Disclaimer: Dragon Ball y sus personajes no me pertenecen, todos ellos son propiedad de Akira Toriyama.
El miedo que lo acompañaba comenzó a dar señales en su cuerpo; sus manos temblaban ligeramente al pensar en lo que se avecinaba, su estómago se revolvió de sólo sentir el poder que tenía su hermano y un profundo mareo pudo sentir mientras intentaba asimilar la información que hace pocos minutos ignoraba por completo.
Ver a un completo desconocido, y al segundo siguiente darse cuenta de que no era tan extraño como creía. Aunque no lo recordaba, por mucho que intentaba indagar entre sus recuerdos más profundos, lo único que podía encontrar eran imágenes de su abuelo, de su vida solo en el monte Paoz, sus aventuras buscando las esferas del dragón, grandes y épicas batallas y duelos amistosos de los torneos, pero nada de sus supuestos orígenes.
¿Realmente quién era él?
No podía ni siquiera describir cómo se sentía eso. Por años tuvo una falsa identidad, todo lo que creía, todo lo que él era no era verdadero. Su abuelito; la única familia que había conocido en su vida, el único que lo había amado y educado. El devoto hombre que le dio todo sin esperar nada a cambio, mientras sus supuestos padres le enviaron lejos siendo tan sólo un bebé con fines perversos.
-Si no me equivoco, a pesar de ser un sayajin.. ¿Te niegas a unirte con los de tu raza?- preguntó Raditz , al ver evidente que su hermano no estaba dispuesto a llevar el típico modo de vida de los suyos. Ya había fallado en su misión, y no parecía entender una palabra de lo que él le mencionaba.
Goku pensó en las palabras de su hermano, no estaba dispuesto a acceder a algo lo que le había propuesto. Él no era un asesino, no importaba si él formaba parte del legado de una raza asesina. Jamás se atrevería a matar a un inocente, ni siquiera si el que decía ser su hermano así lo ordenaba. Su decisión estaba tomada, más valía morir aquél día que convertirse en aquello contra lo que siempre luchaba, y si en realidad él pertenecía a esa raza se lamentaba, pues su historia estaba escrita con sangre de las almas más puras e inocentes provenientes de todo el universo.
Imaginó algunas escenas de aquellos terribles sucesos; hombres fornidos y altos como su hermano, incluso vestidos igual, bañados en sangre ajena, sonriendo con miles de cadáveres bajos sus pies. Era aterrador pensar que esa era su herencia y aceptarlo, ya que no había manera de refutar algo tan lógico. Absolutamente cada rasgo físico, habilidad y peculiaridad que poseía coincidía con las características de aquel que lo llamaba por el nombre que jamás hubiese querido saber. Porque estaba convencido de que él sería para toda su vida un simple terrícola más.
-¡Eso fue lo que dije!-
-¿Con que vas a traicionar a tu hermano?- cuestionó Raditz con una clara mueca de disgusto.
-¡Yo no tengo ningún hermano mayor!- afirmó Goku.
-Kakarotto, pensé que eras más inteligente. Pero realmente me has decepcionado llegando hasta esta alturas...- dijo. Parecía meditar la situación mirándolo fijamente intentando encontrar en el saiyajin más joven alguna señal de pertenencia a su verdadera raza. Algo que lo hiciera parecer un verdadero guerrero saiyajin. Pero a leguas se veía la determinación de su hermano, no cedería de ninguna forma.
-Kakarotto he decidido que ya no te necesitamos con nosotros...Solamente serías un estorbo para nuestra misión.- en su rostro se formó una sonrisa maliciosa.
Goku no apartaba la mirada de él, intentaba leer sus movimientos (cosa que no era para nada sencilla), pero sabía que era muy probable que próximamente estaba próximo a atacar.
-Eres una deshonra para nuestra familia. ¡Ahora verás!- Raditz se abalanzó sobre él sin darle tiempo a Goku de reaccionar.Sólo alcanzó a adoptar su posición de defensa, la cual resultó inútil, en milésimas de segundos Raditz pasó a su lado impactando su codo en la espalda de Goku, éste a penas pudo reaccionar saltando lejos del lugar con una expresión de dolor en su rostro.
-¡Es demasiado fuerte!, su velocidad es impresionante...- pensó Goku. Inmediatamente volvió la mirada a Raditz quien se encontraba unos metros detrás de él levantando su brazos vistorioso.
