*Bokken: katana de madera que se usa en kendo para practicar el kata, que a su vez son una serie de formas y movimientos ya establecidos y distintivos de cada dojo.
Sesshoumaru se despertó sobresaltado en la cama de su departamento, al lado de él estaba Kagura durmiendo boca abajo con su trasero completamente rojo al descubierto, probablemente aún le ardía de todas las nalgadas que él le había dado, al principio sonrió, pero inmediatamente después sintió que algo estaba mal. Le dieron ganas de vomitar.
Kagura pareció darse cuenta, porque ella también se despertó. —¿Qué sucede? —bufó ella mirándolo con un semblante aburrido.
—Nada.
—No te ves bien —sonrió.
—Gracias —replicó él sarcástico, pero en el fondo le estaba costando trabajo respirar, como si le fuera a dar un ataque de pánico sin ninguna razón aparente. Se levantó de la cama, se puso los bóxers, sacó sus cigarros del portafolio y salió al balcón para fumar y tratar de apaciguar el malestar. Atrás de él escuchó a Kagura levantarse de la cama y acercarse a él, así desnuda sin importarle que alguna persona que anduviera por la calle pudiera verla.
—¿Desde cuándo fumas? Nunca te he visto fumar.
—Desde que se me pegó la gana —contestó en automático, sintiendo una especie de déjà-vu… ¿pero desde cuándo fumaba? Desde que sintió ese miedo de perder a… —Algo no está bien, tú no deberías estar aquí, tú no eres la indicada.
—¿De qué estás hablando?
—Yo ya la había encontrado, yo ya estaba en paz, yo ya tenía resuelta mi vida. —Intentaba recordar quién era, pero no podía, solo sabía que no debía estar ahí y que Kagura no era, era otra mujer, una con la que dormía en casa de su padre… él ya no vivía en su departamento, él vivía con…
—¡Rin! —Se despertó gritando su nombre, el corazón bombeaba a todo lo que daba, se giró a su izquierda buscándola y ahí estaba ella, despertando confundida.
—¿Estás bien?
No respondió, la abrazo contra su pecho tratando de que su corazón también pudiera sentirla para que se calmara.
—¿Tuviste una pesadilla?
—Sí.
—Yo también a veces sueño con Genin que me comen o que regreso a vivir con mis papás o con Ungai…
Ese maldito Ungai… ojalá hubiera soñado con Genin que se comían a ese tipo. Su peor miedo ahora era que de viejo le diera alzhéimer y se olvidara de Rin completamente.
Cuando por fin su corazón se estabilizó, la soltó —Espera aquí —dijo en voz bajita, salió de la cama y buscó los cigarros en el portafolio, era la misma caja que se había comprado aquel día que la dejó en casa de sus padres, ya solo le quedaban cuatro. Salió al balcón y el aire bochornoso de verano le pegó como un tufo en la cara.
—¿Desde cuándo fumas? —Preguntó Rin curiosa saliendo al balcón en su pijama de estampado de Ah-Un.
—Desde que te dejé en casa de tus padres en junio.
—Oh... ¿puedo probar?
—No. Estas cosas son malas, hacen daño a la salud.
—Pero...yo quiero que mi primera vez haciendo cosas malas sea contigo —lo miró con ojos inocentes pero el rubor de las mejillas le indicaba peligro.
¡De qué cosas malas estaba hablando! —De acuerdo —acabó cediendo, sin duda estaba cayendo al lado obscuro. Sacó uno y lo encendió para ella —no tragues todo el humo de golpe, hazlo poco a poco.
Rin hizo como él dijo, pero acabó tosiendo un par de veces, a la tercera ya pudo hacerlo sin toser —Mmm pues se ve más cool de lo que sabe —concluyó devolviéndole la colita del cigarro, Sesshoumaru lo terminó y lo apagó.
—No puedo creer que me convencieras para corromperte.
—Ho vamos, ya estoy vieja para esto, debí hacerlo como todos mis compañeros en la secundaria, pero en aquella época no tenía amigos.
