La mañana siguiente Trafalgar no tuvo siquiera que esperar a que el Den Den Mushi despertador sonara, pues seguramente había logrado dormir muy poco después de lo ocurrido la noche anterior en donde casi le da un maldito infarto al no saber en dónde se encontraba el chiquillo. Tenía miedo de que este se despertara en la madrugada y volviera a irse de su lado por lo que aunque lo intentó no pudo dormir bien, pues cada cierto tiempo abría los ojos sólo para reafirmar que el menor siguiera allí.

Law pocas veces se asustaba y puede que pareciera una tontería preocupaba tanto y más cuando sabía mejor que nadie que el menor era perfectamente capaz de defenderse solo, sin embargo eso no había impedido que su maquiavélica mente pensara en los peores desastres posibles, lo cual sólo lo hizo sentir como basura humana al saber que su última conversación había sido una discusión estúpida.

Ahora eran las cinco de la mañana y las circunstancias eran un poco diferentes dado que el cirujano de la muerte se encontró un poco más tranquilo y ahora le tocaba a su cabeza comenzar a torturarlo con mil pensamientos que venían a su mente en forma de flashazos en donde se vio así mismo abrazando al monito, acariciando su mejilla, juntando su frente y olfateando su cabello como un maldito pervertido. Esos recuerdos lo seguirían hasta el fin de su miserable existencia y lo peor es que ni siquiera tenía pensada una buena justificación para sus acciones.

probablemente Luffy no preguntaría nada al respecto pero… Ese niño era excesivamente cariñoso y caprichoso así que ya podía verlo exigir mimos de su parte más adelante, cosa que de hecho no le molestaría del todo de no ser porque sabía que con eso solo seguiría ilusionándose como un jodido imbécil, lastimándose así mismo al permitir que el chiquillo se acercara tanto.

«¿Qué demonios hice? ¿Qué se supone que haga ahora? ¡Dios! ¡Eso fue tan malditamente vergonzoso!» Pensando el tatuado sin poder evitar que sus mejillas se colorearan de un fuerte tono rojizo «¡Bien hecho idiota! ¿Ahora cómo le explicarás lo que hiciste? ¡Maldición! ¡¿Cómo podré verlo a la cara ahora?!» siguió torturándose mientras se enroscaba en su posición tratando de no soltar un grito de frustración lo que sólo usó que el chiquillo se removiera un poco entre las sábanas para terminar enredando sus brazos en el cuello del mayor quien sólo pudo quedarse pasmado ante dicha acción.

Clavando sus ojos grises en el más joven no pudo evitar reafirmar lo hermoso que era, amaba absolutamente todo de él, cada facción, la forma de sus cejas, su nariz respingada, sus pequeños y redondos labios, sus ojos chocolate los cuales aún cerrados eran preciosos pues el largo de sus pestañas era fácil de admirar, sus mejillas acolchadas y ese mentón pequeño que le daban un aspecto infantil y celestial, incluso esa cicatriz debajo de su ojo izquierdo lo hacía bello. Luffy era simplemente perfecto para él… Tanto que incluso le daba vergüenza admitir que él había sido su primer y único amor a primera vista… Todo empezó desde ese primer cartel de se busca, con esa estúpida y deslumbrante sonrisa… Desde un inicio había caído rendido ante los pies del pequeño de luz que ahora se aferraba duro a su cuerpo poniendo una prueba todo su ser pues no sabía cómo podía seguir aguantando esa inminente necesidad de tocarlo, besarlo y reclamarlo como suyo para que nunca jamás se alejara de su lado. Law era un maldito cursi cuando se traía del amor… Pero sus inseguridades siempre le impedían abrirse y ser sincero pues ya le habían hecho mucho daño en el pasado.

—Maldición —murmuró por lo bajo mientras sus ojos empezaban a brillar aún sin apartar su mirada del rostro contrario quien aún estaba durmiendo plácidamente— Es muy injusto… —mencionó mientras acercaba al chiquillo, plantando un largo beso en su frente para después abrazar su cabeza pegándola a su pecho en un impulso de estrujarlo duro en su deseo de tenerlo sólo para sí, pero supo contenerse pues no deseaba despertarlo.

«Supongo que soy un idiota» pensó mientras soltaba una sonrisa amarga y después de estabilizar en dicha posición por unos cinco minutos más tuvo que resignarse y ponerse de pie para empezar con su primer día oficial de trabajo. No le costó demasiado liberarse del agarre del chiquillo, pues al igual que antes creó un room e intercambio lugar con una almohada, estiró sus brazos intentando espabilarse mientras soltaba un amplio bostezo para después sentarse en la orilla de la cama.

