"Entonces, ya va siendo hora de tomar otro encargo más, ¿no es así?"
Issei preguntó mientras que permanecía sentado en el borde de su cama. Apoyado en su rodilla estaba el filo de un espadón negro de un solo filo, particularmente largo. Mientras que sostenía el mango con su mano vendada, movía su mano derecha a lo largo del filo para frotarlo con una piedra de afilar. Sus movimientos se notaban inexpertos, aunque precisamente por eso lo estaba haciendo. Necesitaba ganar práctica cuidando su arma.
"Sí, ya nos están quedando pocos Moras, tenemos lo suficiente como para provisiones de un par de días, pero es mejor conseguir más ahora."
Fue Ravel quien le respondió. La joven estaba sentada en la única silla de la habitación, entre sus manos estaba un libro que usaba para llevar el registro de sus gastos y ganancias. En el escritorio a su lado estaba apoyado un grimorio de aspecto sencillo, de tapa marrón con un rombo dibujado y una cruz dentro del mismo.
"Bien, igualmente ya era hora de que saliésemos de la ciudad un rato. Últimamente estoy notando varias miradas, sobre todo de los Fatui y los caballeros. Parece que estamos empezando a llamar atenciones indeseadas."
Raiser fue quien dió su opinión respecto al tema al último. Estaba apoyado en la puerta de la habitación, a su lado estaba apoyada también una lanza con su palo rojizo y una punta de hierro blanco.
Las armas habían sido una idea de Ravel. Una vez que consiguieron suficiente dinero y estuvieron explorando un poco, Ravel notó que la mayoría de aventureros solían llevar un arma, y propuso que todos llevasen y usasen una para no destacar demasiado. La idea fue aceptada con emoción por Issei, aunque Raiser estuvo mas excéptico al no creer que hubiese un arma digna de él. Costó un poco convencerlo, pero finalmente lo lograron.
Actualmente habían pasado ya alrededor de dos semanas desde su llegada a éste mundo, Teyvat como descubrieron que se llamaba. O al menos así se llamaba el continente donde estaban, no sabían si habría algo más allá del horizonte conocido.
En estas semanas su grupo se había podido instalar con relativa facilidad, aunque no tenían una base fija como tal. Generalmente vivían de posada en posada. Ganaban dinero haciendo misiones, y ocasionalmente juntaban lo suficiente como para alquilar algún que otro grimorio o libro de la biblioteca local. Era molesto que la única fuente de información fiable estuviese dentro de la organización de los Caballeros de Favonius, pero era un inconveniente menor.
Habían estado investigando, buscando información respecto a la magia local y a los conocimientos generales. Junto a visitas constantes a las tabernas locales para escuchar rumores y cosas similares, se habían enterado de varios temas. Inicialmente, la magia local se basaba puramente en la manipulación elemental. O al menos eso parecía. Habían otras manipulaciones realizables, pero parecían ser cosas locales de diversos lugares del mundo, y ninguno era propio de Mondstadt donde se encontraban más allá de la alquimia, que también era bastante común. Aprendieron también sobre los Fatui y su escasa reputación, sobre los Arcontes gobernando cada nación y la nula presencia del Arconte Anemo Barbatos, igual que aprendieron sobre los diversos peligros locales.
En general, era mucha información a opinión de Issei. Claro, Ravel y Raiser habían dicho que en realidad apenas si habían aprendido algunas cosas, y que necesitaban investigar más. Pero aún así, el adolescente apenas podía seguir el ritmo a ambos demonios. Por suerte para él, ambos lo habían notado bastante rápido, y le habían dicho que era mejor que pasase su tiempo entrenando físicamente. Que ellos se encargarían de juntar la información.