—Ellos se perdieron de la mejor amiga que uno puede tener —concluyó. A decir verdad, Rin lo hacía sentir como un chico de secundaría, le hubiera encantado conocerla a esa edad y probar todas las cosas malas por primera vez con ella.
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Llegó el sábado 3 de septiembre, ya casi no hacía calor y en su agenda decía que debían ir al cine y entre paréntesis "no manosear". Ambos miraban una y otra vez la cartelera, no había nada que les llamara la atención. Estaba la clásica película de terror, pero a pesar que era el género favorito de Rin, ya habían tenido suficiente terror en la vida real.
Acabaron entrando a una película de yakusas y Rin pidió sentarse hasta atrás, lo que normalmente le indicaría a Sesshoumaru que ella también quería que hicieran cosas, pero según le dijo Jaken, las mujeres ponen a prueba a los hombres para ver qué tanto control tienen y por eso debía aguantarse y no tocarla.
Ya iban a media película y sentía que Rin le iba a abrir la piel de la mano de tanto que el pequeño pulgar acariciaba el dorso de su mano incesantemente. De pronto la caricia se detuvo, curioso, volteo a verla y se topó con un puchero y unos ojos furiosos. Su mandíbula se tensó sin entender qué había hecho mal.
—¿No piensas besarme nunca? —reclamó Rin en voz muy bajita y amenazante.
«Por dios, ¡sí!» gritó en su mente, abandonó las palomitas en el asiento de al lado, quitó el reposabrazos que dividía los asientos y con una sonrisa triunfante besó los labios fríos de ella por el refresco.
Descansó su mano en la piel del muslo que la falda de flores moradas dejaba al descubierto, pero decidió no avanzar más, se supone que debían ir lento.
Todo iba bien, bajo control, hasta que sintió la manita curiosa de Rin abandonar su rodilla para ir subiendo poco a poco hasta llegar a —Rin… —rompió el beso para reprenderla en un tono bajo y autoritario. Ella respondió con una sonrisa traviesa y su miembro palpitó involuntariamente, ante lo cual Rin mordió su labio inferior y volvió a besarlo.
Bueno si ella tocaba más allá, entonces él también podía. Ahora sí metió su mano por debajo de la suabe tela de la falda y apretó uno de sus glúteos. No supo en qué momento Rin le había desabrochado el pantalón, pero ya iba bajando el cierre y con la palma de la mano recorrió todo el largo de su miembro hasta llegar al glande.
Ella exclamó sorprendida, quizás al darse cuenta que el bóxer estaba mojado de líquido preseminal, probablemente sin siquiera saber qué era eso, ya que no lo enseñaban en la escuela.
Él movió su mano de la parte trasera hacia adelante, se moría por saber si ella estaba igual que él y con extrema fascinación comprobó que la prenda íntima estaba empapada. Justo cuando sus dedos jugueteaban con el borde rozando ligeramente los labios exteriores, ella encontró la abertura del bóxer ¡y la muy sinvergüenza lo sacó! Ahora fue él quien gimió de sorpresa —vas a hacer que me arresten —susurró un su oído y acarició deliberadamente el clítoris, haciendo que ella soltara un respingo cerrando las piernas.
"Tun, tun" las luces del cine se prendieron y ellos en pánico total trataron de recuperar la compostura. Sesshoumaru guardó su muy erguido miembro dentro del pantalón, Rin se bajó la falda y toda nerviosa bebió más refresco esperando a que la poquita gente desocupara la sala.
Salieron del cine con la adrenalina a tope, definitivamente se sentía como puberto de secundaria haciendo puras cosas indebidas.
Después de tomar el metro y hacer unos cuantos trasbordos, iban caminando rumbo a la casa de su padre, el sol comenzaba a despedirse, cuando Rin tomó el toro por los cuernos —¿por qué nunca me tocas en tu cuarto?
