Luego de que el marine huyera tan repentinamente Luffy se quedó unos momentos más en el muelle, pues la reunión con Torarine no solo había terminado abruptamente, sino que incluso terminó siendo mucho más corta de lo normal, pero al no tener nada mejor que hacer, decidió que lo mejor sería simplemente regresar a dormir para así no tener que seguir pensando en cosas tristes, pero al llegar nuevamente a la habitación del hotel y tener que acostarse sólo en su cama sabiendo que seguía en malos términos con su aliado terminó por deprimirse mucho más y se quedó removiéndose entre las sábanas sin poder dormir durante unas dos horas más antes de finalmente caer rendido ante el sueño.
Por otra parte, la noche tampoco fue muy renovadora para Trafalgar quien término despertando antes de que siquiera sonara su alarma, se arregló y se fue a trabajar, sin demasiadas ganas, pues prefería quedarse a hablar con Luffy y finalmente arreglar las cosas, pero necesitaba el estúpido dinero por lo que no podía simplemente faltar y arriesgar a que lo despidieran de un lugar con tan buena paga y un horario accesible. Pero, antes de marcharse no pudo evitar mirar hacia la cama en donde su aliado seguía durmiendo profundamente con el vientre al descubierto y la cobija ahora en el piso, como hacía regularmente al no poder mantenerse quieto, así que, tras soltar un largo suspiro, se aseguró de arroparlo de forma adecuada para después depositar un breve beso en la frente de este, y tras soltar un pequeña sonrisa musitó.
—Descansa Mugiwara-ya —tarareó antes de marcharse por fin.
Una hora después Luffy, se también se despertó con el sonido de la alarma del den den mushi, este tenía la intención de simplemente volver a dormir y seguir soñando con esos días donde era feliz compartiendo tiempo con Torao y pasando el rato con sus nakamas, pero sabía que no podía dejar de lado su trabajo, pues no quería molestar más a Law, por lo que de mala gana se desperezó y se fue a trabajar sin importarle mucho el siquiera tomar una ducha o arreglarse antes de salir y, al igual que siempre, irse por la ventana del balcón.
Al final, ese día le pareció mucho más eterno a Luffy de lo normal, la razón exacta no la sabía, pero se encontraba bastante nostálgico con todo, algo que relacionó al hecho de estar aún distanciado de su aliado, por lo en la mayor parte de su jornada laboral se la pasó suspirando una y otra vez, algo que uno de sus compañeros de trabajo notó y le terminó preguntando si eran problemas amorosos, el monito claramente negó aquello, pues los problemas con Torao no tenían nada que ver con el amor, bueno, al menos por parte del tatuado.
Por ello, cuando finalmente le dijeron que ya podía marcharse, literalmente huyó del lugar, al inicio quiso regresar al hotel, pero el recuerdo de Torao gritándole lo hizo detenerse en seco, en ese momento sintió una fuerte opresión en el pecho y tras esto posó su mano derecha sobre este, al tiempo que dirigía su mirada al cielo, en donde pudo ver lo cerca que se encontraba del hotel.
—No quiero volver. —soltó triste— Si lo hago volveré a querer dormir con él —tras decir aquello dió media vuelta para así comenzar a vagar por la ciudad como una forma de distraerse y hubiera seguido así de no ser porque su estómago comenzó a reclamarle de manera ruidosa e insistente el alimento del día.
Ante su evidente hambre y al no querer pasar lo mismo del día anterior, se dirigió directamente al bosque con la clara intención de conseguir su comida de la manera "tradicional", pero extrañamente no pudo encontrar un solo animal en los alrededores, casi como si supieran del peligro que corrían al acercarse al monito, pero fue ahí cuando un exquisito olor a carne llegó a sus fosas nasales, por lo que casi por instinto siguió dicho aroma, pero lo que encontró ahí no le agradó mucho, ya que "Torao" estaba cocinando en una enorme fogata, claramente tuvo la intención de irse de ahí sin hacer el menor ruido, pero antes de que siquiera pudiera moverse, la voz grave del hombre lo llamó.
—Buenas tardes, Ángel. —dijo el contrario con una enorme y bella sonrisa en su rostro, sin despegar la vista del fuego— ¿Viniste a visitarme? —preguntó finalmente volteando a ver a Luffy.
