Notas:
Hola a todos, aquí Vera adelantando el capítulo de este fic por el día de mi cumpleaños que es el lunes
En fin, espero les guste y más que Yuta la está haciendo de padre digamos que es un capítulo más hogareño
Disfruten la lectura y Feliz cumpleaños para mi
Capítulo 27. Tarde Con Papá
Mientras tanto al otro lado de la ciudad.
04:06 p.m.
Tanto Yurika como Yuudai estaban fascinados por el edificio al que habían entrado, ya que era un complejo de apartamentos de lujo en una de las zonas más modernas de la ciudad.
Yuta abrió rápidamente la puerta de aquel lugar que se había convertido en su hogar de soltero desde que llegó a Kioto.
—Bienvenidos, pasen niños— dijo Yuta con una gran sonrisa mientras encendía las luces.
—¡Wow! ¡Es enorme!
—¡Y muy elegante!
Dijeron los mellizos muy impresionados al ver aquel departamento por dentro.
En la entrada había un pequeño y lujoso recibidor, el cual tenía un elegante mueble donde iban todos los zapatos. A un lado de este, había una elegante mesa con adornos extranjeros y un cuadro sobre ella, así como a un lado, había un perchero y un pequeño lugar para poner los paraguas y demás cosas.
Una vez entrabas por aquel recibidor, te adentrabas por un pequeño pasillo, el cual estaba lleno de otros tantos pequeños cuadros que adornaban elegantemente el lugar.
Una vez salías de ese pequeño pasillo, entrabas directamente a la parte central de ese departamento, donde estaba un lujoso comedor para seis personas y sobre esa fina mesa, en aquel momento había algunos documentos, así como un pequeño florero vacío. Y sobre este, en el techo había una gran lámpara que le daba iluminación.
Al lado izquierdo del comedor, al fondo, estaba la cocina, la cual tenía una lujosa barra así como unas altas sillas de madera y de paso, cerca del fregadero había un elegante refrigerador. Así como demás accesorios de una cocina como un horno y una tostadora.
Al lado contrario del comedor, hacía el fondo a la derecha, estaba la sala.
En aquel lugar Yuta tenía varias mesas con lámparas y unos cómodos sillones, los cuales estaban situados muy cerca de las grandes ventanas que daban a la ciudad y en su pared contraria, había una chimenea falsa así como una gran pantalla plana arriba de esta. Al igual que en toda esa sala había muchos objetos que parecían ser recuerdos traídos del extranjero.
A un lado de la sala, había otro pasillo donde al fondo de este, se encontraba el baño, el cual era bastante amplio ya que incluso tenía una regadera y una tina bastante grande.
A un lado de este baño, había un pequeño cuarto de servicio, donde había una lavadora y una secadora, así como era el lugar donde los empleados que contrataba Katsumoto, dejaban los productos de limpieza.
Y por ese mismo pasillo, cerca de la sala había otras dos puertas, las cuales eran las habitaciones con las que contaba ese departamento.
Una era de Yuta y la otra, estaba siendo usada de vez en cuando por Katsumoto, quién se quedaba a dormir cuando el papeleo era extenso. Aquella habitación contaba con una cama y más muebles como un escritorio, una laptop, una impresora, un pequeño sofá y un clóset. Al igual que era usada como una bodega ya que había unas cajas con los documentos más importantes del caso.
Yurika y Yuudai estaban asombrados por todo lo que veían en aquel recibidor.
—Pasen sin miedo— dijo Yuta con una gran sonrisa y a punto de despojarse de sus zapatos para usar sus pantuflas.
—Em Yuta kun...— dijo Yuudai con timidez.
—¿Si?
—¿Puedo entrar así con los zapatos puestos? Es que no trajimos nuestras pantuflas...— dijo el niño moviendo un poco sus piecitos.
—¡A mí no me importa entrar así con las calcetas únicamente!— dijo Yurika, quitándose rápidamente los zapatos y entrando muy emocionada ya que quería ver ese lugar.
En ese momento, Yuta cayó en cuenta de una gran situación que podría convertirse en un gran problema. Y eso era que en su departamento no había cosas para niños.
—Creo que debemos ir a comprarles pantuflas a ambos y de paso, más cosas para su estadía aquí, ya que es la primera vez que vienen niños a este lugar — dijo Yuta rascando su cabeza al ver como Yurika entraba en puros calcetines.
—¡Wow! ¡Es enorme este lugar!— dijo Yurika muy emocionada mirando desde aquel comedor todo ese departamento. Incluso dio una vuelta sobre si misma para admirar aquel lugar donde pasarían la noche. Se sentía como toda una princesa llegando a un gran castillo. En cambio, su mellizo no estaba muy cómodo que digamos.
Yuudai parecía dudoso si debía entrar con zapatos o no, y más que estaba fuera de su zona de confort y eso le causaba incomodidad y un gran conflicto interno.
Yuta tomo un respiro sin dejarle de mirar —Puedes quedarte con los zapatos si así lo deseas, en otras partes del mundo entran con ellos a los hogares— dijo con una sonrisa, para que Yuudai se sintiera en confianza— Igual yo me quedare con los míos, así que ven, pasa — le extendió la mano— siéntete como en casa.
Yuudai dudo un leve momento en si debía o no darle la mano a Yuta, y más con las palabras dichas por su melliza horas atrás sobre que cabía la posibilidad de que ese hombre pudiera ser su verdadero padre.
Aquella simple posibilidad le daba miedo. No quería sentirse decepcionado con ese hombre. Incluso el pequeño se encogió de brazos muy tímidamente.
Yuta sintió ese primer rechazo. Pero pensó que debía darle tiempo para irse acostumbrando.
—G-gracias Yuta kun — dijo el niño con timidez mientras entraba con sus zapatos aún puestos a esa casa. Aquello era algo incómodo para él, ya que siempre entraban en pantuflas.
Así, ambos entraron hasta donde estaba Yurika, ya que esa niña había corrido hasta la sala en puras calcetas.
—¡Wow, Que pantalla!— dijo asombrada.—¿Más tarde podemos ver películas aquí?— Pregunto emocionada.
—Claro que si — dijo Yuta con una sonrisa.
—Este lugar es más grande que el departamento de Papá Gumi...— dijo Yuudai con asombro.
—¡Parece un castillo! — Dijo Yurika muy feliz de ver tantas cosas.
—¿Su padre Megumi vive en un departamento?— pregunto Yuta con curiosidad.
—Sip, una vez fuimos a Tokio a visitarlo. Papá Gumi y la tía Tsumiki viven en un departamento parecido a este— explicó Yuudai.
—Aunque claro, no es tan lujoso ni tan grande como este— dijo Yurika en una gran sonrisa —Aunque ahora me gusta más este lugar que el de nuestro papá Gumi— dio otra vuelta en sus talones y después miro a su hermano— Yuudai, No olvides que Papá Gumi no es nuestro papá biológico, él solo es nuestro padre adoptivo.—La niña parecía querer comprobar algo.
Ella aún mantenía la esperanza de que Yuta pudiera ser su verdadero padre, y estaba decidida a descubrir la verdad, sin importar lo que tuviera que hacer para lograrlo. Aunque eso significará llevarle la contraria a su hermano.
—Pero para mí él siempre será nuestro padre...— murmuro el niño un poco molesto ante las palabras de su melliza. Incluso bajo la mirada.
