Cuando Law por fin tomó valor para regresar al hotel y ver si su aliado se encontraba allí se sorprendió por verlo sentado en la orilla de su cama con las luces totalmente apagadas. Este tenía sus codos recargados sobre sus piernas al momento que sostenía su barbilla manteniendo sus ojos totalmente clavados en el piso en una expresión pensativa que lo hacía lucir extraño, pues era bien sabido que el monito pocas veces se quedaba quieto.

Un poco dudoso, entró a la habitación sin encender la luz para ver si el menor volteaba, pero este ni siquiera se inmutó y siguió en la misma posición cosa que le preocupó de sobremanera pues no era para nada normal verlo así. Había comprado un montonal de comida para compartir pues no sabía si el chiquillo ya había cenado y aún si estaban peleados no iba a dejar que el monito se muriera de hambre, pero eso rápidamente pasó a segundo plano por lo que tras dejar las bolsas sobre la mesa comenzó a acercarse al chiquillo quien seguía mirando el suelo.

—¿Mugiwara-ya? —se atrevió por fin a llamar pues la culpa lo estaba comiendo por dentro— ¿Estás bien?

—Hola Torao... —respondió sin atreverse a mirarlo— ¿Te fue bien con Torarine?

—Si... —alcanzó a contestar algo dolido pues odiaba escuchar ese tono tristón en su voz— ¿Pasa algo? ¿Por qué estás a oscuras?

—No es nada... Sólo pensaba.

«Si... Definitivamente esto es anormal» Pensó el tatuado al momento que empezaba a torturarse mentalmente por lo que debería de hacer a continuación. Sabía que tenía que disculparse por todo lo que le dijo la noche anterior, pero a decir verdad no sabía bien cómo iniciar ni qué decir exactamente «Dios... El estúpido marine es mucho mejor con las palabras y odio admitirlo».

—Mugiwara-ya...Traje un poco de comida ¿Tienes hambre?, podemos compartirla si gustas.

«Si... La manera de llegarle a Luffy siempre es con la comida, si inicio por allí podré empezar a romper el hielo» pensó entusiasmado esperando que la carne volviera a salvarle el pellejo, pero definitivamente no se esperó la respuesta a continuación, la cual casi hace que se atragante con su propia saliva.

—No quiero...

—¿Eh? —exclamó sin poder evitar su impresión— ¿Cómo?

—No tengo hambre —mencionó, pero al momento su estómago lo delató por lo que simplemente desvió la mirada.

—No mientas Mugiwara-ya... Puedo escuchar tus tripas sonando.

—Dije que no tengo hambre —mintió.

—Mugiwara-ya... Yo.

Antes de que el mayor pudiera decir una sola palabra el chiquillo se apresuró a levantarse al momento que miraba hacia la ventana lo que hizo que el tatuado temiera que este volviera a escaparse. Por fortuna Luffy no salió, simplemente se quedó observando hacia la ciudad con una escalofriante tranquilidad, o por lo menos eso parecía, no podía decirlo a ciencia cierta porque no era capaz de observar su rostro desde esa posición.

—Lo lamento Torao —respondió triste— siento mucho haberte presionado a hacer algo que no querías... No debí hacerlo.

—Mugiwara-ya... Quería decirte que...

—No es necesario Torao, entendí por qué te molestaste —confesó— Todo es mi culpa... No tienes porqué decir nada.

—Lo que dije ayer yo... No quería que...

—Está bien, de verdad —volvió a interrumpir al momento que giraba la cabeza y le regalaba una sonrisa forzada para nada típica de él, mientras sus cejas temblaban— No te preocupes... Nunca más te volveré a pedir dormir a tu lado.

—¿Qué? —preguntó impactado mientras sentía su corazón oprimiéndose en su pecho pues eso sonaba terriblemente mal a pesar de que era justamente lo que le había pedido en un principio.

—Me aseguraré de no volver a ser un estorbo para ti. —respondió con voz calmada mientras volvía a mirar hacia la ciudad— Así que no tienes que regalarme de tu comida tampoco... Sé que la compraste con el dinero de tu trabajo así que no te preocupes por mí. Conseguiré mi propia carne —concluyó.

