Capítulo 7

Una Grata Sorpresa.


Me levanto como de costumbre, pero esta vez siento que las sábanas pesan tanto que no quiero volver a levantarme. El trabajo fue titánico, anunciamos el ataque el culto hacía los territorios del Marqués.

Con eso, la noticia de que el culto volvió a actuar se esparció como espuma gracias a nosotros. Los nobles empezaron a comprar suministros a gran escala para evitar ser atacados después, lo que hizo que los precios subieran enormemente.

Ejercimos nuestras opciones de inmediato, Otto Suwen se encargó magistralmente de mantener un orden. Invertimos más de mil Monedas Santas por zona, con la subida de los precios y la reducción de nuestro pago por la compra de opciones triplicamos las ganancias teniendo productos frescos.

Ahora, no solo ganamos, si no que poseemos recursos para seguir trabajando; claro que si los vendiésemos todo ganaríamos más, pero no es la idea.

El mercado está moviéndose rápidamente, lo que me tuvo días sin poder dormir en la toma de decisiones. Necesitábamos contratar personas capaces de proteger los negocios a nuestro nombre.

Cosas que normalmente hacían mis caballeros, sin embargo no es suficiente precaución.

La idea era crear el ejército para ello, pero su reducción después del ataque del culto fue un golpe duro. Marco Luz a duras penas pudo sobrevivir, y, aunque estuve preocupado por él, Wilhelm me dijo que está en un mejor estado.

Las elecciones son en una semana, y realmente no sé cómo cambiará el mundo a futuro. Ahora que el culto se ha anunciado al mundo, el nacimiento de un posible héroe va a tomar los corazones de las personas. Lo que debemos hacer ahora es prepararnos para el flujo de los comercios en la capital.

Muchas personas vendrán a invertir en la capital, pero lo que me interesa no es eso. La carta que me envío Marco es una estrategia que realmente ya planeaba implementar.

"Congreso de Inversiones de la Casa Karsten."

Haremos un congreso mostrando los productos que no hemos lanzado al mercado, asi como los productos que vamos a mejorar. Los inventos de Marco Luz serán puestos para recibir inversores, con la intención de hacer que su nombre se expanda.

Si todos empiezan a ver el potencial, entonces más y más personas vendrán.

Podemos proteger nuestros inventos y sacar provecho de las inversiones, usándolas para hacer los proyectos mientras concentramos nuestros activos en adquirir productos y comprar más opciones.

Pero para ello Marco debía adquirir un nombre, algo que se dará durante la selección real. Lo presentaré al mundo como debe ser y por fin podremos entrar al mundo político, haciendo la alianza con la facción de Emilia y creando socios comerciales seguros.

Me levanto, sintiendo que mi cuerpo pesa como si cargara baldes de hierro sobre mis hombros.

Ha pasado un mes desde la última vez que le vi, realmente no sé cuándo podrá volver, pero ya ha sido demasiado tiempo. Necesito que me ayude a trabajar para salir adelante. Otto Suwen está recorriendo todo Lugunica para hacer más compras de opciones, por lo que no puedo obtener su ayuda en este instante.

Incluso descubrí había espías en la mansión, así que tuve que eliminar a muchas personas; Aunque también dejando a unas que ahora servirán de espías dobles.

No son personas de alto rango, pero puedo usarlos mientras tanto.

Necesito descubrir quienes son todos los enemigos, pero necesito hacerlo sutilmente. Por eso no quiero confiar las relaciones de la casa Karsten a muchas personas.

El asesinato del sobrino de Miklotov me tomó por sorpresa, realmente no esperaba que lo declarasen miembro del culto, sobre todo que Miklotov no tuviese palabra en ello. Han dañado un poco su reputación, y poco a poco veo que él está realmente limpio.

«Quizas deba considerarlo un aliado.»

Me baño, cambio y dirijo a mi oficina. Hoy no estoy muy atareada, pero quiero liberarme antes de las elecciones; donde nuevos problemas van a empezar. He estado reuniendo poder para contratar también mercenarios, asi como la producción de los cañones mágicos y los de Marco.

Los caballeros también están listos, y pronto vamos a actuar hacía nuestro segundo gran logro. El futuro lo dicta, asi como nos dice lo que va a suceder: La Ballena Blanca va a aparecer en el árbol Flugel, dos días después de las elecciones.

De esta forma hemos preparado todo nuestro arsenal, pero aun asi es mejor estar preparados de más. Marco Luz dijo que: al ser un oponente tan poderoso, deberíamos sugerir una alianza con Anastasia, quien posee por ahora el mejor gremio comercial.

«De momento».

—Si obtenemos cristales anti-maná entonces tendremos la posibilidad de evitar la niebla, luchando y usando los cañones para destruir a ese monstruo por completo —murmuro con mi mano en la barbilla, abriendo la puerta de mi oficina con calma.

