Enredo Universal

Capítulo dos

—Viaje en el tiempo ¿eh? —Senku rio, sus ojos brillando con un entusiasmo demencial—. Qué emocionante.

—Verdaderamente elegante. —Xeno no estaba menos emocionado.

En ese momento Tsukasa, que se había acercado de incognito y estaba en un costado detrás de un árbol, se acercó a Senku, sus ojos llenos de incredulidad y sospecha.

—¿Su historia es fiable? ¿Le crees? —preguntó Tsukasa sin pelos en la lengua.

—Aún no nos ha dicho nada, quiero más información, pero sí, le creo. —Senku rio entre dientes—. Estamos presenciando el primer viaje en el tiempo en nuestra historia humana.

—¡¿Vi-vi-vi-viajar en el tiempo?! —Gen parecía a punto de desmayarse—. ¡Y yo que pensé que este día ya estaba siendo lo suficientemente loco luego de decidir ser perseguidos por todo el mundo por un militar profesional con sed de sangre!

—Así que la hija de Senku ¿eh? —Ryusui meneó las cejas, sonriendo como si eso fuera lo más importante de este enorme hallazgo histórico—. ¡JA, JA, nunca creí que lo tuvieras en ti, Senku! —Chasqueó los dedos con una risotada.

—¿Hija? ¿Viaje en el tiempo? —Chrome negó con la cabeza, sus ojos girando en espirales—. ¡Esperen un momento, ya no entendí nada! —Golpeó sus propias mejillas con sus palmas—. ¿Esto es como esa historia de Las Cien Historias donde unos robots secuestran al príncipe y lo llevan a ver dinosaurios y pasa lo del meteorito?

Antes de que alguno del siglo XXI pudiera contestarle, la niña que decía ser hija de Senku dio un paso al frente y habló:

—No, ese cuento es para enseñarles un poco de historia antigua y a saber qué eran los meteoritos. Y claro, que los dinosaurios son geniales, en eso el abuelo Byakuya y yo estamos diez billones por ciento de acuerdo. —Rio entre dientes.

—¿Abuelo Byakuya?... —Kohaku parpadeó lentamente, antes de mirar a Senku—. ¿Realmente es tu hija del futuro? ¿Cómo es posible?

—Me encantaría saberlo. —Senku se acercó un par de pasos a su pequeña copia femenina de ojos azules—. Entonces, mocosa del futuro, ¿cómo se puede viajar en el tiempo?

—¡¿ESO ES LO PRIMERO QUE PREGUNTAS?! —gritaron Gen, Ryusui y Chrome.

—¿Ni le preguntaras su nombre? —Kohaku lo miró como si fuera escoria.

—¿O quién es su madre? —Ryusui meneó las cejas.

—¡¿O si conoce a un dinosaurio?! —gritó Chrome con ojos brillantes.

—Tío Ryusui me regaló un animatrónico de un velociraptor, está en el jardín trasero de una casa de playa —dijo la niña de repente, con una sonrisa divertida, indiferente a como todos voltearon a verla con los ojos muy abiertos.

—¿De verdad… eres del futuro? —Ukyo se acercó a ella, muy serio—. ¿Cuántos años hacia adelante en el futuro?

—Amm… para el sentido de tu pregunta se deben descontar siete años así que digamos que unos veinticinco…

—¿Qué?...

—No deberías confundirlos, Tsukiku —dijo una voz femenina, y de repente dos figuras saltaron de lo alto de unos árboles.

También estaban encapuchados, pero se notaba que eran adolescentes. Un chico y una chica, el chico extremadamente alto y la chica bastante bajita, pero notablemente de unos dieciséis o diecisiete años.

—Ah, ahí están dos de los tres que se escondían. —Senku rio entre dientes.

—No… —Kohaku abrió mucho los ojos—. Solo detecté a uno entre los árboles, dos en el suelo, entonces son cuatro… —Senku arqueó las cejas al escucharla.

—Para engañar la percepción de la leona, supongo que son bastante hábiles. —Los miró con interés.

—Yo tampoco lo noté. —Tsukasa alzó una ceja, luciendo levemente impresionado e interesado.

