Algo hizo Himaruya con esto, aunque Ancient Britain no exista ni como personaje en la lista de personajes de Fanfiction para Hetalia


El niño, la bruja, el mago y la rana

—¡Quiero volver a ser grande y tener un pene de grandeeeee! —ChibiRoma se acerca a Britania y tira de su falda, ella aprieta los ojos.

—¡No hables de penes!

—¡Penepenepenepene! —se muere de risa. La pelirroja le mira y frunce el ceño, poniéndose en jarras.

—Rome!

—Verga! Verga! Verga! Peneneneeee —canta.

—Calla que te echo afuera con los lobos... Y ¡SIN puñal!

—Ah, a mí me crio una loba, no me da miedo —escala a la mesa.

Ella se cruza de brazos y le mira a la cara. Él le sonríe sentadito, moviendo las piernas que le cuelgan.

—Yo crie TRES hijos hombres, hagas lo que hagas no puedes ser peor que eso —le señala con un dedo.

—Sí que puedo —se pone de pie en la mesa—. ¡Acércate!

—¿Y crees que soy tan tonta como para acercarme? —pregunta la mujer a la que han llenado de sapos, barro y grillos.

El romanito salta hacia ella de manera que si no le sujeta se va a ir de boca al suelo.

—Rome! —protesta, mete la mano y le detiene de un brazo y de la ropa, la muy bestia, no sé cómo no le quebró la clavícula a sus hijos, metiendo la otra mano después, deteniéndole de la camiseta o lo que traiga encima seguramente medio ahorcándole. Entiendas, le sujeta de manera torpe y bestia seguro dándole un golpe en el camino y date de santos que no te agarro del pelo.

Roma sonríe a pesar del golpe abrazado con fuerza.

—La próxima vez te vas a caer de cara frente a mí y voy a reírme de tu estupidez.

—Ailoviu —suelta en el peor acento del mundo.

—Nononono —de verdad no le entendió—, ni me pongas excusas!

—Te amo —repite en latín—. Ailoviu ailoviu

—What?! —chillido—. ¡Deja de decir idioteces y suéltame!

—¿Entonces me volverás grande? ¡tus niños no te dicen que te quieren, pero lo hacen y yo sí te lo digo!

Britania aprieta los dientes fastidiada.

—Claro que me dices... Ugh! Suéltame —coscorrón.

—Au! —protesta apretando los ojos y la escala para subírsele a la espalda.

—No, no, no... ¡Bájate ahora mismo! —brazos en jarras otra vez, se sacude.

Romita mete una mano por debajo de su axila y le magrea un pecho un poco antes de reírse y volver a escalar.

—Ahhhh! —chillido agudo levantando una mano y ahora si agarrándolo del pelo, tirando de él para bajarle.

—AH! —aprieta los ojos con fuerza porque le hace daño y se agarra a ella con las piernas mientras trata que le suelte con las manos.

—¡Como me vuelvas a tocar un pecho! —protesta tirando del pelo con una poca de menos fuerza al verle la cara.

El pequeño se agarra de su muñeca con las manos y le toca las regiones vitales con un pie, aun con los ojos apretados de dolor, pero sonriendo un poco.

—Aaah! Rome! —riñe gritando, sacudiéndose más aún para quitárselo de encima.

El moreno lucha lo mejor que puede para no soltarse, abrazándosele del brazo con las piernas, cabeza abajo.

—¡Suéltameee! —da vueltas sobre sí misma agitando el brazo empezando a cansarse. Roma se agarra lo más fuerte que puede para no caerse, quedándose muy quieto.

—¡Vuélveme mayooooor!

Britania termina cayéndose sentada al suelo, de milagro sin desnucar al romano.

—Yo que te iba a volver pequeño a la vez con Germania... —protesta desde el suelo.

—Eh? —le suelta un poco levantando la cabeza

—Germania, les iba a volver pequeños a ambos.

—¿Y tuuuú? —sonríe.

—¿Yo?

En vista que pasó el peligro, Roma la suelta y le gatea por encima sonriendo. Ella se sonroja

—Tú también, todos pequeñitos —se sienta sobre su estómago.

—¿Y quién nos va a hacer grandes después?

—¡Tú!

Parpadea la británica pensándoselo. De pequeñita no le gustaría Roma, no que de grande le gustara, pero podría hacerle maldades y jalarle el pelo y patearle en las balls.

Manos en los pechos y beso en los labios mientras piensa. Y como todas estas cosas funcionan... Repentinamente, Britania empieza a hacerse joven, más joven y más joven... Y todo empieza a dar vueltas a alrededor de ambos y empiezan a caer como Alicia en el país de las maravillas, hasta que repentinamente los dos, hechos niños, caen patas arriba hechos un nudo de brazos y piernas... A la mitad del salón de Inglaterra.

