Día 9: Tener que separarse
El Potterverso es de Rowling
Este fic participa en la dinámica Blackinnonfest 2025 de de la cuenta Blackinnonfest en Tumblr
Prompt: "¿De verdad vas a hacerme decirlo?" "¿Ni siquiera eres lo suficientemente maduro para decirme que ya no quieres estar conmigo?"
Marlene ha ido a visitar a sus padres. La vida de los Mckinnon corre peligro. Todos son familias de aurores que colaboran con la Orden del Fénix. Por lo tanto, están en la mira de los mortífagos.
Camufla su cara con un hechizo glamour para cambiar de aspecto y se aparece en una esquina cercana a la casa de sus padres. No se ve nada porque está protegida por un fidelio. Hace un pequeño hechizo para detectar si hay magos alrededor. Ninguno. Hace otro más sofisticado que le enseñaron sus padres y que detecta magos bajo un hechizo para esconder su presencia. Tampoco hay nada. Se dirige a su casa. Llama al timbre y su padre abre apuntándola con la varita. Ella levanta las manos.
— ¿Quién eres?
— Soy Marlene, papá.
— ¿Qué te regalamos por tu último cumpleaños?
— Un libro sobre duelos. ¿Dónde estabas cuando recibí mi primera carta de Hogwarts?
— En casa. Estábamos desayunando con tu madre.
El hombre baja la varita y la chica entra inmediatamente. Su padre cierra la puerta de nuevo y se abrazan.
— ¡Papá! — ella salta a sus brazos.
— ¡Marlene! — su padre la abraza. — Cariño, ¡Marlene ha venido a visitarnos!
Elizabeth Mckinnon baja por las escaleras, mientras su hija se quita el hechizo glamour. Se abrazan ellas dos y después se une su padre.
Después, van todos a la sala de estar. Elizabeth prepara un té.
— ¿Cómo estáis Sirius y tú? — pregunta su madre sirviendo el té.
— Bien, mamá. O todo lo bien que se puede estar en medio de una guerra. Pero ya no visitamos tanto a Knut. Tengo la sensación de que hay mortífagos alrededor, incluso en el barrio muggle donde vivimos. Me he puesto en contacto con los tíos y también les pasa.
— A nosotros también, hija. Ya no podemos salir de casa sin que nos ataquen, aunque salgamos a comprar comida. Dumbledore nos ha dado el chivatazo de que su espía entre las filas de los mortífagos ha descubierto que Quién-Tú-Sabes quiere acabar con todos los Mckinnon, la única familia del mundo mágico en la que todos sus miembros son aurores.
Marlene se lleva las manos a la boca.
— ¿Qué haremos? — pregunta a sus padres. Caspian mira a Elizabeth. Finalmente, ella responde:
— Lo hemos estado pensando con tus tíos y hemos pensado en escondernos todos bajo una misma casa bajo un fidelio en otra ciudad. Solo saldríamos para comprar comida. Ni siquiera, para ir a misiones. No nos comunicaremos con nadie, solo con Dumbledore, quien será el guardián del secreto de la casa, hasta el final de la guerra.
— ¿Yo qué hago?
— Eres mayor de edad, puedes decidir. Pero si no vienes con nosotros, que sepas que no podremos comunicarnos contigo hasta el final de la guerra. — le explica su padre.
— Pero, si me quedo, seguirán atacándome. Si Quién-Tú-Sabes quiere acabar con todos los Mckinnon sin excepción. Quedándome aquí solo pondré en peligro a mis seres queridos, Sirius, Knut, los Tonks… pero, si me escondo, no podré volver a verlos hasta el fin de la guerra. Ni siquiera, podré mandarles un mensaje…
— No es una decisión fácil, lo sé. — su madre le sonrió y le dio la mano.
— Tú siempre me lo dices, mamá. La decisión correcta no tiene por qué ser la más fácil. — Marlene está a punto de llorar.
— Estamos orgullosos de ti. Eres la chica más fuerte que conocemos. — le dice su padre entre lágrimas.
Los tres se abrazan.
— Iré a despedirme de Sirius y a hacer las maletas.
Vuelve a aplicarse el hechizo glamour y se dirige hacia su casa.