—Ah, supongo que no vieron al gigantón. —La preadolescente rio entre dientes—. Para medir casi dos metros, sabe escabullirse bastante bien.

—Así que… te llamas Ishigami Tsukiku-chan ¿eh? —Gen, ya recuperado del shock inicial, comenzó a analizar todo con la mirada.

—Sí, sí, sí, me encantaría sentarnos a tomar el té y pasar horas y horas presentándonos y saciando su curiosidad, pero no los atraje para que me hagan perder el tiempo, como dije, necesito mano de obra —dijo Tsukiku, su tono serio e indiferente.

Todos la miraron en silencio.

—Es igualita a Senku…

—Da miedo, es perturbador.

—Es como si fuera Senku convertido en una tierna niña con coletas.

—¡¿A quién le dicen tierna?! —protestó Tsukiku de repente, exaltando al grupo.

—Vamos, Tsukiku, no te enojes con ellos —murmuró la misma voz femenina desconocida de antes.

—No estoy enojada, o ya estaría golpeando a alguien. —Bufó la niña—. Por cierto, quítense esa cosa ridícula de la cabeza, no tiene ninguna lógica que intenten ocultar su identidad, los descubrirán eventualmente.

Haciendo caso a su raro intento de motivación, los adolescentes se quitaron las capuchas, y los jadeos no se hicieron de esperar al ver que uno de ellos era totalmente idéntico a Tsukasa, excepto por su cabello que era corto y que si mirabas bien sus rasgos eran un poco mas aniñados.

—¿E-el hijo de Tsukasa-chan? —se pregunto Gen, mientras todos se iban de espaldas de la sorpresa, excepto Tsukasa, que solo abrió mucho los ojos.

La chica, por otro lado, era… familiar para todo ellos, y el color blanco de su cabello lleno de rizos les recordaba a alguien, al igual que el verde de sus ojos. Y al bajar su capucha, ella rápidamente se puso un sombrero blanco de ala ancha, con un moño naranja.

Antes de que pudieran preguntar si estaba relacionada con alguien, Tsukiku hablo:

—¡Ustedes también pueden salir! —exclamo Tsukiku, mirando hacia atrás, a lo que de inmediato de los árboles bajos y arbustos surgieron otras dos figuras encapuchadas.

Uno se quitó la capucha rápidamente, y todos jadearon al ver un perfecto clon de Chrome, pero con ojos azules, incluso parecía de la misma edad.

—¡¿EH?! ¡E-es igual a mí! —Chrome lo señalo incrédulo—. ¡¿Es un robot que me llevará con los dinosaurios?!

—Si la mocosa con la cara idéntica a la mía es mi hija, ¿qué crees que es el mocoso con una cara idéntica a la tuya? —La ceja de Senku tembló con fastidio.

Chrome casi se desmaya.

—¡¿E-es mi… es mi…? —Señalo incrédulo a su copia de ojos azules, que solo rio nerviosamente mientras se frotaba la nuca.

—Es bueno conocerte de joven, papá.

—¡¿T-te-tengo un hijo?! —Chrome de inmediato se desmayó.

—E-espera… si eres hijo de Chrome… —Kohaku se acercó al chico—. ¿Acaso eres…?

—Sip. —Sonrió casi tímidamente—. Gusto en conocerte… de nuevo, tía, soy Ruchiru, tu sobrino, hijo de Chrome y Ruri, je.

Kohaku jadeó, llena de alegría, para luego lanzarse a abrazar a ese chico como si no fuera un perfecto extraño, incluso cargándolo en el aire aunque era más alto que ella, haciéndolo reír divertido.

Senku hizo una mueca, mirando de reojo a la niña que se presentó como su hija, viéndola muy seria mientras contemplaba a Kohaku llena de felicidad al conocer a su sobrino.

Al sentir la mirada analítica y fastidiosa de Gen en su costado, bufó y aparto la mirada, volviendo a ver al otro encapuchado que en ese momento se quitó su propia capucha.

Todos los ojos se volvieron hacia el ultimo del grupo en descubrirse la cara, notando rápidamente que su rostro era muy familiar. Y parecía tener la misma edad que ellos.