Sin embargo, una vez que quiso ponerse en pie se detuvo nuevamente por los brazos de Luffy, quienes se habían enredado alrededor de su cadera mientras el monito recargaba su mejilla en su espalda desnuda. Esa noche, Law había decidido dormir con sus pantalones puestos pues aunque acostumbraba dormir en ropa interior no lo haría al lado de Luffy por lo que sólo se había quitado la camiseta pero eso no evitaba que el contacto con el menor se sintiera demasiado cercano en ese punto por lo que tras bloquearse por unos segundos giró su cabeza sólo para ver que el pequeño seguía con sus ojos cerrados.

—¿Mugiwara-ya? — preguntó con tono suave— ¿Estás despierto?

—Mmmm… —Balbuceo mientras restregaba su mejilla contra la piel del mayor lo que le provocó un escalofrío desde la cabeza hasta los pies.

—Oye… Tengo que ir al trabajo —mencionó— ¿Recuerdas? Ayer dijiste que también te pareció buena idea.

—Es muy temprano —murmuró aún sin soltarse— ¿No puedes quedarte un poco más? —su tono de voz sonaba tan cansado que incluso le dio ternura que estuviera haciendo el intento de mantener una conversación.

—No puedo… La clínica queda un poco apartada y también necesito arreglarme.

Después de decir aquello, Luffy se quedó unos segundos en silencio sólo para después empezar a escalar por el torso de Law hasta el punto en donde lo estaba abrazando por el pecho al mismo tiempo que recargaba su mentón encima de los hombros del tatuado logrando que su respirar golpeando contra su oreja lo que ocurre que Law tuviera morderse el interior de su mejilla para no hacer ningún ruido extraño.

—¿Qué haces? — preguntaba fingiendo angustia.

—Quiero ir contigo —mencionó mientras intentaba treparse a su cuello como si quisiera que lo llevara encima de su espalda— ¿Puedo?

—No… no puedes —suspiró mientras intentaba no pensar en cosas insanas— Dijiste que estabas de acuerdo con que trabajara.

—Lo estoy pero… —se quedó un momento pensativo— Ok… —se retractó— Volveré a buscar intentar trabajo hoy —mencionó un poco triste.

—¿Seguro que quieres hacerlo? —dijo un poco culpable por sentir que sólo lo hacía por la manera tan brusca en que le habló ayer.

—Sip ¡Hay algo que quiero comprar! shishishi —rió por lo bajo mientras Law sentía curiosidad sobre qué era eso que quería.

—Bien… —Mencionó mientras se ponía en pie al notar que el chiquillo ya lo había liberado y comenzó a caminar hacia el baño ante la atenta mirada del menor quien estaba teniendo ese rostro de preocupación que fácilmente pudo identificar— Volveré a las cinco —anunció .

—¿Lo promete? — preguntó ilusionado.

—Promesa… —respondió un tanto avergonzado mientras desviaba la mirada.

Después de esa última frase el chiquillo empezó a festejar volviendo a recostarse en el colchón mientras reía y rodaba abrazando una almohada, acto que se le hizo jodidamente tierna pero tuvo que contenerse pues de lo contrario jamás saldría del apartamento. Una vez que terminó de alistarse, tomó el pequeño maletín que compró ayer y salió por la puerta, una vez fuera no pudo evitar sonreír complacido al pensar por una fracción de segundo que así se sentirían las parejas recién casadas.

«¡¿En qué diablos estoy pensando?!» Se regañó mientras apresuraba su paso para largarse de allí antes de empezar a pensar más idioteces, pero a pesar de la vergüenza que esto le provocó estaba bastante feliz incluso pensaba que tal vez tuviera un buen día, por lo que una sonrisa adorno su rostro por un buen tramo de su camino, ¡Incluso el clima era magnífico, maldición! y es por eso que jamás esperó lo que pasó a continuación.

A solo unos pocos metros de llegar a las afueras de la ciudad y tomar el último tramo hacia la clínica, escuchó claramente el grito aterrado de una mujer. Aunque aquello no era de su incumbencia, estaba de tan buen humor que solo ir a ver lo que había ocurrido, pues posiblemente esto podría ser su primer paciente y prefería hacer algo en el transcurso del día a quedarse viendo a la nada perder tiempo que podría estar pasando con el monito, pero para su sorpresa, la persona herida no era la mujer, sino un hombre de alrededor de treinta o cuarenta años.

