Al verse desnudos uno enfrente del otro ninguno de los dos pudo evitar que un enorme sonrojo cubriera sus rostros debido a sus pensamientos sobre lo que había ocurrido la noche pasada, Luffy por su parte, impidiendo ver el rostro de Trafalgar o más bien todo lo que este estaba mostrando, volteo rápidamente a otro lado para que de un segundo a otro recordar que queria entrar a bañarse, pues pensaba que los olores que traía en su cuerpo por lo de anoche molestarían a Torao, por lo que cerrando duro sus ojos para tener que evitar nuevamente que ver la desnudez del otro empujó a un lado al ojigris para luego literalmente correrlo del baño.
—Lo… ¡Lo siento Torao! —se disculpó casi gritando del otro lado de la puerta— ¡Pero necesito tomar una ducha!
«¡Por todo los cielos, es perfecto!» pensó el tatuado mientras grababa la imagen mental de la anatomía de su aliado al tiempo que comenzaba a soltar una risa un tanto macabra y poco común en él la cual detuvo al instante que la notó «¡No es momento para pensar en eso!» Se regañó al momento que se dirigía a su habitación y comenzaba a golpear su frente contra la pared «¿Qué diablos pasó anoche? ¿Realmente lo hicimos? ¡No puede ser! ¡Tiene que ser un error! ¿Fue un sueño?» Pensaba aterrado mientras empezaba a caminar cual león enjaulado en la habitación, sólo para después bajar la mirada hacia sí mismo notando que aún estaba desnudo.
—Joder…—murmuró mientras empezaba a rebuscar entre su ropa algo qué ponerse para poder empezar a hacer funcionar su cerebro lo cual se hacía aún más difícil pues se sentía fatal.
«Repasamos… ¿Qué pasó anoche?» Comenzó a analizar una vez que estuvo completamente vestido al momento que empezaba a secar los restos de agua de su cabello «Ese idiota me retó a tomar y yo… ¡Maldición! ¿Por qué acepté?» lloró internamente «Luego volvimos a la habitación y Luffy me… ¿Luffy me besó? ¡Eso no puede ser!» se lamentó internamente mientras comenzaba a sobar sus sienes pues sintió que el cerebro le iba a estallar «¿Luffy besando a alguien? ¡Eso es imposible! ¡Ese chico es asexual!» concluyó mientras el estrés en sus hombros empezaba a sentirse un poco menos pesado «¡Pero eso no explica lo de hace un momento!» volvió a gritar internamente «¿Por qué estaba desnudo? ¿Y esta sed? ¡No! La sed puede ser por la resaca» Intentó decirse «Pero de ser así… ¿Por qué él se sonrojó al verme? ¡Y por qué mierda decía que me detuviera entre sueños! » Lloró internamente pensando en lo peor «¿Qué diablos le hice a ese niño?» se lamentó.
—Tengo sed… —se lamentó mientras iba a buscar una botella de agua pues no podía seguir pensando así.
«Estúpido alcohol… Estúpido marino… ¡Y tú también Luffy!» Maldijo al momento que intentó averiguar cómo proceder la mierda ahora ¿Debería preguntarle al respecto? ¡No! Definitivamente esa era una pésima idea. Es decir… Si no lo hicieron, sólo se delataría como pervertido anunciando a los cuatro vientos que tiene sueños húmedos con él y si lo hicieron… Significa que es un completo idiota que se aprovechó de una criatura inocente que ni siquiera conoce lo que es el puto sexo y la excusa de que estaba ebrio no justificaba que no midiera la consecuencia de sus acciones.
«¡Maldición! ¡No sé qué mierda hacer!» se gritó internamente mientras mordía su labio inferior casi haciéndolo sangrar.
Justo en ese momento el monito salió del cuarto de baño ya con la toalla rodeando su cadera y secándose el cabello. Law clavó su mirada en el chiquillo pues esperaba poder encontrar alguna clase de respuesta en su accionar, cosa de la que se arrepintió pues el menor ni siquiera lo miró y se siguió de largo encerrándose en la habitación contigua para vestirse.