A Issei no le agradó esa clara desconfianza, pero a su vez podía entenderlo. Tras un par de días entrenando, finalmente encontró un motivo para agradecerlo. Ocurrió un día cuando estaba corriendo alrededor de la ciudad en su calentamiento. No se dió cuenta de cuando, pero en algún momento, alguien se le había unido. Una joven adolescente que parecía rondar su edad, de corto cabello blanco. Viendo que ambos tenían rutinas similares de ejercicio, empezaron a ejercitar juntos siempre que podían. De hecho, la joven incluso usaba el mismo tipo de arma que Issei, un espadón bastante grande, así que pronto los sparrings entre ambos se añadieron a sus entrenamientos. Issei aún tenía que conseguir la victoria en siquiera uno de esos sparrings.
Pero, volviendo al presente, Issei asintió tras las palabras de Raiser.
"De hecho, hay un encargo que lleva un rato llamándome la atención. No está muy lejos según la ubicación dada, y quiero ver si puedo derrotar a uno o dos Mitachurls, que el reporte dice que hay varios en la zona."
Issei comentó, ya teniendo en mente un encargo. Lo había visto estar desde hace un tiempo, y recordaba que la paga era buena. El encargo era simple, explorar un nuevo dominio y conseguir sus artefactos, dado que un coleccionista de éstos estaba interesado.
"Hmm, si solo son Hilichurls y Mitachurls, no debería ser nada demasiado peligroso, más allá de la propia pelea que encontremos por los artefactos."
Raiser habló mientras que seguía en su lugar. Su voz sonaba pensativa, aunque también algo aburrida. No parecía tener un interés mayor en el encargo más allá del dinero que obtendrían, aunque eso era algo que Issei esperaba. El demonio aún no había encontrado algo que fuese una amenaza para él en éste mundo. O más bien, aún no había enfrentado algo de ese nivel.
"¿Dijeron donde había que entregar los artefactos?"
Ravel fue la siguiente en hablar, y ante sus palabras Issei se encogió de hombros.
"El gremio se encargaría de entregarlos una vez fuesen recuperados. La paga se entregaría una vez que demos los artefactos al gremio."
Explicó con simpleza, sin ver realmente nada raro con el acuerdo. A pesar de ello, tanto Ravel como Raiser intercambiaron miradas. Algo les olía raro, generalmente los coleccionistas preferían recibir las cosas de inmediato en su experiencia.
Pero, aunque era llamativo, no era nada demasiado grave. Sólo deberían mantener su guardia en alto cuando entrasen en el dominio. Deberían poder manejarlo.
"Suena bien, lo tomamos."
Finalmente Raiser dió su visto bueno, asintiendo mientras que tomaba su lanza.
"Entonces Lisa, ¿pudiste averiguar algo más de nuestros desconocidos locales?"
Kaeya habló con tranquilidad, mientras que se apoyaba en una de las estanterías en la librería. Tenía un libro y una pluma en sus manos, y estaba escribiendo y repasando la información más reciente que tenía de los aventureros más recientes de la ciudad.
"Mmm~ No mucho, pero el mayor de ellos parece muy interesado en los estudios de otras naciones. La chica suele llevarse uno o dos grimorios cada tanto. Al menos son extremadamente responsables con los tiempos de devolver sus libros."
La bruja respondió con un tono tranquilo. Hablaba con una pequeña sonrisa en su expresión mientras que ordenaba algunos de los libros en la biblioteca, devolviendo aquellos que sus clientes le habían entregado de forma más reciente.
"¿Nada más?"
El capitán preguntó mientras que seguía escribiendo, no pudiendo evitar alzar una ceja con curiosidad.
"La pequeña Noelle parece haber empezado a entrenar junto al chico menor. Es bastante amigable en sus palabras, y siempre quiere aprender más de ella. Se la nota emocionada de tener con quien practicar."
La respuesta de Lisa fue una vez más bastante tranquila, hablando todavía con una sonrisa suave que se enterneció un poco al hablar de la sirvienta más sorprendente al servicio de los caballeros.
"¿No buscaron nada más?"
Aun así, Kaeya volvió a insistir. Habló manteniendo una expresión tranquila por fuera, pero todavía encontraba algo que no cuadraba. Ninguno de los tres estaba en ningún registro que hubiese encontrado al buscar, ni siquiera en los registros de otros países. Toda documentación pertinente al grupo empezaba y terminaba en sus compras diarias y aquello que el Gremio de Aventureros tenía de ellos.
