Nudos
Por la mañana Diana llegó a la casa de resguardo. Roy abrió la puerta, se le notaba cansado y quizás hasta fastidiado de la situación en la que se encontraba. Ella subió por las escaleras lentamente hasta encontrar la habitación que buscaba. Tocó un par de veces y esperó pacientemente cuando escucho un "entra". Diana lo vió ahí sentado en una silla dispuesta especialmente para que no tuviera que realizar demasiado esfuerzo en realizar sus actividades diarias. Estaba vestido con la ropa que ella le había elegido unas semanas atrás para "que estuviera más cómodo" pero a él no le había interesado en lo absoluto.
Diana se mantuvo cerca de la puerta, de pie. Su visita en realidad era corta. Comenzó hablándole de lo bonita que ella se veía, de los pormenores de su embarazo y su estado de salud. Por supuesto él se inquietó un poco cuando supo que la noticia sobre su supervivencia había ocasionado estragos y finalmente sentenció con una petición:
Quiero hablar con ella – su expresión era seria.
No. Es demasiado arriesgado en este momento, espera un poco más. – Diana comprendía la ira, el enojo, el resentimiento y todas aquellas cosas negativas que estaba sintiendo sin embargo estaba totalmente convencida que perderían más de lo que habían ganado hasta ahora.
Pero él estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba. Estaba desesperado. Se levantó bruscamente de la silla donde había permanecido sentado desde que Diana le diera las no tan buenas noticias del día anterior; la tomó entre sus manos y la arrojó a la pared más cercana. Por supuesto la silla se hizo añicos y se llevó consigo algunas otras decoraciones. Su arrebato emocional le cobró la factura pues de inmediato sintió como si un rayo le hubiera partido la espalda por lo que cayó de rodillas al lado de la cama. Diana se apresuró hacia él para ayudarle a ponerse en pie y recostarlo sobre la misma.
Entiendo que quieras recuperar tu vida de antes pero ahora no es un buen momento – él solo le miró con una expresión seria. Por supuesto que ella no tenía la más mínima idea de cómo era estar en su lugar.
Me lo deben Diana, tu, él y se lo deben a ella. – Si. Eso también lo sabía.
Escucha: necesito ir a un lugar, llevará tiempo. Pero no podré irme sin antes asegurarme que no harás una estupidez y pondrás su vida y la tuya en riesgo – Él tan solo le rodó los ojos y desvió su mirada. – Tienes que prometerlo Dick. Raven no necesita más problemas ahora, necesita descansar; piensa en ella y en tu hijo, por primera vez piensa antes de hacer cualquier locura –
Él le devolvió entonces la mirada, una mirada cargada de furia e impotencia – Pensar en ella y en mi hijo es lo único que he hecho en estos malditos cinco meses. Desde el accidente donde casi muero, desde que tú y el hijo de perra de tu novio me sacaron de la Torre. ¿Alguna vez pensaron en lo que hubiera pasado si Raven no hubiera estado allí? No pensaron NADA en absoluto. – Se incorporó un poco de la cama y adelantó su cuerpo hacia la mujer – Necesito hablarle y no solo verla desde un cristal al otro lado de un maldito auto. No esperaré mucho más tiempo. – su cuerpo cansado volvió a la posición inicial y no dijo más nada. Diana se levantó de la cama y asintió
Si. Estaba de acuerdo con él, solo que la forma no era la indicada. Estaba de acuerdo que esta situación no debía retrasarse mucho más tiempo. Aun así, Diana le repitió que esperara, que volvería con la solución al problema y que todo mejoraría, Richard ya no respondió nada, pero internamente sabía que Diana tenía razón. Cuando ella tomó el picaporte para salir de la habitación, su teléfono comenzó a sonar, se sorprendió un poco al leer el nombre en la pequeña pantalla, giró hacia Richard y respondió:
Raven…- él le sostuvo la mirada sin decir palabra. – No tan ocupada – volvió a responder y continuó la llamada – Entiendo. Mañana mismo salgo. – Hubo un silencio corto, pero incomodo – De acuerdo, te enviaré la ubicación – la llamada terminó –
Diana le sostuvo la mirada durante la breve conversación telefónica que había tenido hace unos segundos. Miró a su teléfono, hizo algunos movimientos con los dedos y volvió al frente. – Parece que la suerte te sonríe a pesar de lo engreído y tonto que puedes llegar a ser. – Se giró para volver a tomar el picaporte, abrir un poco la puerta y echarle el ultimo vistazo – Será mejor que te vistas con algo más apropiado – y se fue.