El rostro de este se encontraba todo deformado debido a lo hinchado que estaba y los hematomas en él eran horribles, eso sin mencionar que literalmente tenía la boca completamente abierta y fuera de lugar, por lo que de inmediato se dio cuenta que esta tenía una luxación , pero eso no era todo ya que incluso podía ver que se le dificultaba demasiado el solo respirar, tenía sangre seca en su ropa y cuerpo, por ello su naturaleza como médico lo hizo moverse rápidamente a donde se encontró, para comenzar a revisarlo.

Descubriendo de esta forma que su estado era realmente malo pues tras una rápida inspección encontrar unas cuantas costillas rotas, además su pecho estaba lleno de moretones de diferentes colores yendo desde el verde enfermizo pasando por un amarillo hasta los morados típicos intensos, le sorprendía que siguiera respirando pues todos y cada uno de los golpes que parecían tener eran en lugares muy especiales, tanto que si se los hubieran hecho mal el pobre no hubiera tenido posibilidades de respirar en esos momentos.

—Room —dijo activando su habilidad— Scan.

En ese momento se dio cuenta que de hecho todo era mucho peor de lo que pensaba en un inicio, pues el hombre delante suyo tenía cinco costillas rotas y una de ellas estaba en de una posición bastante peligrosa, pues si este hizo un movimiento muy brusco Seria muy probable que el hueso roto termine perforando su pulmon izquierdo. De igual forma descubrió que su espina dorsal estaba en mal estado, por lo que necesitaba ser operador.

Como lo supuso antes, el hombre había sido golpeado en puntos estratégicos para causarle un daño inminente, estos siendo el hígado, los riñones y el bazo, los cuales estaban bastante mal. Y no conforme con eso su cabeza tambien era todo un desastre, ya que no solo era su mandibula dislocada, sino que tambien tenia varias fisuras en el maxilar superior, el hueso frontal y el parietal, algo que era preocupante, pero de hecho al escanearlo pudo notar que su luxacion habia sido hecha con maestria y una buena tecnica, se notaba la clara intencion de dejar al pobre tipo al borde de la muerte, pues se habian ensañado demasiado con todo eso.

—¡Maldición! —soltó en desesperación, realmente no quería ayudar a un maldito marine, pero su orgullo como médico y el estado tan grave en el que el hombre se encontró lo hicieron actuar conforme a sus valores médicos— No queda de otra.

Con el objetivo ya claro de ayudar al tipo comenzó a operar en el mismo lugar, sin importarle nada pues incluso si lo movía podría causar daños peores y realmente era lo que menos quería en ese momento y con la misma maestría de siempre y usando su habilidad para servirle de asistente comenzó abriendo su pecho para comenzar con las costillas, que era lo que más le preocupaba, sabía que le faltaban algunas cosas para poder continuar, por lo que tendría que hacer lo que pudiera, ya fuera con lo que tenía a la mano o con su propia habilidad, para mínimo dejar a su estable.

La operación que estaba realizando era bastante sencilla en comparación a otras que había practicado en el pasado, pero había algo que rápidamente comenzaba a molestarlo y eso está algo tan simple como la gente a su alrededor la cual comenzaba a ver aquello como si fuera un espectáculo y no conforme con eso podía escuchar como claramente decían "capitán Trafalgar" además a entender que lo estaban confundiendo con el marine, a lo que solo soltó un chasquido con su lengua en forma de reproche y cuando su paciencia estuvo a punto de explotar debido todo Ese escandalo, un hombre desconocido hablo de manera firme despertando a la multitud.

—Bien, el espectáculo terminó señores —soltó el extraño mientras aplaudía un par de veces para que todos le prestaran atención— Ya saben como son los protocolos cuando el capitán está operando de emergencia.

Luego de decir aquello muchos susspiraron decepcionados, mientras que la mayoría solo se alejaron del lugar resignados pues no querían meterse en problemas con el "capitán", por su parte el desconocido se acercó a Trafalgar y luego de una mirada rápida a lo que estaba haciendo el tatuado notó dos cosas, la primera es que la operación a pesar de ir bastante bien Law realmente no tenía todos los materiales necesarios y lo segundo y más importante es que a pesar de la enorme similitud en su rostro, ese no era el capitán de la marina

—¡Ay, vaya! —Exclamó con sorpresa el tipo que estaba empezando a molestar a Trafalgar nuevamente.