—Se… se parece a… —Gen jadeó.

—Se parece a Yuzuriha —exclamó Senku, mirando con una sonrisa el rostro desencajado de Taiju—. Y si es hijo de Yuzuriha, también es hijo de…

—Encantado, soy Oki Kinji —se presentó el adolescente tan alto como Taiju, pero con facciones suaves y cabello sedoso peinado a los lados en un estilo similar al de Yuzuriha, pero sin ningún cabello cayendo por su frente—. Hijo de Taiju y Yuzuriha, así que… ¡hola papá! —Lo saludo alegremente.

—¡¿M-MI… MI HIJO Y DE… MI HIJO Y DE YUZURIHA?! —Taiju se puso completamente rojo, pero entonces sus ojos se llenaron de lágrimas y de inmediato le extendió los brazos—. ¡MI HIJO! ¡MI HIJO CON YUZURIHA! ¡JAJAJA! —Rio como un loco mientras se lanzaba hacia el adolescente con los brazos abiertos.

En vez de apartarse como cualquier adolescente normal, Kinji rio y también corrió hacia Taiju con los brazos abiertos, y ambos grandulones idiotas se abrazaron llorando y riendo, como si no estuvieran en una situación completamente imposible y loca, ante la mirada incrédula de varios de ellos y conmovida de varios otros.

—Conmovedor, pero concéntrate, Kinji-nii. —Fastidiada, Tsukiku se acercó a Kinji y le dio un codazo, a lo que él ni reaccionó, por lo que probó con una patada en la espinilla, ahora haciéndolo estremecerse—. Tenemos trabajo que hacer, ¿o acaso olvidas quién está en peligro? —Cruzó los brazos.

—¡Oh, es cierto! —Kinji rompió el abrazo con Taiju y miró a Senku, antes de hacer una reverencia—. ¡Por favor, deben ayudarnos!

—Todos ustedes —dijo Tsukiku, muy seria—. La tripulación del Perseo también, y los estadounidenses bajo el mando de Xeno también.

—¿Disculpa? —Xeno alzó una ceja—. No sé qué tanto sepas de este momento en la historia, little miss, pero estamos en guerra.

—Y no me importa ni un milímetro su pequeña guerra —bufó la niña, para luego frotar sus sienes—. No tengo tiempo para esto… así que vamos al grano. ¡Whyman es la Medusa que tienen en las manos, un parasito mecánico extraterrestre que busca ofrecer la vida eterna a cambio de que construyan más de su tipo, puesto que de esa forma se reproducen! ¡En la luna hay un montón de ellos y no son una amenaza, intentan petrificarlos solo como una forma de comunicarse, así que pueden esperar! Ahora, ¿trabajaran conmigo o qué?

Silencio.

Todos se quedaron mudos, pálidos, sorprendidos e incrédulos, y luego bajaron la mirada lentamente para ver al arma petrificadora en la mano de Senku.

Finalmente, Xeno y Senku fueron los primeros en reaccionar.

—Esta en particular no puede ser la que haya enviado los mensajes, pero hablas de esta como si fuera Whyman al igual que las que están en la Luna… ¿Te refieres a que son la misma "especie" o a otra cosa? —Senku no perdió el tiempo en sorprenderse y fue directo a buscar más información.

—Verdaderamente elegante. —Xeno rio por lo bajo—. ¿Así que otorgan la vida eterna? Es una información muy valiosa que das tan libremente, little miss… Y dinos, si este aparato es una forma de vida mecánica que puede comunicarse con nosotros, ¿por qué no lo está haciendo ahora mismo, por ejemplo?

—¡¿P-POR QUÉ están interrogándola sobre ESO?! —gritó Gen, totalmente salido de sus casillas—. ¡¿No deberíamos horrorizarnos de tener un extraterrestre en las manos?!