"La chica hizo algunas preguntas de manipulación elemental sin una Vision. De la misma manera, el mayor preguntó un poco sobre las politicas locales. Pareció sorprendido de que no tuviésemos una nobleza o ningún gobierno fijo."
Lisa recordó un poco más sobre sus interacciones con los hermanos rubios, comentando un poco sobre los temas que recordaba haber hablado con ellos.
"Es bueno saberlo, eso ya me sirve mas."
El capitán asintió finalmente, su sonrisa creciendo de forma amigable mientras que empezaba a caminar.
"Manda mis saludos a Jean, ¿si?"
Las últimas palabras de Lisa fueron recibidas con un asentimiento por parte del capitán, quien luego siguió avanzando a paso tranquilo.
"Hu-hiiiiiiiii"
El grito de un hilichurl se escuchó con fuerza después de que una espada golpease su costado, su cuerpo saliendo a volar hasta estrellarse contra múltiples árboles y perderse en la distancia.
Issei suspiró cuando el último de sus enemigos en la zona cayó. Alzando su espadón, lo apoyó en su hombro mientras que daba media vuelta para fruncir el seño hacia los dos demonios hermanos. Ambos estaban de pie al borde de la zona de conflicto, Raiser parecía bastante interesado en las rocas que cubrían el suelo mientras que Ravel revisaba su grimorio como lo hacía últimamente cuando estaba aburrida.
"¡Me recuerdan porqué estaba peleando yo solo!"
Issei espetó a ambos con cierta molestia, frustrado de haberse tenido que encargar de todo el campamento sin ayuda.
"Te falta más entrenamiento. Aún ni siquiera alcanzas el nivel de un Clase Media por cuenta propia. Sin tu Boosted Gear, incluso Ravel podría ganarte."
La respuesta de Raiser se sintió como una apuñalada para ambos demonios menores. Ravel sabía que no era la más fuerte de las piezas de su hermano, pero todavía se sentía frustrada cuando éste le recordaba el hecho y la usaba de ejemplo de esa forma. Issei, por otro lado, no necesitaba que se lo volviesen a recordar. En éstas últimas semanas se había cansado de escuchar que no sería nada de no ser por su Boosted Gear.
"¡Ugh, cállense los dos! ¡Sigamos!"
Exclamó molesto, antes de seguir caminando. Avanzó unos cuantos pasos antes de detenerse en seco, sintiendo un palpitar que recorrío todo su cuerpo desde su mano izquierda. Un aura rojiza pareció asomar desde debajo de sus vendas y tuvo que morder su lengua, sintiendo la energía draconida brotar a ras de piel.
"No soltaste suficiente de nuevo. Otro motivo por el que encargarte los combates."
La voz desinteresada de Raiser hizo al adolescente fruncir el seño, pero no dijo nada. Sentía su brazo palpitando y el dolor lo apuñalaba, paralizándolo en su lugar brevemente.
"Aaahhhhhh... Ravel, encárgate de drenar su energía. De otra forma, no podremos seguir."
El demonio mayor ordenó aquello, negando con la cabeza mientras que avanzaba para poder patrullar los alrededores y evitar un ataque de animales salvajes o de algún elemental perdido.
"¡A-ah! ¡Claro Onii-sama!"
La demonio más joven exclamó de forma nerviosa, antes de empezar a caminar para dirigirse hacia Issei. Éste, por su parte, seguía en mitad del campamento. Su espadón había caído a sus pies, y sostenía su mano izquierda mientras que mordía su lengua para tratar de aguantar el dolor que lo recorría.