—Si no vas a hacer nada más que estorbar como un idiota, te recomendaria que te largues de aqui —dijo ya irritado de que lo estuviera viendo fijamente.

—Oh, no, disculpa, fue mi error —comenzó a hablar nuevamente— el problema es que realmente eres igual al capitán, bueno de todas formas me acerque a ayudar. Me llamo Jun, Kashiwaba Jun, trabajo en el hospital central, ¿necesitas ayuda con algo?

—Realmente no —mencionó sin dejar de prestar atención a su paciente— pero un par de manos extra nunca están del todo mal.

Luego de aquella frase el hombre de nombre Jun comenzó a ser el asistente de Law, lo cual de hecho aceleró un poco el trabajo de operación que posiblemente le hubiera llevado un par de horas más estando él solo, cuando finalmente unir todas las costillas rotas nuevamente, suspiro aliviado pues ya habian pasado mas o menos dos horas desde que tuvo que haber llegado al trabajo y seguía en medio de la calle operando a un tipo extraño al que por suerte solo le faltaba le cerrar las incisiones hechas y finalmente estaría todo bien y podria irme de ahi.

Una vez terminó de suturar la última incisión soltó un largo suspiro, al fin era libre y podría emprender nuevamente su camino de regreso al trabajo, al cual sabía que ya había llegado terriblemente tarde, por lo que no tardó mucho más en recoger sus cosas para poder largarse de ahí y esperar que no lo hubieran despedido al primer día, pero antes de que diera un solo paso escuchó al otro tipo hablarle.

—Espere… Disculpe doctor Trafalgar —dijo llamando la atención de Torao— tal vez no sea del todo necesario, pero me gustaría saber su nombre, su apellido lo conozco, pues es familiar del capitán, pero… Quiero saber el nombre de tan excelente médico.

—Reim— respondió, no le gustó realmente tener que cambiar su nombre pero no le quedó de otra más que tomar prestado el nombre de su difunto padre.

—Muchas gracias, ahora llamaré a la ambulancia para poder trasladarlo a la sede y el capitán haga sus respectivas valoraciones.

—Te lo encargo —soltó el ojeroso ya cansado de tener que lidiar con todo lo que había pasado, para ahora sí continuar con su camino.

En los aproximadamente quince minutos que camino de su posición a la clínica se iba lamentando un poco de sus decisiones, pues no quería perder la oportunidad de tener ese trabajo, pues la paga era buena y el horario le agradaba ya que incluso podría pasar tiempo con Luffy en la tarde y no estar todo el jodido dia en el maldito hospital. Es por eso que se encontró de sobremanera cuando la doctora en jefe llegó a felicitarlo diciendo una infinidad de halagos, pues al parecer el rumor de lo que había hecho en esas dos horas ya se había corrido por toda la ciudad, tal parecía que todos en la ciudad eran chismosos, lo cual por alguna razón le daba mala espina pues algo le decía que sería un día cansado.

Unas horas después, a eso de las diez de la mañana, Luffy salió de su habitación del hotel y tras desayunar en el cuartel comenzó a pasearse por la ciudad. Hoy si estaba dispuesto a encontrar un empleo pues no se daría por vencido pues quería comprar un regalo para Torao. Aún no se decidió a qué comprar, pero tenía que ser algo que le gustara. Poniéndose a pensar en los gustos del tatuado se le vino a la cabeza los onigiris, las espadas, la limpieza, los estúpidos planes, los osos parlantes y al parecer la ropa nueva. Pensando en sus opciones no valía la pena regalarle comida pues esta no le duraría lo suficiente, no sabía nada de espadas pero tampoco valía la pena darle algo que ya tenía, además de que por el momento tampoco podía traer a su nakama el oso a menos que… No… que conoce en su mundo. La ropa también parecía ser aburrida dado que Torarine ya les había comprado lo suficiente como para estar una temporada sin quejarse así que… probablemente no tenía nada.

«¿Qué más le gusta a Torao?» se preguntaba el chiquillo mientras comenzaba a juguetear a no pisar las líneas en el suelo brincoteando en el proceso «Es muy serio, pocas veces lo he visto interesado en algo, creo que le gustan los libros como a Robin ¿no?» mientras pensaba en ello empezó a patear una piedra mientras seguía con su tarea de evitar los obstáculos «¿Jabón? A él le gusta estar limpio, pero eso es tan malditamente aburrido» mientras perseguía la piedra terminada por metros en una zona de construcción activa sin percatarse «¡Tal vez podría mandar a hacer una estatua de cobre en forma de onigiri! shishishi»

—¡Cuidado! —se escuchó el grito arrepentido de uno de los trabajadores del lugar.

