Brick terminaba de alistarse en su habitación, ajustando los últimos detalles de su atuendo. Tenía una cita importante en una hora, una cena con su amigo Susan Astronomanov. Ambos habían acordado reunirse para disfrutar de una agradable velada juntos, pero Brick tenía motivos adicionales para asistir. Aquella cena representaba una magnífica oportunidad para obtener información sobre la hija mayor del profesor Utonio, un tema que le interesaba profundamente.

El joven estaba tan inmerso en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando alguien se coló en su residencia. Solo lo notó cuando sintió una mano acariciando su espalda. Se dio la vuelta y vio a Bersek, vestida de manera muy sensual.

Ella enrolló sus brazos alrededor del cuello de Brick e intentó besarlo. Él giró la cara para evitarlo e intentó quitarse a la chica de encima, pero esto solo hizo que ella se esforzara más por captar su atención. Logró llevarlo hasta el sillón, lo empujó y se colocó a horcajadas sobre él, besando su cuello.

-¡Bersek, basta! Estoy a punto de salir.

-Puedes irte después de que acabemos de jugar. Mis supresores están a punto de perder su efecto.

-¿Estás loca? ¡Deberías estar en casa!.

-¿Para sufrir los dolores y la ola de calor? No, señor. Para eso te tengo a ti. Y para motivarte más, te he traído chocolates afrodisíacos y vino.

En otro momento, y si Blossom no hubiera aparecido, Brick habría aprovechado la oportunidad. Pero ahora realmente necesitaba aclarar todas las dudas que tenía sobre la chica.

Él buscaba la manera de zafarse de esa chica. Sabía que rechazarla en ese momento solo haría que se enfureciera, así que decidió seguirle el juego.

-¿Me dejas ir por las copas para tomar el vino?. -Mencionó el joven, poniendo su mejor tono coqueto.

Bersek se hizo a un lado para que él pudiera levantarse.

Una vez en la cocina, Brick tomó las copas, el sacacorchos y los supresores de Omega. Abrió el frasco y sacó las pastillas, dejándolas en su mano. Cuando regresó al sillón y se sentó al lado de Bersek, las metió en su boca y la besó, obligándola a tragar las pastillas.

-Brick, ¿qué diablos?!.

-Lo siento, cariño, pero tengo prisa. -Dijo Brick, levantándose del sillón y dirigiéndose a la puerta. Antes de salir, se volvió hacia ella. -Por cierto, no quiero verte aquí cuando regrese.

La puerta se cerró de golpe, y Bersek gritó furiosa.

-¡Ese maldito hijo de put, me las va a pagar!.

~§~

-Cariño, dije que te compensaría por dejarte sola el día de la boda, así que iremos a cenar.

Blossom sonrió, le encantaba lo dulce que era ese Beta. Sin embargo, su sonrisa se desvaneció al darse cuenta de que estaban en el corporativo Astronomanov.

-¿Qué hacemos aquí? -Preguntó la chica, molesta.

-Vengo a traer unos papeles. -Dijo Dexter, tomando la mano de Blossom y besándola en el dorso. Luego añadió con tranquilidad y una sonrisa. -Será rápido, lo prometo.

Resignada, salió del auto y acompañó a su novio hasta la oficina del CEO Astronomanov.

Dexter entró a la oficina de su socio, y Blossom se quedó sentada en una antesala donde debería haber una asistente, pero que en ese momento estaba vacía.

Pasaron quince minutos y, haciendo una mueca de fastidio, se levantó y se dirigió a un cuadro que colgaba en la pared. Era realmente hermosa la pintura de dos amantes, tenía colores cálidos y toques de dorado. El cuadro lograba transmitir un profundo sentimiento de amor y conexión.

Blossom suspiró con pesadez al recordar que debía seguir un protocolo ante la sociedad. Quería a Dexter, realmente era un buen prospecto, pero no lo amaba. Estaba tan perdida en sus pensamientos que se sobresaltó al sentir cómo alguien rodeaba sus brazos alrededor de su cintura y besaba su cuello con cariño.

Ella acarició las manos que la sujetaban y sonrió.

-Pensé que me dejarías esperando más tiempo. ¿Nos vamos?.

-¡A donde tú quieras, preciosa!.

Blossom abrió los ojos sorprendida y volteó su rostro. Esa voz no era la de Dexter. Comenzó a forcejear para soltarse, pero Brick la giró para que viera su rostro y la empujó contra la pared, acorralándola.

-Hola, Pinky. Es una grata sorpresa encontrarte aquí. -Dijo Brick con una risa burlona.

-¡Idiota, suéltame y no me llames así!.

-Deberías portarte bien conmigo, ya sé tu secreto.

Blossom se tensó, abriendo los ojos de par en par, pero luego se recompuso.

-Estás mintiendo.

-Pruébamelo, cariño.

Las amplias puertas de la oficina del CEO se abrieron de golpe, interrumpiendo el tenso momento. Blossom, asustada, empujó con fuerza a Brick para separarse de él, pero no logró apartarlo.