Mientras Diana bajaba por las escaleras, miró a Roy en el jardín; hace mucho que no veía al arquero fumar, pero entendía que la posición en la que se encontraba no era la mejor, no después de la promesa que le había hecho al idiota medio paralitico de allá arriba.
Roy… - le llamó a la distancia. El muchacho volteo e inmediatamente apagó el cigarrillo. – Raven me llamó, dijo que venía – La noticia no le cayó muy bien al muchacho, pero debió recomponerse pues eso significaba que tenía que ayudar a Richard para ponerse presentable, sin embargo, era notorio que no deseaba hacer nada de aquello. – No tienes que irte, has sido muy valiente al tener que soportar su mala actitud y estoy segura de que Raven entenderá todo lo que hiciste y has hecho por los dos. –
– No sé si estoy preparado para enfrentarla. Debió ser duro para ella enterarse de que el hombre que ama no murió – Diana se lo confirmó, Roy no dijo nada más, le sonrió un poco a la mujer y se adelantó hacia la puerta, pero antes de cruzarla, Diana le dijo algo – Debo hacer un encargo para Raven, me llevará algún tiempo y por duro que parezca necesito que te quedes aquí, que lo cuides y que cuides cada palabra de lo que te acabo de decir, ¿entiendes?, debemos seguir con el bajo perfil que hemos mantenido durante todo este tiempo. Ya de por si es arriesgado que se vean en este momento, de haber tenido el control de la situación, no lo hubiera permitido, pero, ya sabes…-
Roy asintió, cruzó el umbral de la puerta. Estaba conmocionado, no tenia idea de porque Diana se estaba tomando tantas molestias, es decir; fue su cómplice para sacar a Richard del hospital, montó un funeral e incluso se escapaba cada mes para estar al pendiente de Richard. Miró las escaleras que tenia al frente, tomo aire y se armó de valor para subir por ellas, al llegar al final doblo a la izquierda, a la habitación de Richard. No tocó, solo entró. Richard se estaba abotonando una camisa de manga larga, sobre la cama tenia los pantalones de vestir y un chaleco, le ayudó a quitarse los pantalones y cambiarlos por los nuevos, su condición de salud había mejorado notoriamente, pero la movilidad de las piernas aún seguía siendo un poco torpe y requería asistencia, no se dijeron nada, al menos no verbalmente. Roy sabia lo celoso y posesivo que podría llegar a ser Richard, pero le había jurado en su casi lecho de muerte que, si dejaba sola a la mujer que él amaba, ahí mismo, él, lo mataría.
Esa mañana, cuando Cyborg llegó a su casa no imaginó todo lo que sucedería, iniciando por la poco grata visita de Diana el día anterior; tampoco es que fueran los mejores amigos pero cuando se trataba de proteger a los miembros de su familia, Cyborg era en verdad un hermano mayor y aunque Raven quisiera hacerse la dura sabía que muy en el fondo necesitaba una mano amiga y él jamás le iba a dar la espalda; pero cuando Raven le dio la última de las noticias, el hombre se quedó pasmado, apenas pudo reaccionar. Por otro lado, Raven sabía que su error había sido ocultarle todo lo que había ocurrido en esos dos meses, pero apenas estaba recobrando su estabilidad emocional y estaba confundida; confiaba en Cyborg, pero no tenía claro hasta qué punto cuando todos le dieron la espalda por segunda vez.
Cyborg… di algo. – él suspiró mientras se pasaba la mano por el rostro –
¿Estas segura? – Raven solo se encogió de hombros, su mirada le decía que estaba confundida - ¿Qué quieres hacer? – dijo mientras se arrodillaba frente a ella.
No estoy segura. No se… si lo que Diana dice es verdad. ¿Y si no es verdad?, ¿Qué tal si…? – Cyborg entonces le interrumpió para decirle que ella no estaba sola, que tenía a un hermano que la cuidaría hasta las últimas consecuencias –
Llámala y averígualo– le dijo mientras le extendía el teléfono móvil – Iré contigo – Entonces Raven tomó valor y marco el número. Del otro lado de la línea Diana se escuchaba seria, pero finalizó diciéndole que le enviaría la ubicación y así lo hizo veinte segundos después. - ¿Por qué no te pones algo lindo? – Raven asintió, Cyborg se puso de pie, le dijo que la esperaría en la cocina.