Justo en ese momento, cuatro encapuchados volando en escobas se dirigen hacia ella. Marlene lanza su patronus, un gato atigrado. En seguida, vienen Sirius Black, los gemelos Prewett, Emmeline Vance y Alastor Moody en su ayuda.
Llueven hechizos y maldiciones de varios colores, entre ellos el tan temido rayo verde del avada kedavra.
Finalmente, los encapuchados se van viéndose superados en número y habilidad.
— ¿Estás bien, Mckinnon? — le pregunta Alastor.
— ¡Marlene! — Sirius corre a abrazarla.
— Estoy bien. Habéis venido antes de que pudieran atacarme.
— ¿Qué hacían esos mortífagos aquí? — quiere saber Ojo Loco.
— Han venido aquí por mí. — contesta ella. — Acabo de ir a ver a mis padres. Dumbledore ha recibido el soplo que Quién-Tú-Sabes quiere acabar con los Mckinnon por haber sido un grano en el culo de los mortífagos.
— Sí, estoy al tanto. — corrobora Ojo Loco. — ¿Cuándo os vais?
— Pronto.
Sirius va mirando de un lado a otro queriendo saber qué está pasando.
Finalmente, cuando Marlene y él entran en su piso, Sirius se cruza de brazos y apoya su espalda en la puerta.
— ¿De qué hablabais Moody y tú abajo? ¿Qué es eso de que tenéis que iros?
— Me acabo de enterar, Sirius. Justo ahora que he ido a ver a mis padres. El espía de Dumbledore que está entre los mortífagos ha dicho que Quién-Tú-Sabes ha ordenado a sus mortífagos matar a todos los Mckinnon porque somos una familia de aurores que se ha dedicado a detener a magos oscuros por generaciones.
— ¿Vas a esconderte con ellos?
— Ya has visto lo que ha pasado cuando me he aparecido aquí. Eso no parará y aumentará. No quiero poneros en peligro a Knut y a ti. Es demasiado peligroso.
— Entonces, ¿nos vamos a separar? ¿Tenemos que cortar? ¿Cuándo pensabas decírmelo?
— ¿De verdad vas a hacerme decirlo? — le preguntó ella entre lágrimas.
— ¿Ni siquiera eres lo suficientemente madura para decirme que ya no quieres estar conmigo?
— ¡No es que no quiera, Sirius! ¡Ya lo sabes!
— Tenemos un hijo juntos, estamos saliendo y siempre grito a los cuatro vientos que quiero ser auror. Y soy un traidor a la sangre. Es como si ya fuera parte de tu familia, y aun así quieres dejarme.
— Nuestro hijo lleva el apellido Black y tú y yo no estamos casados. Yo no puedo evitar ser miembro de la familia Mckinnon, pero sí que puedo evitar que tú lo seas.
Sirius se gira y golpea la puerta.
— Primero Cornamenta y la pelirroja tienen que esconderse. Y ahora tú. Esperemos que todos estos sacrificios valgan la pena.
— Lo valdrá. — Marlene lo abraza por la espalda.
Esa noche, hacen el amor como nunca antes lo han hecho.
El sacrificio sí que valdrá la pena. Pero no de la forma esperada. Lily da su vida para salvar a su hijo y Marlene lleva a la hija que ha concebido en su despedida con Sirius a Francia para esconderla de los mortífagos.
Tanto Harry como Knut y Grace Black llegarán a la vejez y tendrán descendencia.
El legado de los Potter, los Evans, los Black y los Mckinnon no morirá.
No esperaba escribir sobre la concepción de Grace, la verdad. Knut y Grace aparecen como personajes secundarios en El bando perdedor después de la guerra y De la A a la Z: RAB y De la A a la Z: un camino por el Wizengamot. Tengo ganas de escribir sobre ellos como protagonistas.
Siempre he pensado que Marlene es más de gatos que de perros. De ahí su rivalidad con Sirius. No quería que su patronus fuera un gato negro porque ese es el patronus de Regulus. El perro negro de Sirius es muy parecido al Grim, una criatura mitológica inglesa y busqué algo parecido a un gato y encontré el gato Mammone. Ese es el patronus de Marlene.
No hace falta que diga que el soplo es Severus Snape.
Hasta la próxima