Miro hacía el suelo, y me doy cuenta de que hay un olor familiar. Dirijo mi mira en frente, viendo que Félix ha llegado de su misión.

—¡Lamdy Crzusch! —exclama Félix con la boca llena, tragando todo y corriendo a abrazarme. Sonrío, recibiendo su abrazo con calidez. Tenía un tiempo de no verlo, ya extrañaba tenerlo a mi lado.

Aunque, de alguna forma siento que no era la persona que esperaba.

—Qué bueno verte, ya extrañaba tu alegría por aquí. —Al decir eso Félix abre sus ojos con sorpresa, mostrándome una expresion triste casi en las lágrimas, Félix se agarra de su falda y me mira con sus ojitos saltones.

—¿De, de verdad? —pregunta, y yo lo abrazo de vuelta.

—Eres mi caballero después de todo. —Félix me abraza con más fuerza, y Wilhelm entra, inclinándose y sonriendo levemente al ver que Félix no se despega de mí.

Entonces, escucho otros pasos, y veo que Félix se sale de mis brazos para buscar donde esconderse, escogiendo agacharse detrás de los muebles. Sin poder pensar, veo su silueta entrar después de tanto tiempo.

—¡FELIX! —grita, mirando por todas partes hasta ver que la cola de Félix se escapa de un lado de los muebles.

Está más fornido, y su maná se ve ahora tan liso y suave como si estuviese en su completo control. Su energía ahora es un poco más calmada, y siento que de alguna forma posee mucho más maná que antes.

Porta un traje militar como en los diseños que me había mostrado, un traje que se asemeja al que estoy usando ahora.

—¡Te dije que esperaras a que estuviéramos todos! —Agarra del brazo a Félix, y este intenta escapar, pero Marco lo levanta.

—¿¡Nya!? Dijiste que era para comer. —Félix mira a Marco molesto, mientras que este le señala la bandeja.

—¡Eres un tragón! —exclama Marco, y Félix lo mira con arrogancia.

Félix levanta su pecho en una señal de superioridad, inclina su rostro y cierra un ojo, como si fuese la persona más importante del mundo en este momento.

—Te salvé la vida, ¿y así me pagas? —Félix ladea su cabeza en desaprobación, pero Marco no parece satisfecho con eso.

El ladea su cabeza, y por primera vez en meses nuestros ojos se cruzan. Pero, a pesar de hacerlo, puedo ver como sus ojos me devoran, una oscuridad tan grande que me hace doler el corazón.

«¿Qué sucedió en todo ese tiempo?» Mi corazón palpita con fuerza, y a pesar de que estoy feliz de verlo, no puedo alegrarme de más.

Tras comer el empieza a trabajar, un reflejo del Marco que vi en ese entonces, solo que ahora tiene una expresion perfecta, como si nada pasase. Tras un día de la misma forma; intentando traer un aura de alegría y vida, puedo ver como su cuerpo se marchita.

Sus ojos parecen pesarle, y su mente debe estar al límite.

No sé qué pudo pasar, lo que sí sé es que quiero hacer algo para ayudarlo.

Miro mi armario, tomando una decisión inmediata.

Camino hacía su cuarto, donde debe estar ahora mismo trabajando. Está por hacerse de noche, pero realmente no me importa quedarme hasta tarde. Una vez en su puerta tomo aire fresco, acomodo mi vestido y abro la puerta.

Al abrirla veo todo lo que está sucediendo. Marco en su escritorio sentado, escribiendo y escribiendo mientras lo rodean una infinita pila de papeles. Su cuarto está ordenado, intentando decir que no sucede nada.

Está encajando perfectamente, pero no puedo ver en este momento al Marco que me tomó de las manos con tanta calma.

Marco se gira, mirándome y abriendo los ojos con sorpresa. Sus labios tiemblan, y su rostro se vuelve rápidamente alegre, con una sonrisa tan forzada que me saca de quicio.

—¿Cómo puedes verte siempre bien con todo? —Pregunta, evitando cualquier comentario que pueda detectar con las mentiras.

Cierro los ojos un segundo, para luego mirarlo con determinación.

—¿Te gustaría salir? —Pregunto, sintiendo de alguna forma una emoción a la cual no puedo darle palabras. Miedo, incredulidad, rabia, alegría. No puedo describir lo que siento en este momento.

Mi estomago me arde, mis manos están tensionadas pero mi corazón está latiendo alegre. No puedo decirlo exactamente.

Lo que si se es que la mirada que le estoy dando viene con toda mi determinación.

Marco me mira, se levanta y dice sin mirarme:

—Claro, deja me cambio. —Va a su armario rápidamente, como si rechazar mis palabras fuese imposible para él. Solo sigue mis palabras, fluye sin mostrar lo que siente en su interior.

