Año 44
Wilkie Rudd - 15 años - Distrito 2.
Han pasado ya cinco días desde que iniciaron los juegos, y todo se ha ido a la… bueno, ya se imaginan. Estoy en la azotea de un edificio de cuatro pisos, en un parapeto de madera y láminas de zinc, ya sin provisiones ni compañeros, pese a que todo pintaba muy diferente durante los entrenamientos.
La lluvia ha sido persistente desde hace tres días, pero afortunadamente ya sólo luz se cuela por las rendijas en el "techo". Por desgracia, sigo temblando de frío y muy acojonado por la idea de que debo salir de aquí si no quiero que un misterioso relámpago, gestado en la sala de control, acabe con mi existencia.
Ye me hice a la idea de que no puedo seguir esperando a Troian, ya hace tiempo debió haber regresado y no la culpo si decidió abandonarme, mucho le duró la lealtad de Distrito, fue mucho más allá de lo que nunca habría esperado de ella.
Para mí fue épico cuando, apenas en el desfile, la primera vez que interactuamos con los demás tributos, especialmente con los profesionales, ella los puso a escoger entre aceptarnos a los dos o a ninguno.
Los chicos del Uno no hicieron nada por disimular lo gracioso que les parecía la condición de mi compañera. Norman, el del Cuatro, fue el único que dijo que le daba lo mismo. Pero Dinah, su compañera, nos hizo la cruz por eso. Finalmente, la alianza pro quedó con tan sólo 4 miembros. En cambio, nosotros reunimos un batallón de seis, con diversos talentos y una profesional en condiciones.
Pero el desmadre comenzó temprano. Carmel del Ocho, terminó muerta en el baño de sangre; Delilah y Garrett del Cinco, a quienes integramos precisamente por sus conocimientos sobre la energía, se electrocutaron mientras trataban de desactivar la valla que rodea este complejo de edificios; y Jules del Once, se quiso pasar de listo con Troian y ella tuvo que matarlo.
A mí también mucho me duró la valentía y el coraje que Troian me inspiró cuando nos conocimos en el tren. Le conté que quise cambiar mi suerte aceptando un nuevo destino, mejorar mis cartas, tener una oportunidad de vivir verdaderamente y no con las muchas limitantes con que Willie y yo nacimos.
Y es que cierta soberbia y mucha estupidez se apoderó de mí el día de la cosecha, cuando Letitia Blum sacó la papeleta con mi nombre y yo me negué a aceptar voluntarios. Tengo una afección cardiaca que no me permite tener una vida normal y que se llevó a mi hermano gemelo tres años atrás. En ese instante pensé que tenía una oportunidad de recibir una cura ganando los juegos, de comprar, con el sacrificio de 23 vidas, una que mereciera ser vivida.
Pero lo que voy a conseguir es morir más rápido, lejos de mi familia y avergonzando a todo mi distrito.
¡Hola, hola, hola!
Este capítulo me ha salido bastante corto, pero bueno transmite todo lo que quería decir, un chico enfermo que se atrevió a soñar con más, pero le sale el tiro por la culata. Troian se lleva toda mi admiración, pues no tenía ningún compromiso con él, pero quiso ayudarle, pese a ello llega el momento en que tiene que priorizar su propio bienestar.
En los juegos anteriores por primera vez en mucho tiempo Keelan logró representar su distrito hasta la sexta posición, pero tal como dices Alpha, los del 12 están condenados ya que aún no le ha llegado el turno de coronar otro vencedor. El ganador de los 43°: Wystan Barclay de D1.
Nos leemos pronto,
SS.
