Los personajes de H.P. noe pertenecen, yo solo los tomo prestados.

Capítulo 14

1.-

Mi corazón comienza a acelerarse y mis pulmones son incapaces de retener el oxígeno.

Lo primero que pienso, al verla allí, en ese estado, es que de alguna manera que desconozco, se ha enterado de lo que Harry y yo estuvimos haciendo ayer. Pero entonces ella se da cuenta de mi presencia y se levanta, apresurándose hacia mí.

—Él se fue... —dice, su voz suena amortiguada porque su boca se apoya en mi hombro derecho.

No comprendo a qué se refiere y ella continúa llorando.

—¿Qué ocurrió, mamá? ¿Quién se fue? —pregunto, olvidando momentáneamente mi sentimiento de culpa.

—¡Harry! —solloza. Ahora lo entiendo, aunque realmente no lo asimilo—. Dijo que lo trato como a un niño y que soy una controladora, que no quiere saber más de mí. —explica, y la culpa que sentía antes por haber traicionado a mi madre con Harry es reemplazada por un sentimiento de rabia al darme cuenta de que él le ha hecho daño, cuando me aseguró que nunca lo haría.

La abrazo para consolarla y ella me abraza más fuerte a su vez.

—Ven. —le digo, y la guío de vuelta a sentarse en el sofá. Yo me siento a su lado y le pido que me mire.

—No vale la pena que llores por alguien que no te supo valorar, mamá. —le digo, con sinceridad, y luego beso su frente mientras seco sus mejillas. Ella asiente, pero no deja de llorar. Se deja caer en mi regazo y llora y llora. Yo solo le acaricio la espalda, sintiendo un deseo de hacerle daño a Harry por causarle esto.

2.-

Finalmente, mamá se queda dormida, lo que significa que ha dejado de llorar. Con cuidado, la muevo de mi regazo y la acomodo en el sofá sin despertarla. Luego subo a su habitación a buscar una manta para cubrirla.

Son las 9:00 pm cuando me dirijo a mi cuarto, me quito el uniforme y entro al baño para asearme. Mientras lo hago, los eventos de ayer y hoy me invaden: Harry besándome y tocándome y luego abandonando a mi madre.

Cuando paso el jabón por mi entrepierna, gimo. Mi clítoris aún está sensible por lo que me hizo Harry, y un cosquilleo lo recorre, exigiéndome que sea yo quien ahora se toque. Sin embargo, sacudo la cabeza en negación, recriminándome por pensar en esto cuando mi madre está allá abajo, devastada por el abandono de Harry. Así que decido terminar de bañarme rápidamente.

Una vez que estoy bañada y vestida con el pijama, me siento en mi cama e inspiro profundamente: como están las cosas, no es tan malo que Harry se haya ido. A mamá se le pasará el dolor, ella es una mujer fuerte. Y yo, terminaré por olvidarme también de Harry y de lo que ocurrió entre él y yo... Ya no tendré que seguir ocultándome de los ojos de mi madre.

Con esta convicción, me acuesto, quedándome dormida de inmediato por no haber descansado nada la noche anterior.

3.-

Han pasado días desde que se fue Harry. Mamá se levantó al día siguiente de que él la abandonara, con mejor semblante. ¿El motivo?

—No pienso rendirme con Harry. —había dicho esa mañana, mientras las dos estábamos en la cocina desayunando—. Harry solo está sobreactuando. Sé que me ama, es solo ese vicio que tiene por el cigarro y que no quiere dejar. Si lo que desea es seguir fumando, yo no insistiré en que lo deje. Iré a hablar con él a su casa cuando salga del instituto. Ayer falté porque me fue imposible concentrarme en dar clases cuando me enteré de que Harry me había dejado y se había ido...

Ella continuó hablando y yo comí mis tostadas en silencio. Algo me decía en el interior que Harry no volvería a la casa, lo que me alegraba.

