POV. Ekko
Uno.
Jinx se ha desvanecido en mis brazos y el humo nos ha cubierto, no se puede ver nada.
Dos.
Vi y Sevika llegan a mi lado.
Tres.
Los disparos han parado y el humo comienza a disiparse.
Cuatro.
Escucho a Caitlyn gritar algo pero no me quedo a averiguar. Levanto a Jinx y comienzo a correr con ella en brazos. Soy consciente de por lo menos Vi me sigue.
-¡Ekko!- grita Scar y me señala un conducto que ambos sabemos conecta con otro que lleva al refugio.
Esta es una de esas situaciones en las que me gustaría tener el Z-drive. Tal vez si lo hubiera tenido las cosas hubiesen ocurrido de diferente manera.
Jinx se remueve en mis brazos y sé que está entrando en una espiral entre la conciencia y la inconciencia. Me obligo a correr más rápido y, cuando menos me doy cuenta, Scar está tocando en la entrada al refugio.
-¿¡Qué está ocurriendo!? – pregunta Zeri, quien es quien nos ha recibido en la entrada.
-¡Larga historia! Scar, junta un grupo y vayan a ayudar a los heridos! ¡Zeri, desde este momento el refugio está bajo resguardo! Nadie sale, y los que entren pasarán bajo inspección.
Ambos asienten y yo comienzo a correr hacia la enfermería, rogándole a Zilean que no sea demasiado tarde y a Janna que ayude a Jinx con esto.
Al entrar a la enfermería ella me es arrebatada de las manos por los médicos quien la comienzan a revisar, soy empujado hacia afuera, me miro las manos manchadas con su sangre y mi vista se torna borrosa, una mano se posa sobre mi hombro.
-Ella va a estar bien…-dice Vi, su tono intentando convencernos a ambos, más atrás veo también a Lux su rostro refleja preocupación. –Ella va a estar bien Little man… - vuelve a repetir Vi y no puedo evitar romper a llorar.
Me derrumbo en la silla más cercana. El ruido del mundo se aleja y solo queda un pensamiento girando en mi cabeza como una maldita hélice sin control: No puedo perderla. No otra vez.
Vi se queda a mi lado un momento más, pero luego se aparta en silencio. Me doy cuenta de que Lux no se ha movido del umbral. Tiene las manos juntas, apretadas, como si estuviera rezando en silencio. Vi se acerca a ella, a pesar de que están algo alejadas alcanzo a escuchar su plática.
-¿Desde cuándo lo sabías?- pregunta Vi, con voz baja pero firme.
Lux tarda un segundo en responder, como si tuviera que ordenarlo todo antes de decirlo.
-No mucho. Pero lo suficiente.
Mira a la enfermería como si pudiera ver a través de las paredes.
-No quise decir nada…Ella me pidió tiempo. Y cuando una persona como Jinx te pide tiempo… entiendes que no es solo tiempo. Es todo lo que no puede decir en voz alta.
Vi se cruza de brazos, la mandíbula apretada.
-¿Y tú confiaste en ella? – le pregunta.
-Al principio, no del todo. Pero me salvó más veces de las que puedo contar. Y nunca lo admitió. Solo… estaba ahí, cuando más la necesitaba. Una vez me dejo una nota en una flor mecánica que exploto cuando la abrí. Pensé que era una amenaza. Pero dentro había una ficha rota de un juego de feria… decía "Gracias por no decir nada". Nunca supe por qué, pero…sentí que lo necesitaba.
Vi baja la mirada, como si esas palabras pesaran más de lo que esperaba.
-Nunca pensé verla saltar frente a un arma por alguien más- dice Vi.
-Porque antes no tenía a nadie que valiera tanto como para hacerlo. Ahora sí…- le responde Lux. Pero no es a Vi a quien mira. Es a mí.
El silencio se instala entre nosotros. Solo el zumbido de las alarmas en la superficie y el eco lejano del caos les hace compañía.
-No sé si voy a perdonarla del todo algún día… pero vi como lo miraba- Vi hace una pausa – Y por cómo lo miró a él antes de caer. Fue… como si supiera que ese iba a ser su último pensamiento.
Lux asiente.
-Lo fue.
Y el peso de sus declaraciones me abruma.
No sabía cuánto me dolía perderla… hasta que entendí lo mucho que había cambiado por querer volver a verla.
Han pasado unas cuantas horas y Scar ha vuelto con los chicos que se llevó a ayudar, no me da ningún informe, sé que esperará un poco más, los médicos no han salido aun y no puedo evitar preocuparme.
Aunque no esté consciente quiero que de alguna manera sepa que estoy aquí. Esperando a que respire. A que me grite, que me insulte, que me sonría, lo que sea solo que despierte.
Mis ojos siguen fijos en la puerta. Cada segundo se estira como un hilo tenso que podría romperse en cualquier momento.
Una de las enfermeras sale. No dice nada al principio. Solo me mira.
-Está estable- dice, y mi mundo se detiene.
-¿Despierta?- pregunto, con la voz rota.
Ella niega con la cabeza, pero su expresión cambia.
-Apenas…pero reaccionó. Movió los dedos. Murmuró algo.
-¿Qué dijo?- pregunto con un hilo de voz,
- No se atendía bien, pero… parecía decir tu nombre
Mis piernas casi no me responden. El nudo en mi pecho se aprieta con una fuerza brutal. No puedo evitarlo.
Sonrío.
Por primera vez en horas.
Ella me recuerda.
Ella está luchando,
Ella quiere volver.
Y eso, por ahora es suficiente.
Me quedo ahí, sin moverme, contando los segundos como si eso hiciera alguna diferencia. El murmullo del refugio se ha calmado, pero dentro de mi todo es ruido. No sé cuánto tiempo ha pasado cuando Vi regresa con dos tazas humeantes en las manos. Me tiende una sin decir nada, y yo la tomo por inercia.
-Zeri hace un té asqueroso- murmura, como si el mundo necesitara volver a empezar por algo tan simple.
Asiento, forzando una sonrisa. Ella se sienta a mi lado.
-¿Sabes? –Empieza, después de un trago –Vander y Benzo solían bromear con que tú y Jinx terminarían juntos algún día.
La miro, sorprendido.
-¿En serio? … espera no estamos juntos
-Lo sé y sí, eso decían- su sonrisa es nostálgica –Decían que eras el único que podía seguirle el ritmo sin salir herido. Y que ella solo dejaba de hablar cuando tú estabas cerca.
Bajo la mirada, recordando aquellos días con un nudo en el pecho.
-¿Y tú qué pensabas?
Vi se encoje de hombros.
-Que eran idiotas- Hace una pausa- Pero ahora… no lo sé. Ayer, cuando la vi contigo, usando tu chamarra, hoy con tu camiseta puesta como si fuera lo más normal del mundo…- suelta una risa suave- Se veía en casa. Como si no hubiera pasado todo ese tiempo, como si nunca se hubiera ido.
La taza tiembla un poco en mis manos.
-Nunca la he dejado de esperar –confieso mi mayor secreto, el que he guardado por demasiado tiempo.
-Lo sé- responde, y en sus ojos hay algo distinto, una aceptación profunda -. Y aunque no lo diga, ella también. Solo hay que ver cómo te mira. Aunque este hecha un desastre, aunque se esconda detrás de su locura… tú sigues siendo su centro.
Vi se pone de pie y me da una palmada suave en el hombro.
-No necesitas correr con ella esta vez, Ekko. Solo quédate. Ya viene de vuelta.
Y se aleja, dejándome con esa certeza ardiéndome en el pecho.
