Capitulo 4: La USJ y el ataque de los villanos.
El bullicio de la Clase 1-A era contagioso mientras se dirigían hacia el autobús que los esperaba. La perspectiva de visitar la famosa USJ y participar en un entrenamiento de rescate real había disipado cualquier rastro de la tensión del día anterior. Risas y conversaciones animadas llenaban el aire, todos comentando sobre sus trajes (o la falta de ellos, en algunos casos) y especulando sobre las pruebas que les esperaban.
Peter se integró en el grupo, forzando una sonrisa y participando mínimamente en las conversaciones para no parecer distante. Sin embargo, bajo el uniforme deportivo azul de la U.A., sentía el ajuste familiar del traje de Spider-Man. Era un secreto pesado, una armadura oculta que representaba tanto su responsabilidad como su desafío directo a las reglas que había prometido seguir. Sus lanza-telarañas, cargados y listos bajo las mangas largas, eran un recordatorio tangible de su decisión.
Mientras subían al autobús, el orden habitual se impuso gracias a Lida, quien con su energía característica organizó la entrada para evitar el caos. Peter encontró un asiento junto a la ventana, esperando pasar desapercibido y observar. Vio a Midoriya murmurando en su cuaderno de análisis de héroes, a Uraraka charlando animadamente con Tsuyu Asui, y a Bakugo sentado solo, mirando por la ventana con su habitual expresión hosca.
El viaje comenzó, y la conversación se animó, girando en torno a los Quirks y las demostraciones de poder vistas hasta ahora.
—¡Kirishima, tu endurecimiento es súper útil! ¡Igual que el de Tetsutetsu en la clase B! —comentó Kaminari—. ¡Aunque tú eres más llamativo!
—¡Gracias, hombre! ¡Intento ser útil! —respondió Kirishima con una sonrisa dentada—. ¡Pero hablando de llamativo, el Quirk de Bakugo es una locura! ¡Y el de Todoroki también! ¡Aunque un poco simple, quizás!
Bakugo bufó, claramente molesto por el comentario. Fue entonces cuando Tsuyu Asui intervino con su franqueza habitual.
—Pero Bakugo siempre está enfadado, así que no creo que llegue a ser muy popular, kero.
—¡¿QUÉ DEMONIOS HAS DICHO, MALDITA RANA?! —explotó Bakugo, girándose violentamente—. ¡QUIERES MORIR!
—¿Ves? —dijo Tsuyu, señalándolo con calma.
Kaminari se rio nerviosamente. —¡Vamos, vamos! ¡Pero Midoriya, tu Quirk también es increíble! ¡Esa fuerza bruta en el lanzamiento y en el combate! ¡Me recuerda un poco a All Might!
Midoriya se puso rojo como un tomate, agitando las manos frenéticamente. —¡N-n-no! ¡N-no es así! ¡All Might es... All Might! ¡Lo mío es... diferente! ¡Muy diferente!
Peter observó la escena, sintiendo la familiar punzada de aislamiento. Ellos podían hablar así, comparar Quirks, incluso señalar similitudes con el héroe número uno. Él, en cambio, tenía que guardar silencio.
Fue entonces cuando Momo Yaoyorozu, sentada no muy lejos, se inclinó ligeramente hacia el pasillo y dirigió una mirada pensativa hacia Peter.
—Hablando de demostraciones impresionantes, Parker —dijo, su voz calmada y analítica atrayendo la atención de los que estaban cerca—. Tu rendimiento tanto en la evaluación inicial como en el entrenamiento de combate fue notable, especialmente tu agilidad y tiempo de reacción. Sin embargo, no has sido muy explícito sobre la naturaleza de tu Quirk. ¿Podrías aclararnos de qué se trata?
Peter sintió que se le helaba la sangre. La pregunta directa de Yaoyorozu, una de las estudiantes más inteligentes y observadoras, era peligrosa.
—Ah... bueno, como dije antes —empezó Peter, tratando de mantener la calma—. Es más bien un conjunto de habilidades físicas mejoradas. Fuerza, reflejos, agilidad... ese tipo de cosas.
Momo asintió lentamente, procesando la respuesta, pero luego añadió, con una mirada aún más aguda:
—Es interesante que lo menciones. Tu estilo de movimiento en el combate contra Todoroki y Shoji... esa forma de esquivar, de usar el entorno, la velocidad de reacción casi predictiva... Me recordó bastante a los informes sobre ese nuevo vigilante, Spider-Man, que apareció hace unas semanas. Claro que —añadió rápidamente, como si analizara todos los datos—, él fue visto usando algún tipo de redes pegajosas y adhiriéndose a las paredes, habilidades que tú no demostraste. Pero la base del movimiento acrobático y evasivo tenía ciertas similitudes.