-¿Mmm? —exclamó el monito mientras miraba hacia el cielo notando cómo una enorme viga de metal se dirigía a su posición.

Estaban construyendo un enorme edificio dedicado a ser una de las nuevas sedes de las News Coo, sin embargo mientras subían una de las vigas a la parte superior, se rompía la cuerda de acero y ahora se dirigía a gran velocidad al chiquillo quien ni siquiera se inmutó. La dimensión de las vigas eran de 44x16 centímetros, con un espesor de 26 cm y un ancho de 40,5 cm, con un peso total de 499 kilos, los cuales serían necesarios para matar a un ser humano común, aún más con la velocidad a la que se estaban cayendo. El pobre hombre en las alturas que había anunciado a Luffy sólo había podido gritar al notar que había un peatón en los alrededores cosa que le había sorprendido pues se supone que esa era un área restringida y ahora sólo podía ser testigo del terrible accidente que cobraría una vida por culpa de la imprudencia de este.

Lo que no esperó fue ver como ese menudo chiquillo de apariencia tierna y complexión delgada había cargado ese maldito monstruo de acero con una sola mano, como si se tratara de un globo y no conforme con ello la había lanzado al cielo una vez más, colocándola de manera vertical sólo para después recubrir su puño de haki y golpear el objeto en un punto exacto provocando que el acero se doblara tal y como cuando se hace presión con una enorme prensa hidráulica haciendo ver el acero como una simple masa de plastilina por lo fácil que se deformó quedando solamente una especie de disco deforme.

—¿Qué se cree esa cosa? Metiéndose en mi camino —murmuró el monito mientras expulsaba aire de la nariz como si fuera un toro.

Cabe destacar que el jefe de construcción quien también había observado todo el escenario estaba en completo shock pues toda la escena se vio tan irreal que inclusive le tomó varios segundos reaccionar, pues su cerebro aún estaba intentando procesar toda la escena intentando averiguar si lo que habían visto sus ojos era o no real.

— E… E… ¡Ey tú! —gritó por fin cuando pudo recomponerse— Eso que hiciste…

—¡Demonios! —gritó el chiquillo al darse cuenta que había vuelto a armar alboroto cuando le prometió a Torarine comportarse— ¡A huir! —mencionó mientras echaba a correr rápidamente alejándose de la escena del crimen.

—¡Oye! ¡Espera! —comenzó a perseguirlo sin éxito alguno pues Luffy era demasiado veloz— Rayos —suspiró fastidiado por perder a ese maldito diamante en bruto que acababa de descubrir— ¡Ey tú! —señaló a uno de sus trabajadores quien quedó impresionado.

—¿Ah?... Ah… ¿Qué sucede jefe?

—¡Ve y busca a ese niño! —señaló el lugar donde desapareció Luffy.

—¿Cómo?! —gritó aterrado.

—¡Necesitamos su fuerza bruta para agilizar la obra!

—¿Está loco jefe? ¿Acaso no vio eso? ¡Es un monstruo! —chilló.

—¡Cierra la boca y haz lo que te digo! ¡Ese niño me ayudará a ahorrar mucho trabajo y esfuerzo! —mencionó orgulloso ya poder visualizar la cara feliz de su cliente cuando se entere que terminaron en la mitad del tiempo esperado, incluso podría cobrar extra por la rapidez y eficiencia del trabajo realizado— ¡Si no consigues que ese mocoso trabajara para mi antes de finalizar el día te despediré!

-¡¿Qué?! —volvió a sollozar mientras echaba a correr en su búsqueda— Oyeeeee… ¡Espera por favor! ¡Vuelve aquí! —gritaba a la nada en un pobre intento de conservar su empleo.

Por otra parte, volviendo nuevamente a Law y su trabajo en la clínica, luego de que hubiera llegado y comenzado con sus ocupaciones, todo parecía ir relativamente tranquilo, pues ya eran cerca de las once de la mañana y los pacientes apenas habían sido nada para Trafalgar, pero todo comenzó a irse a la mierda cuando aproximadamente a las doce de la tarde al parecer media isla había decidido ir a aquella pequeña clínica a tratar incluso el más leve corte de papel en el dedo meñique, algo que ni siquiera pasó el día anterior, pues todo había sido muy tranquilo, pero ahora había una fila enorme en la sala de espera.