Ravel contempló al adolescente mientras que se acercaba a éste. Podía ver su postura encorvada alrededor de su mano vendada, como la de un animal que se envolvía alrededor de su herida para que posibles rivales no la notasen. Ciertamente, la actitud del joven era bastante slavaje, sobre todo cuando peleaba. Ravel no pudo evitar preguntarse si eso no se debía a su garra de dragón o a la propia inexperiencia del adolescente al pelear. La pregunta rondaba su cabeza mientras que empezaba a quitarle las vendas, viendo cómo poco a poco las escamas se hacían visibles y los picos dorados empezaban a ser expuestos.
Con el paso de los días, el brazo había empezado a tomar un aspecto más orgánico y compacto, cosa que agradecieron porque podían vendarlo mejor. Aún así, con sus dedos acariciando las escamas draconidas, Ravel no pudo evitar preguntarse si realmente esa mujer, Rias, valía la pena el sacrificio que el joven ante ella había realizado.
Un sonrojo cubrió sus mejillas cuando se preguntó si alguien no haría algo similar por ella. Tal vez el propio chico ante ella podría hacerlo, su primer instinto cuando la dimensión de bolsillo estaba por colapsar fue el de protegerla después de todo. Rápidamente se dió cuenta de lo que estaba pensando, negando con la cabeza rápidamente ante dicha idea.
Suspirando, recordó lo que habían estado haciendo hasta el momento para controlar la energía draconida del adolescente. Moviendo sus manos, extendió su energía mágica mientras que formaba círculos mágicos alrededor de la extremidad. Los círculos, inicialmente anaranjados, empezaron a tornarse de un color rojizo y partículas verdosas empezaron a recorrerlos, la energía drenándose lentamente.
Eristov se encontró sorprendido de lo que veía. El grupo no había tardado en tomar la misión que dejaron como carnada. Claro, que completasen la misión de hecho era parte del plan. Después de todo, conseguir esos artefactos sería de gran ayuda para los investigadores de los Fatui. Pero eso no venía al caso en esos momentos.
Apenas el grupo abandonó la ciudad, Eristov lo supo y juntó a su equipo para seguirlos. Su equipo estaba todavía bastante por detrás tomando una ruta diferente, él iba por delante para seguir el rastro del grupo y recopilar cuanta información pudiese sobre ellos. Y ya desde el principio estaba enterándose de cosas llamativas.
Apenas la ciudad dejó de ser visible y el grupo creyó que estaba solo, su forma de hablar cambió completamente. Hablaron de demonios, de clases alta, baja y media, hablaron de magia y dragones, terminologías como Sacred Gear, Boosted Gear, y temas similares inundaron sus conversaciones y aunque entendía más bien poco, podía captar algunas cosas.
Entendió que el mayor rubio era lo que llamaban un Demonio de Clase Alta, y supuestamente un noble, un concepto tan anticuado que incluso la nación más atrasada, Mondstadt, había sabido descartarlo. Su hermana menor era de Clase Media, aunque particularmente débil. El adolescente fue llamado Reencarnado de Clase Baja.
Los dos rubios parecían tener algún tipo de regeneración natural y una afinidad notable por el fuego, siendo capaces de manifestarlo y controlarlo a pesar de que no había ni una Vision ni un Engaño visibles. Había escuchado que los Adeptus de Liyue eran capaces de cosas similares, pero éstos dos no parecían serlo. El adolescente había luchado principalmente con su arma, ocasionalmente su brazo vendado emitía una luz verdosa y una palabra reverberaba, pero era difícil escucharla por sobre todo el ruido de la batalla.
Aunque sin dudas, lo más llamativo de todo era lo que estaba viendo en esos momentos. El mayor rubio se había retirado, empezando a hacer una patrulla alrededor del terreno. Y mientras eso ocurría, la demonio menor había empezado a quitar las vendas que cubrían el brazo del joven. Pudo ver como su brazo mutaba poco a poco, su piel tomaba una tonalidad más rojiza y un aspecto más rasposo, hasta que finalmente se convertía en escamas carmesí. Picos dorados brotaban de un costado de su brazo, sus dedos tenían garras blancas al final de sus dedos, y una gema verdosa brillaba por sobre las escamas en el dorso de su mano. La gema parecía casi palpitar con una energía que era incapaz de reconocer.
