Buenas noches o dias a todos, vengo a dejarles un nuevo capítulo de esta interesante historia, solo quiero aclarar un par de cosas, primero que nada en estos momentos nos encontramos en vacaciones por semana santa, debido a esto después de este capítulo actualizare hasta el dia lunes ya que saldre de viaje un par de días, segundo el Narusaku al inicio ira pasando de forma demasiadooo lenta al menos así lo sentirán pero mas que nada es para dar un poco mas de naturalidad a la relación, ya que se suele ver muy forzado cuando de un capítulo a otro ya Sakura hasta le declara su amor al rubio(no es critica a ningún otro fic solo un punto de vista). también quiero agradecer a Adrit126 por todo el apoyo al fic, es muy emocionante leer que te han gustado los capitulos eso me motiva a seguir avanzando en la historia. Ya sin mas dilación los dejo con la continuación.
El viaje continuaba en silencio. La tensión en el nuevo Equipo 7 era evidente. Naruto y Sakura aún no confiaban en Sai, y la frialdad del nuevo miembro solo hacía que la incomodidad aumentara. Aunque Naruto mantenía la calma, no dejaba de vigilarlo.
Sakura, sin poder contener su curiosidad, se acercó a Naruto mientras avanzaban por el bosque.
—Oye, Naruto… —llamó con voz baja.
—¿Hmm? —respondió él, sin apartar la vista de Sai.
—Cuando dijiste que podías sentir la malicia de las personas… ¿a qué te referías exactamente? —preguntó con un tono analítico.
Naruto meditó su respuesta antes de hablar. No podía revelar toda la verdad sobre su conexión con Kurama, así que optó por una media verdad.
—El Kyubi… me advierte cuando alguien tiene intenciones ocultas —respondió con seriedad—. No sé explicar cómo funciona, pero es como si me enviara una sensación extraña cuando alguien no es sincero.
Sakura lo miró con cierta sorpresa. Aunque sabía que Naruto tenía una relación complicada con el Kyubi, no se imaginaba que pudiera brindarle algo como eso.
—Eso… es bastante útil —comentó, aunque seguía preocupada. No era solo que Sai fuera sospechoso, sino que su frialdad e indiferencia la irritaban profundamente.
Sai, quien hasta el momento no había participado en la conversación, sonrió con su típica expresión vacía.
—Parece que les causo incomodidad. No se preocupen, no tengo intenciones de traicionarlos… por ahora —dijo con una sonrisa que solo aumentó la molestia de Sakura y Naruto.
Sakura apretó los puños y se giró para encararlo.
—¿Por ahora? ¡Deja de hablar con ese tono! ¡Si estás en este equipo, deberías al menos mostrar un poco de compromiso! —le recriminó con enfado.
Sai inclinó la cabeza, fingiendo confusión.
—No entiendo por qué te alteras, fea-san.
Hubo un instante de absoluto silencio. Naruto sintió un escalofrío recorrer su espalda cuando vio la expresión de Sakura endurecerse y sus puños temblar de ira. Luego, con velocidad fulminante, lanzó un puñetazo directo a Sai.
—¡¿A QUIÉN LE LLAMAS FEA, IMBÉCIL?!
Sai esquivó el golpe con elegancia, pero la fuerza del impacto destruyó el tronco de un árbol cercano. Naruto suspiró, ya esperando ese resultado.
—Mira lo que hiciste… —murmuró él con una gota de sudor en la frente.
Sai, con su inmutable sonrisa, retrocedió levemente. Sakura estaba furiosa y Naruto parecía listo para intervenir si era necesario. Justo cuando la situación estaba a punto de empeorar, una serie de ramas de madera emergió del suelo con una velocidad impresionante, atrapando a ambos ninjas.
—¡¿Qué demonios?! —exclamó Naruto al verse inmovilizado.
Sakura también quedó atrapada por la madera, mientras Sai, que había esquivado la técnica con agilidad, miraba la escena con una ligera sorpresa.
Yamato, quien hasta ahora había permanecido en silencio, los observó con una expresión calmada pero firme.
—Ya fue suficiente. Estamos en una misión, y no podemos darnos el lujo de perder la compostura —dijo con autoridad.
Naruto y Sakura lucharon contra las ramas, pero estaban firmemente atrapados. Yamato suspiró y chasqueó los dedos, liberándolos de inmediato.
—¿Mokuton…? —murmuró Naruto con asombro—. Pero… eso solo lo podía usar el Primer Hokage.
Sakura lo miró con la misma incredulidad.
—Es imposible…
Sai, quien finalmente parecía intrigado, estudió a Yamato con nuevos ojos.