«Oh no, oh no, oh no, oh no, ¡Esto es malo! ¡Esto es jodidamente desastroso! ¿De verdad lo hice? ¿Luffy me odia ahora?» pensó al momento que sintió un nuevo pinchazo en su cerebro y su estómago empezaba a gruñir, pues su cuerpo le empezaba a exigir alimento para quitarse esa maldita sensación de las náuseas y vértigo provocada por la maldita cruda.
—Eh… Mugiwara-ya —llamó tímidamente mientras tocaba la puerta tres veces— E… ¿Estás bien?
—¿Torao? —llamó desde el otro lado de la puerta— S… Sí… To… Todo bien —tartamudeo— ¿Por qué?
—Perdón por lo de anoche —mencionó palpando el terreno.
—¿Anoche? ¿Qué pasó anoche? ¿Por qué te disculpas? ¡No pasó nada anoche! —respondió rápidamente casi sin hacer pausa entre oraciones.
«Esto es raro… ¡Maldición! ¿Por qué no puedo recordar qué pasó?» chasqueó la lengua mientras volvía a reprimirse internamente por haber sido tan idiota y aceptar una competición inútil con el sujeto que detestaba.
—¿Puedo pasar? — preguntó tímidamente
-¡No! —gritó duro asustando al tatuado porque no se esperaba esa reacción tan enérgica.
—Por… ¿Por qué no? ¿Estás molesto? — algo preguntó desanimado mientras sentía una opresión naciendo en su pecho.
—¡No estoy molesto Torao! —se apresuró a responder al momento que abría rápidamente la puerta pues no le había gustado ese tono de voz tristón— Es solo que yo… —Detuvo su explicación escuchar tan pronto como miró a su aliado a la cara, lo cual sólo hizo que su rostro volviera a enrojecer cual remolacha— ¡Estoy ocupado! —concluyó al momento que le cerraba la puerta en la cara nuevamente.
«Maldita… Puta… ¡Mierda!» Maldijo Law al momento que se acuclilló en el piso tapando su rostro con ambas manos sintiéndose como un vil y miserable gusano por haber manchado algo tan puro e inocente como lo era el monito. Esas reacciones no eran normales… Luffy definitivamente lo estaba impidiendo y eso sólo hacía que sus miedos se hicieran mucho más reales, sobre todo porque parecía estar mucho más tímido en su presencia, cuando por lo general el muchacho era un ser que adoraba el contacto físico , desde algo tan simple como los abrazos e incluso juntar mejilla contra mejilla, pero ahora ni siquiera pudo verlo a los ojos sin avergonzarse en el intento ¿Por qué? ¿Qué tanto de lo que grababa era verdad? ¿Fue todo un sueño? ¿Alguna parte fue real? ¿Qué pasó y qué no? Bueno… Por lo menos sabía que era imposible que Luffy lo hubiera besado así que esa parte estaba descartada.
—Luffy —llamó tímidamente— ¿De verdad está todo bien?
—...¿Luffy? ¿Luffy? ¿Por qué repentinamente me dices por mi nombre Torao? Es extraño —mencionó— Aunque puedes llamarme como anoche… Admito que sólo Ace me había dicho de esa manera pero supongo que puedes hacerlo también.
«¿Cómo mierda lo llamé anoche?» pensó frustrado mientras reprimía un grito «Bueno… Por lo menos no es algo malo porque su hermano también le decía así ¿No es así?»
—¿Anoche? — preguntó al aire— Hablando de anoche…
—¡Anoche bebiste demasiado! —rió nerviosamente— Nunca te había visto así.
—Luffy tú…
—¡Te dije que no me llames Luffy! —reclamó un poco molesto— ¡No me gusta!
«¿Cómo? ¿Llamarlo por su nombre es tan malo? ¿Por qué? ¿Por qué yo no puedo llamarlo por su nombre y el resto sí? ¿Cuánto me odias? ¿He sido rebajado tanto que ya ni siquiera me aprecia como aliado? ¿Tanto asco le doy ahora?» lloró internamente mientras agarraba la tela de su camisa a la altura de su corazón sintiendo cómo este se empezaba a trozar en miles de cachitos pequeños.
