No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 40: Una Nueva Rutina y Compañías Inesperadas
La vida en la Montaña Paoz había encontrado un nuevo ritmo, marcado por la creciente presencia de la Nube Voladora y los cambios en la rutina de Androide 18. Aunque seguía abriendo su restaurante, ahora se tomaba las cosas con más calma, delegando tareas pesadas y permitiéndose descansos más frecuentes.
Gohan y Goten disfrutaban de sus vacaciones de verano, lo que significaba que la casa estaba más animada de lo habitual. Sin embargo, Gohan, ahora un joven responsable con intereses que iban más allá del entrenamiento, se ausentaba con frecuencia para asistir a clubes de estudio en la ciudad o pasar tiempo con sus amigos. Por supuesto, también dedicaba tiempo a entrenar con Goku, aunque estas sesiones eran menos intensas que antes, ya que Goku también parecía estar más pendiente de 18.
Quien se había convertido en la sombra de 18 era Goten. El pequeño Saiyajin parecía fascinado con la idea de un nuevo bebé en la familia y pasaba la mayor parte del tiempo cerca de ella, haciéndole preguntas sin parar y tocando su incipiente vientre con curiosidad. Y, por supuesto, la Nube Voladora nunca estaba lejos, flotando silenciosamente a su lado como un fiel guardián.
"¿Crees que el bebé tendrá cola como papá?", preguntó Goten un día, mientras 18 preparaba la cena. La Nube Voladora flotaba justo detrás de Goten, observando con atención.
18 sonrió. "No lo sé, Goten. Quizás."
"¿Y podrá volar tan rápido como nosotros?", insistió el niño.
"Tendremos que esperar para ver", respondió 18 con paciencia.
"¿La nube también cuidará del bebé?", preguntó Goten, mirando la masa amarilla. La nube se inclinó ligeramente hacia él, como si asintiera. Goten soltó una risita.
En otras ocasiones, mientras 18 descansaba en el jardín, Goten se sentaba a su lado y le contaba historias sobre sus aventuras con Trunks o sobre los insectos raros que había encontrado en el bosque. La Nube Voladora se mantenía cerca, a veces ofreciendo una sombra suave para proteger a 18 del sol.
"¿Te sientes bien, 18?", preguntaba Goten con preocupación si la veía suspirar.
"Sí, Goten, estoy bien. Solo un poco cansada a veces", respondía ella, acariciándole la cabeza.
Goku, cuando no estaba entrenando con Gohan, también pasaba tiempo con 18, aunque sus conversaciones solían ser más breves y directas.
"¿Necesitas algo, 18?", preguntaba Goku, acercándose a ella con una expresión de preocupación en el rostro.
"Estoy bien, Goku. Gracias", respondía ella, sonriendo ante su repentina atención.
"¿El bebé se mueve mucho?", preguntaba él, tocando su vientre con delicadeza.
"A veces", decía 18. "Es una sensación extraña."
"¡Qué emoción!", exclamaba Goku, con los ojos brillantes. "¡Ya quiero que nazca para poder entrenarlo!"
18 ponía los ojos en blanco, pero no podía evitar sonreír. Sabía que Goku lo decía con la mejor intención.
Gohan, cuando estaba en casa, también se preocupaba por 18. A menudo la ayudaba con las tareas de la casa o le ofrecía su asiento en la mesa.
"¿Necesitas ayuda con eso, 18?", preguntaba Gohan, viendo cómo intentaba levantar una caja.
"Gracias, Gohan", respondía ella, aceptando su ayuda. "Se agradece."
Las semanas de vacaciones transcurrían tranquilamente, marcadas por la presencia constante de Goten y la Nube Voladora, las ausencias frecuentes de Gohan y la atención ocasional pero entusiasta de Goku. Androide 18 se encontraba inmersa en una nueva rutina, una donde la soledad de sus primeros días en la Montaña Paoz había sido reemplazada por una compañía constante y la creciente anticipación de la llegada de un nuevo miembro a su peculiar familia.
