*Chawanmushi: es como un pudín de huevo salado al vapor. El nombre se traduce como "crema de huevo al vapor en taza de té", normalmente lleva camarón y verduras.
Nota: Este capítulo está basado ligeramente en el video #81【中辛】"N"廃旅館【入ってはいけない客室X号】前編 y #82後編 de Omagatoki Film.
Los días pasaron normales para Sesshoumaru, a Kagura la cambiaron a una preparatoria en Shimane, sus clases de inglés continuaron como de costumbre, excepto el sábado 22 de junio, ese día de nuevo Rin había olido a gardenias y moras, ese olor era tan penetrante que se había equivocado un par de veces en la gramática y se la pasó todo el día con una erección que no cedía por más que tratara de pensar en otra cosa, acabó por decirle a Rin que tenían que terminar antes las clases y en cuanto llegó a su cuarto se encerró en el baño para resolver su ya doloroso problema.
El sábado 29 estuvo con ella estudiando durante el día, después cada quien se fue a su casa y a las 11 de la noche, pasó por ella de contrabando por su ventana para llevarla con Inuyasha y los demás a grabar un video en un hotel donde se dice que se encontró el cuerpo de una mujer sin hogar y excursionistas se habían topado con su espíritu.
Todo era risas y diversión, hasta que Sango abrió la puerta de un cuarto y gritó aterradoramente, salió corriendo del lugar con todos siguiéndola de tras sin entender que había pasado. Una vez afuera, les explicó que en cuanto abrió la puerta, vio muchas mujeres colgadas del techo. Rin revisó la cámara que llevaba Sango y en efecto, la poca luz de la linterna alcanzó a alumbrar la parte baja de algunos vestidos y faldas, se veía francamente aterrador por lo que quiso ir a investigar de nuevo. Miroku se quedó afuera con Sango, Rin y Kagome volvieron a entrar y él iba detrás de ellas con su hermano. En cuanto se acercaron al piso donde estaba el cuarto de las mujeres colgadas, Kagome dijo que sentía la presencia de alguien más, Rin tomó la delantera apuntando con la cámara y se detuvo abruptamente —Vi algo.
—¿Qué viste? —Preguntó Inuyasha acercándose a las chicas.
—La puerta se cerró sola, estaba abierta y se cerró sola —contestó Rin intrigada.
Se quedaron en el pasillo, para revisar el video, Sesshoumaru grababa la reacción de todos al ver lo que grabó Rin. Kagome ahogó un grito con sus manos, Inuyasha se erizó y se escondió atrás de Kagome y Rin… bueno a ella le brillaban los ojos mientras repetía en voz baja "¡es una mano, una mano muy pequeña!". Finalmente, Sesshoumaru vio el video y en efecto, la puerta no se había cerrado sola, un pequeño y blanquecino brazo había cerrado la puerta desde adentro del cuarto.
—No vamos a entrar —sentenció tajantemente al ver la cara de emoción de Rin.
—¡Por supuesto que vamos a entrar! —Replicó ella.
El exhaló pesadamente a sabiendas de que iba a rendirse ante cualquier deseo de Rin —De acuerdo, pero yo entraré primero —ahora él lidereaba el grupo, Rin lo seguía detrás y su hermano iba como cachorro asustado aferrado a Kagome.
Abrió la puerta de golpe y aunque no hizo ningún aspaviento, la verdad es que sí se sorprendió muchísimo al ver un montón de vestidos de mujer y niña colgados por el cuarto. Él entró en silencio grabando el lugar y los demás hacían un alboroto.
—¿Quién habrá hecho esto? —Kagome chilló.
—Algún bromista para asustar a los curiosos —razonó su hermano y tuvo que darle la razón mentalmente, era lo más obvio, que se tratase de una broma de mal gusto.
—Pues lograron su cometido, esto es brillante —contestó Rin emocionada.
Y de pronto, todas las ropas cayeron al suelo. Inuyasha y Kagome gritaron y él sacó a Rin del lugar en un segundo. Dejó que ella tocara el suelo con sus pies lentamente y cuando sintió que era seguro, la soltó.
—Creo que me asustó más que me sacaras en un halo de luz, que las ropas caídas —exclamó ella todavía con la cámara en mano y algo desconcertada.
