ATADURA

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Ranma empuñó más fuerte su mano derecha, en ella, las correas de su vieja mochila se sintieron más suaves de lo normal, tal vez era que estaban a punto de romperse, aun así no le importó, simplemente el gesto era para tomar la iniciativa que no había podido encontrar en todas aquellas horas parado en la gran puerta de salida de la propiedad Tendo.

El primer destello de la mañana apareció en el horizonte al mismo tiempo en que el joven de trenza adelantaba su pie derecho, cruzando con este, la línea imaginaria que separaba la calle de los dominios de aquella familia que, de una forma un tanto extraña, los había acogido a él y a su padre hace una semana exacta.

Ranma apretó aún más la mochila, tomó aire y... retrocedió su pie, quedando nuevamente y por completo en la propiedad una vez más.

- ¿Qué estoy haciendo? - Se dijo en voz baja. - Yo no necesito una casa o un dojo, menos una tonta y torpe prometida. - Empuñó su mano izquierda para darle fuerza a sus palabras y continuó. - Lo único que necesito es regresar a China y quitarme esta estúpida maldición. - Declaró ahora con convicción, pero sintiendo un nudo en el estómago que no sabía como interpretar.

Entonces, volvió a adelantar su pie derecho, y por fin, pudo emparejar el izquierdo, atravesando finalmente el portón, ahora estaba oficialmente en libertad.

Dio un respiro y caminó con seguridad en sentido contrario al despunte del sol.

- Es hora de tomar en mis manos el rumbo de mi vida, al diablo el viejo y su estúpido compromiso pactado. - Y siguió caminando con la barbilla en alto.

Akane se calzó los tenis en el genkan de la casa y con ánimo abrió la puerta corrediza, lista para dar su trote matutino diario. Al salir y pararse en el camino de piedra, estaba comenzando a hacer algunos estiramientos cuando vio que Ranma entraba, tenía el ceño fruncido y si eso no le dejó claro su mal humor, terminó de confirmarlo cuando el joven arrojó con fuerza su mochila al suelo y cerró con brío el pesado portón de madera; luego, se dejó caer sentado al suelo, mirando la gran puerta "casi" con añoranza.

- ¿Estás bien? - Le preguntó con curiosidad, acercándose solo lo suficiente para ser oída por el muchacho.

- ¡Akane! - Dio un brinco quedando de pie ante la inesperada interrupción de sus pensamientos. - Si, si... yo... eh, solo... fui a caminar.

- ¿Y esa mochila? - Cuestionó entrecerrando los ojos.

- Solo... cosas que iba a tirar... ya no importa. - Declaró mirando al cielo, que por cierto, comenzaba a ponerse de un tenue color celeste ante el inminente amanecer.

Akane ladeó la cabeza un poco, casi estaba segura de que mentía, pero claro, podía ser solo una suposición, no conocía tan bien al hijo de Saotome como para asegurar sus conjeturas.

- Claro... - Dejó al aire. - Bueno... te dejo, yo voy a correr. - Esquivando a Ranma, se acercó al portón y lo abrió. - nos vemos luego.

- ¡Espera! - Le gritó más alto de lo que hubiera querido para detenerla.

- ¿Qué? - Subió las cejas denotando que le molestaba su interrupción.

Ahora fue el turno de Ranma para achicar los ojos, la tonta sigue enojada, pensó en el incidente del baño y luego en la gran pelea en el dojo.

- Nada. - Contestó con molestia. - Tan pronto no la tenga a la vista, me iré, lo haré y no volveré a ver a esta estúpida marimacho. Regresaré a China, me curaré, y seguiré entrenando para convertirme en... - Sus pensamientos fueron cortados de súbito con la voz dudosa de la chica que ya le había dado la espalda.

- Si es que puedes seguirme el paso, puedes venir, así comienzas a familiarizarte con el vecindario.

- Ya que. – Encogió los hombros. - No tengo otra cosa que hacer... - Contestó saliendo tras ella, olvidando su mochila sobre el suelo, al igual (al parecer) que su séptimo intento por huir de aquel "terrible" destino que le había impuesto su padre.

Desde la copa de un árbol de la propiedad, Genma sonrió complacido, sabía que instalarse en un hogar permanente y anunciarle a Ranma que tenía una prometida no sería bien recibido por su joven heredero y había estado esperando TODA clase de artimañas por parte de él para librarse de esta situación, sin embargo, aún no se creía lo bien que habían resultado las cosas.

A estas alturas, no había habido ni trucos al dormir, trampas en la comida o tretas en las peleas de parte de Ranma para poder escapar, él simplemente se había parado cada noche en el portón de entrada, listo para irse y Genma listo para detenerlo, pero nada había sucedido, mientras que en días pasados ni siquiera había salido de la casa Tendo, hoy solo había llegado hasta la esquina y se había regresado en redondo, por lo que Genma no había necesitado intervenir.

Saotome brincó del árbol, se estiró un poco para desengarrotar sus músculos y caminó de regreso a la casa, luego hasta la habitación que le habían asignado y se recostó en el futón; poniendo sus brazos tras su cabeza como almohada y cerrando los ojos, sonrió aun más, ahora sabía cual era la razón por la que su adolescente hijo no había huido, una atadura que si ahora, a unos días de su llegada, era lo suficientemente fuerte, no imaginaba como sería con el pasar del tiempo, y lo mejor de todo era ¡que Ranma ni siquiera se había dado cuenta de ello!

- Para cuando lo descubra, seguramente ya seremos parte integral de esta familia, y para cuando lo acepte ya no habrá nada que hacer. - Dijo en medio de un bostezo. - Ya no tiene caso vigilarlo de ahora en adelante, ese tonto no se irá, ya se enamoró de la chica. - Quiso carcajearse, pero tenía tanto sueño que solo se giró y comenzó a dormir.

FIN

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Dejaré esto por aquí y me iré lentamente.

Por alguna razón en estos últimos meses he recibido bastantes notificaciones de FF lo cual agradezco mucho. También quiero darles las gracias a todos los que me escribieron, jeje si, sigo viva, solo que he estado metida en otras cosas jiji y aunque no lo crean también en los fics de Ranma, que aunque no los publique porque son para mi agrado personal, no dejo el vicio de esto.

Espero que el 2025 los este tratando fenomenal. De este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.