Ch.24: Los ciclos antiguos.
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- (Tal vez no tanto) – Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, conceptos, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, Rick Veitch, Garth Ennis, Pat Mills y Kevin O'Neill, Heart Machine, Goichi Suda (Suda51), entre otros. No soy dueño de nada.
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El aire silbó trayendo consigo extrañas palabras.
Era un inmenso desierto de arena blanca, completamente infértil, cruel y alienígena, encima, en el firmamento, estaba el cielo mas estrellado que alguna vez haya visto, con constelaciones desconocidas que giraban siniestramente en la oscuridad del espacio, juraría que se movían igual que los remolinos en el agua.
Las estrellas brillaban con una luz lila e iluminaban como reflectores lejanos, era casi como el escenario de un teatro y los mismos luceros en el éter cósmico eran los extraños espectadores cuyas caras eran difusas y, sus sentimientos, incompresibles.
Un evento celestial que me llenaba de una profunda incertidumbre, casi seguro de que había algo mas en lo profundo del espacio, entre las estrellas y mas allá, que me vigilaba atentamente… ¿por que me veía?, ¿Qué era aquello que atraía tanto su mirada?
Y mientras la duda creía en mi pecho, el canto bajo de las dunas me arrullaba con su melodiosa e inhumana voz…
Susurraban algo en un lenguaje antiguo y olvidado, sucesos terribles de tiempos remotos, de cuando los monstruos o los humanos aun no existían, de seres estoicos y carentes de empatía, y mencionaban algo, algo muy especial…
Hablaban del gran error, de la mala decisión, de algo que cambio la no-existencia, ¿a que se referían?, no eran exactos pues ni el polvo o el aire lo sabia con certeza, era algo aun mas antiguo que ellos.
- "Hablan del origen del todo en todas las dimensiones" – Se escucharon las palabras de una voz comprensible, avejentada y con un acento que indicaba que no hablaba su idioma nativo.
No sentí sorpresa, era como si ya esperara que esa voz hiciera acto de presencia, gire mi cabeza hacia un costado y ahí estaba el origen de esa habla…
Un hombre mayor, de entre unos 60 u 70 años, de tez morena, ojos de iris café, cejas gruesas, nariz ganchuda, barba espesa que se ponía canosa en la puntas, por sus ropas supe que era originario del medio oriente, usaba una túnica de cachemira tan larga que cubría hasta sus pies, con adornos dorados en los bordes y encima de su cabeza tenia un gran turbante blanco.
- "¿Quien es usted?" – La pregunta salió de mi boca en automático.
- "Ya nos hemos visto antes, aunque creo que estuve algo indispuesto en esa ocasión…" - Me extrañe en un principio, pero siendo sinceros mi mente esta un poco extraña por el momento, así que puede ser que simplemente no lo reconozca todavía. – "No le dije en esa ocasión, pero me llamo Abdul Alhazred, soy un poeta, un místico, un vidente y un soñador" -
No mentía, de alguna manera podía sentirlo.
- "Entonces, Abdul, ¿Qué es este lugar?, ¿por que estoy acá?" – Pregunte mientras veía a la arena deslizarse y ser arrastrada por el aire de otras épocas, murmurando nuevamente sobre el gran error.
La respuesta tardo en llegar, el árabe estaba pensando en su respuesta.
- "Es un cementerio" -
- "¿Un cementerio?" – Esa respuesta me había picado la curiosidad, este lugar no parecía que hubiera albergado vida alguna vez.
Tan solo, tan seco, tan frio, ni el animal mas adaptado o la planta mas resistente hubiera sobrevivido acá.
- "Si, uno muy antiguo y abandonado… Que todas las lapidas se fueron volando con el viento..." – Eso me lleno de mas preguntas que respuestas. – "Ahora, solo falta responder a la razón por la que estas acá, ¿no es cierto?" -
Asentí a la vez que el viento me golpeaba en la cara, las delgadas voces se enroscaban en mis oídos, no podía entender nada de lo que decían.
- "Es para hablarte de una historia, un cuento sobre el origen, por así decirlo" – Su voz se escucho lejana, casi como un discurso repetido una y otra vez hasta el hartazgo.
- "¿Un cuento?, creo que ya soy un poco mayor para ese tipo de relatos" – Conteste con un poco de gracia.
- "Oh, ¿en serio?, no lo creo" – El místico árabe me respondió muy rápido, y continuo. – "Te vez muy joven" -
Me sentí un poco halagado, soy bastante mayor y este tipo de cumplidos me alegran bastante, también debo admitir que mentiría si dijera que no me picaba la curiosidad escuchar ese relato.
- "Bueno, supongo que en eso tienes razón, ehhh, puede continuar, lamento interrumpirlo" – Dije un poco apenado.
Entonces, el soñador de medio oriente inhalo y comenzó...
- "En aquel entonces solo había una sola cosa, el creador, sultán de la nada y de todo a la vez..." – Su voz reverberaba en el vació desierto. – "Incapaz de otra cosa mas que existir, imperecedero e inmutable, capaz de todo excepto por una cosa… Y fue entonces que cometió el error..." -
Escuchaba atentamente, hipnotizado por esas palabras que definitivamente se arremolinaban en mi cabeza.
- "Babeando, gimiendo, sufriendo, lobotomizado por su propia mano, de sus heridas sangrantes nace todo lo que existió, existe y existirá, de esto también nacieron sus hijos, quienes burlones adormecieron a su padre con canciones y melodías para resguardar todo ese nuevo reino para ellos, y así, el caos que siempre existió ganó una vez mas..." – En ese momento el místico miro intensamente al cielo, yo simplemente espere a que continuara. – "Con sus ultimas fuerzas dejo que una parte de su esencia vagara por la existencia, por cientos de miles de millones de años, entre las dimensiones, esperando..." -
Con cada palabra, una marea de emociones y sensaciones me llenaban, de terror, pequeñez, culpa, pena y tristeza.
Una brisa misteriosa salió del piso a un costado hacia el cielo lleno de fulgores, era una mano invisible, una señal para que mirara al cielo, como lo hacia el poeta de Arabia.
Y así hice, llevándome la sorpresa de un enorme hueco que se estaba formando entre los brillos...
Había algo ahí…
En el vació entre las estrellas…
Algo mas allá de mi comprensión habitando en la oscuridad insondable del espacio, mas lejos de lo que cualquier cosa estará alguna vez...
Y ardía...
Ardía mucho, en mis ojos especialmente, como si el aire tuviera gas lacrimógeno, o algo similar.
- "Ah, d-dios mío" – Logre murmurar mientras pesadas lagrimas de dolor se deslizaban por mis mejillas, sentía que en mis ojos se clavaban agujas. Parpadee varias veces y desvié la mirada, pero el dolor no se iba. – "D-dios, esto arde… ¡Mucho!" -
- "Pues el caos siempre estuvo ahí, el verdadero motor de la creación de este y los demás universos desbalanceados, de los hijos de este dios creador surgieron tres especies mas, y de estos nacieron todos los demás seres vivos..." – Estaba sufriendo, pero escuchaba cada cosa que decía el vidente. – "El tiene muchos nombres, algunos olvidados con el tiempo y las civilizaciones desapareciendo en la decadencia absoluta..." -
Algo se asomo del vació…
E inconscientemente lleve mis manos para taparme de esa desagradable vista y en ese momento note algo, que mis manos estaban mojadas.
Sangre...
Estaba sangrando, lo sentí en mis manos llenas de liquido carmesí, en mi mente revotaban infinidad de veces las palabras de Abdul, sobre el origen, sobre el caos y la creación en si misma.
Sobre ese error...
La voz de las dunas me pidieron que alzara la cara.
Yo no quería… Pero una fuerza irresistible me hizo mirar hacia arriba… Y lo vi, dios, no se lo que veía, no entendía lo que era, mi mente se forzaba ante esa forma indescriptible, esa presencia dolía…
- "¡Dios mío, eso-" – Grite sin dejar de ver a la divinidad en si misma, el calor se acumulaba en mi cara y el horror junto a la tristeza hacían un hueco en mi pecho. - "¡¿que es esa cosa?!" -
El asqueroso sabor metálico lleno mi boca… Ahora estoy sangrando de mi boca.
Vi una chispa prenderse cerca de mi cuerpo, luego otra, otra y otra.
Y entonces Abdul finalmente hablo...
- "El necio sultán de los demonios, el rey de todo, el caos nuclear, el frio, el ciego idiota" – Su voz hizo un eco en mi cerebro incinerado. – "En Yuggoth se le llamo el idiota abisal, el soñador ciego, el que esta en el golfo..." -
Esos nombres hicieron cortocircuito en el fondo de mi cráneo, algo que ya estaba ahí… ¿Una orden o un pedido de ayuda?
Fue en ese momento que el olor a quemado llego a mi nariz, todo se oscureció, una repentina luz y el fuego se expandió por mi cuerpo.
- "¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!" – Mi cuerpo, de los pies a la cabeza, se estaba incendiando, inicio en los ojos cuando estos explotaron en llamas ardientes, mi carne se consumía rápidamente, era un fulgor constante y doloroso…
- "También ciertas especies lo nombraron Vach-Viraj" – Aun sin ya no tener oídos, escuche al místico, cuyo tono avivaba mas las llamas.
Mis músculos se oscurecieron, comenzaron a deshacerse en polvo, cenizas y hollín.
- "¡AHHHHHHHHHHHHH, NO mAS, No MAS, Por favOR!" – Mis cuerdas vocales desafinaban, por momentos se engrosaban y después se agudizaban, mi lengua se desintegraba, casi toda mi musculatura se achicharro hasta simplemente caerse…
- "Se le llamo Achamoth" – Solo quedaban mis huesos en llamas para este momento y tenia consciencia de cada dolor moviéndose por mi ser. – "Pero, hay un nombre aun mas extendido..." -
Quería gritar que alguien me aplastara el cráneo carbonizado…
Ya no quería salvarme, solo quería morir rápido.
Mi cuerpo ya no aguantaba y simplemente se dejo caer al suelo, volviéndome parte de la arena blanca del desierto de los eones, mas allá del tiempo y el espacio, donde aquello yacía dormido.
Y al final, Alhazred dijo el ultimo nombre...
- "Azathoth" -
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- "¡AHHHHH!" – Grite despertándome en el horror mas profundo que alguna vez he tenido, sintiendo como mi cuerpo ardía e intentando saltar del lugar donde dormía, y lamentablemente… Recibiendo un vergonzoso golpe en la frente.
¡PAM!
- "¡Ahg, demonios!" – Exclame nuevamente acostado en la acumulación de telas que servían para suavizar el piso y pasando mi mano por el área afectada, note que no tenia la mascara puesta y la frente me dolía lo suficiente para hacer que cerrara mis ojos, ¿con que cosa me había golpeado?
Abrí ligeramente un ojo y mire mi cuerpo, estaba completo, aun tenia la chaqueta y el traje negro, eso es bueno, el sueño se había sentido muy real.
Mire a mi alrededor y note que era de día, tal vez de mañana, el suelo era cubierto por una especie de alfombra con patrones geométricos, estaba dentro de una especie de tienda de campaña grande o pabellón cuya tela estaba pálida y sucia, en la tela habían algunos adornos tejidos de monstruos e Íncubos con armadura a caballo o a centauride y en el centro había un gran palo barnizado de cuya punta salían varias extensiones que formaban un techo redondo, esto mantenía al tejido alzado por unos 3 metros, era estable gracias a varias ramas ubicadas en la base.
Entonces vi aquello con lo que me di tremendo golpe… Una cacerola bastante grande que estaba colgada de una de las extensiones del techo mediante una cuerda.
Maldición, solo a mi me pasan estas cosas…
Cerré nuevamente los ojos y lleve mi mano a mi cara, dándome pequeñas palmadas en las mejillas, intentando quitarme la poca sensación de sueño que me quedaba.
Ese sueño había sido intenso, tal vez demasiado… Ehh, creo recordar a Alhazred, si, creo que soñé con el antes de llegar a Polove, estaba lamentándose, me llamaba el ignorante y veía a extraños dioses jugar D …
Bueno… Creo que lo de D fue cosa mía, los sueños se ponen raros en especial con la falta de agua, ¿Quién dice que este sueño no fue el resultado de la deshidratación y el cansancio extremo?
Aunque este se sintió particularmente real, realmente sentí que, q-que me había vuelto cenizas… Igual a una cremación, pero aun con esas seguía sintiendo dolor a pesar de que ya no habían nervios o siquiera algo que quemar, una sensación simplemente infernal.
Dejemos eso para mas tarde, no creo que sea sano pensar en eso por el momento. Ahora, ¿Qué hacia en este lugar?
Como es natural, ahora mismo mis memorias se arremolinaban y chocaban unas con otras caóticamente, ¡esto solo me pasa por despertarme así, mierda!
A ver, a ver, repasemos…
Deje Polove junto a Jaguar y Law, eso si lo recuerdo bien, después nos topamos con la Ocelomeh que había logrado conseguir cuatro camellos, dos ellos jalaban una especie de galera en la que llevaban al erudito errante, al hada y a la bibliotecaria del reino secuestrados, junto a estos llevaba varios objetos de cocina, mucha tela, algunos odres llenos de agua, un poco de comida… ¿Cómo fue que ella había conseguido todo eso?
Bueno, continuemos, después recorrimos bastante terreno hacia el interior del desierto, si… Avanzamos entre las gigantescas e interminables dunas, la fría respiración del desierto chocando contra nuestras caras, amparados por el cielo estrellado…
Recordé ese maldito sueño. Me di un golpe en la frente para olvidar, el dolor del golpe anterior y el nuevo se unieron, creo que si me ayudaron a olvidar un poco.