Una vez que Inuyasha y Kagome estuvieron afuera con el resto, volvieron a discutir lo ocurrido y todos estuvieron de acuerdo en esperar a los taxis afuera e irse, pero por supuesto que su pequeña Rin no estaba satisfecha, ella quería acabar de ver el resto de los cuartos que no habían abierto. Obviamente ya nadie quiso subir así que él fue de nuevo con ella —Abrimos los cuartos restantes y se acabó Rin —la amenazó. Sabía que, si no le ponía límites a la mujercita, acabarían de nuevo en casa de Miroku para otro oharai.
—¡Ayñññ! —se quejó ella, pero al menos ya no debatió más.
Abrieron otro cuarto y normal, igual a los demás. Luego otro y… éste estaba raro, tenía dos futones en la entrada, sobre uno de los futones estaba un vestido de una niña y sobre el otro estaba un vestido de una mujer. Por si fuera poco, dos pares de pantuflas, unas de adulto y unas de infante, estaban dispuestos al lado del futón; como esperando ser usadas en cualquier momento.
—Ven vamos a la sala a poner el spirit box unos minutos a ver si pasa algo.
Él aceptó a regañadientes, su instinto le decía que debía sacar a Rin de ahí en cuanto antes, pero su cerebro quería verla feliz. Así que entró y se sentó con ella en la sala del cuarto. Una cámara apuntaba a sus espaldas donde estaban los futones y la otra la tenían de frente, esperaron un rato mientras Rin le hablaba en voz baja —parece una broma, yo creo que nosotros tiramos los vestidos sin querer cuando entramos al otro cuarto y estos vestidos sobre los futones parece una puesta en escena, me atrevería a decir que este lugar no está embrujado si no fuera por el video de la mano de la niña o niño.
En ese instante la una voz femenina susurró algo ininteligible justo en el espació que había entre sus cabezas, como si se hubiese interpuesto entre ellos para contradecir lo que dijo Rin. Sesshoumaru abrió los ojos sorprendido, se levantó, agarró las cámaras con el mokomoko y sacó a Rin de ahí, todo en un abrir y cerrar de ojos.
La siguiente semana durante la edición, Rin le mostró lo que las cámaras grabaron ese día; en el cuarto de la ropa, se alcanzaba a ver a alguien muy pequeño en un vestido rojo que se escondía tras la puerta del closet y en el cuarto de los vestidos sobre los futones, la sombra de una mujer que se materializaba entre ellos dos.
Los días continuaron así, entre clases y alguna que otra grabación. El 20 de julio comenzaron las vacaciones de verano y como su madrastra había conseguido el permiso del padre de Rin para que pasara 2 semanas de vacaciones con ellos, Rin tuvo que permanecer las primeras tres semanas ayudando en el huerto de sus abuelos, por lo que ni siquiera le fue a dar clases los sábados. Mientras, él se la pasó planeando con su papá, su mamá y su madrastra las dos semanas que la madre de Rin los visitaría; dónde la iban a hospedar, qué comerían, etc. Al final de cuentas quedaron con la señora en que se hospedaría del 10 al 24 de agosto en la casa de la playa, invitarían a los amigos de Inuyasha para que quedara evidencia fotográfica de que fue una escapada a la playa con amigos del colegio y no una misión para que la niña secuestrada pudiera ver a su madre.
La semana del Obon iban a estar sus papás en la casa porque también tenían vacaciones, pero la segunda semana se iban a quedar solos con Izayoi y la mamá de Rin, ya que Izayoi al ser ama de casa, no tenía obligación de regresar a trabajar y esa semana su padre sobreviviría con comida del konbini.
El sábado 10 de julio, su papá y su madrastra fueron por la mamá de Rin al aeropuerto de Hiroshima, mientras él e Inuyasha esperaban a Rin en la estación de tren para dar inicio a la gran misión. Después de unos cuantos transbordos en tren, llegaron a Yamaguchi y tomaron un taxi desde la estación de Hofu hasta la casa de la playa.
Entraron a una playa en forma de U, donde había alrededor de 10 casas a lo largo de ésta. Rin se sorprendió mucho al ver la casa de playa de la familia Taisho y lo hermosa que era, realmente se sentía que fue construida con el único objetivo de descansar. En el jardín frontal había espacio como para 5 autos, luego estaba la casa de dos pisos, un jardín trasero bastante grande para los estándares japoneses y en medio de jardín unas escaleras que descendían hacia la playa.
