No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 29: Reconocimiento Tímido y una Noche Decisiva

La risa nerviosa de Goku llenó el silencio incómodo. 18 bajó la mirada, sintiendo un calor intenso subir por su cuello. La vergüenza de haber mostrado una marca tan íntima a Goku, por accidente o no, la abrumaba.

"Lo siento mucho, 18", repitió Goku, aunque su tono aún contenía un dejo de nerviosismo. "De verdad que no sé qué me pasa cuando duermo."

Se quedaron en silencio por un momento, ambos evitando el contacto visual. Finalmente, 18 suspiró. "No importa, Goku. Lo importante es que ahora lo sabes."

"Pero... ¿por qué haces esas cosas?", preguntó Goku, su curiosidad superando su vergüenza. "Nunca he hecho algo así antes."

18 se encogió de hombros, sin saber qué responder. Ella tampoco entendía por qué Goku actuaba de esa manera mientras dormía. O por qué ella misma había caminado dormida hasta su habitación.

"Quizás... quizás estamos empezando a sentirnos más cómodos el uno con el otro?", sugirió Goku tímidamente, con un ligero rubor en sus mejillas.

La idea tomó a 18 por sorpresa. ¿Comodidad? ¿Era eso lo que estaban sintiendo? O había algo más, algo más extraño y... tentador? La forma en que Goku la miraba ahora, con una mezcla de curiosidad e inocencia, la hacía sentir cosas que nunca antes había experimentado.

Para su creciente vergüenza, 18 se dio cuenta de que, en todo el tiempo que habían estado hablando, se había olvidado por completo de volver a bajar la camiseta. La pequeña marca rojiza en su pecho seguía visible, y Goku no había apartado la mirada de ella ni por un segundo. La intensidad de su mirada la hizo sentir un escalofrío recorrer su cuerpo.

La vergüenza se apoderó de 18 con una fuerza abrumadora. No podía seguir así, hablando de intimidades con una parte de su cuerpo expuesta a la mirada inocente pero penetrante de Goku. Necesitaba un cambio drástico, una forma de romper la tensión y explorar, de una vez por todas, estos sentimientos confusos que estaban surgiendo entre ellos.

Sin pensarlo demasiado, se levantó de repente. "Ven, Goku", dijo, su voz ligeramente temblorosa.

Goku la miró, desconcertado. "¿Adónde vamos?"

"A tu habitación", respondió 18, con una determinación repentina que la sorprendió incluso a ella misma.

Goku parpadeó, su confusión aumentando. Pero sin preguntar más, la siguió en silencio.

A la mañana siguiente, la luz del sol entraba suavemente por la ventana de la habitación de Goku. Androide 18 estaba de pie frente al espejo, observando su reflejo con una expresión compleja. Esta vez, las marcas en su piel eran más numerosas y evidentes. Marcas de manos, de dedos y pequeños roces rojizos que solo podían ser de dientes. Todas ellas, a diferencia de las anteriores, habían sido hechas intencionalmente. Una pequeña sonrisa, cargada de una mezcla de sorpresa, confusión y una incipiente comprensión, se dibujó en sus labios.