Romita parpadea en el suelo y se lleva una mano a la cabeza sin saber qué ha pasado, sintiéndose un poco mareado. Britania tiene los ojos cerrados como dormida.

El niño levanta las cejas dando un vistazo rápido alrededor y al notar que no hay peligro se arrodilla junto a ella.

—... das... —susurra moviéndose un poco.

—Eh! Niña! Niña! —la sacude un poco de los hombros y le acaricia la cara y el pelo...

Repentinamente Britania abre los ojos, de golpe y Roma da un saltito levantando las manos.

—Ahhhh! —chilla ella asustándose un poco, separándose del romano y sentándose, sin dejar de mirarle.

—Espera, espera, no grites —agita las manos, nervioso—. Mira, no pasa nada... es una casa... no sé dónde estamos, pero no pasa nada —sigue Roma en tono tranquilo moviendo las manos suavemente al gesticular para calmarla, mirando alrededor—. No hay peligro.

Ella frunce el ceño y le mira fijamente. Parpadea sin entender lo que dice, pero claramente entendiendo el asunto de que él no está asustado. Mira al techo y a todos lados.

—¿Cómo te llamas? —se acerca un poco.

Britania extiende un brazo a él para marcar distancia en clara señal de "no te acerques" e inclina la cabeza, curiosa de ver a un niño de pelo oscuro, ojos ámbar y una cierta aura dorada que no podría explicar.

—What? No te entiendo.

Romita se detiene mirándola un instante y parpadea.

—¡Sabes hablar! —exclama sonriente—. Yo —se señala a sí mismo—. Roma —sonríe—. ¿Tú? —la señala a ella.

—Britania —responde en automático con esa enorme facilidad que tienen los niños de hacerse entender.

—Britannia —sonríe. Ella asiente poniéndose de pie y llevándose el dedo índice a la boca, chupándoselo.

El moreno la mira e inclina la cabeza sin entender lo que hace.

—. ... obe — responde con el dedo aún en la boca mirando a su alrededor. Saca el dedo y lo levanta y en serio no me pregunten si está llamando a las hadas o alimentando a los duendes voladores.

—¡No hay viento aquí, esto es una casa! —Roma se ríe, pero campanilla acude a Britania.

La niña le mira de reojo al ver que se ríe y sonríe un poco sin entender por qué lo hace. Abre los ojos como platos al ver a campanilla, le susurra un saludo en celta se ríe un poquito. Britania, querida, pareces loca.

Roma levanta las cejas y mira hacia donde mira ella sin saber que ve... el problema es que campanilla es gala. Así que Britania frunce el ceño al ver que campanilla no le responde el saludo.

Le responde en inglés medieval, más parecido al sajón... a la vez que se oye un gemido/grito de Inglaterra por toda la casa...

Britania levanta las cejas y la cabeza, dando un pasito hacia Roma, que también está mirando hacia el lugar de donde viene.

—¡Hay unas personas! —susurra porque por lo visto Romita tiene alguna especie de necesidad de narrarlo todo.

—¡Hay unos ogros! —cada quien...

—Y me parece que hacen sexo —comenta dando un pasito hacia ahí.

Britania le detiene... No que este preocupada por Roma, es que... *segundos de silencio en lo que se le ocurre una excusa, ehh... puede despertarles y se los comerá.

—¿A dónde vas?

—¡No pasa nada! —no la entiende, pero supone que está asustada—. Miramos —se señala un ojo.

Ella le mira un instante. Niño tonto, podía pasarle algo... Pero a la vez, podía ver unos ogros de cerca, si es que no era algo mejor que unos ogros. Vacila un instante y luego sonríe. Aún con el ceño fruncido.

—Tú vas delante —ella le empuja un poco.

—Eh? —no entiende, pero igual piensa que ha accedido y sonríe... y como así es él, mira alrededor, toma el azotador del fuego que está ahí junto a la chimenea (es lo más parecido a una espada que ha visto) y mantiene a Britania tras él porque Helena dice en los cuentos que lo héroes salvan y protegen a las chicas.

Britania, ni corta ni perezosa, encuentra un cenicero de cristal bastante pesado en apariencia (nadie fuma hoy por hoy, Inglaterra... TIRA las cosas... Dice Inglaterra que Francia y él lo hacen a veces y que vale ya de quejarse de todo que parecéis su suegra. Ya tiene bastante con España) y decide que puede llegarlo a usar como munición en caso de ser necesario. (Sólo les faltan las varitas mágicas... Y Harry Potter que gracias a dios no está invitado)

Francia decide hacer un movimiento magistral para arrancarle otro gritito a Inglaterra. Y ahí va Roma el valiente con el azotador en alto, el ceño fruncido y una sonrisa de "Estoy seguro, SEGURO" de que eso que se oye es sexo.

Seguido de Britania que, con esa bola de cristal en la mano, el pelo revuelto y la cara que trae, parece de verdad una buena bruja. Frunce un poco el ceño pensando que quizás no sean realmente ogros...