—Entiendo— dijo Yuta mirando como se comportaban esos dos, asi que mejor decidió cambiar de tema —Pero no se preocupen, aquí también pueden sentirse como en casa— apunto al sofá —Si gustan, dejen sus mochilas ahí en la sala — sonrió dulcemente —¿Gustan un poco de agua?— se dirigió a su refrigerador.
—¡Si por favor!— dijo Yurika una vez dejo su mochila en el sillón y después fue corriendo a un lado de Yuta.
En cambio, Yuudai admiro un poco más aquel lugar, de verdad era muy grande y lujoso, además que estaban en un buen piso, ya que se podía ver muy bien la ciudad desde donde estaban.
El niño dejo su mochila y fue detrás de esos dos.
—Yo quisiera un poco de jugo de naranja... por favor...— dijo tímidamente.
Yuta primero tomo dos vasos de cristal de su elegante alacena, y después abrió el refrigerador, notando así que no tenía aquella otra dulce bebida para ofrecerle a su hijo, aun así, también notó que debía ir a comprar más cosas para ofrecer y más que al vivir el solo, siempre le pedía a Katsumoto que le comprara comida ya hecha debido a que no le gustaba cocinar estando solo. Pero ahora debía ver por dos pequeños a los cuales debía alimentar.
—Lo siento, pero te voy a quedar debiendo el jugo Yuudai— dijo Yuta cerrando el refrigerador y mirando apenado a su hijo.
—Entonces agua está bien...— dijo el pequeño tomando asiento en el comedor con una pequeña sonrisa.
Su hermana también tomó asiento y le llamó la atención las carpetas que había en dicha mesa.
—¿Qué es esto?— dijo con curiosidad, a punto de abrir esas carpetas, las cuales tenían muchas hojas.
Pero Yuta la detuvo rápidamente. —Esto es algo de mi trabajo que los niños no pueden ver — dijo amablemente quitando aquella carpeta. Se había movido muy rápido.
Yuudai rodó los ojos—¡Yurika, tú y tu estúpida manía de meter tu nariz donde no debes!
—Jeje perdón, sabes que soy curiosa por naturaleza — dijo Yurika en un pequeño puchero —Yuta kun ¿Eso es algo sobre tu trabajo de detective?— pregunto con curiosidad, mientras veía como Yuta se llevaba esa carpeta a la barra y regresaba a entregarles sus vasos de agua.
—Así es. Y por eso mismo son cosas que los niños no pueden ver — dijo con una leve sonrisa.
—Está bien, no volverá a pasar— dijo la niña con la cara larga, ya que ella también quería sentirse una detective,
mientras su hermano le sacaba la lengua en señal de burla.
Ambos niños tomaron de sus vasos de agua, mientras Yuta llevaba una mano a su cabeza. Estaba pensando en que debería tener más cuidado con lo que dejaba por ahí, así como empezó a pensar en que debía comprar algunas cosas para que ellos se entretuvieran y no se aburrieran como juguetes, así como comida y cosas de limpieza personal para ellos.
¿Realmente iba a poder ser buen padre sabiendo que no tenía nada para ellos? ¿Qué tanto necesitaban los niños? ¿Qué más debía tener listo para esos dos?
Estaba tan perdido en sus pensamientos, que la voz de uno de los mellizos lo saco de su mente.
—¡Demonios!— dijo Yurika en voz alta —¡Acabo de recordar que olvidé traer mi cepillo de dientes!
—Mamá nos dijo que no olvidáramos lo importante — Regaño su hermano—¡Eso te pasa por distraída!
—Pero como ya nos estaba apurando se me olvido tomarlo, así como se me olvido mi shampoo— comento Yurika con molestia y le apunto furiosa—¡Y apuesto a que tu también olvidaste algo! ¡También te pasa seguido!— acuso.
—¡Yo!— cuando Yuudai se iba a defender, se calló de golpe ya que también se le había olvidado algo.
—¡Vez! Te dije que sí olvidaste algo también — dijo Yurika con orgullo —De seguro fue tu cepillo para el cabello.
—Si... olvide guardarlo... al igual que olvide mi shampoo y mi pasta de dientes — dijo Yuudai en una mueca.
Yuta rio levemente por el comportamiento de esos dos.
—Tranquilos. ¿Qué les parece si vamos de compras? y así de paso compramos lo necesario para hacerles una deliciosa cena ¿Qué opinan?— dijo el hechicero con una gran sonrisa.
—¡Vamos! ¡Si!— Dijeron los mellizos en coro.
Yuta nunca se imaginó que ir de compras con dos niños de seis años iba a ser un tanto complicado pero al mismo tiempo divertido.
Complicado porque se dio cuenta de que cuidar de dos niños era mucho trabajo para uno solo. Y más cuando estos tenían dos personalidades muy distintas.
Aun así, aquella salida de compras empezó a ser de utilidad a Yuta porque empezó a conocer mejor los gustos de sus hijos.
Primero, esos tres llegaron a una tienda de ropa, esto porque Yuta pensó que sería buena idea que esos pequeños tuvieran unas tres o cuatro mudas de ropa extra en su departamento, ya que podrían ensuciarse fácilmente. Al igual que les compro unos pijamas extras. Así como también les compro unas chamarras que a ambos niños les habían llamado la atención y unas botas para la lluvia, ya que seguía lloviendo afuera. Y lo principal, compraron unas pantuflas, tanto para ellos como compraron también unas para Maki.
También, Yuta les compro a cada uno un juego de cobijas, esto para que se sintieran cómodos en aquel departamento y pudieran dejarlas ahí en caso de que volvieran a quedarse, lo cual pasaría más seguido de lo que pensaban. Yurika eligió una con un dibujo de princesas y Yuudai eligió una con un dibujo de un astronauta.
Incluso Yuta les compro a cada mellizo un juego de toallas de baño, Yurika eligió una de una sirena y Yuudai eligió una de varios animales acuáticos. Incluso les compro algunos juguetes que podían usar en la bañera así como cada uno eligió un shampoo, acondicionador, jabon, estropajos y pasta y cepillos de dientes a su gusto.
También, los tres entraron a una tienda de juguetes, donde la más emocionada de estar ahí era Yurika. Ya que sabía que era su oportunidad de elegir los juguetes que ella quisiera.
—¿Puedo llevarme estos?— pregunto la niña muy emocionada, mientras en sus manos traía varios peluches. Uno era de un perro, otra era una muñeca y uno más era de una jirafa.
—Pero ya tienes muchos peluches en casa...— dijo su mellizo cruzando los brazos. Estaba molesto con esa actitud tan oportunista de su hermana.
—¡Pero Yuta kun dijo que tomáramos los juguetes que quisiéramos! Y yo quiero todos estos — dijo la niña en un puchero —¿Verdad Yuta kun?— pregunto esa pequeña mirando a ese adulto.—¿Puedo llevarme estos peluches?
—Si puedes— comento Yuta con una sonrisa y más al ver a su hija emocionada. Después miro a su hijo —También tú puedes elegir los juguetes que tú quieras, Yuudai.
Aquel niño se encogió de hombros —¿S-seguro?— pregunto con pena. Seguía muy a la defensiva.
Yuta se puso de cuclillas frente a él —Muy seguro, puedes tomar varios juguetes, los llevaremos sin problema — sonrió.