Con eso en mente supo que aquel día sería bastante largo, pues casi todos los presentes querían que fuera él quien los atendiera, aunque claro eso ya no estaba en sus manos, pues había tres doctores en el lugar contándole, así que todo iría acorde a su turno El tiempo pasó lento a los ojos de Law, pero cuando el reloj marcó la una y media la doctora en jefe entró al consultorio en el que estaba y con una voz tenue, que sonaba muy avergonzada comenzó a hablar.

—Trafalgar-kun —comenzó a decir— Lamento haberte dejado más tiempo del acordado, no te preocupes por el dinero, te pagaré la hora y media extra que hiciste al doble.

Ok, aquello de recién lo había desconcertado un poco, pues de hecho y hasta donde tenia entendidos su horario era hasta las cuatro de la tarde, por lo que todavía faltaban un par de horas para su hora de salida, incluso así se lo había prometido a Luffy ¿Y ahora le decían que incluso había hecho una hora y media de más? Realmente no le importaba salir antes, pero eso era bastante raro.

—Megumi-san realmente no sé qué decir, pero ¿el horario no es hasta las cuatro? —pregunto curioso.

—Oh no, los sábados por lo general trabajaron hasta las doce —Afirmó la mujer con una sonrisa— creí habértelo dicho ayer.

—No, no lo hizo.

—Vaya debí haberlo olvidado, lo lamento —se disculpó la mujer con una sonrisa tímida— bueno de todas formas, aquí está tu pago del día y como dije también está el bono por quitarte más de tu tiempo.

—No creo que el bono sea necesario, pues de todas formas llegue tarde.

—¡Oh dios, que va! —exclamó ella con alegría— lo hizo dentro o fuera de la clínica estaba trabajando, salvar la vida de otros es el trabajo de nosotros los médicos y es lo que estaba haciendo en la mañana con Usui-san, el cual sé que estará muy agradecido al igual que su familia, en especial su niña que lo tiene en un pedestal por estar protegiendo la isla, así que solo acepta eso.

—Gracias —dijo sinceramente, pues de hecho las palabras de la mujer lo habían conmovido un poco.

A las dos de la tarde con quince minutos había llegado al frente del hotel, pero a pesar de estar un poco cansado no quería ir a la habitación ya que sabía que Luffy no estaría allí de cualquier manera pues le había dicho que regresaría hasta las cinco . Ahora no podía evitar maldecir a esa mujer quien le había dado mal la información pues sinceramente también tenía deseos de estar un rato al lado del monito por lo que pensando en ello se encontró debatiéndose en si debía de ir a buscarlo o no pues sabía que Luffy debería de seguir buscando empleo en ese momento por lo que al seguirlo probablemente sólo le estorbaría.

A pesar de ello, el tatuado no podía dejar de pensar en los problemas que estaría teniendo el menor en esos momentos pues era evidente que el chiquillo jamás había trabajado en su vida así que dudaba que lo quisieran contratar en cualquier lugar pues era obvio que terminaría por causar desastres allá a donde fuera. Pensando en sus cualidades, lo mejor es que buscara algún trabajo de carga pues su fuerza bruta era algo que le sobraba por lo que pensando en ello pensó en ir a buscarlo por la ciudad aunque antes iría a almorzar pues comenzaba a tener hambre.

Mientras tanto, el capitán de los sombrero de paja había estado intentando conseguir empleo en diversos lugares, primero había recordado su breve experiencia en el Baratie cuando accidentalmente destruyó el restaurante de Zeff y este lo obligó a pagar la deuda convirtiéndose en mesero por lo que pensó que podria volver a hacer lo mismo dado su experiencia previa. La dueña del local era una mujer rubia bonachona que incluso le había dado la oportunidad de quedarse a ayudar ese día para probar sus habilidades pero rápidamente el chiquillo resolverá sacarla de quicio al hacer absolutamente todo mal. No sólo se comía los platillos, sino que rompía los platos, atendía mal a los clientes, olvidaba o simplemente nunca les transmitía la orden de manera correcta, logrando que se hiciera un caos en la cocina.