—Está bien… —respondió triste— Lo siento Mugiwara-ya… No volveré a decirte por tu nombre.
—¿Eh? —exclamó el monito desde el otro lado de la puerta quien de alguna manera no le gustó cómo sonó eso— ¿Torao? —lo llamó pero ya no escuchó y en lugar de eso empezó a escuchar sus pasos alejarse lo cual le dió un ataque de pánico— ¡Torao! —gritó al momento que salió rápidamente de la habitación y se lanzó a los brazos del mayor en cuanto lo localizó.
-¿Qué? — Sorprendido pues no se esperaba que el menor saliera en un muy buen rato.
—¡Torao perdón! —mencionó enterrando su rostro en su pecho al momento que cerró sus ojos pues no quería verlo a la cara por ahora— ¡Puedes decirme como quieras! —lloró— Es solo que… Me gustó mucho cómo me dijiste anoche y por eso ya no me gusta que me llames por mi nombre.
-¿Qué? ¿Cómo? —alcanzó a balbucear mientras sentía sus mejillas enrojecer— Perdón por preguntar pero… ¿Cómo dices que te llamé?
-¿Mmm? —exclamó sorprendido mientras levantaba la cabeza sólo para volver a apenarse en tanto sus ojos se cruzaron por lo que volvió a desviar rápidamente la mirada— ¿No lo recuerdas? — Pregunté un tanto decepcionado.
—No… Lo siento es que… Estaba muy ebrio… Tú lo dijiste.
—¿No recuerdas nada de anoche? — preguntó curioso.
—Eh… No —mintió.
—¿De verdad? — preguntó al momento que ahora sí clavaba sus ojos chocolates en los grises— ¿Estás hablando muy enserio?
—Amm… ¿Sí? —respondió un tanto dudoso.
—¿En serio? ¡Genial! —festejó al momento que un leve sonrojo apareció en sus mejillas y mientras soltaba un largo suspiro de alivio— ¿Por qué no lo dijiste antes? —rió por lo bajo mientras empezaba a dar brinquitos por la habitación ya de manera despreocupada— Como sea… Ayer me decía Lu —se encogió de hombros— Puedes decirme así… Tienes permiso especial —concluyó al momento que volvía a regalarle otra de sus estúpidas y deslumbrantes sonrisas cegadoras.
—¿Ah? —exclamó confundido sin saber en qué parte de todo lo que el chiquillo dijo debía de enfocar su atención.
«¿Por qué está feliz de que no recuerde lo de anoche? ¿Tan malo fue? ¿Quiere pretender que nada pasó? ¿Y qué es eso de "Lu"? ¿De verdad le dije Lu? Es cierto que me gusta cómo suena ese apodo pero siempre me pareció demasiado personal usar… Además, ¿A qué se refiere con que tengo permiso especial? ¿Eso me hace especial a mi también? Es decir… El dijo que sólo su hermano fallecido le decía de aquella manera ¡Eso definitivamente es un lujo! ¿No?"
—¿Lu? —alcanzó a preguntar en voz alta lo que sólo sacó que la sonrisa del chiquillo se ensanchara y sus ojos brillaran en demasía lo que sólo lo hizo apreciar lo hermoso que era.
«¡Maldición! ¡Acabo de descubrir un arma de doble filo!» se lamentó mientras volvía a agarrar su pecho tratando de evitar que su estúpido corazón explotara por esa maldita bomba que había estallado en segundos. Tras recuperar su compostura luego de aquella y casi mortal trampa del menor soltó un largo y cansado suspiro para luego volver a hablar, no sin antes carraspear para poder aclarar su garganta.
—Bueno ¿Te parece si vamos a desayunar? L… Mugiwara-ya —se corrigió, pues la verdad no quería sufrir de un infarto por las expresiones de Luffy, aunque claro el puchero que hizo cuando escuchó su típica forma de llamarle no pasó del todo desapercibida, pero esperaba que eso era mejor que la sonrisa deslumbrante y esos ojos de cachorro de hace nada.