Aquel niño dio un paso hacia atrás. Seguía rechazando la idea de que Yuta fuera su padre y que aquella generosidad solo fuera una trampa. Pero aún no era nada seguro, solo era una idea de su hermana, eso pensó.
Yuta volvió a sentir ese rechazo por parte de Yuudai. No entendía lo que estaba pasando, quizás podría ser por el clima, pensó.
En ese instante, el hechicero tomó un peluche de un dinosaurio, por lo que había observado, parecía que a Yuudai también le gustaban.
—Pueden tomar los juguetes que quieran sin pena, consideren lo un regalo mio para que se sientan cómodos en mi departamento mientras llega su madre— le paso aquel peluche y le acaricio el cabello.
El pequeño tomo aquel peluche y lo abrazo de cierta forma que le calmaba aquellas malas ideas sobre su padre biológico —Gracias... Yuta kun...
—¡Yuudai mira! — Su hermana regreso con una caja entre sus manos—¡Se parece al rompecabezas que estábamos armando hace rato y que perdimos!
Los ojos de aquel niño brillaron ilusionados al ver aquel rompecabezas —¡Es el mismo!— lo tomo con rapidez —¡Lo quiero!
—Es muy bonito, también lo podemos llevar— dijo Yuta con una gran sonrisa poniéndose de pie.
Aquello cambio el semblante de ese niño ya que también el haber perdido algunas piezas de ese rompecabezas le había dolido bastante ya que había sido un regalo muy especial. El encontrar ese rompecabezas, le animo a llevar unos peluches más de dinosaurios, así como se llevó un juego que contenía varios carros y una pista para ellos. Incluso su hermana aprovecho a llevarse una gran casa de muñecas con algunas de estas incluidas.
Ver a sus hijos emocionados en aquella tienda, le hizo plantearse a Yuta que quería siempre verlos feliz. Incluso le hizo olvidarse un rato de todos sus problemas. Problemas que más adelante tendrían más peso.
Después de comprar en esas tiendas, los tres fueron a comprar algunas cosas que necesitarían para la cena, así como otros víveres.
Aquello no fue tarea fácil, ya que los niños querían llevar cosas variadas.
—¿Podemos llevar estas galletas?— pregunto Yurika, levantando una caja muy colorida ya que eran de sabor fresa.
—¡A mí no me gustan esas!— reprocho Yuudai —¡Yo prefiero mejor estas!— dijo el tomando otro paquete de otro sabor, eran de chispas de chocolate.
—Podemos llevar ambos, aunque me pregunto si su madre no se molestara si les dejo comer eso y más que me pidió que no les diera ese tipo de comida — dijo Yuta rascando su mejilla.
—Si no le decimos no creo que nos regañe — dijo Yurika con una gran sonrisa que compartió con su hermano.
—Es cierto.
Yuta suspiro un poco.
—De acuerdo, solo podrán comer unas pero después de la cena ¿Entendido?
—¡Sipi!
—¡Entendido!
—¿También podemos llevar helado?— pregunto Yurika.
Yuta se dio un leve golpe en la frente.—Olvide el helado que había comprado en la casa de ustedes— suspiro y después miro a sus hijos.
—Yo quiero helado.
—Yo igual.
Los mellizos bajaron la cara.
Yuta suspiro, no podía decirle que no a sus hijos —¿Qué les parece si llevamos un nuevo helado al departamento y lo comemos después de la cena?
—¡Si! ¡Me gusta la idea!
—¡Yo quiero de fresa!— dijo Yuudai.
—Y yo quiero de chocolate — dijo Yurika.
—Bien, entonces vamos a llevar varios sabores de helado— dijo Yuta con una gran sonrisa.
También esos pequeños ayudaron a Yuta a buscar los ingredientes que necesitaban para la cena. Así como llevaron mucha comida para más tarde.
06: 20 p.m.
Después de comprar todo eso, los tres regresaron al departamento, justo a tiempo ya que la lluvia de nuevo empezó a hacer de las suyas allá fuera.
Un director asistente, enviado por Katsumoto, ayudó a Okkotsu a subir todas las compras que habían hecho esa tarde hasta su departamento. Además, también este fue el encargado de llevarlos y traerlos hasta ahi, ya que Katsumoto seguía ocupado con una misión que su jefe le había encomendado antes de regresar de Tokio. Confiando plenamente en su discreción, Katsumoto se aseguró de enviarle a su jefe a alguien de confianza, alguien que mantendría la boca cerrada y no revelaría nada sobre aquella tarde.
—Listo, de nuevo, hogar dulce hogar— dijo Yuta abriendo una vez más la puerta del apartamento.
De nuevo los tres entraron y en esta ocasión, los pequeños usaron sus nuevas pantuflas.
Dejaron todas las bolsas con todas las cosas que habían comprado en la sala. En cambio, los ingredientes y todo lo demás, lo llevaron a la cocina.
—Muy bien niños ¿Ya tienen hambre?— pregunto Yuta empezando a sacar los ingredientes de las bolsas, así como saco las demás cosas comestibles que habían comprado.
—¡Yo ya tengo hambre!— dijo Yuudai.
—¡Yo también!— dijo Yurika llevando sus manos a su estómago.
—Está bien, dejen les preparo una receta que me enseño una amiga muy especial y ya después podemos ver alguna película o jugar un rato con sus nuevos juguetes— dijo este con una sonrisa.
—¿Podemos ayudarte?— pregunto Yurika emocionada.
—Claro que pueden, vayan a lavarse las manos mientras saco todos los ingredientes que vamos a necesitar.
Ambos niños hicieron un sí con la cabeza y corrieron al baño.
Y así lo hicieron, ambos niños ayudaron a preparar la comida, la cual consistió en una pasta a la boloñesa y de paso, Yuta les preparo unas mini pizzas como alguien muy especial le había enseñado a hacerlas.
—Y ahora ponemos los ingredientes que quieran sobre esta pequeña masa, como el jamón, pepperoni, salchichas y el queso — dijo muy feliz mientras ponía aquellos ingredientes cortados.
—¡Wow! Nunca había visto pizzas tan pequeñas — dijo Yuudai muy emocionado.
—Yuta kun ¿Dónde aprendiste esta receta?— pregunto Yurika muy emocionada.
Ambos niños estaban sentados sobre las largas sillas que tenían en la barra de la cocina.
Yuta sonrió al escuchar esa pregunta.
—Me la enseño una chica muy especial hacía tiempo.
—¿Hablas de la mujer que estás buscando?— pregunto Yurika poniendo sus manos en su barbilla y sus codos sobre la barra.
—¡Yurika!— su hermano le llamó la atención entre dientes.
—¿Qué? Quizás esta sea una nueva pista sobre esa misteriosa mujer que Yuta está buscando — miro a su hermano muy molesta.
Yuta sonrió mientras terminaba de hacer varias pequeñas pizzas caseras.
—Digamos que la mujer que me enseñó a preparar esta comida es alguien a quien conocí en el extranjero. Es distinta de la mujer que estoy buscando aquí en Japón— dijo este recordando por un momento a esa mujer en específico.
—¿Y cómo es esa mujer que conociste en el extranjero? — pregunto Yurika con curiosidad.
Su hermano solo le miró con una mueca de fastidio porque sabía que su hermana, hacía esas preguntas por ser una niña muy chismosa y cursi.