Está claramente cansado, además de ocupado, y aun así no busca rechazarme.

—No te preocupes, estas bien así —respondo, cruzándome de hombros.

Marco asiente, caminando hacia mí con una sonrisa horrible. Parece que su mente ha recibido un golpe demasiado duro, por lo que, para poder sobrevivir, está fingiendo estar bien.

Quizas para que nadie se dé cuenta.

O quizás para engañarse a sí mismo, evitando un final trágico.

Le pregunté a Wilhelm, pero solo me dijo que la guerra fue más dura de lo pensado. Marco Luz de la nada llegó con la posición de donde estaban los dedos para matarlos antes de tiempo, asi como apareció en las mejores posiciones para acabar con ellos.

"Durante la batalla contra el arzobispo de la pereza pudo predecir su patrón de ataque, pero tras ser poseído tuvo que hacer un hechizo que desconozco." Los secretos de lo que hizo siguen ahí, por eso necesito saberlo. "El gran espíritu que acompaña a la señorita Emilia, asi como la gran espíritu de la mansión usaron su poder para ayudarlo, conteniendo y destruyendo el alma del arzobispo"

Fue una batalla difícil, pero gracias a la estrategia de Marco todo fue más sencillo de lo esperado.

El problema fue lo siguiente que me dijo en sus cartas.

"A medida que pasaba el tiempo su rostro se oscurecía más y más, como si estuviese viendo un mundo aparte." Las palabras de Wilhelm se clavan en mi mente, realmente no sé qué pudo pasar. "Era como si su mente estuviese viviendo una infinidad de tragedias."

Las vidas que salvó gracias a sus decisiones son grandes, con su información del futuro pudo evitar la destrucción de muchos pueblos, asi como matar a un arzobispo del pecado.

Sé que Marco ya había matado antes, pero quizás le ha afectado mucho.

"Marco definitivamente es un guerrero, pero algo parece estar destruyendo su mente."

No sé qué puedo hacer para ayudarlo, pero mi corazón me pide que lo haga. No como duquesa, si no como la mujer que es Crusch Karsten. Aprieto mis manos, tratando de calmar esa sensación de pesadez en mi cuerpo.

Marco se levanta, toma sus botas y se alista. Me mira con curiosidad, mientras que yo lo miro seriamente.

Realmente no quiero ir a algún lugar elegante, ni siquiera estoy vestida de esa forma. Solo llevo un vestido de encaje negro y un pantalón. Marco tampoco está formal; solo quiero salir, sacarlo de aquí.

Siento que si se queda más tiempo va a colapsar.

Subimos al carruaje y le pido al conductor que nos lleve a la ciudad central, el conductor asiente y rápidamente vamos avanzando. Marco mira por la ventana por unos segundos, mientras yo solo me quedo viéndolo, pensando si hay algo que pueda hacer.

—La bendición divina del viento es ciertamente sorprendente —afirma, sacando un poco su mano de la ventana—. Si pudiera aplicarse a un vehículo de motor sería algo realmente increíble. Una lástima que solo aplique a dragones de tierra.

Suspira, y luego mira hacía mí.

—¿Has descubierto algo sobre los posibles cultistas en el reino? —pregunta, pero yo me mantengo callada. No quiero que hable sobre eso, en este momento debo hacer que se olvide de ello.

«¿Cómo te olvidas de tu responsabilidad?» Realmente no lo sé, puedo hablar, motivarlo con palabras, pero Marco no es alguien que se motive con palabras. Puedo decirle un camino posible, pero Marco no lo va a ver.

En este momento la crisis en su cabeza está al límite.

Cree que nadie lo ha notado, pero es tan obvio que realmente no sé cómo la gente no lo puede ver.

—¿Preguntaste por el café? —mi pregunta hace que Marco ladee la cabeza en una negativa.

—No reconoció el grano —suspira, encogiéndose de hombros—. El coff es solo una copia, no tiene los mismos efectos.

El café, como él lo describe, suena a una bebida realmente deliciosa e increíble. «Una bebida capaz de brindarte energía sería algo que me encantaría tomar todas las mañanas». Me quedo mirándolo, pensando que más podría decir.

Es en realidad difícil, normalmente suelo hablar sobre el deber, suelo hablar sobre las responsabilidades o tener charlas triviales con respecto a temas políticos.

Ahora que tengo que mostrar interés no sé qué decir.

No es como hablar con un noble, no le puedo preguntar sobre su familia, mucho menos sobre su pasado. Cada que mira al pasado aparecen esos ojos destrozados.

Realmente es difícil.

«¿Qué le puedo preguntar?» No quiero hablar sobre el libro, quiero hablar de eso más luego. Debe haber algo, algo de que hablar que lo distraiga.