—Ah, eres tú —soltó desganado al darse cuenta de que era Toramingo, por lo que simplemente decidió que debía irse del lugar, realmente no quería tener que relacionarse mucho con él desde lo del beso de la vez pasada, pero tras dar un par de pasos en dirección contraria para volver a su búsqueda, su estómago gruñó fuertemente.
—Kufufu —rió tras escuchar el estruendoso sonido— por lo que veo tienes bastante hambre, si gustas puedo compartir contigo, amor.
—N... no quiero —dijo, al tiempo que sus ojos se transformaban en carne y salivaba por solo oler aquello— Ace dijo que no debo estar con tipos como tú.
—¿Tipos cómo yo? —mencionó confundido mientras ladeaba la cabeza— ¿A qué te refieres con eso?
—No te hagas el tonto —respondió al momento que se ponía en pose defensiva— Yo sé exactamente qué es lo que eres ¡No me vas a engañar!
—No tengo ni puta idea de qué estás hablando precioso ¿Podrías decirme qué es lo que soy?
—¡Tú eres un depravado sexual! —mencionó mientras lo señalaba con el dedo índice en un gesto acusador al momento que inflaba su pecho de aire y fruncía el ceño para verse más imponente— Justo la clase de personas que Ace me dijo que debía evitar.
—¿Depravado sexual? ¿Yo? —repitió mientras una vena gorda aparecía en su frente mientras soltaba una sonrisa forzada y macabra tratando de resistir sus impulsos asesinos pues no le gustaba que lo llamaran de esa manera— Debes estar confundido ángel, yo no soy eso.
—Ace también dijo que un depravado sexual negaría ser un depravado sexual —resopló mientras cruzaba sus brazos a la altura de su pecho y volteaba a ver a otra parte en un gesto arrogante— Como sea... Ya que te descubrí no tengo porque estar contigo —dijo alegremente tratando de volver a escabullirse en el bosque cuando su estómago volvió a traicionarlo una vez más.
—Oh, ángel aquí tengo un enorme rey marino que acabo de capturar —interrumpió poniéndose de pie para ir al lado del menor— es demasiado para mí solo y sinceramente estaría encantado de alimentarte.
Luego de soltar aquellas palabras, acerco su rostro aún más intentando volver a probar esos suaves y deliciosos labios que tanto le habían gustado la vez pasada, pero Luffy al notar sus intenciones lo empujo y se alejó un poco, marcando su distancia y dándole a entender que aquello no volvería a pasar o al menos no tan fácil como lo esperaba el de negro, algo que solo hizo que su sonrisa se ensanchara y soltara un suspiro anhelante.
—Me encanta tu actitud bebé —dijo volviendo a su lugar y posición anterior, para luego voltear a verle aun con una gran sonrisa— pero hablo en serio cuando digo que es mucho para mí solo, así que... ¿Quieres acompañarme a comer?
—... —Tras esa pregunta Luffy no sabía qué responder, pues la carne delante suyo no solo se veía deliciosa, sino que incluso olía demasiado bien, justo como cuando Sanji la preparaba, pero por otro lado realmente no quería estar junto a Toramingo y menos luego de aquello— Yo...
—Anda, no está envenenada —afirmó palmeando el lugar a su lado, invitándolo a sentarse junto a él.
—E... ¡Está bien! ¡Pero no pienses que esto nos hace amigos! —gritó sentándose lo más alejado que pudo del contrario.
—Kufufu, claro que no, amor —sonrió ante las palabras del monito, pues en realidad no le importaba ser su amigo, pero claro el que simple hecho de que haya decidido hacerle compañía por cuenta propia le dio una satisfacción que no había sentido antes— aunque realmente quiero ser más que un amigo —susurró para sí mismo.
—¿Dijiste algo?
—Nada, primor, no dije nada.
Mientras ambos comían se mantuvieron en silencio la mayor parte del tiempo, o bueno Luffy se mantenía en "silencio", pues realmente prefería comer a estar hablando con él y aunque de vez en vez le respondía, la mayoría eran monosílabos debido a que tenía la boca llena y tenía demasiado tiempo que no comía rey marino tan perfectamente preparado, lo que le recordaba a lo bien que cocinaba Sanji, causándole una enorme nostalgia, de estar disfrutando la deliciosa comida que el rubio les preparaba, todos sentados a la mesa del Sunny, a la intemperie en un campamento improvisado o incluso en una fiesta luego de derrotar a algún enemigo.