—Interesante. No esperaba encontrar a alguien con habilidades tan raras en este equipo.
Yamato cruzó los brazos.
—Eso no importa. Lo que sí importa es que dejen de actuar como niños y se concentren en la misión. No podemos permitir que peleen entre ustedes cuando nuestro objetivo es mucho más importante.
Naruto sintió una mezcla de asombro por su nuevo capitán. No solo tenía una habilidad impresionante, sino que además sabía imponer disciplina.
—Entonces… sí que eres fuerte —comentó con una sonrisa.
—Bastante —afirmó Yamato—. Así que mejor concéntrense en la misión en lugar de discutir entre ustedes. Si quieren pelear, esperen a que terminemos con Orochimaru.
Sakura resopló, pero asintió, mientras que Sai simplemente sonrió con esa expresión vacía que tanto les molestaba.
El viaje continuó, con un renovado respeto hacia Yamato y su impresionante poder. Sin embargo, las tensiones dentro del equipo aún no habían desaparecido. Naruto sabía que Sai ocultaba algo, y no pensaba bajar la guardia.
El destino de su misión aún era incierto, pero una cosa era segura: la nueva formación del Equipo 7 apenas estaba comenzando a conocerse… para bien o para mal.
Aunque Yamato había logrado calmar la discusión entre Sakura y Sai, el ambiente continuaba siendo pesado. La noche comenzaba a caer, y el líder del equipo decidió que era momento de hacer una pausa para descansar antes de continuar con la misión.
—Haremos un campamento aquí —ordenó Yamato, señalando una pequeña área despejada entre los árboles—. Descansen mientras preparo una barrera de seguridad.
Naruto se dejó caer sobre una roca con un suspiro, observando de reojo a Sai, quien sacaba su cuaderno de dibujo y comenzaba a trazar algo con su pincel. La actitud del nuevo miembro del equipo le resultaba cada vez más difícil de tolerar.
—No entiendo cómo alguien como él puede ser parte de la unidad ANBU… —murmuró Naruto para sí mismo.
Sakura, sentándose cerca de él, lanzó una mirada de disgusto hacia Sai antes de volver su atención a Naruto.
—Todavía no confías en él, ¿verdad? —preguntó en voz baja.
Naruto sacudió la cabeza.
—No, y no creo que lo haga pronto. Hay algo en él que simplemente no me cuadra.
Sakura suspiró y miró a Sai con expresión pensativa. Ella tampoco confiaba en él, pero no había nada concreto que los hiciera desconfiar más allá de su actitud y su falta de emociones.
Mientras tanto, Yamato terminó de colocar la barrera de seguridad utilizando su técnica de madera. El domo de troncos y raíces envolvió el campamento, asegurando que nadie los espiara o los atacara durante la noche.
—Muy bien, descansen mientras puedan. Mañana continuaremos nuestro camino y debemos estar en óptimas condiciones —indicó Yamato con firmeza.
Naruto se cruzó de brazos y miró el cielo nocturno a través de los huecos de la barrera. Su mente aún estaba llena de dudas sobre Sai y lo que realmente estaba haciendo en este equipo. Kurama, desde su interior, se hizo presente con su ronca voz.
—Ese sujeto no muestra miedo ni intención de traicionar, pero esconde algo, Naruto. No bajes la guardia —advirtió la bestia.
Naruto asintió levemente. No necesitaba que Kurama se lo dijera para saberlo. Solo era cuestión de tiempo antes de descubrir la verdad.
La cena transcurrió en silencio. Yamato intentó hacer que el equipo se sintiera más unido, pero Sai, con su falta de tacto y comentarios inapropiados, solo lograba que la tensión aumentara.
—Sakura-san, deberías sonreír más. Las mujeres se ven mejor cuando sonríen —comentó Sai con su tono usual.
Naruto se tensó de inmediato y Sakura dejó escapar un suspiro exasperado antes de golpear la mesa improvisada con su puño.
—¡Sai, si sigues diciendo tonterías, te romperé la cara! —gruñó.
Sai, sin inmutarse, simplemente inclinó la cabeza con una expresión curiosa.
—¿Dije algo malo otra vez?
Naruto rodó los ojos y se levantó.
—Voy a tomar un poco de aire…
Salió del círculo de luz de la fogata y se alejó un poco, aunque sin salir de la barrera. Necesitaba despejar su mente antes de que Sai lo irritara aún más.
Sakura lo siguió poco después y se acercó a él.
—¿Estás bien? —preguntó.
—Sí, solo… ese tipo me saca de quicio —confesó Naruto, suspirando.
Sakura cruzó los brazos y miró el suelo.