Marco no tiene nada más que su deber, en este mundo todo lo que hace está relacionado a su deber, no tiene un hobbie aparte de la lectura casual. El solo vive para hacer, pero eso no está bien.

Aunque suene hipócrita para mi decirlo.

—¿Has preparado algún postre nuevo? —pregunto, y él toma su mandíbula, pensando profundamente.

Ahora mismo soy Crusch Karsten, y, aunque sigo siendo una duquesa, debo ser un individuo fuera de su responsabilidad. «Lo voy a ayudar.»

—¡Si! —Me mira, recordando algo y sonriendo de par en par—. Hice una tarta de queso con crema batida y unas fresas, quedó tan, tan, rica…

Marco mira al horizonte, para luego apretar sus manos.

—Félix se la comió sin que me diese cuenta.

Contengo mi risa, viendo que verdaderamente le dolió eso.

—Hay que preparar otra, me aseguraré de protegerla para ti. —Miro a Marco, y este abre sus ojos levemente, para luego cerrarlos y asentir con una sonrisa.

Hay algo que lo está deteniendo, algo que parece estar consumiéndolo y evitando ser el mismo. Puedo verlo relucir por sí solo y luego volver a caer. Se está obligando, obligando a creer que siendo así es su única forma de sobrevivir.

Yo reconozco eso, lo reconozco bien.

—Hoy me propusieron matrimonio… —digo de la nada, esperando su reacción.

Realmente recibo propuestas a diario, diferentes casas nobles o dueños de ciudades como la de Costuul siempre hacen las propuestas. Obviamente las rechazo todas, pero es algo que oculto ya que no me gusta hablar de ello.

El me mira un momento, para luego suspirar y encogerse de hombros.

—De todas formas, tú no estás interesada en ello, ¿cierto? —su pregunta viene acompañada de una sonrisa, pero yo le guiño el ojo sonriendo pícaramente.

—Quizas tome uno, no sería mala idea si quiero ser reina. —Una de las partes más importantes a la hora de tomar un reinado es asegurar a la población la posibilidad de la descendencia.

Siempre ha sido así, por eso entre aristócratas suelen buscar prospectos.

Lo mismo pasará con Priscilla o Anastasia.

Con Emilia y Felt dudo que suceda, ya que la mayoría de los aristócratas rechazaran hacer contacto con sus campamentos. Al menos intencionalmente; la única forma es que tengan una causa probable de interés.

Es una pena, realmente.

—Si tomas uno, al menos que tenga dinero, pero que se pudra en dinero. Aunque tu eres más rica cada día, así que no sé qué hombre te pueda complacer. —Sonríe, mirándome fijamente—. Creo que alguien que te haga sonreír cada mañana es más valioso que quien te entrega el mundo entero.

Abro mis ojos, viendo su sonrisa sincera. Por un segundo, solo ese breve segundo siento mi corazón latir. Intento concentrarme, pero no puedo ver más allá. Ese latido rápidamente se convierte en un leve abismo.

A pesar de sonrisa sus ojos parecen un agujero sin fondo.

El carruaje para, y salimos a caminar. Ya es de noche, pero las calles siguen vivas, con un esplendor realmente hermoso. Todas las calles iluminadas con cristales lumínicos, haciendo que sean más seguras.

La gente que camina va tranquila, avanzando mientras se dirigen a sus hogares.

Parejas tomadas de las manos, amigos borrachos sosteniéndose entre sí, personas solitarias con apariencias cansadas. En estas calles iluminadas por cristales cada uno tiene su propia vida, su propio destino.

—¿Crees que deberíamos ir haciendo un sistema de tuberías? —pregunta, pero yo no le veo la necesidad.

Incluso los mismos desechos son carbonizados por los cristales lamicta, realmente no hay necesidad de hacerlo, además que sería complicado manejar ese sistema. Entiendo que Marco probablemente quiera prepararlo por si alguna vez hay necesidad de transportar algo, pero no creo valga la pena la prisa.

—¿Qué tienes en mente? —pregunto, realmente intrigada.

—Cables eléctricos, sistemas eléctricos a futuro. —Sus palabras me toman por sorpresa, pero realmente no sé qué decirle—. Aunque eso sería muy a futuro, quizás años.

Si pienso en todo lo que me ha dicho, realmente la electricidad es un paso muy a futuro. Sé que a Marco le gusta ser precavido, pero, no sabemos cómo se va a concebir la electricidad en este mundo.

—¿Has descubierto algo? —pregunto, mirando al frente.

Algún día estas calles serán renovadas; podré ver un mundo nuevo. Algún día los hogares tendrán todo tipo de elementos para hacer la vida más sencilla. Algún día todos podrán acceder a tecnologías simples.