Campanilla se acerca a ella preguntándole qué les asusta. Ella la mira y realmente no le entiende bien, pero le entiende más que al niño raro de los ojos miel. Le pregunta con cierta seriedad si hay algún peligro arriba.

Roma la hace callar pensando que habla con él para que no haga ruido, susurrando que podrían oírlos y que es peligroso y en general haciendo seguramente mucho más ruido que ella. Britania se calla cuando llegan a la puerta detrás de la cual se esconde evidentemente la fuente de los sonidos.

Ah, el hada niega para ella. Britania sonríe más tranquila con esto mirando a Roma con el ceño un poco fruncidito y carilla de maldad porque ahora ella SABE que no pasa nada y él aún cree que pasa algo peligroso.

—... y ahora voy a empujar la puerta, pero quédate detrás de mí porque quizás sean gente mala o algo así. Si pasa algo te escondes corriendo y yo les doy con esto y me escaparé como pueda, ¿vale? —sigue hablando el romano en susurros, porque está muy nervioso, sin enterarse.

Britania no tiene idea de qué dice, pero tanto gesticula nervioso que termina por entenderle todo. Asiente conforme con el plan, mirando a campanilla y levantando el cenicero.

Romita empuja un poquito la puerta mirando dentro con curiosidad y un poquito de miedo. Ve el pelo del inglés sobresaliendo por un lado de la cama, así que vuelve a incorporarse un poco, poniéndose de puntillas para ver mejor.

Francia se mueve un poco más, haciendo eso que hace Francia y suelta el ahora un gemido grave con un "Ah, Angleterre".

Britania intenta mirar, recargándose en el romano, porque además ahora que se ha parado de puntas no ve nada más que su melena rizadita.

—¡Mira! ¡Mira! —Romita con las cejas en el cielo intenta gritar susurrando.

—¡No veo nada! —susurra ella e Inglaterra acaba con uno de esos sonidos maravillosos, haciendo a Roma acabar de abrir la puerta y la boca.

—¿¡Lo está matando?! —pregunta la británica impresionada saltando detrás del romano.

—Sic! ¡Es sexo! ¡Seguro! Míralos —asiente sin tener idea de lo que ha preguntado. Francia tiene el cerebro demasiado embotado en terminar así que sigue un poco más, dejándole a Roma claro que sí que tiene razón. Termina echándose encima del inglés completamente extasiado y sonriente.

Inglaterra tiembla bajo él y le acaricia la cara con ternura sin enterarse de nada, con los ojos cerrados.

Roma toma a Britania de la mano arrastra el azotador por el suelo acercándose a la cama con la boca abierta. Y ahí va Britania siendo arrastrada, claro está, mirando la cama extrañada.

Francia no tiene idea de dónde está, sinceramente, disfrutando plenamente su après le, con ojitos de corazón. Cuando el inglés está a punto de besar a Francia es cuando ambos llegan a la cama... y Roma tiene una necesidad física de subirse y meterse ahí en medio a ver qué está pasando, en serio.

Francia siente algo extraño a los pies de la cama y hace un "mmmm". Inglaterra parpadea separándose un poco de él.

El francés, todo sudado y mojadito levanta perezosamente la cabeza hacia el borde de la cama.

—Non! ¡No paréis! —protesta Roma al notarlo y vuelve a bajarse para esconderse, acaba sujetándose con las manitas del borde y solo sacar la cabeza hasta la nariz, mirándolos con sus ojazos.

Britania los mira también, entre al Romano por aventurado y a los otros dos con ojos muy abiertos sin saber del todo que es lo que hacen.

Francia pega un salto, dando la vuelta sobre sí mismo para ponerse boca arriba y salir de encima del inglés, FLI PAN DO. Inglaterra levanta las cejas paralizado sin saber qué hacer. El galo hace ese parpadeo leeeento de WTF antes de mirar al inglés de reojo que lo único que puede hacer es salir CORRIENDO a esconderse a cualquier lado.

—Que hace un... niño... —susurra Francia

—Non! ¡No te vayaaas! —Roma levanta su manita hacia el inglés haciendo drama cuando este se mete al baño con un TREMENDO portazo.

Francia agradece mentalmente al inglés con el ceño fruncido, sí... Gracias por huir y dejarme aquí. Parpadea.

—Eh... Esto... Estamos... ¿Qué haces aquí? —susurra Francia que aún no ha notado a Britania.

—Oh... —Roma mira la puerta del baño desconsolado y luego se vuelve al francés. Levanta las cejas y se sonroja al mirarle con descaro.

—T-Tú... ¿Qué haces en esta casa? —balbucea Francia pasándose una mano por el pelo, mirando otra vez hacia la puerta y notando ahora si a la chica pelirroja que le está mirando también sonrojada.

—E-Eres muy guapo... —susurra Roma embobado. Francia parpadea y parpadea otra vez.