- Puedo ver que tienes muy buena defensa. Pero... tu muerte es sólo cuestión de tiempo. ¡Poco a poco mis ataques serán más fuertes!- con cada palabra que salía de su boca su corazón aumentaba más el ritmo con el que latía. Le parecía irreal la habilidad que poseía para el combate. Pasar sobre él en tan poco tiempo...
-Tengo que darme prisa en derrotarlo. Si sigue atacándome así no podré ganarle.. Quizá si logro sujetarle la cola o tal vez..-
-Es inútil que hayas hecho un plan contra mí, ¡No serás capaz de derrotarme!- afirmó Raditz. Acto seguido soltó una carcajada mirándolo con arrogancia. -Oye.. Antes de que mueras..¿Quieres que te diga algo interesante?- dijo manteniendo la misma sonrisa de lado que había esbozado minutos atrás. -Los otros saiyajines que siguen con vida.. ¡tienen el poder de pelea más elevado que yo!-
Al escuchar esto Goku no cabía en su asombro. Jamás había imaginado que existieran seres en el universo con un poder equiparable al de su hermano y mucho menos que hubiera algunos otros que incluso lo superaran. Miró a su alrededor; los restos de sus amigos que valientemente habían luchado seguían ahí, Piccolo se encontraba grave con pocas probabilidades de sobrevivir. No era necesario mencionar la gran desventaja en la que se hallarían si las esferas del dragón dejaban de existir.
-¡JAJAJAJAJAJA!..- reía con descaro el saiyajin mayor al ver la expresión de miedo en su hermano.-Es demasiado tarde para que te enteres de lo poderosos que somos los saiyajín- y levantó el rostro con soberbia.
Goku se mantuvo firme. No podía dejarse dominar por esas palabras, tenía la experiencia suficiente como para saber que sus oponentes no sólo atacaban físicamente, mostrarse seguros era algo que siempre habían acostumbrado usar al pelear contra él. Además de que en el pasado siempre lo habían subestimado, más que nada por su edad. Algo muy dentro de él le indicaba que en ese caso su adversario tampoco sabía con certeza cuál era el límite de su poder.
-¡Qué desgracia! Mejor no te hubiera escuchado, sólo dices tonterías.- exclamó esbozando una ligera sonrisa.
-A todos aquellos gusanos que no quieran escuchar mi advertencia, sólo les queda morir.-
-No sigamos hablando. Mejor demuéstrame lo que puedes hacer.- Raditz sonrió al escuchar estas palabras.
-Por supuesto que lo haré y entonces, te mataré así como lo hice con todos ellos.- señaló los cuerpos de los guerreros fallecidos.
La ira recorrió su cuerpo entero, acompañada de un profundo rencor. No podía, no podía dejar que su hermano se saliera con la suya, no. Su deber era hacerle pagar cada cosa que había hecho, aunque tuviera que terminar con su vida. Era preferible que estuviera muerto y no en cualquier lugar del universo causando tragedias y sembrando miedo entre los habitantes de tantos planetas. Él no lo iba a permitir.
Y por toda la sangre de inocentes que había sido derramada lo exterminaría, así como él lo hizo con tantas personas, incluidos sus más cercanos amigos y su maestro.
-A propósito, ¡No te perdonaré por lo que les hiciste!- exclamó apretando sus puños comenzando a concentrar su energía.
El rastreador comenzó a emitir un irritante ruido que cada vez era más constante, los números que aparecían en el se incrementaban a cada segundo, pequeñas rocas emergían del suelo, flotando justo al lado de su hermano quien a cada segundo se iba quedando en un nivel más bajo que el de Raditz. Éste tenía los ojos bien abiertos, miraba incrédulo al otro saiyajín que sin mucho esfuerzo ya había sobrepasado su nivel de pelea. Miró hacia el cielo y en este pudo contemplar un gran número de aves que huían del lugar como si auguraran una gran tormenta, volvió su vista hacia su hermano, veía claramente la ira en su mirada. Se sorprendió, por primera vez desde que comenzó su encuentro pudo notar en él rastros de su herencia; verlo molesto con la mirada fija en su objetivo, sin dudas, sin miedo, seguro de sí mismo.
Eso es lo que realmente era: Un saiyajin.
Todo volvió a su lugar; el polvo que había levantado comenzó a caer de nuevo, al igual que las grandes rocas que se habían partido en fragmentos cayeron pesadamente sobre el lugar.