-¡Oh!, Brick, ¿qué haces aquí? ¿Y por qué estás tomando por la cintura a la prometida de mi socio?. -Preguntó Susan con sorpresa.

-Pinky es muy torpe, tropezó y la ayudé, eso es todo.

-No me llames así. -Respondió Blossom, molesta.

-Y sobre lo otro, pues quedamos en salir a cenar.

-¡Rayos, lo olvidé!.

-Te pido una disculpa, he sido yo quien ha cambiado los planes. Si gustas, puedes unirte a cenar con nosotros, claro, si eso no te molesta. -Añadió Dexter.

Blossom fulminó a Dexter con la mirada, pero él no pareció notarlo. Brick, al notar el disgusto en el rostro de la chica, sonrió y aceptó la invitación.

Ahora se encontraban en el salón privado de un restaurante fino. Los caballeros conversaban amenamente mientras Blossom permanecía en silencio, decepcionada por la situación; siempre eran los negocios primero, y ella quedaba relegada. Se levantó y se excusó un momento para ir al baño.

Después de unos minutos, Brick también se excusó, alegando que debía hacer una llamada, y se retiró.

Blossom se miraba en el espejo del baño, preguntándose si las cosas serían distintas si fuera como los demás. Suspiró, se acomodó el vestido y estaba a punto de salir cuando alguien abrió la puerta, entró y la cerró con seguro, impidiendo que ella pudiera salir de allí.

-¡Ay, no! ¿De nuevo tú? ¿Qué haces aquí y qué quieres?.

Brick contraatacó con otra pregunta.

-¿Cómo lo haces?

-¿De nuevo con esa pregunta? Déjame en paz.

-Aún no entiendo cómo puedes cambiar tu aroma. He estado investigando cada maldita especie en la jerarquía y solo me quedan más dudas.

-La única duda aquí es por qué no me dejas en paz.

Brick fijó su mirada en el collar que ella llevaba alrededor del cuello. Sonrió con una mezcla de determinación y curiosidad, y se acercó para intentar quitárselo. Tenía una teoría en mente y estaba decidido a ponerla a prueba en ese momento.

-Eres la hija mayor del profesor Utonio, tu padre es un gran científico, ¿cierto?.

-¿Me estás interrogando?, ¿Es en serio? ¡Basta! Estoy cansada de ti. Hazte a un lado y déjame salir.

Él le bloqueó el paso y la acorraló contra la pared.

-Responde. -Exigió.

-¡Déjame ir o gritaré!. -Respondió ella, visiblemente molesta.

-¿Por qué mi voz de mando no funciona contigo?. -Preguntó frustrado.

Blossom se preguntaba cómo identificar esa maldita voz de mando.

Sin que ella se diera cuenta, tomó el collar de la chica entre sus dedos y lo arrancó.

Ella abrió los ojos como platos mientras él sonreía.

-El collar oculta tu aroma, ¿no es cierto? Tu hermana me dio una pista aquella noche.

Blossom sintió un miedo abrumador al ser descubierta. En su mente se agolparon temores de convertirse en esclava, concubina, sometida a torturas y experimentos. Su especie, rara y valiosa, podría valer oro en el mercado debido a su inexistencia.

Lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos de manera inconsciente.

-Yo... Yo...

Él le levantó el rostro, le limpió las lágrimas y la miró con ternura, memorizando cada uno de sus rasgos.

-¡Mi Mate!, por fin te encontré.-Le dijo con cariño, inhalando su delicioso aroma.

-¿Mate?. -Pensó Blossom, sorprendida. Había leído sobre ello, pero no lo entendía completamente y creía que era imposible para ella.

-Mi instinto me dice que debo reclamarte como mía en este preciso momento, pero no lo haré.

Él le sonrió, le dio un dulce beso en los labios, le devolvió el collar y dejó una de sus tarjetas de presentación antes de salir del lugar, dejando a Blossom confundida.

Deseando regresar a casa, cerró los ojos, respiró profundamente para calmarse y luego los abrió de golpe al darse cuenta de que él le había hablado en su idioma. Aquella noche en la fiesta, él sí la entendió. Su sonrisa se amplió con este descubrimiento. Bajó la mirada y vio la tarjeta que le había dejado. Después de un rato, regresó a la mesa, se sentó y empezó a observar a Brick con cautela.

El chico notó su mirada y le devolvió una sonrisa seductora. Ella desvió la mirada, avergonzada, tomó la mano de Dexter para llamar su atención y, en voz baja, le pidió que se fueran.

-Disculpen, Blossom no se siente bien, así que debemos retirarnos.

-No te preocupes por la cuenta, la invito yo. -Mencionó Brick.

-Qué amable, gracias. -Dijo Dexter antes de salir con Blossom.

Cuando la pareja se fue, Susan miró a su compañero con molestia.

-¿Me vas a explicar por qué ella tenía impregnado tu aroma?.

Maldición, estaba tan emocionado y feliz por haber encontrado a su Mate que olvidó que había dejado su aroma en ella.

