LUNA DE PLATA
CAPÍTULO 6 – Disfruto
Canción: "Disfruto" de Carla Morrison
Quiero que me recuerdes… que recuerdes cómo te besaba la boca y te decía que sabía a gloria...
No imaginé que aquel día, al ver a Hinata tras mi llegada a la aldea, sería el inicio de algo constante. Nunca pensé que esa simple decisión de ir a la cascada marcaría mi futuro, que ahora es este presente. La miré de reojo. Ella aún tenía los ojos cerrados, pero su expresión comenzó a transformarse en una mueca de dolor.
—¿Qué sucede? —pregunté. El sabor en mi boca se volvió amargo al ver su rostro contraído.
—No lo sé… Me dio una punzada muy fuerte en la cabeza —sus manos se aferraron a cada lado de su sien como si intentaran contener el latido incesante. Gritó, desesperada. El dolor crecía con rapidez, y hasta el más mínimo sonido parecía lacerarla.
Sin perder un segundo, envié una nota urgente con mi halcón a Tsunade. Luego la tomé en brazos y volé hacia la villa Uchiha, que estaba más cerca que el hospital.
La acosté con cuidado en la cama. Hinata se quejaba entre susurros mientras arrugaba la frente. Verla así me partía el alma.
—La luz, Sasuke... me molesta —murmuró escondiendo su rostro entre las almohadas.
Corrí a bajar todas las cortinas, dejando la habitación completamente a oscuras.
—Mucho mejor… gracias —susurró.
Pocos minutos después, Tsunade entró a la habitación. Observó a Hinata dormir antes de salir conmigo para hablar en privado.
—Tuvo un ataque —dije—. Decía que le retumbaba la cabeza… y la luz le molestaba.
—Es normal —respondió Tsunade—. Va a sufrir ataques de migraña muy fuertes. Cuando ocurra, llévala a una habitación totalmente oscura y sin ruido. Estos episodios pueden durar poco… o mucho.
Asentí, atento.
—¿Y los recuerdos? ¿Ha recuperado algo?
—Solo uno. Fue algo pequeño.
—¿Pequeño cómo? —preguntó con un leve tono de fastidio.
—Una frase. Algo que le dije. —No necesitaba darle más detalles.
—¿Me la puedes repetir? —Me quedé en silencio, observándola fijamente.
—Ya entendí —respondió con una sonrisa. Debía haber sido algo íntimo—. Mira, Sasuke, esto es impredecible. Puede que hoy no recuerde nada y mañana despierte recordándolo todo. Mientras tanto, sigue con lo que te recomendé. Lo de hoy, aunque angustiante, es normal.
La acompañé hasta la puerta. Luego fui a la cocina por un vaso de agua fría. Sentía la garganta seca. Subí de nuevo y me acosté a su lado. Solo lograba dormir bien si ella estaba cerca.
—No me parece buena idea —cuántas veces había escuchado esa frase de sus labios. No entendía cuál era el apuro de Hinata.
—¿Cómo que no? —insistió ella esta vez, decidida a obtener una respuesta clara.
—No quiero, entiéndelo.
Esa respuesta fue un golpe. Hinata bajó la mirada.
—¿Por qué no? Solo dame una razón… para entender —susurró. Era su última carta. El sonido de la cascada fue lo único que rompió el silencio que siguió.
—Sabes que no soy de explicar mis razones.
—¿N-no me encuentras deseable? —preguntó. Las lágrimas se asomaron en sus ojos.
Sasuke levantó su rostro, tomando su mentón con suavidad. Quería verla a los ojos, esos ojos plateados que tanto le gustaban.
—Ese es el problema —confesó—. Te encuentro demasiado deseable. Irresistible.
Hinata se sonrojó. No esperaba esa respuesta.
—Entonces… ayúdame a entender.
—Quiero que, al menos una cosa en mi vida, se haga bien. Quiero que mantengas tu virtud hasta la boda.
Ella sonrió, tímida.
—Está bien… igual, la boda es en dos meses —soltó sin pensar. Se sonrojó aún más.
—No sabía que estabas tan urgida —sonrió él, burlón.
—No es eso, Sa-Sasuke. Es solo que tú tienes experiencia y pensé que… tenías necesidades…
—No me rindo tan fácil, Hinata. Y mucho menos ante mis bajos instintos —susurró con malicia. Se inclinó hasta su oído—. El día que seas mía… las ganas que sientes ahora no se compararán con las que tendrás después del primer encuentro.
Hinata abrió los ojos como platos y, sin poder resistir la vergüenza, se desmayó.
—¡Hinata! ¡Hinata! —gritó Sasuke, sosteniéndola con rapidez.
Era increíble. Quería intimidad, pero bastaban unas palabras para desmayarla. ¿Qué pasaría en el momento real? Negó con la cabeza, entre molesto y divertido. Así era ella… y amaba su inocencia.
A la mañana siguiente
Hinata despertó desorientada. Sasuke dormía a su lado, su rostro relajado lo hacía parecer más joven. Sin previo aviso, un recuerdo llegó: su conversación en la cascada, el tema vergonzoso, la negativa de Sasuke. Se sonrojó.