—Lo sé… pero tenemos que aguantarlo hasta que terminemos la misión.
Naruto asintió. Sabía que Sakura tenía razón, pero eso no hacía que la situación fuera más fácil de sobrellevar.
Mientras tanto, Yamato observaba a sus dos subordinados desde la fogata. Sabía que este equipo aún tenía mucho que aprender sobre trabajar juntos, pero tenía la esperanza de que con el tiempo encontrarían un punto en común.
—Es solo cuestión de paciencia —pensó para sí mismo.
Finalmente, tras una conversación más tranquila, Naruto y Sakura regresaron con el grupo. Yamato los miró con aprobación y les indicó que descansaran. Al día siguiente, continuarían su misión y se acercarían cada vez más al peligroso encuentro con Orochimaru.
El nuevo equipo 7 aún tenía un largo camino por recorrer…
La noche transcurrió sin incidentes, aunque la tensión en el equipo seguía latente. Naruto apenas pudo dormir, manteniéndose alerta por si Sai intentaba algo sospechoso. Kurama le había advertido que no bajara la guardia, y no pensaba hacerlo.
Al amanecer, Yamato fue el primero en ponerse de pie y dar órdenes.
—Es hora de partir. Hoy nos acercaremos al punto de encuentro con el espía de Sasori. Debemos ser cautelosos.
Naruto y Sakura asintieron con determinación. Sai, por su parte, simplemente sonrió con su expresión vacía y guardó sus herramientas de dibujo sin decir nada.
El equipo emprendió la marcha en silencio, moviéndose con rapidez entre los árboles. A medida que avanzaban, Naruto y Sakura no podían evitar dirigir miradas furtivas a Sai. La desconfianza en él era evidente, pero el misterioso shinobi no mostraba ninguna reacción ante ello.
Después de varias horas de viaje, Yamato hizo una señal para que se detuvieran.
—Nos acercamos al puente Tenchi. Mantendremos la formación acordada —indicó, adoptando un tono más serio—. Recuerden, mi objetivo será suplantar a Sasori con la ayuda de su caparazón de madera. Ustedes deben mantenerse escondidos hasta que sea el momento de actuar.
Naruto asintió, apretando los puños con impaciencia.
—Si ese espía sabe algo sobre Sasuke, no podemos dejar que escape.
Sakura compartía su misma determinación, pero también tenía presente el peligro que enfrentaban. Se estaban adentrando en territorio enemigo, y cualquier error podía costarles caro.
—Mantengan la calma —dijo Yamato, notando la tensión en sus rostros—. Si algo sale mal, improvisaremos, pero no podemos permitirnos perder la ventaja.
Finalmente, llegaron a las inmediaciones del puente. Yamato se adelantó, utilizando su Mokuton para crear una réplica perfecta del caparazón de Sasori y adoptar su apariencia y voz. Mientras tanto, Naruto, Sakura y Sai se ocultaron entre la maleza, observando atentamente el puente a la espera del espía.
El tiempo transcurría lentamente. La atmósfera era densa y cargada de expectativa. Naruto apenas podía contener su ansiedad mientras miraba a Yamato, quien permanecía inmóvil en el centro del puente.
Y entonces, una figura apareció en el extremo opuesto del puente.
El espía de Sasori había llegado.
Kabuto Yakushi avanzó con cautela sobre el puente Tenchi. Su andar era tranquilo, pero sus ojos se movían constantemente, analizando cada detalle del entorno. Naruto, Sakura y Sai permanecían ocultos entre la maleza, observando atentamente mientras Yamato, con su transformación de madera imitando a Sasori, lo esperaba en el centro del puente.
—Llegas tarde —dijo Yamato con voz profunda, replicando la entonación de Sasori.
Kabuto inclinó levemente la cabeza, mostrando una leve sonrisa.
—Mis disculpas. No ha sido fácil moverme sin ser detectado —respondió con su tono tranquilo y calculador.
Desde su escondite, Naruto entrecerró los ojos. La sorpresa de ver a Kabuto como el espía de Sasori era evidente tanto en él como en Sakura. Ambos sabían que Kabuto había sido asistente de Orochimaru durante mucho tiempo, por lo que no entendían cómo o por qué se encontraba en esta situación.
—No puede ser… —murmuró Sakura.
Naruto se mantuvo en silencio, pero sus ojos reflejaban su desconfianza. A diferencia de otras veces, su reacción no fue impulsiva ni emocional. En su mente analizaba la situación, esperando el momento adecuado para actuar.