El corazón de Peter dio un vuelco. ¡Lo había notado! La comparación directa, aunque con las importantes salvedades, era increíblemente peligrosa. Sintió cómo el sudor frío le empezaba a recorrer la espalda bajo el traje oculto.
—¿Spider-Man? —repitió Peter, forzando una risa nerviosa—. ¿Ese tipo del que hablaban en las noticias? No, no, yo solo... supongo que soy rápido. Nada que ver con tipos que trepan muros y lanzan telarañas. Eso suena a un Quirk muy diferente...
—¡Oh, Spider-Man! —interrumpió Kaminari con entusiasmo, sin captar la tensión de Peter—. ¡Ese tipo es genial! ¡Lo que hizo en el incendio fue increíble, rescatando a ese niño! ¡Con esa agilidad, podría ser un gran héroe si tan solo consiguiera una licencia o algo! ¡Se le ve potencial!
Escuchar los elogios hacia su alter ego de parte de Kaminari fue una experiencia surrealista y aterradora para Peter. Intentó mantener una expresión neutra.
Midoriya, sin embargo, se animó visiblemente ante la mención y el análisis de Momo y el entusiasmo de Kaminari, sus ojos brillando con fervor analítico.
—¡Sí! ¡Exacto! ¡Y sus movimientos! —empezó Midoriya, su voz acelerándose mientras su mente trabajaba—. La forma en que usa el entorno sugiere un nivel de conciencia espacial increíble, quizás incluso un componente predictivo como dijo Yaoyorozu, ¡lo llaman sentido arácnido según algunos foros no confirmados! ¡Además, la fuerza necesaria para detener ese derrumbe que mencionaron los testigos...! Si pudiera canalizar esa habilidad y obtener el equipo adecuado, quizás con apoyo tecnológico para sus redes si es que son artificiales, su potencial como héroe sería enorme, podría especializarse en rescates urbanos complejos o combate en entornos tridimensionales…
—Suficiente charla, ya llegamos —la voz monótona de Aizawa resonó desde la parte delantera del autobús, cortando abruptamente el análisis entusiasta de Midoriya—. Bajen del autobús.
Peter exhaló un suspiro de alivio casi inaudible. Aizawa, sin saberlo, lo había salvado de una conversación que se estaba volviendo peligrosamente específica. La combinación de la observación aguda de Momo, el entusiasmo de Kaminari y el análisis detallado de Midoriya era una amenaza directa a su secreto.
El autobús se detuvo frente al complejo enorme con su cúpula gigantesca.
—¡Ahí está! ¡La USJ! —exclamó Kaminari, olvidando momentáneamente a Spider-Man.
La emoción volvió a llenar el autobús. Incluso Peter no pudo evitar sentir una punzada de asombro ante la escala de la instalación. Las puertas se abrieron. La Clase 1-A, llena de anticipación y ajena a las preocupaciones secretas y ahora intensificadas de uno de sus miembros, estaba a punto de entrar en la Imprevista Simulación de Siniestros Conjunta. Peter respiró hondo, el zumbido de su sentido arácnido más fuerte ahora, una vibración persistente bajo la superficie. Definitivamente, algo no estaba bien.
Bajando del autobús, la Clase 1-A se encontró frente a la imponente entrada de la USJ. Aizawa los guio hacia el interior, y al cruzar las puertas, un coro de exclamaciones ahogadas llenó el aire. El interior era vasto, una caverna artificial que contenía réplicas detalladas de diversos entornos de desastre: una zona de derrumbes, un área de inundación con un barco, una zona de incendios (apagada por el momento), un paisaje montañoso y más, todo bajo la enorme cúpula traslúcida.
—¡Increíble! ¡Es como un parque temático de desastres! —exclamó Kaminari, sus ojos recorriendo el vasto espacio.
—¡Construyeron todo esto para nosotros! —murmuró Uraraka, asombrada.
Frente a ellos, cerca de una fuente central, les esperaba una figura vestida con un traje espacial voluminoso y blanco. Su casco ocultaba su rostro, pero su presencia emanaba una calma profesional.
—¡Todos, he estado esperando! —dijo la figura, su voz ligeramente modulada por el casco.
Los estudiantes reconocieron al instante al héroe.
—¡Es el Héroe Espacial, Trece! —exclamó Midoriya con emoción—. ¡El héroe caballeroso que ha rescatado a toneladas de personas de desastres!
—¡Oh, me encanta Trece! —añadió Uraraka con entusiasmo.
Aizawa se acercó a Trece. —¿Dónde está All Might? Se suponía que debía reunirse con nosotros aquí.