Las lágrimas querían escapar de sus ojos debido al recuerdo de sus nakamas, pero no quería llorar, no confiaba demasiado en Toramingo como para mostrarle ese lado vulnerable de sí mismo, por lo que solo sorbió sus mocos y parpadeó constantemente para que las lágrimas se mantuvieran en su lugar, pero claro que no espero que de un segundo a otro y debido a su descuido por no estar atento al contrario, este estuviera a unos pocos centímetros de él, viéndolo fijamente con un rostro completamente serio.
—¿Pasa algo, ángel? —preguntó con curiosidad y un rostro algo intranquilo.
Luffy no tardó en alejarse debido a la impresión que le provocó aquello, pues al final de cuentas terminó bajando la guardia con el (en palabras de Ace) "pervertido".
—Q... ¿Qué quieres? —preguntó curioso pues no escuchó las palabras que este dijo antes— Si vuelves a acercarte tanto te pateare el trasero ¿Entendiste?
—Cuanta agresividad —dijo en un tono de burla al notar como lo había alterado por un simple acercamiento— yo solo quería saber que te estaba molestando, de un momento a otro dejaste de comer y tu rostro se veía decaído ¿Hay problemas en el paraíso?
—Eso no es de tu incumbencia —respondió a la defensiva.
—Vamos, realmente quiero saber que atormenta esa linda cabecita tuya —insistió con una sonrisa— me interesa saber en quien más piensas.
—Yo... —dudo, pues parecía que incluso de quien menos esperaba podía recibir ayuda, pero al contrario, de la persona que más quería solo recibía insultos y regaños, por lo que aún algo indeciso volvió a hablar— Pensaba en mis nakamas.
—¿Tus nakamas? —aquella respuesta lo confundió un poco, ya que creía que ese sería un recuerdo alegre, como él con su padre, pues el solo hecho de pensar en Doffy le sacaba una sonrisa en el rostro.
—Si, los extraño bastante —se sinceró recargando su rostro en sus rodillas, las cuales estaba abrazando.
—Ya veo, no es que pueda decir que entiendo exactamente cómo te sientes, pero puedes desahogarte todo lo que quieras conmigo. —dijo acercando nuevamente su rostro al de Luffy con una sonrisa adornando sus labios— De hecho, me encantaría pasar más tiempo contigo, ángel
—No estoy seguro de eso —dijo alejándose un poco de él nuevamente— me das repelús.
—Me encanta tu sinceridad —rio tras decir aquello— Y bien ¿Algo que quieras compartir?
Luego de aquello, Luffy miró nuevamente al segundo al mando de la familia Donquixote y luego de soltar un suspiro comenzó a hablar sobre todos sus nakamas, abriéndose emocionalmente ante la atenta mirada del contrario que lo observaba con una sonrisa mientras escuchaba atentamente cada palabra que salía de los labios del menor, tanto así que las horas pasaron y pasaron, hasta el punto de que el cielo comenzó a oscurecerse y la luna adorno este con su presencia. Cuando la luna llegó a lo más alto del cielo, Luffy se percató de esto y sólo pudo alterarse al recordar que tenía su reunión con el marine, por lo que se levantó rápidamente de su lugar asustando un poco a Toramingo por su repentino actuar.
—¡Es tarde! —gritó completamente alterado.
—¿Tarde? —preguntó al tiempo que veía el cielo— Si, claro que lo es... pero... ¿No prefieres quedarte aquí conmigo?, podríamos dormir juntos —dijo con una sonrisa pícara acercándose al menor.
—Pero tengo que ir con Torarine, no puedo solo dejarlo plantado y menos con todo lo que me ha ayudado.
Y antes de que el Law en cuestión pudiera decir algo más, el monito salió corriendo en dirección hacia el muelle, lo que solo hizo que este soltara un largo suspiro a modo de derrota para dirigir su vista a los restos del rey marino, del cual sólo quedaban sus huesos y las cenizas de la fogata, por lo que sonrió nuevamente ante el recuerdo de Luffy.
