Pov. Jinx
El viento sacude mi cabello, cuando me alejo, pero no puedo deshacerme de la sensación de su mirada clavada en mi espalda
No volteo.
No esta vez.
Porque si lo hago, tal vez el vea lo que estoy sintiendo…
Aprieto los puños mientras dejo que el agua moje mis botas, intentando que mi pulso se calme.
Idiota. ¿Por qué dije eso en voz alta?
"Y te quiero recuperar"
Maldita sea.
-¿Nos vamos? – dice de pronto, y yo suelto el aire que no sabía estaba conteniendo.
Ekko pone en marcha su patineta y me tiende la mano. Ecos del pasado me alcanzan en ese instante, una punzada en el pecho me dice que él también lo siente.
Me muerdo el labio.
No debería dudar. Es solo su mano. Solo es subir a la patineta. Como antes.
Y sin embargo, me quedo quieta.
Porque si la tomo…
Si subo…
Si lo dejo llevarme con él…
Voy a recordar cómo se sentía cuando solo éramos Ekko y Powder, cuando solo éramos esos mocosos en un monociclo. Pero también voy a recordar como hace dos años solo éramos Ekko y Jinx, y cómo terminamos en medio de cenizas y ruina.
Sus ojos buscan los míos. No sé qué espera ver en ellos, pero de repente siento que estoy demasiado expuesta.
Así que sonrío antes de que me gane la estupidez.
Me acerco y nuestros dedos apenas se rozan.
El me mira por un segundo, como si supiera exactamente lo que acabo de hacer.
Pero no dice nada.
Y yo dejo que el viento se lleve cualquier sensación que este rondando a nuestro alrededor.
El puerto aéreo está menos abarrotado de lo habitual, pero el bullicio de los mecánicos y comerciantes sigue flotando en el aire. Los motores de las aeronaves rugen a lo lejos, mezclándose con el chisporroteo de herramientas y el sonido de pasos apresurados sobre el metal. El aire huele a metal caliente y aceite quemado. Las luces de neón proyectan sombras largas en el suelo de metal, el parlante principal anuncia la llegada de una aeronave con voz distorsionada.
Ekko se baja de la patineta primero. Yo tardo un segundo más.
No porque no pueda seguirle el ritmo.
Sino porque aun siento el peso de sus manos en mi cintura.
Sacudo la cabeza.
-Así que este es tu refugio- comenta Ekko, observando alrededor. No hay burla en su tono, solo curiosidad genuina.
Yo solo me encojo de hombros.
-No es un lugar desconocido para ninguno de los dos.
El asiente.
Pero algo me hace fruncir el ceño..
-¿Qué pasa?- pregunta en cuanto nota mi cambio de ánimo.
No respondo. Solo entrecierro los ojos y afino el oído.
Entonces la veo.
Unos metros más allá, bajo una farola parpadeante, Lux está rodeada por tres tipos.
Dos de ellos bloquean su salida. El tercero, con un uniforme que grita que es parte de la seguridad del puerto, le habla en voz baja, pero su postura es justamente la de alguien que está acusándola de algo.
-…te vimos, rubia. Sabemos lo que hiciste.
Es lo que escucho en cuanto estoy más cerca.
Puedo sentir a Ekko tras de mí. No dice nada pero sé que en cuanto lo necesite, me ayudará.
Lux mantiene la espalda recta y sus manos están en alto en un gesto de calma.
-No hice nada – responde con una voz serena, aunque en sus ojos hay un destello de alerta.
No está asustada, pero si en guardia. Sus ojos se mueven rápido, calculando.
Uno de los hombres da un paso más cerca.
-Oh, claro que sí, usaste magia. La vimos brillar.
Con que eso era.
Ekko, ahora a mi lado, frunce el ceño.
-¿La conoces?
No le respondo, pues ya me estoy moviendo.
-¡Jinx! – Espeta él en un susurro mientras intenta alcanzar mi brazo.- Recuerda lo que dijimos sobre que nadie puede saber que sigues aquí.
-Pero…
No termino la frase. Porque él ya está en movimiento.
Ekko chasquea la lengua, llamando la atención de los tipos.
-Genial. Cazadores de brujas en estos tiempos.
Su andar es tranquilo, como si acabara de tropezarse con la situación y le diera igual.
-Disculpen- dice con una voz que, aunque amable, lleva un filo afilado como una navaja -. No puedo evitar notar que están hostigando a mi amiga.