«¡Espera Luffy! ¡Eso no es lo que quise decir! ¡No me molesta compartir la comida! ¡De hecho me encanta! ¡Realmente no pienso que seas un estorbo! Fui un idiota al gritarte, sólo estaba molesto, asustado y frustrado por estar en este mundo tanto tiempo que me desquité contigo ¡No eres tonto, ni una molestia, de hecho, me gusta estar a tu lado! ¡Quiero dormir contigo todas las noches, pero me da miedo! ¡Quédate! ¡Por favor! ¡No te vayas! ¡No quiero estar solo!» gritó internamente, pero a pesar de que quería decir todas esas palabras no pudo emitir ni un solo sonido «Tengo miedo, tengo miedo, tengo miedo... Tengo miedo de que me rechaces... No quiero que sepas lo que siento por ti y termine siendo esa la razón por la que te alejes... No quiero encariñarme y terminar más decepcionado... Pero tampoco quiero perderte» pensó mientras llevaba la mano a su pecho conteniendo las nacientes lágrimas que querían escapar de sus ojos «Pero más que nada te quiero a ti... Te quiero a mi lado y eso es lo que más me aterra... Quédate, por favor, quédate conmigo» Pero Luffy ya se había ido y Law cayó al piso totalmente roto por no poder expresar nada de lo que estaba sintiendo.

El chiquillo no tardó en llegar a la ciudad y comprar algo de comida rápida de los restaurantes locales. Había estado trabajando ya una semana por lo que tenía sus ganancias consigo, aunque estas no le duraron lo suficiente pues su apetito era voraz y tampoco deseaba gastarlo todo en alimentarse, además de que no le pagaban mucho por lo que sólo pudo desanimarse aún más al notar que nunca antes se había dado cuenta de lo difícil que era ganar su propio dinero de forma convencional, y no robando como solían hacer los piratas.

Habría renunciado desde el segundo día, ya que le parecía jodidamente aburrido trabajar, pero si no lo había hecho era porque le gustaba pensar que Torao se sentiría orgulloso de él, así que al final termino haciendo lo que le pedían, pero sinceramente, ya se había fastidiado de toda su situación actual, no sólo de tener que quedarse mucho tiempo en un solo lugar, sino que incluso ahora culpaba a ese universo por haber hecho que se peleara con Law y todos los demás problemas adyacentes.

Él y su aliado estaban bien hasta que llegaron allí y ahora las cosas eran complicadas. Se había disculpado con Torao, sin embargo aún no se sentía tranquilo, pues pensaba que esa disculpa no era suficiente para recompensar el haber sido tan malditamente molesto por lo que sólo tuvo valor para quedarse en el cuarto el tiempo suficiente para decirle al mayor lo que había venido a decir y después se marchó pues le dió miedo recibir su respuesta. Le había prometido a Torao que no sería un estorbo así que prefería marcharse ya que de lo contrario volvería a pedirle dormir a su lado y no habría podido cumplir su palabra por lo que era mejor estar afuera y distraer su mente con otras cosas.

Ahora tenía que matar el tiempo no solo para esperar a que Law se durmiera y poder entrar silenciosamente al cuarto para evitar disgustarlo, sino que también debía de esperar a que diera la hora programada para ver a Torarine. Es así como regresó al bosque sólo para cazar alguna bestia salvaje y cocinarla a la antigua como hacía cuando era pequeño ya que aún tenía hambre y no quería tampoco ir a la sede y ser una molestia incluso para Torarine, ya tenía suficiente con estar mal con Torao, como para que el marine también comenzará a pensar eso de él.

—Esto es mucho más fácil que ganar estúpido dinero —murmuró por lo bajo una vez que empezó a cocinar a su presa.

Una vez que terminó se recostó sobre su espalda mirando las estrellas lo que rápidamente le empezó a dar sueño, por lo que antes de que se diera cuenta se quedó dormido. Se despertó unas tres horas después bastante asustado pues no tenía ni maldita idea de cuánto había estado allí y ahora se encontraba desorientado pues tampoco sabría decir qué hora era y eso sólo logró que entrara en pánico pues no sabía si el marine ya se encontraba en el punto de encuentro.

Es así como empezó a correr rápidamente hacia el muelle deseando que este no se hubiera ido todavía sin saber que en realidad iba con buen tiempo. Afortunadamente, no tardó demasiado en llegar por lo que se alivió un poco al ver que el hombre de blanco aún no estaba allí, lo que provocó que bajara la guardia por un momento, por lo no se percató de que la madera bajo sus pies se encontraba en mal estado y esta terminó cediendo de un segundo a otro dejando su pierna izquierda atorada entre dos trozos de la tabla, los cuales se enterraban dolorosamente en su piel, haciendo que la misma se deformara por la presión.