Si los lamicta no son infinitos significa que debemos encontrar una forma de hacer un uso eficiente.

—Creo que la electricidad puede ser posible utilizando la magia de luz, pero no sé cómo regularla. Realmente podríamos tener electricidad fácilmente, pero no a un nivel que complemente la magia. —La razón por la cual Marco no está muy interesado en traer la electricidad de la misma forma que en su mundo es simple:

"No sirve de nada traer algo que no sabes cómo medir y por consiguiente, controlar." No hay necesidad, y realmente tiene mayor sentido hacer un control con magia.

—Quizás podríamos buscar información en la biblioteca de mis padres en mi otra casa. —Lo miro y él asiente con una sonrisa.

Seguimos caminando, mientras observa las casas y los restaurantes. Por un segundo lo vuelvo a ver, pero rápidamente se desvanece en la penumbra.

—Sería increíble ver cómo la gente empieza a inventar sus propias cosas. Me encantaría montar una academia, hacer de este estado un estado de investigación.

Nos hemos concentrado tanto en amasar dinero, pero es verdad, si quiero hacer el mundo que sueño, todos necesitan apoyar. Una sociedad debe poseer el conocimiento suficiente para sostenerse como población.

Mi deber como reina es guiar a la población por el camino que propongo.

—Es que… —Marco me mira con una sonrisa, viendo cómo la bruma empieza a esfumarse—. ¡Imagínate!

Entrecierro mis ojos al ver la emoción en los suyos.

«Le encanta hablar de las personas».

—Solo pensar en ver a las personas de este mundo diseñando cosas, ver personas que, con sus increíbles mentes, desarrollan el conocimiento, el entendimiento. —Mira hacia las calles, apreciando el paisaje nocturno de la ciudad estatal Karsten. Él señala a un hombre y este, al darse cuenta, nos da la espalda—. Ese hombre podría estar pensando en una forma de inventar, de descubrir.

Marco suspira, sosteniendo su pecho y mirando hacia el horizonte, donde cada casa posee vida y oportunidades.

—De verdad, amo ver cuando la humanidad utiliza su mente para inventar y crear cosas que otras personas puedan usar. O incluso, cuando descubren partes del entendimiento. —Levanta su mano al cielo, mirándolo con anhelo y apretando su mano con fuerza—. Anhelo el día en el que la humanidad se dé cuenta de lo que es capaz, sin ver solo lo malo.

Cierro mis ojos, asintiendo ante sus palabras.

—Ciertamente, me encantaría ver algo similar a las historias que me has contado.

Decir que no se inventa sería falso, pero ciertamente es poco probable que pertenezca a alguien del común.

La educación es un factor clave en ello.

Siento ese cosquilleo en mis manos, ese punzón de anhelo en mi corazón por el futuro. El hecho de que buscaremos nuestros objetivos, el hecho de que avanzaremos con paso firme.

«Me emociona, me emociona ver qué punto puede alcanzar la humanidad».

Marco tropieza, sin darse cuenta se inclina hacia adelante y yo tomo su mano. El me mira a los ojos y ambos sonreímos como cómplices, deseosos por el futuro en el que la humanidad mande sobre sí misma.

Lo sostengo con firmeza, intentando hacerle sentir mi determinación.

«Solo por hoy, le dejaré estafarme».

—¿Aprendiste ya estadística básica? —Su pregunta viene acompañada de ojos sorprendidos, y yo sonrío en respuesta. Saco pecho, orgullosa por haberlo logrado.

Me costó, pero realmente eso hizo que pudiera organizar todo de una forma más exacta.

—Soy una duquesa después de todo, si quiero ser reina, es lo mínimo —respondo, y Marco me sigue viendo con sorpresa.

Cuando miro hacia adelante, me doy cuenta de que estamos en ese lugar. Llegamos de nuevo a ese puente, y con eso él me detiene. Sostiene mi mano con firmeza y, sin mirarme, apunta hacia el cielo, donde las nubes cubren el cielo, dejando solo un leve rastro de la luna.

Lo hace por unos segundos sin decir nada, y antes de que pueda hablar, él empieza.

—¿Te diste cuenta? —pregunta, y puedo escuchar en sus palabras un dolor tan grande, un vacío tan profundo que no siento que pueda alcanzar.

—Sí, me di cuenta en el instante que te vi. —Mis palabras lo hacen sobresaltar, para luego dar un suspiro largo y reír levemente. Siento el temblor en su mano, siento su voz quebrarse.

—Soy un inútil… —su mirada perdida en el horizonte, en un intento de alcanzar las estrellas y esfumarse de este mundo. Su mirada parece esperar la muerte, cansado de todo—. Realmente, no debí venir a este mundo.

«Detente».