—No lo dijiste —soltó en un murmullo con sus mejillas infladas.
—¡Oh, es cierto! —dijo ignorando lo tierno del monito delante suyo, mientras se dirigía al frigorífico a por la carne que había comprado antes— compre esto para ti, podemos calentarlo y comerlo, se que no es suficiente para ti, pero… Supongo que puede servir por el momento
Luego de calentar la comida en el pequeño horno que había en la habitación y entregarsela a Luffy el cual comenzó a comer con alegría mientras balanceaba su cuerpo de un lado a otro, pues esta vez había sido un regalo de parte del mayor, lo cual lo hacía infinitamente feliz, Law por su parte no podía dejar de verlo, pues a pesar de ver lo alegre que se encontraba, no podía dejar de pensar en esas imágenes que se repetían constantemente en su cabeza, preguntándose el porqué fue aquella actitud de antes.
Antes de que el monito terminara de comer se escuchó claramente como alguien tocaba la puerta desesperadamente, por lo que fastidiado, soltó un suspiro cansino para levantarse del sofá individual en el que estaba para ir a abrir la puerta, pues el ruido era realmente molesto y su dolor de cabeza no permitiría que ese imbécil detrás de la entrada le molestara aún más, pero en cuanto abrió la puerta no pudo más que enojarse mucho más de lo que ya estaba, pues solo vio como su maldita copia barata entro al cuarto de forma escabrosa.
—Luffy-yaaaaa —soltó lo más alto que su malestar le permitió, al momento que se le abalanzaba encima para abrazarlo— ¿Estás bien? Este maldito lobo no te hizo nada, ¿Verdad? ¿Tu castidad sigue intacta? — mientras preguntaba revisaba cada parte visible de Luffy
—¿Castidad? ¿De qué hablas? —respondió Luffy confundido, al tiempo que inclinaba su cabeza a un lado.
—De que si ese lobo feroz de ahí te hizo algo —dijo mirando con desconfianza a su otro yo— ayer dijo que te quería en su cama.
-¡Vaya! Si, Torao quería dormir conmigo —respondió con una sonrisa.
—Pero… ¿No pasó nada luego de eso? — preguntaba todavía con un poco de preocupación en su voz— ¿Ni un beso o algo más?
—B… Besos… No, no hubo nada parecido a eso… —Negó el menor desviando la mirada al tiempo que se sonrojaba levemente.
—¡Tuuuuuuu! —grito a pesar del terrible dolor de cabeza que tenía— ¡¿Qué diablos le hiciste?! ¡Monstruo! ¡Pervertido! ¡Degenerado!
Los insultos siguieron al tiempo que el marine se acercaba a su otro yo, aunque el tatuado ya se había cansado de los gritos de este por lo que simplemente creó un room en un movimiento rápido y lo sacó de la habitación, intercambiando al susodicho por una mariposa que volaba tranquila a unos pocos metros de la ventana, dejando que de esta forma su contraparte fuera en libre y con una sonrisa en sus labios se dirigiera de nueva cuenta a Luffy.
—Bien ahora que ya no hay ninguna molestia vamos a desayunar como es debido Mugiwara-ya —soltó mientras se masajeaba las sienes suave pues el dolor de cabeza lo estaba matando, todo esto aunado a que literalmente Luffy le acababa de confirmar que posiblemente no había soñé aquello.
Luego de aquella desastrosa mañana ninguno de los dos pudo versar por más de diez minutos sin terminar aunque sea un poco ruborizados debido a sus propios pensamientos, cabe decir que aquel día fue relativamente más largo de lo normal para Trafalgar quien no dejaba de mortificarse por haber (posiblemente) hecho esas cosas al menor, se sintió terrible por ello y debido a eso cuando la noche cayó finalmente, se auto prometió que jamás volvería a repetir tan estupido e insensato error.
