Capítulo 3:
Al otro día, Geto, que apenas había podido dormir unas horas, perdido en la culpa y el temor que le generaba pensar que Gojo podría recordar lo ocurrido, se levantó temprano y, como pudo, dada la barrera del idioma, fue a comprar agua y un poco de medicina para la resaca. Sabía que Gojo la iba a necesitar.
Al volver al hotel, vio que su amigo ya estaba despierto y sintió que su corazón se salía nuevamente. Estaba a punto de afrontar la verdad, a punto de descubrir si Gojo recordaba algo de lo pasado o no.
"Estás despierto", dijo Geto cuando entró, sus palabras saliendo de su boca con un tono mucho más frío del que planeaba.
"Sí, me desperté hace un momento, siento que la cabeza me va a explotar."
"Toma esto, te va a ayudar con la resaca", le dijiste Geto, dándole la bolsa que tenía en su mano y una botella de agua.
"Gracias. ¿Sabes? No tengo ni la más mínima idea de cómo llegamos al hotel. Solo recuerdo estar riéndonos en el bar y luegopum, todo negro."
Al escuchar estas palabras, Geto sintió un alivio que no podría explicar ni aunque quisiera. La vida le estaba regalando una oportunidad: la oportunidad de no tener que hablar ni explicar nada. Pero la culpa seguía ahí, como una llama que crecía y crecía.
Gojo siguió hablando:
"Aunque no me arrepiento de mi brillante idea, no puedo creer que yo, Satoru Gojo, no pueda soportar más de un vaso de alcohol."
'Ni siquiera uno', pensó Geto, pero prefirió mantener el silencio mientras su amigo seguía hablando.
"No se lo digas a nadie, ¿sí? Es... vergonzoso",
le dijo, mirándolo a los ojos, con los cachetes levemente sonrojados —algo raro, muy raro en él—, y esbozando una sonrisa pícara y una mirada que decía:por favor, que quede solo entre nosotros. Sin realmente expresarlo de esa forma.
Y... y fue en ese momento que Suguru Geto se dio cuenta de que...
'Lo arruiné todo, lo arruiné todo por completo, maldita sea, ni siquiera puedo aguantar mirarlo a los ojos y no querer besarlo de nuevo. Qué estúpido me siento. ¿Por qué tuve que aceptar su idea de ir a ese maldito bar? ¿Por qué? Dios, maldito autocontrol que en un segundo me traicionó por completo'.
Pensó Geto, entrando en completo pánico, hasta que se dio cuenta de que su amigo esperaba una respuesta y tuvo que obligarse a hablar.
"No diré nada", dijo Geto, apartando la mirada rápidamente, otra vez su voz saliendo fría y distante.
"Suguru... ¿pasó algo anoche? ¿Estás raro?",
dijo Gojo, con un tono de preocupación.
El corazón de Geto casi que se detuvo en seco al escuchar esas palabras.
"No, no pasó nada", dijo rápido, tratando de fingir una voz más calmada, pero fallando en el intento.
"¿Seguro?"
"Solo estoy cansado, nada más. A mí también me duele la cabeza."
Geto sentía que estaba a punto de vomitar, y no por la resaca. Mentirle a su amigo lo hacía sentirse terrible, pero no iba a decirle la verdad bajo ninguna circunstancia. Decirlo sería tener que hablar de sus sentimientos y afrontar la posibilidad de arruinar esa amistad que tanto atesoraba.
"Fue muy duro traerme solo todo el trayecto. ¿Te la hice muy difícil?",
preguntó Gojo, tratando de alivianar un poco el ambiente.
"Siempre la haces difícil, Satoru",
le dijo Geto, sonriendo un poco por primera vez desde la noche anterior. Gojo sonrió, y Geto sintió que el mundo se paralizaba por un instante. Ya no podía aguantar las ganas que sentía de besarlo, abrazarlo y decirle lo mucho que le importaba. Pero no iba a hacerlo. Y este sentimiento lo estaba consumiendo por dentro, haciendo que cada interacción con su amigo fuera más difícil.
Luego empezaron a prepararse para volver, ya que ese mismo día salía el avión que los llevaba nuevamente a Tokyo.
La charla hasta el aeropuerto y la espera en el mismo fue más un monólogo de Gojo que una charla real.
Gojo lo notó, pero prefirió no decir nada en ese momento. Quizá sentía miedo de lo que podía llegar a pasar si indagaba un poco más en el tema. Sentía que algo no andaba bien, pero por una vez en su vida decidió cerrar la boca y aguantarse.
Una vez en el avión, Gojo intentó seguir con la charla, pero Geto lo cortó en seco:
"Satoru, por favor, estoy cansado. Quiero dormir. Ayer apenas pude dormir algo."
Y la verdad es que no era mentira. Necesitaba descansar y acomodar sus ideas, porque la situación lo estaba volviendo loco.
"Está bien, descansa", dijo Gojo. El viaje era largo, y su cabeza no dejaba de dar vueltas tratando de recordar qué había pasado la noche anterior.
'Aunque lo intente, no puedo recordar absolutamente nada. Solo tengo unos baches en los que recuerdo estar caminando por la calle, pero nada más',
pensó Gojo, tratando con todas sus fuerzas de recordar, hasta que, en un momento, el cansancio le ganó y terminó durmiéndose. Al despertar, el avión ya estaba por aterrizar, y una imagen borrosa de un recuerdo —ya en la habitación del hotel— llegó a la mente de Satoru Gojo:
"Dime la verdad, ¿nos besamos?"