Entonces, los círculos empezaron a formarse. No se parecían a nada que ningún mago hiciera. Ellos solían manipular los elementos, e incluso los más raros como los astrólogos necesitaban de un elemento a través del cuál canalizar su magia. Pero ahí estaba, un círculo mágico hecho puramente de energía sin ningún elemento, el cuál no tardó en mutar en respuesta de la energía.
Y luego estaba el hecho de que la energía que era extraída era tan densa que podía verla incluso él a pesar de no tener una visión elemental como la de algunos Portadores de Vision. Realmente era sorprendente, no sabía que era lo que estaba ocurriendo, pero ya había desentrañado muchos de los secretos de éste grupo.
De hecho, había escuchado rumores en la organización de seres semejantes. Era algo mayormente conocido por los heraldos, discutido entre ellos, pero como todo aquello que trata de esconderse, no tardó en convertirse en un rumor entre las tropas. Descendidos, gente de más allá del cielo. Aquellos por fuera del control de Celestia.
Eristov sonrió mientras que contemplaba la escena. Tal parece que habían ganado el premio gordo.
"Hmph. ¿Entonces esa es nuestra misión?"
Eula preguntó mientras que se cruzaba de brazos. Su mirada estaba posada en Jean y Kaeya, el capitán y la gran maestra interina de los Caballeros de Favonius la miraban desde el otro lado de un escritorio.
"Así es, ¿crees que podrás hacerlo?"
Jean le preguntó con un tono tranquilo y suave, y una expresión preocupada. Ante la pregunta, la mujer de cabello celeste bufó con cierta molestia.
"¿Osas dudar de mis habilidades? ¡Me vengaré por ello!"
Exclamó con aparente molestia, su seño fruncido aún más mientras que empujaba su mirada lejos, como si eso recalcase incluso más su indignación respecto al tema.
"Jajaja, es bueno ver que tienes confianza en las habilidades de ambas. Bien, dejamos este encargo en sus manos capitana Eula."
Kaeya rápidamente intervino con un tono bastante más jovial y alegre, su sonrisa creciendo un poco con diversión mientras que alzaba las manos para indicar a la mujer ante él que se calmase un poco.
En respuesta, Eula puso los ojos en blanco y negó con la cabeza.
"¿Hay algo más que deba saber de la misión?"
Preguntó con curiosidad mientras que se cruzaba de brazos y dejaba reposar su peso en una de sus piernas, expectante de poder retirarse pronto.
"Claro. Nuestro objetivo es aprender de ellos, no enemistarlos. Si ocurre una situación donde puedas mostrar que no tenemos intenciones agresivas, manéjalo de la forma adecuada. Confío en tus capacidades para ello."
Fue la gran maestra intendente la siguiente en hablar. Su tono era tranquilo pero firme a su vez, hablando con una voz mucho más digna de un comandante que la que habia usado antes.
Eula la miró en silencio por unos segundos, antes de asentir lentamente. Tras ello, dió media vuelta para retirarse, cerrando la puerta al salir.
"Entonces, ¿tenemos otra misión juntas por fin?"
Escuchó una voz alegre y emocionada a su lado, y al mirar por sobre su hombro, la mujer finalmente se permitió una pequeña sonrisa amigable.
"Así es Amber."
Respondió tranquilamente, antes de empezar a caminar.
Nota de Autor:
Hey! Finalmente en el capítulo anterior empecé a recibir algunas reviews!
Si tienen algo que comentar, cualquier cosa, no duden en mandarme una! Me encantaría leerlas!
Ahora, respondiendo a la review que ya recibí.
Dicoan: De los dos ships que comentaste, uno ya estaba planeado desde la base del fic. En cuanto a Furina e Issei, tengo que ver cómo va a llegar al grupo a Fontaine, aún tienen cuatro naciones de por medio y muchas aventuras por delante, y todavía tengo que ver cómo voy a manejar los ships entre los personajes de DxD y los de Genshin. Pero ciertamente es una idea que me gusta y que tendré en mente!