Todo eso se vio reflejado cuando a la hora de ir a dormir, el capitán de los sombrero de paja nuevamente intentó dormir al lado de su aliado y este término simplemente enviandolo de nueva cuenta a su habitación con su habilidad, no sin antes confirmar que el Seguro estaría puesto para evitar problemas, a lo que el contrario sólo pudo responder de la misma forma de siempre, haciendo un berrinche al tiempo que golpeaba incansablemente la puerta, para luego de muchas negativas de parte del tatuado, Luffy optara por sentarse en el piso completamente enfurruñado, pues realmente quería repetir lo que había pasado la noche anterior.
Cuando la hora programada para su reunión con Torarine se acercó, el monito volvió a salir del cuarto asegurándose de no ser demasiado ruidoso, pues aún grababa la última conversación nocturna que tuvo con el hombre de blanco, el cual le había especificado que debía de esperar hasta que su aliado se durmiera ya que no podía enterarse de las dichas pláticas pues eso arruinaría todo su propósito al parecer. Como sea, tampoco es como que quisiera que Law se molestara por lo que simplemente se dedicó a acatar sus indicaciones y camino rumbo a su lugar de encuentro.
Tuvo que esperar unos pocos minutos hasta que el marine hizo acto de presencia trayendo nuevamente unas bebidas calientes consigo, la cual le ofreció al monito quien inmediatamente la tomó para calentar sus manos pues esa noche estaba haciendo un poco más de frío de lo normal por lo que torarine al notarlo le ofreció su abrigo el cual el menor mostró a pesar de no agradarle tener el símbolo de la marina en su espalda.
—¿Qué sucedió con el lobo feroz, Luffy-ya? — mientras preguntaba se sentaba a su lado después de poner un pañuelo en el piso para no ensuciar sus ropas— ¿Crees que puedes decirme qué fue lo que pasó anoche?
—No… no pasó nada realmente… —respondió al tiempo que miraba a otro lado para luego abrir su bebida.
—Esa cara tuya parece decir lo contrario —mencionó al momento que su tono de voz se ponía un poco serio— ¿Estás bien? ¿Pasó algo que no te gustara? ¡¿Te hizo algo?!
-¡No! —respondió rápidamente— ¡Torao no hizo nada malo! —defendió mientras fruncía un poco el ceño— No lo insultes… Él no haría nada que me disgustara.
—Está bien, está bien, lo siento —se disculpó al momento que soltaba un largo suspiro— Entonces…. ¿Qué hay de nuevo? ¿Pensaste en lo que te dije la vez pasada? —su sonrisa se amplió cuando el monito casi escupe su bebida al escuchar eso— ¿Debo tomar eso como un sí? —se rió.
—¡No me preguntes cosas mientras estoy tomando chocolate! —dijo fastidiado una vez que modificó tragar la bebida.
—Sí, sí, lo siento… Error mío —mencionó mientras una gotita de sudor resbalaba por su sien— Es solo que me da curiosidad saber tu respuesta, no sabes cuánto me aguanté durante estos tres días para evitar preguntarte.
—Ya… —respondió por lo bajo mientras tomaba un nuevo trago de su bebida para después agregar— Si, pensé en lo que dijiste.
—¿Y? — preguntó.
-¿Qué cosa? —respondió confuso.
—¿Llegaste a una respuesta? —insistir.
—¿Sobre qué? —arqueó las cejas.
—¡Luffy-ya! —gritó exasperado— Por favor no hagas eso ¡Me están comiendo las ansias! —chilló dramáticamente— ¿Descubriste si te gusta Torao o no?
—Ah eso… —se quedó pensativo por unos instantes sólo para después volver a tomar más de su bebida intentando evitar responder, todo esto ante la atenta mirada del hombre de blanco quien no había apartado su mirada de él— Hoy las estrellas se ven hermosas ¿No es así Torarine? — preguntó sonriente lo que sólo tenía un largo suspiro por parte del mayor.
—Luffy-ya… Entiendo que te apene hablar del tema, pero la respuesta no es muy complicada ¿Sabes? —mencionó con la voz más calmada que pudo— Solo es un sí o un no… Si es un sí puedo brindarte ayuda y consejos para que estés con Torao-kun pero si la respuesta es un no entonces me marcharé y…
-¡No! —respondió rápidamente mientras agarraba la manga del marine.