Tardó aproximadamente diez minutos en aparecer, Cyborg ya tenía preparado para ella una buena taza de té (hasta donde recordaba, su favorito) y un plato con algunas frutas cortadas y listas para ser consumidas. – Tienes que comer algo antes de irnos, ojalá hubiera tenido más tiempo; podría haberte preparado algo más completo – Ambos se sentaron, Cyborg también se había preparado lo mismo pues no había tenido tiempo de hacerlo cuando ella le había llamado. Notó además que, Raven estaba muy callada y seria; estaba preocupada. – Debes tranquilizarte, estoy contigo – Cyborg tomó su mano entre la suya, Raven le devolvió una mirada más tranquila pero su mente no dejaba de trabajar –
Al emprender la marcha en el auto, Cyborg puso la dirección en el GPS, conocía la zona, era al otro lado de la costa, aun podía verse la torre desde ahí, tardarían en arribar poco mas de una hora. En ocasiones cruzaban alguna palabra, pero la mayor parte del tiempo solo era silencio, ella quiso pedirle que volvieran en al menos unas tres ocasiones, pero no se atrevió, vió al hombre concentrado en el camino que, cada que quería decirlo su cerebro no podía hacer conexión con su lengua y ese pequeño pero incesante dolor en el vientre no le dejaba de dar vueltas en la mente, aunque Cyborg dijera que no había nada de qué preocuparse.
Ya casi llegamos – pronunció Cyborg. El corazón le latía mil por hora, sus dedos comenzaban a arrugar la tela del blusón que usaba. El auto viró hacia la izquierda en una calle con colina y al fondo se vislumbraba la casa, la de la dirección; era modesta, dos pisos, jardín delantero y verja blanca; aparcó frente a la reja de entrada. La puerta del copiloto quedó frente a la entrada principal, pero Raven no bajó. Cyborg tampoco. Raven volteó a mirar al moreno y, aun así, no dijo nada. No tenia la fuerza suficiente para caminar esos pasos que le faltaban.
Desde el segundo piso, Richard observó cuando un vehículo negro llegó, lo reconoció. Era el auto T camuflado, pero no vió a nadie descender. – Llegaron – susurró frente al cristal. Estaba solo en la habitación, sin embargo, observó cuando Diana se acercó al vehículo, en el lado del copiloto. La puerta se abrió en ambos lados y también observó a Cyborg, con su característica piel morena, ni un rastro de metal en él, otro camuflaje. Ayudó a salir a la chica, ella en verdad se veía hermosa, no había duda. Los tres caminaron al interior de la casa.
Eh… Raven, Dick… ha tenido días buenos y malos, hoy… no es muy bueno, está malhumorado – mas Raven no contestó. – Está arriba, puerta de la izquierda –
Respiró profundo y se armó de valor. Apoyó su mano en el pasamanos y comenzó su andar, en cada peldaño su corazón se arrugaba de emoción, incertidumbre, esperanza; una mezcla de sentimientos que no la estaban ayudando a controlarse. Cuando por fin terminó de subir, se dirigió a la izquierda como Diana le había dicho, adelantó su mano para encontrar el picaporte, pero esta le temblaba, finalmente, cerró su puño y giró. La puerta se abrió lentamente, no hizo ningún ruido. Ella finalmente entró. Sus miradas se encontraron. Su corazón se agitó al ver a Richard de pie junto al ventanal, vestía elegantemente, le hacía falta una corbata, pero igual se veía realmente apuesto. Notó que una de sus manos mantenía cerca un bastón, pero no importaba, estaba vivo. Richard dio un paso hacia el frente, intentando acortar un poco la distancia, pero Raven dio un paso atrás, ¿ella le temía?
Raven – salió de sus labios y ¡Santo cielo! Escuchar su nombre salir de su boca, el pecho le dolía – cariño, perdóname – los ojos de Raven se clavaron en los suyos y eso le dolió, interpretaba en su silencio el dolor que le había causado todo ese tiempo, el amor que no supo defender y que ella le había entregado incondicionalmente después de tantas estupideces que había cometido. – Yo… - pero ella le interrumpió.
