«Unstoppable» de HollySnow
Beteado por PaAndreaBlack
Todos decidieron ir primero a comer a Las Tres Escobas antes de pasear por el pueblo para hacer algunas compras.
Adrian sostuvo la puerta abierta para que Hermione entrara primero, antes de que los demás la siguieran. La taberna no estaba demasiado concurrida aún; después de todo, era el primer fin de semana en el que los alumnos de tercer año para delante venían de visita. Hermione se sentía un poco aliviada de no ser la Premio Anual o prefecta durante su octavo año. Solo quería disfrutar del año sin preocuparse por poner castigos, confiscar cosas que los niños más pequeños no deberían tener y quitar puntos.
Solo pensarlo le daba dolor de cabeza, así que la sacudió antes de buscar una mesa en la que pudieran caber todos. Theo encontró una con una ventana que daba al pueblo. Hermione se sentó primero en el medio con Theo, Blaise y Draco de un lado, y Marcus y Adrian del otro.
Rosmerta se acercó a su mesa con una pequeña sonrisa.
—Bueno, esto es una sorpresa, ver Slytherins con una Gryffindor y tan felices. ¿Cuál es la ocasión? —los miró a todos con curiosidad.
—Estamos todos en una cita —respondió Hermione simplemente.
Los ojos de Rosmerta se abrieron de par en par antes de sonreírle ampliamente a Hermione.
—¡Bien por ti, corazón! —rio. Obviamente, los rumores que había oído sobre la ruptura de Hermione con Ronald Weasley eran ciertos—. La primera ronda corre por mi cuenta. ¿Qué os apetece?
Todos pidieron cervezas de mantequilla y comida antes de que Rosmerta volviera a sonreírles y se marchara.
Theo se volvió hacia Hermione de repente y preguntó:
—Por cierto, esa carta que recibiste esta mañana, era del señor Weasley, ¿no?
—Sí —asintió Hermione.
—¿Qué ha pasado? Harry y tú estabais un poco sorprendidos después de leerla.
Los demás asintieron alrededor de la mesa mientras Hermione lanzaba un Muffliato sin varita a su alrededor antes de contarles lo que había pasado. Todos se quedaron atónitos al escuchar cómo Ronald había intentado matar a sus padres mientras dormían el mismo día que lo llevaron a casa y lo que descubrieron sobre él una vez que utilizaron el hechizo familiar de la verdad. Fue difícil de asimilar por un momento.
—Después de que el señor y la señora Weasley llegaron a la conclusión sobre qué hacer con Ronald, llamaron a Sirius, Severus, Kingsley y al señor Malfoy para que fueran testigos de su castigo —dijo Hermione mientras Rosmerta llegaba con sus bebidas y les decía que su comida estaría lista en unos minutos.
—¿Mi padre estaba allí? —preguntó Draco sorprendido antes de asentir—. En verdad, no me sorprende tanto ahora que lo pienso. Arthur y él se han hecho buenos amigos desde que nos unimos a La Orden y nos convertimos en agentes dobles.
—Eso es lo que dijo Severus. De todos modos, el señor y la señora Weasley despojaron a Ronald de toda su magia, rompieron su varita, cortaron los lazos familiares entre ellos, borraron de su memoria el mundo mágico y todos los que lo habitan en él, y finalmente cambiaron su apariencia.
—Maldita sea —murmuró Blaise—. ¿A dónde lo enviaron después?
—Severus y el señor Malfoy lo llevaron a través de un traslador a Estados Unidos. No sé a qué estado, pero Severus dijo que lo dejaron en un centro de rehabilitación —respondió Hermione antes de tomar un sorbo de su cerveza de mantequilla.
—¿Cómo te sientes al respecto, princesa? —preguntó Marcus mientras le ponía el brazo sobre los hombros.
