Año 53

Cassidy Laurie - 16 años - Distrito 8.


Anthony tiene una sonrisa de oreja a oreja mientras va sentado sobre los hombros de Cory, guiando la expedición, parece hacerlo feliz ser el más útil. Tiene la ventaja que le da la experiencia pues, a pesar de ser uno de los más jóvenes de nuestra alianza, viene del Nueve y sabe cómo moverse en esta inmensa plantación.

Todo parece apuntar a que hemos sido afortunados, no perdimos a nadie durante el baño y logramos reunirnos y escapar con algunas provisiones. Somos seis, prácticamente una manada, aunque ninguno se haya consolidado como asesino. Cory lleva la voz cantante, pero siempre escucha nuestras sugerencias. Mona y yo vamos en la retaguardia atentas, pero la verdad esto parece un día de campo y yo jamás he tenido uno, no puedo evitar emocionarme.

Nos dirigimos hacia una edificación enorme que se ve al sur de nuestra posición, según Anthony se trata de un silo para almacenar el grano, a esta distancia parece pequeño, pero debe ser inmenso si alcanzamos a verlo. Vamos allá en busca de refugio y queremos llegar cuanto antes, pues densos nubarrones oscurecen el cielo y presagian una fuerte tormenta. No será nada agradable si nos sorprende en el exterior.

Hay otras parcelas cuyos cultivos no sobrepasan el metro de altura y yo preferiría ir por allí, pero Cory y Violet piensan que estamos más seguros entre las más altas y tupidas. Tras un par de horas de marcha, decidimos parar un rato. Pese a que cada vez hay menos visibilidad, necesitamos retomar fuerzas. Repartimos agua y galletas y nos sentamos muy juntos hablando de todo un poco. De repente, algo me roza la pierna y me estremezco. Al levantar la vista, lo que sea que haya sido ha desaparecido, pero no me quedo tranquila.

De pronto, docenas de serpientes comienzan a aparecer desde todas partes, corriendo en todas direcciones. Se mueven a toda velocidad y apenas nos da tiempo de levantarnos y saltar de un pie a otro para esquivarlas. Son muy delgadas y escurridizas, con colores llamativos que se emborronan por la velocidad a la que se mueven. Cory empieza a repelerlas con un palo; yo estoy tomada de la mano de Mona, realmente asustada cuando escucho a Benny gritar. Me niego a voltear en su dirección. Me niego a ver qué demonios le han hecho y, en cambio, algo me obliga a correr y correr, alejándome de ahí. Completamente sola.


¡Hola!

Gracias Alpha, Paulys y Dani por sus comentarios, como se puede ver estoy súper emocionada por poder retomar un ritmo más constante con esta historia.

Aunque tengo abandonado el fic de los juegos de Kiel él es uno de mis personajes más queridos, así que por supuesto lo he puesto a sufrir de nuevo. En mi cabecita Kiel intentó hacer una academia en el D7, pero no se lo permitieron, ya que el Siete nunca perdió la fama de rebelde y al Capitolio no le convenía que tuvieran muchos vencedores. Con el tiempo, pese a su frustración, Kiel decidió invertir parte de sus ganancias en una serie de hospitales a lo largo y ancho del distrito, para mejorar las condiciones de sus conciudadanos. Más recientemente se involucró en el desarrollo de un compuesto que combate los efectos adictivos de la morflina, algo que nuevamente no le conviene al Capitolio, motivo que llevó a la cosecha de Astoria y Kieran. A Kiel no le permitieron ir como mentor ese año así que Kieran trabajó con Merrick y Astoria con Tate. Ambos chicos se mantuvieron juntos, pero fueron emboscados poco antes del banquete. El ganador de la pasada edición fue Brutus Gunn del D2, a quien volveremos a ver en el 3er QQ.

SS.