El Gremio de Ladrones

By El "Lobo Gris"

Y una vez mas caia la noche, las sombras se arremolinan por doquier y me cubren como una confortable abrigo. Era el momento de actuar.

Lord Dustin se a jactado de su nueva adquisicion; un collar de oro con un enorme rubi que, segun el, le pertenecio a la reina Betha Blackwood. El muy necio habia gastado una fortuna para obtener tal reliquia, fortuna que habia reunido a base de impuestos a sus propios ciudadanos de Fuerte Tumulo.

El hambre y el desempleo broto en la ciudad como pus en una herida infectada, mientras que Lord Dustin reia y engordaba en sus enormes banquetes que daba en Torre Tumulo, todo para mostrar su tan preciada joya... era hora que alguien le enseñara algo de humildad al viejo señor.

Evadiendo la atenta mirada de los guardias, llegue hasta uno de los mendigos de la ciudad, mi gente. Al mostrarle unos diez Arboles (recordar que las monedas de plata son llamadas "Arboles"), el no tuvo problemas en decirme; como todos los dias las sirvientas bajaban una carreta de ropa tirada por un asno al rio para lavarla... ¿como lo sabe? Es un mendigo, lo ve todo y nadie lo ve a el.

Yo me escabulli entre la ropa humeda y espere a que entraramos por las puertas. Una vez que las sirvientas se distrajeron cuchicheando mientras tendian la ropa, yo me deslice cual sombra e ingrese a los pasillos de la fortaleza.

Esquivando las patrullas de guardias y escuchando en las sombras, supe que Lord Dustin guardaba dicho collar en un joyero bajo llave en sus propias habitaciones... juego de niños.

Desde una esquina pude ver al par de guardias en las puertas, y solo tuve que apagar una antorcha de la esquina para que uno viniera a prenderla. Cosa que no lograria, ya que lo deje fuera de combate con un solo golpe en la nuca, paso seguido a que lo recoste de una silla, simulando a un guardia qie se durmio en su turno.

Con un silbido atraje la atencion del otro guardia, el cual vino a ver si su colega necesitaba ayuda. A el le espero el mismo destino. Una vez el camino estaba despejado, entre por la puerta e ingrese a la habitacion del señor.

Lord Dustin roncaba como un cerdo, cosa que me facilito el trabajo de llegar al joyero justo al lado de su cama. El cual tenia un pequeño seguro, asi que saque mis herramientas y en un periquete ya estaba abierto.

Adentro del joyero estaba la preciosa joya... que en un instante tache como una muy buena imitacion, pero aun asi valia algo. Ademas, nunca a sido por dinero... bueno, no del todo.

Una vez cumplido mi trabajo, deje una nota con el sello de los mios, el "Gremio de Ladrones" por supuesto, y di marcha a mi escape; me deslice rapidamente por los pasillos, llegando hasta la parte alta de la muralla. Una vez ahi, saque mi confiable arco de ebano y apunte una flecha con tirolina al roble a veinte metros, una vez ajustada la cuerda, me deslice por ella hasta el suelo... mision cumplida.

Una ves mas en la ciudad, busque la "marca del refugio" en las casas de la ciudad. Este señalaba que este era un lugar seguro para los miembros del gremio, ademas de un sitio donde podia vender la "mercancia". Siendo esta una de las tantas "Marcas de la Sombras" que habia creado en favor de nosotros, los "buenos y honrados ladrones" de Poniente.

Cuando me largaba de la ciudad, vi a una pobre familia que vivia en una choza a las afueras de la ciudad. El hijo de la pareja intentaba que sus padres comieran la comida que le dieron a el, pero aunque hambrientos, los padres se negaban en pro de alimentar al pequeño.

Yo me acerque y sin que me vieran, deje la bolsa de monedas que me dieron por la joya falsa en el bolsillo del padre, y segui mi camino sin ser visto.

No, no soy un vulgar ladron, soy solo un servidor de los pobres y un señor de los mendigos. Los señores pomposos o tiranos, son indignos de sus castillos y riquesas, que bien podrian alimentar a todos los plobeyos de sus tierras. De modo que les "ayudo" a compartir su oro y joyas con los que si las merecen.