Ni siquiera dejaste que te explicara, preferiste creer en algo que no era antes que creer en mí. No quiero escuchar lo que tengas que decir – se volvió para tomar nuevamente el picaporte, pero se detuvo. Richard adelantó algunos pasos de forma un tanto torpe, vió que su mano se aferraba a su vientre. – No te acerques, no me toques – le dijo presintiendo su cercanía y las intenciones que tenía. Richard se detuvo, pero permaneció cerca. Ese dolor en el vientre, haber venido había sido un grave error, Cyborg le había dicho que no era nada, pero no era médico y estar aquí en la misma habitación que el amor de su vida, al que creía haber perdido no le había mejorado, por el contrario, la impresión, los sentimientos reprimidos y el esfuerzo para no gritarle tantas cosas que llevaba dentro no estaban ayudando. Estaba comenzando a faltarle el aire, sus piernas flaquearon y el dolor se intensificó.
Necesitas que te vea un médico – Richard se arrodilló con mucha dificultad y también su propio cuerpo le recordó que no estaba recuperado por completo. Sin embargo, ella dijo que no. Respiró profundo e intentó levantarse, pero no pudo. – Raven, por favor. Haré lo que me pidas después de que te revisen, me moriría si algo te pasara o a mi bebé. –
Eres un imbécil – le espetó de forma sincera y con toda la intensión posible. Cerró los ojos con fuerza cuando el dolor se intensificó.
Lo soy, pero no puedo dejarte así. – con cuidado se levantó del suelo, ayudado del bastón. El dolor en su espalda iba a requerir de un par de potentes analgésicos esa noche. Puso sus manos en torno de los brazos de Raven para intentar levantarla, ella no se negó esta vez; sacó fuerzas para mover sus piernas e intentar ponerse en pie, pero el dolor aun estaba ahí. La chica estaba pálida y su frente perlada de sudor. – Vamos, tienes que recostarte – apenas si lograron dar un par de pasos con dirección a la cama, Raven perdió el control de sus piernas cuando una contracción se hizo presente. Richard no pudo sostenerla por mucho tiempo, pero trató de evitar que cayera estrepitosamente y se lastimara. Nuevamente se arrodilló a su lado y entonces notó que el bonito vestido color lila que ella se había puesto, se manchaba con liquido carmesí proveniente de su entrepierna. – No, no, no, no. ¡Diana!, ¡DIANA! –
Diez segundos después Diana, Cyborg y Roy entraron. Cyborg fue el primero en reaccionar, tomó a la chica en brazos para sacarla de la habitación. Luego Diana ayudó a Richard a ponerse en pie nuevamente y Roy bajó a toda prisa las escaleras para ir por el medico que atendía a Richard. A él, lo dejó solo en su habitación mientras salía para encontrar a Cyborg.
Llévala a la otra habitación, Roy traerá al médico de Richard – Diana lo condujo al lado opuesto de la habitación de Richard, esa que ella ocupaba cuando se quedaba más días de los que debía, para cuando entraron y Cyborg la dejó en la cama, Raven ya había perdido el conocimiento. La acostó de lado y Diana trajo toallas y una manta, le acomodaron lo mejor que pudieron.
Es mi culpa, no debí alentarla a venir. Me dijo que se sentía mal, mis sensores no detectaron nada. Maldita sea. – Cyborg se lamentaba por lo ocurrido, pero si él era culpable, Diana también lo era pues ayer cuando se fue de su casa, la había dejado intranquila.
También es mi culpa. Debí haber impedido esta visita. – Estaba claro que también había influido un poco y las cosas no salieron bien. – Roy no debe tardar, quédate con ella. Iré… a tranquilizar a Dick – Cyborg solo asintió.
Richard no se había movido de donde Diana lo había dejado e internamente ella agradecía el gesto. Se sentó a su lado. – Me odia Diana, me odia – su puño se aferro en torno del mango del bastón.
No te odia. Lo que sucedió… - pero no encontró la forma de decirle algo inteligente.
Debiste ver su mirada cuando entró. Sentí su rabia, su enojo..., ¿Sabes que jamás llora?, a menos que ya no pueda reprimirlo, Dios Diana… si algo les pasa… -
No les pasará nada Dick. Raven es fuerte y el bebe que crece en su vientre también, es tu hijo, es fuerte como su padre –
"Fuerte como su padre" repitió un tanto escéptico – No me siento fuerte, me siento una basura, un imbécil como ella me dijo. La herí dudando de ella, la lastimé y eso jamás me lo va a perdonar – Diana puso su mano en el hombro del chico en señal de apoyo, después de todo La Liga de la Justicia también había puesto de su parte para separarlos, casi terminan de matar a Richard aquel día que lo sustrajeron de la Torre, a Raven la habían tratado peor que basura y ni siquiera le habían concedido el beneficio de la duda. Que ciegos habían estado todos, pero pronto, ya no más.