Trece pareció encogerse de hombros dentro de su traje. —Sobre eso... parece que hizo demasiado trabajo de héroe en su camino al trabajo y se quedó sin tiempo. Está descansando en la sala de profesores.
Aizawa suspiró, una sombra de irritación cruzando su rostro. —Ese hombre... siempre al límite. No tiene remedio. Bueno, no podemos hacer nada. Empecemos.
—¡Bien! —intervino Trece, volviéndose hacia los estudiantes—. Antes de comenzar, déjenme decir una cosa... o dos, o tres... o muchas.
Su tono se volvió más serio. —Todos ustedes poseen Quirks, poderes increíbles. Pero es precisamente por eso que deben tener mucho cuidado. Sus Quirks, aunque maravillosos, pueden ser increíblemente peligrosos. Con un solo paso en falso, podrían matar fácilmente a alguien.
Hizo una pausa, dejando que la gravedad de sus palabras calara. —Este centro de entrenamiento fue construido para simular diferentes tipos de accidentes y desastres. Zona de naufragios, deslizamientos de tierra, incendios, tormentas de viento... Es una Tierra de Siniestros Imprevistos, ¡o USJ, para abreviar! Mi propio Quirk, Black Hole, puede aspirar cualquier cosa y convertirla en polvo. Es fantástico para limpiar escombros y salvar gente atrapada, pero también podría usarlo para matar muy fácilmente. Estoy seguro de que lo mismo aplica para muchos de ustedes.
»En nuestra sociedad superhumana, los Quirks están certificados y estrictamente regulados, por lo que no parece haber problema a primera vista. Pero no olviden que hay muchos Quirks con el potencial de matar con un mal uso. El entrenamiento de hoy es para que experimenten el verdadero potencial de sus poderes, pero también para que aprendan a controlarlos y usarlos para salvar vidas. El propósito de sus poderes no es herir a la gente. Espero que salgan de aquí hoy entendiendo que tienen poderes para ayudar a otros. Eso es todo. ¡Gracias por escuchar!
Un aplauso respetuoso siguió al discurso de Trece. Sus palabras resonaron, recordando a los estudiantes la responsabilidad que conllevaba sus habilidades.
Mientras los aplausos disminuían y Aizawa comenzaba a dar las siguientes instrucciones sobre la división de tareas, Peter sintió que algo cambiaba abruptamente. El zumbido bajo y constante de su sentido arácnido, esa sensación de fondo que había atribuido a la "Suerte Parker" y a la ansiedad general, explotó de repente en una alarma aguda y penetrante. Era un grito silencioso en su cabeza, mucho más intenso que el que sintió durante el pánico en la cafetería, una advertencia de peligro inminente y malicioso a gran escala.
Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Se tensó por completo, sus ojos se abrieron de golpe y su cabeza giró bruscamente hacia la fuente central de la plaza, justo debajo de donde estaban parados. El aire pareció cargarse de electricidad estática, y por un instante, todo lo demás —el discurso de Trece, la charla de sus compañeros, las instrucciones de Aizawa— se desvaneció. Solo quedaba esa alarma ensordecedora en su cráneo.
—Parker, ¿qué...? —Aizawa, que estaba a punto de hablar, se detuvo a mitad de la frase. Había notado el cambio. Con su experiencia y su constante vigilancia sobre Peter, la repentina tensión en el cuerpo del chico, la mirada fija y alerta, el casi imperceptible respingo... fue suficiente para ponerlo en guardia. La reacción de Peter no era la de un estudiante nervioso; era la reacción de alguien que detectaba una amenaza real e inmediata, segundos antes que nadie más. Los ojos de Aizawa se entrecerraron, siguiendo instintivamente la mirada de Peter hacia la plaza central justo cuando las luces de la instalación comenzaron a parpadear erráticamente y una niebla oscura y ominosa empezó a surgir de la fuente.
El aire en la USJ se tensó instantáneamente. La advertencia silenciosa del sentido arácnido de Peter se convirtió en una realidad aterradora cuando, desde el centro de la plaza inferior, la niebla oscura comenzó a girar y solidificarse, formando un portal retorcido y antinatural. Las luces de la instalación parpadearon con más intensidad, algunas apagándose por completo, sumiendo partes del vasto espacio en sombras inquietantes.
Del portal oscuro emergió una figura, luego otra, y otra más. No eran parte del personal de U.A. ni estudiantes. Eran extraños, con apariencias amenazantes y miradas hostiles. Una multitud heterogénea de individuos de aspecto rudo y peligroso comenzó a llenar la plaza central, susurrando y mirando hacia el grupo de estudiantes y los dos héroes profesionales en la entrada.
—¿Eh? ¿Qué está pasando? —preguntó Kirishima, entrecerrando los ojos hacia la creciente multitud—. ¿Ya empezó el entrenamiento? ¡Vaya, se lo toman en serio desde el principio! ¡Parecen villanos de verdad!