—Ah, bien, supongo que me faltó dar más información. —La niña bufó—. Whyman es una mente colmena, todos son prácticamente lo mismo, en cierto sentido, aunque pueden tener cierta individualidad. Respecto a lo otro, el oxigeno es veneno para ellos, pónganlo en una capsula de vacío y hablará… aunque bueno, primero seguramente intente petrificar a unos cuantos. Ah, y ahora mismo está sin batería ¿no? Solo hay que cambiar la batería de diamante, juego de niños, lo hice por primera vez con ocho años. —Rio entre dientes.

Todos volvieron a quedarse en silencio incrédulo un momento, antes de que Senku y Xeno se lanzaran hacia adelante, arrodillándose para estar a la altura de la niña y lanzándole mil y un preguntas sobre Whyman, el futuro y el viaje en el tiempo, ante la mirada incrédula de todos y fastidiada de Tsukiku.

—¡Les dije que no tengo tiempo para…! —Antes de que pudiera terminar de hablar, ellos le lanzaron otras mil y un preguntas, haciéndola gruñir y repentinamente dar una voltereta hacia atrás, aterrizando sobre sus manos y dando otra voltereta para engancharse a una rama, luego dando otra voltereta para subir a otra más alta y fuerte y pararse allí, con los brazos cruzados, dejando a todos sorprendidos—. Si quieren respuestas, trabajen para mí, de otro modo, no diré ni una palabra más sobre ciencia del futuro.

Tsukasa alzó una ceja.

"Esos movimientos y familiaridad para colgarse de los árboles…", pensó, mirando de reojo a Kohaku, que solo observaba confundida a la niña.

—Oh~… —Gen sonrió enormemente—. Increíble~, pensé que eras una científica, pero ¿realmente eres una guerrera? ¡Se nota que sabes mucho de ciencia, eh!~

Senku rodó los ojos, y su hija también… sí que se parecían.

—Cualquier idiota con un curso de dos meses puede hacer volteretas —masculló la niña.

"No con esa habilidad", pensó Tsukasa, pero prefirió callar.

—¿Y bien? ¿Qué opinan de mi trato? —continuó hablando Tsukiku—. ¿Se rendirán ante mí y seguirán mis órdenes a cambio de información? —Sonrió de forma maliciosa que hizo que su cara se viera incluso más parecida a la de Senku.

—N-no deberías decirlo así, Tsukiku —regañó la otra chica en el grupo—. Soy Sa… Soy Umi, por cierto —se presentó, mirando de reojo a Ukyo.

—Yo soy Shishio Haishi, evidentemente emparentado con Shishio Tsukasa, así que no lo ocultaré —habló el más alto del grupo, solo levemente más bajo que el propio Tsukasa, pero más alto que absolutamente todos los demás.

—Dije que guardemos la charla para después. —Bajó del árbol con un salto perfectamente calculado y volvió a acercarse a Senku y Xeno—. Les pido que dejen su guerra absurda y accedan a todas mis condiciones. Deberán trabajar juntos, y toda la gente a su cargo me obedecerá a mí. A cambio, luego de completar lo que quiero, les daré toda la información que quieran sobre el futuro.

—¿Pides que te ceda mi reino solo por información incomprobable? —Xeno se puso muy serio de repente—. ¿Qué tal si tú te unes a mí, little miss? Libérame de las garras del que dices que es tu padre, si es que eres tan superior tecnológicamente, y tal vez acceda a colaborar con toda mi gente, mientras que el reino de niños científicos nos obedecerán, puesto que nosotros tenemos las armas.

—Ugh, eres peor de lo que mi viejo decía —bufó Tsukiku—. No me interesa colaborar, no les ofreceré a cambio nada que no sea información científica, y deben hacer todo lo que diga, o se perderán la oportunidad de acceder a información que cualquier científico mataría por obtener.

Xeno entrecerró los ojos, su mirada oscureciéndose.

—No niego que estoy tentado —Senku rio entre dientes—, pero… ¿qué es lo que quieres que hagamos? Porque tampoco estoy dispuesto a dar mi entera obediencia sin saber cuáles son tus motivos.

—En serio no tengo tiempo para esto. —Tsukiku frotó sus sienes—. ¡Si no obedecen por las buenas, tendrá que ser por las malas! —gruñó, llevando su mano a un bolso atado a su cintura.

Tsukasa y Kohaku de inmediato se pusieron delante de Senku.

