No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 3: Un Encuentro Inesperado
Habían pasado varios meses desde el nacimiento de Goten y la partida de Chi-Chi. La vida en la Montaña Paoz había encontrado una nueva rutina. Gohan se había volcado en sus estudios, aunque siempre encontraba tiempo para cuidar de su hermanito y entrenar con su padre. Goku, por su parte, dedicaba gran parte de su tiempo a entrenar con Gohan y a jugar con el pequeño Goten, quien crecía rápidamente y ya mostraba una energía desbordante.
Un día soleado, Goku se encontraba entrenando en un claro del bosque cercano a su casa. Estaba practicando algunas técnicas de vuelo a alta velocidad, dejando estelas de energía dorada tras de sí. De repente, sintió un ki acercándose a una velocidad considerable. Detuvo su entrenamiento y se quedó flotando en el aire, con curiosidad.
Una figura femenina aterrizó suavemente unos metros delante de él. Era una mujer de cabello rubio corto, con unos penetrantes ojos azules y una expresión ligeramente distante. Goku la observó con atención, tratando de recordar dónde la había visto antes. Le resultaba vagamente familiar, pero no lograba ubicarla con claridad.
"¿Te conozco?", preguntó Goku con su habitual sonrisa despreocupada. "Tu rostro me suena, pero no logro recordar tu nombre."
La mujer lo miró fijamente, sin mostrar sorpresa por su pregunta. "Soy Androide 18."
El nombre le sonó a Goku, pero la imagen no terminaba de encajar. "Androide... ¿18? ¿Eras una de las creaciones del Doctor Gero, verdad? Luchamos contra ustedes hace mucho tiempo." Su memoria de los eventos del Torneo de Cell era algo confusa, centrada principalmente en su batalla contra el bio-androide. Los detalles de los otros androides eran más borrosos.
"Así es", respondió 18 con un tono neutral. "Estuviste allí, aunque no interactuamos directamente. Recuerdo haberte visto luchar."
Goku se rascó la cabeza, pensativo. "Ah, claro... ahora lo recuerdo un poco. Eras muy fuerte. ¿Qué te trae por aquí? ¿Buscas pelea?" Su tono era más de curiosidad que de desafío.
"No", dijo 18, negando levemente con la cabeza. "Simplemente estaba pasando por la zona y sentí tu energía. Es bastante... notable."
"¿Ah, sí? Siempre estoy entrenando para hacerme más fuerte", respondió Goku con orgullo. "Siempre hay alguien más fuerte por ahí, ¡así que no puedo dormirme en los laureles!"
Hubo un breve silencio incómodo. Goku la miró con una sonrisa amigable, esperando que ella dijera algo más.
"Han pasado muchas cosas desde entonces", comentó finalmente 18, con la mirada perdida por un instante. "Cell fue derrotado... y tú..." Hizo una pausa, recordando el sacrificio de Goku.
"¡Oh, sí! Esa vez sí que me dio un buen susto", dijo Goku con una risita despreocupada. "Pero al final todo salió bien, ¿verdad? Aunque... bueno, Chi-Chi..." Su tono se atenuó ligeramente al mencionar a su esposa, pero rápidamente recuperó su alegría habitual. "Pero Goten es un niño muy fuerte y alegre, ¡seguro que a ella le gustaría verlo!"
18 lo observó en silencio por un momento, analizando su reacción. Le sorprendía su aparente falta de tristeza profunda. "Entiendo. La vida sigue."
"¡Exacto!", exclamó Goku, volviendo a su tono entusiasta. "Siempre hay nuevas aventuras y nuevos amigos que conocer. ¿Y tú? ¿Qué has estado haciendo todo este tiempo?"
"He estado... viviendo", respondió 18 de forma lacónica. "A mi manera."
"Eso suena bien", dijo Goku con una sonrisa. "Siempre es bueno hacer lo que a uno le gusta. ¿Te gustaría quedarte a comer? Chi-Chi siempre preparaba mucha comida, aunque ahora... bueno, Gohan y yo nos apañamos como podemos. ¡Seguro que Goten estaría feliz de conocerte!"
18 pareció considerar la oferta por un instante. "No, gracias. Tengo otros asuntos que atender."
"Entiendo", dijo Goku sin mostrar decepción. "Pero si alguna vez pasas por aquí y tienes hambre, no dudes en visitarnos. ¡Siempre serás bienvenida!"
"Quizás", respondió 18, con un ligero atisbo de algo parecido a una sonrisa en sus labios. "Cuida de tus hijos, Son Goku."
Con un último vistazo, Androide 18 se elevó en el aire y desapareció a gran velocidad. Goku la observó marcharse, encogiéndose de hombros. "Una chica interesante", pensó. "Es fuerte, eso seguro. ¡Quizás podríamos entrenar juntos algún día!" Y con esa idea alegre en mente, regresó a casa para jugar con su pequeño Goten. La vida, a pesar de las pérdidas, siempre encontraba una manera de seguir adelante, llena de nuevas posibilidades y encuentros inesperados.