Seguimos avanzando sobre la arena por bastante tiempo hasta que aproximadamente fueron las 5 de la mañana y por suerte nos encontramos con un pequeño oasis cuya agua salía de un manantial entre las rocas, decidimos descansar unos cuantos minutos… Ya entendí que paso.
¡Rayos!, supongo que no aguante el cansancio y me quede dormido, bueno, ya llevaba algunos días sin un buen descanso, era de esperarse y…
¡Espera!… ¡¿De quien es el pabellón?!
Intente levantarme rápidamente de la cama improvisada, mi mente corría a mil por hora con cada posibilidad, esto podría significar que nos habían atrapado, quien sabe que cosas les estarían haciendo a los demás, ¡dios, tengo que salir de acá y-!…
¡PAM!
Y nuevamente me golpee con la cacerola… No puede ser...
- "¡Mierda!, ¡¿quien coloca esta puta cosa colgando enfrente mío?!" – Grite muy molesto mientras sobaba mi frente ante el golpe.
En ese momento escuche unos murmullos afuera de la carpa y después unos pasos que se acercaban a la entrada, el enemigo ya venia hacia mi.
Abrí mis ojos lo mas que podía, no hay tiempo que perder, me levante con cuidado de no recibir daño de algún otro utensilio de cocina y en mi mano se genero un revolver Medusa M47, de cañón con estrías y con balas de calibre 9 mm.
Monstruo, humano o maravilla, quien sea, voy a acabar con el cabrón rápidamente.
Sus pasos de acercaban mas y mas, el posible enemigo estaba a poco de alzar la tela para pasar y en ese momento…
- "Hey, Francés, ¿ya estas- ¡AHH!" – Y ahí estaba Jaguar alzando la cortina del pabellón y... En el calor del momento accione accidentalmente el gatillo.
¡BANG!
La detonación se escucho, la bala se fricciono con el aire, chispeando hacia su mortal destino, por suerte, mas mía que del luchador, el proyectil no dio a ninguna parte del cuerpo del mexicano y paso de largo perdiéndose en el aire, casi llegaba a su cabeza.
- "Ah, Jaguar eres tu… Lo siento" – Con plena conciencia de lo que casi había ocurrido me sentí avergonzado y culpable.
Rodolfo me dio una mirada furiosa.
- "¡PENDEJO IDIOTA, CASI ME VUELAS LOS SESOS!" – Su grito no se hizo esperar. - "¡YA NI LA CHINGAS, SIMPLEMENTE VINE A VER COMO ESTABAS Y ME RECIBES ASÍ!" -
Y así, se instauro un silencio incomodo que duro aproximadamente unos tres minutos en lo que el se calmaba y yo pensaba en que decirle a Jaguar, sin olvidarme de desaparecer el revolver, claramente.
En el momento justo, yo fui el primero en hablar.
- "Perdón, ehh, yo no…" - No supe como comenzar y ahí esta el resultado, demostrando que a veces yo tengo nulas capacidades sociales. - "Ahh, no quería eso, sinceramente creo que estoy un poco confundido y algo paranoico… Y lamento casi matarte… Si, eso" -
No hace falta ser un genio para saber que esa era la peor disculpa que alguna vez había hecho.
- "Bueno, bueno, olvidemos eso… Aunque, debo decir que debí esperar eso y comprendo un poco de por que te sientes tan raro…" - Lo mire detenidamente, eso ultimo había llamado mi atención. – "Digo, estuviste un chingo de tiempo dormido, hasta pensamos que no ibas a despertar" -
¿Estuve mucho tiempo dormido? Eso me extraño, pero eso ultimo que dijo heló mi sangre.
- "¡¿A que te refieres?!" – Pregunte nervioso. - "¡¿Cuanto tiempo dormí?!" -
La cara del luchador se arrugo un poco antes de decirme algo.
- "Ehhh, dos… Días" – No supe como reaccionar a eso, al menos durante ese instante, después llegaron los sentimientos adecuados para la situación.
- "¡¿Dos días?!" – Estaba sorprendido por la cantidad de tiempo, agobiado y frustrado ante el hecho de que aun tenia que sacarle la información a los rehenes, y algo enojado conmigo mismo por haberme dormido tanto, ¡pudieron haber necesitado de mi ayuda! – "Ay, no puede ser… Dime, ¿si avanzamos algo?, ¿Aun tenemos a la bibliotecaria y al Erudito, verdad?" -
- "Oh, si, si, por supuesto, gracias a Xochi y su conocimiento de la zona pudimos encontrar una ruta al pueblo mas cercano" – Nuevamente me encontré sorprendido de la Ocelomeh, ella era increíblemente útil. – "Según faltan unos cinco o seis días mas de recorrido" -
Algo es algo, al menos no son las 2 semanas que tarde en llegar a Polove.
- "No te preocupes, aun tenemos a Cross, a Ann y a Spherica, habías dicho que tenían información importante" – La contestación de mi amigo enmascarado fue rápida, pero hubo algo que llamo mi atención… Los llamo por sus nombres, yo nunca le dije como se llamaban. – "No estabas mintiendo, son gente que conoce muy bien este mundo" -
A sabiendas de que iba a soltar mucha información solo pude hacer lo mas inteligente, simplemente suspiré.
- "Ja, supongo que ya hablaste con ellos, ¿no es cierto?" – Lance una pregunta simple pero que implicaba muchas cosas.
- "Si, lo hice, Saphirette despertó poco después de que llegamos a aquel oasis y Kenkou se mantuvo despierto hasta que el sueño lo venció pero eventualmente pude conversar..." – Pase dos días dormido, era de esperarse que eso sucediera. - "Pero ya en serio, sin chingaderas, dime, ¿pa' que los necesitas?, uno de ellos es el literal autor de la enciclopedia de chicas monstruo y por lo que se el es una eminencia entre las Mamonos de alto nivel" -
Realmente me encantaría estar en un bar, bebiendo un gran tarro de cerveza fría para aliviar la mente y relajarme un poco, soltar el estrés a la antigua por que ni siquiera yo me creo todo lo que he vivido recientemente, en especial lo de Lescatie y mi origen.
- "Necesito matar a la diosa de la Orden, a la diosa caída y a la reina Mamono" – Fue lo que dije finalmente. – "Principalmente a la diosa de los humanos, ellos deben saber como encontrarla" -
- "Espera, ¡¿enserió quieres enfrentarte a dioses?!" – El estaba realmente sorprendido por lo que había dicho, se notaba en su cara tensa y en el tono de su voz. – "Oye, se que nos enfrentamos a superhumanos y la chingada, pero no creo que sea lo mismo" -
- "Eso lo se, pero es algo que realmente debo hacer…" - Mi cabeza se lleno de blasfemias y el insistente deseo de abrir estómagos con un cuchillo o de hacerles un enorme agujero a sus cabezas. – "Para un mundo… Mejor, mucho mejor" -
Pude sentir como Jaguar me lanzaba una mirada intensa, tal vez intentando comprender lo que había dicho.
- "Eso sonó muy personal" -
- "Por que lo es, mi amigo, hace no mucho averigüe algo sobre mi…" - Rodolfo me presto mucha mas atención. – "Yo provengo de acá, de esta tierra, de este mundo" -
El silencio se hizo presente, tan denso como para que yo pudiera cortarlo con un cuchillo.
- "¿Q-que acabaste de d-decir?" – La voz temblorosa rompió con el vació de palabras, al menos no dio un grito.- "¿No te referirás a otra cosa?" -
- "No, es justo lo que oíste, yo nací en esta dimensión" – Jaguar se había quedado sin palabras. – "Mira, es mejor que salgamos, enserió necesito sacarle la información a la Materia negra, además, no quiero repetirlo dos veces" -
Como esperaba, el tartamudeo un poco antes de contestar.
- "B-b-bueno, si, hagamos eso" – Eso fue lo único que dijo.
Estuve a punto de salir, hasta que recordé algo importante y que era una forma de proteger mi identidad, así es, estoy hablando de mi mascara.
- "Por cierto, antes de salir, ¿no has visto donde esta mi mascara?" – Pregunte.
- "Ah, si, la tengo acá" – Busco en sus bolsillos y ahí tenia la ultima parte de mi traje. – "Te la quitamos por que, bueno, no creo que sea bueno dormir con la mascara puesta, a un primo casi se me va al otro lado por eso" -
Supongo que pensaron que me podría ahogar si dormía con eso puesto, esto no puede ocurrir con esta versión de la tela inteligente, es una de las razones por las que pedí esta fibra en particular… Y por que no provocaba rozaduras y se puede lavar a mano o con lavadora, si eso también...
El material se adapto rápidamente a mi cara y en cuestión de segundos mi traje ya estaba completo.
- "Oye, por cierto, no te lo tomes a mal, pero necesitas cortarte esas greñas y la barba de chivo que tienes, pareces vagabundo" – Lo mire unos segundos, el se puso nervioso y yo, bueno, no tarde mucho en suspirar derrotado...
Por mucho que deteste admitirlo, tiene razón, necesito verme mas presentable.
- "Solo continuemos" – Conteste rascándome detrás de la cabeza.
Sin mas, salimos del pabellón a iniciar con la interrogación, o lo que sea que ocurra primero.
-:::(Mientras tanto, en Polove...):::-
Los lamentos y lloros durante las ultimas 48 horas se habían vuelto tristemente comunes, madres e hijas llorando por sus padres, padres e hijas llorando por sus madres, padres y madres llorando por sus hijas, parejas recientemente formadas ahora yacían rotas, promesas de vidas nuevas se volvieron polvo.
Una verdadera tragedia, un verdadero horror.
Hubieron hechiceros, elementalistas, Undines y magos que valientemente ayudaron con las curaciones para los heridos o apagar las llamas que consumían al reino con su agua mágica, lamentablemente eso no fue suficiente, que no se mal entienda, los habitantes estarán eternamente en deuda con ellos…
Pero, lo cierto es que esa noche se perdieron mas vidas que cuando Polove aun era un reino humano decadente y en plena sequía…
¿Y los causantes de todo esto?, bueno, pues la gran mayoría están muertos y estuvieron bastante tiempo manchando el suelo… Hasta que repentinamente desaparecieron en destellos de luz, dejando atrás solamente los charcos con su sangre y unas cuantas armas, las cuales fueron rápidamente guardadas en el cuartel principal para su posterior análisis en Welsple. Hay muchas incógnitas concernientes a esos demonios disfrazados de humanos.
El aire cargado de cenizas y torres de humo casi por desaparecer, bares, casas, bodegas y posadas completamente destruidas, familias llevadas a la ruina, cadáveres chicharrados, abatidos, rebanados y mucho mas.
Esto no significa que solo oliera a podrido, habían otros olores que se mezclaban en el aire… Olía a madera quemada, a lagrimas amargas, al perfume de flores marchitas, a los tiempos anticuados de los monstruos antiguos y al destino funesto concentrado, este ultimo era el peor de todos por que llegaba hasta el alma… Es el hedor de la muerte futura.
La gran mayoría de los habitantes mas jóvenes se hallaban incapaces de procesar lo vivido hace dos lunas, algunos estaban en negación absoluta de lo ocurrido y se seguían repitiendo que esto era una simple pesadilla…
La triste visión de las caras pálidas con sus ojos dirigidos a la nada y las bocas selladas por el trauma…
En cambio, los habitantes mas viejos se hallaban intentando reparar el daño hecho, encargándose de los heridos, ofreciendo comida a los vecinos caídos en la miseria, ayudando en la construcción de las casas… Retirando cuerpos…
Una ayuda fundamental que ejemplificaba las buenas relaciones entre la gente de Polove, pero lo cierto es que muchas de estas acciones eran para distraer la mente de la situación actual, ¿Qué sentirán después de que la ultima casa sea erigida y se den cuenta de que aun faltan muchas tumbas por llenar?… Nadie quiere pensar en eso.
Gaspar Mirzaei, como todo hombre mayor y líder de todos los guardias, pertenecía a este ultimo grupo.
Ayudaba cargando pesadas piedras para la construcción de la pared de una casa o retirando escombros y cadáveres… Pero en estos momentos nada de eso ocurría. Hace no mas de una hora se le había informado de la llegada de la comitiva de ayuda proveniente del reino principal, Royal Makai, compuesta por 100 monstruos, entre Incubos y Mamonos de diversas especies pero notándose que buena parte estaba conformada por Demonios, Súcubos, Baphomets, Liches y Brujas.
Naturalmente estaban usando su magia para curar a los convalecientes e incapacitados, a levantar las pesadas estructuras, a propagar aun mas las palabras de obscenidad y perversión de la diosa caída, a alzar el animo entre unos pocos y, en caso de las Liches, revivir a algunas de las Ghouls y Momias afectadas junto a sus parejas mediante el arte de la necromancia.
Hechizos y encantamientos extraños, llenos de fuego verde y vaho purpura, extrañas y estrafalarias palabras salían de los labios azulados por la falta de circulación de las hechiceras no-muertas, al poco tiempo los cadáveres se levantaban sin daño físico apreciable mas que las memorias de la noche fatídica.
Todo ante la mirada consternada de Gaspar, para el no era común ver eso, no habían muchos seguidores de Hel en Polove en los tiempos actuales y en su época como reino humano era considerada una magia tabú, así que era de esperarse que esta fuera la primera vez que veía al embrujo en acción.
Pero esto no era lo que acaparaba toda la atención de los presentes, incluyendo a Mirzaei, lo que ciertamente se llevaba todas las miradas eran las 11 mujeres cubiertas por túnicas negras que ocultaban sus identidades casi a la perfección, a excepción de las colas o alas que se asomaban de entre la tela, y en el embriagador mana Mamono que flotaba cerca de ellas.
