Capítulo 11
Lo que mi Corazón Anhela.
El recuerdo vuelve a atravesarme, como si fuese una advertencia del destino.
Fue así, luego de hablar, ella me lo dijo todo. El estrés de manejar los asuntos con Irlam la estaba haciendo olvidarse de tejer; no le quedaba tiempo. Se había dado cuenta de que quería seguir un camino y ser secretaria se lo impedía.
—Pero quiero ayudar, no quiero que estes solo haciendo todo eso. —Cuando ella me lo dijo mi corazón sintió un dolor aún más fuerte que antes.
A mí me dolía que ella me dejase porque quería estar con ella, y a ella le dolía no poder ayudarme. Ese dolor que me carcomía se convirtió en fuerza, y mi nombre se convirtió en una promesa.
—Soy Otto Suwen. Aunque tenga muchas dificultades, siempre saldré adelante. —Sonreí y la miré de frente, sin temor alguno—. Si eso es lo que sientes, entonces seré más fuerte e inteligente, de esa forma mi trabajo será más sencillo y tu podrás cumplir tu sueño.
Para cuando me había dado cuenta, estaba tomando su mano. Sentía mi cuerpo caliente, mi corazón latía hasta querer salir corriendo. En ese momento, en frente de los sentimientos de Rem, me hice más fuerte.
—Verte cumplir tu sueño y ser feliz me ayudará más que verte triste en un trabajo que no quieres. —Se lo dije de frente, y vi como sus lágrimas salieron—. Sé feliz, que yo también lo seré.
Luego nos recostamos, tomados de la mano como ahora. Ambos mirábamos la luna mientras compartíamos nuestras emociones.
«Si, justo como en este momento».
—Sabes… —Rem se limpia las lágrimas de la risa, para luego inclinarse y limpiar las mías—. Lo que más aprecio en una persona es la honestidad, creo que, sobre todas las cosas; parece que apenas me doy cuenta de ello.
Ella me acaricia lentamente la cabeza, y yo no puedo hacer más que admirarla, que evitar lanzarme y abrazarla.
—Me gusta saber que nos comunicamos, me gusta ver que cuando te digo algo buscas mi punto de vista, y que me compartas el tuyo buscándome hacer sentir bien también me gusta. —Ella me sigue mirando, acariciando mi mejilla con delicadeza, «Aunque debería ser yo quien estuviese haciendo esto»—. Me gusta que cuando estás mal me lo dices, que cuando no te gusta algo eres capaz de decirlo de una buena forma.
Esto, en parte, se lo debo a Crusch. Me di cuenta de mis actitudes en contra de mí cuando ella me lo dijo. Fue ella quien me hizo dar cuenta de eso; si yo no comunicaba cuando me sentía mal, el único que iba a salir lastimado iba a ser yo.
«Pensar que eso hizo que Rem me viese mejor».
—Eres considerado, tierno, juguetón y bastante inocente, jeje. —Intento hablar, pero veo que su risita no se detiene, así que decido solo sonreír—. A pesar de eso has cumplido tu palabra. Eres un poco torpe, asi como despistado para ciertas cosas, pero esas cosas te hacen como eres.
Me suele hacer sentir incomodo que me digan estas cosas, pero que vengan de ella me hace sentir como si fuese la mejor persona del mundo. Me hacen sentir vulnerable y protegido al mismo tiempo.
El amor es tan contradictorio que, si no supiese como apreciarlo, me perdería en su laberinto.
La miro a los ojos con firmeza, y decidido, lo digo:
—Quiero mudarme contigo. —Sostengo su mano y veo su mirada. En vez de sorpresa, hay una sonrisa, en vez de molestia, solo hay alegría.
—Jeje, supongo que podemos hacerlo. —Rem sigue riendo, y con eso mi corazón está feliz. Aun si hay muchos problemas, aún si hay todavía muchas cosas que solucionar—. Yo… para ser sincera, quería proponerte eso desde antes de esta tragedia. Sé que mi hermana y tú no habían interactuado mucho, sé que la situación no es buena y que debería estar concentrada en salir adelante.
Sostengo su mano con firmeza, intentando darle parte de mi determinación.