La confusión y la emoción inicial de algunos estudiantes chocaron de frente con la realidad de la situación, evidente en la tensión instantánea de los profesionales.
—¡No se muevan! —La voz de Aizawa fue un látigo, cortante y llena de una urgencia que heló la sangre de los estudiantes—. ¡Esos no son actores! ¡Son villanos! ¡Villanos de verdad!
El terror reemplazó la confusión en los rostros de la Clase 1-A. ¿Villanos? ¿Aquí? ¿En una instalación de U.A., supuestamente segura? La idea era casi inconcebible.
Peter observó la escena, su cuerpo ya en alerta máxima gracias a su sentido arácnido. La alarma en su cabeza le gritaba peligro, peligro real y múltiple. Su presentimiento, la maldita "Suerte Parker", se había cumplido de la peor manera posible. Podía sentir el frío del traje de Spider-Man bajo su uniforme deportivo, un secreto que ahora se sentía como una carga y una responsabilidad aún mayores.
Del portal oscuro emergieron tres figuras que claramente lideraban al grupo. Uno era una criatura humanoide enorme y musculosa, con la piel oscura, músculos expuestos y un cerebro visible, sus ojos fijos y sin inteligencia aparente. Su presencia era brutal y amenazante. Otro era una figura hecha de la misma niebla oscura que el portal, con brillantes ojos amarillos como únicas facciones visibles. Y el último, el que parecía estar al mando, era un hombre delgado y desgarbado, con ropa oscura y un aspecto inquietantemente descuidado. Tenía el cabello azul pálido y desordenado, y lo más perturbador eran las manos desmembradas que cubrían gran parte de su cuerpo y rostro, sujetas a él de alguna manera macabra. Su postura era encorvada, pero irradiaba un aura de odio y peligro infantil pero letal.
—Trece, protege a los estudiantes —ordenó Aizawa, bajándose las gafas amarillas sobre los ojos, su bufanda especial comenzando a flotar ligeramente a su alrededor—. Intenta contactar con la escuela. Kaminari, tú también, intenta usar tu Quirk para enviar una señal.
El hombre de las manos, Shigaraki Tomura, se rascó el cuello con irritación visible. —Kurogiri, Trece... y Eraser Head. Según el horario que robamos, se suponía que All Might estaría aquí. Qué decepción. ¿Quizás aparezca si matamos a algunos de sus mocosos?
La amenaza casual y escalofriante silenció cualquier atisbo de duda. Esto era real. Estaban bajo ataque.
Peter sintió que su mente trabajaba a mil por hora. Villanos. Docenas de ellos. Un monstruo claramente diseñado para el combate pesado. Un tipo de portal. Y un líder psicópata. Y ellos eran veinte estudiantes inexpertos, Aizawa y Trece. Las probabilidades eran terribles. Su instinto gritaba que se pusiera la máscara, que usara sus redes, que entrara en acción. Pero las reglas, las advertencias, la promesa... ¿Podía arriesgarlo todo tan pronto? ¿Podía confiar en que Aizawa y Trece manejarían la situación?
Aizawa no perdió un segundo más. —¡No interfieran! ¡Esto es trabajo para profesionales! —gritó a los estudiantes antes de lanzarse desde la plataforma elevada, su bufanda ondeando, directo hacia la masa de villanos en la plaza inferior. Su estilo de lucha era rápido, eficiente, usando su bufanda para inmovilizar y su Quirk para anular los poderes de los villanos con los que hacía contacto visual.
La batalla por la supervivencia en la USJ acababa de comenzar, y Peter Parker se encontraba una vez más en el centro del desastre, con un traje secreto bajo el uniforme y una decisión imposible por tomar.
Mientras Aizawa se lanzaba a la refriega abajo, su estilo de combate fluido y eficiente neutralizando a varios villanos de bajo nivel casi al instante, la figura de niebla oscura, Kurogiri, se materializó frente a la salida principal, bloqueando cualquier intento de retirada de los estudiantes y de Trece.
—No irán a ninguna parte —dijo Kurogiri, sus ojos amarillos brillando en la oscuridad arremolinada—. Es un placer conocerlos. Somos la Liga de Villanos. Puede que sea presuntuoso de nuestra parte, pero nos hemos autoinvitado a la casa de los héroes, la Academia U.A., para que All Might, el Símbolo de la Paz, dé su último aliento.
Antes de que los estudiantes pudieran reaccionar por completo a la escalofriante declaración, Kurogiri expandió su cuerpo de niebla. —Pero parece que All Might no está aquí. Hubo algún cambio de planes... Bueno, mi trabajo de todos modos es dispersarlos y torturarlos hasta la muerte.