Le conté a Ginny lo que había sucedido... Me refiero a lo de Harry y mi madre, ni loca le contaría lo de Harry y yo. Ginny me dijo que lo lamentaba por mi madre, pero era mejor que Harry se hubiera ido de esa casa antes de que él y yo cometieramos una locura, porque, aunque le había dicho que mi enamoramiento se había desvanecido, ella no estaba muy convencida de que fuera cierto cuando yo pasaba todo el tiempo con la mirada perdida pensando en no sé qué cosa y no la contradigo porque sé que es en vano.

4.-

Como había anticipado, Harry se fue para no volver. Mamá me contó que sí había ido a su casa, pero, aunque le suplicó que regresara con ella, él le dijo que no. Fue otra noche de verla llorar, quedándose dormida de nuevo en el sofá. Pero, un mes después de haber pasado esto, las cosas han vuelto a la "normalidad" en la casa. Mamá se la pasa ocupada con su trabajo, incluso llega tarde sin que yo la vea porque me acuesto temprano para ir al día siguiente al colegio. Y yo... aún pienso en Harry. Aunque no quiero, mi mente me traiciona, recordando una y otra vez el beso y la forma en que me tocó...

Lo extraño.

Cada día que salgo de casa y regreso del colegio, mi mirada lo busca cuando paso por el edificio donde trabaja e incluso, mi corazón se acelera cuando mi mente sugiere estacionarme para bajarme e ir a preguntar por él. Pero no lo hago, porque sé que no está bien.

Sin embargo, algo sucede hoy, cuando me dirijo como de costumbre a mi hogar.

Harry está en la parada de transporte público, lo veo desde antes de que la luz cambie a verde para que yo pueda avanzar.

Él aún no me nota. Tiene la mirada al frente. Y, un segundo después, voltea, justo cuando el semáforo cambia a verde. Nuestros ojos se conectan de inmediato mientras yo avanzo en el auto. Harry duda, pero levanta una mano y me saluda. La imagen de mi madre llorando en el sofá de la sala cruza por mi mente, lo que me lleva a dirigirle una mirada dura y seguir de largo. Por el retrovisor, veo cómo baja la mano lentamente y su rostro.

Ese simple gesto presiona en mi pecho, afectándome enormemente el hecho de verlo afligido. Sacudo la cabeza, ya que no puede ser que me importe siquiera cómo se siente.

Pero me importa.

Y mucho.

¡Dios! ¿Qué estoy haciendo?

Girando hacia la derecha en la siguiente calle, recorriéndola por atrás, hasta cruzar de nuevo a la derecha, y luego a la izquierda...

La cara de Harry se ilumina cuando me estaciono frente a donde está él, y no puedo evitar sonreírle como una tonta.

—¿Qué pasó? —le digo, cuando bajo la ventanilla del auto. Harry se acerca y se asoma por la ventana.

—Pensé que Amelía te lo había dicho. —responde.

Yo ruedo los ojos, porque no me refería a por qué se fue de la casa con mi pregunta. Es obvio que, como yo, no pudo con la culpa. Es algo que he analizado luego de que se me pasara la rabia por haberle hecho daño a mi madre. Que los dos le hemos hecho.

—No me refiero a eso, sino a por qué estás aquí. —señalo la parada de transporte.

—Ah, eso. Otra vez estoy sin carro. —explica, y yo comienzo a morderme el labio, pensando...

—No hagas eso, Hermione. —sus dedos llegan hasta mi boca y evitan que yo me la siga mordiendo. El contacto viaja directamente a mi vientre bajo.

—¡Dios, Hermione! —exclama él, de repente, enderezándose y estoy a punto de preguntarle el porqué, cuando soy interrumpida por el sonido de un claxon. Mi mirada viaja al espejo retrovisor y observo a un autobús detrás de mí. El conductor me mira con cara de pocos amigos porque le estoy bloqueando el paso. Mi cerebro se acelera por la situación y, antes de siquiera volver a pensarlo, digo:

—Sube. —Harry lo hace enseguida y yo arranco el auto.