Recuerdo cuando inicie mis dias como el Lobo Gris, mis hermanos mayores estaban ocupados en la guerra y yo me quedaba en casa junto con toda la gente comun, con la que me sentia identificado. Recuerdo haber tomado un prendedor de una dama arrogante y se lo habia dado a una sirvienta que consideraba como mi segunda madre. Luego, seria una enorme bolsa de monedas de un caballero sureño hablador, la que tomaria para darsela al orfanato de la Ciudad del Invierno, permitiendo que muchos niños huerfanos pudieran ser atendidos.

Desde ese momento, vi que podia ayudar mas de esta manera que mis hermanos peleando en sus guerras. Asi que segui siendo el "intermediario clandestino" entre el oro de los nobles y el bolsillo de los pobres. Con el tiempo la gente comenzo a hablar sobre el "Lobo Gris" y sus hazañas o atrocidades, y con la fama vinieron quienes querian hacer lo mismo que yo, asi que me di a la tarea de dar con ellos de una manera impersonal para enseñarles mis pasos en la sombras.

Por eso funde el Gremio de Ladrones, el cual está dedicado a la reunión y el entrenamiento de aquellos que son sigilosos y sombríos por naturaleza. Aunque criminal por su propia definición, durante años, las autoridades locales en lugares a lo largo de todo Poniente han tolerado la existencia del gremio por su papel como "regulador del delito", ya que no tolera la competencia o conducta atroz de sus miembros (sin mencionar los beneficios financieros personales para las autoridades que saben juegar). Por lo general, se considera que es una faccion imperial mas, aunque, por supuesto, otras organizaciones del Imperio no aprueban oficialmente sus acciones.

Como cualquier gremio de comercio, el Gremio de Ladrones es una organización de profesionales, excepto que en este caso los profesionales son ladrones, saqueadores, carteristas, contrabandistas y otros "emprendedores de alto riesgo". Por lo general, no tienen sedes públicas, pero a cambio tenemos los refugios, y los miembros tienden a reunirse en un solo lugar en las grandes ciudades, como en una posada o una taberna. El Gremio tambien es quien maneja el mercado negro de bienes robados y mantiene su propia red de informantes, ya que tiene los recursos para sobornar a los funcionarios.

Tambien estableci reglas a seguir por todos los miembros, sin excepcion:

Nunca robes a otro miembro del gremio.

Nunca mates a nadie en el trabajo. No son las Manos del Emperador.

No robes a los pobres. Los campesinos y los mendigos están bajo mi protección personal, la proteccion del Lobo Gris.

Romper cualquiera de las tres reglas significa la expulsión del Gremio de Ladrones. Si cometes un asesinato, debes pagar el precio de sangre para volver a unirte al gremio. El precio de sangre es por cada persona asesinada. Puedes pagar a cualquiera "Zorro" del gremio.

Los Zorros son mis manos y ojos como maestro del gremio. Tomas tus órdenes de ellos. Obtienes tus favores y recompensas de ellos. Y pueden pagarles a los jueces imperiales para que eliminen tus crímenes, por una pequeña tarifa, por supuesto.

Pero claro, el Lobo Gris tambien es un hombre, un hombre con una vida sin la mascara, sin la cual los miembros del gremio no me reconocen.

Lyanna: "Rickon"

Dijo mi bella esposa, Lyanna, mientras entraba en mi estudio.

Rickon: "Lyanna, ¿necesitas algo, amor?"

Lyanna: "Solo a ti, mi señor marido. No hemos tenido tiempo de 'encontrarnos' debidamente, despues de tu regreso de... tu 'viaje de negocios'"

Claro que ella lo sabia, era la unica a la que no podia guardarle el secreto. Le dije poco antes de casarnos y le tomo tiempo, pero ella habia entendido mis intenciones eran nobles, ¡oh dioses! ¿Que habia hecho para merecerla?

En vez de responder con palabras, la tome de la cintura y me la puse en mi hombro como un saco de patatas, y camine a nuestra cama mientras ella se reia.