No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 33: Un Recibimiento Aéreo y Confesiones Flotantes
La Nube Voladora se mantuvo firme bajo Androide 18, negándose a descender ni un centímetro más. 18 suspiró, frustrada, mientras observaba la imponente mansión de Capsule Corp. a unos metros debajo de sus pies.
La puerta principal se abrió y Bulma salió, con una expresión de sorpresa que rápidamente se transformó en una sonora carcajada al ver a 18 flotando en el aire.
"¡18! ¿Qué demonios...?", comenzó Bulma entre carcajadas, llevándose una mano a la boca para intentar contener la risa, aunque sin mucho éxito. "¡Parece que has encontrado una nueva forma de llegar de visita!"
Para sorpresa de 18, Bulma no pareció encontrar particularmente extraño que ella estuviera montada en la Nube Voladora de Goku. Quizás, después de todo lo que habían vivido, una nube mágica que transportaba gente no era lo más raro que había visto.
"No quiere bajarme", explicó 18, con un tono de resignación en su voz.
"¡Claro que no!", exclamó Bulma, aún riendo. "¡Ven, sube! O mejor dicho, ¡entra flotando!"
Bulma hizo un gesto con la mano, invitando a 18 a seguirla. La Nube Voladora, como si entendiera la invitación, se deslizó suavemente hacia la entrada. Al acercarse al umbral, la nube pareció cambiar ligeramente su forma, volviéndose más plana y alargada para poder pasar sin problemas por la puerta. 18 se sorprendió al ver con qué facilidad la nube se adaptaba al interior de la casa, moviéndose por los amplios pasillos como si fuera una alfombra voladora.
Bulma la guio hasta un salón espacioso y lujoso. La nube se detuvo suavemente en el centro de la habitación, manteniendo a 18 suspendida en el aire.
"Bien, ahora cuéntame", dijo Bulma, sentándose en un sofá y mirando a 18 con una expresión de curiosidad mezclada con diversión. "¿Por qué la nube te tiene secuestrada?"
18 suspiró profundamente y finalmente soltó la bomba. "Creo... creo que podría estar embarazada, Bulma."
La reacción de Bulma fue instantánea y dramática. Abrió los ojos con sorpresa, luego su boca se curvó en una sonrisa que rápidamente se convirtió en una carcajada tan fuerte que casi se ahoga con su propia saliva.
"¡¿Embarazada?!", logró decir Bulma entre ataques de risa. "¡Por eso la nube no te deja bajar! ¡Es increíble!"
18 frunció el ceño, un poco molesta por la reacción de su amiga. "No le veo la gracia, Bulma. Estoy aterrada."
Bulma se secó las lágrimas de los ojos y finalmente logró calmarse un poco. "Lo siento, lo siento", dijo, respirando hondo. "Es solo que... tiene todo el sentido del mundo. Esta nube es más protectora que una madre Saiyajin. Debe haber sentido tu estado."
Bulma no mencionó nada sobre el requisito del corazón puro para montar la nube. Parecía dar por hecho que, en este caso, la magia de la nube simplemente estaba actuando para proteger a su posible pasajera y a su futuro bebé.
"Pero... ¿qué voy a hacer?", preguntó 18, sintiéndose cada vez más ansiosa.
"Lo primero es confirmarlo", respondió Bulma con un tono más serio. "Tengo todo el equipo necesario en mi laboratorio. Vamos."
La Nube Voladora siguió a Bulma sin problemas por los pasillos de la casa, cambiando de forma según fuera necesario para evitar obstáculos. Llegaron al laboratorio de Bulma, un espacio lleno de aparatos extraños y luces parpadeantes.
"Siéntate... bueno, quédate flotando ahí", dijo Bulma, indicándole un punto en la habitación. "Voy a hacerte unas pruebas."
Durante las siguientes horas, Bulma realizó una serie de exámenes a 18, utilizando tecnología avanzada que la androide apenas comprendía. Mientras tanto, conversaban sobre lo que esto significaría para su vida, para su relación con Goku y para el futuro de su familia. Bulma, que en ese momento solo tenía a Trunks como hijo, compartió algunas de sus propias experiencias y le ofreció a 18 todo su apoyo.
La conversación se extendió durante largo rato, abordando todas las posibles eventualidades y los sentimientos encontrados de 18. Al final, los resultados fueron concluyentes. Androide 18 estaba embarazada. Y la Nube Voladora, al parecer, lo había sabido antes que ella.