—Vaya que si come bastante —se dijo a sí mismo, sacudiendo sus ropas— bien, la noche aún es joven y faltan muchas cosas que hacer —y tras eso comenzó a caminar hacia el que era su refugio durante su estancia en ese mundo.
Cuando Luffy llegó al muelle, el marine aún no estaba en el lugar por lo que el menor se dedicó a simplemente esperar dentro de un pequeño bote pesquero que se encontraba amarrado en la orilla. Eso le recordó a los primeros meses de su viaje, cuando salió de villa Foosha y terminó atrapado en medio de un remolino que lo obligó a esconderse dentro de un barril y fue así como comenzó su aventura, conociendo a sus nakamas uno a uno y compartiendo todo tipo de experiencias que sirvieron para fortalecer su amistad. Fue así como empezó a rememorar toda su travesía, lo que inevitablemente hizo que nuevamente las lágrimas salieran y comenzaran a resbalar por sus mejillas al momento que pensaba en qué estaría haciendo su familia en ese momento.
Estar acostado en dicho lugar sintiendo el pequeño barco mecerse era bastante nostálgico. Quería estar de vuelta en el Sunny Go con todos ellos. Deseaba escuchar el violín de Brook animándolo en esa bella noche estrellada, al momento que Usopp y Chopper bailaban con palillos puestos en la nariz a lo que Nami sólo soltaría un largo suspiro, mientras menciona lo "tontos" que se ven, solo para después sonreír dulcemente acompañada de la suave risa de Robin, quien estaría tomando una buena taza de té caliente traída por Sanji. Después Franky se uniría a la fiesta y empezaría a hacer su "danza del pervertido" subiendo las manos sobre su cabeza mientras gritaba su característica frase y Zoro permanecería roncando, ignorando todo el escándalo.
—Chicos... —murmuró con la voz quebrada al momento que empezaba a secarse las lágrimas con el dorso de su mano— ¿Dónde están?
—¿Luffy-ya? ¿Estás ahí? —preguntó el hombre de blanco a quien le costó un poco descubrir en dónde se encontraba el menor, pues se ocultaba bastante bien en dicha posición— ¿Estás llorando de nuevo? —preguntó con un tono de voz triste al asomarse al interior del bote y verlo en ese estado tan lamentable.
—Torarine... —mencionó por lo bajo mientras se sentaba rápidamente al momento que le daba la espalda para que no lo siguiera viendo— No estoy llorando... Es agua de mar —excusó patéticamente a lo que el contrario sólo soltó un largo suspiro.
—Todo sigue igual —afirmó al momento que se metía también al bote para después sentarse al lado del niño.
—¿Puedo decirte una cosa?
—Lo que quieras.
—Extraño mucho a mis nakamas —musitó deprimido— Hoy más que nunca.
—Estoy seguro de que ellos también te extrañan a ti —mencionó de forma calmada mientras clavaba su vista en el cielo— Apuesto a que deben estar como locos buscando la manera de devolverte a su lado.
—Lo sé... Y por eso mismo los extraño más. —soltó una sonrisa melancólica— Mis nakamas siempre están allí para mí, incluso cuando se molestan conmigo o me regañan nunca me dejan solo... Especialmente después de que nos separamos hace dos años.
—Supongo que ya no quieren perderte de vista —sonrió ampliamente— Entiendo por qué son así contigo.
—Si ellos estuvieran aquí yo no me sentiría tan solo —confesó— Ellos intentarían animarme... Sé lo mucho que se esfuerzan para hacerme feliz. Aun estando peleado con Torao, sé que ellos me harían compañía y no me sentiría tan mal como lo hago, porque tendría a mi familia a mi lado.
—Entiendo a lo que te refieres —respondió al momento que soltaba una sonrisa amigable recordando los cabellos rubios de su salvador— La persona que salvó mi vida me enseñó la importancia de la familia aún si él y yo no estamos unidos por lazos sanguíneos. Puede que no seamos parientes, pero él me cuidó como si fuera su hijo y si algo sé, es que la familia siempre se apoya.
—Quiero verlos —exclamó mientras abrazaba sus piernas contra su pecho.
—No soy tu familia, pero... —hizo una pausa mientras pensaba en las palabras adecuadas para después agregar— Si te sirve de consuelo, me tienes a mí. Puedes venir a hablar conmigo cada que quieras.