Intoxicante como un buen cóctel, dulce como un bombón con chocolate, fragante como un ramo de rosas y suave como un beso tímido, era como describían la sensación de la energía que giraba alrededor de ellas, un placer que se extendía en todas las testigos quienes se aferraban fuertemente a sus esposos, no era un acto de celos, era un acto de necesidad repentina, un deseo que se arraigo en sus mentes y que casi iniciaba una orgía en el momento en que pasaban cerca.
Por suerte, en el momento en que pasaban de largo esa necesidad decrecía en intensidad.
Y así, las 11 mujeres misteriosas llegaron frente a frente con lo que buscaban… La entrada a una carpa de emergencia.
- "Entonces, acá esta ella, ¿no es cierto?" – Se escucho la voz seca de la aparente líder de las 11 Mamonos, algunos de sus mechones celestes escapaban de la oscuridad de sus capuchas. Algo que delataba su especie era la delicada cola con punta de corazón que se deslizaba afuera de la tela, en definitiva era una Súcubo.
- "Eh, si, si, acá se encuentra ella junto a sus padres" – Contesto Mirzaei secándose el sudor de la frente con las mangas de su camisa, no era por calor, era por los nervios de estar frente a una enviada de Lilith. – "Es la única que lo vio tan cerca y hablo con el, aunque se esta comportando algo… Extraña" -
Lo ultimo dejo pensativa a la líder, ¿a que se refería con "extraña"?, y antes de que pudiera hablar una de sus "compañeras" soltó la pregunta.
- "¿Extraña?, ¿a que se refiere con extraña?" – Contesto la Mamono misteriosa que en su mano tenia un báculo que parecían dos serpientes entrelazándose, a pesar de no tener la usual apariencia infantil, ella era una bruja. Mary la vio con desaprobación por hablar antes que ella, a lo que la bruja se sintió un poco intimidada. – "S-solo digo, eh, que espero que esto no nos atrase en nuestra búsqueda" -
- "O-oh, no, no, para nada" – La voz le tembló al principio pero se recupero poco después. – "Es solo que… Bueno, tendrían que verlo por ustedes mismas, puede atraer malos recuerdos" -
Y sin palabras de intermedio, la líder de cabello celeste hizo a un lado la cortina que las separaba a ellas del interior de la carpa, y lo primero que vieron fue…
A la madre Manticora descansando en una cama improvisada mientras veía al padre Incubo con ojeras enormes junto a una cara de cansancio y a la hija jugando a ser una heroína luchando contra un villano, el cual era su padre, todo mientras la pequeña llevaba una bolsa de hilo grueso que había sido cortada de tal manera que tenia dos agujeros para sus orejas, otros dos para sus ojos y un gran corte que permitía la salida de su pequeña nariz junto a su boca que tenia una gran sonrisa, en esencia, una mascara.
- "¡Sucio villano, ahora te enfrentaras a la poderosa heroína Sherezade!" – Exclamo mientras saltaba a la espalda de su padre, quien, teniendo una pequeña sonrisa cansada, fingía sentir dolor antes de dejarse caer de espaldas sobre la cama y sin lastimar a su esposa que ahí se encontraba pero dejando a la pequeña atrapada con su peso. – "¡Ay, me atrapo!" -
- "Oh, jo, jo, he capturado a la heroína, ¿ahora quien podrá salvarla?" – Dijo el hombre adulto con falsa malicia, no solo fungía de enemigo sino también de narrador de esta pequeña historia actuada.
Las 11 mujeres vieron esto con gracia, ternura e interés, aunque ya comenzaban a ver el por que decían que se comportaba de manera extraña.
Fue en ese momento que la pequeña familia de tres se dio cuenta de las visitantes desconocidas, la presencia de ellas causo diversas reacciones, el hombre se levanto rápidamente y las vio con desconfianza, la Manticora mayor jalo a su hija y la sostuvo fuertemente junto a ella, mientras que Sherezade solo se quedo ahí viéndolas y entonces fue que la pequeña soltó la pregunta.
- "¿Quienes son?" – La voz infantil llena de curiosidad sonó por toda la carpa.
Y antes de que ellas pudieran contestar, Gaspar se adelanto.
- "Disculpa la intromisión, Farzad, algunas de las enviadas por Lilith quieren hablar con tu esposa e hija" – Suspiro y continuo. – "Podrías acompañarme afuera, solo será un rato" -
Farzad, el padre de Sherezade, dudo de dejar a las dos mujeres mas importantes de su vida con las 11 mujeres extrañas, al menos en un principio, pero finalmente cedió ante la insistencia de Mirzaei.
Y así solo quedaron las mujeres.
- "Bueno, supongo que es buen momento para presentarme..." – Hablo la líder, quien comenzó a retirarse lentamente la capucha, revelando su lasciva belleza, con su cabello celeste que llegaba hasta arriba de los hombros y la diadema que mantenía a los mechones en su lugar, además de que era coronada por un par de cuernos a los lados que eran algo mas grandes a los que usualmente poseían las Súcubos, sus delgadas orejas puntiagudas, sus ojos de pupila roja que daban una expresión relajada y sin brillo, vivos y muertos a la vez, su pequeña nariz respingada que era cubierta junto a sus mejillas por un sonrojo casi permanente debido a los pensamientos obscenos, y finalmente una gran sonrisa juguetona. – "Mucho gusto, soy Wilmarina Noscrim y quisiera que me hablaran sobre su encuentro con el monstruo verde" -
En ese momento las 10 Mamonos faltantes también mostraron sus caras, todas de belleza inhumana y con expresiones que reflejaban parte de la creciente necesidad de encontrar a su linda presa sumisa.
La Reina Roper Francisca Mistel Lescatie, la mujer Lobo/Elfa Primera Concerto, la Sacerdotisa Oscura Sasha Fullmoon, la Echidna Mersé Dascaros, la Bruja Mimil Miltie, la Inari Amanomiya Koyoi, la Dhampir Alameria Crescentria, la Arch Devil Parshe Lufarshe, la Alp Eva Mystiv y la Súcubo Luciana Sausare.
- "Por favor, no omitan detalles..." – Hablo nuevamente Wilmarina mientras abría ligeramente sus ojos. – "Queremos saber absolutamente todo lo que sepan de ese hermoso héroe increíble, esta en muy buena forma, ¿verdad?, ¿llegaste a ver su cara?" -
Sherezade le brillaron los ojos y se emociono bastante al ver a otro monstruo hablar bien de uno de sus héroes, usualmente hablaban pestes o simplemente le pedían que no hablara mas de ellos.
Lo cierto es que habían segundas intenciones que la pequeña Manticora no había notado por su inexperiencia al ser muy joven, pero la madre si había notado cierta fijación con ese "héroe" verde, solo pudo suspirar al saber que no tenia de otra.
Y así iniciaron las averiguaciones, con una platica "calmada", la miembros de la flor gélida oscura escuchaban atentamente… Sin perder un solo dato del chico malo, no, de SU chico malo, ese al que debían castigar y mostrar todo aquel paraíso que se ha estado perdiendo…
Pues esas eran las ordenes de su diosa caída.
-:::(En algún lugar...):::-
Sentados en el suelo arenoso, amarrados a los troncos de dos palmeras a un costado de un pequeño oasis y teniendo enfrente a sus tres interrogadores, era así como se encontraban la bibliotecaria de Polove y el escritor de las enciclopedias.
El erudito errante era un tipo que se consideraba a si mismo como razonablemente temerario y muy bueno escapando del peligro, después de todo a ido y venido por muchos lugares del mundo, incluso a zonas que no han sido tocadas por pies humanos desde hace mas de 1000 años cuando aun estaban los monstruos del pasado, es mas, incluso había llegado a investigar y entrevistar a monstruos considerados peligrosos o engañosos como Apophis, Balrogs, Dragones Malef, Hellhounds o Mindflayers.
Tal vez su logro mas grande fue conversar con algunas Lilims, como la fallecida Druella o haber entrado a al palacio de rosas rojas de la reina de corazones, ubicado en el centro mismo de Wonderland, para conocer a mas de las especies que habitan ese extraño y pervertido mundo, donde las leyes de la realidad se cruzan, se doblan, se parten y se rompen.
Ese lugar era muy estrafalario. La sensación de locura e indecencia hacían de ese sitio una de las experiencias mas… Incomodas y "peligrosas" que alguna vez haya vivido. Claro, siempre acompañado de su fiel amiga e interés amoroso, la Leanan Sidhe llamada Ann.
Pero ni siquiera eso se comparaba a lo que le provocaba la sensación de la intensa mirada de los cristales rojos del monstruo verde, la vista persistente a la que estaba siendo sujeto junto a Saphirette y su compañera hada.
El sudor frio recorría su frente en gotas gruesas, lo mismo para Spherica, aunque esta ultima tenia un marcado sonrojo al ver a Marshal parado a la izquierda del pistolero, tal vez por su masoquismo buscaba que el policía de San Futuro la trate de manera dura como cuando la capturo por primera vez.
Y también estaba ese luchador enmascarado, con el no tenia problemas, habían hablado antes y de alguna manera le caía bastante bien.
- "No quiero complicarme con las preguntas, así que voy a ir directo al grano…" - Comenzó Elt mientras en su mano aparecía un revolver Medusa M47 con carga de balas .357 Magnum. - "¿como puedo ingresar al cielo de la Orden y a Pandemonium?" -
- "¡Oh, vamos!, ya te había dicho la únicas formas de llegar ahí, Elt" – Se quejo el erudito.
- "Eso es cierto, pero- espera, ¿me llamaste Elt?" – Hablo el pistolero hasta que se dio cuenta de cierto pequeño detalle. – "¡¿Como sabes eso?!" -
En ese momento al erudito errante le costo hablar, la hada que estaba amarrada entre sus manos dijo algo que Elt y compañía no lograron escuchar por la pequeña voz.
- "Ehh, bueno, lo escuche de, del… que tiene, eh, una mascara amarilla con manchas" – Cross pronuncio con mucho nerviosismo. – (Aunque me parece que ese nombre ya lo había escuchado antes) -
Colt miro a Jaguar quien estaba sudando, miraba hacia otro lado y estaba silbando como si la cosa no hubiera sido su error, Bullet va a tener una "conversación" con el mas tarde.
- "Ah, dejemos eso de lado por ahora, me dijiste sobre eso de la Ángel y la Sacerdotisa oscura, pero la pregunta no va hacia ti..." – Menciono regresando su vista al erudito a la vez que analizaba el revolver hecho de aleación de vanadio, con tambor para 6 balas y cañón de 15.24 centímetros, después apunto a la elementalista. – "Es para ti, Saphirette" -
La materia oscura rápidamente dejo de ver al policía sadomasoquista para centrarse en el pistolero, su mirada era afilada, furiosa y mostraba cierto nivel de osadía dirigida hacia Colt.
- "No te diré nada" – El veneno se podía sentir en la voz de Saphirette. - "No me importa lo que vayas a hacer con la diosa de pacotilla de la Orden, es mas, estaré feliz si tu la matas, pero no te diré nada de la diosa caída o de la familia real" -
Elt solo la miro, analizaba lo que había dicho y fácilmente formo un plan.
- "Pues te diré algo, conociendo la historia de Polove, dudo que sepas lo que es la lealtad, ya lo has demostrado cuando abandonaste tu humanidad..." – Dijo Elt, el era inteligente y sabia que debía causar una reacción con un tema en especifico para que soltaran la sopa. – "Después de todo, ¿no fuiste tu la que ayudo a transformar a Polove?" -
La cara de la Materia Negra se enrojeció de la furia ante lo ultimo que había dicho.
- (¡Bingo!) – Pensó Bullet, había dado en el clavo.
- "¿Que acabas de decir, maldito?" – Gruño apenas aguantándose la furia. – "Bastardo… ¿acaso estas diciendo que yo soy una traidora?"
- "Si, eso es lo que estoy diciendo" – Elt tenia un sonrisa burlona que paso desapercibida por estar debajo de su mascara. – "¡Abandonaste a tu especie y a la puta diosa!, ¿por que lo hiciste?, ¿será acaso que buscabas satisfacer tus necesidades de enferma masoquista a costa de otros?..." -
- "¡Cállate, maldición, tu no sabes nada de eso!" – Grito Saphirette, ella se había vuelto una olla apunto de explotar y Elt sabia que ya estaba cerca. - "¡Hice todo por necesidad, para el progreso, por el bien de mi pueblo, maldito bastardo!" -
- "¡Oh, vaya!, ¡Pues no sabia que coger fuese una necesidad tan indispensable para tu gente!" – El pistolero le contesto a la Mamono, sabia lo que hacia. - "¡Maldijiste a tu pueblo, los volviste un grupo de bestias degeneradas y hedonistas, hiciste que abandonaran quienes eran!, hiciste un trato con los demonios y diste la espalda a la especie que te dio a luz… Te volviste una sucia y solitaria… Traidora, ¿no es cierto, monstruo cuatro ojos?" -
Todo el mana Mamono a su alrededor se agito como las olas de un mar embravecido, como si el aire fueran las agua profundas. Usualmente este tipo de sucesos no son tan visible a menos que sea en las áreas con densas nubes de energía demoníaca, pero tal vez por el hecho de que la interrogada es una Materia Negra es que tales efectos son completamente apreciables a simple vista con el relativamente poco mana en el sitio.
- "¡No somos traidores, fueron ellos quienes nos dejaron de lado!, ¡a morir como si no fuéramos nada!" – La bibliotecaria comenzó a gritar completamente furiosa, se había liberado. - "¡Rezamos a la diosa por el buen porvenir, pedimos ayuda a otros reinos, a la Orden y a los cardenales para bendijeran nuestra tierra o que simplemente nos dieran suministros, nada, absolutamente nada!, ¡Solo fueron los monstruos y la reina demonio los que nos tendieron la mano!, ¡¿como podríamos ser los traidores si fueron ellos los primeros en traicionarnos?!" -
Elt, Rodolfo y Law solo estuvieron ahí, esperando a que continuara.