—Latín? —levanta las cejas mirándole de arriba a abajo y luego mira a Britania. Vuelve a mirar a Roma—. E-E... T-Tu nombre...

Romita se ríe un poquito, nerviosito y sonrojado, arrugando el cuello para esconder la cabeza con sus hombros haciéndose pequeñito.

—R-Roma... —susurra con la voz agudita.

El francés le mira fijamente, cierra los ojos, sacude la cabeza y le vuelve a mirar.

—Mon... dieuuu... —repta por la cama hasta él olvidándose, claro, de que él está desnudo, lo mira de cerca con los ojos súper abiertos.

Roma se sonroja más mirándole de arriba abajo. El galo le mira de cerca, luego mira a Britania, y luego mira otra vez a Roma. Abre los ojos más aún si se puede.

ANGLETERREEEEE!

—¡NO PIENSO SALIR!

—Non, Non... Es que... ANGLETERREE! ¡SAL! —insiste mirando a Roma, levantando una mano y tocándole la mejilla.

—¡Ni hablar! ¡Vete a tu casa, Frog! —grita y el romano se ríe un poquito escondiendo el cuello como si le hiciera cosquillas, pero dejándose.

—Nonono... Es que tienes que... No puedes ser Roma... ¿Papa Roma? ¡¿Roma?! ¡¿Eres un país?! —insiste Francia en preguntarle pasándole una mano por el pelo

Britania cambia de peso de pie, nerviosa, sin dejar de mirar a Francia.

—¿T-Tú como... te llamaas...? —pregunta Romita y gira un poquito de lado a lado sobre sí mismo. Francia vacila un poco con esta pregunta.

—Soy yo, papa... Soy France —susurra antes de pensar que en realidad es obvio que... Bueno, si es verdad que es Roma es un niño... —. Angleterreeee!

—F-Frans —repite y hace una risita

—Eres Roma... ¡Y estas aquí de pequeño! —se ríe un poco, abrazándole.

—Iih! —suelta una risita/chillido dejándose, claro.

Francia se ríe un poco, sin entender nada, pero sin que le importé. Sexo y papa niño en una misma mañana. En medio de su risa nota a Britania que SIGUE ahí sonrojada y pasmada.

—Y tú eres... Oh la la... ANGLETERREEEE!

—¿Has echado a los niños? —Inglaterra saca un poco la cabeza.

—Non, ¡es que no son UNOS niños!

Así que Inglaterra cierra de nuevo la puerta todo sonrojado.

—¿Cómo han entrado? ¡Sácalos de aquí!

Britania da un saltito girándose a ver la puerta.

Angleterre, ¡es tu MADRE! Britania? —le llama Francia aún medio ahorcando a Roma en su abrazo, que es tan feliz siendo ahorcado.

—¿Los ha traído mi madre? ¿ESTÁ AQUÍ? —no es posible describir lo rasgado y preocupado del tono esa pregunta.

Britania se sorprende al escuchar su nombre de boca del hombre de la cama, pero más le azora entender algunas palabras.

—Oui, hombre! Tú sal y lo verás por ti mismo.

—¡No voy a salir con mi madre aquí! —chilla con los ojos apretados.

Angleterre, deja de preocuparte por eso, es una niña. ¡SAL DE AHÍ!

Inglaterra entreabre un poquiiiito la puerta. Mientras Romita babea idiotizado contra el pecho de Francia, que mira a Romita y sonríe bobamente pasándole una mano por el pelo.

—¡Pero si eres un crío! —Francia se ríe un poco volviendo a ver a la puerta. Extiende una mano al notar que se abre la puerta y señala a la niña —, ¡mírala!

—¿Pero por qué no los has echado? —lloriquea Inglaterra tras la puerta mientras Romita se acurruca.

—Megustasmuchooo —susurra el pequeño en ese tonito idiota.

—Porque... ¡Es que no has salido y los has visto! Es tu... No lo puedo creer, ¡es tu madre! ¡Y mi papa! ¡Es pequeño! —le abraza con fuerza—. A mí también me gustaaas.

Where's my mother? —pregunta cerrándose más el albornoz desde el baño.

—Iiih —Roma se ríe muy contento de eso, sonrojándose más. Britania se acerca a la puerta del baño, curiosita, aunque sin dejar de mirar a Francia que le parece preciooooso. Se sonroja con la idea, sacude la cabeza y frunce el ceño.

Where... Mother? —repite la chica entendiendo las palabras y tratando de comprender la estructura de la frase.

—Aquí afuera... —responde Francia riéndose con Roma y dándole un beso en la cabeza.

Inglaterra abre un poquito más la puerta buscándola por todas partes y Romita patalea un poco de excitación sin poder evitarlo con el beso.

Britania se asoma a la puerta, justo a la altura a la que esta Inglaterra, exactamente cuándo se asoma y deben verse los dos, nariz con nariz.