—¿De verdad? —preguntó un poco ilusionado al saber que no estaba tan solo como creía.
—¡Claro! Me gusta escucharte y que acudas a mí por ayuda —respondió al momento que desviaba la mirada un tanto avergonzado al darse cuenta de que estaba hablando demasiado.
—Muchas gracias Torarine —respondió un poco más tranquilo— A mí también me gusta pasar tiempo contigo shishishi.
«Qué lindo que es» Pensó al momento que sentía sus estúpidas mejillas enrojecer lo que lo hizo agitar rápidamente la cabeza de un lado a otro negándose a seguir dejando volar a su imaginación pues no le estaba gustando mucho el rumbo en el que estaban yendo todas esas reuniones nocturnas las cuales no quería cancelar pese a cómo se sentía pues no mentía cuando mencionó lo mucho que le gustaba escucharlo.
Esa noche, la reunión se alargó un poco más de lo normal, pues de cierta forma Luffy se sentía más tranquilo estando al lado de Torarine, ya que eso evitaba que se atormentara entre todo su cúmulo de pensamientos desastrosos que involucraban a su aliado. Puede que no se estuvieran arreglando las cosas con el tatuado, pero por lo menos, ahora no se sentía abandonado. Torarine era un buen tipo y Luffy le estaba muy agradecido por toda su ayuda desde que llegó a ese lugar. Incluso esas reuniones nocturnas le parecían tan amenas, pues aún si dormía poco por ello no le importaba realmente pues al final de cuentas le ayudaban. Lo único que entristeció al chiquillo fue cuando el mayor dio por terminada la reunión, ya que era tarde y también necesitaba dormir, lo que sólo hizo que este se decepcionara.
Aun así, decidió despedirse sin decirle que dormiría afuera esa noche, ya que por alguna razón sentía que no le gustaría que lo hiciera. Una vez que se quedó solo volvió a adentrarse en la espesura del bosque en donde no tardó en encontrar un lugar medianamente bueno donde se recostó para dormir plácidamente en la intemperie como hizo en varias ocasiones cuando era niño.
Pero, antes de eso y para ser exactos una hora antes de que Luffy cayera rendido, Trafalgar se encontraba en la habitación que le correspondía al monito, esperando el momento en el que este regresara para hablar. La noche anterior había regresado en la madrugada así que ya se esperaba que volviera a hacer lo mismo en esta ocasión.
Ahora sí estaba dispuesto a disculparse como era debido pues ya no podía soportar más la situación actual. La culpa lo consumía por dentro y seguía aumentando minuto a minuto. Sabía que todas aquellas cosas que le gritó fueron dichas por la frustración de todo el estrés acumulado que terminó por descargar de la peor forma posible. También lamentaba ser tan malo al expresarse ya que estaba seguro de que si tan solo hubiera dicho una sola de las cosas que pensó aquella noche cuando el monito le dijo que no volvería a ser un estorbo, todo esto no estaría tan en la mierda. Si tan solo hubiera hablado cuando pudo, probablemente todo hubiera terminado finalmente y hubieran regresado a la normalidad.
Pero claro el liberar lo que sentía era bastante difícil para él y esta vez estaba decidido a intentar sacar todo eso que llevaba molestándole desde el día anterior. Aun así, la espera parecía hacerse cada vez más eterna y cuando el reloj marcó las doce de la noche fue que comenzó a preguntarse sobre si su aliado realmente pensaba volver o no al hotel, de todas formas, terminó esperando cerca de media hora después de la medianoche, que fue cuando ya harto de la situación aventó una de las almohadas de la cama sorprendiéndose por encontrar una nota escondida lo que de primera cuenta le causó un poco de celos pues pensó que el marine idiota se la había dado.
"Torao, no regresaré al hotel esta noche, dormiré afuera"
«¡¿Qué mierda?!» pensó al momento que se levantó de un jalón de su lugar «¿Por qué dejó esta nota oculta donde no pudiera encontrarla? ¿Cómo que dormir afuera? ¿De verdad soy tan hijo de puta como para que no quiera regresar conmigo? ¡Y una mierda! ¡No voy a dejar que duerma en la intemperie!" Se regañó al momento que salía de la habitación esta vez imitando al chiquillo al saltar por la ventana.