—¿Qué planeas? —preguntó Kohaku, con la mano en el mango de su katana, pero sin sacarla—. Eres una niña, no te lastimaré, pero no puedo permitir que lastimes a Senku ni a nadie. Si realmente eres hija de Senku… quiero creer que no harás nada malo, pero necesitas ganar nuestra confianza para despejar nuestras dudas —dijo con seriedad mortal.

De repente, la mirada afilada y seria de la niña cambió, ella agrandó mucho sus ojos, sus labios se torcieron y rápidamente apartó la mano de su bolso, bajando la mirada y arrastrando un pie por el suelo.

—L-lo siento… —tartamudeó, sorprendiendo a todos por su repentino cambio de tono—. N-no quise sonar… L-lamento si fui… Es que… —Miró nerviosa a Kinji, el hijo de Taiju, que palmeó su cabeza con una sonrisa.

—No queremos lastimar a nadie, eso se los puedo prometer —aseguró Kinji—. ¡Después de todo, pelear es malo! —dijo con un dedo en alto.

—Sí… definitivamente es hijo de Taiju-chan —comentó Gen, riendo.

—Estamos en una emergencia, la situación es realmente urgente —dijo Tsukiku, esta vez con voz más suave—. Conozco la historia, sé que están en guerra, que el a… que Stanley los perseguirá con intenciones asesinas y bla, bla, bla, pero también sé cómo termina. Mi padre gana, Xeno accede a unir fuerzas, van a la Luna y son grandes aliados. —Miró a Xeno, que no pareció nada contento por esa información—. Deben romper tensiones, ahora, unir a sus respectivos reinos y ayudarme. Accedan y los secretos científicos futuristas serán suyos.

—Es verdaderamente tentador, pero… —Xeno sonrió, mirando hacia atrás, hacia el río—. Tu pequeño discurso nos dio tiempo para que otras personas que también vieron ese gigantesco y llamativo mensaje también llegaran…

Todos los miembros del reino científico palidecieron, viendo al barco Perseo medio destruido pero funcional llegando al lugar, con Stanley en la cima del barco, su arma lista y apuntando hacia ellos.

—Creo que tu plan debe cambiar, little miss. —Xeno sonrió oscuramente—. Nosotros tenemos las armas, y ustedes niños jugando a ser científicos deben aprender quién manda.

Senku empezó a sudar frío, preguntándose cómo demonios iban a salir de esto ahora.

Tsukiku solo hizo una mueca, fastidiada.

—Lo que me faltaba… —Volvió a frotar sus sienes—. En serio no tengo tiempo para estas tonterías. —Una vez más llevó la mano al bolso en su cintura, y lo desabrochó.

El bolso se abrió, y de allí surgió… un pequeño robot.

Todos jadearon.

—¡¿U-un robot… en este mundo de piedra?!

El robot era redondo, del tamaño de una pelota de vóleibol, y volaba impulsado por quién sabe qué, a Senku le recordaba al modelo de Rei o RE137 que su padre creó para ir a la estación espacial internacional, pero tenía una pantalla digital en la parte superior de su estructura, que mostraba los símbolos "o - o" como si fuera una expresión humana.

La mitad del cuerpo del robot estaba chamuscada y el metal golpeado, como si acabara de sufrir una explosión o algo así.

—¿En qué puedo servirte, Tsukiku? —preguntó el robot con voz aniñada, cambiando la expresión en su pantalla por un "n - n".

—¡¿HABLA?!

—El Dr. Xeno quiere que aprendamos quién manda. —Tsukiku sonrió como una completa psicópata—. Así que, Reimi, hazme el favor de enseñárnoslo.

—Detecto personas armadas apuntando en tu dirección. —La voz aniñada del robot se volvió mucho más grave y amenazante, la pantalla se volvió roja, y empezó a volar más alto.

—¡No los lastimes, átalos y luego trame a Stanley aquí! —gritó Tsukiku—. Para que también aprenda quién manda. —Sonrió burlona hacia Xeno, que observaba boquiabierto al robot.