Nunca esperé que Marco Luz fuese como el rey león. A simple vista, podrías decir que su resistencia al estrés es alta, pero el Marco Luz que veo tiene tantos problemas como fortalezas.

Aun así, tiene la voluntad de aguantarlos con una sonrisa cuando el deber le llama.

—Murieron muchas, muchas personas que pude haber evitado si tan solo no fuese tan egoísta. —Suelta mi mano, colocando sus manos en su rostro—. Realmente, no esperaba sentir ese sentimiento de nuevo.

«¿De nuevo?»

—Es algo esperable. Aun si tienes la información del futuro, no puedes hacer que todo se cumpla a tu voluntad. Al contrario, las muertes fueron menores gracias a tus acciones. —Mis palabras no le llegan, mi voluntad no le alcanza—. Tú no puedes cambiarlo todo, no tienes ese poder.

Son palabras que él sabe son ciertas, pero de alguna forma se siente culpable. Pone sus manos en el muro del puente, mirando hacia abajo, viendo el agua fluir con delicadeza, reflejando el brillo de la luna y las estrellas.

—Es cierto —responde en seco, y yo abro mis ojos en sorpresa, viendo el viento de la mentira rodear su rostro.

«¿A qué exactamente reaccionó mi bendición?» Marco me da un vistazo, para luego sonreír y suspirar.

—No preguntes más al respecto. Realmente me encantaría decirte sobre eso, pero no puedo, mis manos están atadas. Por el bien de ambos es mejor que no hablemos al respecto. —Una verdad, una verdad que me atemoriza—. Si confío en alguien es en ti.

—¡Mentiroso! —exclamo de inmediato, apretando mis manos y mirándolo con furia—. No lo haces, te guardas todo, quieres hacer creer que puedes generar confianza, pero ni siquiera consideras este mundo como algo real.

Marco no pertenece a este mundo; realmente solo busca encajar dentro, pero todavía no pertenece a este mundo.

—¿Y qué quieres que haga? —Suspira, mirando hacia el infinito con una expresión neutra—. Realmente no tengo nada y, antes de que digas algo, tú sabes cuál es nuestra relación.

Su rostro no muestra emociones, sus ojos son negros y oscuros, ni siquiera el brillo de la luna les puede alcanzar. Su mirada me dice lo que piensa, sin necesidad de usar palabras.

—Yo… —Intento alcanzarlo, quiero alcanzarlo.

—No te considero mi amiga, solo nos estamos usando. Puede que por estar juntos en esto seamos más cercanos, pero aun así tenemos límites.

El viento es turbulento, con un frío que busca rodear todo el mundo que me rodea.

—Yo no te puedo alcanzar, y tú no puedes alcanzarme.

Me mira, sus ojos mostrando un odio profundo, una oscuridad sin límites que absorbe toda la luz que nos rodea.

—Cumpliré mi deber, pero para ello necesito que dejes de molestar.

Su sonrisa me hace retroceder, y mi corazón ha sido atravesado por una espada. No sé qué esperaba, pero es cierto.

Doy media vuelta, viendo que ni siquiera es el tipo de hombre que pensé que era. Empiezo a caminar, alejándome del lugar. No tiene caso, realmente no lo tiene. Pensé que podría ayudarlo, pero realmente no soy alguien capaz de hacer eso.

Pensaba que era firme, madura, pero él me ha demostrado lo contrario.

"Cuanto más lucha una persona contra sus propios demonios, más busca la ayuda de la luz para escapar." Esa frase atraviesa mi cabeza, una enseñanza de mi amada madre que mi padre siempre me decía. Aunque no esté con nosotros, sus enseñanzas vivirán en mí.

Aprieto mis manos y siento cómo viajan dos lágrimas por mis mejillas. Siempre me he considerado lo suficientemente madura para hablar sobre lo que siento. Cuando vi su forma de ser, que se parecía a la mía, pensé que podríamos congeniar.

Nunca imaginé que me haría sentir de esta forma.

Nunca pensé que ver a alguien actuar como yo me haría juzgar mi forma de ser. Intento sostener mis labios temblorosos, pero realmente no sé qué hacer. No me gusta la debilidad, no me gusta ver a las personas débiles.

Marco Luz es alguien que consideré con una gran fortaleza a pesar de no ser como el Rey León. Pero ¿por qué siento que debo estar en su debilidad?

«¿Soy así de hipócrita?»

Para empezar, ni siquiera sé por qué motivo estoy haciendo esto. Realmente quiero saberlo, quiero pensar que hay algo. Mi corazón se ha alivianado, se ha vuelto más débil. De alguna forma, supongo que me relajé de más, dejando que Crusch Karsten fuese un poco más libre.

Sigo siendo yo, pero esas actitudes y emociones que guardaba están saliendo a flote con fuerza.