Desde donde me mantengo, puedo notar como uno lo reconoce de inmediato.
-¿Ekko?
Ekko sonríe con ese aire de confianza despreocupada que te hace olvidar lo peligroso que realmente puede ser.
-Oh, entonces si saben quién soy. Excelente
-El de seguridad entrecierra los ojos.
-No es asunto tuyo, chico del tiempo.
-En realidad, lo es. Verán… no puedes acusar a alguien sin pruebas, mucho menos si viene dentro de una comitiva extranjera. Y ya que yo estuve mirando en esta dirección todo el tiempo…- se cruza de brazos –Puedo decir con total seguridad que ella no hizo nada.
-¿Y si mentimos?- dice uno de los hombres con sonrisa burlona.
Ekko inclina la cabeza, su expresión perdiendo cualquier rastro de humor.
-Podrían. Pero entonces tendríamos un problema más grande. Porque si mienten sobre ella, yo tendré que decir la verdad sobre ustedes.
Silencio.
Los tres se miran entre sí. Saben lo que significa. Ekko tiene influencia en Zaun. Y no es alguien con quien quieras quedar mal.
El líder resopla.
-Tch… No vale la pena.
Hace un gesto a los otros dos y tras uno segundos de vacilación, los tres se marchan.
Cuando se pierden en la oscuridad finalmente salgo de mi escondite y observo a Lux, quien a su vez mira confundida a Ekko.
-Vaya, rubia. ¿Qué hiciste ahora?
Ella suspira al verme y se pasa una mano por el cabello.
-Fue un accidente…-murmura-. Se me escapo un destello cuando estaba probando un dispositivo y… bueno, ya sabes cómo son algunos con la magia.
Claro que lo sé. Sobre todo en Demacia.
Ekko se aclara la garganta, lo que hace que ambas volteemos a verlo.
-Tú debes ser Ekko… ¿Líder de los Firelights?
Él cruza los brazos.
-Depende. ¿Tú quién eres?
Lux sonríe, ladeando la cabeza.
-Una amiga…- y se vuelve hacia mí – Hablabas enserio sobre él.
Yo solo me encojo de hombros.
-Te lo dije
Tomo el hombro de Ekko y le digo
–Gracias, por todo.
-Jinx… - dice de pronto - ¿Ella…?
-Es de fiar, no te preocupes.
Ekko asiente. Su mirada se mantiene en mí por un segundo más de lo necesario.
-Está bien, recuerda que nadie debe saber que estas viva… no todavía.
Se da la vuelta. Y yo me quedo viéndolo, con los dedos rozando mi muñeca, justo donde sus manos estuvieron hace rato.
Maldita sea. Algo en mi pecho se siente diferente.
-Ekko… sobre mañana.
- La vieja tienda de Benzo, ahí te veo, también llévala a ella. – dice mientras sube a la patineta, sin mirar atrás, ya acostumbrado a su mundo que se despliega frente a él con calma.
Observo la luz verde alejarse, el sonido de la tabla surcando el aire se desvanece con el viento, como si de una promesa se tratara.
-Vaaaaaaaya… pasaron cosas… demasiadas… más de las que me contaste ¿no es así? – dice Lux, su tono es ligeramente burlón, pero se nota la curiosidad en su mirada, como si estuviera tratando de entender algo que no puede todavía descifrar.
-Calla, vamos dentro- respondo, con la voz un poco más áspera de lo que me gustaría. No quiero hablar de eso, no ahora.
-No debo ser vista. Y hay mucho que tengo que contarte antes de mañana.
A pesar de que he pasado demasiado tiempo con Lux, y aún me sorprendo de cuán fácil ha sido compartir la misma habitación con ella durante todo este tiempo, no puedo evitar la sensación de que mi lugar sigue siendo con los Firelights, con Ekko, en el refugio, con la gente que cuando más lo necesite, me entendió, a pesar de todo.
Una sensación extraña me aprieta el pecho, como si mi cuerpo estuviera dividido entre dos mundos que no sé cómo unir.
Voy hacia la puerta, pero antes de entrar me detengo. Una última mirada hacia donde Ekko se fue. Un resquicio de duda me hace preguntarme si alguna vez voy a encontrarme de nuevo con todo lo que he perdido… y si en realidad lo perdí, o si aún está ahí, esperando.