—Harry me preguntó lo mismo y le dije que me sentía mucho más ligera. Estoy perfectamente de acuerdo con cómo llevaron a cabo el castigo. Si no lo hubieran hecho de esa manera, creo que todo podría haber salido mucho peor si Ronald se hubiera salido con la suya —Hermione pensó un poco más en eso antes de que su rostro se oscureciera y los chicos la miraran—. Si eso hubiera pasado y él hubiera… hecho algo aún peor, estoy segura de que Harry y yo lo habríamos tratado de una manera más… permanente, donde no pudiera hacerle daño a nadie más.
Todos guardaron silencio antes de que Rosmerta volviera con toda su comida.
—Aquí tenéis. Espero que lo disfrutéis. Si necesitáis algo, solo dame un grito —dijo con una sonrisa antes de irse.
Hermione respiró hondo mientras observaba sus platos. Todo se veía genial. No había desayunado mucho sabiendo que saldría con los chicos. Hermione había pedido un sándwich de tocino, lechuga y tomate, Draco y Blaise «fish and chips», Theo lasaña, Adrian pastel de pescado y Marcus filete. Todos empezaron a comer, hablando y pasándolo bien.
—Entonces, Pansy me contó algo bastante interesante —dijo Hermione antes de darle un mordisco a su sándwich, mirándolos a todos con picardía.
Draco estaba a punto de morder su comida cuando se detuvo a mirar a su pequeña bruja, arqueando la ceja.
—¿Qué te dijo?
Conociendo a Pansy, podría haber dicho cualquier cosa. En realidad, innumerables cosas. ¡Esa bruja tenía trapos sucios de todos ellos desde que usaban pañales, por el amor de Merlín! Había tantas historias divertidas, vergonzosas y absolutamente brutales que podría haberle contado a su bruja.
Los demás habían dejado de comer también, mirándola con ojos curiosos, preocupados y contemplativos.
—¿Es cierto que tu enamoramiento por mí comenzó cuando todos subimos al Expreso de Hogwarts en nuestro primer año? —preguntó Hermione. Aún no podía creer lo que Pansy le había dicho.
Todos los chicos soltaron un suspiro de alivio.
Pansy no le había contado nada vergonzoso.
Aún.
—Creo que fue mientras esperábamos en Kings Cross para subir al tren. Estaba esperando con mi madre y mi padre cuando te vi por primera vez, princesa —dijo Marcus mientras pasaba su mano por el pelo de ella en una suave caricia. Hermione se inclinó hacia el toque. Le encantaba cuando él jugaba con su pelo—. Vi todo ese pelo rizado y castaño y pensé para mí mismo: «¿Me pregunto si es tan suave como parece?».
—¡No puede ser! —rio Hermione mientras lo empujaba suavemente en el hombro.
Marcus sonrió mientras asentía.
—Pues sí. Parecía muy engañoso, pero en el fondo sabía que tu pelo tenía que ser suave. Me recordó a una nube en nuestro primer año.
Hermione gimió mientras se reía y se llevaba las manos a la cara.
—Lo que me atrapó fueron sus ojos —dijo Adrian luego con una sonrisa mientras tomaba un bocado de su comida.
—¡Joder, sí, sus ojos! Son preciosos, nena —dijo Draco con una mirada lujuriosa hacia ella—. Eso fue la primera cosa que noté antes de todo ese pelo —se rio mientras señalaba sus ahora domados, espesos y sueltos rizos.
—Su sonrisa me dejó sin palabras —dijo Theo con una sonrisa.
—Su risa fue lo que me atrapó antes que cualquier otra cosa. Te vi hablando con tus padres cuando tu madre te hizo reír. Recuerdo que tu cabeza se echó hacia atrás mientras reías a carcajadas. Es uno de mis recuerdos favoritos de ti, cara —dijo Blaise con una suave sonrisa antes de alcanzar su mano y darle un beso.
—Me hubiera gustado que me hubierais dicho algo antes —les dijo Hermione en voz baja—. Sé que no pudisteis, pero creo que habría sido bonito haber hablado con vosotros al menos en secreto. Hubiera sido muy divertido.