Incluso yo misma no sé cómo pude ser así.

Si alguien viera a la duquesa de los Karsten llorar, se reiría a carcajadas, sería una burla para toda mi familia. Si se diesen cuenta de que solo soy una persona más, que sufre y se lamenta en silencio.

«Soy una tonta…»

Me levanto, frotándome los ojos y mirando en la dirección donde lo dejé. Realmente creí que teníamos cosas en común, me dejé consumir por su veneno, por su labia.

«Yo soy Crusch Karsten, debo mantenerme firme».

Quizás al tener un secreto que mantener, un objetivo mutuo que cumplir, me di el lujo de ser yo misma. Quizás al final soy yo quien está siendo débil, debí simplemente dejarle cumplir su deber y ya.

«¿Quién es Marco Luz?» Es la primera pregunta que debo responder.

De lo que he visto, puede que todo sea actuado, pero, realmente hay veces en las que puedo ver su verdadero ser.

Uno oculto en el tiempo.

Puedo ver la emoción que le pone a sus proyectos; a sus invenciones. Cuando explica, cuando cuenta sus conocimientos. El trauma que posee Marco Luz debe estar dirigido por su forma de ser cerrada. Entiendo que no confíe en nosotros, pero algo lo está consumiendo.

Ser una luz, ser una luz es el significado de ser un rey.

«Debo ser mi propio rey para poder ayudar a los demás».

Debo ser quien comande a Crusch Karsten y a la duquesa Karsten.

Empiezo a correr, dirigiéndome hacía ese puente. Yo también he experimentado muchas cosas, asi como he sufrido momentos de debilidad. Pensar que las personas son débiles por confiar en un ente también está mal.

Debo cambiar, debo cambiar si quiero ser la mejor versión de mí misma.

«Quiero conocerlo más.»

Avanzo a paso rápido, y cada vez estoy más cerca del puente. No sé si este allí, pero realmente necesito hacerlo, necesito ser quien quiero ser.

Corro con todas mis fuerzas, dando un cruce para ver ese puente.

Abro mis ojos, viendo que sigue ahí, mirando hacía el vacío. Su cuerpo empieza a brillar, y me doy cuenta de que intenta hacer.

—¡Marco! —exclamo, corriendo hacía el usando mi magia para acelerar el viento en mi espalda. En un instante estiro mis brazos, y ambos rodamos por el suelo hasta que quedo por encima de él.

El me mira con sorpresa, pero en sus ojos sigue solo habiendo oscuridad.

—¡Dime! —Exclamo tomándolo de la chaqueta—. ¿¡Que dolor es tan fuerte como para querer morir!?

El me mira, desviando su mirada, pero en ese instante lo tomo de sus mejillas, haciendo que solo pueda verme a mí. Lo miro con irritación, mientras contengo las lágrimas de furia en mi rostro.

—Yo no soy igual a los demás, no soy igual a quien narra esos libros del futuro. —Sus labios tiemblan, su mirada se pierde en mis ojos. Con un tono destruido y cansado, como si ya el mundo se hubiese acabado continua—: Yo no soy tan resistente, no puedo soportar eso, ese dolor, ese sufrimiento.

La batalla debió ser muy dura para él, realmente debió ser dolorosa. Marco es fuerte, incluso ante el dolor. Se ha llegado a fracturar el brazo o quemando su cuerpo entrenando, gracias a Félix que lo cura pude darme cuenta de que su rango de dolor es incluso más amplio que él mío.

Para que el reaccione así; lo que sufrió debe ser a una escala que no logro imaginar.

—Si puedes, puedes hacerlo. —Lo miró fijamente, intentando trasmitirle mi determinación.

A mí no me molesta dar afecto, de hecho, considero que soy bastante honesta cuando siento algo. Aun así, de alguna forma él ha estado haciéndome sentir incomoda. Hoy tomé su mano, y lo estoy sosteniendo para ayudarlo.

Mis lagrimas caen en sus mejillas, resbalándose hasta tocar el suelo.

Hoy es la segunda vez que sostengo a alguien en las puertas de la muerte, mientras mis lagrimas no dejan de fluir.

—Estamos juntos en esto, no me importa si eres débil, no me importa si muestras dolor. Marco Luz, sé que lo que haces es difícil. —Pongo mi cabeza en su pecho, intentando ocultar mi vergüenza—. Realmente no puedo imaginar el dolor que estas sufriendo, pero tú tampoco puedes imaginar el mío.

Lo que debemos hacer como personas en la misma situación es muy simple, tan simple que no sé porque no había pensado en ello.

—El pasado es él pasado, tu pasado no tiene por qué afectarte, quiero que vivas el presente, el ahora. —Lo sostengo con más fuerza. Quiero que mis palabras le lleguen, que lo ayuden a salir adelante.