La niebla oscura surgió, envolviendo a la mayoría de los estudiantes en un torbellino cegador. Peter sintió la fuerza del Quirk de Kurogiri tirando de él, una sensación de desorientación y movimiento forzado. Por un instante, perdió de vista a todos los demás. Aterrizó con un golpe sordo detrás de una réplica de autobús volcado cerca de la entrada, en la zona de "colapso urbano", momentáneamente oculto de la vista principal por los escombros simulados y el caos reinante. El grito de alarma de su sentido arácnido seguía resonando con fuerza.
Escuchó gritos de sorpresa y miedo de sus compañeros mientras eran teletransportados a diferentes zonas de la USJ. Vio a través de un hueco en los escombros cómo Kurogiri se reformaba cerca de la entrada, donde un pequeño grupo de estudiantes, incluyendo a Lida, Uraraka, Sero y algunos otros, junto con Trece, habían logrado evitar ser dispersados inicialmente.
"No hay opción", pensó Peter, la adrenalina superando cualquier duda restante sobre las reglas. "La 'Suerte Parker' golpeó con fuerza. Aizawa está ocupado, Trece está en peligro, mis compañeros están dispersos... Tengo que actuar. Ahora".
Aprovechando el caos, el polvo levantado y el hecho de que la atención de Kurogiri estaba en el grupo restante, Peter se movió con una velocidad increíble detrás del autobús volcado. En cuestión de segundos, se quitó el uniforme deportivo azul de la U.A., revelando el traje rojo y azul de Spider-Man debajo. La sensación de la tela familiar contra su piel fue un alivio instantáneo, una conexión con su verdadera identidad en medio del peligro. Ajustó sus lanza-telarañas, ahora libres y accesibles. El cambio fue tan rápido, tan oculto por el entorno caótico, que nadie lo vio. Un segundo era Peter Parker, estudiante asustado; al siguiente, Spider-Man estaba listo para la acción.
Mientras tanto, cerca de la entrada, Trece dio un paso al frente para proteger a los estudiantes restantes. —¡No pasarás!
El héroe espacial abrió la punta de un dedo de su guante, revelando la oscuridad absoluta de su Quirk. —¡Black Hole!
Una poderosa succión comenzó a tirar de Kurogiri, amenazando con desintegrarlo. Pero el villano de niebla era astuto.
—Un Quirk admirable, Trece. Excelente para el rescate —dijo Kurogiri, su forma luchando contra la atracción—. Pero un cuerpo hecho de portal de disformidad como el mío tiene sus ventajas. ¿No sabes que tu propio poder puede volverse contra ti?
Antes de que Trece pudiera reaccionar completamente, Kurogiri manipuló su propia masa de portal. Abrió una segunda puerta de disformidad justo detrás de Trece, conectándola a la que estaba siendo absorbida por Black Hole. El propio poder de Trece fue redirigido hacia su espalda, donde el traje no ofrecía la misma protección. Hubo un sonido horrible, como de tela y carne desgarrándose bajo una presión inmensa, y Trece gritó de agonía antes de colapsar en el suelo, gravemente herido, su Quirk desactivándose instantáneamente.
—¡Trece! —gritaron Uraraka y Lida al unísono, horrorizados.
Kurogiri se cernió sobre el héroe caído y los estudiantes vulnerables, sus ojos amarillos brillando con malicia. —Una pena. Ahora, ¿quién sigue? —Decidió enfocarse en el chico alto y rápido que parecía estar tratando de organizar al grupo. Extendió una masa de niebla oscura directamente hacia Lida, con la intención de envolverlo y teletransportarlo lejos, neutralizando al potencial líder del grupo.
Lida intentó reaccionar, pero la velocidad de la niebla era sorprendente. Estaba a punto de ser engullido cuando, en el último instante posible, un rápido ¡THWIP! cortó el aire. Una línea blanca y pegajosa se adhirió al pecho de Lida y tiró de él bruscamente hacia atrás, sacándolo de la trayectoria de la niebla de Kurogiri justo cuando esta se cerraba donde él había estado parado.
Lida tropezó hacia atrás, cayendo cerca de Uraraka y Sero, mirando atónito la telaraña que ahora se disolvía en su uniforme. Los ojos de todos, incluidos los sorprendidos de Kurogiri, se volvieron hacia la fuente del rescate.
Allí, aterrizando con una agilidad silenciosa entre los estudiantes y el villano de niebla, estaba la figura roja y azul que algunos recordaban vagamente de los informes de noticias.
—¡Whoa, amigo! —dijo Spider-Man, poniéndose en una postura defensiva mientras la telaraña terminaba de retraerse hacia su muñeca—. ¡Casi lo atrapas! ¿No sabes que teletransportar a la gente sin preguntar es de mala educación? ¡Al menos invítalo a un café primero!