- "¡Estuvimos hambrientos, sedientos y sin fe!, ¡entre ellos y nosotros, somos los mas inocentes aquí!, ¡¿como podríamos ser los traidores?!… ¿Como?, ¡Yo… Y-yo-" – Para este punto la voz de Saphirette comenzó a romperse. – "V-vi morir a mujeres, hombres, ancianos… Y niños… Todos delgados hasta los huesos y secos… Secos como la maldita arena, ¿acaso sabes lo que es ver eso?, ¿Qué tanto te marca ver eso en las noches?" -
Elt sabia lo que era eso, viviendo por mucho tiempo, presenciando las acciones mas crueles de hombres y maravillas, los cadáveres de inocentes y culpables, internamente Serviteur maldijo mil veces a la diosa de la Orden pues mucho de la situación actual era derivado de su incompetencia, su falta de tacto, su inmadurez y su crueldad.
Después estaba la diosa caída, Elt no había tenido mucho contacto con esa entidad, pero sinceramente no le causaba confianza en lo absoluto.
- "Entonces, ¿por que siguieron transformando a otros reinos?, ¿no eran un reino demoníaco simplemente por necesidad?" – Bullet había recordado esa vez, antes de que murieran Jocosa y Robin, cundo les informaron que Polove había corrompido al pueblo de Wellspie, al oriente de la capital de la Orden y con frontera a Welsple.
- "¿Por que?" – La agacho la cabeza para posteriormente levantarla con lentitud. - "¿Quien no haría todo por aquellos que te ayudaron en el momento mas critico?, en especial, si ellos te lo piden..." -
- "Pura basura…" - Respondió Elt.
Lo siguiente que va a hacer Colt lo dejara como el villano, o como mínimo un cabrón, al menos para ellos. Volteo a mirar a Joe, quien rápidamente entendió lo que quería, se acerco al erudito y rápidamente sostuvo a la hada que se hallaba en sus manos, su compañera de viaje, Ann.
- "¡Hey, suéltame!" – Se oyó decir a la pequeña mujer alada.
- "Lamentablemente para ustedes, no me han respondido la maldita pregunta" – El monstruo verde extendió su mano con el revolver Medusa, apuntando al hada en la mano de Marshal. - "¡Así que dime todo lo que necesite, cuatro ojos, o disparo al hada a la cuenta de diez!" -
- "¡¿Que?!" – Escucho decir al erudito, se sentía el horror en esa simple palabra. La pequeña hada solo estaba ahí, congelada de miedo. - "¡Tu no puedes hacer eso!" -
- "Claro que puedo, ustedes ni nadie puede detenerme" – Contesto el pistolero. - "¡Uno!" -
Saphirette estaba callada, con los ojos bien abiertos, la situación había ascendido tan rápido en peligrosidad. Fue tan repentina que le costo procesar lo que el monstruo verde había dicho.
En ese momento, incluso el autor de las enciclopedias estaba intentando liberarse de las ataduras, pero estaban muy bien hechas, solo se romperían si tuviera un cuchillo o algún otro objeto punzo cortante.
- "¡Vamos, traidora, responde!" – Exclamo mientras sus rehenes veían como su dedo acariciaba el gatillo de la pistola. - "¡¿Acaso quieres ver a otra vida apagarse?!, ¡¿No decías que habías visto a gente morir?!, ¡dos!" -
- "P-pero yo-" - La Materia negra intento hablar. – "Yo, yo, yo-" -
Los nervios la estaban venciendo, al igual que al erudito.
- "¡No titubees!, ¡¿acaso quieres que muera en este instante?!" – Serviteur grito enfurecido. - "¡Ten valor y responde!, ¡tres!" -
El nudo en la garganta se hizo mas fuerte para Spherica.
- "¡Por la diosa caída y la reina demonio, solo contéstale!" – El casi Incubo al borde las lagrimas le grito a la bibliotecaria, el no quería perder a la hada que había robado su corazón. - "¡Por favor, solo hazlo!" -
- "¡Yo escucharía lo que dice Cross, la vida de esta hada pende de un hilo!" – La voz de Elt sirvió como el catalizador final para que las respuestas salieran rápido. - "¡Apresúrate, tu tienes la ultima decisión!, ¡cuatro!" -
- "¡Esta bien, esta bien, te lo diré!" – Grito intensamente la elementalista. - "¡Otro método para llegar con la diosa de la Orden es por medio de las armas de los héroes antiguos que derrotaron a los diez reyes demonio de los anteriores ciclos y un artilugio de tecnología antigua llamado "transductor de mana", y para llegar con la diosa caída sin necesidad de una sacerdotisa oscura tendrías que obligar a algún miembro de la familia real del Makai a que te abra algún portal hacia Pandemónium!" -
- (Por fin, solo tendría que saber donde conseguir esos objetos y capturara a una Lilim, sin necesidad de toparme con Sasha y las demás… Dios mío, soy un cobarde, supongo que tendré que utilizar cualquier método, si, eso si) – Elt analizaba las posibilidades. - "¿Donde puedo conseguir esa armas y ese "transductor"?" -
- "E-el transductor se puede conseguir en Welsple, pero las armas…" - Respondió la bibliotecaria, esperaba que con esto las preguntas terminasen. – "Ocho s-se cree que están en las catacumbas de los anteriores señores Mamono en el reino no-muerto Annwvyn, otra esta en algún lugar de Dragonia y la otra es la espada del esposo de la reina demonio" -
El pistolero comenzaba a analizar la información obtenida… Pero no era suficiente.
- "¡Bien, bien, ya estamos avanzando, y decías que no ibas a hablar!" – Hablo Bullet un poco mas calmado, también el resto se relajo un poco. - "¡Que vergüenza!, ¡Cinco!" -
- "¡¿Uh?!, ¡¿por que?!" – Fue lo que pudo pronunciar Cross.
- "¡Respondí a tu pregunta!, ¡¿por que sigues contando?!" – El estrés nuevamente creció en todo el ser de Spherica.
- "Es cierto, respondieron a mi pregunta, pero ahora quiero saber otra cosa, ¿Qué son esos ciclos que mencionan?, la pregunta va para ambos en este caso" – Colt pregunto como si no estuviera apuntando a alguien, o a una hada Mamono. - "¡Seis!" -
- "¡¿Tienes que estar bromeando, tu hijo de puta cabro-?!" – La Mamono de cabello color vino sentía que era una bomba a punto de explotar.
- "¡Siete!, ya deben saber que no estoy bromeando" – Elt jalo el percutor y lo mantuvo sin moverlo, Ann sentía que ya estaba mas del lado de los muertos que de los vivos. - "Responde" -
Saphirette estuvo a punto de hablar, pero Cross se adelanto.
- "¡Los ciclos son la razón por la que monstruos y humanos han estado luchando uno contra el otro desde siempre!" – El erudito soltó mientras poco a poco se calmaba. – "Debes saber que… A pesar de la enseñanzas de la Orden, monstruos y humanos fuimos creados por el mismo dios original… Ahura Mazda" -
Serviteur escucho atentamente, no solo el, también Jaguar y Law. Las memorias del pistolero comenzaron a hacerse vividas, en especial las de su tiempo como joven caballero, para recordar parte de las creencias de la Orden…
La religión de la Orden nunca mencionaba que los monstruos tuvieran el mismo origen que los humanos, de hecho, se decía que los monstruos se originaron de la oscuridad y las sombras primordiales del mundo… Por lo visto, eso era una total mentira.
Por supuesto, esa información esta presente en la primera parte de la enciclopedia, la razón de que Elt no conociera esa información a pesar de poseer esos libros se debe en parte a su falta de tiempo, a sus pensamientos obsesivos con matar a las diosas y por que se centraba mucho en los perfiles de las especies para conocer sus debilidades o algunos comportamientos… Y por que las ilustraciones eran muy buenas.
Las ilustraciones son, como era de esperarse, una de las muchas razones por las que la enciclopedia de Kenkou ha superado en popularidad a otros compendios de monstruos.
- "Los humanos fueron una de las primeras creaciones de Ahura Mazda, pero cuando estos comenzaron a crecer en descontrol fue que se crearon a los monstruos… Los señores Mamono eran un método para controlar a estas nuevas especies depredadoras, es por eso que el mana de todos los monstruos esta unido con el suyo..." - El escritor cerro sus ojos como si estuviera recitando de memoria un escrito muy antiguo, y en parte, así era, eran el extracto de unos grimorios muy antiguos y roídos por las polillas, tan antiguos como el cuarto rey Mamono. – "En el momento en que los monstruos acababan con la cantidad necesaria de humanos, es cuando el dios creaba a los héroes para acabar con el señor Mamono del momento, y cuando este moría, los monstruos mas fuertes se mataban entre ellos para elegir a un nuevo líder… Ese es el ciclo, pues esto se ha repetido muchas veces antes..." -
El monstruo verde, como originario de ese mundo, se sintió asqueado, algo similar a descubrir un sucio y oscuro secreto familiar. Supuso que así era como se sentían todos los seres inteligentes cuando averiguaban la verdad.
- "Entonces, ¿Qué fue lo que cambio?" – Preguntó Jaguar repentinamente, estaba completamente interesado en la narración. – "He hablado con algunos monstruos antes, incluyendo a Xochi, y no creo que a ellas les agrade mucho la idea de matar" -
- "Eso es por que el ciclo se rompió, Lilith, junto a la Diosa caída, modificaron los rasgos y leyes básicas de los monstruos una vez que la Súcubo gano el titulo de reina..." – Agrego Cross. - "Y, aunque no se logro en su totalidad lo que buscaban, eso fue suficiente para hacer enfurecer a la diosa actual de la Orden, lo suficiente para que intentara acabar con ella, mas fue derrotada y obligada a escapar de la reina y su esposo" -
Elt comprendió finalmente la razón del odio tan desmedido de la diosa a los monstruos, eran una afronta a una ley divina que había sido heredada a ella, en esencia, un golpe fuerte a su ego y voluntad.
- "¿Que era lo que la Súcubo intentaba originalmente?" – Sorpresivamente Joe había preguntado, su expresión se mantenía estoica.
- "Quería acabar con las masacres y las guerras al fusionar a la especie humana con los monstruos" – Hablo Saphirette, cuando la mirada de Law se centro en ella, un pequeño tinte rosado comenzó a formarse en sus mejillas. – "Todo al momento, que del día a la mañana todas las mujeres fueran monstruos y que los hombres fueran humanos, por supuesto, totalmente iguales en cuanto a fuerza y que la descendencia seria de ambas especies… Pero hubieron leyes en la configuración del mundo que no se pudieron romper, al menos no totalmente" -
- "¿A que te refieres?" – Pregunto nuevamente Joe, las maravillas estaban interesados en lo siguiente que iba a decir.
- "Parte de la situación actual de los monstruos es debido a estas leyes metafísicas impuestas por Ahura Mazda, ni con el poder actual de Lilith es que se pudieron romper en su totalidad" – Spherica continuo. – "La incapacidad de tener descendencia masculina, los comportamientos excesivos a la hora de buscar pareja o el hecho de que aun exista el ser humano como especie a parte es resultado de esto, se cree que, bueno, parte de esto es debido a represalias de la misma diosa de la Orden actual" -
Colt estuvo pensativo con el contexto de la situación real. Ciertamente esto era mucho que digerir.
Aunque si llego a una conclusión, el plan de Lilith inicio con un objetivo noble, el acabar con las disputas entre las especies, pero también se le hizo demasiado idealista, y lo cierto, es que a las persona idealistas sus planes siempre les terminan por explotar en sus caras.
Lo mas raro, era el hecho de que la reina de los monstruos continuara a pesar de los problemas mostrados al romper las leyes, tal vez, solo tal vez, ella crea que aun tiene la oportunidad de remediar las cosas… O hay alguna otra razón secreta.
Mientras tanto, que no se olvide, el camino al infierno esta pavimentado de buenas acciones.
Elt siguió ahí, apuntando a la pobre hada que para este punto se hallaba mas pálida que una hoja de papel.
- "¡Ocho!" – Exclamo el monstruo verde, ganándose las miradas incrédulas de ambos escritores.
- "¡Tienes que estar bromeando!" – Grito el erudito errante, el mismo se preguntaba, ¡¿quien se cree este cabrón para poder jugar con la vida de otro de esta manera?!
- "¡Jodete, lo digo muy en serio, jodete!" – La bibliotecaria estaba harta de todo esto.
- "Yo soy el que tiene el arma, yo tomo las decisiones, así que..." – La punta de la pistola choco con la cabeza de la Leanan Sidhe, Ann. - "¿Cual es el nombre de las diosa de la Orden y la diosa Caída?, sinceramente, estoy un poco harto de llamarlas de esa manera" -
Hubo silencio, ¿una muestra de rebeldía?, tal vez, pero la razón verdadera es que ni siquiera ellos conocían a precisión el nombre de esas diosas, temas relacionados fuentes no confiables o traducciones algo inexactas de algunos escritos muy, muy, pero muy viejos.
- "Bueno, parece que va a haber otra muerte mas en sus consciencias…" - Dijo Colt notando la falta de cooperación. - "¡Nueve!" -
- "¡Bien, te lo diremos!" – Dijo Cross con toda sus fuerzas. – "Pero antes debes saber que no es conocimiento exacto, muchas fuentes han sido destruidas con los siglos" -
- "No importa, solo continúen" – A Serviteur no le importaba mucho ese pequeño inconveniente.