—Yo no sabía que esto sucedería, mucho… ¡mucho menos que mi corazón tendría que destruirse en mil pedazos de un momento a otro! —Sus lágrimas salen, su sonrisa se mantiene mientras sigue llorando—. Yo, yo solo quería tener una vida tranquila… No, no quería que sucediese, ¡ESE MONSTRUO! Él nos crio, nos otorgó una esperanza a las dos.
Su mirada se pierde, y el brilloso lago se convierte en la noche; una noche nublada que no deja ver más que el abismo.
—Yo pensaba que nos quería…
Quiero abrazarla, decirle que todo estará bien, pero debo contenerme; Rem en este momento necesita dejarlo salir.
—Mi hermana está mal, mi salvador en realidad es un monstruo, la ciudad corre peligro de ser arrastrada por el culto, mucha gente a muerto ¡y aquí estoy, sintiéndome feliz! —Golpea su pecho, mirándome con firmeza mientras sus lágrimas caen sin parar.
Abro mis ojos, sintiendo una punzada de culpa en mi pecho. Sé muy bien que no es mi culpa, que no está bien sentirme así, pero «¿cómo puedo no hacerlo cuando la persona que amo está llorando en frente de mí?»
—Rem. —Suelto su mano, acariciando su mejilla levemente. Ella la toma, presionándola mientras solloza ligeramente—. No intentes desprestigiar lo bueno en tu vida pensando que deberíamos concentrarnos en lo malo. No hay sentimientos que no deberías sentir, solo está lo que sientes.
Mis mejillas se calientan, mi sonrisa sale por sí misma mientras que todo lo que mis ojos pueden detallar son sus lágrimas bajando por sus mejillas. Una de ellas choca con mi mano, y un fuego se enciende en mi interior.
—Lo aprendí por mí mismo, durante mi travesía en busca de una vida. Lo aprendí interactuando con todos, así como lo aprendí al verte. —La forma que cada uno tiene de sentir, de reaccionar—. Tu hermana no querría que estuvieses triste por ella todo el tiempo, y ese monstruo no merece una sola lagrima tuya; son muy preciosas como para desperdiciarlas en él.
La miro fijamente, haciendo que sus ojos solo puedan verme en este momento.
—Lo que sientes está bien; acéptalo, pues tanto la tristeza como la alegría que sientes forman parte de la Rem en frente de mí. —Sonrío, tratando de hacerle llegar mi calor—. Puedes ser feliz en tu tristeza y triste en tu alegría, lo importante es que saldrás adelante.
Quiero disipar sus dudas, quiero que pueda mirar hacia adelante sin sentir que lo único que debe hacer es sufrir.
—Somos lo que somos, estamos juntos y saldremos adelante juntos. —Ella asiente, sus manos aferradas a la mía. En este momento siento que debo ser una roca, un pilar capaz de sostenerlo todo—. Está bien que sufras, pero también está bien que seas feliz.
Ha pasado mucho tiempo desde que pasó, desde que la vi pensar mal de sí misma. Nunca se puede estar en lo alto siempre. Verla así que duele, pues sé muy bien todo el esfuerzo que ha hecho por cambiar.
Me levanto, tragándome mi vergüenza y, con una sonrisa sincera, la miro a los ojos. El reflejo de la luna y el firmamento en sus ojos me hace dar más fuerza. Su mirada esta fija en mí, y eso es todo lo que necesito para convertirme en el sol que le dará brillo a esa laguna en sus ojos.
—¡Yo, Otto Suwen! —Exclamo, soltando sus manos y golpeando mi pecho con fuerza.
De la misma forma que antes, ahora le hago otra propuesta. Sé que no es un buen momento, pero sé que no me estoy aprovechando. Lo hago porque mi corazón y su corazón están unidos, porque quiero ser quien se la haga sonreír.
— Hijo de Mazeran Suwen y Framir Suwen, ¡juro ante el GRAN dragón de LUGUNICA! ¡Juro ante la luna y el hermoso lago en tus ojos! —La miro determinado, mientras ella abre sus ojos en sorpresa, sus lágrimas saliendo y sus labios temblando, intentando sonreír—, ¡Me haré un hombre digno de tu sonrisa! ¡Lucharé por el bien de todos y…
Me arrodillo sobre el césped, mirándola de frente mientras ella me da una mirada sorprendida. Sus ojos fijos en mí, su dolor que quiero acompañar.