Yuta siguió hablando —Bueno, ella es una mujer muy hermosa, tenía el cabello muy largo, incluso recuerdo que a veces lo llevaba trenzado o lo dejaba suelto, recuerdo que tiene un muy lindo rostro con unos ojos muy hermosos y muy claros, así como varios lunares— un suspiro de felicidad salió de su pecho mientras seguía hablando. —Recuerdo que a ella le gustaba mucho la comida y es por eso que sabia muchas recetas de muchos países diferentes, ella fue quien me enseño esta receta y otras más. Al igual que ella era una mujer muy inteligente ya que sabía varios idiomas—conto con sus dedos —Sabe japonés y Español, pero sobre todo hablaba muy bien el Italiano — sonrió.
—Debe ser una mujer muy inteligente — dijo Yuudai sorprendido por esos idiomas.
—Y si que lo es, es una de las mejores hechiceras e investigadoras que he conocido — dijo este mientras metía aquellas pequeñas pizzas al horno que tenían para que se calentaran.
—¿Y a ti te gustaría volverla a ver?— pregunto su hija con curiosidad.
—¡Yurika deja de hacer esas preguntas, vas a incomodar a Yuta kun!— Yuudai le llamó la atención entre dientes.
Esa pregunta definitivamente dejo pensativo a Yuta. Quien pensó en esa respuesta mientras programaba aquel horno para que en unos minutos estuvieran listas esas pizzas. Aunque por el bien tanto de él como por querer arreglar las cosas con Maki, sabía que debía dejar de lado el tema de esa otra mujer. Aun así, sólo quería verla una última vez para agradecerle.
Se dio la vuelta hacia esos niños.
—Quizás solo me gustaría saber el cómo esta ya que en sí, ella fue quien me aconsejó regresar a este país — sonrió un poco y más al ver a sus hijos —Me gustaría agradecerle que gracias a sus palabras los he conocido a ustedes.
Ambos niños sonrieron por esas palabras.
Durante la comida, Yuta se sintió muy feliz y honrado de estar compartiendo los alimentos junto a sus hijos, a quienes parecía que les había gustado aquella comida.
—¡De verdad esto esta delicioso!— dijo Yuudai con una gran sonrisa.
—¡Si! ¡Esto está muy rico!— comento Yurika con la boca llena.
—Me alegra que les haya gustado— dijo Yuta empezando así, a conversar con ellos mientras comían.
—¡En serio, gracias Yuta kun! Ojalá le enseñes esta receta a mamá — dijo Yurika con una gran sonrisa.
—Se la enseñaré con gusto— dijo Yuta antes de darle una mordida a su mini pizza.
—Eso si ella quiere— dijo Yuudai con un puchero—Sabes que a mamá no le gusta la cocina.
—¡Mamá también cocina! ¡Bueno de vez en cuando! — dijo Yurika recordando a su madre —Aunque es cierto que a veces no le gusta cocinar — dijo con una leve sonrisa.
Todo aquello llamó la atención de Yuta, quien decidió preguntar más cosas de Maki.
—Por cierto niños ¿Cómo es su madre con ustedes?
Ambos niños se miraron entre sí antes de responder a eso.
—¡Es la mejor mamá del mundo!— dijo Yuudai con una gran sonrisa.
—¡Así es! Nuestra mamá no le tiene miedo a nada, ella a eliminado a muchas de esas feas maldiciones que a veces nos asustaban de camino a casa— respondió Yurika muy feliz —Nuestra mamá es una mujer muy fuerte y de paso muy valiente.
—¡Si que lo es! Además nuestra mamá es muy amorosa— dijo Yuudai con una gran sonrisa—Siempre que iba al hospital ella estaba ahí conmigo y no se despegaba de mi lado. Ella me tomaba la mano siempre que tenía miedo o sentía mucho dolor.
Yurika río levemente. —Y también ella siempre estaba presente en nuestros festivales escolares y nos compra todo lo que necesitamos o queremos.
—Siempre nos ha consentido. ¡Nuestra mamá es simplemente la mejor!— dijo Yuudai moviendo muy feliz las manos.
Yuta sintió que su corazón dio un vuelco de alegría al escuchar eso y más que sabía que Maki era buena madre.
—Aunque en lo único que diría que no es tan buena es cocinando...— dijo Yurika en un leve puchero.
Esa afirmación hizo reír un poco a Yuta, ya que era verdad, recordaba que Maki no era buena cocinando, aunque lo hacía, ella prefería comer comida chatarra como forma de rebeldía hacia su clan.
Yuudai también hizo ese puchero.
—En sí, quien siempre cocinaba en casa era papá Gumi, él sí que sabe cocinar, al igual que el tío Yuji y la tía Miki, ellos hacen una muy deliciosa comida.
—¡Es cierto! Papá Gumi también ha sido muy buen padre con nosotros a pesar de no ser nuestro verdadero padre— dijo Yurika llevándose más comida a la boca.
Aquellas palabras llamaron la atención de Yuta. Quería saber un poco más de cómo se llevaba Megumi con sus hijos.
—Entonces...— Yuta empezó a hablar fingiendo sorpresa con ese tema, a pesar que ya sabía la verdad por parte de Fushiguro —¿Megumi no es su padre verdadero?
Ambos niños se miraron entre sí. No se habían medido en sus palabras. Primero guardaron un momento de silencio, parecían discutir mentalmente por haber abierto la boca con aquel tema.
Yurika fue quien tomó la palabra.—Así es, hace un año nos enteramos que él sólo es nuestro padre adoptivo. En sí, él nos lo contó antes de mudarse a Tokio.
—Aun así nosotros lo queremos como si fuera nuestro verdadero padre, y más porque él se ha comportado como uno— dijo Yuudai mirando su comida.
—Comprendo Y díganme...—Yuta quería sacarse una espina del corazón y sabía que esos niños dirían la verdad —¿Cómo es Fushiguro kun como su padre?
Ambos niños de nuevo tenían una gran sonrisa en el rostro al recordar todos los buenos momentos que pasaron con aquel adulto.
—¡Él es como un superhéroe pero para los animales!—dijo Yuudai moviendo con emoción sus manos.
—Papá Gumi es veterinario y les ha salvado la vida a muchos animales— dijo Yurika con la boca llena.
—¡Y no solo eso! ¡Él es el mejor papá del mundo! —Yuudai era el más emocionado al hablar de Megumi.— ¡Nos compra muchas cosas, así como nos hace deliciosa comida y nos lee muchos libros y vemos películas con él y nos saca a pasear a lugares muy interesantes! ¡También estuvo presente en muchos de nuestros festivales escolares! ¡Incluso iba por nosotros a la escuela!— dijo muy emocionado, moviendo sus manos con alegría.
—Además que siempre viene en vacaciones a pasar tiempo con nosotros asi como también viene en nuestros cumpleaños— Yurika tenía una gran sonrisa —Es un gran padre adoptivo.
—¡Definitivamente es el mejor padre que tenemos!— Dijo Yuudai con gran emoción.
Yuta notó como esos niños hablaban con demasiado cariño por Megumi, pero en especial, noto como Yuudai lo veía como su padre ideal. Sabía que Megumi había dejado la vara muy en alto.
—Y supongo que no fue nada fácil para ustedes saber que él no era su verdadero padre ¿Cierto?— preguntó Yuta con mucho respeto.
Ambos niños suspiraron al mismo tiempo.
—No fue nada fácil al inicio, incluso Yuudai y yo lloramos mucho cuando nos dijo la verdad— dijo Yurika mirando a Yuta — Yo sigo queriendo a Papá Gumi como a un padre, pero ahora que se la verdad, a mi si me gustaría saber más de nuestro verdadero padre — dijo con una sonrisa.
