Año 47
Cecily Phelps - 17 años - Distrito 4.
Recibir un paracaídas a estas alturas reafirma mi confianza en las decisiones que he tomado, es la confirmación de que Trevor me sigue respaldando. A pesar de todo sé que carezco suficiente información y no deseo enfrentarla sin una ventaja en mi poder, mucho menos ir tras ella a ciegas.
Solo quedamos Defiance y yo. Una final de profesionales, así que la verdad no entiendo por qué no nos han juntado aún. Una edición promedio de juegos no supera las dos semanas, pero he perdido la cuenta de los días y siento que llevo una eternidad aquí. Defiance, pese a ser menuda y un poco más baja que los demás, es fuerte, astuta e inteligente, una profesional en toda regla, que se ha ganado el lugar en el que está. Alguien a quien no debo subestimar. Nos separamos días atrás, cuando nuestros respectivos compañeros empezaron a tener roces y peleas que poco a poco fueron escalando, ambas sabíamos que nos habrían arrastrado con ellos, lo más sensato fue dejarlos, pero no nos quedamos juntas... no había suficiente feeling, y cada una siguió por su lado.
Tras tomarme la bebida energizante y revisar el vendaje de mi antebrazo me dispongo a retomar mi búsqueda. No me queda más que hacer una batida... Empezaré desde el estacionamiento subterráneo, por lo que bajo a rapel por los cables del ascensor hasta el nivel más bajo. La luz natural que las vidrieras dejan entrar en las galerías superiores no penetra el hormigón de este galpón, la oscuridad es casi total, pero algunas lámparas fluorescentes funcionan intermitentemente, hay montones de automóviles destartalados, las tuberías averiadas dejan caer líquidos malolientes que se acumulan en las grietas del suelo.
Me muevo sigilosamente, apuntando la linterna a los rincones más oscuros. El espacio es bastante grande, hay mil escondrijos posibles, pero apuesto que Defiance no mancillaría de esa manera el orgullo de su distrito. Subo la rampa que me lleva al siguiente nivel… más de lo mismo… vuelvo a pensar que esto es demasiado aburrido para una final.
Desde abajo puedo notar que el siguiente piso está mucho mejor iluminado y, al subir la rampa, la veo a escasos quince metros de mí. Está herida, tiene un vendaje sanguinolento en su muslo derecho; su rostro, mucho más afilado, luce demacrado y pálido, además, las muñequeras de su traje destellan en un color amarillo ocre, evidenciando que sus constantes vitales no están en su mejor momento. En contraste, su postura no refleja ninguna debilidad, está erguida, sujeta a su derecha una lanza y su mano izquierda reposa indiferentemente en su cadera.
No puedo negar que me ha impresionado ver cómo me espera, para mí habría sido ideal tomarla por sorpresa, pero al ver sus condiciones reales confío en ser capaz de superarla. Dejo caer la, ahora inútil, linterna y la mochila a mi espalda.
—Ven aquí, nenita… —me incita, poniéndose en guardia. Y muerdo su anzuelo, sé que su arma tiene mayor alcance, pero aquí estamos y esto hay que terminarlo.
Desenfundo mi espada larga y no quito la mirada de sus ojos, por algún motivo están llorosos. Por otra parte, es evidente que su movilidad es reducida, lanzo un grito antes de empezar a atacarla con estocadas furiosas. Ella repele mis golpes con su lanza, pero se limita a defender su posición. Doy un par de giros a su alrededor y aprovecho para asestarle un corte en la pierna herida.
Defiance aúlla de dolor.
Da un par de saltos a la pata coja, alejándose de mí. Yo termino parada en la posición que ella ocupaba unos segundos antes. La superficie es distinta, no ya de concreto sino metálica… en un parpadeo noto que es una compuerta y que, con una breve sonrisa, ella acciona un interruptor que la abre…
¡Hola de nuevo!
En diciembre me di a la tarea de revisar y corregir un poco este fic, hay pequeñas modificaciones cronológicas que había pasado por alto. El mes de enero se me fue sin poder escribir una línea, de verdad deseo avanzar y terminar, pero se me hace difícil, este capítulo lo siento medio falloso, aún me cuesta mucho relatar los enfrentamientos, pero me gustaron mis chicas. Pueden conocerlas en el blog que está actualizado.
Alpha: Dixon es un pastelito, una de esas personas que de no haber sido cosechado tendría que ser llevado a una situación extrema para demostrar mal genio, pero la gente así no gana los juegos (con la conocida excepción). En la edición anterior Dixon falleció minutos después, Ainara (que realmente venía del D10) regresó por el arma y las provisiones del chico. Fue una competidora fuerte, ayudada por sus armas envenenadas pudo avanzar bastante en los juegos, pero fue abatida durante el banquete. La vencedora de esa edición fue Lyme Easton del D2.
Nos estamos leyendo...
SS.