Escucha, se que no hemos sido lo mejor que le ha pasado pero tu si, tú la amas como ella a ti, ¿cierto?, entonces ayúdame a ponerle fin. Te dije que necesitaba salir con urgencia de viaje, voy a Tamaran, no puedo decirte más, pero necesito que saques fuerzas de donde sea para enfrentar lo que viene. Hasta ahora, no hemos sido descubiertos, pero ¿crees que Bruce no sospecha?, mis constantes salidas, mi renuencia a ver a su "nieta", Dick, él no es estúpido. Por eso te pido que sigamos así, lo de hoy… fue un error y lo sabes, debimos haber esperado. – Si, Richard lo sabía y se odiaba por ser tan terco –
¿Tamaran? – Volvió su mirada hacia la mujer. – Te prometo Diana que no voy a hacer estupideces en tu ausencia – y nuevamente miró hacia el frente – Solo quiero que esto acabe pronto. – Ella también, deseaba que todo terminara como debió haber empezado. Diana y Richard se levantaron al escuchar las voces de Harper y el medico cuando subían las escaleras.
Quédate aquí por favor. Necesita descansar y tú también – Richard asintió. Diana salió de la habitación, los tres se dirigieron a la segunda habitación, cuando entraron, Raven estaba apenas despierta y aunque no parecía demostrarlo continuaba con el dolor de las contracciones, el medico pidió que le dejaran solo para poder evaluar la situación.
Señora Grayson, no soy especialista pero es obvio que necesita uno; le podré un tranquilizante, esta noche no debe salir de la habitación y le recomendaría que no lo hiciera en los próximos quince días – La noticia no le sentó nada bien a Raven – Debo revisar la condición del bebé – Raven no tenia fuerzas suficientes para negarse ni para hacer nada, solo observó cuando el médico (del que calculaba era apenas unos años mas grande que Richard, casi de la edad de Cyborg) levantaba su vestido aun manchado de sangre y sobre su pancita crecida ponía un aparato pequeño – Esto nos indicará la frecuencia cardiaca del producto y ya que usted esta en el sexto mes de embarazo, podría entrar en labor de parto o perder al bebé – pronto escuchó como un soplido proveniente de aquella maquinita – Es el latido de su bebe, parece estar bien por el momento – el médico guardo su equipo en el maletín que llevaba – Ahora le pondré el sedante. No debe realizar esfuerzos y debe mantenerse tranquila. – Finalmente se quedó dormida gracias al sedante y lo que le comunicó a ella, se lo comunicó a las personas que estaban fuera de la habitación.
Richard, también necesita que lo veas – dijo Roy mientras le extendía una mano para que fuera a verlo y dejar a Diana y Cyborg tomar las mejores decisiones.
Tiene que quedarse aquí, no puedo llevarla a la Torre o dejarla en casa sola –
No hay muchas personas aquí, solo alguien que prepare alimentos, ayude con la limpieza y todos los días viene un terapeuta para Richard –
Yo puedo venir todos los días, la Torre esta mas cerca de esta casa que de la de Raven –
No puedo evitar sentir que es mi culpa –
La culpa es de los dos, yo también lo permití. Así que, yo me haré cargo de Raven ahora, vendré todos los días –
Roy ya de por si está estresado con Richard. –
No podre mas carga en él, lo prometo. Además, a Raven no va a gustarle nada quedarse aquí con los dos. Y eso que aun no ha hablado con él –
Lo sé, pero es por el bien de ella, del bebé y de estos dos tontos –
Cyborg sonrió un poco al escucharla referirse así a Roy y Richard. Diana despidió a Cyborg en la entrada, el volvería mañana con objetos personales para Raven y en cuanto eso sucediera, ella también debía cumplir con ese trabajo que le habían encomendado. Volvió por las escaleras, pero a la segunda habitación, del armario tomo algunas prendas y las guardó en una valija, su partida debía ser convincente para el caballero de la noche.