-¿No?
-¡No! —reafirmó.
—Ooook… Supongo que lo malinterpreté entonces… Siento haberte infortunado Luffy-ya —mencionó mientras empezaba a levantarse.
-¡No! —volvió a gritar al momento que jalaba al contrario nuevamente a su lado.
—Ok… Entiendo, no es necesario que te exaltes, yo solo me marcharé
-¡No! Quiero decir… ¡No pero sí!
-¿Si o no? Me estas mandando mensajes confusos Luffy-ya.
—¡Ahhhhhh! —gritó frustrado— ¡Te estoy pidiendo que no te vayas! —concluyó.
—Ah… —balbuceó— Entonces… Sobre Torao-kun.
—Si —respondió al momento que sus mejillas se coloreaban de un rojo intenso que lo obligó a cubrirse el rostro con sus manos.
-¿Si? —repitió impresionado mientras clavaba su mirada en el chiquillo— Quiero decir… ¿De verdad? ¿No estoy confundiendo las cosas otra vez?
-No…
—Luffy-ya, si vamos a empezar a comunicarnos debes dejar de responder solo con "sis" o "nos" y empezar a formular frases completas… Es adorable, pero me cuesta entenderte.
—¡Me gusta Torao! ¿De acuerdo? —respondió mientras miraba al marino con el ceño fruncido aún sin poder quitarse el rubor de su rostro el cual se extendía hasta sus orejas.
—Oh… —respondió al momento que se cubría la boca con su mano desviando su mirada pues no podía dejar de pensar que el chiquillo se veía adorable ahora mismo.
—¿Cómo te diste cuenta?
—Ya sabes… Por esto y aquello.
—¿Esto y aquello?
—Si… Esto y aquello —repitió mientras ponía un rostro pensativo al momento que volvía a sentir el hormigueo en su cuerpo —Fue gracias a tu consejo— dijo al momento que cubría la boca con su muñeca intentando no mirarlo pues le daba bastante vergüenza.
—¿Mi consejo? —repitió al momento que rememoraba tratando de recordar a qué de todas las cosas que le había dicho se refería— Ohhhhhh…. —Exclamó cuando sus neuronas se conectaron— ¿Lo besaste?
—Sí…—admitió aún sin atreverse a verlo— Ahhhhhh… Fue muy difícil evitarlo hoy —murmuró mientras escondía su rostro entre sus rodillas.
—¿Lo evitaste? — preguntó interesado— ¿Por qué?
—No podía mirarlo a la cara después de hacer… "Eso" —murmuró mientras empezaba a juguetear con sus dedos— Porque si lo hacía sólo iba a querer repetirlo y bueno…—se quedó callado— ¡Ah! ¡No puedo! ¡Es molesto!
—¿Molesto? ¿Qué cosa es molesta?
—Mi enfermedad.
—¡¿Estás enfermo?! —gritó aterrado.
—Si… —asintió con la cabeza— Y me ocurre cada vez más seguido.
—Luffy-ya si es una enfermedad grave debemos ir a que te atiendan… No puedes quedarte así —mencionó mientras colocaba su mano en la frente del chiquillo— Bien… No tienes fiebre, abre la boca —el monito acató la orden— tampoco tienes inflamada la garganta ni nada que indique que puedas tener queja ¿A ver tu pulso? —continuó al momento que tomó la muñeca del chiquillo localizando la vena deseada para empezar con el conteo— Parece ser normal… —frunció el ceño un tanto desconcertado— ¿Exactamente qué es lo que sientes?
—Bueno… Últimamente siento que mi corazón se acelera tanto que podría salirse de mi pecho en cualquier momento.
—¿Tienes arritmias? —preocupado.