Inglaterra se pega un susto y se cae de culo dejando de sujetarse el albornoz, porque estaba en cuclillas por algún motivo relacionado con esconderse más.

—Iiiiiiihh! —Britania también se mete un susto dando un salto y tirando el cenicero al suelo con gran estruendo.

Eh! That is mine! —protesta Inglaterra al notar el cenicero.

Britania le mira con los ojos muy abiertos porque Inglaterra tiene HADAS alrededor.

—Como me hayas quitado algo más te voy a llevar al yard, jovencita —riñe Inglaterra frunciendo el ceño.

Yard —repite ella asustadilla, mirándole fijamente las cejas, acojonándose un poco con que le riña. El inglés se incorpora y vuelve a cerrarse el albornoz.

—¡Si te acercas te haré un hechizo! —amenaza ella de repente por si las dudas, en celta, levantando una mano.

Yes, a Scotland yard, con la policía, así que venga, dame lo que más te hayas llevado —responde y levanta las cejas con ese idioma y esa vocecita... de repente nota que hay algo familiar en ella.

—Aaaaannwwwfffnnn —susurra entre dientes, creo que quiere asustarle con magia muy en su papel de brujilla, como a veces suele intentar asustar a otras personas desconocidas. Aunque a veces sea ella la única que ve los chispazos que saltan cuando suelta palabras así. (Es una palabra de hecho... Quiere decir inframundo)

Inglaterra levanta las cejas al ver las chispas verdes salir de sus dedos.

M-m-mum?

Mum? —Britania parpadea un par de veces porque no era la reacción en pánico que esperaba... Como siempre. Frunce el ceño.

Francia está haciéndole cosquillas a Roma como haría con Inglaterra y Romita está muerto de risa intentando esconderse, subírsele por encima y jugando en general.

—Britania... ¿te llamas Britania? —insiste el inglés.

Britania frunce el ceño, un poco incómoda de que sepa su nombre.

—¿Por qué sabes mi nombre?

Because you're my... por la reina! How old are you? —pregunta mirándola de arriba abajo. Ella parpadea otra vez.

—Hablas extraño... ¿Tú cómo te llamas? And how old are YOU?

E-England —vacila un poco por el tonito autoritario.

Eng... land —levanta las cejas, sorprendida—. ¡¿Eres una tierra?!

Asiente. Britania parpadea otra vez frunciendo más el ceño y como... Absorbiendo esa información.

Eng... land —repite una vez más y luego sonríe mirando a las hadas a su alrededor—. Les gustas.

—¿Eh? —se sonroja mirando a Francia y a Roma de reojo pensando que se refiere a ellos porque, sí, bueno, veras, a estas alturas a las hadas como que las ignoramos un poco.

Britania los mira de reojo también sin entender del todo notando como ellos dos se ríen como dos viejos conocidos. Se gira del todo y se sonroja más.

—Él está... —susurra refiriéndose a Francia y su desnudez.

—¿Quién es ese niño? —pregunta Inglaterra recordando lo que Francia ha dicho de que estaba aquí su padre.

—Ehh... R-Ro...Rone? Es un niño que habla mucho y hace muchos gestos —agrega imitándole.

—Rome? —la mira—. ¿Qué hacéis aquí y por qué sois tan pequeños? —Uy, Inglaterra, esas preguntas...

—¿Has visto? —pregunta Francia hincándose en la cama, con Roma al lado, desnudo en todo su esplendor de frente a los dos británicos—. ¡Es tu madre! ¿Ya la abrazaste y le diste besos?

Britania abre los ojos (y la boca) como verdaderos PLATOS mirando a Francia justamente AHÍ.

What? —mira al francés y se sonroja de golpe al notar...—. ¿¡Puedes taparte un poco!?

—Ehh? Oh! —Francia se ríe poniéndose una mano sobre la tour Eiffel en uno de esos movimientos que suele hacer que igual, aunque no sea con mala intención parecen de todos modos lascivos—. Abrazarla, digo... ¡Es tu madre!

Roma le da un besito a Francia en la mejilla y se baja de la cama acercándose a los otros dos. Francia sonríe mirando a Britania de reojo quien sigue viéndolo sonrojada y con ojos abiertos.

—A ti no te conozco —asegura Roma acercándose al inglés.

—Es Angleterre, es mi pareja... Claro que no es como que tenga que explicarles, lo vieron ustedes—se ríe un poco jijiji, bajándose también de la cama.

Frog! —protesta Inglaterra sonrojándose.

—¿Es tu pareja? ¿Por quéee? —Roma se vuelve a Francia en plan dramas.

Britania levanta las cejas con el asunto del Frog saliendo de su ensimismamiento/shock. Mira por ahí pensando si hablarán de verdad de una rana.

—¿Por qué? Por guapo... ¡Mírale! ¡Es completamente sexy! —asegura Francia señalando al inglés y sonriendo de lado.