Una calidez la invadió. Levantó la mano y apartó con delicadeza un mechón de su frente. No le diría nada sobre el recuerdo. Quería empezar de nuevo. Desde cero. Porque Sasuke, ahora lo sabía, le gustaba de verdad… como hombre.
Un mes después
Hinata preparó el desayuno y decidió salir por víveres. Quería seguir mejorando en la cocina, compensar de algún modo la paciencia de Sasuke. La aldea estaba tranquila y soleada.
Al llegar a un puesto de tomates, compró más de una docena. A Sasuke le encantaban. Mientras pagaba, una mano se posó en su hombro.
—Hinata, ¿cómo estás? —Sakura le sonreía.
—¡Sakura-chan! Bien, gracias. ¿Y tú?
—Maravillosamente. ¿Te parece si tomamos un café?
Aceptó con gusto. Caminaron hasta una cafetería acogedora. Sakura pidió un café cargado; Hinata, un latte de vainilla.
—Te ves muy bien, Hinata.
—Gracias, ya me siento mucho mejor. Los dolores de cabeza han disminuido.
—¿Y Sasuke? ¿Cómo se porta?
—Muy bien, estoy muy agradecida con él.
Sakura sonrió de nuevo. Hinata frunció el ceño: esa sonrisa le recordó a Sai… cuando intentaba parecer genuino.
—Sasuke puede ser muy dedicado… cuando se lo propone —comentó Sakura—. Cuando estábamos juntos, siempre estaba pendiente de mí.
Hinata abrió los ojos, confundida.
—Oh, cierto. No debes recordarlo, pero cuando Sasuke regresó a la aldea, tuvimos una relación. Hasta que tú apareciste… y él terminó casándose contigo. Aunque no te guardo rencor, claro.
Las palabras la dejaron helada. ¿Ella se había metido en medio de una relación? Eso no sonaba a algo que haría.
—¿Te sientes mal, Hinata? —preguntó Sakura.
—No… solo recordé que tengo cosas que hacer. Gracias por el café —se levantó rápidamente.
Sakura la observó irse con expresión ambigua. Se sintió mal. Tal vez se había pasado.
Hinata llegó corriendo a casa. Tiró los tomates sobre la mesa sin cuidado y subió directo a su habitación. Se escondió bajo las sábanas. No quería saber si era verdad. No quería confirmar que había sido la "otra".
Pasaron horas. Sasuke llegó al atardecer. Dejó sus cosas en la entrada, notando el desorden en la cocina. Tomates tirados sobre la mesa, algunos rodando al suelo. Su ceño se frunció.
Subió las escaleras. La habitación estaba en penumbras. Hinata, cubierta hasta la cabeza, no dijo ni una palabra.
—¿Hinata? —preguntó con suavidad, sentándose a su lado.
—No quiero hablar —susurró ella desde debajo de la sábana.
Sasuke suspiró.
—¿Qué sucedió?
—¿Es verdad que estuviste con Sakura antes de mí? —Su voz era temblorosa, apenas audible.
Sasuke frunció el ceño.
—Sí. Pero no fue lo que ella te hizo pensar —respondió con franqueza—. Fue una relación breve. Nunca estuve realmente enamorado. Nos hicimos compañía por un tiempo… hasta que regresaste a mi vida.
Hinata salió lentamente de su escondite. Sus ojos estaban enrojecidos.
—¿Yo me metí entre ustedes?
—No —contestó con firmeza—. Nunca te habrías metido entre nadie. Fui yo quien puso fin a esa relación. Porque cuando te vi de nuevo… supe que siempre habías sido tú.
Ella tragó saliva, aún con el corazón apretado.
—No quiero ser un reemplazo.
Sasuke la miró profundamente. Se acercó, tomó su rostro entre sus manos.
—Hinata… tú eres mi elección. No hay nadie más. Nunca ha habido nadie como tú.
Ella bajó la mirada, pero su expresión se suavizó.
—Perdón… es que aún no confío del todo en mí misma. No en ti. En mí.
—Lo sé. Pero yo sí confío. Y te voy a cuidar, aunque el mundo entero intente confundirte —besó su frente con ternura—. Ahora, ven. Voy a ayudarte a guardar los tomates —sonrió, intentando aligerar el momento.
Hinata rió suavemente entre lágrimas. Se dejó abrazar por él, por ese calor que siempre la protegía.
Esa noche…
Hinata observaba dormir a Sasuke, acariciando con los dedos su espalda desnuda. Él murmuró su nombre entre sueños. Ella sonrió. Se acercó a su oído y susurró:
—Sasuke… disfruto de cada instante contigo. Aunque no lo recuerde todo… mi cuerpo sí. Y no me quiero ir nunca más.
Sasuke abrió los ojos y la miró. Le devolvió la sonrisa, medio dormido.
—No tienes que irte. Ya estás en casa.
Hinata cerró los ojos, arropada por la voz de quien, sin saberlo, siempre fue su hogar.
Gracias por leer. Capítulos corregidos al 13 de abril del 2024