—También empiezo a sentir que mi cuerpo arde y empiezo a sudar de la nada… —continuó a lo que el contrario asintió con la cabeza para que prosiguiera— También siento escalofríos y un retorcijón en el estómago y eh… También siento insectos recorriendo mi cuerpo , y mi sangre hierve —se quedó un momento en silencio— ¿Qué más? —se preguntó— Ah sí ¡Hambre! ¡Me da más hambre de lo normal!
—Luffy-ya —mencionó mientras se tapaba la boca con su mano intentando no reírse en el proceso— ¿De casualidad estos síntomas se presentan sólo cuando estás al lado de Torao-kun?
-¡Si! —respondió sorprendido de que el contrario descubriera tan rápido lo que le ocurría— ¿Sabes qué tengo? ¿Torao es malo para mi salud?
—Jajaja —rió divertido mientras se agarraba el estómago— Me temo que tienes la peor enfermedad de todas Luffy-ya.
—¡Oye! ¡No te rías! ¿Qué clase de médico eres? —bufó molesto— ¡Torao nunca se ríe de mis síntomas!
—Está bien… No morirás por esta enfermedad —intentó tranquilizar— Es mucho más común de lo que podrías pensar, mucho más frecuente que la queja en realidad. A todos nos da en algún momento de nuestra vida e incluso en más de una ocasión.
—¿Entonces es inofensiva? ¿Puedo contagiar a Torao con ella? ¡No quiero contagiarlo!
—Luffy-ya, Luffy-ya —se apresuró a llamarlo para intentar que se dejara de angustiar— No te preocupes… No pasará nada… Estás sano, tu enfermedad no es contagiosa ni peligrosa… Un poco molesta sí que es… Pero aún así le suelen encontrar cierto gusto —analizó.
—¿Qué tengo?
—Estás enamorado —mencionó mientras su sonrisa se ampliaba— Parece que el gustar se quedó varios pasos atrás— volvió a reír.
—¿Y eso qué es?
—Por el momento lo único que debes saber es que la razón por la que te pones nervioso al lado de Torao-kun es porque estás enamorado… Pero no se lo digas por el momento… Al pobrecito podría darle un infarto si lo bombardeas de la nada con esa noticia.
—¿Y qué se supone que haga entonces?
—Te dije que te ayudaría ¿Recuerdas? —volvió a sonreír— ¿Quieres besarlo ¿Verdad?
—Mmm… —se quedó un momento en silencio mientras sus ojos se volvían brillosos nuevamente— Sí…
—Puedo ayudarte a que Torao-kun te de tantos besos como quieras —mencionó con un rostro angelical— Con una condición…
—¿Condición? — preguntó un tanto desconfiado— ¿Qué condición?
—¡Quiero que me hables de ti! —mencionó al momento que ponía sus manos a la altura de su pecho con una expresión de enamorado total— ¡Quiero saber todo de Luffy-ya! ¿Quién es? ¿Qué le gusta? ¿Con quién se lleva mejor? ¿Quién le desagrada? ¿Cuáles son sus pasatiempos? ¿Qué tipo de comidas prefiere? —empezó a enlistar sus preguntas al momento que empezaba a ser rodeado por un montón de corazoncitos— Digamos que el Luffy-ya de mi mundo es algo difícil de tratar así que… Por lo menos quiero conocerte mejor a ti ya que tú no me evitas —murmuró— Sé que no es lo mismo pero bueno… Es un consuelo supongo.
—Torarine…
-¿Si?
—Eres extraño y das mucho repelús —mencionó con una sonrisa gigante.
—¡Qué crueldad! —lloró mientras tomaba de nuevo su pañuelo limpio para secar sus lágrimas.
—¡Pero está bien! ¡Hagámoslo! Shishishi.
Continuará…
byAlyss: Sinceramente hasta yo siento pena por no poder decirles que es "esto" y "aquello"... Pero, fue petición de Yuu seguir con el misterio así que... Lo siento mucho lectores T-T yo simplemente sigo el juego.
YuuWalker: Muajajaja amo este capítulo, sólo termina por poner más dudas a todo ?
byAlyss: Eres cruel ¿Sabes?
YuuWalker: ¿Y me lo dices tú?
byAlyss: Shhhh... No hagas spoilers.