—Non! Ya no seas su pareja más —pide Roma. La otra buscando ranas y este en mitad de un drama venezolano culebrón.

—¡¿Que pretendes?! ¿Robármelo? —pregunta Francia levantando a Roma del suelo.

—¿A él? Non!

—Por la reina, Frog, vístete —protesta Inglaterra levantándose del suelo, yendo él a buscar ropa en el cajón de los calzoncillos.

Francia le sonríe a Inglaterra cerrándole un ojo y volteándose a Roma.

—¿Entonces? —pregunta suavemente el francés. Britania levanta la cara y mira a los dos latinos.

—Tú conmigo —sonríe Roma en plan pim pam pum y le abraza.

—¿Contigo? Oh, cher... —Francia le abraza de vuelta y cuando se separa le da un rápido y casto beso en los labios del tipo que le da a España. Señala a Britania—. ¿Y qué va a pensar tu novia?

Quid? —la mira, sonrojado con el beso, claro, sin haber oído lo que ha dicho.

—¿No es tu novia? —pregunta mirándola.

—¿Quién?

—No entiendo NADA de lo que dicen —protesta Britania.

—¡Pues ELLA!

—Dice que eres la... —Inglaterra pone los ojos en blanco y se pone los calzoncillos—. Novia de Rome.

—Ah! —Roma levanta las cejas mirando a Britania porque no lo había visto de este modo.

—La whaaat?! —chilla ella un poquito sonrojándose y dando un pasito atrás.

—Mira que mona es, sonrojada... —Francia le susurra a Roma al oído acercándose al inglés.

—No le hagas caso, lo dice para molestarte —asegura Inglaterra. Roma inclina la cabeza, pensándoselo.

—Yo tengo una novia, pero tú me gustas más —asegura el niño a Francia.

—No lo digo para molestarla, lo digo porque a papa le gusta, yo lo sé —responde Francia al inglés y mira a Roma, sonríe—. Soy guapo, ¿verdad?

Romita asiente a Francia e Inglaterra pone los ojos en blanco poniéndose unos pantalones.

—¡Pues como va a ser mi novio, es tonto y no ve a las hadas! —protesta Britania.

—Pues tú también eres muy guapo, a ver si ella te considera a ti tan buen partido como su hi... Como Angleterre me considera a mí. Si consigues un beso te daré un premio —propone el francés.

—Ya te he dicho que no le hagas caso —responde Inglaterra.

—¿Qué premio? —se ríe embobado con Francia.

—Un poco de perfume del bueno para que huelas bien —Francia el gay.

—¿Por qué no? A ti si te entiendo —comenta Britania decidida a ignorar a los dos latinos, aún sonrojada. Se acerca al inglés.

—Porque son tontos y dicen cosas expresamente para molestarnos y hablan raro —explica Inglaterra, Roma se sonroja un poco y con el corazón acelerado, le da un besito a Francia en los labios.

Francia sonríe para Roma sin reñirle, escurriéndole un poco hacia abajo para ponerle de pie en el suelo.

—Ya tengo un beso —sonríe.

—No seas tonto, ¡de ella! —se ríe Francia despeinándole un poco y acercándose al inglés.

—¿De ella? —pregunta y la mira, no muy convencido de ello.

—Claro que de ella. Es difícil, ya verás, tendrás que demostrar que te pareces a mí —explica abrazando al inglés de la cintura como quien no quiere la cosa.

Roma la vuelve a mirar inclinando la cabeza e Inglaterra aparta al francés un poquito a codazos.

—Ehh! Piensa en lo que estás haciendo —advierte Francia en francés rápido mirando al inglés y tratando de acercarle a él pese a los codazos.

—¡Lo que hago es apartarte! —exclama nervioso—. ¡Ve a vestirte!

—Non. Dame un beso y coopera a mi favor antes de seguir ilusionando a papa —susurra.

What?

—Marca tu territorio —insiste.

—¿Qué hacen? —pregunta Britania.

B-But... —vacila el inglés y aprovechando el descuido, Roma se echa sobre Britania para besarla al momento en que Francia hace lo propio

—AHHH! —chilla Britania que estaba en Babia y no se ha enterado siquiera. Inglaterra no se separa ni se acerca... Pero a Roma sí que le caen los golpes y patadas de la chica bastaaaante histérica.

Romita se hace bolita intentado protegerse y detenerla porque SEGURO la besó, por dios si la otra estaba buscando ranas hace rato. Lo malo es que no está viendo a Francia besar a Inglaterra.

Britania termina por empujarlo para quitárselo de encima y Francia, que se ha quedado con ganas del après le, besa al inglés con suavidad un poquito antes de separarse y voltear a ver a los niños.

—Vaya que esto es extraño... Mira cómo te pareces a tu madre.

