No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 16: Un Paseo con Propósito

La idea del restaurante había echado raíces en la mente de Androide 18. Durante los días siguientes, mientras continuaba con su rutina en la Montaña Paoz, se encontró dedicando cada vez más tiempo a imaginar cómo sería su propio negocio. Pensaba en el tipo de comida que serviría, la decoración del local y la sensación de independencia que le proporcionaría tener un proyecto propio.

Una mañana, después de preparar un desayuno especialmente abundante, 18 se acercó a Goku, quien estaba a punto de salir a entrenar con Gohan.

"Goku", dijo 18 con un tono decidido. "Me gustaría ir a buscar un lugar para el restaurante. ¿Te importaría acompañarme a algún pueblo cercano? Tú conoces mejor la zona."

Goku sonrió ampliamente ante la propuesta. "¡Claro que sí, 18! ¡Me encantaría! Siempre es divertido explorar lugares nuevos." Se giró hacia Gohan. "¿Quieres venir con nosotros, hijo?"

"No, papá, tengo que estudiar", respondió Gohan, mostrando un libro de texto. "Pero diviértanse."

Así, Goku y 18 emprendieron el vuelo hacia un pequeño pueblo que Goku recordaba haber visitado en su infancia. El viaje fue rápido y silencioso, interrumpido solo por las ocasionales exclamaciones de asombro de Goku ante algún paisaje que le resultaba familiar.

Al llegar al pueblo, comenzaron a pasear por sus calles, observando los diferentes locales y preguntando a los comerciantes si sabían de algún lugar disponible para alquilar o comprar. No tardaron mucho en encontrar un pequeño local que parecía perfecto. Estaba situado en una calle tranquila pero concurrida, no era demasiado grande y, según les informó un amable anciano, el precio era bastante asequible.

El local en sí necesitaba algunas reformas, pero 18 pudo visualizar fácilmente cómo lo transformaría en un restaurante acogedor y funcional. Tenía un pequeño espacio para la cocina, un salón con capacidad para unas pocas mesas y un mostrador que podría servir tanto para atender a los clientes como para cobrar.

"¿Qué te parece, Goku?", preguntó 18, observando el local con atención.

Goku asintió con entusiasmo. "¡Me gusta mucho! Es pequeño pero acogedor. Seguro que a la gente del pueblo le encantará tu comida."

"El precio también parece razonable", añadió 18, hojeando el folleto que les había dado el anciano. "Pero no tengo muchos ahorros en este momento."

Goku se rascó la cabeza pensativo. "Hmm... no te preocupes por eso, 18." Se metió la mano en el bolsillo de su pantalón y sacó un pequeño monedero abultado. "Yo puedo pagarlo."

18 lo miró con sorpresa. "¿Tú? ¿Tienes ahorros?"

Goku sonrió con sencillez. "Bueno, sí. La gente a la que ayudamos a veces nos da dinero, ¿sabes? Y yo nunca lo gasto en nada. Siempre hemos tenido comida y un techo sobre nuestras cabezas, así que nunca he necesitado mucho más." Abrió el monedero, revelando una cantidad de billetes sorprendentemente grande.

18 se quedó boquiabierta. Nunca se había imaginado que Goku, con su estilo de vida aparentemente despreocupado, pudiera tener tanto dinero ahorrado.

"Goku, no puedo aceptar eso", dijo 18 con un tono firme. "Es demasiado dinero."

"¡Tonterías!", replicó Goku con su habitual despreocupación. "Quiero ayudarte, 18. Has sido muy buena con nosotros, cuidando de Goten y cocinando esas comidas tan deliciosas. Además, me hace ilusión verte feliz y haciendo algo que te gusta."

"Pero es mucho dinero", insistió 18, sintiéndose incómoda ante la generosidad de Goku.

"No importa", respondió Goku con una sonrisa. "Para mí no significa nada. Prefiero que lo uses tú para hacer realidad tu sueño del restaurante."

Hubo un momento de silencio mientras 18 sopesaba la oferta. La verdad es que no tenía muchos ahorros propios, y la idea de poder abrir su restaurante sin tener que preocuparse por el dinero inicial era extremadamente tentadora.

"Goku...", comenzó 18, con un tono de gratitud en su voz. "No sé qué decir."

"No tienes que decir nada", la interrumpió Goku con una sonrisa. "Solo prométeme que me invitarás a comer gratis todos los días."

18 rió levemente ante su comentario. "Eso está hecho. Y Gohan también comerá gratis siempre que quiera."

"¡Genial!", exclamó Goku, radiante de alegría. "Entonces, ¿qué dices? ¿Nos quedamos con este local?"

18 miró el pequeño edificio una vez más, imaginando las mesas llenas de clientes y el aroma de la comida recién hecha. Sintió una oleada de emoción y esperanza.

"Sí, Goku", respondió 18 con una sonrisa decidida. "Nos quedamos con este local."

Goku apretó el puño en señal de celebración. "¡Estupendo! ¡Ya verás qué restaurante tan genial vas a tener!"

Pasaron el resto de la mañana hablando sobre los planes para el restaurante. 18 le contó a Goku sus ideas para el menú, la decoración y la distribución del local. Goku escuchaba con atención, ofreciendo sus propias sugerencias y mostrándose entusiasmado con el proyecto.

Mientras regresaban volando a la Montaña Paoz, ambos se sentían optimistas y emocionados ante la perspectiva de esta nueva aventura. Androide 18, que había llegado a la vida de Goku y su familia de forma inesperada, estaba a punto de iniciar un nuevo capítulo en su propia historia, gracias a la generosidad y el apoyo de un Saiyajin de corazón puro. Y aunque el camino por delante aún era incierto, ambos sabían que lo enfrentarían juntos, con la misma determinación y alegría que siempre habían caracterizado sus vidas.