- "Ahh, el posible nombre de la diosa de la Orden es…" - La que hablo en ese momento fue la Materia Negra. – "Yazata Mithra… Y la de la diosa Caída es… Angra Mainyu" -
Para Elt, esos nombre se le hicieron familiares, como si los hubiera escuchado hace mucho tiempo en el otro mundo, lo cierto, es que no estaba tan equivocado, pues esos nombres provienen del Zoroastrismo.
- (Bueno, supongo que es suficiente, pero...) – Pensó Bullet. – "¡Diez!" -
- "¡¿QUE?!" – Gritaron al unísono los dos escritores y antes de que pudieran notar exactamente lo que estaba pasando...
¡BANG!
Ambos cerraron los ojo al escuchar el disparo, no era posible…
Se rehusabas a creerlo, pensaron que todo fue para nada, que tal vez debieron usar la lógica y darse cuenta que el infame "Monstruo verde" no iba a tener compasión con ellos, que simplemente requería las respuestas para después desecharlos como mera basura.
Para ellos esta era la verdadera crueldad del pistolero, ninguno de los dos quiso abrir los ojos, no querían ver el cuerpo sin vida de Ann.
- "Oigan, creo que deberían abrir los ojos" – Hablo el cruel monstruo verde con un tono de buen humor. La Materia negra y el casi Incubo pensaron lo mismo, ¡¿como era posible que este maldito asesino estuviera divertido con haber arrancado la vida a una inocente Leanan Sidhe?!
Por supuesto, el erudito fue el primero en reaccionar, con los ojos llenos de lagrimas y los dientes apretándose unos contra los otros, miro a Bullet y exclamo…
- "¡Tu, maldito!, ¡¿Como te atreves a-?!" – Su voz callo en el momento. La bibliotecaria se extraño con el repentino silencio de Cross, tal vez la escena fue muy grafica para el y había entrado en un estado catatónico.
Así que, después de unos cuantos segundos, reunió sus fuerzas y abrió los ojos, esperando ver muerte.
Y, en cambio, vio a la pequeña hada con vida, temblando, con pequeñas lagrimas escurriendo de su ojos como diminutas semillas de mostaza, con la piel pálida, apunto del soponcio… ¡Pero con vida!, ¿acaso este era un milagro?
Fue entonces que ambos notaron que ella seguía en las garras de Law, y que Colt tenia su revolver apuntando al cielo, humeante…
Había disparado al cielo.
- "Si, supongo que si fue mala idea hacerle esta pequeña broma, ja, ja" – Dijo Elt con una sonrisa sin gracia al final.
Cross quedo congelado ante el cinismo de su secuestrador, este bastardo desvergonzado se atrevía a muchas cosas cuestionables.
En cuanto a Saphirette, bueno, ella estaba colérica.
- "¡Tu, maldito cínico!" – Grito furiosa. - "¡Te odio, te odio, te odio!" -
Serviteur estuvo riéndose un poco de su reacción.
- "Voy a ser sincero, no planeaba matar a ninguno de ustedes, su conocimiento es importante…" - Dijo, antes de añadir. – "Y ya sabes lo que dicen, el saber es poder, solo hacia falta descubrir sus puntos débiles y explotarlos a mi favor para que me dieran lo que necesitaba" -
- "¿A-a que te re-?" – Ella se había sentido superada.
- "Me refiero a que los manipule, por eso te comencé a acusar de traidora a tu especie y esas cosas sin importancia, solo para descubrir que temes perder a gente cercana" – El pistolero comenzó a relatar. – "Y obtener lo que quiero, así de simple… Decías tener mucha lealtad a los monstruos, pero fuiste fácilmente quebrada ante la posibilidad de ver morir a esta pequeña hada, te importa mucho la vida ajena, ¿virtud o defecto?… Bueno, depende de cada quien" -
La elementalista estaba mareada, sus ojos se movían de izquierda a derecha, analizando todo lo que había ocurrido con anterioridad y resulta que los rastros de ese método eran… Obvios, muy obvios.
- "¿C-como?" -
- "Por que te dejaste llevar por las emociones, de seguro eres muy inteligente, pero…" - Se señalo a si mismo. – "Yo tengo mas experiencia" -
Y con esa respuesta, Spherica se sintió pésimo, ¿tan fácil fue leerla?, ¿acaso ella era alguien sin bases fuertes?, ¿será que ella realmente tiene la lealtad de la que se jacta?, incluso llego a cuestionar su presente, ¿tomo la decisión correcta con su reino, con sus habitantes?
La duda la carcomía y eso fue visto por el pistolero.
- "Te diré algo, bibliotecaria cuatro ojos" – Fue lo que dijo Elt al notar cierta expresión depresiva mezclada con el sentimiento de "quiero matarme" en toda la faz de la materia negra.
Saphirette, cabizbaja, lo volteo a ver.
- "Nunca te arrepientas de nada de lo que hagas por otros, la vida me enseño que a veces uno es victima de las circunstancias y que a veces no tenemos de otra" – La mirada de Serviteur se perdió en los recuerdo del pasado. – "Hiciste lo que pudiste ante la adversidad, con tus opciones limitadas y la indiferencia de los demás, es mas, te aseguro que si hubiera estado en tu misma posición y con las mismas complicaciones habría hecho lo mismo, lo hiciste por ellos, por tu pueblo, estoy seguro que mas de uno estará agradecido eternamente, incluso si de alguna manera misteriosa volvieran a ser humanos… Pero recuerda, yo te comprendo, pero no te justifico, en especial con la corrupción de otros reinos..." -
Spherica escucho atentamente cada palabra del pistolero.
- "Además, me gusta tu odio hacia la diosa de la Orden, ¿Cómo dijiste que se llamaba?, ¡ah!, si, Yazata Mithra..." – Elt añadió. - "Y de seguro el saber que Polove se había vuelto un reino demoníaco la habrá enojado… Eso me alegra" -
Eso ultimo saco una expresión rara en el erudito errante y su acompañante de viaje, tal vez incomodidad por el cambio del tono grave y serio a uno mas agudo y relajado.
La Materia negra se quedo viendo al pistolero, mentiría si dijera que sus palabras no habían calmado un poco de la incertidumbre en su corazón, pero no lo admitiría por que eso seria mostrar una forma de agradecimiento hacia el pistolero, ella lo odiaba así que la única mueca que hizo fue de molestia.
Ella fue derrotada por el monstruo verde sin siquiera pelear...
- "Dejando eso de lado, nos van a tener que acompañar" – Fueron las palabras que salieron repentinamente de la boca de Bullet. – "Así que mas vale que se vayan acostumbrando" -
Las caras de la Leanan Sidhe, el casi incubo y al bibliotecaria elementalista se tensaron en pura sorpresa.
- "¡¿Que?!" – El erudito fue el único que pudo hablar. – "P-p-pero yo pensé que tu-" -
- "¿Que los iba a liberar?, ¿Qué les hizo pensar eso?" – La voz de Elt sonaba divertida. – "Tienen información que a futuro me podría ser útil, además, no creo que quieran ser dejados en este pequeño oasis en medio del desierto, a días de distancia del próximo reino o pueblo" -
- "P-pero si nosotros, yo-" - La hada Ann intento hablar.
- "Y otra cosa" – Continuo Colt. – "Incluso si lograran regresar a Polove, no creo que les guste saber que ustedes ayudaron al monstruo verde, o sea yo, con el conocimiento necesario para poder matar a su diosa, ¿no creen?" -
La realización los golpeo a los tres como un carruaje jalado por caballos lescatianos pura sangre totalmente desbocados.
- "No sabes cuanto te odio en estos momentos" – Fue lo ultimo que dijo Cross mientras se hundía en la resignación.
- "Ja, ya me lo han dicho antes" – Dijo Elt con una sonrisa oculta por su mascara. En su mano izquierda apareció un cuchillo, se acerco a los temerosos escritores y en cuestión de segundos había cortado las cuerdas que los tenían amarrados. – "Ahora si, levántense, que nos iremos dentro de poco" -
Los tres pudieron haber intentado atacarlo ahora que estaban libres, pero lo cierto era que sabían que no iban a tener oportunidad.
En ese momento, el grupo de Elt, Joe, Rodolfo y Xochi recibió a tres nuevos integrantes de manera forzada, y sin mas, el viaje continuo.
-:::(De regreso a Polove):::-
La biblioteca de Polove estaba destrozada…
Manuscritos históricos de hace 400 años, pergaminos de registro con 800 años de antigüedad, grimorios encantados de papel amarillento, tratados sobre medicina y magia, novelas y poemarios escritos por autores ilustres… Eso era parte de todo lo que se perdió. Los libros habían sido quemados, reventados, descuadernados, pisados, manchados y muchas mas cosas que harían desmayar a un bibliófilo.
Todo perdido en una noche… Algunos pocos testigos decían que fue durante una batalla del monstruo verde contra unos extraños seres humanoides que usaban armas brillantes o un tipo de magia extraña, algo que pudo haber sonado poco creíble en tiempos anteriores pero que gracias a la situación actual y a ciertas pruebas contundentes, las manchas de sangre magenta fosforescente, estaba completamente comprobado.
¿Qué paso con los resto de los Sentients?, pues, al igual que con lo cadáveres de Gangreen y California Bastards, simplemente desaparecieron.
- "Puedo sentir su olor, ¡estoy segura de eso!" – Exclamo Eva Mystiv, la Alp olfateaba el aire con insistencia, el aroma a Elt era fuerte en esta zona y ella conocía bien el olor del pelirrojo mas que alguna de las demás, después de todo, cuando ella aun era un joven hombre humano, uno muy femenino cabe decir, tenia la tendencia a oler la ropa sucia de Serviteur sin que este lo supiese y… Mantener pequeñas, muy pequeñas, y delicadas, débiles, erecciones mientras la fragancia del sudor de su amigo inundaba sus fosas nasales.
Ningún hombre "funcional" se perdió cuando Mystiv se volvió una Alp.
Pero dejando de lado los oscuros secretos de Eva, todos los miembros de la flor gélida estaban en la búsqueda de las pistas del próximo destino de su queridísimo, guapísimo y hermosísimo Elt.
- "Si, puedo sentirlo también… Que delicia" – Hablo Primera Concerto poco después de la Alp, se relamía los labios. Ella usaba su poderoso olfato de mujer lobo. – "Huele a sudor de esfuerzo… Ahh, de furia… De tristeza, de miedo, de locura, pobre de el, esta sufriendo sin nosotras" -
Guiadas entre las hojas amarillentas y las cubiertas arrancadas, vieron los estantes rotos, quemados y caídos, como si se hubiera usado alguna especie de disparo de fuego mágico, todas se preguntaron, ¿será acaso que los seres de los rumores usaban algo similar a la magia?
Era una posibilidad, además, el hecho de hubieran luchado contra su amado monstruo verde significaba que había una relación de algún tipo y por el daño mostrado en el lugar era obvio que no intentaban capturarlo con vida, todas recordaban lo visto en la memorias de Elt con bastante claridad y desde que habían llegado a este reino demoníaco verde brillante solo recibían la confirmación de que cuando su futuro esposo regreso no lo hizo solo, algo mas también había llegado del otro mundo y buscaba hacer daño a cualquiera que estuviera en medio.
Algo ciertamente aterrador, pero ellas tenían la confianza de que la providencia de su diosa caída llevaría a todos a un mejor futuro, después de todo, gracias a ella ahora eran mas fuertes y podrían hacer recapacitar a su querido por la fuerza.
Claro que ellas pueden hacer eso, lo sentían en su sangre y músculos potenciados como nunca por el mana Mamono, en sus mentes llenas de pensamientos obscenos que enviaban un escalofrió placentero a sus pieles y mantenían en humedad casi permanente a los labios de sus vaginas.
- "Ah~, también puedo olerlo" – So oyó decir a la Inari Koyoi. – "Casi puedo verlo correr entre los estantes, huyendo… Llevaba cargando a dos… No, tres, un hombre y dos mujeres, un hada y la bibliotecaria..." -
La mas nueva de todas, Amanomiya Koyoi, tenia un habilidad increíble como Inari para hacer certeras imágenes mentales de sucesos con simples y pequeños rastros, como los aromas residuales en el lugar. Se había ganado rápidamente el aprecio de ellas, en especial el de Fullmoon, Miltie, Mystiv y Lufarshe, su conocimiento en sellos y las artes de cazador de monstruos oriental eran tremendamente interesantes y útiles a futuro para las usuarias activas de magia, por su utilidad pero principalmente por que era algo extranjero y que usualmente no se veía tan seguido por esas tierras.
Por supuesto, Koyoi también congeniaba con todas, al principio era algo renuente a unirse a ellas, principalmente por lo pocos rastros de su visión sobre los monstruos como cazadora de estos mismos, pero ante el hecho de que ella ahora era uno pues… Tuvo que acostumbrarse a relacionarse con ellas, llevándose la gran sorpresa de que tenían bastante en común, pasado triste y extrañamente relacionado con la posición social o algún familiar, la inconformidad con dicha vida, la relación relativamente estrecha con Elt y la eventual transformación a monstruo.
Tal vez se necesita poco para que todos seamos amigos, pero son cosas que a la mayoría no le importa.
Por eso es que todos seguimos divididos.
Y así, la flor gélida siguió el rastro del pistolero, hasta que al llegar en frente de una de las entradas de la biblioteca, la que daba a la avenida principal, el olor comenzó a desaparecer.
- "Maldición, esta desapareciendo… El olor esta perdiendo intensidad" – Dijo Primera, no solo era la presencia de otros aromas que evitaban definir bien el camino a seguir, sino que pareciera que aquello que estaba impregnado con ese perfume a adrenalina, sangre y pólvora hubiera quedado atrás, lo único que mas o menos podría explicar eso seria que… - "Pareciera que fue aquí donde se quito la ropa que usaba" -
Todas maldijeron internamente, este era el punto donde todo se ponía mas complicado.
