Capítulo 4
La Reunión: Parte Final.
Crusch se pone de pie con una expresión severa y formal. Su postura erguida y sus palabras resonantes captan la atención de todos.
—El 60% de nuestras fuerzas perdió la vida en la guerra. Pasamos del 20% inicial a un doloroso 60% después de que el enemigo consumiera los cristales, teniendo mayores bajas en el primer frente de batalla. Además, otro 20% está actualmente incapacitado y bajo cuidado del Ministerio de Salud. Nos encontramos en una situación crítica ante un posible nuevo ataque; aunque hemos iniciado el reclutamiento de nuevas tropas, la situación sigue siendo compleja.
El éxito en la batalla con tan pocas fuerzas es notable, especialmente considerando que no contamos con la intervención de ningún santo de la espada o individuo excepcionalmente poderoso.
El problema es que, igualmente, se perdieron muchas vidas durante la guerra.
Vidas de personas con sueños y esperanzas. Esta reducción es crítica, pero esta debilidad se convertirá en una fuerza, pues todas las ciudades intentarán hacer algo, limitándose entre sí.
—El presupuesto debe incrementarse para la reclutación de nuevos soldados, así como la sanación física y mental de nuestros soldados. —La propuesta de Crusch no tiene peros, así que se acepta sin ningún problema—. Mientras las otras ciudades deciden que hacer, debemos juntar la mayor cantidad de fuerza.
Pronto el reino me otorgará las tierras de Roswaal, por lo que la batalla será con la economía.
La pérdida de Flynn, a mis manos, también es un golpe grande para ellos en este momento. Muchas personas buscarán unirse a nosotros, trayendo a sus familias a Irlam en busca de seguridad.
Es por ello por lo que estamos planeando la construcción de nuevos apartamentos: viviendas pequeñas y asequibles que puedan ser adquiridas o alquiladas por individuos solitarios.
Tras el informe de Crusch, Karl, ministro de infraestructura, toma la palabra.
—El crecimiento exponencial de Irlam se gestionará mediante la construcción de nuevos apartamentos. Sin embargo, nos enfrentamos al desafío de construir edificaciones de gran altura. Hemos iniciado mejoras en el hormigón, y con la implementación de acero esperamos superar la barrera de los siete pisos que el material actual no es capaz de soportar.
Aunque hay castillos de gran tamaño que superan los diez pisos de altura, en un apartamento, construir edificios es una tarea diferente. Es como comparar un palillo con una botella; debido a su mayor área de apoyo, las botellas se mantienen fácilmente, mientras que un palillo es prácticamente imposible mantenerlo levantado.
Un edificio, por otro lado, requiere materiales que puedan soportar la tensión, como hormigón más fuerte y flexible. No soy un experto en el tema, pero sé que se necesitarán numerosas pruebas y ajustes.
No basta con usar lagmita de tierra; debemos garantizar la resistencia ante desastres naturales y el peso estructural.
Lina, ministra de salud, se levanta a continuación. Fue rescatada por Emilia en la capital y, tras sacarla de los barrios bajos y estudiar bajo la tutela de Emilia, fue reconocida por su potencial como sanadora.
Desde entonces, pasó de ser una persona común a ser ministra encargada de administrar la salud en Irlam.
—La situación actual es sumamente crítica. Nuestros planes previos no contemplaron una cantidad tan alta de bajas. Es probable que necesitemos recurrir a la asistencia de nuestros aliados políticos. —Llevo mucho tiempo considerándolo, puesto que Frey no me es de fiar, sin embargo usar nuestra alianza con él para solicitar un escuadrón de sanadores en Irlam no es mala idea, pero me preocupa hacer uso de su poder—. Los heridos no solo han sufrido daños físicos; los sobrevivientes están enfrentando serias secuelas psicológicas. Los efectos devastadores de la guerra impactaron no solo el cuerpo, sino también la mente de nuestros soldados; algunos ni siquiera pueden hablar a pesar de estar perfectamente sanados.
Tras esta guerra me di cuenta de una gran falencia que tiene la ciudad.
—Además, urge aumentar la producción de pociones curativas mediante la contratación de más alquimistas. En este momento, nuestros recursos son insuficientes para hacer frente a la demanda.
Emilia interviene antes de que yo pueda hablar.
—La salud tanto física como mental de nuestros soldados es nuestra prioridad absoluta. Es evidente que las medidas actuales no son adecuadas. Por lo tanto, decreto la implementación de medidas de emergencia. Nos enfocaremos en mejorar el bienestar de nuestra población y adquirir los recursos necesarios para la curación.
Emilia mira a todos con determinación.
—Estableceremos el Hospital de Irlam, y el Ministerio de Salud desarrollará soluciones basadas en datos para abordar los problemas mentales y físicos de nuestros soldados, que son nuestra prioridad en este momento.