Inglaterra parpadea después del beso porque también se ha quedado con ganas del après... y luego le empuja un poco sonrojado, mientras Romita sigue hecho bolita en el suelo siendo pateado por Britania.

—Detén a tu fiera y dale un abrazo por el amor de dios... —pide Francia un poquito en riña.

—Suéltame y lo haré —le empuja más fuerte levantando a la británica de las axilas.

Francia levanta las manos en expresión "vale, vale", yendo a la mesita de noche antes de recoger a su cría... Digo a su padre. Toma su teléfono y sonríe haciendo una foto de Inglaterra con una ceñuda británica en brazos.

Roma se hace bolita en brazos de Francia con el ceño fruncido.

—Mira que monos se ven —comenta Francia sonriendo hacia el inglés.

—¡Oyeee! ¡Bájame! —pide Britania con el ceño fruncido mirando a Inglaterra.

—¡Pero deja de patear! —riñe un poco Inglaterra.

—¡Me ha dado patadas por un beso! —hace drama Romita.

—¡Me ha dado un beso! —protesta Britania sonrojada

—Eso quiere decir que le gustas —explica Francia abrazando al romano contra él.

—Bueno, pues... sí, pero ya le has empujado, ya está —responde el inglés.

—¡Sí le gustará me habría besado de vuelta, no me habría pegado! —responde el romano que no entiende. Britania desvía un poco la mirada, ligeramente culpable.

—Pero estaba hecho bolita —sonríe ella maligna.

—No, mon amour... Tienes que aprender aún que algunos, Angleterre y su... Britania entre ellos actúa exactamente de manera opuesta.

—Por eso, ya no te estaba haciendo nada, ya le habías dejado claro que no quieres que lo haga —sigue el inglés... Roma mira a Francia como si estuviera loco.

—Pues por si acaso —insiste Britania y le mira a la cara. Inglaterra suspira negando y la vuelve a dejar en el suelo.

—Tus cejas son grandes —exclama ella.

—Ah! —se las tapa con las manos inevitablemente.

—Ya sé que parece incomprensible... —explica Francia al notar la cara de Roma—, mira... Voy a vestirme para bajar a hacer el desayuno y te explico mientras tanto —propone.

Britania le sonríe un poco considerando el gesto bastante gracioso.

—¡Desayuno! —Roma sonríe porque tiene hambre—. ¿Has cazado? Yo sé cazar, me gusta correr para cazar ciervos y jabalíes son mis favoritos y siempre los cocino y todos dicen que lo hago muy bien, ¿tú sabes cocinar?

—Eres divertido —asegura Britania.

Inglaterra sonríe un poco porque Britania suele ser dura y parca en muestras de afecto y halagos, así que eso significa que le gusta mucho a su madre.

—Yo cocino mejor que nadie, mon amour... Helena diría que soy el hijo consentido de Hestia —le cierra un ojo bajándole al suelo y tomando sus pantalones.

—Tengo hambre, ¿tienes comida? —pregunta Britania mirando al inglés.

—¿Eres el hijo de Hestia? —Roma levanta las cejas y le mira de arriba abajo, crédulo.

—Nah, no de Hestia.. pero parezco. Ya lo verás en la cocina —le revuelve el pelo poniéndose los pantalones.

—Ah, yes... —Inglaterra mira a Francia—. My... uhm... tenemos hambre, qué... I mean... hay... marmité abajo y tengo galletas y... ¿vosotros tenéis hambre?

—¡Yo soy hijo de Marte! —asegura Roma muy convencido.

—No vas a acercarte siquiera al marmité, yo voy a hacer de desayunar... —asegura Francia sonriendo para el inglés y lanzándole un beso—. Pero antes voy a perfumar un poco a este hijo de Marte.

—Marmité? ¿Qué es marmité? —pregunta Britania. Roma hincha el pecho tan contento e Inglaterra pone los ojos en blanco.

—Es una cosa de comer que es muy buena —responde Inglaterra para ella—. Es comida para magos, por eso a ellos no les gusta —añade—. Y por eso se llama marmite.

—¡No es buena en lo absoluto, es asqueroso! —protesta Francia—. No te acerques al marmité que no hay besos después, ya lo sabes.

—¡¿Comida para magos?! ¡Quiero! —exclama contenta la niña.

—Mejor —Inglaterra sonríe y toma en brazos a Britania como hacía con Estados Unidos—. Vamos, te daré un poco... —se dirige a la puerta.

—¡¿Como que mejor?! —protesta Francia empezando a sacar ropa del armario para decidir que va a ponerse. Sí, Francia tiene ropita ahiiií. Le mira con un polo azul en una mano y una camisa blanca en la otra.

Inglaterra sonríe, se encoge de hombros y sale por la puerta. Francia frunce el ceño un instante y luego sonríe un poco y mira a Roma.

—¿Ves?

Roma está sobre la cama y está intentando morder el despertador de Inglaterra porque es de plástico raro y hace lucecitas.