Los primeros lugares a los que decidió ir fueron, claramente, los puestos de comida abiertos las 24 horas pues sospechaba que se había ido con hambre. Al no encontrarlo en la ciudad, sólo tenía dos lugares en mente, el primero fue la orilla más cercana al mar donde el monito podría pescar algo o la más simple y lógica que vendría siendo el bosque en donde podría cazar alguna pobre criatura que se atravesara en su paso la cual terminaría en su estómago como normalmente pasaba. Es así como sin pensárselo dos veces comenzó a caminar en dirección a este último.
Aún se encontraba la destrucción que Luffy había ocasionado cuando irrumpió en el lugar siendo estos unos cuantos árboles talados, algunos otros con marcas de puñetazos en la corteza y los restos de la pequeña montaña la cual ahora era solo un montón de destrozos en el suelo. Ver aquel paisaje logró sacarle una sonrisa, pues al final de cuentas aquello había sido causado por el monito para complacerlo. Su sonrisa, sin embargo, desapareció tan pronto como se presentó pues sabía que Luffy había hecho tantas cosas para hacerlo feliz desde que llegaron a ese maldito lugar y él parecía solo hacer lo contrario y empeorar la situación con estúpidas peleas.
Trafalgar siguió buscando alguna pista sobre paradero actual del monito, pero el bosque era demasiado grande, por lo que luego de soltar un largo y cansino suspiro, decidió hacer uso de su habilidad al momento que pensaba en lo estúpido que había sido al no haber hecho esto desde el comienzo, en lugar de perder el tiempo en tontas divagaciones en su maldita cabeza. Gracias a su poder, no tardó mucho en finalmente dar con Luffy. El chiquillo se encontraba recostado boca arriba en el suelo, con sus brazos y piernas extendidas al momento que roncaba fuertemente con el vientre al descubierto y un pequeño hilo de saliva escapando de sus labios lo cual lo hacía lucir estúpidamente adorable ante sus ojos.
Enternecido se acuclilló para estar a la altura del menor y antes de levantarlo se quedó quieto observando sus facciones que tanto lo habían hipnotizado desde sus inicios. El chico era tan hermoso, era justamente su tipo, debía de admitir que cuando vio su cartel de se busca y quedó flechado no fue la persona más discreta del mundo, pues sus nakamas inmediatamente notaron su gusto por Mugiwara-ya lo que inevitablemente los hizo gritar de sorpresa y celebrar el día en que su capitán por fin se había enamorado, cosa que fue totalmente vergonzosa e hizo que él los castigará a todos por su maldita insolencia haciéndolos hacer trabajos forzados de limpieza durante todo un mes.
No supo cómo, pero Luffy era todo lo que siempre había buscado y no sólo físicamente. Sinceramente, en el pasado jamás mostró interés en los hombres ni en nadie en particular. Su infancia fue muy caótica y ciertamente cuando estuvo con los Donquixote, y con Cora-san no es como que le interesara pensar en los estúpidos romances pues tenía problemas mucho más importantes. Posteriormente cuando vivió sus años previos a ser pirata con Wolf, Bepo, Sachi y Penguin, él estaba más inmerso en convertirse en un buen médico así que, a pesar de tener uno que otro interés fugaz con alguna de las habitantes del pueblo realmente jamás había tenido algo importante, ni mucho menos una novia lo que provocó que muchas mujeres lo maldijeran y detestaran por haber "jugado con sus sentimientos" siendo que él siempre aclaró que no quería nada serio.
Por eso mismo fue que Monkey D. Luffy fue todo un enigma en su vida. Su reacción inicial fue negar sus sentimientos, no había forma posible en el mundo que a él le gustaran los hombres ¿Verdad? Eso lo convertiría en homosexual y él nunca, en la vida, había tenido encuentros que lo hicieran dudar de su propia sexualidad... O por lo menos no hasta ese momento. Fue así cómo vivió los meses posteriores negando sentir algo por el monito aun cuando sus nakamas parecían ya saber la verdad desde antes que él mismo lo supiera. La cosa es que... Ese pequeño interés fue creciendo más y más a medida que leía más noticias del chiquillo en el periódico lo cual lo hicieron admirarlo por su valentía y fortaleza y cuando se dió cuenta ya le había salvado la vida y lo observaba fijamente en su cama de operaciones suplicando porque ese hombre se recupere.