Sabían que Serviteur había cambiado de ropa antes o durante su corta estancia en Polove, tenían conocimiento de esto gracias a las descripciones dadas por la pequeña Manticora, ya que no concordaban con la ropa que ellas le habían visto usar en Lescatie. Era pura lógica.
- "Pero hay otros olores, de dos hombres humanos y una Ocelomeh" – Anuncio Amanomiya a las demás. Si no podían utilizar al pelirrojo, entonces deberían usar los olores de su acompañantes. – "Uno de lo hombres huele a gato y el otro... ¡por la diosa caída, huele a mucha sangre!" -
Evidentemente se refiere a los extraños hombres que acompañaron a Elt.
- "Perfecto, nuestro querido esta cerca de un loco… Y un raro amante de los gatos" – Menciono Alameria con algo de humor y una pizca de sarcasmo.
- "Supongo que algo bueno tenia que salir de todo esto… Aunque me hubiera gustado que solo hubiera sido el" – Hablo Luciana con algo de tristeza. – "¿Creen que nos extraña?" -
- "Quiero creer que si..." – La primera en contestar fue Parshe, la Arch Devil tenia cierta esperanza que fue muriendo lentamente. - "Me rompería el corazón si no fuera así… Oh, hermano mayor..." -
- "¡Claro que nos ama, no dudes de eso!" – Exclamo Mersé segura y con su cola agitándose energética. – "¡Y si no quiere admitirlo, lo obligaremos!" -
"No pierdan la fe en el amor" – Sasha buscaba calmarlas mientras recordaba los buenos momentos del orfanato. – "Podrá haber cambiado por afuera, pero estoy segura que en el fondo sigue siendo el dulce chico del que nos enamoramos, solo hace falta sacarlo a flote" -
El resto simplemente se hallaba escuchando la pequeña platica y dándose apoyo, aunque hubo dos excepciones, Wilmarina y Francisca.
Mary había adquirido recientemente una personalidad un poco solitaria que solo mostraba emoción e interés cuando se hablaba directamente del monstruo verde, secuelas del encarcelamiento en las mazmorras y el descubrimiento de que los años que vivió con Elt habían sido los sucios juegos y desvaríos de su cabeza, pero había otra razón, ella seguía sintiendo apatía, e incluso enojo, por aquellas que habían propiciado su tiempo en ese lugar oscuro… Puede ser que ellas habían sido manipuladas por la maldita Lilim y que hallan intentado rescatarla, pero lo cierto es que difícilmente las va a perdonar.
Y de esta manera evita hablar cara a cara con ellas.
En cuanto a Francisca, bueno, de por si se sentía desplazada, incluso desde cuando aun era una enfermiza princesa dejada de lado por sus propios padres y hermanos, esa enfermedad del demonio le había quitado gran parte de su vida al postrarla en cama por meses con escasos y cortos periodos de salud tambaleante.
Ella había sido amiga de la infancia de Noscrim y Serviteur, por mucho tiempo deseo juntarse con ellos nuevamente y, bueno, el destino jugo cruelmente con ella incluso después de ser una Roper y haber transformado al resto de su malagradecida familia en monstruos como ella, nuevamente Elt se había ido y, por una idiotez suya, Wilmarina no quiere hablar mas con ella. En definitiva era una existencia triste.
La reina Roper se alejo un poco del resto, se preguntaba muchas cosas y confirmaba otras, el haberse convertido en Mamono no había sido un error pues era eso o ser la princesa humana débil y olvidada, ¿Qué podría hacer para remediar todo?, por ahora solo le quedaba ayudar a capturar a su héroe verde para ganarse la confianza de la ex-heroína, dos pájaros de un tiro.
Aunque no lo pareciera, el resto de las doncellas caídas tenían muy presente su situación critica con Noscrim, a pesar de por ahora se les veía calmadas y positivas al platicar con el resto, realmente sentían la tensión al hablar o estar demasiado cerca de Wilmarina y habían llegado a la misma conclusión que Francisca, necesitaban primero de Elt para que todo sea arreglado.
Estaban completamente aferradas a las promesas de un futuro mejor, algo que muchos clasificaron como un comportamiento muy humano, pero lo cierto es que es algo bastante extendido entre todas la especies sapientes, algo así como con la paranoia.
Pero regresando con la Roper, ella se había alejado un poco mas de 15 o 18 metros de ellas, es en ese justo momento que Fran había notado algo... Un ligero olor, un perfume adictivo que la hacia dirigirse de manera inconsciente hacia una zona cercana pero algo escondida donde habían muchas manchas de liquido magenta brillante rodeando una pequeña montaña de ropa destrozada de los colores negro y verde con algunas cuantas de la sangre de los Sentients.
La reina Roper lo supo al instante, eso era del pelirrojo, sin miedo levanto los jirones de tela y cuero verde.
- "Huele como el" – Con solo sostenerlo cerca casi podía sentir la presencia del pistolero, su parte baja cubierta de baba se había vuelto mas pegajosa que de costumbre, una de su manos se acercaba peligrosamente a su entrada inferior y uno de sus tentáculos comenzaba a restregarse por su cuerpo . - (… ¿Qué se sentirá… Olerlo mas de cerca?) -
Se llevo un trozo de cuero hasta prácticamente cubrirse la nariz, inhalando la fragancia de hombre, imaginando sus fuertes brazos alrededor suyo, su respiración caliente en sus mejillas, sus labios dando pequeños chupones y lamidas a la delicada piel de su cuello, una de sus manos se deslizaba hasta llegar a su trasero y dar un pequeño pero afectuoso apretón, su corazón latía por la avalancha de emociones y sensaciones increíbles.
La lujuria y el deseo fueron potenciados ante o mas cercano a la esencia de su amado, ella tenia dos de su dedos dentro de su vagina, jugueteando con sus labios y el clítoris, dos de sus tentáculos se pegaban a su cuerpo pasando entre su senos y con las puntas jugueteando con sus pezones imitando a sus imaginaciones, de su boca solo salían gemidos que fueron aumentando de intensidad conforme su mano realizaba un vaivén mas rápido y salvaje.
Francisca era una mujer degenerada, obscena y pervertida al solo masturbarse al aire libre con un pedazo de ropa olorosa y deshecha, pero en ese momento no le importaba absolutamente nada, nunca le había importado eso y nunca lo hará… Nuevamente recordó ese tiempo de enfermedad, en especial esas noches de soledad donde jugaba con ella misma pensando en sus amigos, Mary y Elt, en como el tiempo los había hecho en una mujer y un hombre bastante atractivos.
- "Ahhhh~ siii" – Gimió Francisca, los dedos incansables siguieron moviéndose. Manteniendo el pedazo de cuero en su cara, ella abrió su boca y comenzó a chupar con insistencia el pedazo de ropa, inundando su boca con el intenso sabor a Elt. - "¡Por la diosa, ahh, tan cerca!" -
Se oyeron varios pasos acercándose, pero ella continuo.
- "Fran, ¿estas acá?" – Se oyó la voz cercana de la Bruja Mimil. Los sonidos húmedos y los gemidos de la pelimorada había atraído la atención de toda la demás. Noscrim solo las seguía ante la posibilidad de encontrar una pista mas de su querido héroe. – "Esperen, hay un olor similar al de..." -
El aroma había llegado nuevamente hacia ellas...
Fran continuo con lo suyo, solo le importaba el placer que sentía, perdida completamente en la creciente necesidad de liberarse de esa lujuria intoxicante.
Como la chica perversa que era, lo hacia con ensoñaciones de Elt metiendo su verga a su vulva en movimientos de cadera con la fuerza de un toro mientras este daba besos con mucha lengua y saliva a Wilmarina a la vez que la princesa tenia boca ocupada al introducir su lengua en los labios de la heroína esperando recibir la deliciosa hidromiel que era la corrida de esta misma. Los tres juntos, como antaño.
Estaba segura que ella y todas las demás habían sido así desde siempre, incluso desde antes a ser monstruos, pero lo ocultaban de los demás.
Siempre fueron mujeres lascivas.
- "¡Si, si, si, continua tocándome!" – Casi gritaba de éxtasis mientras sus piernas se debilitaban y caída de rodillas, era ese momento justo en que llegaba su al final. - "¡Amor mío, me estoy corriendo!" -
Y el suelo fue rociado con jugos de amor solitario.
La antigua princesa estuvo así un rato, recuperándose de la experiencia y cuando finalmente volvió en si… se llevo la sorpresa de que todas las demás la veían.
Cara sonrojadas, expresiones de sorpresa y algunas de diversión, casi todas eran así, solo la Súcubo cabello celeste mantenía una expresión fría con sus ojos viéndola directamente al alma.
- "Ehhh…" - Intento contestar, pero simplemente las palabras no le salían. Callo completamente cuando vio a Mary acercarse a ella, solo la veía, no decía nada. Era extraño.
La tensión se podía cortar con un cuchillo.
Wilmarina desvió su mirada de Francisca y la dirigió hacia los restos de la chaqueta y fue hacia estos, pasando al lado de una exhausta, extrañada y asustada Roper.
La que fue alguna vez la mas grande heroína de Lescatie sostuvo entre sus manos un pedazo grande de cuero verde y, sin mediar palabras, se lo llevo a la cara, olfateándolo de la misma manera que la Roper había hecho momentos antes e igualmente iniciando a masturbarse introduciendo sus dedos a su entrada y a su vez acariciar su clítoris intensamente.
La tentación fue grande y el resto también consiguieron la ropa destrozada entre su manos para hacer exactamente lo mismo que su líder, olerlo e iniciar con el auto placer. Mistel observo la acciones de sus compañeras y se pregunto si ella se habrá visto de la misma manera cuando estuvo en el placentero acto.
Entonces fue que decidió hacerlo una vez mas, no iba a quedarse atrás y la visión de sus compañeras auto complaciéndose era realmente caliente.
La situación era simplemente extraña y obscena, era algo que se había vuelto común en el día a día de sus vidas desde hace poco menos de dos semanas, cuando la misma reina demonio y su esposo llegaron a Lescatie… Buscando a alguien que pudiera acabar con aquel que hizo tanto daño a su familia.
-:::(Hace tiempo, en Lescatie...):::-
Ese día había ocurrido un suceso notable, no, mas que notable… Era histórico, o, al menos, es así como se veía la llegada de improviso de los reyes Mamono, Lilith y Arthur.
En grandes carruajes cubiertos de oro, con las puertas llenas de zafiros, esmeraldas y, principalmente, rubíes que muchas veces imitaban a los ojos de peligrosas fieras de la antigüedad en los adornos. Jalados por enormes caballos y jabalíes demoníacos, mientras eran seguidos por un gigantesco grupo de caballeros pesados, arqueros, magos, Súcubos, Brujas, Baphomets, Demonios, Diablillos, Orcos, Ogros, Liches, Bicornios, Dragones junto a su monturas y cuanta otra especie se pudiera imaginar.
Una comitiva tan grande que parecía mas un desfile que llenaba toda la calle principal, llamando la atención de cada habitante que llegaban a ver el espectáculo, lo que lo hacia ver aun mas grande.
Y ahí, a los pies del castillo, se encontraban las 11 miembros solteras de la flor gélida para recibir a sus reyes.
Habían sido poco menos de tres días desde la muerte de Druella y todo alrededor de ellas se sentía extraño, habían despertado distintas, mucho mas fuertes, mucho mas rápidas, mucho mas resistentes y ahora poseían una belleza mucho mas indecente. Son una versión mas libre y depravada de ellas mismas.
Su mana se retorcía en el aire como un nido de serpientes y alimañas rastreras venenosas, increíblemente denso como una nube de cenizas o los delgados hilillos de humo provenientes de varas de incienso, variando entre los colores rosados y lilas. Sus mentes, teñidas por las misma energía que se les otorgo, se hallaban en una espiral de pensamientos lujuriosos, cualquier pensamiento, por mas inocente que este sea, se desviaba rápidamente hacia la simple idea de coger apasionadamente con el infame monstruo verde.
Pensamientos tan extravagantes, viciosos y perversos que las mantenían en un estado altamente sensible y placentero.
Las carrozas doradas dejaron de avanzar una vez que llegaron enfrente de ellas…
Y entonces las puertas se abrieron.
De los primeros 6 carros dorados, descendieron las 6 generales del ejercito real Mamono, empezando desde una Balrog, una Nurarihyon, una Night Gaunt, una Aphophis, una Dragona Malef y finalmente una Will-o-the-Wisp. Acompañadas por sus esposos mientras mantenían caras totalmente serias.
De la siguiente carroza áurea bajaron dos brujas de baja estatura, con enormes sombreros con punta y largo cabello negro, y entre las dos se hallaba una Baphomet, pero no cualquier Baphomet, era la legendaria Bapho-sama, cubierta por ropas demasiado reveladoras para alguien de su complexión y aparente edad infantil.
Y en la ultima, la mas imponente y esplendorosamente llena de joya brillantes, bajaron ellos…
La gran Súcubo de enormes alas blancas, con cabello blanco largo, liso y sedoso con cuernos de punta roja a sus lados, con ropas oscuras e indecentes que mostraban mucho de los atributos de los que se sentía orgullosa y acompañando a su corona dorada, y a su lado, su esposo portando esa armadura de coraza azul que poco a poco se degradaban a rojo y adornos de oro solido, a su espalda llevaba una gran capa roja que en el área del cuello tenia una especie de pelaje blanco con manchas negras.