—Te protegeré, acompañaré y me mantendré contigo para hacerte feliz. —Cierro mis ojos, tragando mi corazón que busca salir. Cuando los abro, veo su mirada, mientras su mano cubre sus hermosos labios—. Sé que tengo muchos errores y tampoco creo que todo vaya a ser perfecto, pero lo que sí puedo decir es que estaré ahí, tanto en lo bueno como lo malo. No importan los problemas, pues mientras estemos juntos sé que encontraremos una manera de salir adelante.
A pesar de todo eso mi corazón está alegre, a pesar de todo eso sigo queriendo avanzar. Hoy el cielo está más hermoso de lo que las canciones pueden contar. Hoy el cielo está más hermoso que lo que mis ojos pueden apreciar.
«Esto no era lo que tenía planeado».
De alguna forma mi cuerpo se movió por sí mismo, mis emociones acaban de jugar conmigo.
—Todo lo que quiero es verte feliz, verte sonreír y darte mi hombro cuando sientas que quieres descansar.
Escucho el zumbido de mis amigos. Varias luciérnagas llegan, arremolinándose junto a nosotros.
«¡Ya era hora!» «¡Dile!»
Los animales son un mundo en sí mismo, pues, aunque muchos no lo crean, tienen una forma diferente de consciencia. Tras recibir su señal me doy cuenta de su plan, por lo que sonrío enormemente.
—Puede que me falten muchas cosas, e incluso si una mano me falta… —Entonces ella baja, una lechuza blanca, sosteniendo en su pico mi regalo. Sé que no es un gran momento, sé que hay muchos problemas.
Pero no veo el problema a dar un poco de luz en medio de este caos.
Después de todo, se lo acabo de jurar.
—Seré esa luz que se mantenga encendida cuando te sientas apagada. —La lechuza deja caer un collar en mi mano, y la sorpresa en sus ojos es evidente.
Las luciérnagas danzan entre sí, rodeándonos y extendiendo su brillo hasta las estrellas. Pero el único brillo en mis ojos es el de la persona en frente de mí. Su sonrisa es el único brillo que ilumina la mía.
—Me gustas… —sale de mi boca, y sus ojos se achican, su mirada se baja mientras toma el collar.
—Es una aguamarina, lo traje para… ¡Ay! —Un picotazo en mi cabeza me hace gritar un momento. Miro molesto en dirección a la lechuza, pero esta me mira molesta a mí.
«¡Yo fui quien lo trajo!», dice la lechuza mientras intenta volverme a picotear.
Empezamos a forcejear, pero de un momento a otro su ataque me hace caer de espalda. Cuando me doy cuenta, Rem solo me mira desde arriba con sus ojos bien abiertos, mientras que se inclina para mirarme mejor.
«Ugh… creo que lo arruiné».
La miro con temor, pero rápidamente empieza a sonreír.
—¡Jajajaja! —ambos empezamos a reír, mientras la lechuza intenta picarme por haberle robado los créditos, Rem solo puede seguir riendo.
Para mi está bien verla triste, de hecho, me alegra que se haya sentido así y también que se desahogase. Pero me encanta ver su sonrisa, así que no puedo evitar intentar ver su sonrisa siempre que hay una oportunidad.
«Dame un poco de cara…» le pido a la lechuza, y esta deja de picotearme.
Esta lechuza es una mascota que rescató poco antes de su viaje, por lo que ella suele hablar con Rem a través de mí. Es sorprendentemente inteligente, e incluso para el resto de los animales que he conocido, su inteligencia es inigualable.
—Rem. —Tomo una punta del collar, y la lechuza toma la otra. Su cabello revolotea por el aire, pero su mirada no deja de fijarse en mí—. Quiero estar contigo, tanto en las buenas como en las malas, ¿me lo permites?
Sé que tanto Rem como yo nos queremos, y sé que debería decir "te amo", pero, el peso de esas palabras todavía es mucho para mí. Amar es el último paso, el sentimiento más fuerte de todos.
Entonces, justo cuando pongo el collar ella se inclina hacia mí.