Levanto la vista y percibo que Emilia está pensando lo mismo que yo.
—Si es necesario, utilizaremos nuestros fondos que tenemos en reserva. En la situación actual de Irlam, no podemos permitirnos esperar por recursos adicionales. Necesito que todos ustedes redacten las propuestas para su aprobación lo más pronto posible.
Emilia dirige su mirada hacia Otto, quien la observa con sorpresa. Entonces, yo tomo la palabra, mirando a todos determinado.
—Para llevar a cabo esto, designaremos a un nuevo ministro encargado de la gestión de nuestros fondos. La persona más idónea para este cargo es alguien que pueda cubrir el cargo de forma excepcional. Otto Suwen ha demostrado poseer un talento excepcional para las finanzas, por lo que será él quien se encargue.
—Otto Suwen será nuestro nuevo ministro de Economía —declara Emilia con firmeza, desatando aplausos entre los presentes.
Otto me lanza una mirada rápida, y detrás de mi sonrisa, sabe que todo estaba planeado.
Emilia se sienta y coloca las manos sobre la mesa, indicando que es mi turno de hablar. La situación actual es crítica, y mis palabras deben ser claras y concisas.
—Ya saben lo que está sucediendo con Costuul, el marques Harald Costuul está alegando que somos miembros del culto, aprovechándose de lo que él hizo durante la guerra.
Todos asienten, por lo que continuo.
—El juicio inicia mañana por la noche y terminará a más tardar a medio día, por lo cual será crucial la colaboración de todos mientras no estamos. Llevaremos solo un escuadrón para protección del testigo. —Aprieto mis manos, mirando hacia la ventana—. Lo llevaremos por tierra y vigilaremos por aire, de esa forma impediremos cualquier altercado.
Si lo que tengo en mente es lo que va a suceder, no van a atacar; hacer eso sería admitir que tiene algo que ver. En cambio, lo que van a hacer es encontrar una forma de inculparnos, probablemente usando a Erick para que nos traicione de vuelta.
Lo usarán como agente doble, mostrándole que su amada sigue con vida.
—Damas y caballeros, creo que todos saben la situación en la que estamos actualmente.
Tras mis palabras las miradas de todos se vuelven sombrías, unos tragan saliva, otros miran con profunda tristeza. Saben que Roswaal abandonó su puesto como marques, pero no saben la historia completa, así que es hora de que lo sepan.
—Roswaal L. Mathers se ha unido con el enemigo, con un enemigo desconocido que probablemente esté con el culto de la bruja. —Mi mirada severa detiene las palabras de todos, veo sus labios temblar, sus ojos mirar a todas partes—. Los detalles del suceso serán enviados en el informe número ochenta y tres, pero deben saber que lo sucedido hace que nuestros mayor apoyo, así como la persona que nos protegía del resto, se haya ido.
¡Pam!
Múltiples golpes a la mesa se escuchan, y las miradas temerosas de todos me llegan al corazón. Todos se miran los unos a los otros, mientras que yo uso mis manos para detener sus palabras.
—Entiendo su miedo, de hecho, yo también estoy temeroso.
Claramente la razón de nuestro crecimiento también es gracias a Roswaal; su influencia fue la clave para que múltiples nobles pusieran toda su confianza. Además de eso nos protegía de ataques económicos, ya que nadie se quería meter con él.
La situación con Costuul es diferente, ya que fue orquestada por ambos, el culto y Roswaal.
—Pero no podemos dejarnos llevar por el miedo únicamente. Seguiremos haciendo nuestro trabajo a pesar de todo.
Y no solo eso, Roswaal se llevó todos los libros importantes, y todas las cosas que me podrían ayudar. La mansión principal, donde estaban los mejores inventos que hizo, también estaba mayormente vacía.
Asi como Annerose y Clint, de quienes no hay rastro.
—Roswaal L. Mathers daba un valor agregado a nuestra campaña, así como a la ciudad. —Aprieto mi puño, mirándolos determinado—. Ahora deberemos brillar por nosotros mismos.
Yo nunca pedí ayuda a Roswaal, pero fue su familia quien desarrolló Costuul. Mi orgullo no me permitió pedírselo, y ahora lo lamento con todo mi ser. Pude haberme ahorrado años de investigación, usado mejor sus conexiones.
Aunque, de cierta forma, ahora podré conseguir gente de confianza por mí mismo.
«Y ya tengo a mi nuevo valor agregado».
—Entiendo que son noticias críticas, y es nuestro deber hacer algo con ellas. Esta información se mantendrá confidencial, ya que será clave durante el juicio. Será un golpe duro para Irlam, pero, también será nuestra oportunidad de hacer conexiones de calidad.