La aparición repentina de Spider-Man dejó a todos boquiabiertos. Lida, aún recuperándose del tirón que lo salvó, miró fijamente a la figura roja y azul, reconociendo al instante al vigilante del que hablaban las noticias. Uraraka y Sero intercambiaron miradas de asombro y confusión. ¿Era él? ¿El tipo del incendio? ¿Qué hacía aquí?
Kurogiri se recompuso, sus ojos amarillos entrecerrándose en la niebla. Reconoció la descripción. —Tú... el fastidioso insecto del que informaron los matones de poca monta. El vigilante. No deberías estar aquí. Esto no te concierne.
—¿Qué no me concierne? —replicó Spider-Man, moviéndose ligeramente, evaluando la composición de Kurogiri—. Amigo, tienes a un montón de estudiantes asustados, un héroe espacial herido en el suelo y tú pareces el resultado de una fiesta de Halloween que salió terriblemente mal. ¡Claro que me concierne! ¡Es como mi deber ciudadano intervenir cuando veo decoración de villano fuera de temporada!
Mientras hablaba, su mente trabajaba a toda velocidad. Trece estaba gravemente herido, necesitaba ayuda médica urgente. Los estudiantes restantes eran vulnerables. Kurogiri controlaba la única salida visible. Su prioridad tenía que ser neutralizar a Kurogiri o crear una vía de escape para los demás. Aizawa estaba demasiado lejos, luchando contra docenas de villanos. Estaban solos. El traje se sentía bien, familiar, pero la responsabilidad era aplastante. Bien, Parker, rompiste las reglas. Ahora haz que valga la pena.
—Tu interferencia es... ilógica —dijo Kurogiri, su forma comenzando a expandirse de nuevo—. Serás eliminado junto con los demás aspirantes.
—¡Nah, paso de ser eliminado hoy! —respondió Spider-Man—. ¡Tengo un toque de queda, ya sabes! ¿Qué tal si tú te disipas amablemente y nos dejas llamar a un taxi?
Sin esperar respuesta, Spider-Man saltó hacia adelante, disparando dos rápidas telarañas hacia los ojos amarillos de Kurogiri. No esperaba que le hicieran daño físico, pero quizás podría obstruir su visión o distraerlo.
Las telarañas atravesaron la niebla sin encontrar resistencia sólida, pero obligaron a Kurogiri a retroceder instintivamente por un instante.
—¡Lida! —gritó Spider-Man mientras esquivaba una ráfaga de niebla que Kurogiri lanzó en represalia—. ¡Eres rápido! ¡Necesitas salir de aquí! ¡Corre a la escuela y pide ayuda! ¡Trae a los profesionales! ¡Nosotros lo distraeremos!
¡Tu el velocista, Lida! sacudido de su estupor por la orden directa y reconociendo la lógica desesperada de la situación, asintió con determinación. —¡Entendido! ¡Uraraka, Sero, los demás! ¡Confíen en él! ¡Debemos permitirle crear una oportunidad! ¡Yo iré por ayuda!
—¡Ni hablar! —intervino Kurogiri, volviéndose hacia Lida, reconociendo la amenaza que representaba si escapaba.
—¡Oye, ojos brillantes! ¡La fiesta es por aquí! —Spider-Man lanzó otra telaraña, esta vez apuntando a un trozo de escombro cercano, y lo lanzó con fuerza hacia Kurogiri, forzándolo a desviar su atención de Lida.
Aprovechando la distracción creada por Spider-Man, Lida activó sus motores. —¡Encárguense de Trece! ¡Volveré con refuerzos! —gritó antes de salir disparado hacia la entrada principal, buscando una forma de atravesar la barrera de niebla o encontrar una ruta alternativa.
Kurogiri gruñó (o el equivalente en niebla) al ver escapar a Lida. —Molesto...
Se volvió hacia Spider-Man, quien ahora se movía ágilmente a su alrededor, lanzando telarañas para probar sus defensas y esquivando los intentos de Kurogiri por atraparlo o deformarlo.
—¡Muy bien, chicos! —dijo Spider-Man a los estudiantes restantes, sin dejar de moverse—. ¡Mientras yo juego al torero con el fantasma enfadado, ustedes atiendan a Trece! ¡Y manténganse alerta! ¡No sabemos si este tipo es el único por aquí!
Uraraka, Sero y los demás, aunque todavía asustados, asintieron y se apresuraron a ver cómo estaba Trece, quien gemía de dolor pero intentaba mantenerse consciente. La batalla por la entrada de la USJ había tomado un giro inesperado con la llegada del vigilante enmascarado, y ahora todo dependía de si Spider-Man podía mantener a raya al villano del portal el tiempo suficiente para que Lida trajera ayuda.