—Nos divertiremos más ahora que no tenemos que ocultar lo que sentimos por ti, ángel —le dijo Adrian con una mirada ardiente. Se lamió los labios mientras la miraba, pensando en todas las cosas que ahora podrían hacer.
Hermione asintió mientras un delicioso escalofrío recorría su cuerpo.
—Soy más feliz de lo que he estado en mucho tiempo, ya que no tenemos que preocuparnos por ese psicópata que venía a por nosotros ni por la guerra.
—Al igual que todos nosotros, amor —dijo Draco.
—¡Rosmerta! —gritó de repente Marcus.
Rosmerta levantó la vista de la barra que estaba limpiando antes de caminar hacia su mesa.
—¿Está todo bien?
—Sí, solo quería pedirte si podrías sacarnos algunas fotos —dijo Marcus con una sonrisa. Nunca había sonreído tanto como cuando estaba con sus mejores amigos y ahora con su princesa. Ella lo había hecho sonreír y reír más de lo que había hecho en el pasado.
—¡Estaría más que encantada! —dijo Rosmerta mientras le quitaba la cámara de la mano—. ¡Muy bien, acercaos todos y decid «patata»!
Rosmerta se rio de las payasadas que los magos hacían mientras se besaban, tocaban y reían con su bruja. Rosmerta estaba feliz por todos ellos. Era todo un espectáculo ver este tipo de relación, pero cuando ocurrían relaciones poliamorosas, significaba que cosas buenas estaban por venir al mundo mágico. Significaba que nueva magia estaba a punto de nacer. Estaba segura en lo más profundo de su ser de que Hermione Granger tendría un futuro maravilloso con estos cinco Slytherins. Todos eran poderosos a su manera; los había visto crecer a lo largo de los años en sus visitas al pueblo, convirtiéndose en magos y brujas muy poderosos.
—Gracias, Rosmerta —rio Hermione mientras Marcus le mordisqueaba el cuello.
—De nada. ¿Vais a querer ver el menú de postres o preferís la cuenta?
—La cuenta, gracias Rosmerta —dijo Adrian.
Ella asintió, sacando la cuenta de su delantal y colocándola en la mesa antes de desearles a todos un buen día.
Hermione se terminó su bebida mientras alcanzaba la cuenta, pero Adrian la cogió primero.
—¡Ey!
—No, no, no, ángel. Estamos en una cita y te invitamos a salir nosotros. No vas a pagar por la comida —le dijo Adrian mientras negaba con la cabeza.
—¿Weasley te hacía pagar cuando salíais? —preguntó Draco con el ceño fruncido.
Hermione parpadeó antes de asentir.
—Sí.
—¿Cada vez? —preguntó Blaise frunciendo el ceño.
—Sí —dijo Hermione en voz baja.
Los cinco Slytherins fruncieron el ceño sombríamente ante la idea de que su bruja pagara por todo cada maldita vez que salían.
—Bueno, eso no volverá a pasar —gruñó Theo.
—¡No podéis pagar siempre! A mí también me gustaría hacerlo —les dijo Hermione, lanzándoles una mirada desafiante—. No quiero sentir que estoy aprovechándome de ninguno de vosotros. No está bien.
—Cariño, ¿qué tal si llegamos a un acuerdo? —dijo Theo esta vez. Hermione lo miró con una ceja levantada—. Cuando tú nos invites a comer, puedes pagar.
Hermione se lo pensó un momento antes de asentir lentamente. Todos sonrieron antes de que ella frunciera el ceño de golpe.
—Planeáis invitarme a salir antes de que yo os lo pida a vosotros, ¿no?
