacía el suelo.
Idiota.
Tantos años lo han convertido en un idiota.
—¿Yo? —
—Draco espera…—
—No Blaise, eres mi amigo y por eso no voy a mandarte a la mierda, pero sabes que esa idea es ridícula. Esas mismas personas aceptaron dejarme sin magia, ir ahí seria adentrarme a un mar de pirañas que harán lo que quieran conmigo—
—Te protegeremos, puedes contar con nosotros—
—Dime que ocupas—
—Un líder Draco, ocupamos alguien que la gente pueda apoyar—
—Pues tienes la idea de la persona equivocada—
Blaise parece lucir cansado, pero Draco simplemente no entiende como su amigo pudo llegar a la idea tan idiota de que Draco podría ayudarlos, que podría pararse frente a los demás para defender los derechos de los magos de sangre pura. Primero que todo es prácticamente un Squib a estas alturas, sellaron su magia, como mago no tiene ninguna fuente de poder ahora que pueda utilizar. Pararse frente a las personas que solamente verían al mortifago que fue, que hablarían mal de él, que sería el hazme reír.
No piensa ser un bufón de una corte que lo dejo atado de cadenas.
Puede ser un exiliado de su propia gente, pero aún conserva orgullo.
—Draco en el colegio eras un idiota, pero las personas te seguían para bien o para mal, has cambiado tanto, eres alguien que ha vivido entre los muggles pero mantiene sus tradiciones aun con cariño. Las personas notaran el cambio, podrías demostrar que ambos mundos pueden existir unidos y aun así conservar parte de las tradiciones. Incluso si tu magia esta sellada, los asientos del Wizengamot son dados por derecho de sangre y tienes uno de los linajes más puros de todos—
—Blaise…alto—dice Draco casi con los dientes apretados, porque no puede seguir escuchando esto, porque no quiere sentirse como un inútil.
Por un momento su amigo parece desesperado pero asiente, debe sentir que esta por tocar un borde peligroso del cual Draco ya no quiere hablar.
Ocupa pensar.
No en esto.
No quiere pensar en esto, no quiere volver a escuchar esa idea.
—Podrías ayudar a tu hijo, si restauras el honor de tu familia, Scorpius crecería en un mejor ambiente y lo sabes—habla Blaise con calma, pero es un golpe directo a su pecho.
Gira a verlo mal, este parece un poco arrepentido, pero el golpe mortal significa que ese imbécil esta desesperado.
—Adiós Blaise, tengo cosas que hacer—corta la llamada sin esperar nada más, solamente querer que esto se termine.
Se queda viendo las llamas agradecido que no intente llamarlo de nuevo, cierra los ojos respirando de forma agitada sin querer recordar ese lugar, sin recordar el juicio. Los cientos de ojos que lo miraban juzgándolo por estar del lado equivocado de la guerra, que esperaban que contuviera los pecados y fuera juzgado cuando otros eran libres. Ojos que una vez habían apoyado las ideas de Voldemort, simplemente viéndolo hundirse en la miseria por querer proteger a su familia.
Nadie lo ayudo.
¿Por qué debería hacerlo ahora?
Que las tradiciones se fueran a la mierda, que murieran por las personas estúpidas que no hacen nada por protegerlas, no es su problema.
Ya no es su problema.
Odia que aun con ese pensamiento, algo dentro de él se sienta pesado, una parte de él realmente no quiere que algunas cosas se pierdan por unos idiotas sin cultura, que no saben sobre los linajes de sangre o que tan antiguas son las tradiciones.
Puede recordar ser un niño y estar celebrando Samhain con su madre, quien le explicaba sobre como en los tiempos de antes era una celebración incluso más recurrentes entre los magos y brujas, siempre haciendo una enorme fiesta el 31 de octubre en su mansión donde todos sus amigos irían.
—¿Esta todo bien? —pregunta Percy desde la entrada solamente con unos pantalones de dormir luciendo confundido.
No.
No lo está.
Draco no ocupa esta carga y maldice a Blaise por comentarlo en lugar de quedarse callado, se levanta para caminar a su esposo y abrazarlo buscando afecto, que este como sabe no duda en brindarle todo el tiempo.
El abrazo de su esposo, cálido que lo rodea en todo el cuerpo y que parece un koala, hace que Draco cierre los ojos.
Está bien.
Tiene Percy, todo al lado de Percy es mejor, esta no es la excepción, todo saldrá bien.
—Ahora lo está—susurra abrazándose más contra este, quien le besa la mejilla con cariño.
Si.
Está bien con Percy.
Al menos eso espera.
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Hola a mis hermosos padres.
Esta carta es para indicar que termine en Hufflepuff, estaba tan seguro que seria Slytherin, pero ahora que estoy en Hufflepuff me encuentro algo perdido. Me he encontrado con Teddy, pero esta en tercer año, pero gracias a su presencia parece más fácil adaptarme. Hay un chico que se llama Louis que incluso tomo asiento a mi lado y me regalo de sus gomitas esta mañana.
Hogwarts es curioso.
Me encanta el techo, debería decirle a los chicos de la cabaña de Hécate si podrían replicarlo, porque es algo que la cabaña de Atenea bien podría tener.
No tengo mucho que agregar.
Los extraño mucho.
Pero todo está bien.
Con amor Scorpius.
P.D: el amarillo no es mi color, pero supongo que durante los próximos 7 años tendrá que serlo.
Continuara…
Hola.
Espero disfruten del capítulo de hoy :D