—Maldición —soltó al tiempo que comenzaba a jalar su pierna para intentar desatascar de aquella "trampa"

—¡Luffy-ya! —se escuchó el grito desesperado del marine que se acercó corriendo a la posición del menor con la intención de ver su estado— ¿Estás bien? vi cómo caíste —dijo al momento que empezaba a revisar la pierna de Luffy.

—No es la gran cosa —dijo Luffy restándole importancia al asunto— he pasado por cosas peores.

—Nunca subestimes una herida —contesto al momento que invocaba un room para poder sacar al menor de su "prisión", ya que si siguiera jalando como lo estaba haciendo el monito, solo terminaría lastimándolo aún más— Ahora no te muevas de ahí, iré rápido por mis instrumentos de curación.

—Esta bieeen

Luffy por primera vez en mucho tiempo hizo caso a las indicaciones del médico en cuestión ya que no es como que tuviera muchas energías o ganas de hacer algo realmente, por lo que solo se quedó ahí, sentado viendo el mar mecer sus aguas lentamente, dejando que sus pensamientos fluyeran mostrando así la melancolía y tristeza que traía en su rostro.

—Volví —anunció el marine al tiempo que se agachaba y comenzaba a revisar la herida del pirata.

Durante los primeros minutos donde el mayor se encontraba atendiendo la pierna lastimada de Luffy ninguno de los dos soltó palabra alguna, pues la expresión que el menor había mostrado hace nada demostraba lo mal que se encontraba debido a la pelea con su aliado, incluso parecía que de hecho esta había escalado un poco más desde la última vez que lo vio, ya que se le notaba mucho más dolido.

—¿Cómo van las cosas con Torao-kun? —preguntó sin dejar de quitar las astillas y los restos de madera enterrados en la piel del contrario.

Ante aquella pregunta Luffy solo pudo sorprenderse por la repentina mención de Law, pero rápidamente su estado de ánimo empeoró y acercó su pierna libre a su pecho, para esconder su rostro entre el hueco que formaba entre sus brazos, tenía ganas de llorar al recordar todo lo sucedido, le dolía mucho el haber sido una molestia para Torao durante todo ese tiempo, pero lo lastimaba aún más el no haberlo notado hasta hoy, ya que sólo podía preguntarse si la situación sería diferente si sólo se hubiera dado cuenta un poquito antes de sus errores.

—Parece ser que incluso empeoró —resaltó el contrario al notar su expresión dolida— ¿Algo que gustes decirme? ¿Por qué ahora estás tan afligido?

—Todo fue mi culpa Torarine —dijo sin cambiar de posición y con voz quebrada— si no hubiera sido tan molesto y egoísta Torao no estaría enojado conmigo.

—Que tonterías dices, tú eres adorable Luffy-ya —dijo al tiempo que quitaba la última astilla y comenzaba a poner el desinfectante para limpiar la herida con cuidado— Torao-kun es quien no sabe apreciar lo que tiene delante de sus narices.

—Pero...

—Nada de peros... Como te dije antes, ambos estaban molestos y se dijeron palabras hirientes. —lo interrumpió mientras aplicaba un analgésico para finalmente empezar a vendar la pierna del menor— No es tu culpa que Torao-kun este molesto, él solo se alteró por no poder hacer nada para que regresen a casa y terminó descargando su ira contra ti.

—No creo que sea así, —dijo en un susurro que a duras penas pudo ser escuchado— he sido demasiado egoísta con Torao, presionándolo a hacer cosas que no quiere.

—No debes de atormentarte tanto por eso —menciono tratando de animar al monito— todos somos un poco egoístas aunque no lo digamos. Seguramente Torao-kun también ha sido egoísta a veces.

—Torao es muy dulce —defendió rápidamente— él siempre me invita de su comida, me cuida cuando enfermo, me ayuda cuando lo necesito y me cubre la espalda en batalla. No creo que Torao sea egoísta.

—¿Tú nunca has hecho eso por él?

—¿Qué cosa?

—Ser amable con él, apoyarlo, y cubrir sus espaldas.

—¡Por supuesto que sí!

—Entonces tú también has ayudado a Torao-kun, no sólo has sido egoísta.

—Supongo que sí pero...

—Por lo tanto Torao-kun también lo sabe pero como estaba enojado sólo se enfocó en lo malo. Yo creo que está bien que sigas con esa forma de ser, pero ahora cuidando no seguir haciendo aquello que lo molesta.