¿Quería que la tocara? ¿Qué no se supone que quería pasar por las etapas "normales" de un noviazgo? Aunque después de hoy estaba seguro de que ya no iba a poder conformarse con masturbarse en el baño, no después de sentir la mano de Rin frotándolo deliciosa e inocentemente —Porque no podemos hacer ruido.
—¿Y si hacemos todo en silencio?
—Estoy seguro de que no podrás contenerte.
—¡Osh! —Exclamó enojada.
—Estaba pensando llevarte Kyoto a finales de octubre, pero creo que lo voy a adelantar a principios —se giró para ver su reacción y ella volvió a sonrojarse y a morder su labio inferior.
Iban pasando al lado de un parque, cuando escucharon un sonido familiar; un Genin comiendo carne.
Se congelaron por completo, su mano apretó con fuerza la manita de Rin. Maldito el día en que le devolvió a su padre todas las armas. Frente a ellos venían caminando unos estudiantes, Sesshoumaru trató de llamar su atención, pero venían muy concentrados en sus celulares y hablando entre ellos, miró a su alrededor buscando a dónde escapar, qué podía usar como arma, como defesa; cómo proteger a Rin…
El Genin corrió hacia los estudiantes, capturando a un chico. En medio del griterío, Sesshoumaru tomó el bolso de Rin —¡No te muevas de aquí! — gritó y corrió hacia el monstruo, trató de estrangularlo con la correa de la bolsa rogando a todos los dioses que Rin hubiera gastado dinero en una bolsa de cuero y no de plástico. Logró al menos que las fauces soltaran el desgarrado brazo del chico.
—¡Lárgate! —Le gritó desperado al joven, quien con mucho dolor se arrastró por la banqueta tratando de levantarse… y la correa se rompió. El Genin lanzó a Sesshoumaru al pavimento de un codazo en el pecho; estaba perdido.
Las garras se enterraron en su pecho mientras él trataba de aplicar una llave de judo para evitar que le causara más dañó, cuando algo golpeó la cara del Genin logrando así quitárselo de encima, se incorporó rápidamente para toparse a Rin sosteniendo una rama gruesa de algún árbol, horrorizado le quitó la rama y antes de que el Genin pudiera atacar de nuevo, él blandió la rama y le asestó otro golpe en la cabeza, lo que finalmente lo derrumbó.
Estuvo así unos segundos usando la rama, como bokken* hasta que escuchó disparos.
Por fin un compañero en servicio había llegado al rescate matando al Genin a mitad de la calle.
En la ambulancia rumbo al hospital y fuera de peligro… explotó contra Rin —¡Te dije que no te movieras de ahí! ¡Por qué siempre haces lo que se te pega la gana!
Rin lo miró entre lágrimas en completo shock y después le metió un mini puñetazo en el brazo —¡Escúchame bien Sesshoumaru, si vamos a morir, lo haremos juntos! ¡Y punto!
El paramédico, alarmado intervino —Señorita, cálmese por favor, no golpeé al señor Takahashi...
—¡Yo hago lo que se me pegue la gana con mi hombre!
—¡Ayyñññ sí discúlpeme! —El joven se hizo chiquito y Sesshoumaru entendió que era mejor cerrar la boca.
No estuvo mucho tiempo en el hospital, le dieron unos cuantos puntos en las heridas del pecho y también le recetaron antibióticos por precaución, ya que el Genin estuvo comiendo un cadáver antes de atacar al estudiante.
Le indicaron que descansara 3 días del trabajo para recuperarse un poco de las heridas. Pero él no iba a descansar, tenía un nuevo caso que resolver.
Su padre e Izayoi fueron por ellos al hospital. Llegaron haciendo un alboroto, Izayoi no paraba de llorar y, por si fuera poco, su papá les dio un sermón como si se tratara de niños chiquitos. —Es mejor que ya no salgan más que en la mañana los fines de semana, yo sé que son jóvenes y quieren disfrutar de la noche, pero mejor háganlo en casa…