La danza peligrosa entre Spider-Man y Kurogiri comenzó en serio. El héroe arácnido era un borrón rojo y azul, usando cada centímetro del espacio cercano a la entrada, rebotando en paredes, saltando sobre escombros simulados y lanzando finas telarañas que Kurogiri disipaba o esquivaba con su teletransportación.
—¡Vamos, Niebla Andante! ¿Eso es todo lo que tienes? —provocó Spider-Man, esquivando un portal que se abrió repentinamente bajo sus pies—. ¡Mi tía May teje más rápido que tú! ¡Y eso que usa dos agujas, no... bueno, lo que sea que tú uses!
Kurogiri permaneció en silencio, pero la forma en que sus ojos amarillos seguían los movimientos erráticos de Spider-Man y la frecuencia de sus intentos de atraparlo o teletransportarlo delataban su creciente frustración. Este vigilante era inesperadamente difícil de fijar, su agilidad y, aunque Kurogiri no podía saberlo, su sentido arácnido, lo mantenían un irritante paso por delante.
Mientras tanto, Uraraka, Sero, Sato y Mina Ashido se habían agrupado alrededor del caído Trece.
—¡Resiste, Trece! —decía Uraraka, su voz temblorosa pero decidida, mientras intentaba evaluar la herida en la espalda del héroe, aunque el voluminoso traje dificultaba ver la extensión del daño.
—Tenemos que detener el sangrado si podemos... —murmuró Sato, aunque no tenían equipo médico real.
—¡Ese tipo de la máscara lo está manteniendo ocupado! ¡Es nuestra oportunidad! —dijo Sero, mirando nerviosamente entre la pelea y el héroe herido.
Spider-Man continuó su acoso. Lanzó una red hacia una señal de tráfico simulada arrancada, usándola como un proyectil improvisado. Kurogiri simplemente abrió un portal frente a él, tragándose la señal, pero la distracción le costó una fracción de segundo.
No puedo seguir así para siempre, pensó Peter. Es rápido y su Quirk es demasiado versátil para atraparlo fácilmente. Pero mencionó un 'cuerpo'... quizás no todo él es niebla. Recordó vagamente algo metálico y menos etéreo en el centro de la masa de niebla, alrededor de donde estaría un cuello. ¿Era esa su ancla física? Tenía que intentarlo.
—¡Oye, Kurogiri! —llamó Spider-Man, aterrizando sobre una cornisa simulada—. ¡Tengo una pregunta! ¿Si te echo agua encima te conviertes en barro? ¿O solo en una versión más triste y húmeda de ti mismo?
Mientras Kurogiri giraba sus ojos amarillos hacia él, preparándose para otro ataque de portal, Spider-Man actuó. Disparó dos telarañas simultáneas. Una fue un disparo directo y rápido hacia el suelo justo delante de Kurogiri, una finta. La segunda, lanzada una fracción de segundo después con una precisión milimétrica, apuntó directamente a la pieza metálica que brillaba débilmente en el centro de su forma de niebla, justo debajo de sus ojos.
Kurogiri, anticipando un ataque a sus "pies" o un intento de inmovilización por la primera telaraña, se preparó para teletransportarse o disiparla. No esperaba el segundo disparo, rápido y preciso, dirigido a su núcleo.
La masa pegajosa de telaraña impactó de lleno en la estructura metálica. No la rompió, pero el impacto y la sustancia pegajosa en esa zona aparentemente vital tuvieron un efecto inmediato. La forma de niebla de Kurogiri parpadeó violentamente, como una señal de televisión con mala recepción. Soltó un sonido que podría haber sido una exclamación de sorpresa o dolor, y su cuerpo de niebla se contrajo visiblemente, retrocediendo varios pasos como si hubiera recibido un golpe físico real. Los portales que mantenía abiertos parpadearon y se cerraron.
—¡Bingo! —murmuró Spider-Man para sí mismo, viendo la reacción—. ¡Así que sí tienes un punto débil!
El ataque no había derrotado a Kurogiri, pero claramente lo había afectado, desestabilizado su Quirk y herido su orgullo. Se detuvo, sus ojos amarillos fijos en Spider-Man con una nueva intensidad, ya no solo de molestia, sino de cautela y odio.
La breve pausa dio un respiro a los estudiantes. Vieron el golpe directo y la reacción del villano.
—¡Lo golpeó! —susurró Sero, asombrado.
—¡Increíble! ¡Justo en...! ¿Qué era eso? —preguntó Sato.