—Tal vez tengas razón —afirmó aún con tristeza en su voz, al mismo tiempo que finalmente levantó su rostro para mirar al marine— ¿Pero si eso solo termina haciendo que Torao realmente me odie?

—No te preocupes por ello, —dijo con una sonrisa adornando su rostro— Realmente no creo que puedas hacer que alguien te odie.

—Mmm... no lo sé —Suspiró mientras dirigía su vista al mar una vez más.

—Bien, está listo. —mencionó el mayor una vez que terminó con su trabajo— Aun no entiendo cómo fuiste tan descuidado —regañó— deberías fijarte mejor por donde andas, pudo haber sido una fractura si no fueras de goma.

—Lo siento... —respondió por lo bajo tras realizar un pequeño puchero.

—¿Cómo te sientes? ¿Estás mejor?

—¡Sí! ¡Es asombroso! —mencionó al momento que se ponía en pie y comenzaba a brincar.

—¡Ahhhh! ¡Luffy-ya, no hagas eso! —gritó a lo alto— ¡No debes moverla por ahora!

—Está bien... No duele nada shishishi —mencionó divertido al momento que volvía a sentarse al lado del marine— Eres como un mago ¡El dolor simplemente desapareció! —mencionó impresionado— Ni siquiera sentí cuando sacaste las astillas ¡Eres genial!

—¿Eh? —exclamó sorprendido— No exageres Luffy-ya, no hice gran cosa.

—¡Claro que sí! —defendió mientras fruncía el ceño y acercaba su rostro al contrario al momento que lo tomaba por ambas mejillas para que lo mirara a los ojos— ¡Me curaste! ¡Eres increíble! —alabó mostrando su hermosa dentadura blanca— Siempre he creído que los doctores son geniales, yo nunca podría ser uno... Solo de ver la cantidad monstruosa de libros que Chopper lee a diario ya me desgasta.

—Te agradezco los cumplidos, pero... No creo que debas alabarme tanto por esto. Sólo fue un procedimiento pequeño —se encogió de hombros— Cualquier persona con un mínimo conocimiento en curar heridas menores podría haberlo hecho.

—Yo no hubiera sabido qué hacer —rió por lo bajo en tono nervioso— Hubo una ocasión en que una de mis nakamas enfermó y casi muere por ello —comentó triste al recordar cuando fueron a la isla de Chopper— Lo único que pude hacer fue buscar un médico desesperadamente porque en ese entonces no teníamos uno en nuestro barco.

—¿Viajaban sin un médico? ¿Cómo es posible? —contestó mientras su boca se abría con incredulidad— ¿Por qué?

—No lo sé... —respondió tímidamente mientras una leve sonrisa se plantaba en sus labios— Zoro, Nami, Usopp y Sanji siempre me regañaban porque yo siempre quise tener un músico en mi tripulación —rememoró— En especial Zoro... Él siempre decía que un músico no era tan importante y que mejor buscáramos un médico.

—Estoy de acuerdo con Zoro-ya —mencionó mientras una pequeña gota de sudor resbalaba por su sien pues no podía creer que alguien tuviera sus prioridades tan mal acomodadas — ¿Y? —preguntó— ¿Qué pasó?

—El día que Nami enfermó yo... —hizo una pausa mientras sentía como un nudo se formaba en su garganta— No supe qué hacer, solo pude gritar, llorar, enojarme y perder el control —su tono de voz sonaba tembloroso— Estaba aterrado... Incluso Vivi tuvo que calmarme y hacerme suplicar por ayuda a los habitantes del pueblo más cercano porque yo quería patearles el trasero por no ayudarme.

—¿Cómo? ¿Por qué no querían ayudar?

—Ya sabes... Desventajas de ser pirata —se burló al momento que clavaba su mirada en el cielo estrellado— Como sea... Vivi me hizo darme cuenta de que pelear no siempre era la solución y me arrodille suplicando por un médico... Al final el único doctor en la isla estaba muy lejos y tuve que llevarla en medio de una tormenta de nieve —dijo mientras miraba sus manos recordando lo moradas que estaban— Casi me congelo por escalar la montaña con mis manos desnudas.

—¡¿Qué hiciste qué?! —preguntó impresionado mientras se levantaba rápidamente— ¿Cómo hiciste eso? ¡¿Estás loco?! ¡Pudiste haber muerto!

—¿Y eso qué importa? —respondió con voz calmada.