Raditz al leer la cantidad de poder que poseía su hermano lanzó lejos de él su rastreador. No podía creer que estuviera funcionando correctamente, no podía ser. Se sentía desesperado, sudaba a chorros, la cabeza le dolía demasiado, y no podía ordenar sus ideas con claridad. Por primera vez en mucho tiempo parecía que perdería una pelea. No, no podía perder, y menos contra Kakarotto, él siendo un soldado de alto rango, no podía ser más débil que un soldado de clase baja.
Apretó los dientes enfurecido, mirando con odio a su propio hermano. Se negaba a creer que un soldado de clase baja lo superara, seguramente el pequeño artefacto estaba equivocado. Se lo repetía constantemente para autoconvecerse de ello.
-¡¿Crees que con eso ya te volviste lo suficientemente fuerte?!-
-En una pelea no sólo se necesita la fuerza. Hace falta un plan de ataque.- dijo. Raditz permaneció en silencio, meditando tales palabras en su mente. Creía que si Goku hacía un plan era porque no poseía la fuerza suficiente, en cuanto a lo de su rastreador ya había decidido creer que se trataba de una descompostura. Sonrió confiado, al fin tendría participación en un combate épico. Después de todo él siempre era enviado a planetas con lugares débiles.
-No quiero que me digas lo que vas a hacer...- dijo. Apretó su puño y voló hacia Goku con un rápido movimiento golpeándolo justo en el rostro, o eso creyó. Instantes después sintió como si un objeto en extremo pesado cayera sobre su cabeza. Perdió el equilibrio y cayó al suelo al tiempo que Goku pasaba sobre él.
Estaba estupefacto, los movimientos de Goku eran tan diferentes ahora que supuestamente había incrementado su nivel de pelea. Ahora estaba mucho más molesto que al iniciar el combate. Se levantó y sacudió la tierra que se había posado sobre su armadura para volver a atacar, esta vez con mayor velocidad.
Se incorporó y de nuevo volvió a atacar directo a su cara soltando un gran grito, pero lo único que tocó fue el aire, Kakarotto no estaba ahí, miraba hacia todas direcciones esperando encontrarlo, no lograba verlo.
-¡Aquí estoy!- exclamó Goku. Y ahí estaba algunos metros detrás de él, tranquilo y sin signos de cansancio. Todo lo contrario él, quien enfadado atacaba sin pensar, lanzaba golpes al azahar, furioso, sin detenerse un segundo para crear un plan de ataque.
...
-¿Pero qué diablos estabas pensando al traer a ese monstruo contigo Krilin?-
-L..lo siento Bulma, pero no podía llevarlo a un hospital...- se excusó Krilin mirando a la joven que se ocultaba detrás de él. -Lo reconocerían de inmediato y se desataría el pánico en el mundo. Además no sabemos si ha dejado de ser malo...Quizá hasta podría matar a todas las personas del lugar.-
- ¡Eres un tonto!- gritó ella. -¡¿Es que no te das cuenta de que puede matarnos a nosotros también?-
-No por ahora. Tenemos que mantenerlo aquí y hacer todo lo posible para que sobreviva.- dijo. Después dirigió su vista a Bulma; sus ojos azules brillaban de forma anormal, aún tenía deseos de llorar por la muerte de Yamcha. Pero no podía hacerlo más, al menos no en ese momento. Además mientras Piccolo siguiera vivo podrían invocar a Shen long.
-Krilin. Debes ir a juntar las esferas, no tenemos mucho tiempo.- dijo. A continuación extendió su mano ofreciéndole el radar, él asintió y tomó el aparato saliendo del lugar.
-¡Oh! ¡Yamcha..!- susurró Bulma.
Una lágrima recorrió su mejilla, seguida por muchas más.
...
-Oye Goku..¿cuándo seamos grandes vendrás a ver a mi padre y a pedir mi mano para que sea tu esposa?-
-¿Y qué me van a regalar?-
-No me preguntes, eso ya lo sabes-
-No tengo idea de qué me estás hablando.. Pero si me vas a dar algo vendré..-
Escuchaba levemente los gritos de ambos peleadores, pero no podía ver nada. Lo único que sentía eran ligeras y fuertes sacudidas y pequeños temblores donde se encontraba, daba un respingo cada vez que todo a su alrededor se movía, más no podía hacer nada para huir de las enormes rocas que caían cerca, y que por suerte no habían logrado tocarla.