En el primer piso a la derecha estaba la sala, el comedor, la cocina y detrás de la pared un teatro en casa. Del lado izquierdo un baño completo con jacuzzi, una sala de juegos con una mesa de billar y frente a esta, un enorme ventanal con vista al mar. En la segunda planta, a la derecha estaba la habitación principal, a la cual no entró, luego la habitación de la madre de Sesshoumaru, a la cual tampoco entró y a la izquierda la habitación de los chicos, ahí si la dejaron entrar, esperaba ver una habitación un poco más personalizada a los gustos de ellos, pero era igual al resto de la casa, pacería un cuarto de hotel, en tonos azules y beige.
Después de todo el ostentoso recorrido, regresaron al primer piso. Los chicos actuaban muy extraños, como si se comunicaran entre ellos con miradas que ella no podía descifrar. Sabía que estaban tramando algo, porque le habían pedido explícitamente comprar dos trajes de baño, no invitar a sus hermanos menores y tener muchísimo cuidado con su celular, lo único que le dijeron fue que iban a estar dos semanas en la casa de la playa, la primera con la familia Taisho y la segunda con la bandita de la escuela, aunque vigilados todo el tiempo por mamá Izayoi.
Se moría por meterse a nadar al mar, pero ese día era el último de su periodo y probablemente los chicos lo sabían porque en lugar de sacarla a caminar o a jugar en la playa, se pusieron cocinar. Inuyasha y ella seguían las indicaciones de Sesshoumaru en cuanto a los ingredientes y las cantidades, hicieron chawanmushi, cortaron sashimi, programaron la arrocera para las 7pm, cocieron verduras y cuando estaban haciendo tsukune, la pueta principal se abrió, el sonido de tacones de aguja avanzando hacia la cocina resaltaba por encima de los utensilios de cocina y de pronto frente a ella se materializó una versión femenina de su amigo Sesshoumaru.
—Así que tú eres Rin —la hermosa mirada dorada la atravesó como una lanza de hielo.
—Buenas tardes señora, mucho gusto, sí soy Rin…
La señora le quitó la fría mirada de encima y se clavó en la espalda de su hijo quien la ignoró campalmente, —Ya veo, y por eso no has venido los fines de semana a verme, Sesshoumaru.
—Así es madre. Rin me enseña inglés británico para así hacerme cargo de tus empresas extranjeras y tú ya no tengas que viajar tanto; de nada.
—Oye cachorro, —ahora la madre se dirigió a Inuyasha, quien agregaba la recién cebolla sofrita a la mezcla de pollo con huevo —¿si sabes que tienes que dejar enfriar la cebolla antes de mezclarla con la carne y el huevo? Porque si no, la mezcla se cuece antes de hacer las albóndigas…
—¡Qué haces idiota! —Sesshoumaru le arrebató el recipiente y lo metió rápidamente al refrigerador
—¡Y yo qué voy a saber! ¡Tus indicaciones apestan!
—¡Pinche inútil, nunca serás un adulto funcional!
Y así los hermanos se agarraron de la greña, mientras ella aprovechó el zafarrancho para lavar los trastes. La mamá de Sesshoumaru sacó una botella de vino de un pequeño refrigerado exclusivo para vinos que estaba en el mini bar de la esquina y se retiró a su habitación.
A las 6 pm, los papás de Inuyasha llegaron con maletas, bebidas y postres dejando todo en el comedor y cuando Rin se dispuso a ayudar a calentar todo y afinar los últimos detalles de la comida, Sesshoumaru la sacó de la casa so pretexto de que lo ayudara en algo, la llevó al jardín, bajaron los escalones que llevaban a la playa y ahí frente la obscuridad del mar y el azul marino del cielo, estaba su mamá.
Rin se soltó de su agarre y corrió hacia su madre, percibió el olor de las lágrimas de ambas, agua salada, muy diferente al olor del mar. No le gustaba verla llorar, pero como dijo Inuyasha ese día de las luciérnagas, él nunca entendería por qué los humanos también lloraban de felicidad. Después de convencerse a sí mismo de que Rin estaba segura entre los brazos de su madre, él dio media vuelta y regresó a la casa.