De la nada, decenas de delgados brazos metálicos surgieron desde el robot, Reimi, que de repente aumentó su velocidad bruscamente y en un parpadeo estuvo sobre el barco Perseo que aún estaba a casi medio kilómetro de distancia.

De inmediato, balas comenzaron a llover sobre el robot, los soldados profesionales no tardaron en detectar la amenaza y decidir eliminarla, pero el robot comenzó a girar los brazos metálicos como aspas de un ventilador, haciendo a todas las balas caer al mar.

Xeno y el reino científico observaban sorprendidos, asombrados y hasta asustados.

Xeno, que debería estar entre el grupo de los asustados, estaba asombrado, sus ojos brillaban, llenos de lo que solo podía describirse como puro anhelo.

—Que… máquina de guerra ¡tan elegante! —Xeno se acercó más a la orilla, queriendo observar mejor al robot que ahora estaba desarmando y atando a todos sus soldados.

—Supuse que te gustaría, tú eres el co-creador, después de todo. —Tsukiku rio divertida.

Xeno volteó a verla bruscamente, antes de volver a mirar hacia el barco, viendo que ahora Reimi estaba regresando, efectivamente trayendo a Stanley desarmado y atado de pies y manos.

Lo dejó sentado en el suelo junto a Xeno.

Stanley volteó a verlo con una mueca de rabia, pero se suavizó al notar su expresión.

—¿Estás bien? ¿Sabes qué está pasando aquí? —preguntó Stanley, analizando a Xeno de arriba abajo, antes de mirar con desconfianza al robot que fue a posarse directo sobre el hombro de Tsukiku.

—Oh, nada… excepto que ahora estaremos al servicio de esta pequeña señorita. —Xeno sonrió loco de emoción—. Sea lo que sea que quieras, te lo conseguiré, pero me enseñarás la tecnología necesaria para crear a este robot, ¡que verdaderamente elegante ejemplar del potencial tecnológico humano!

—Trato hecho. —Imperturbable, la niña volteó a ver a Senku—. ¿Qué hay de ti, viejo? ¿Serás un buen papá y ayudarás a tu querida hija con su tarea de la escuela?

Senku rio entre dientes, encogiendo los hombros.

—Estoy dentro, siempre y cuando realmente no implique nada que vaya contra los valores del reino científico, o Ukyo se quejará.

—Y yo también —dijo la chica que se presentó como Umi, que curiosamente tenía el mismo color de cabello y ojos que Ukyo, pero Senku prefirió no decir nada.

Era bueno que esta mocosa que era su hija del futuro tuviera su propio faro moral, porque aparentemente tenía una máquina de destrucción masiva en el hombro en forma de un simpático robot, y ¿cuándo fue buena idea dejar algo como eso en manos de una preadolescente?

El Senku del futuro estaba loco al permitirle algo así a su hija…

"O está loco, o… hay una buena razón… una razón que atenta contra la vida de esta niña, posiblemente", dedujo Senku, mirando de reojo a la mocosa con coletas y una tiara con orejas de gato.

—¿Eso realmente es todo? —preguntó Tsukasa, mirando de reojo a Stanley—. ¿Se rinden?

—No ante ustedes, reino científico de niños —dijo Xeno con una mueca, mirando a Senku—. Simplemente es un alto al fuego temporal… veremos cómo resulta la colaboración y qué tanto nos beneficia la tecnología de esta jovencita, pero no he abandonado mis planes.

—Ni yo los míos, más allá de lo que digas respecto a que Whyman no es una amenaza —aseguró Senku, mirando a Tsukiku—. Entonces, ¿nos dirás de una vez qué es lo que tanto quieres que hagamos?

Tsukiku apretó los labios, alzando la vista al cielo, donde la señal holográfica que mandó aún era visible y brillante.

—Hay una razón por la cual no he apagado eso… Ahora mismo, ven a cinco de nosotros, pero somos nueve en total… Cuatro aún no aparecen. Y de esos cuatro… —Tomó aire, cerrando los ojos con fuerza— una es mi hermanita menor…

Todos se quedaron pasmados.

—¡¿Senku tuvo DOS HIJAS?! —gritaron varios.