—Habla por ti...— su hermano gruño— yo quiero seguir creyendo que Papá Gumi es nuestro único padre— dijo Yuudai dándole una mordida a su pizza con molestia —Yo para nada quiero saber de nuestro padre biológico— aquellas palabras fueron poco entendibles ya que lo dijo con la boca llena.
El escuchar todo eso, hizo que a Yuta se le hiciera un nudo en la garganta. Aun así, había algo más que quería saber de boca de sus hijos.
—¿Y?...— Yuta estaba listo para preguntar algo muy importante —¿Qué les ha dicho su madre sobre su verdadero padre?—pregunto con bastante curiosidad mientras los tres comían.
—A mamá no le gusta hablar mucho de ese tema…— dijo Yuudai antes de llevarse un pedazo más de pizza a la boca.
Yurika trago de su pizza y después respondió.—Nuestra Mamá ha dicho que nuestro verdadero padre es un gran idiota.
—¡Y sí que lo es!— dijo Yuudai con molestia —Mamá nos ha contado que nuestro padre biológico es un gran cobarde que nos abandonó a ella y a nosotros antes de nacer.
—¿Eso es lo que les dijo ella?— pregunto Yuta con tristeza —Supongo que si que lo es por dejarlos desde muy pequeños...— se sentía bastante culpable —¿Y saben dónde está él actualmente?
—Mamá solo dijo que este debe seguir en el extranjero— dijo Yuudai comiendo un poco más.
Yurika hizo un gran si con la cabeza.
—Asi es. Una vez mamá dijo que nuestro verdadero padre quizás podría estar en África ya que en sus años de preparatoria él fue a ese país de intercambio.
—¿En serio?— pregunto Yuta con curiosidad.—¿Y que más les dijo?
Ambos niños hicieron un sí con la cabeza.
Yurika siguió hablando.
—Pero esa vez dijo que quizás un león ya se lo había comido — dijo en una risa de burla —Aunque solo lo dijo porque estaba molesta.
A Yuta solo le bajó una gota fría de la frente ante tal respuesta.
—Ojalá si se lo hayan comido los leones...— pensó Yuudai. Aunque al pensar en eso, no pudo evitar mirar al adulto quien les había preparado la comida.
—¿Y?— Yuta trago saliva, necesitaba hacer una pregunta super importante — ¿Y a ustedes les gustaría conocer a su verdadero padre?
—¡SI!— dijo Yurika muy emocionada, sin despegar su vista de Yuta, de quien sospechaba que este era su verdadero padre.
—¡NO!— dijo Yuudai al mismo tiempo que su hermana, pero en un tono de molestia pura.
Ambos mellizos se vieron entre sí ante tales respuestas tan contradictorias.
—¿Y si él volviera del extranjero, les gustaría saber quién es él?— preguntó Yuta con curiosidad.
—Yo sí quiero saber quién es él. Siento que no es un hombre malo— contesto Yurika mirando a Yuta.
Pero rápidamente su hermano contesto también —Yo no quiero conocerlo, además, Mamá ha llorado mucho por su culpa Y por eso lo odio.
Yuta ahí entendió que la iba a tener muy difícil y más con su hijo varón.
Definitivamente Yuudai no se la iba a poner fácil, aun así, quería ganarse la confianza de ambos antes de decirles la verdad.
—Entiendo... — Yuta suspiro —Bueno, quizás sí, su padre biológico es un completo idiota por haberse ido del país antes de que ustedes nacieran, pero tampoco creo que sea un mal hombre, quizás paso algo ajeno a ustedes que hizo que este se fuera, aunque algo me dice que quizás en el fondo, él los quiere con todo su corazón— dijo Yuta con una mirada compasiva. Decía aquello desde el fondo de su corazón.
—¿Yuta kun, tu como estas tan seguro de eso?— pregunto Yurika con curiosidad.
Yuta rasco su nuca.
—Mmm no lo se. Simplemente algo me lo dice Jeje — dijo con nerviosismo y dudando si decirles la verdad de una vez. Pero mejor decidió cambiar de tema —¿Y díganme? ¿Como les va en la escuela?
Aun así, esas palabras empezarían a sembrar dudas en ambos pequeños sobre que quizás Yuta sería su verdadero padre. En especial en Yuudai, quien ante tales palabras sólo se quedó mirando fijamente a ese hombre.
07:35 p.m.
Después de la cena, ambos niños se pusieron a jugar con los nuevos juguetes que Yuta les había comprado, mientras este terminaba de limpiar la mesa y de acomodar las nuevas cosas que había comprado para ellos.
Yurika estaba de un lado a otro en aquella sala jugando con sus nuevas muñecas y peluches, mientras Yuudai armaba su nuevo rompecabezas en la alfombra de la sala.
Por momentos, este pequeño se quedaba mirando a Yuta, quien estaba en la cocina lavando los trastes que habían usado en la comida.
Aquel niño se cuestionaba si alguien tan amable como él realmente podría ser el verdadero padre de ellos dos.
Yuudai elevo una pieza de su rompecabezas, cerro un ojo y enfocó su vista en Yuta al mismo tiempo que sujetaba aquella pieza y empezó a analizar toda la información que tenía hasta el momento, tratando de ver en donde encajaba esa pieza.
Si lo mirabas con atención, ambos compartían rasgos físicos muy similares, pero en personalidad, no se parecía nada a ese hombre que dijo su madre que los había abandonado. Aquel hombre egoísta y frío.
—¿Realmente podía ser Yuta kun nuestro verdadero padre?— se preguntó mentalmente. Pero no hubo tiempo de responder a esa pregunta.
Yuudai salió de esos pensamientos una vez la voz de su hermana se elevó en sorpresa.
—¡Wow! ¿Qué es esto?— pregunto Yurika con demasiada curiosidad al ver en un gran mueble a un lado de la gran pantalla, varias fotografías que tenía hermosos paisajes, al igual que había algunos objetos que parecían recuerdos de otros países. —Yuta Kun ¿Este eres tú? — apuntó a una foto en especial, donde un hombre vestía ropas de medio oriente y estaba en lo que parecía un campamento en el desierto.
El adulto dejó de lavar los platos y se acercó a esa pequeña, Yuta sonrió al ver a la foto que apuntaba.
—Así es, ese soy yo — dijo tomando aquella fotografía donde estaba junto a un camello.
—Recuerdo que esta foto me la tomaron junto a Miguel hace unos años atrás, cuando llegué a Egipto por segunda vez— dijo este con una sonrisa.
Yuudai también se acercó a donde estaban esos dos.—¿Ya habías ido a África anteriormente? — pregunto con bastante curiosidad.
—Así es, fui de intercambio en la preparatoria — dijo mirando a Yuudai —Y después volví a ir unos años después en una misión que tuve por el mundo. Así que algunas cosas y fotos que ven aquí son de todos mis viajes que he hecho en estos siete años.
Los niños miraron asombrados todos esos recuerdos y regalos que otras personas de muchas partes del mundo le habían dado a Yuta. Había algunas fotos de él en ciudades muy antiguas, así como otras donde él estaba en paisajes hermosos y otras más de grandes ciudades. Al igual que había una que otra de lugares con nieve, así como selvas y desiertos. Así como también, había fotos de Yuta cerca de algunos animales como caballos, jirafas, elefantes y más.