—Tú también me gustas. —susurra a mi odio, y con eso, siento el llegar de una nueva etapa. Con eso siento el venir de un nuevo futuro: Un futuro lleno de esperanza.
Tengo la suficiente determinación como para ir por quienes me importan y dar mi otra mano si es necesaria. Por ella pondría mi cuerpo enfrente del gran dragón e incluso de la bruja de la envidia si es necesario.
—Este collar me lo dio mi madre hace mucho tiempo, está destinado para la persona de la que me enamore. —Imbuyo maná, haciendo que su piedra brille en un azul celeste como sus ojos—. El collar es capaz de almacenar maná y facilitará tu conexión con la magia de agua, espero te sirva mucho.
Ella mira el collar en su pecho, sosteniéndolo en sus manos mientras sonríe.
—Yo no tengo preparado nada, lo siento. —Su mirada se baja un segundo, pero yo la levanto con mi mano. Sostengo su mentón y, con mis mejillas y orejas ardiendo, intento hacerme el fuerte:
—Tu sonrisa es el único regalo que necesito. —Ella me mira, para luego sonreír y entrecerrar sus ojos.
—No te queda. —Suelta una pequeña risita, y luego se levanta. Mira el cielo, suspira y me extiende su mano—. Vamos a empacar, ¿sí?
Mientras caminamos mi mente empieza a volver a su lugar. Mis nervios vuelven y ni siquiera puedo hablar. Miro a su lado, viendo que está completamente sonrojada.
«Parece que ambos sucumbimos a nuestras emociones». Marco me lo advirtió, pero parece que no pude hacer nada.
Por suerte, no me arrepiento de haberlo hecho.
Desvío la mirada, y la lechuza se pone en el hombro de Rem.
—Todavía no le has dado un nombre, ¿cierto? —pregunto, intentando romper el hielo.
Rem mira hacía la lechuza, luego se pone a pensar, mirando hacia el cielo por un momento y murmurando suavemente. Rápidamente abre los ojos, como si hubiese llegado a la respuesta.
—Nova, ¿qué te parece?
—Significa «nueva», ¿no es cierto? —pregunto, y ella asiente.
La lechuza reacciona al nombre, revoloteando sus alas y yendo hacía los árboles gritando su nombre. Sonrío, viéndola hasta perderla de vista.
—Parece que le gustó. —La miro, y ella sonríe.
—Me alegro.
Ambos empacamos mis cosas; con su ayuda no tardamos mucho tiempo. Termino de alistar mis carpetas y documentos mientras ella me ayuda a bajar la ropa y demás. Ya debe ser el día siguiente, por lo que lo mejor es que partamos.
—¿Mañana me ayudas a llevar a mi hermana? —pregunta mientras termina de subir una caja al carruaje—. Quiero llevarla por la tarde ya que Emilia le dará un tratamiento por la mañana antes de irse.
Tengo que hacer varias cosas, ahora tengo que observar los documentos resultantes tras la guerra. Como me encargaré de la economía necesito también observar cómo va a fluir el dinero durante y después del juicio.
Esto ya no es más a una pequeña escala; con los nuevos contratos, las decisiones tomadas y los planes de acción que tenemos todo debe iniciar perfecto.
Aun así, seguro puedo despertarme un poco más temprano para organizar todo.
Soy joven, debo aprovechar esta explosión de energía en mi interior para crear el futuro que deseo.
—Claro, espérame en el parque frente al ministerio. —Le sonrío, y ambos miramos con alegría que todo está empacado.
Realmente siento que es apresurado, pero también siento que estoy listo.
«¿Dónde viviré?» pregunta Luck, mi amigo. Parece un poco asustado porque piensa que lo voy a abandonar.
Los dragones de tierra forman vínculos fuertes con sus amigos, ambos hemos pasado por muchas cosas juntos. Acaricio su cabeza levemente, sonriendo con calma.
—Voy a hablar con Marco, ambos podemos comprar un terreno para que ustedes tengan más libertad y compañía. —Su mirada ahora se ve un poco preocupada—. Él también se mudará en algún punto, Grímnir puede ser tu compañía.
Su cabeza se baja un poco, y puedo ver que no está convencido.
«Ella me asusta, enojada me asusta». Empiezo a reír, pues Luck siempre ha sido bastante temerario, verlo así me sorprende.