Media hora después y con los ojos hinchados entraron ambas mujeres a la casa. Ya bajo la luz de la sala pudo observar mejor a la mamá de Rin, era una señora muy hermosa sin lugar a dudas, de cabello rubio y ojos azules, cualidades que Rin no tenía, al parecer los genes asiáticos eran muy fuertes. Aunque la piel lechosa y el cabello ondulado definitivamente los sacó de su mamá.
Durante la comida la señora les contó todo lo que pasó, desde las diferencias culturales como querer un abrazo de su ex esposo, o querer trabajar, cosa que a los japoneses humanos macho no les agradaba en lo absoluto, hasta el día en que llegó a su casa y se dio cuenta que sus hijos habían desaparecido. La mayor parte de la plática la tradujo Rin, y otras cosas él para que Rin pudiera comer también. Después le explicaron a Rin el porqué no quisieron involucrar a los gemelos, los niños estaban todavía muy pequeños y cualquier error que cometieran podía terminar con la madre en la cárcel, pero esperaban que en un futuro pudieran reunir a toda la familia, sin el papá por supuesto.
La cena terminó relativamente temprano, su papá y su madrastra se retiraron al cuarto principal, su madre se encerró en su cuarto, Rin y su mamá se hospedaron en el cuarto que normalmente ocupaban él y su hermano y ellos dos se quedaron a dormir en la sala donde tendieron unos futones frente al ventanal que daba al jardín y al mar.
—Mañana es luna nueva, ¿crees que la mamá de Rin se espante cuando me vea con cabello negro?
—Ni siquiera creo que lo note, toda su atención está en su hija.
—Sí tienes razón. Estaban muy felices de volver a verse, creo que con esto Rin va a estar más tranquila al saber que hay un método de ver a su mamá sin que corran peligro.
Él no contestó, pero estaba de acuerdo con eso.
Inuyasha continuó con su monólogo —suena muy difícil eso de casarse con un extranjero, ¿verdad? Nunca me había puesto a pensar en todo lo que nuestra sociedad de alguna manera les prohíbe a las mujeres, como eso de no mostrar los hombros, mantenerse bajo los 40 kilos, ser amas de casa, permitir que los esposos vayan con prostitutas, pero divorciarse si las esposas lo hacen, olvidarse de la intimidad a menos que sea para procrear… todo suena muy complicado, creo que ya no me quiero casar. ¿Tú que piensas?
—Que por eso padre dejó a mi madre.
—Puede ser, tu mamá se comporta más como europea que japonesa, pero aun así creo que mis papás tampoco son tan tradicionales como un matrimonio entre humanos, los he visto besarse. Y estoy seguro de que, si mi mamá quisiera trabajar, papá no se lo prohibiría.
—Sí, es más cosa de humanos que de youkais. —Sesshoumaru se recostó en el futón como queriéndole dar a entender a Inuyasha que ya quería silencio, pero su hermano pareció no entender la indirecta.
—¿Y tú sí piensas casarte?
—Ya cállate —ahora sí entendió y entre maldiciones murmuradas, Inuyasha le dio la espalda y se durmió.
Sin embargo, él no pudo ni relajarse, la estúpida pregunta de su hermano lo había dejado intranquilo. Normalmente él hubiera respondido un tajante "no", ya que, a pesar de estar rodeado de hermosas mujeres tanto en Japón como en el extranjero, nunca se le había antojado lamerlas, le gustaba que le hicieran oral a él, pero él no les correspondía de la misma manera, se limitaba a satisfacer su curiosidad con las manos, no quería arriesgarse a copular con nadie hasta no ser mayor de edad y poder tomar toda la responsabilidad de cualquier cosa que pudiese salir mal. Y aunque repetía de menú seguido, no podía imaginarse comiendo lo mismo hasta el fin de sus días… pero… no había vuelto a manosear a las chicas del dojo, ni a Toran, ni a Kagura ni a nadie, desde que conoció a Rin y lo que más le perturbaba esa noche, era que, cuando Inuyasha lo cuestionó sobre el matrimonio, por un instante el rostro de Rin iluminado intermitentemente por las luciérnagas llegó a su mente y se desvaneció llevándose consigo su capacidad para decir "no".