—¡¿Cómo dices eso!? ¡Seguro que había más opciones! ¡Pusiste la vida de ambos en juego! —exclamó totalmente sacado de sí pues dudaba que cualquiera fuera capaz de llegar a hacer lo que el menor había hecho— ¡Fue muy imprudente! ¡¿Qué si hubieras muerto?!

—Mi vida no importa —respondió a lo que el hombre de blanco estuvo a punto de reclamar cuando repentinamente se tuvo que callar pues pudo notar como el monito tenía una mirada llena de determinación que demostraba que estaba hablando muy enserio, acto que le impactó aún más— Hubiera muerto feliz con tal de que lograra llevar a mi nakama con el médico... Yo... ¡Tenía que salvarla! ¡Yo soy el capitán! ¡Es mi deber cuidarlos! —alzó la voz reafirmando así mismo que lo que hizo lo volvería a hacer una y otra vez de ser necesario.

—¿Lograste llegar a la cima? —preguntó interesado al momento que intentaba recuperar la compostura y volvía a su lugar.

—¡Por supuesto, soy fuerte! —presumió sus músculos mientras reía dulcemente— Pero ese no es el punto...—hizo una pausa— La cosa es que... Ese día me di cuenta de lo importantes que son los médicos en este mundo... Pensar en perder a Nami fue una de las peores cosas por las que tuve que pasar y... Muchas veces recibí ayuda de diferentes personas... Torao, Chopper e Iva-chan... Todos ellos me salvaron la vida cuando necesité de un doctor —recordó mientras acariciaba dulcemente la cicatriz en su pecho— Y ahora tú también has aportado a eso Torarine —mencionó con un tono de voz suave mientras sus ojos brillaban de agradecimiento— Puede que la herida sea superficial para ti... Pero me ayudó a sentirme mejor y te agradezco por ello, es genial que hayas dedicado tu vida para aprender a curar a las personas, no hay duda de que eres un buen tipo —sonrió enormemente irradiando un aura de luz a su alrededor.

—Ya veo... —respondió al momento que llevaba una mano a su pecho sintiendo una repentina calidez, lo que inevitablemente provocó que se colocara su gorra de marine para cubrir sus ojos pues por alguna razón no deseaba que lo viera en ese instante— Aunque... Es una lástima que algunas personas usen el conocimiento médico para realizar malas prácticas —analizó al momento que su tono de voz endurecía y su voz temblaba por la rabia al momento que apretaba fuertemente la mandíbula.

—¿Malas prácticas? —preguntó sorprendido pues su inocencia no alcanzaba a entender de qué estaba hablando el contrario— ¿A qué te refieres?

—A lo largo del tiempo ha habido personajes que ejercen la medicina no por el deber de ayudar a los demás. La marina misma ha terminado apresando a diversas personas que se dedicaban a actividades poco éticas como el tráfico de órganos, experimentación con humanos, creación de narcóticos o armas biológicas —mencionó mientras apretaba fuertemente los puños por la irritación que sentía— En nombre de la marina, es mi deber apresar a esas personas, ¿No lo crees Luffy-ya?

—Mmm... —contestó pensativo al momento que empezaba a juguetear con sus pies moviéndolos por encima del agua.

—¿Luffy-ya? —volvió a llamar, pero este parecía estar disperso en sus pensamientos— ¿Pasa algo?

—Oh... No es nada —contestó por fin, mirando hacia el horizonte— Entiendo lo que dices, he conocido varios sujetos malvados que estarían mejor encerrados, pero... Estaba pensando en algo.

—¿Pensando? ¿En qué?

—Dijiste que no todos los médicos hacen esto para ayudar a las personas ¿Verdad? —el hombre de blanco asintió con la cabeza sin comprender— ¿Por qué pasarías tantos años de tu vida estudiando todas esas cosas complicadas de doctor si no te gusta ayudar a los demás? ¡Yo no podría hacer algo que no me interese! ¿Qué razón tendrían para hacer algo tan aburrido si no es porque eres amable?

—¿Cómo? —preguntó algo extrañado por sus preguntas al momento que empezaba a reírse fuertemente— Eres tan adorable Luffy-ya —mencionó una vez que su risa se calmó— Es algo lindo ver que aún existe gente que cree en la bondad de las personas.

—¡Ey! ¿De qué te ríes? ¡Es enserio! —gritó mientras inflaba sus mofletes con aire en un gesto de puchero.