Eran la reina demonio, la señora de los monstruos y el terror de la Orden, Lilith, acompañada por el rey de los íncubos, el héroe mas poderoso que alguna vez existió y, a su vez, el mas grande traidor de la Orden, Arthur Pendragon.
Todas y cada una de las heroínas y caballeras caídas se hincaron e hicieron reverencia ante los reyes de todos los monstruos, no por que quisieran, sino por puro instinto derivado de cierta conexión metafísica que había con su líder, la Súcubo de alas pálidas.
Los pasos ligeros y gráciles de la reina junto a los pesados y lentos del rey resonaron por todo el lugar, el rebote del sonido aumentaba la tensión creciente.
- "Levanten la cabeza" – Ordeno Lilith con la voz mas seca y fría que alguna vez hayan escuchado.
Levantaron su cabeza, pero sus miradas eran incapaces de dar una mirada directa a los ojos de su rey y su reina.
- "Estoy decepcionada y avergonzada de todas ustedes" – Sus palabras se sintieron como navajas. – "No protegieron su reino, dejaron que muchos habitantes de este reino murieran, entre ellos a la Baphomet de un Sabbath, y lo peor de todo… No evitaron que muriera mi querida hija" -
Las ex-heroínas querían hablar, explicarle como fue que sucedieron las cosas, lo que hizo su "querida hija" y excusarse de su falta de presencia en el ataque de su querido monstruo verde, pero no podían ni abrir la boca, la presión y hostilidad que dejaba la reina las callaba de manera inmediata.
O al menos así debería ser con todas, hubo una, la que sufrió mas a manos de Druella, que se resistía e increíblemente estaba a punto de pronunciar algo.
- "D-druella… Ella… Me tuvo encarcelada… Casi causa que, que abusaran de, de mi" – Logro decir Wilmarina a pesar de todo y continuo. – "E-ella era… Una perra" -
Se requirió de mucha valentía para decir eso ultimo, y antes de que Noscrim pudiera darse cuenta de lo que había dicho sintió la falta de aire, una mano cerrarse en su garganta y el como era alzada por sobre el suelo.
- "¡¿Que dijiste sobre mi hija, Súcubo de cuarta?!, ¡mentiras, son solo mentiras!" – Era Arthur quien la sostenía en el aire agarrada del cuello, apretando su garganta lo suficiente para no matarla pero si provocarle un fuerte dolor que le hacia presionar sus dientes unos con otros. - "¡Vamos!, ¡repítelo en mi cara!" -
La respiración forzada y los quejidos de Mary fue lo único que salió de sus labios por unos instantes antes de volver a articular algo mínimamente entendible.
- "E-e-ella, *tose* m-me… Encerró *tose* en… En… U-una mazmorra…" - La ex heroína hablo como pudo y con toda su fuerza de voluntad había logrado ver directamente a los ojos al rey. – "E-ella *tose, ella lo hizo… P-p-por voluntad *tose* propia, era, era… Una maldita" -
Arthur vio a los ojos de esa Súcubo, pudo ver algo que lo aterro hasta lo mas profundo de su ser…
El rey siempre se jacto de ser un buen padre, estuvo siempre presente y ayudo a todas, es mas, incluso las alentaba a hablar con el en caso que tuvieran algún problema y requirieran de sus consejos, también era cierto que sus hijas eran pervertidas pero el sabia muy bien que por mas que lo intentara no podría hacerlas cambiar, digamos, eso era parte de su naturaleza.
Pero esa mirada que tenia enfrente le aterraba, no por cruel, maliciosa o por simplemente estar llena de valentía, no, era una mirada llena de dolor, miedo, impotencia… Pero también de honestidad, de la mas pura y horrible verdad.
Su terror no iba dirigido hacia Noscrim, sino al hecho de que por primera vez en toda su longeva vida… Sintió que conoció algo nuevo de su propia hija, algo que ni siquiera en todos sus años viéndola crecer sabia de ella.
¿Pero como era posible eso?, en contestación, miro al resto de las heroínas, tenían miradas de preocupación por su compañera pero también había podido sentir esa honestidad, su mente comenzó a desviarse buscando una respuesta mientras mantenía a Wilmarina alzada del cuello con su agarre de hierro.
- "Cariño, no tienes que alterarte por sus acusaciones sin fundamento" – Arthur escucho la voz calmada de su esposa y eso fue suficiente como para sacarlo de su trance, notando que Noscrim estaba comenzando a volverse azul simplemente la soltó.
- "Ahhh, ahh, ahh, ahh" – Cayo de trasero al suelo y se escucharon las bocanadas de aire que hacia, sintió que estuvo a punto de morir, algunas de sus compañeras se acercaron para ver si se encontraba bien, pero ella simplemente retiraba las manos, solo quería soledad.
Arthur se sintió mareado por unos segundos hasta que escucho nuevamente la voz de su esposa.
- "Cariño, esa son solo mentiras, alucinaciones de una Súcubo con muchos problemas en la cabeza" – Dijo la reina demonio llamando la atención de su esposo.
Las palabras de su esposa calmaron un poco la sensación pero la duda siguió ahí, echando raíces.
- "Si… Solo mentiras..." – Fue lo que dijo Arthur mientras volvía al lado de su esposa.
- "Lamentablemente para mi, la diosa caída las eligió a ustedes para detener al maldito que hizo esto, por alguna razón que no comprendo" – Comenzó Lilith no importándole mucho el estado de una de las elegidas por la diosa caída. – "Sinceramente, si fuera por mi, yo las dejaría en la cárcel mas oscura y apartada de todas a que se pudrieran, ¿pero quien entiende a los dioses?" -
Todas las Mamonos vieron a Lilith que, como cualquier otra madre a la que le mataron a un hijo, naturalmente estaba iracunda, quería llorar a moco tendido y tenia unos enormes deseos de golpear al culpable, lo normal en una madre en su situación.
No expresaba sus emociones de manera tan abierta por dos razones…
La primera era por su posición como líder, debía mostrase reacia ante las masas y no permitir signos de debilidad, la duda mata a los reyes.
La segunda razón era… Que la situación con su hija tenia una forma de ser reparada…
- "Por suerte para ustedes, por petición de Angra yo tengo que ofrecerles algo de ayuda…" - La Súcubo de alas pálidas hablaba con molestia y alzo su mano e hizo un movimiento con sus dedos indicando a sus generales, e incluso a Bapho-sama, que se acercaran. – "He de darles entrenamiento, magia y artefactos para su misión o lo que sea que Angra quiere que ustedes hagan. NO. ME. DECEPCIONEN" -
Y así, una a una, se les fueron otorgados diversos objetos, como grimorios mágicos lleno de hechizos antiguos y una extraña joya roja para la espada Olfoyu de Mary, también se les fueron aplicados a sus cuerpos diversos encantamientos de alto nivel.
Sin mas, las 11 Mamonos fueron enviadas a Royal Makai a continuar con su preparación para el encuentro destinado.
-:::(En la actualidad...):::-
Y fue entonces que el placer que sus dedos les ofrecían llego a su cúspide, todas y cada una de ellas rociaron el suelo con la representación liquida de todo el amor, pasión, obsesión y frustración que sentían por su querido monstruo verde, suspirando un aire caliente como declaración de cariño eterno, y escalofríos de impaciencia ante la tardía unión física mediante sus genitales, cada una aparto su nariz del pedazo de ropa.
Este era un pequeño descanso en la eterna búsqueda de su lindo chico malo, debían continuar, por suerte, Mary ya tenia una idea del actuar que tenían que seguir de ahora en adelante.
Ya estaban cerca de verse nuevamente.
-:::(En el desierto...):::-
Elt supo el porque de tener ese pabellón, aparentemente, ese pequeño oasis era un punto de recolección de agua y esa estructura servía para que los viajantes descansaran los ojos de ver tantas dunas de arena. Usualmente debió haber una o dos caravanas cerca del lugar, pero por cuestiones de destino, temporada de viaje riesgosa o por que simplemente los monstruos no quisieron mostrarse frente a ellos, nunca se toparon con una o con alguno de los habitantes de este mundo.
Entonces, sin mas contratiempos, siguieron avanzando hacia la arena silbante… Como en su sueño. ¡Que extrañas coincidencias!, dicen algunos.
El erudito y su hada se hallaban acurrucados durmiendo en la galera, con el casi incubo durmiendo boca arriba mientras que en su cabeza estaba acostada la Leanan Sidhe. Era obvio para todos los presentes que ambos intentaban ser algo mas que compañeros de viaje, pero que, lamentablemente, la presencia de cierto sujeto con chaqueta verde atraso las confesiones de los dos.
A un lado de ellos se hallaba la elementalista de Polove, solo durmiendo como solución ante la frustración que le causaba su situación como cautiva, ella estaría peor de no ser por que le había echado el ojo a cierto hombre cubierto de cuero y con un brazo con de alambre de púas.
Ella era una masoquista empedernida, a parte de sus trabajos públicos, ella tenia un pseudónimo para publicar su historias fetichistas relacionadas con el dolor, el abuso y el maltrato… Y, cuando vio a ese hombre de apariencia dura, no pudo evitar que su corazón diera un vuelco al notar que se asemejaba en comportamiento a los hombres de su fantasías.
Fantasías que hacían incomodar incluso a algunos monstruos de especies consideradas naturalmente lujuriosas.
Pero dejando la extrañeza de una de ellos, habían tenido un día agitado y ciertamente complicado, era el día en que se unían forzosamente a una aventura extraña y en definitiva violenta.
Ahora, ¿Dónde están Bullet, Law, Jaguar y Xochi?
Los dos últimos, el luchador y la Ocelomeh estaban encima de dos de los camellos, Rodolfo se veía cómico al verlo usar el animal de montura, no por que lo estuviera haciendo mal o torpemente sino que el tamaño de su cuerpo le hacia parecer una caricatura antigua.
En cambio, Xochi se le veía como una princesa guerrera desértica montando ese animal jorobado, aunque, como siempre, estaba fielmente al lado de su "Tezcatlipoca", como toda futura esposa haría.
Mientras, el pistolero y el policía de San Futuro estaban manejando la galera jalada por dos camellos, vigilando a los escritores pero también al pendiente de cualquier ataque sorpresivo, no perdiendo detalle de nada.
- "Así que, tu perteneces a este lugar, ¿eh?" – Expreso Marshal sin mostrar mucho cambio en su tono de voz, prácticamente sonaba poco interesado.
- "Ehh, esperaba una reacción diferente" - Serviteur respondió con sinceridad.
- "Me he enfrentado a zombis, a un alienígena parasitario, a un sujeto pálido con clavos en la cabeza que tenia un cubo raro y a una mascara verde que daba poderes de dibujo animado a quien la usara" – Joe no soltó su vita de enfrente. – "Y actualmente estamos enfrentándonos al pedazo de mierda que es Godshine, es raro, pero no tanto" -
- "Ah, touchè" – El hombre de chaqueta verde pensó en lo absurdo que era el mundo debido a lo dicho por Marshal. – "Pero, aun así sigo sintiéndome tan… Fuera de lugar, viví aquí, nací aquí, fui feliz aquí, pero ya nada de eso existe, o, al menos, ya no existe de esa manera… Y, dios, pase la mayor parte de mi vida en la tierra, forje quien soy ahora, fue mi segundo nacimiento, me hice de un nombre… Y eso ya no existe" -
- "Entonces, no pienses mucho en el pasado, eso vuelve loca a las personas" – El policía sadomasoquista dijo con una voz que mas parecía un gruñido. – "He oído que olvidar es la mejor medicina" -
- "¿Y eso te ha funcionado a ti?" – Pregunto Elt.
- "Nunca" – Gilmore bajo la mirada. – "Yo nunca olvido, recuerdo lo que hice en la Zona, recuerdo las caras de quienes torture, recuerdo a Lynn… Recuerdo el día en que deje de ser un humano y me volví en esta horrible aberración hecha por el hombre, en este enfermizo mutante sin la capacidad de sentir dolor" -
- "Vaya mierda" – Esa era la respuesta de Elt que realmente era compartida por ambos.
Y el silencio reino entre ambos.
Hasta que escucharon a Jaguar.
- "¡Francés, Joe!" – Aviso el mexicano mientras su montura bajaba la velocidad para posicionarse a un lado de los otros dos. – "Xochi dice que el reino mas cercano es Welsple, aunque antes tendríamos que pasar por un pequeño pueblo recientemente monsterizado, Wellspie" -
Ese ultimo nombre hizo que Bullet sintiera su cabello erizarse.
- "Acaso… ¿Acaso dijiste Wellspie?" – Pregunto rápidamente.
- "Eh, si, ¿conoces el lugar?" – Jagua se sentía algo extrañado.
- "¿Conocerlo?, claro que lo conozco" – Le respondió. – "Fue el primer pueblo al que llegue después de llegar a este mundo… Claro, antes de que fuese monsterizado" -
- "Oh, ¿en serio?, chido, podrías intentar hablar con algún conocido" – Rodolfo sonaba positivo. - "¿Quien sabe?, podrían ayudarnos con algunas indicaciones o, no se, darnos algo para mascar y esa cosas" -
- "No es buena idea" – Elt recordaba bien Wellspie, era increíble como la vida daba giros y vueltas, un día eres pueblo humano y al siguiente eres un pueblo de monstruos. - "Con la fama que tengo seguramente van a tener miedo y no querrán hablar conmigo, además, no creo poder encararlos" -
- "¿Uh?,¿y eso por que?" – El luchador se encontraba confuso de la respuesta, ¿estaba asustado?, no, no era eso, estaba apenado.