El intercambio entre Yamato y Kabuto continuó. Yamato, en su papel de Sasori, comenzó a interrogarlo sobre Orochimaru y sus recientes movimientos. Sin embargo, algo no cuadraba en la actitud de Kabuto. Se mostraba demasiado relajado, como si supiera algo que ellos no.
Y entonces, una risa fría e inquietante resonó en el aire.
—Vaya, vaya… qué sorpresa encontrarlos aquí.
Una figura alta y esbelta emergió de entre los árboles cercanos. Sus ojos amarillos y su sonrisa burlona hicieron que el ambiente se tornara aún más tenso.
—Orochimaru… —murmuró Sakura con el ceño fruncido.
Naruto mantuvo su posición, observando con atención. No dejó que la rabia lo cegara como en el pasado, pero su desprecio por el sannin era evidente.
Kabuto, al notar la llegada de Orochimaru, cambió su expresión a una de confianza absoluta.
—Parece que no puedes evitar entrometerte, Orochimaru-sama —comentó con una ligera reverencia.
Yamato, al ver que la farsa había sido descubierta, se preparó para entrar en combate. Sin embargo, fue demasiado tarde. Con un movimiento veloz, Kabuto lanzó un ataque cubierto de chakra, destruyendo la armadura de madera con la que Yamato se disfrazaba y revelando su verdadera identidad. El impacto fue lo suficientemente fuerte como para herirlo en el brazo.
—Así que tú no eres Sasori… —murmuró Kabuto con una sonrisa ladina.
Orochimaru entrecerró los ojos y evaluó la escena con diversión.
—Esto ha sido un pequeño espectáculo interesante… pero me temo que su misión termina aquí será mejor que se muestren.
Ante esto Naruto, Sakura y Sai salieron de su escondite y se posicionaron junto a Yamato.
—Con que son ninjas de Konoha— replicó Kabuto al verlos.
Los ojos de Naruto se fijaron en Orochimaru con intensidad. Entonces, el sannin pronunció algo que hizo que la tensión en el aire aumentará.
—Sasuke ha crecido mucho bajo mi tutela. Se ha convertido en un verdadero prodigio… algo que ninguno de ustedes podría haber logrado.
Naruto apretó los puños con fuerza. La mención de Sasuke le provocaba una ira profunda, pero en lugar de explotar como en el pasado, simplemente exhaló y habló con voz firme.
—No digas su nombre con tu sucia boca.
Orochimaru sonrió aún más, disfrutando de la reacción de Naruto.
—Oh, pero si Sasuke ha encontrado un propósito mucho más grande que quedarse en Konoha. Aunque… supongo que no entenderías lo que es el verdadero poder, ¿verdad, Naruto-kun?
Kabuto se cruzó de brazos y miró a Naruto con una expresión confiada.
—La verdad es que es impresionante verte ahora. Has crecido, pero sigues siendo el mismo niño que persigue una sombra inalcanzable.
Naruto cerró los ojos un instante y exhaló con calma. Había esperado este encuentro. No dejaría que sus palabras lo sacaran de su plan.
Cuando abrió los ojos de nuevo, su chakra comenzó a arremolinarse a su alrededor. De repente, en un movimiento tan veloz que ni Orochimaru ni Kabuto lo vieron venir, Naruto estiró su brazo, creando una enorme garra de chakra dorado que se alargó y atravesó el aire en un parpadeo.
—¡Qué…! —fue todo lo que alcanzó a decir Orochimaru antes de que la garra lo golpeara brutalmente en el pecho, lanzándolo por los aires y estampándole contra los árboles cercanos con una fuerza aterradora.
El impacto fue tan grande que parte de la piel del rostro de Orochimaru se desprendió, revelando que su actual cuerpo no era más que otro de sus huéspedes. Sai, Sakura y Yamato observaron con asombro la demostración de poder de Naruto.
—Con que… ese es el poder de un Jinchuriki —murmuró Kabuto, con una mezcla de admiración y alerta.
Naruto permaneció en el puente, sin moverse, con la garra de chakra aún activa. Sus ojos brillaban con determinación. Ya no era el niño impulsivo que atacaba sin pensar. Ahora, cada movimiento era calculado, cada ataque tenía un propósito.
Orochimaru se levantó con una sonrisa torcida, limpiando los restos de piel desprendida.
—Vaya, eso sí que fue inesperado —comentó, aunque sus ojos brillaban con un extraño placer—. Parece que has aprendido algunas cosas nuevas, Naruto-kun.
Naruto no respondió de inmediato. Solo mantuvo su posición, con su chakra aún hirviendo a su alrededor. Sabía que la batalla apenas comenzaba, pero estaba listo. Esta vez, no permitiría que Orochimaru escapara sin sufrir las consecuencias.