Ambos niños miraron fascinados todo eso, aunque pudieron notar que, en algunas fotos por no decir la gran mayoría, Yuta salía muy serio a pesar de la belleza de los paisajes.
—¿Recorriste todo el mundo tu solo?— pregunto Yuudai con curiosidad.
Yuta suspiro ante tal pregunta.
—Por desgracia si, Aunque — acaricio el cabello de ese niño y le dedico una pequeña sonrisa — Diría que en este punto ya no quiero irme de este país.
Y más que el hechicero por fin había encontrado un motivo para no volver a salir de Japón nunca más. Aun así, tenía que tomar ciertas decisiones.
—¡Increíble! ¡¿De dónde es esto?!— pregunto Yurika muy asombrada mirando lo que parecía ser una pequeña figura de madera negra.
—Este es un recuerdo que me dio una tribu del sur de África. Es como un amuleto de la buena suerte— respondió el hechicero.
—¿Y está pirámide? ¿De dónde es?— Yuudai apuntó a otro objeto.
—Ese es una figura a escala de una pirámide que se encuentra en México. Es una pirámide que le llaman del sol, es muy grande y magnífica— respondió Yuta en una sonrisa.
En aquel momento donde ambos niños seguían preguntando con curiosidad sobre todos esos objetos y fotos, el teléfono de Yuta empezó a sonar.
Este se levantó a contestar y se acercó a la ventana que había en el comedor y más que no reconocía aquel número. Pensó que sería algo de trabajo, pero su sorpresa fue mayor al escuchar la voz de Maki, quien al fin se ponía en contacto con él.
—¿Sí? Okkotsu habla— respondió este con firmeza.
Una pequeña risita femenina sonó desde el otro lado de la bocina —Eso sonó muy serio de tu parte.
—¡Maki san!— la voz de Yuta cambió a una de alegría y eso lo notaron los niños, quienes lo miraron con curiosidad al escuchar el nombre de su madre.
—¿Y bien? ¿Como te está yendo con mis hijos? Quiero suponer que estas bastante ocupado como para no contestar a mis mensajes — pregunto esta con una leve sonrisa.
—Lo siento, no traía el teléfono a la mano— Yuta estaba ignorando su teléfono con la intención de no contestar asuntos del trabajo — Y Nos está yendo bien. Fuimos a comprar algunas cosas y de paso, Yurika y Yuudai ya comieron. Ahorita mismo estaban jugando con algunos juguetes que les he comprado.
—¿En serio? Espero que no los estés consintiendo demasiado— dijo esta al otro lado de la bocina.
En aquel momento, Maki estaba llamando desde un gimnasio, ya que ella, después de terminar con su un tanto complicada misión de asesina, donde su víctima casi lograba escapar, pero que al final lograron acabar con este. Ella tuvo que ir a su otro trabajo como entrenadora para "guardar las apariencias" y actualmente ella se encontraba ahí, terminando sus clases a esa hora de la noche.
Yuta sonrió por esa respuesta —Considero que darles algunos juguetes no es consentirlos demasiado.
—Y también espero no les hayas dado comida chatarra o algo que les caiga pesado— dijo esta con un tono un poco de molestia desde el otro lado de la bocina.
—Para nada, les di algo que les gusto mucho y más que fue algo que aprendí en otro país.
—Más te vale— Maki suspiro— en fin, el motivo de mi llamada es primero para saber cómo están, pero a como escucho al fondo— por la bocina podía escucharse que sus hijos de nuevo se habían puesto a jugar — ellos están bien ¿no es así?
Yuta miro a esos niños, quienes lo miraban curiosos asomándose a un lado del sillón. —Lo están. Como dije los cuidaría con mi vida.
—Y en segundo, el motivo de mi llamada es para avisarte que ellos tienen hasta las diez para dormir. Así que ya va siendo hora que se pongan el pijama. Como supongo no se llevaron sus toallas ni sus demás productos, supongo que no van a tomar un baño como acostumbran antes de ir a dormir...
—No te preocupes, también les compre algunos productos de higiene y unas toallas para cuando decidan pasar días aquí— contesto Yuta mirando hacia la ventana, observando la lluvia caer.
—¿En serio? Bueno, entonces ya va siendo hora del baño y después de un rato a dormir — dijo Maki mientras miraba la lluvia caer fuera de ese establecimiento.
Yuta río levemente ante lo dicho por esa madre.
—¿Qué sucede?— cuestionó Maki al escuchar esa risita. Incluso levantó una ceja.
—Nada, es solo que siento que eres muy buena madre porque hasta horarios les tienes a los niños. Por no decir estricta— dijo Yuta tratando de sonar cortes.
—Bueno, pues son mis hijos y los he tenido que criar de buena manera — dijo Maki en una mueca. Si esta lo tuviera mirando de frente, de seguro le hubiera dado un puñetazo.
—Está bien, seguiremos tus reglas Maki san— contesto Yuta imaginando su expresión de molestia.
Maki suspiro.
—Okkotsu ¿Crees que podrías pasarme a los niños? Por favor... quiero escuchar sus voces...
—Enseguida, deja te pongo en altavoz — dijo Yuta con una gran sonrisa—Yurika, Yuudai, su madre quiere hablar con ustedes.
Ambos niños corrieron rápidamente hasta Yuta, estaban muy emocionados por escuchar a su madre.
—¡Mamá!
Dijeron en coro.
—Mis niños ¿Como se están portando? ¿No han sacado de quicio a Okkotsu, cierto? ¿Están bien?— pregunto Maki desde el otro lado de la bocina.
—Para nada, si nos hemos portado muy bien— dijo Yurika en una gran sonrisa.
—Si, incluso le ayudamos a cocinar— dijo Yuudai muy feliz.
—Me alegra saber que están bien.
—¿Y tú mami? ¿Como vas con el trabajo en el gimnasio?— pregunto Yurika con una gran sonrisa.
—Te extrañamos...— dijo Yuudai con una pequeña mueca de tristeza.
—Y yo también los extraño a ustedes y me fue bien, aun ando acá en el gimnasio junto a Harumi, apenas vamos a limpiar las máquinas para después cerrar — dijo Maki mirando a aquella mujer que era su ayudante tanto en el gimnasio como en algunas misiones—También para eso les marcaba, para avisarles que esta noche se quedaran a dormir con Okkotsu, pero no se preocupen, yo llegaré más tarde ahí con ustedes.
Aquellas palabras emocionaron tanto a los niños como a Yuta.—Así que Okkotsu, quiero que me mandes la ubicación de tu departamento, desde la tarde te dije pero parece que estaban ocupados.
—Jeje lo siento, en seguida lo haré— respondió Yuta con una sonrisa.
—Bueno niños, Yuta me dijo que les compro algunas cosas para el baño, así que quiero que tomen una ducha, se pongan el pijama para después ir a dormir, porque no quiero que duerman tan tarde.
—¡Pero estamos de vacaciones!— reclamó Yurika en un puchero.
—¡Si! Además, queremos ver una película con Yuta kun y de paso mami, ¿Crees que podamos comer unas galletas y comer algo de helado?— pregunto Yuudai con un puchero.
—Di que sí mami, por favor, son vacaciones de verano — recordó Yurika dando unos saltitos.
—Por favor mami, di que sí.