No tenía noción de cuánto tiempo había pasado ahí, ni en qué estado. A veces se sentía muerta como si todo fuera una visión extraña, pero no pudiera tener participación en los hechos y otra veces sentía el cuerpo dolerle a horrores. Había momentos en que quería dejarse vencer, ir y reunirse ahora sí con la conciencia limpia con su familia, de verdad deseaba hacerlo. Sin embargo su alma jamás se separó de su cuerpo, era horrible la situación en que se encontraba; debía conformarse con ser sólo la espectadora de un sangriento combate, sin poder moverse y sin poder morir. Y lo peor era que nadie iría en su ayuda, si resultaba vencedor el sujeto alto que hasta hace poco había estado golpeándola terminaría con lo que empezó matándola lentamente y si Goku ganaba nada le garantizaba que estaría a salvo, después de todo era muy probable que no la recordara. Era extraño; en esos cinco años siempre se había cuestionado el porqué él jamás había regresado para cumplir su promesa.
Ahora lo sabía: Ella había pasado casi toda su vida enamorada de un chico que desde hacía mucho la había olvidado. ¡Qué tonta había sido! Pensar que por una simple e infantil promesa estarían juntos para toda la vida.
Un nuevo dolor se sumó a su ya bastante larga lista de pesares; una puñalada le había atravesado el corazón.
Ese dolor era aún más agudo que el de todos sus huesos rotos juntos...
Goku continuaba la pelea con una evidente superioridad, Raditz tenía mucha dificultad para evadir los golpes y si llegaba a lanzar alguno su hermano los esquivaba con impresionante facilidad. Nuevamente corrió hacia él, a máxima velocidad dirigiendo su pierna hacia el estómago de Goku, se alegro de verlo tan cerca sin tener tiempo de reaccionar, desafortunadamente esa sensación fue bastante efímera, pues tras unos segundos se encontró golpeando al aire en lugar de dejar huella en la piel de Kakaroto.
El combate cada vez estaba más emocionante; el nivel que pseian ambos era impresionante, en especial hablando de Goku, Tenia la ventaja sobre Raditz quien cada vez tenía más problemas para soportar el dolor que le producían sus múltiples heridas, no era capaz de permanecer de pie más de diez segundos, esto porque los movimientos de su hermano eran imperceptibles para él. No lograba concentrase en la pelea por más que intentaba, y al sentirse de nuevo atacado intentaba retomar su superioridad sin pensarlo dos veces, invadido por la ira hacía movimientos torpes y lentos que empeoraban a cada instante su situación dejándolo aún más agotado de lo que ya estaba.
- N..n puedes ganarme. ¿Cómo puede ser que tengas tanto poder?
- No te preocupes que todavía no he usado todo mi poder..
-N..no sigas diciendo tonterías. ¡Tú no puedes derrotarme! ¡Ahora mismo te demostraré de lo que soy capaz!- exclamó mientras se levantaba ágilmente para atacar de nuevo, con la diferencia de que en esa ocasión logró completar su objetivo. Se alegró de nuevo, al ver el gesto de dolor que tenía su pariente.
Goku consiguió incorporarse casi al instante, ignorando el dolor que le había provocado aquel impacto. Se limpió el hilo de sangre que se asomaba por la comisura de sus labios, apretaba los dientes y puños con la vista fija en Raditz.
Aunque se había estado debatiendo durante casi toda la lucha entre matar a su hermano o dejarlo con vida, ahora estaba claro que no podía, razones le sobraban, pero la más importante se trataba de aquellas personas que le brindaron su ayuda y amistad incondicionalmente. No podía fallarles a ellos.
Juntó ambas manos colocándolas en su cadera y pronunció aquellas palabras que hacían honor al maestro a quién consideraba mucho más que eso. En sus pensamientos estuvieran presentes todos ellos hasta lograr llevar a cabo su misión.
-¿C..óm.o es pos..ible que.. me.. ha..yas derro..tado?..- preguntó agonizante. -N..no s.sé c..como.. te volviste.. tan.. fue..erte.. pero no impor..ta por..que dentro..de un año.. vendrán.. mis amigos. E.. llos también saben que he sido derrotado y vendrán dentro de muy poco. Entonces.. todos los humanos desaparecerán de este mundo y al mis..mo tiempo con la ayu..da de no sé co..mo se llaman regre..saré a la vida...-
-¡¿Cosas?!-
-Tu.. vi..da se..rá muy corta.-
-¿Qué son esas cosas?-
-N..no lo sé.. pero él...me.. habló de e..llas .- respondió mirando hacia algún lugar. Goku volteó en esa dirección, ahí estaba Piccolo.