Los chicos se rieron mientras Hermione ponía los ojos en blanco y sus labios se crispaban ante sus payasadas. Sabía que no había manera de que la dejaran pagar a menos que ella fuera más rápida que ellos con la cuenta. Sin embargo, Hermione sonrió. Sus chicos fueron criados como caballeros, así que no debería estar tan sorprendida de que no la dejaran pagar.
—Bueno, caminemos un poco para bajar la comida y hagamos algunas compras, ¿no? Recuerdo que me dijiste que necesitabas un nuevo diario, nena —dijo Draco mientras se levantaba de la mesa.
Hermione asintió mientras todos se levantaban y comenzaban a salir de Las Tres Escobas.
—¿Creéis que podremos pasar también por Sortilegios Weasley? Quería ver cómo están George y Fred —preguntó Hermione mientras salían.
—Claro, podemos ver si hay algo nuevo en lo que hayan estado trabajando —dijo Blaise con una sonrisa, frotándose las manos.
Se rieron.
—Conociendo a Fred y George, seguro que tienen algo —señaló Hermione.
Primero se detuvieron en Tomos y Pergaminos. Mientras los chicos estaban curioseando, Hermione fue a ver si había algún diario nuevo a la venta. Estaba en la parte trasera de la tienda mirando lo que tenían. Después de buscar durante unos diez minutos, finalmente encontró el diario adecuado. Duraría bastante tiempo, gracias a Merlín. No tendría que comprar uno nuevo, eso era seguro. El nuevo diario que había elegido tenía al menos diez centímetros de grosor con papel plateado que solo esperaba ser llenado con todos sus pensamientos y recuerdos. Tenía una tapa dura de un morado oscuro con bordes plateados y dorados. Un grueso mecanismo de cierre plateado aseguraba el diario para que nadie pudiera mirar dentro, excepto el propietario. La única manera de abrirlo era con la firma mágica del propietario de su varita.
—Perfecto —dijo para sí misma con una sonrisa.
Hermione comenzó a caminar por otros pasillos cuando se detuvo de repente entre «Historia Mágica» y «Personas a través de las Edades Mágicas». Frunció el ceño mirando entre los dos pasillos, preguntándose qué la había hecho detenerse cuando sintió de nuevo el escalofrío de la magia. Hermione se volvió hacia «Personas a través de las Edades Mágicas» y caminó por el pasillo.
—¡Hermione! —llamó Draco.
—Un momento —gritó ella, aun buscando lo que estaba tratando de llamar su atención.
Un susurro de magia vino de debajo suyo. Hermione miró hacia allí y vio un tomo de un centímetro de grosor y dos pergaminos atados juntos brillando ligeramente. Los ojos de Hermione se abrieron de par en par. Cada vez que las cosas mágicas comenzaban a brillar como el tomo y los pergaminos, Hermione se sentía un poco aprensiva, pero la curiosidad la llevó a ignorar su juicio. Sacó su varita de su funda del muslo y realizó varios hechizos para asegurarse de que no estuvieran malditos o hechizados. El paquete parecía brillar de felicidad mientras su magia giraba a su alrededor.
—Está bien, puedo entender la indirecta —dijo Hermione mientras se arrodillaba y extendía la mano para recogerlo.
—¿Qué estás haciendo ahí abajo, princesa? —preguntó Marcus mientras él, Draco y Adrian la miraban desde arriba con las cejas levantadas.
Hermione miró hacia arriba desde su nuevo hallazgo para mirarlos.
—Yo... encontré un nuevo libro —sonrió mientras se ponía de pie—. ¿Dónde están Theo y Blaise?
—Nos están esperando en la entrada. Theo también encontró algunos libros nuevos y Blaise está esperando con él —respondió Adrian.
—Pagaré esto y podemos irnos —les dijo Hermione mientras caminaba emocionada hacia la caja. No podía esperar para ver lo que acababa de comprar. No tenía idea de qué eran el libro o los pergaminos, pero sabía que de alguna manera estaban destinados para ella.
—Vamos a Sortilegios Weasley —anunció Hermione con una sonrisa.