—¡¿Eso es lo que les importa?! —recriminó Ruchiru, el hijo de Chrome, al que Chrome todavía no podía dejar de mirar incrédulo desde que se recuperó del desmayo.

Tsukiku chasqueó le lengua, apartando la mirada, como si quisiera decir algo… pero al final no dijo nada. Senku alzó una ceja ante ese raro comportamiento.

—Espera… tú de por si eres bastante pequeña para haber sido envuelta en esta situación, si es tu hermana menor… ¿cuántos años tiene?...

Tsukiku los miró con ojos llenos de pura angustia.

—Ella tiene solo tres años… Y está sola en este bosque… debemos encontrarla cuanto antes.

Todos se quedaron mudos.

—¿T-tres años y sola en el bosque?... —Ukyo negó con la cabeza, horrorizado.

—Es prácticamente una bebé. —Ryusui frunció el ceño.

—Es una bebé. —Kohaku se llevó las manos al pecho.

—Hay lobos aquí —dijo Stanley, mirando a Xeno, que suspiró.

—Ayudaremos, por supuesto, pudiste decirlo desde el principio, little miss.

—Necesitaba asegurarme de que no iban a intentar matarse entre ustedes durante la búsqueda. —Tsukiku frotó sus sienes, y Kinji, hijo de Taiju, palmeó su espalda de forma reconfortante.

—No hay que perder el tiempo, debemos comenzar a buscar de inmediato. —Senku miró al barco Perseo, haciendo una mueca ante su nivel de daño—. Podemos subir al Perseo y comenzar a mirar en las orillas del río, está dañado, pero aún funciona.

—Bien, es un buen primer paso, tengo muchas cosas que organizar de todos modos. —Tsukiku, para ser una niña de unos 13 o 12 años, se veía demasiado cansada y estresada.

Esta vez, fue Ruchiru el que se acercó a reconfortarla, frotando su hombro y luciendo casi igual de preocupado.

Gen entrecerró los ojos, mirando de reojo a Senku.

Con todo dicho, Tsukasa fue a buscar a los que se separaron del grupo y Ryusui subió al laboratorio móvil para ir al Perseo y acercarlo más a la orilla para que todos pudieran subir, junto con Stanley que fue para decirle a sus soldados que acordaron un alto al fuego.

Tsukiku se quedó mirando a la señal que emanaba desde su smartphone, como si fuera su única esperanza para reunirse con su hermanita. Sus cuatro amigos se quedaron con ella, rodeándola, también mirando esperanzados a la señal holográfica iluminando el cielo.

Xeno fue desatado por Kohaku tras la orden de Senku, y se mantuvo tranquilo, aunque aún vigilado por todos.

Los miembros del reino científico empezaron a murmurar, todavía sin terminar de procesar del todo lo mucho que acababa de pasar.

Senku se apartó un poco del grupo, mirando al horizonte, muy serio.

Xeno se le acercó con una sonrisa.

—Así que, al final acabamos colaborando… quizás con esto veas la superioridad de mi ciencia y accedas a unirte a mí. —Se paró a su lado.

—O quizás tú veas lo divertido que es hacer ciencia sin estar preocupándose por tonterías como la dominación mundial. —Senku rio entre dientes.

Se quedaron en silencio un rato.

—Debo preguntar… —dijo Xeno—. ¿Cómo supiste que la niña es una viajera en el tiempo?

—¿Eh?

—Yo primero pensé que el hombre en la luna o Whyman estaba obsesionado contigo e hizo una especie de clon… Luego pensé en que quizás estaban relacionados, o que podría ser una ilusión óptica. Alguien que es capaz de la petrificación, es capaz de todo, pero tú supiste de inmediato cuál era la respuesta correcta. —Lo miró intrigado—. ¿Cómo lo supiste?

Senku sonrió suavemente.

—Por el color de sus ojos…

Continuará...

Holaaaa :D

Aquí tienen el segundo cap! Comisión de mi querida Gaby, todas las gracias a ella uwu

Espero q les haya gustado owo a mí me encanta escribirlo, jeje :3

Gracias por su apoyo a este nuevo y loco fic!

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!