Su siguiente intento fue en una tienda de ropa como asistente, su única tarea era dar servicio al cliente, recibir la bienvenida y orientarlos cuando estos tuvieran preguntas, lo cual no debería ser muy difícil teniendo en cuenta que la tienda era bastante pequeña. Sin embargo, las cosas no eran tan fáciles para el chiquillo pues este carecía de modales y cada que entraba un cliente nuevo lo llamado por extraños y muy ofensivos apodos tal como "gorda", "nariz larga-Usopp", "calvo", " cara de caballo", "lunar raro", entre otros que hicieron que los clientes rápidamente se quejaran de él y terminara por ser despedido tan rápido como lo reclutaron.

Al final había probado en muchos otros lugares pero en todos ellos sucedieron más o menos lo mismo. Luffy llegó y encontré alguna manera de arruinarlo todo, de hacer enojar a los clientes, a sus compañeros, al dueño o causar diversos accidentes que aparte de costosos, resultaron peligrosos y terminaron por correrlo.

—Maldición —murmuró el monito mientras caminaba por la calle con sus manos detrás de su nuca con ese aire de decepción— ¿Por qué conseguir empleo es tan difícil?

Eran alrededor de las 4:30 de la tarde y aunque Luffy quería quedarse más tiempo, la verdad es que prefería regresar al hotel pues quería esperar a Law hasta que llegara del trabajo. Este le había prometido que volvería para eso de las cinco así que le entusiasmó la idea de estar allí para salir a comer algo juntos y tal vez después tendrían tiempo para hacer algo divertido.

Con eso en mente se dispuso a regresar cuando repentinamente escuchó a alguien gritando a lo lejos lo que le hizo fijar su atención en un muchacho con ropa andrajosa y llena de suciedad el cual llevaba un casco amarillo puesto. Parecía estar hablándole a alguien pero Luffy no logró entender a quién dado que no es como que hubiera mucha gente a los alrededores por lo que estuvo a punto de ignorarlo hasta que esté gritó.

—¡Oye tú! ¡El sombrero de paja! ¡Espera!

—¿Eh? ¿Yo? — Mientras preguntaba se señalaba así mismo.

—Sí, tú ¡Hay algo que quiero hablar contigo!

Ante su llamado Luffy sólo ladeo la cabeza confundido mientras el sujeto se paraba enfrente suyo tratando de recuperar el aire cosa que le impacientó pues no deseaba perder el tiempo con ese fastidioso ya que lo único que quería era ir a almorzar con Torao.

—¿Qué quieres? —mencionó fastidiado mientras chasqueaba la lengua— ¡Estoy ocupado!

—Tú… Tú… ¿Te interesaría trabajar en la constructora?

—¿La qué?

—El jefe se impresionó con tu fuerza en la mañana cuando cargaste con esa enorme viga y la destrozaste como si fuera mantequilla así que quiere contratarte. Lo único que tenemos que hacer sería mover los materiales pesados a donde sea que te pidamos.

—¿Trabajo? ¿Me están dando trabajo? — mientras preguntaba sus ojos brillaban de emoción— ¿En serio?

—Por… ¡Por supuesto! —mencionó algo más tranquilo al notar que se vio interesado— Si quieres el empleo por favor preséntate pasado mañana en la zona de construcción.

—¿Por qué no mañana?

—Porque no trabajamos en domingo ¿No es obvio? —se encogió de hombro— Como sea… Preséntate el Lunes a las 7:30 ¡No vayas a faltar! —mencionó mientras comenzaba a alejarse— ¡Será mejor que te presentes! ¿OK? —Suplicó pues no quería estar desempleado por culpa de ese sujeto que salió de la nada.

-¡OK! —respondió entusiasmado mientras comenzaba a regresar al hotel dando pequeños saltos pues ahora estaba feliz de haber logrado su objetivo— ¡Torao estará feliz! —rio dulcemente mientras imaginaba cómo le acariciaría la cabeza tras felicitarlo.

Mientras comenzaba a tararear el sake de binks repentinamente escuchó cómo lo llamaban a lo lejos por lo que tras girarse pudo notar como su aliado ya se encontró caminando rumbo al hotel. Trafalgar lo había estado buscando todo ese tiempo pero sinceramente no había logrado localizarlo por lo que al final se resignó y perdió el tiempo por la zona en lo que daba la hora acordada para regresar.

—¡Torao! —gritó entusiasmado mientras comenzaba a correr hacia el mayor dando brincos en el proceso con sus brazos levantados— ¡Adivina qué! ¡Adivina qué! ¡Tengo buenas noticias!

