Disclaimer: One Piece y ninguno de sus personajes me pertenecen, todos son propiedad de Eiichiro Oda, yo solo tomo prestado los personajes de este gran mangaka para dar rienda suelta a cada idea loca que se pasa por mi cabeza. Esta historia es sin fines lucrativos.

Advertencia: Muerte de un personaje

Nombre: Historias de cantina

Autora: Nami Scarlet

Clasificación: K+

Historias de cantina

Parte 15: El monstruo

Toda la vida había sido un cobarde, siempre con temor al peligro y a lo desconocido, pero había algo a lo que Usopp siempre le había temido más que a cualquier otra cosa, aquel armario viejo en la casa de su abuela.

A él le daban terror las arañas, los fantasmas, los cuentos de miedo, las actividades extremas y peligrosas, los abusivos de su salón y la oscuridad, pero no había nada que le generará más terror que aquel viejo armario. Tenía un aura extraña y siempre que pasaba por la puerta del cuarto donde se encontraba guardado, no podía evitar que los vellos de su nuca se erizaran, algunas veces incluso escuchaba una risa, otras una respiración profunda, de pequeño su madre le había dicho que eran imaginaciones suyas, que la mente era poderosa, pero eso no evito que su miedo se esfumara.

Por eso aquel día que debía quedarse en casa de su abuela para cuidarla protesto como nunca, "ya tienes 18 años y estas bastante grandecito como para seguirle teniendo miedo a un simple armario", esas habían sido las palabras exactas de su madre, y tal vez tenía razón, tenía 18 años y había superado casi todos sus miedos, tal vez era momento de superar ese también.

Aquella noche recostó a su abuela, se despidió dándole un beso en la frente y se encaminó a la habitación donde dormiría. Suspiro al sentir como de nuevo sus bellos se erizaban igual a todas las veces que pasaban por ese cuarto, controlo el terror que había comenzado a invadirlo y cerrando la puerta se dirigió hasta su cama, se puso el pijama y se recostó quedando de frente a aquél horrible mueble.

"Es solo un armario, no hay nada que temer", repitiendo eso una y otra vez apago las luces, se acomodó y cobijo mientras poco a poco conciliaba el sueño, era cierto, al final de cuentas no era más que un miedo absurdo. Estaba a punto de quedarse dormido cuando lo escucho, un pequeño rechinido, como el que hace una puerta vieja al abrirse lentamente, de inmediato su cuerpo se tensó y su respiración aumento de ritmo, afino el oído para captar cualquier sonido, pero se arrepintió, una risa macabra le provocó un gran escalofrío, "sólo es mi imaginación, sólo es mi imaginación", se repetía una y otra vez, juntando valor se sentó de golpe en la cama y observo aquel armario.

Toda su vida se arrepintió de aquella acción, a pesar de la oscuridad pudo ver con claridad como la puerta de ese armario se abría, lo que parecía un tentáculo se retorcía empujando lentamente y dejando ver lo que había dentro, no tenía forma definida, pero Usopp pudo notar perfectamente una hilera de enormes dientes puntiagudos y que se veían muy afilados, estos formaron una horrenda sonrisa y con lentitud comenzó a acercarse a la cama donde el chico se encontraba sentado.

A pesar de tener su cuerpo paralizado saco fuerzas para moverse, prendió rápidamente la luz y sin siquiera mirar si esto había hecho algo por ahuyentar a ese ser demoníaco, salió corriendo de la habitación.

A la mañana siguiente, cuando su madre fue a recogerlo lo encontró en el jardín de la casa, tenía los ojos rojos, no paraba de temblar, murmuraba cosas sin sentido y mantenía la mirada fija en la ventana de la habitación donde se suponía que dormiría. Su madre lo llevo con cientos de médicos, pero todos llegaron a la misma conclusión, sufría de alucinaciones y estas le habían afectado seriamente, ahora todo el tiempo estaba atontado por tanto medicamento, y al igual que su abuela, miraba al vacío y repetía palabras sin sentido. Desde aquel día nunca más había vuelto a ser el mismo de siempre.

Nami Scarlet


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