-Solo platicamos, eso es todo.

-Aléjate de ella. Tiene pareja.

-Solo es un accesorio para él.

-Mide tus palabras, Brick.

-¿O qué? ¿Me vas a decir que un Alfa y un Beta van a hacer algo contra mí?. -Brick sonrió de manera satisfactoria.

Susan se masajeó el puente de la nariz.

-Brick, por favor, no te metas en esa relación. Te lo pido como amigo y como socio.

Brick hizo una mueca de fastidio, miró su reloj y estaba a punto de hablar cuando vio que Dexter regresaba de nuevo.

-¿Se te ha olvidado algo?. -Preguntó Susan.

-Blossom me pidió que regresara. Dijo que había llamado a su hermana para que viniera a buscarla.

-Vaya, qué considerada. -Añadió Susan.

El móvil de Brick comenzó a sonar. Era un número desconocido. Se debatió entre atender la llamada o no. Al final, decidió no contestar, pero el mismo número insistió.

-Si me disculpan, debo atender esta llamada. -Dijo Brick mientras se levantaba y contestaba.

-¡Sí, diga!. -Respondió al principio, escuchando bullicio de fondo. Estaba a punto de colgar cuando escuchó una voz.

-Necesito hablar contigo.

"¡Esa voz!" A Brick se le aceleró el pulso y sonrió.

-¿Dónde estás?.

-Estoy en la única tienda de la calle del restaurante.

-Voy en seguida, no te muevas de ahí.

Brick regresó rápidamente a la mesa, se despidió diciendo que tenía un asunto urgente y le pidió a Susan que le pasara la cuenta más tarde.

A paso rápido, Brick se dirigió a la tienda que la chica había mencionado. Al entrar, la encontró y se acercó a ella con una sonrisa

-Para que soy bueno, preciosa.

Ella lo miró de manera seria, le tomó de la mano y lo sacó del establecimiento.

-¿Cómo sabes hablar ese idioma?.

Brick sonrió con satisfacción. Hablarle en ese idioma había funcionado; la chica había picado el anzuelo.

-¿Quieres hablar de esto aquí? Considero que hay bastante gente y alguien podría escucharnos.

Blossom se mordió la uña y lo observó pensativamente. Brick sabía jugar bien sus cartas.

-¿Qué te parece si vamos a un lugar más privado? Podría ser en mi casa.

Ella lo miró con duda. No quería ir, pero la curiosidad la estaba matando. ¿Y si él era como ella?, ¿O si conocía a alguien más de su especie?.

-Sí, está bien.

Brick llevó a Blossom hasta su auto y le abrió la puerta como todo un caballero. Durante el trayecto, ella se dedicó a enviar mensajes a su hermana menor para que la cubriera. No podía permitir que su padre o Dexter se enteraran de lo que estaba haciendo. Se arriesgaba a mucho, pero la curiosidad la estaba impulsando.

Al llegar a la casa de Brick, él dudó un momento antes de abrir la puerta, temiendo que Bersek aún estuviera allí. Sin embargo, esperaba que se hubiera ido. Al abrir, Blossom se sorprendió al ver un hogar tan amplio, pulcro y agradable.

-Tu hogar es bellísimo. -Comentó, asombrada.

-Gracias. Ponte cómoda. ¿Deseas algo para tomar?. -Preguntó Brick.

-Un vaso de agua está bien.

Mientras Brick iba a la cocina, Blossom se sentó en un mueble de la sala y notó un dulcero en la mesita.

-Mmm... Chocolates. -Murmuró, tentada por su debilidad hacia ellos. -No creo que le moleste si tomo uno o dos.

Sonriendo, extendió la mano y tomó dos chocolates. Abrió uno y se lo metió a la boca, luego abrió el otro y degustó su sabor, que consideró exótico.

Brick se acercó a ella y le entregó el vaso de agua. Luego, se sentó en el sillón y notó que la chica estaba comiendo algo. Al principio no le dio importancia, pero luego vio el dulcero abierto y se dio cuenta de que contenía los malditos chocolates afrodisíacos que Bersek había traído.

Sobresaltado y nervioso, preguntó.

-¿Qué estás comiendo?.

Blossom, con una sonrisa, respondió.

-Acabo de comer un chocolate de ese dulcero. Espero que no te moleste.

-Sabes que no debes comer cosas sin preguntar, ¿cierto?.

-Entonces, ¿por qué los dejas en la sala?.

-Aunque estén en la sala, ¿por qué los tomaste?.

-Ay, por favor, solo me comí dos malditos chocolates. Te los repondré luego.

-¿Te comiste dos?. -Preguntó Brick, ansioso. -Dijiste que tomaste uno.

Blossom se levantó molesta, estaban discutiendo por una tontería. Comenzó a caminar hacia la puerta, pero de pronto se sintió sofocada. Brick palideció al verla tambalearse, la chica estaba comenzando a sentir los efectos de los chocolates.

-¡Maldición!, ¿Qué voy a hacer ahora? -Se preguntaba Brick, visiblemente nervioso.