Hago una pausa, sonriendo levemente.
—Roswaal me otorgó todas sus tierras y propiedades, por lo que tenemos una ventaja con respecto al resto.
Sus miradas se relajan un poco, pero solo eso: un poco. Ciertamente eso no significa nada. Que Roswaal regale tierras es un hecho sin precedentes, en especial de alguien que acaba de traicionar al reino, pero eso no va a impedir que luchemos por las mejores tierras.
Ya todos saben cuáles son los terrenos que tiene Roswaal, el problema es que mi rango nobiliario tiene que aumentar nuevamente. Si no aumenta puede que me quiten gran parte del terreno, para ello, debemos hacer vernos como los héroes que somos.
—Nuestra situación es crítica, por suerte no nos pueden quitar Irlam. —Pongo mi mano en mi pecho—. Ahora, estoy seguro de que todos están atento a las maquinaciones del culto de la bruja, unos en mayor parte que otra. Nosotros somos enemigos declarados del culto, por lo que va a ser normal que sus miembros intenten entrar a Irlam.
Debo desarrollar un método de identificación eficaz del miasma. Algo que indique quien lo posee en su cuerpo, así sea un arma de doble filo para mí.
—Ahora, como miembros del ministerio cada uno debe saber la situación, a partir de ahora voy a comentarles a todos la situación con Roswaal, su historia. —Los miro con determinación, y puedo ver la mirada preocupada que les asecha.
Puedo ver la mirada dolorosa de Frederica.
Les cuento la historia, asi como su acto asqueroso de cambiar su alma, guardando las almas de sus decendencias para obtener más poder. También, les cuento su motivo actual, asi como que hubo alguien manipulando todo en las sombras.
Les cuento que los cristales que usaron para transformarse contienen miasma, así como que Flynn, quien es un discípulo de uno de los grandes sabios, es un cultista.
—El mismo reino de Lugunica posee miembros del culto, asi como uno de los sabios, el Gran Sabio Bordeaux, es el mayor sospechoso de ser miembro del culto. —Termino de explicar, colocando mi mano en el hombro de Emilia—. Tenemos que superar esto, pero para ello necesitamos que todos los ministros estén en sus cargos, velando tanto por la seguridad de Irlam, como de sus vidas. Una vez las cosas estabilicen todos los ministros deberán tomar entrenamiento de armas y defensa personal, claro que todos deberán tener sus escoltas.
Las miradas de todos pierden color, el temor, la ansiedad, el estrés. Todo se arremolina en su interior. Estas personas son solo seres humanos normales que hasta hace poco no tenían la menor idea de todo lo que sucede en este mundo.
Incluso Frederica, hasta hace poco no sabía mucho.
Emilia, Otto y Crusch son quienes más saben. Debe ser difícil, pero sin duda no puedo hacer esto solo, necesito que cada uno cumpla su deber a la vez que se mantienen atentos a cualquier presencia del culto.
—Les cuento esto porque es imposible para nosotros sobrevivir sin la ayuda de cada uno. Como ministros, su rol es el de proteger a toda la población desde su área. —Aprieto mis manos, mirando a todos con firmeza—. Hicieron un contrato usando su alma, y aunque vean la situación crítica…
Hago una pausa y miro a los ojos a Emilia. Ella se levanta, colocando ambas manos en la mesa, inclinándose para dar una mirada directa a cada uno de los ministros.
—Aunque sea una situación crítica, de nuestras acciones depende la vida de la población. Yo, Emilia, me encargaré personalmente de ser la primera en poner orden si hay un ataque del culto. —Emilia coloca su mano en su pecho—. ¡Somos el enemigo del culto de la bruja! Debemos temer, pero también estar orgullosos de ser quienes combaten el mal.
Emilia los mira con determinación palpable, y aunque sus miradas siguen temerosas, cada uno de ellos se levanta.
—Nuestro deber es proteger a la gente que amamos, nuestras familias y a la población. Todos nosotros ya hemos declarado nuestros nombres, y el culto lo sabe, por ello es importante que lo tengan claro.
Emilia muestra una actitud única. Su presencia se siente grande, su aura se siente preparada. Puedo verlo, lo que antes le faltaba, puedo ver la determinación de un gobernante en sus ojos.
—Protegeremos a Irlam con nuestro sudor y sangre.
Sonrío, cerrando mis ojos, sintiendo el orgullo en mi corazón.
«Aposté por la persona correcta.»
—¡Ganaremos el juicio! ¡Seremos los héroes que este reino necesita! —exclama, y el resto sonríe.
Crusch y Frederica están completamente sorprendidas. La verdad es que yo también, pero me gana más la felicidad.
—Como ordene, ¡mi reina! —exclaman todos, y con eso la reunión termina.