Ambos niños dieron unos saltos mientras decían aquellas palabras por aquella bocina del teléfono.
—Maki san, ¿Que dices? ¿Nos dejas ver una película antes de ir a dormir? —pregunto Yuta con una sonrisa mientras veía a sus hijos dar saltos.
—Por fis Mami.
—Di que sí.
Suplicaron esos pequeños.
Maki suspiro y miro el reloj del establecimiento. Después puso los ojos en blanco mientras contestaba a eso —¡Ahg, está bien! Pueden ver una película con Okkotsu y pueden comer unas galletas y helado, pero antes, quiero que tomen un baño y se pongan los pijamas.
—¡Lo haremos!
—Gracias Mami.
—Te amamos — dijeron en coro esos niños.
—Y yo los amo a ustedes, ahora vayan a bañarse y déjenme hablar a solas con Okkotsu, por favor. Igual no quiero que duerman tan tarde ¿de acuerdo? Más tardar a las 10:30 los quiero en la cama. Aun así espero llegar pronto una vez la lluvia pare. Si no, ahí estaré para cuando despierten— dijo Maki desde el otro lado de la bocina.
—¡Enseguida!
—¡Te veremos más tarde!
Se despidieron esos pequeños con una sonrisa.
Yuta quito el altavoz y contesto llevando su celular a su oreja.
—Okkotsu.
—¿Si Maki san?
—Por favor, cuídalos bien mientras llego. Espero no tardar tanto por esta lluvia. También no olvides mandarme la dirección de tu departamento.
—Enseguida te la mandaré. ¿No gustas que mejor mande a alguien por ti? Podría pagar un auto de plataforma o podría mandar a algún asistente hasta donde tu estas para que te traigan directamente — sugirió Yuta.
—No te preocupes, espero no tardar en desocuparme. Aun así, no les des muchas galletas a esos dos y no vean nada de terror ¿De acuerdo?
—De acuerdo.
—Bien, me alegra oírte y espero verte pronto a ti y a los niños.
—Aquí te estaremos esperando...— dijo Yuta con una gran sonrisa.
Maki fue la primera en colgar. Aún sentía las mejillas teñirse de rojo y más al recordar lo que habían hecho aquella tarde. Y el despedirse de ese modo, también la había hecho ponerse roja.
—¡Que tonta soy! ¡No debería ceder así tan fácil! — se dijo a sí misma molesta y dándose un leve golpe en la frente con su palma.
—¿Y quién es ese tal Okkotsu?— pregunto Harumi con mucha curiosidad. Esta mujer era de cabellos negros, tenía la misma edad que Maki y está antiguamente había sido una ventana que trabajaba para la academia.
Maki suspiro.
—Es el padre biológico de mis hijos.
—¡Wow! ¿Acaso ya regreso? Y ¿él sabe que son sus hijos?— pregunto aquella mujer muy sorprendida.
—Él ya lo sabe... pero...
Harumi intuyó lo que Maki quería decirle.
—Pero Yurika y Yuudai no lo saben ¿Cierto?
—Y la verdad espero no lo sepan porque no creo que esto dure — dijo Maki tomando una escoba.
Harumi suspiro ante tal comentario.—Aun así, creo que es mejor decirle la verdad a los niños y más que tarde o temprano ellos siempre dan con la verdad.
Ante tal comentario, Maki solo torció la boca y le lanzo un trapo—Mejor démonos prisa y acabemos de limpiar para ya irnos antes de que empiece a llover más fuerte.
—¡Como diga Jefa!— dijo Harumi levantando la mano y tomando aquel trapo.
Una vez acabo esa llamada, Yuta mandó aquel mensaje con su ubicación en tiempo Real, y de paso, agregó a Maki a sus contactos. Se sentía como en sus años de preparatoria cuando por fin empezaban a mandarse mensajes entre ellos así como sus ubicaciones.
Después se giró a sus hijos.
—Bien, ya escucharon a su madre, es tiempo de que vayan a bañarse y a ponerse el pijama.
—Si señor— dijo Yurika levantando la mano—Pido primero el baño.
—¡No es justo, tú te tardas demasiado!— reclamo Yuudai.
Aun así, esos mellizos decidieron aquello con un piedra, papel o tijera, donde Yuudai ganó y este sería el primero en bañarse y después su hermana.
Aquella noche para esos tres apenas estaba comenzando.
09:00 p.m.
Después de que los niños salieran de bañar y se pusieran sus pijamas, los tres estaban decidiendo que película ver.
—Bien — Yuta regreso con un plato con algunas galletas y también regreso con los botes de helado—¿Qué película quieren ver?
—¡Yo quiero ver Enredados! — dijo Yurika muy emocionada.
—¿Otra vez esa película? — reclamo Yuudai muy molesto—¡Siempre quieres ver esa!
—¡Es mi favorita y la veré mil veces más!— dijo su hermana con molestia.
—¿Y tú Yuudai? ¿Qué película quieres ver? — pregunto Yuta tratando de ver más opciones.
—Yo— titubeo levemente —Yo quiero ver el planeta del tesoro...
—¿De nuevo esa película? — reclamo su melliza.—No me sorprende, primero te gustaban los piratas, luego los dinosaurios y ahora los viajes en el espacio, eres un niño muy indeciso — rodó los ojos.
—¿Y qué tiene? ¡es mi favorita! — dijo el niño muy molesto por ese comentario.
—¡Llevas viendo esa película seguido desde que descubrimos que papá Gumi no es nuestro verdadero padre! — explicó Yurika cruzando los brazos.
—¡Tú no tienes nada que reclamar! ¡Tu llevas viendo Rampunzel desde que tía Mai se fue ya que fue la última que viste con ella!
Además, ¡Esa es mi película favorita así como la tuya es esa estúpida de princesas y la veré las veces que quiera!— grito Yuudai.
—¡Aunque sea la mía es divertida!— grito Yurika.
—¡Claro que no!
—¡Que sí!
Yuta miro asombrado el cómo esos niños estaban discutiendo. Era la primera vez que los veía así de molestos.
—Niños, ya basta— dijo con voz calmada.
—¡Deberías aceptar que vez esa película porque te duele el hecho de saber que Papá Gumi no es nuestro verdadero padre!— grito Yurika haciendo puños sus manos.
—¡Cállate tonta! — grito Yuudai, de nuevo sentía que sus manos picaban.—¡Para mí, el siempre será nuestro verdadero padre!
—¡Ya madura tonto! — grito Yurika, también ella sentía ese picor en sus pies mientras veía con molestia a su mellizo.
—¡La que debería madurar es otra y aceptar que nuestro verdadero padre no volverá al igual que la tia Mai! ¡Ellos nos abandonaron!
—¡Tonto, Tonto, Tonto!— repitió Yurika molesta, incluso estaba lista para golpearlo.
—¡Eres una-!— Yuudai también estaba listo para alzar el puño, pero ambos fueron interrumpidos.
—¡YA BASTA AMBOS!— Gritó Yuta, poniendo orden con su siniestra presencia.
Eso hizo que ambos niños temblaran un poco, era la primera vez que veían a ese hombre super molesto con sus actos y palabras.
Yuta tomó un profundo respiro antes de hablar—No pueden estarse gritando esas cosas. Son hermanos y deben respetarse.
—Lo... lo sentimos...— dijo Yurika bajando la mirada.
—Perdón Yuta kun...— Yuudai también bajo la mirada.