—Mhmmm... Torao— balbuceó el chiquillo removiéndose un poco en su lugar.
Escucharlo decir su nombre inevitablemente provocó que soltara una sonrisa triste al momento que sacaba un pañuelo de su bolsillo para limpiar el pequeño hilo de saliva en sus labios al momento que lo cargaba suavemente entre sus brazos con toda la delicadeza del mundo buscando no despertarlo a pesar de que sabía que este dormía como oso hibernando. Tras echarle una nueva mirada al menor no pudo evitar poner una expresión dolida al momento que juntaba sus frentes sintiendo cómo se partía su alma al saber que Luffy había preferido dormir en la intemperie que regresar a su lado.
—Regresemos al hotel Mugiwara-ya —dijo al aire, sabiendo que el menor no le contestaría, al tiempo que notaba como el cuerpo contrario estaba algo frío por estar durmiendo ahí.
El camino de vuelta iba relativamente bien. Law sabía que el monito seguro dormiría hasta el amanecer por su sueño pesado por lo que no le preocupaba despertarlo realmente; Pero si en su defecto llegaba a hacerlo (cosa que realmente dudaba) podría disculparse. Aun así, lo que realmente no espero fue que el menor comenzará a removerse incómodo entre sus brazos, al mismo tiempo que comenzaba a balbucear cosas sin sentido entre sueños.
—Torao... Torao —musitó bajito.
—¿Estás despierto Mugi...? —empezó a decir al tiempo que dirigía su vista al rostro del menor, pero detuvo sus palabras al ver cómo los ojos del menor, aún cerrados, comenzaron a humedecerse debido a sus propias lágrimas, mientras repetía su apodo una y otra vez— Mierda —soltó fijando su vista al cielo al tiempo que volvía a sentirse una basura de persona por provocar aquellas reacciones en Luffy incluso estando dormido— Lo siento mucho Lu —mencionó al momento que abrazaba la cabeza del chiquillo cobijándola en su pecho de manera protectora deseando jamás volverlo a soltar.
Desde ahí, el regreso al hotel fue mucho más duro para Law, pues de vez en cuando no solo escuchaba al monito llamarle y decirle que lo sentía, sino que incluso notaba como este claramente apretaba sus puños en su ropa lo que solo hacía que su corazón doliera a cada paso que daba. Una vez en la habitación del hotel, Trafalgar recostó a Luffy en la cama para luego arroparle debidamente y luego de dedicarle una mirada llena de melancolía terminó por retirarse a su propia recámara, ya que no se sentía merecedor de dormir al lado del menor, al menos no por esa noche, luego de todo lo que habían ocasionado sus acciones.
Y tal vez no haga mucha falta mencionarlo, pero obviamente esa noche el capitán de los piratas de Corazón no pudo dormir realmente nada. Es por ello por lo que cuando su den den mushi sonó, se levantó de la cama completamente agotado y sin ni un sólo deseo de cumplir con sus obligaciones, pero no podía hacer nada ya que necesitaba el maldito dinero. Tras una rápida ducha se arregló y se dirigió nuevamente al cuarto de Luffy para ver cómo se encontraba, descubriendo que este seguía durmiendo como un bebé. Al verlo tan lindo, no pudo evitar tener el impulso de agacharse para depositar un nuevo beso en su frente a manera de despedida, pero a escasos centímetros de su frente se obligó así mismo a detenerse pues la culpa en su interior estaba carcomiendo su pecho por lo que tras pensarlo un poco, decidió que no tenía derecho de hacer aquello después de lastimar tanto a su niño.
Continuará...
byAlyss: Ok... Me disculpo por alargar tanto esta discusión, terminó empeorando a medida que pasaban los días, pero les prometo que ya casi termina este conflicto... No me linchen todavía, recuerden que yo también les traigo lo rosa... Sin mí, no hay fluff en esta historia (─‿‿─)
WalkerYuu: Jajaja, si no se enojen tanto con ella, al final de cuentas la culpa no es del todo suya, sino que incluso podría decirse que todo esto fue causado por mi culpa