—Sé que lo dices en serio —se encogió de hombros— Por eso mismo lo digo... —soltó un largo suspiro— Hay personas que sólo se vuelven en médicos por el dinero.

—¿El dinero?

—Se gana muy bien de médico así que... Algunos sólo lo hacen por eso y por la fama que esto les da. Muchas personas se creen superiores o tienen complejo de salvador y les gusta que los alaben por tener una vocación tan "noble" —mencionó al momento que la irritación volvía a su voz— No todos son buenos Luffy-ya... Hay doctores que son verdaderas basuras como seres humanos, yo he conocido a varios de ellos.

—¿Ser médico por dinero y fama es tan malo? —preguntó extrañado— No lo entiendo —confesó— Es decir... Al final esas personas, también salvan vidas ¿No?

—Solo digo que hay personas con poca ética que hacen malas prácticas por lo que no deberían ser médicos.

—No estoy de acuerdo —se encogió de hombros.

—¿Cómo? —exclamó nuevamente sorprendido— ¿Por qué lo dices?

—No sé... Es sólo que... Pienso que incluso los doctores que han hecho cosas poco... Poco... Eh... —puso una expresión de confusión— ¿Qué palabra usaste?

—Éticas —contestó.

—¡Eso! —volvió a reír— Aún si han hecho cosas de esas... Al final esos médicos también habrán salvado vidas en alguna ocasión ¿No es así?

—Supongo que sí.

—Entonces no importa la razón por la que se volvieron médicos ¿No? Aunque los motive el dinero o la fama, esas personas siguen salvando vidas, no importa si sus intenciones son "nobles" o no —mencionó despreocupado.

—¿Qué me dices de los que cometen malas prácticas como las que te mencioné? —preguntó frunciendo el ceño— No deberían estar libres si siguen lastimando gente.

—No digo lo contrario —respondió rápidamente— Si hicieron cosas malas, tienen que pagar por ello, pero... Pero si también hicieron cosas buenas, creo que igual se les debería de alabar por ello ¿No es así? —preguntó al momento que miraba al contrario quien ahora tenía una expresión completamente desencajada por la impresión pues no lograba alcanzar a entender cómo podía llegar a existir alguien tan noble como el chiquillo quien aún en las peores situaciones lograba ver el lado positivo— Al final... Las personas que fueron salvadas por "malas personas" aun así les estarían agradecidas por su ayuda ¿No crees Torarine?

—Yo... No sé qué decir —confesó mientras se rascaba la cabeza— La verdad es que nunca lo había pensado así.

—Es por eso mismo que no deberías ser tan modesto Torarine.

—¿Eh? —exclamó confundido.

—Hace rato dijiste que la curación que me hiciste no fue "gran cosa". —entrecomilló lo último— Pero yo no lo veo así —mencionó mientras empezaba a acariciar por encima de su venda— Me lastimé y tú me ayudaste. No importa si fue "fácil" o "difícil", la cosa es que tú me curaste y gracias a ti ahora no siento dolor —dijo al momento que agarraba las manos del marine entre las suyas para después agregar— Por eso creo que lo que hiciste es increíble —confesó al momento que su rostro volvía a brillar como el ángel que era— Eres un estupendo doctor y siempre te voy a agradecer por haberme curado.

—Eh...Ah...Yo... —balbuceo mientras su rostro se ponía rojo cual remolacha lo que inevitablemente lo hizo levantarse nervioso— Te... ¡Tengo que irme! —gritó al momento que ocultaba sus ojos bajo su gorra y echaba a correr en tanto sentía su corazón enloquecer y su cuerpo entero hormiguear mientras el calor en su cuerpo aumentaba provocando que sus manos se volvieran sudorosas.

—¿Ah? ¡¿Por qué?! —gritó confundido mientras se ponía en pie— ¡Torarine! ¡¿Por qué te vas tan de repente?! —preguntó, pero no obtuvo respuesta pues el hombre de blanco parecía demasiado apresurado por huir al punto de que casi choca con un poste— ¿Qué mosca le picó? —mencionó mientras arqueaba una ceja sin entender lo que acababa de ocurrir.

Continuará...


WalkerYuu: Awww es tan lindo cuando Law "cae" en crisis, hablando literalmente de los dos que salen en el capitulo xD

byAlyss: Uno está en el infierno y otro en el paraíso, Como sea... Amo este capítulo, Luffy es tan tierno con su forma de pensar y admirando la labor de los médicos. Qué chulo que es