—No te comas eso, ni lo muerdas. Dime mejor cual me pongo —muestra una y luego la otra opción.

—Eh? —le mira sacándoselo de la boca.

—Ponlo ahí —señala la mesita de noche—. Esta, o esta.

—Que ropa más rara —se baja de la cama y se le acerca—. Póntela.

—Imagino que te lo parece —se encoge de hombros y se pone el polo azul para mostrarla —. Pero es la moda.

—Este es bonito —valora.

—¡Claro que lo es! —asegura tomando su botella de perfume—. ¿Has entendido lo que te dije hace rato sobre Britania y sus patadas?

Romita niega. Francia se pone en cuclillas frente a él y sonríe. El niño se le acerca sonriendo y le toca la cara.

—Le gustas un poquito y vas a gustarle más, te lo aseguro —explica sonriendo y dejando que le toque. Poniéndole una mano en el abdomen—. Y a ella le dará mucha vergüenza y tendrá muchas sensaciones con las que no sabrá qué hacer. En vez de hacer lo que tú y yo haríamos, que es aceptar que le gustas, se va a sonrojar, ponerse histérica y a hacer cosas como patearte y ser cruel contigo.

—¿Por qué? —le acaricia la barba con los dedos porque le gusta.

—A toda costa querrá ocultar que le gustas y lo va a hacer de manera agresiva para que, según ella, no haya duda de que no le gustas ni un poquito. Entre más chille y más agresiva sea y más histérica se ponga quiere decir que más le preocupa que te des cuenta de que le gustas, así que más intensifica sus "tácticas" para que no sea obvio.

—Pero ¿cómo sabes qué no es que no le guste, entonces?

Francia sonríe.

—La diferencia es sutil, pero tú eres listo y vas a notarlo —explica—. Tienes que mirarlos con atención y notarás que hacen cosas que no hace la gente a la que de verdad no le gustas... Por ejemplo, sonrojarse y ponerse nerviosos, no parar de hablar de ti aunque digan cosas feas... de hecho se les va de las manos y con tal de negarlo todo dicen cosas un poco tontas como "eres feo"...

Romita inclina la cabeza y parpadea.

—La gente a la que de verdad no le gustas... No te hace caso. En cambio, ellos van a llamar toooodo el tiempo tu atención en general molestándote. Es muy divertido cuando te das cuenta que en realidad lo que pasa es que les gustas y no quieren admitirlo —sonríe.

—Oh... —asiente, no muy seguro, pero pensando que no suena tan ilógico.

Angleterre es así. Todo el tiempo dice que me odia y me llama rana fea y me empuja cuando le beso. Sin embargo, yo sé que, en el fondo, o no tanto, le gusto mucho y me quiere. Cuando consigo que me bese de vuelta o me apriete la mano después de intentarlo un buen rato... es como tener un premio.

—Eso es muy complicado, mejor deja que no te quiera —sonríe y Francia se ríe un poco.

—Nooo... Nunca. Yo le quiero mucho —le besa la mejilla.

—Pero... tú has dicho que yo te gusto —le mira un poco desconsolado.

—Tú me gustas y te quiero muchísimo como a un hijo —sonríe.

—Pero no soy tu hijo —le pone las dos manos en la cara y se le acerca. Francia suspira y le mira a los ojos.

—Lo eres.

—Non, ¡yo soy hijo de Marte! —Roma frunce el ceño porque sabe que eso no es cierto.

—Y yo soy hijo de Roma.

—Y yo... quid? —se detiene

—Yo soy hijo de Roma, quien se crio con una loba, que es hijo de Marte.

—YO soy Roma —inclina la cabeza.

Oui. Tú algún día en el futuro vas a ser mi amado padre —explica suavemente.

—Pero tú eres grande...

—No sé cómo pasó, pero aparentemente Chronos te hizo viajar en el tiempo hacia adelante.

—¿Porqué?

—Habrás de preguntarle a él —Francia se encoge de hombros.

—Pero... no entiendo... —le mira desconsolado.

—A ti te gusta probar cosas nuevas y conocer nuevos lugares, ¿verdad? —pregunta sentándose en el suelo y abrazándole, tranquilizadoramente.

Romita asiente y se sonroja un poquito pero no sonríe, porque no está muy acostumbrado al rechazo.

—Y confías en los dioses, ¿verdad?

—Sic... —susurra y solloza un poquito.

Francia se muerde el labio y le acuna contra su pecho.

—Eres a quien más admiro, una de las personas en quien más pienso, quien me ha hecho vivir, ser quien soy y como soy —susurra el francés. El niño se le esconde en el pecho haciendo dramaaaaaaa.

A Francia se le llenan los ojos de lágrimas (. dioses con estos latinos) dándole un beso en el pelo y acariciándole la espalda.

—Te quiero muchooo —le mece y mientras estos dos hacen drama latino.