—¿Conseguiste empleo? — preguntó enternecido al ver cómo festejaba cual niño pequeño.

-¡Si! —rio aún sin dejar de saltar— ¡Me dijeron que se sorprendieron conmigo! Shishishi ¡Es obvio! ¡Soy fuerte! —mencionó mientras ensanchaba su sonrisa al momento que levantaba su brazo derecho aplicando fuerza para presumir sus músculos.

—Sí, lo eres —mencionó al momento que acariciaba la cabeza del chiquillo pues era su forma de felicitarlo más que con palabras— Sólo no vayas a hacer que te despidan —se burló a lo que el chiquillo sólo pudo fruncir el ceño.

—¡Eh! ¡No me van a despedir! ¡Te demostraré que puedo conseguir dinero también! —refunfuñó inflando sus mofletes.

—Jajaja, quiero ver eso —murmuró por lo bajo mientras empezaba a reír alegremente.

«Torao se ve feliz» pensó el chiquillo al momento extraño que su pecho comenzaba a sentirse cálido y su corazón volvía a agitarse un poco más rápido de lo normal lo que le hizo recordar aquella enfermedad que lo estaba golpeando últimamente «¿Por qué será? ¿Le habrá pasado algo bueno hoy?» Mientras intentaba averiguar a qué se debía ese cambio de humor en su aliado, repentinamente clavó su mirada en la mano tatuada de este, la cual por algún motivo tenía ganas de agarrar… Había visto que las personas hacían eso de vez en cuando, caminar agarrados de las manos… Ace y Sabo solían hacerlo cuando eran niños y querían evitar que el menor se perdiera pero desde que creció no había tenido esa necesidad de volver a hacerlo así que no entendía de dónde venía ese impulso repentino «¿Qué hará si lo tomo de la mano? ¿Se molestará? ¿Será raro? Torao no es mi hermano así que… ¿Le disgustará?»

Mientras el monito se torturaba internamente no pudo evitar recordar la noche en donde durmieron agarrados de la mano… En ese momento también había sentido aquel estúpido impulso de hacer aquello y él no se había quejado pero también era cierto que él estaba siendo más amable porque estaba enfermo así que probablemente si volvía a hacerlo de la nada él se alejaría ¿Verdad? «Él fue más amable cuando me enfermé, ¿Tal vez deba volver a enfermarme?» sonrió internamente pues se le había ocurrido una nueva idea.

—¡Oh, qué bueno que los encuentro! —la voz de un tercero hizo que Luffy volviera a prestar atención en su camino dándose cuenta de que el marine los estaba saludando.

—¡¿Qué diablos quieres?! — Law preguntó mientras chasqueaba la lengua pues no quería que esa sabandija le arruinara su buen humor.

—Cuanta agresividad hay en tu interior Torao-kun —negó con la cabeza— deberías ir a ver a un psicólogo ¿sabes? la salud mental tambien es importante.

—¿Quieres que te mate? —gritó fastidiado mientras ponía su mano en la vaina de su espada dispuesto a rebanarlo.

—Woa, woa, woa, tranquilo no vengo a pelear —levantó ambas manos intentando tranquilizarlo.

—¿Y por qué estás aquí? — preguntó receloso mientras cobijaba al monito tras su espalda pues no esperaba dejar que se marchara con él.

—No es necesario estar tan a la defensiva… No vengo por Luffy-ya —sonrió tras ver la expresión confundida del tatuado— En realidad quería hablar contigo Torao-kun, ¿Tienes algo de tiempo?

-¿Qué? ¿Qué se supone que haga contigo? —ladró fastidiado.

—¡Vamos por unos tragos! —gritó entusiasmado logrando confundir aún más a ambos capitanes.

—¿Qué diablos? —exclamó el hombre de sombrero moteado mientras Luffy empezaba a sentirse algo irritado de que hubieran interrumpido su momento con Torao.

Continuará…


byAlyss: Quiero agradecerles a todas las personitas que están apoyando este fanfic, nos están dando muchos ánimos para continuar con este proyecto y espero de corazón que estén disfrutando leerlo tanto como nosotras lo hacemos al escribirlo.

Walker Yuu: Como dice byAlyss nos da mucha felicidad que estén dándole tanto amor a nuestra obra, realmente nos estamos esforzando en que todo sea satisfactorio tanto para ustedes como para nosotras, pues realmente amamos escribir esto ^w^