Si yo soy yo misma él también puede serlo.

—Marco Luz, tu ni siquiera te das cuenta, pero muestras tus emociones todo el tiempo; puedes engañar a todos, pero a mí nunca me has engañado. —Me levanto, mirándolo fijamente a los ojos—. No puedes usar tus tácticas en mí, asi que si quieres estafarme debes ser tú mismo. Crees que para encajar debías actuar como los otros necesitan, pero conmigo eso no funciona, en cambio, quien pertenece es ese Marco que sonríe cuando habla de sus inventos, cuando mira hacía un futuro próspero.

No sé que clase de rostro estoy haciendo, pero, no me puedo detener. Incluso si quisiera hacerlo.

«Mis emociones han tomado el control».

—Aquel que se entristece viendo las penurias de la gente, aquel que busca formar de hacer un poco más alegre la vida de todos, aquel que se esfuerza al máximo por el bien de todos. Aquel que no le importa aumentar su carga si con eso cumple su objetivo, aquel que también necesita apoyo para salir adelante. —Cierro mis ojos unos segundos, intentando pensar cuando me di cuenta de todo esto—. Aquel que hace que todos lo admiren, que confíen en él y que busquen su apoyo. Aquel que intenta mejorar, que busca cambiar y que también busca pertenecer a este mundo.

—Yo… —Marco me mira con ojos incrédulos, sus labios temblando y sus ojos vidriosos—. Yo no quiero seguir sufriendo.

En ese momento rechazo con mi cabeza, puesto que no es algo que yo pueda cambiar.

—No te puedo prometer que no sufrirás más, lo que si te puedo prometer es que podemos sufrir juntos. —Tomo sus manos, trasmitiéndole mi calor—. Sé sobre él futuro, sé sobre ti; Sé que escondes un poder del que no puedes hablar y no voy a indagar sobre él, sé que eres un mentiroso, sé que eres fuerte; asi como sé que eres débil. Nunca me engañaste, ninguna mascara tuya me ha afectado, Marco Luz. Eres como yo, solo que llevado a un extremo que nunca alcanzaré.

Gracias a ti nunca alcanzare ese extremo, gracias a ti veo otro camino que también me lleva a mi objetivo.

—Para mí nunca has sido otra persona, nunca has sido quien crees que estas mostrando.

Sonrío, entrecerrando mis ojos y mirándolo fijamente. Puedo ver al que siempre he visto, pues nunca he visto a alguien más. Sus cambios de actitud, su forma de escapar de la realidad.

No eres el rey león, no eres alguien que pueda hacerlo todo por si mismo, ni mucho menos alguien que mantiene una sonrisa en todo momento. No eres quien crees que puedes mostrar.

Pero está bien así, pues…

—Para mí siempre has sido Marco Luz.

El contorsiona sus labios, pero antes que pueda decir algo me escapo de encima de él y me arrodillo para acostarlo en mis piernas. No dejo que hable, no quiero que me diga más, solo quiero que sienta mi presencia, que vea que está acompañado.

Que sienta que pertenece a este momento.

—Quédate así, sin decir nada. —No necesita hacerlo, no necesito saberlo. Todo lo que quiero es que pueda ser el mismo. Sonrío, intentando ver esos ojos que por fin están reflejando algo—. Puedes ser tú mismo, no puedes engañarme; asi que puedes romper tus barreras ahora mismo.

El me abraza, y yo sonrío en respuesta.

No me había dado cuenta, pero fue siendo débil que encontré la fortaleza para ayudarlo. Quizas siempre estuve equivocada, quizás la fortaleza no es algo que pueda definir en palabras.

No es algo que pueda estigmatizar de esa forma.

—Gracias… —Siento sus manos sostener las mías, sosteniéndome con fuerza. De alguna forma siento algo extraño, un sentimiento cálido, fuerte y directo.

No sé qué pueda ser, pero realmente quiero seguir aquí.

No necesita decirme nada, solo necesita drenar sus malas energías. No lo voy a forzar, solo voy a dejar que pueda fortalecerse, que pueda seguir adelante. «No pensé que yo misma encontraría fortaleza dándole fortaleza a alguien más».

Ese temor que sentía por la llegada de las elecciones se ha esfumado.

—Vamos a salir adelante —dice, separándose de mis brazos y mirándome con firmeza—. ¿Me dejas invitarte a otra cita?

Sonrío, viendo que ya está intentando estafarme de nuevo. Miro a sus ojos, y la bruma que sentí antes se desvanece lentamente. Es un mentiroso, pero cuando se trata de estafarme sus ojos cambian de inmediato.

Asiento, sosteniendo mi sonrisa.

«A veces, la vida de una persona normal es más rica que la de una duquesa».

—Si.