—Si te hace sentir bien. —Le susurro al oído, mirando a Rem distraída mientras acomoda todo—. A mí también me asusta cuando Rem se enoja.
—¿Hm? —Siento una mano en mi hombro, y mi visión se torna borrosa. La sangre desaparece de mi en un instante.
—¡No lo decía por eso! —exclamo, dándome media vuelta para ver hacía Rem.
—¿De qué hablas? —pregunta, y yo suspiro, sintiendo que mi corazón va a explotar.
«Te dejaste domar, que decepción». Lo golpeo en el cuello, pero mi mano empieza a doler por la dureza de este.
—No, no es nada. —Sonrío, y Rem empieza a subirse al carruaje—. Partamos, ya es tarde.
Rem se sienta en la silla del conductor y, antes de subir, vuelvo a susurrarle a mi querido amigo:
—Pensaba encontrar otra solución, pero ahora convenceré a Marco de poner a los dos juntos. —Sonrío viendo su mirada congelarse.
«…»
Rem toma las riendas mientras yo aprecio el paisaje. El bosque iluminado por los faros instalados; los cristales de luz realmente cumplen su propósito, embellecen enormemente todo.
En cuestión de minutos llegamos a la ciudad con las construcciones apenas iniciando. Toda la ciudad va cambiando, y lo hará aún más con el pasar del tiempo. Lo que una vez fue un pueblo ahora es una ciudad diminuta.
Seguimos avanzando por las calles solitarias. La última vez que vi la ciudad así fue hace mucho cuando me quedé dormido en mi oficina. Hay algunos negocios abiertos, pero realmente no sé ve un alma por esta parte.
Cruzamos una calle hasta llegar a la urbanización. Este lugar fue de los primeros en ser renovados: son varias casas en conjunto, diseñadas más o menos similares para hacerlas más baratas y rápidas.
Rem podría permitirse una casa más cara, pero para hacer una con un diseño propio habría que construirla.
Supongo que esto está bien por ahora.
El carruaje se detiene, y las luces nos iluminan mientras admiro la casa. Su diseño es simple; Marco dice que es el diseño que tienen las casas de su mundo. Si bien admite que tienen falta de variación, es lo mejor que se pudo obtener para construir eficientemente.
Y es que fácilmente pueden levantar estas casas en menos de una semana.
Con ayuda de los nuevos materiales, junto con procesos ya conocidos, hacer casas de este tipo es sencillo y barato.
La casa es toda de color blanco, la forma de esta es similar a poner dos rectángulos, no, varias figuras geométricas juntas. La casa tiene un tamaño bastante considerable, realmente no lo había analizado bien.
Mide unos setenta metres cuadrado, por lo que realmente no es muy grande que digamos. A comparación de donde he vivido podría decirse que es diminuto. Tiene cuatro habitaciones, así que realmente es un lugar muy bien acomodado.
Tiene un patio trasero y una terraza frontal, así que no se sentirá como un lugar encerrado. Rem se baja, sonriendo en todo momento y yendo a abrir la puerta mientras yo acomodo a Luck para que sea más fácil bajar las cosas.
—Si quieres lo dejamos aquí y sacamos todo mañana. —Luck no parece estar en contra, y realmente no queda mucho de la noche. Prefiero despertarme e ir bajando las cosas a seguir en este lugar frío.
—Está bien, tienes razón.
Rem enciende las luces de la casa, permitiéndome ver su interior. Dejo de lado las cosas y entro, admirando lo hermoso que es por dentro. Me sorprende que nunca haya venido a una de estas casas, son totalmente diferentes a las que he visto en la parte superior de Irlam.
La primera parte es la sala, donde varios sillones de cuero la adornan, unas sillas y una mesa pequeña, que no parece para comer si no para simplemente colocar objetos.
Todavía no he descubierto toda esta casa, pero realmente no me importa como sea. Lo que más me importa es con quien la voy a compartir. Ahora que entraré en una nueva etapa de mi vida tengo que esforzarme más, tanto por lo que debo hacer, como por lo que debo disfrutar.
—¿Este será nuestro nuevo hogar? —Pregunto, y Rem se gira para verme.
Ella sonríe, entrecerrando sus ojos y exclamando:
—¡Si!