-¡No puede ser! Creo que se refiere a las esferas del dragón.-
-A..diós Ka..karotto.- dijo débilmente para después emitir un gemido apenas audible con el cual su vida se marchó, los movimientos acompasados de su respiración cesaron y de sus ojos negros escapó la poca luz que aún conservaban.
Goku soltó un suspiro de alivio y agotamiento, desde luego no se debía tanto al esfuerzo físico, de hecho era un agotamiento emocional; habían sucedido demasiadas cosas para tratarse de sólo unas horas. Por suerte ahora volvía a reinar la paz, por un corto periodo quizás. No olvidaba la advertencia que se le había dado, el peligro seguí ahí afuera acercándose sin demoras. Tan sólo un año restaba, no tenía tiempo que perder. El ki de Piccolo se debilitaba en segundos y sin él, sin sus amigos luchando a su lado no había mucha esperanza.
Miró por última vez los datos de sus amigos para emprender el vuelo a bordo de la nube voladora, camino en dirección contraria e hizo el llamado. En cuestión de segundos ésta apareció frente a él.
Nada lo hubiese detenido de no ser porque una débil presencia se situaba aún cerca de él, entonces recordó a la chica que antes de su llegada había estado peleando. Se dirigió hasta el lugar donde se encontraba, aunque inconsciente aún se hallaba viva. La miró con detenimiento, a decir verdad no le parecía familiar, las únicas mujeres que conocía eran Bulma y Launch y ninguna de ellas tenía parecido con ella; su cabello era tan negro como el suyo, pero mucho más largo, piel tan clara y esa fuerza que muy a pesar de no estar ni cerca del nivel de Raditz había sido suficiente para sobrevivir a sus ataques, los cuales habían dejado muchas marcas en su cuerpo; estaba llena de moretones y sangre casi por todo su anatomía, en especial en su costado derecho.
Tuvo cierta curiosidad de conocer la gravedad del asunto, así que intentó levantar con cuidado su blusa par no lastimarla, tn pronto como sus dedos hicieron contacto con la piel de ella, un pequeño escalofrío lo recorrió de pues a cabeza, al mismo tiempo un vacío se sintió en la boca de que estómago. Desistio de hacer aquello al estat tan incómodo con la situación, así que decidió que lo mejor sería que alguien más se encargara de realizar dicha tarea. Con delicadeza la levantó en brazos y se elevó por los aires sobre el peculiar medio de transporte que siempre utilizaba.
Durante el trayecto no pudo evitar observarla detalladamente, había algo en esa persona que era especial, no sólo por el hecho de ser mujer, había algo más, algo que no podía descifrar. Y lo más extraño de todo era que viéndola a ella un poco de sus preocupaciones desaparecían, aunque no del todo, aún tenía bien presente la amenaza de Raditz.
Dentro de un año las cosas serían totalmente diferentes.
Continuará...
Notas de autora:
Hola! Primero que nada quiero hablarles un poquito de la historia.
Mi idea primero fue crear un final diferente para Drgaon Ball en el que Milk no haya ido a buscar a Goku al torneo de artes marciales, porque a decir verdad no me gustó que después en dbz ella sólo tuviera el papel de ama de casa y también para darles al menos en mi imaginación una oportunidad de enamorarse bajo otras circunstancias.
Espero que ya se entienda más, lamento haberlos confundido un poco, creo que aún me falta mucho por aprender y mejorar, y espero hacerlo.
Bueno es todo, antes de irme quiero que sepan que sus reviews me hacen muy feliz y me motivan a seguir con la historia. ¡Muchas gracias!
Dayoku 13
Deidydbz
MIKASHIMOTA Z
Kuraudea
Mons
No se olviden de dejar review así me animo a escribir más y actualizar más seguido y también me encantaría saber su opinión sobre el capítulo y sobre la historia. Y nada, les deseo feliz día/ tarde/noche donde sea que estén. Nos leemos luego :) :D Gracias por su tiempo.
D.G.V.
05/2016