- "Uh, ¿Cómo empiezo?" – El pistolero pensó la respuesta durante uno instantes. – "Hubieron dos habitantes de ese pueblo que me acompañaron bastante tiempo, una espadachina llamada Jocosa y un arquero llamado Robin… Ambos están muertos" -
- "Oh. Perdona, yo no-" -
- "Guárdatelo, eso fue hace un tiempo…" - Elt supo que fue lo que hizo en esa ocasión, se arrepentía a medias, no de las muertes que causo, al menos no de todas, pero si de descubrir que ese lugar, Lescatie, fue alguna vez el lugar donde vivió, y peor aun, saber de la situación actual de las chicas. – "Cambiemos de tema, y díganme, ¿Cómo fue que llegaron a este mundo?, solo recuerdo que me enviaran a mi por un portal" -
- "Ah, si" – Jaguar recordó que tanto el como Law debían algunas explicaciones. – "Fue después de que atravesaras ese chingado portal, yo lo pude ver y, lo que ocurrió después fue lo mas aterrador que he sentido..." -
Y así, la narración empezó...
-::::::-
El color rojo era lo que contaminaba todo el ambiente, tanta sangre que llegaba a las rodillas, ¿Cómo había sido posible esto?… ¡¿Como?!
La humanidad se había desangrado, había desaparecido, había muerto, se había extinguido…
Y frente a Marshal Law y Jaguar estaban los cadáveres de su compañeros, aquellos con los que habían peleado lado a lado contra ese sujeto de cabeza brillante y sus bastardos aliados…
Rodolfo vio a Megalodon, Meg o Megan, como le gustaba que le dijeran a esa chica australiana con poderes de tiburón… Tenia el cráneo reventado y, como si fuera una burla a su condición como semi escualo, tenia sus aletas troceadas o arrancadas con pura fuerza bruta.
Como si estuvieran preparando sopa de aleta de tiburón, adiós al depredador de los mares...
Sus ojos llenos de lagrimas presenciaron a otro muerto, a Bloodsucker, Andrei, ese valeroso vampiro rumano moderno… Había sido empalado con la punta cortada de un edificio, como alguna vez hizo Vlad Tepes con húngaros, otomanos, búlgaros y turcos.
Un adiós sanguinario a la idea del vampiro y al conde Dracula…
Y, a un costado, estaba Kamaitachi, Takashi, hermano de Kabuto, veloz como el viento, ligero como una pluma y ágil como el yokai del que tomaba su nombre… Como si de una comadreja se tratase, le habían arrancado cada centímetro de piel del cuerpo, dejando sus músculos rojos al aire, y sin piernas, para que nunca mas corriese junto a la brisa.
El misticismo murió en ese instante...
Mientras, Joe observo a la pareja increíble, Demon Man y Angel Girl, los detectives Johann y Agatha, amantes, esposos y padres, el demonio y la querubín… Muertos, el ataque de alguna maravilla que podía modificar la materia los había condenado al fusionarlos horriblemente en una masa deforme de brazos, piernas y torsos torcidos.
¿Prueba de amor eterno o crueldad sin limites?
No muy lejos de ahí, flotaban los pedazos cercenados de Panacea, la medica Angela, con la capacidad de curar cualquier daño con un toque, primero le habían arrancado las manos, para incapacitarla, después siguieron con sus piernas y, cuando sus gritos de angustia llegaron al limite, le habían abierto el estomago, desparramando las entrañas, finalmente, en sus últimos momentos de vida le atravesaron el cráneo con un barra de metal.
Destino irónico para alguien que curaba al enfermo, terminar como un mapa anatómico…
Habían perdido, fracasaron en salvar a todos, pero Marshal Law y Jaguar no estaban solos, al lado de ambos, tres de sus compañeros seguían con vida, Kabuto, Purple Dragon y King Lich…
Habían sido derrotados y eran observados por las Maravillas que se encontraban paradas, o flotando, a su alrededor…
Tal vez planeaban atacarlos en grupo, desgarrando sus pieles, liberando la sangre de sus venas, partiendo sus huesos, entre otras acciones mortales.
¡CLAP!, ¡CLAP!, ¡CLAP!
Se escucharon los pasos de alguien y las Maravillas se hicieron a un lado, dejando pasar a su líder… Godshine.
- "Alo, ¿Cómo les va?, ¿bien o mal?, ¿ya fueron al baño?" – Todos intentaron gritarle al malnacido, pero sus bocas se hallaron incapaces de abrirse para pronunciar esas palabras, se sentían como si estuvieran cosidas. – "No hace falta que me respondan, ya se las respuestas" -
Law, Jaguar, Kabuto, King Lich y Purple Dragon intentaron abrir sus labios con sus dedos, pero se llevaron la sorpresa de que incluso sus mandíbulas eran incapaces de abrirse, selladas y apretando los dientes.
- "Antes de continuar, alguien de ustedes sobra acá, hmmm… ¡Ah, ya se!" – Pronuncio Godshine y al instante Purple Dragon se desvaneció en el aire. Esto causo que los otros 4 se asustaran completamente e intentaran alejarse de lo que había ocurrido. - "¡Por supuesto que era el!, bueno, entonces volvamos a los negocios" -
Todos los demás regresaron a ver al hombre iluminado.
- "Verán, no los voy a matar… Todavía" – Godshine menciono como si fuera algo de todos los días. – "Quiero que hagan algo por mi, ¿esta bien?" -
Como era de esperarse, ninguno de los 4 iba a aceptar lo que les dijese y jamás harían caso a lo que salga de su boca del demonio.
- "Ahh, ¿pero por que les pregunto?" – El hombre de luz simplemente se encogió de hombros y continuo. – "De todas maneras van a hacer lo que yo quiero, incluso si no les digo que exactamente, ¿para que perder el tiempo esperando su consentimiento?, esta prácticamente escrito" -
Sin que ninguno se diera cuenta, se formaron 3 puertas dimensionales, una para Kabuto, otra para King Lich y la ultima para Law y Jaguar.
- "Así que…" - Godshine alzo su pie frente a los cuatro, como si planeara patear algo muy fuerte. – "Nos vemos en el otro lado" -
Lanzo una patada al aire y los 3 portales se tragaron a las 4 Maravillas.
El policía y el luchador se hundieron en la oscuridad junto a las formas coloridas, extrañas y lejanas…
Pero Gilmore logro escuchar una ultima cosa, la voz susurrante de Godshine.
- "Ciao, me divertiré tanto con ustedes" -
Y así, fueron alejándose de su mundo
-::::::-
- "Y así fue como terminamos acá" – Termino Marshal.
El silencio se instauro, a Elt le dolía su cabeza y sentía un enorme peso en el pecho junto a una punzada en el corazón, no solo por saber el cruel destino de sus compañeros o por el desconocido porvenir de Purple Dragon, sino por la posibilidad de que este encuentro con Joe y Rodolfo fue planeado por Jean, no, Godshine.
¿A que se refería con que "esta prácticamente escrito"?, ¿se refería al destino?, ¿Qué quería ese maldito en realidad?, pensó mientras el dolor se volvía migraña y llevándose una mano a la frente para aliviarse.
Tantas posibilidades, muy pocas buenas...
Por unos instantes, que duraron menos que un segundo, paso por su mente la idea de matar a… Gilmore y a Arellano, segundo que fue olvidado y que era producto de una creciente paranoia.
Agito la cabeza y, con ese simple movimiento, termino su migraña, tenia que pensar en otra cosa.
- "Dijeron que… Kabuto y Lich fueron tragados por otros portales, ¿no es cierto?" – Pregunto el pistolero. – "Es posible que esos dos estén acá, ¿no han oído hablar de ellos?" -
- "Lamentablemente no" – Joe fue el que contesto, nunca separando su vista de enfrente. – "Ni un rumor, ni una historia o siquiera alguien que los halla visto, hay tres posibles causas, o están ocultándose, o están en lugares muy lejanos, o ambos" -
- "Si, aunque Frances, contigo fue muy pinche diferente, habían rumores, historias de testigos e incluso una recompensa por tu cabeza" – Añadió el luchador. – "Sabíamos que tu estabas acá, en este mundo, con nosotros, pero sinceramente, no esperábamos encontrarte en la chingada Polove" -
Si, Elt sabia que era muy conocido, no por buenas razones, mas bien, el diría que era infame a estas alturas.
Sin mas, avanzaron entre las dunas, perdiéndose en la lejanía, Serviteur se repetía en la mente que iba a matar a Mithra, a Angra y a Lilith, pero también guardaba la esperanza de encontrarse con los otros dos faltantes y que so no complique mas su vida.
Tiempo después durmió y no soñó con Alhazred o el desierto con estrellas lilas, sino con 11 chicas monstruo que conocía muy bien, o al menos así era en el pasado.
-:::(En algún lugar...):::-
- "Ya están listos para su primera misión" – La voz mecánica de MEKA se escucho a lo largo de todo el cuarto oscuro hasta llegar a su líder. – "Pero quisiera saber, ¿por que solo fueron esos diez?, estoy seguro que pudieron haber sido muchos mas" -
En la oscuridad se encontraba la silueta de Godshine fumando un habano, aspirando profundamente el humo de la nicotina.
- "¡Fabuloso, fabuloso, estoy seguro que fue una buena inversión el haberles ofrecido el Borealis!" – Exclamo alegre. - "¡Y claro que pudieron haber sido muchos mas, no seas tonto!, solo son diez por que así inicio la primera generación, como en los viejos tiempos" -
MEKA solo hizo un sonido digital para representar su inconformidad con su líder y sus razones ilógicas para hacer las cosas, no podía creer que Godshine fuera líder y no el.
Tal vez en algún momento todos puedan ver que el es al que deberían obedecer.
- "Por cierto, mi amigo mecánico, ¿hay algo que te interese en este nuevo mundo?, las mujeres son muy sexis, no importa la especie" – Hablo antes de aspirar fuertemente de su habano. – "Los cuernos, la colas, las alas, las escamas, el pelaje, las plumas, la piel de muchos colores, las orejas puntiagudas, los colmillos y las garras hacen de todo mas exótico" -
- "Ahh, ¡¿por que me preguntas eso?!" – El ciborg le contesto mientras el brillo de su cuerpo robótico se hizo mas intenso. – "Sabes bien que lo único orgánico en mi es mi cerebro" -
Hubo un pequeño silencio de medio minuto.
- "Solo preguntaba, lo mejor que ofrece este mundo son sus mujeres…" - Contesto el archienemigo del pistolero con total calma. – "¿O será que te interesa su tecnología y su magia?" -
- "¡Ja!, no hay nada que me pueda ofrecer ese mundo tan atrasado" – Contesto el hombre de metal con burla. – "Y la magia nunca podrá igualar lo que yo puedo hacer con ciencia" -
- "Oh, ¿estas seguro de eso?, he oído que en ese mundo existen maquinas llamadas Autómatas que son capaces de sentir como los humanos y lo mas increíble de todo…" - Hablo Godshine dejando una especie de pausa dramática al final.
El ciborg solo lo vio esperando que continuara, mentiría si dijera que no estaba algo curioso o interesado.
- "Pueden embarazarse, de alguna manera" – MEKA tenia un interés renovado, ni con la tecnología mas avanzada de su tiempo habían logrado tal característica, pues de alguna manera todo lo que creaba el humano resultaba estéril, ¿Cómo lo lograron? – "La existencia es caótica, nada es lo que parece y todo es posible, ya deberías saber eso" -
Nuevamente un silencio profundo cayo entre los dos, MEKA solo estaba pensando en las posibilidades de obtener esos artilugios mientras Delacroix solo esperaba su repuesta con una sonrisa detrás de las sombras.
- "Mierda, detesto admitirlo, pero algún día yo… Tal vez haga una investigación con esos seres" – La respuesta fue rápida y llena de derrota.
- "¡Ja, ja, así se habla!" – El ciborg escucho las palabras llenas de burla de su jefe. - "¿Quien sabe?, tal vez algún día podamos tener androides con capacidad de lanzar encantamientos, eso seria muy genial" -
Por supuesto, MEKA solo bufo de frustración.
- "¡Si, si, lo que sea!, ¡¿ya puedo irme?!" – Contesto sabiendo que no había vuelta atrás.
- "Puedes irte" – Le dijo con despreocupación y algo de sorna. Sin mediar palabra, MEKA se fue atravesando el marco de la puerta de donde había venido, antes de que la pared misma se cerrara herméticamente.
Y así, Godshine termino nuevamente solo en la habitación.
- "Je, algún día…" - El repitió lo dicho por su mano derecha con algo de gracia. No tardo en darle otra inhalación profunda al puro, absorbiendo toda la nicotina. – "Algún día… Si, algún día…" -
Miro al techo oscuro e imagino al cielo estrellado, en especial a aquello que estaba mas lejos que cualquier otra estrella lo ha estado nunca.
- "Algún día… Azathoth" – Pronuncio, susurrado el ultimo nombre, ese maldito nombre.
Es cierto, Jean aniquilo a la humanidad de su mundo y mando a Elt a otra dimensión por que quería, por que simplemente podía y por que tenia todo el tiempo para hacerlo, pero lo cierto, es que había una segunda intención, una tan demencial y peligrosa pero divertida como salvaje…
Una verdad sobre el cosmos y toda la vida que muy pocos saben… El gran error, la equivocación, la peor decisión.
Con algo tan grande, tan imponente e indescriptible existiendo mas allá de la existencia misma, ¿Cómo podrán defenderse, o retrasar, aquello que se avecina?, no hay y tal vez nunca haya una respuesta clara.
Pistolero, hay algo que te ata a todo esto, que te jala de manera irresistible e inconsciente, es algo que corre entre tu sangre...
Y mientras tanto, estas ahí, en el lugar donde los ciclos antiguos siguen averiados entre los humanos y los monstruos…
Bueno, ahora no tengo nada que decir, XD.
¿Les gusto el capitulo?