Yuta soltó el aire lentamente. Nunca había estado en ese dilema de tener que regañar a un niño y menos que era la primera vez que regañaba a sus hijos.
Realmente estaba en todo un dilema y más por las cosas que se dijeron esos dos. Tomó un respiro más y se puso de cuclillas frente a ellos.
—Está mal que se ofendan de esa manera. Ustedes dos deben apoyarse y más que son de la misma sangre— los miro con seriedad.
—Lo sentimos...
—No volverá a pasar y menos aquí en tu casa...
—Eso espero — dijo Yuta con seriedad— Y ahora... sobre su padre...— dijo mirando a esos dos.
Yuta guardo un momento de silencio. No sabía cómo debía actuar ante aquello ya que por lo que esos dos se habían gritado, lo hacía sentir culpable ya que él era la causa principal de ese problema.
—Él...— el adulto bajo los hombros. Le había prometido a Maki no hablar de ese tema con ellos sin ella presente.
Aun así, una pregunta cruzó por su mente
¿Realmente estaba listo para asumir su papel como padre? ¿Qué es lo que realmente hacia a uno digno de ser llamado como tal? Parecía que había un fuerte conflicto con ese tema. Sabía que debía ganarse totalmente su confianza si quería decirles la verdad.
Yuta puso sus manos en las cabezas de esos dos y los despeino un poco. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
—Ya paso, pero no quiero volver a verlos pelear así — relajo los hombros.—Y ese tema de su padre, lo mejor será que ya no lo toquemos por un tiempo ¿De acuerdo? Y más que no quiero que vuelvan a discutir por ese idiota.
—Lo Prometemos— dijo Yuudai bajando la mirada.
—Sip, no volverá a pasar, ya no hablaremos de él— dijo Yurika bajando también la mirada.
Yuta sonrió un poco.
—Ahora, creo que lo mejor será que vayan a descansar. Ya es tarde, mejor mañana cuando esté su madre veremos una película.
—¿Esto es porque nos portamos mal?— pregunto Yuudai con una cara larga.
—¿Ni una galleta aunque sea antes de dormir?— Yurika trato de negociar.
Ambos hicieron ojos de cachorro. Aunque sea querían comer una galleta antes de ir a dormir.
Yuta suspiro. —Está bien, solo tomen una galleta y de ahí, vayan a lavarse los dientes y a dormir.
—Está bien. Gracias Yuta kun—Yurika sonrió un poco.
—Aun así, lo sentimos Yuta kun...— Yuudai bajo los hombros.
El hechicero abrió los brazos y estos pequeños le dieron un abrazo.
—Solo que no vuelva a ocurrir ¿De acuerdo? No me gusta verlos pelear.
—De acuerdo, prometemos que ya no pelearemos en tu presencia — dijo Yurika aún en aquel abrazo.
—¿Nos vas a odiar después de esto?— pregunto Yuudai con los ojos llorosos.
—No nos odies Yuta kun...— dijo Yurika con lágrimas en los ojos.
—Nunca los odiaría por algo así —Yuta sonrió un poco y seco las lágrimas de esos dos—Ahora — tomo el plato donde tenían las galletas —Solo tomen una y de ahí a lavarse los dientes.
Realmente no podía regañarlos del todo, sentía que no tenía el corazón para algo así.
—¿Le dirás a mamá sobre que estábamos discutiendo?— pregunto Yuudai tomando aquella galleta.
—Si ella lo sabe, lo más seguro es que si nos va a regañar feo y ya no nos dejará venir contigo...— dijo Yurika antes de comerse aquel pequeño postre.
—¡Nosotros queremos seguir pasando tiempo contigo!— dijo Yuudai terminando de comer aquella galleta.
Yuta soltó un suspiro.
—No se lo diré a su madre por esta vez— se puso de pie —Ahora, vamos a que descansen.
Así, ambos niños terminaron de comer aquella galleta, para así entrar al baño a lavarse los dientes.
Después de lavarse los dientes, Yuta dejo que esa noche durmieran en la cama de su habitación, ya que esa era la cama más grande de aquel apartamento.
Yuta los cobijo a cada uno con sus nuevas cobijas e incluso les cobijo también con su cobija para que no sintieran frío.
—Descansen, buenas noches — dijo Yuta con una sonrisa y acariciando el cabello de cada uno.
—Gracias Yuta kun... Buenas noches — dijo Yurika con una suave sonrisa.
—Buenas noches Yuta Kun— dijo Yuudai en un suspiro.
—Cualquier cosa, no duden en decirme, estaré en la sala— dijo Yuta con una pequeña sonrisa antes de cerrar casi por completo la puerta.
Una vez Yuta abandonó la habitación y sus pasos se escucharon alejarse de la puerta, ambos mellizos intercambiaron unas pocas palabras en aquella tenue oscuridad, ya que Yuta les había dejado encendida una pequeña lámpara de noche que habían comprado, para que no sintieran miedo. Y más que afuera estaba lloviendo muy fuerte.
Yurika torció la boca mientras miraba al techo, fue la primera en hablar.
—Esto es tu culpa... gracias a ti no pudimos ver una película esta noche y nos mandaron a dormir temprano — dijo molesta girándose a su lado izquierdo para no ver a su hermano.
—Tonta...— Yuudai no se quedó callado y empezó a reclamar — En realidad, tu empezaste todo este problema desde que dijiste que quizás Yuta podría ser nuestro verdadero padre... mejor hubieras mantenido tu estúpida boca cerrada — susurro muy molesto, mirando hacia la ventana que tenían frente a la cama, observando la lluvia caer.
—Pues a mi si me gustaría que Yuta fuera nuestro verdadero papá ... solo digo que deberíamos darle la oportunidad de conocerlo mejor— susurro Yurika cerrando los ojos y bostezando. Se sentía cansada.
—Yo no quiero... y menos quiero decepcionarme en caso de que si sea nuestro verdadero padre...— dijo Yuudai soltando unas lágrimas al escuchar una vez más eso.
El mellizo menor tenía un gran cúmulo de emociones, esto debido tanto a lo experimentado en la tarde con su técnica maldita, así como por lo que dijo su hermana. Se resistía a la idea sobre su verdadero padre. ¿Acaso fue su culpa el arruinar la noche?
Además, dormir en una cama ajena ese día lejos de su madre, también le estaba llenando de sentimientos.
Pero ese niño no era el único que se sentía de esa manera.
Y mas que la noche aun no terminaba para esa familia.
Continuara...
Notas:
Espero les haya gustado
Díganme ¿Qué les ha parecido?
¿Creen que Yuudai vaya a complicar mucho las cosas para Yuta? ¿Como creen que reaccionen los mellizos una vez descubran que Yuta es su padre? Estaré leyendo sus comentarios
Solo puedo adelantar que en el siguiente capítulo estos dos pasarán un lindo momento entre padre e hijo uno que sé qué hará llorar a más de uno.
La otra vez alguien me preguntó sobre cuánto le quedaba a esta historia para concluir o cuantos capítulos iba a tener este fic, así que, con casi toda la seguridad del mundo, a esta historia le quedan casi 20 capítulos más
Aclaro de una vez, este será un fic LARGO, el cual, espero acabarlo algún día y más que ya tengo un "banco" de capítulos para más adelante y no dejarlos sin contenido.
Espero traer pronto el siguiente capitulo
Los quiere Vera
Pd: FELIZ CUMPLEAÑOS A MI