Spider-Man aterrizó de nuevo en el suelo, manteniendo una distancia segura de Kurogiri, quien ahora parecía estar reagrupándose. El héroe arácnido sabía que solo había ganado un momento. Miró rápidamente hacia la entrada, esperando ver a Lida o, mejor aún, a All Might. Nada. Luego escuchó sonidos distantes de lucha y explosiones provenientes de otras zonas dentro de la USJ. Sus compañeros estaban peleando por sus vidas en las diferentes áreas de desastre. La situación era mucho peor de lo que parecía inicialmente.
Kurogiri se irguió de nuevo, la niebla a su alrededor arremolinándose con más fuerza. —Has cometido un grave error, insecto.
Kurogiri se recompuso, la niebla a su alrededor vibrando con molestia. El golpe a su parte física había sido inesperado y doloroso. Este vigilante era más que un simple acróbata; era preciso y peligrosamente perceptivo.
—¡Vaya! ¿Te toqué un nervio... o una placa de metal? —bromeó Spider-Man, sin darle respiro. Disparó otra serie de telarañas, no directamente a Kurogiri, sino creando una barrera pegajosa entre el villano y los estudiantes que atendían a Trece—. ¡Lo siento, la zona VIP está cerrada por ahora! ¡Tendrás que esperar en la fila como todos los demás!
Kurogiri esquivó un trozo de escombro que Spider-Man le lanzó con una red. Su misión principal era incapacitar a All Might, y secundariamente, dispersar y eliminar a los estudiantes. Este vigilante era una distracción costosa y ahora, potencialmente peligrosa. Lida ya había escapado, y seguir luchando aquí podría comprometer el plan general si llegaban refuerzos.
—Eres una molestia imprevista —siseó Kurogiri, su forma comenzando a disiparse ligeramente—. Pero mi propósito aquí no eres tú.
Con un último destello de sus ojos amarillos hacia Spider-Man, Kurogiri se disolvió en una niebla que rápidamente retrocedió y se unió a la figura de Shigaraki en la plaza central, dejando la entrada momentáneamente libre de su presencia directa.
Los estudiantes cerca de Trece soltaron un suspiro colectivo de alivio.
—¡Se fue! —exclamó Mina Ashido, con los ojos muy abiertos.
—¡Ese tipo... Spider-Man... lo hizo retroceder! —dijo Sero, impresionado.
Midoriya observaba la figura de Spider-Man con una intensidad febril, su mente sin duda tratando de analizar cada movimiento, cada disparo de telaraña. La agilidad, la fuerza implícita, el uso táctico de las redes... era diferente a cualquier Quirk que conociera.
Spider-Man no perdió tiempo celebrando. Miró rápidamente al grupo. —¡Bien! ¡Sigan cuidando a Trece! ¡Y estén listos para correr si ese tipo vuelve!
Su atención se centró entonces en la batalla principal abajo. Aizawa seguía luchando valientemente, derribando villanos con una habilidad increíble, pero los números eran abrumadores. Podía ver que empezaba a ralentizarse, recibiendo golpes, su Quirk parpadeando mientras necesitaba parpadear. El monstruo gigante, el Nomu, permanecía inmóvil junto a Shigaraki, pero era una amenaza latente aterradora. Aizawa no duraría mucho más solo.
—¡Necesita ayuda! —murmuró Peter para sí mismo. Miró hacia la salida, esperando que Lida ya hubiera salido, luego de nuevo hacia Aizawa. La decisión estaba tomada.
—¡Mantengan a Trece a salvo! ¡Voy a ayudar a su profesor! —gritó al grupo antes de lanzarse desde la plataforma elevada.
Disparó una telaraña hacia una viga del techo y se balanceó hacia abajo en un arco amplio y llamativo, descendiendo hacia el corazón de la batalla en la plaza central. Su llegada no pasó desapercibida.
Aterrizó con agilidad sobre la espalda de un villano con aspecto de reptil, derribándolo con el impacto, y luego usó una telaraña para jalar las piernas de otro, haciéndolo caer. Su repentina aparición en medio de la refriega causó confusión entre los villanos de bajo nivel y llamó la atención inmediata del líder.
Shigaraki Tomura, que había estado observando la lucha de Aizawa con un interés casi aburrido, giró la cabeza bruscamente al ver la figura roja y azul. Sus ojos visibles a través de los huecos de la mano que cubría su rostro se entrecerraron con furia.
—¡Tú eres ese vigilante! —gruñó Shigaraki, su voz rasposa llena de irritación—. ¡Kurogiri dijo que estabas en la entrada! ¿¡Cómo llegaste aquí!? ¿¡Y cómo demonios supiste que atacaríamos la USJ!? ¡Se suponía que esto era una sorpresa!
Spider-Man acababa de pegar a un villano contra una pared con una red y se giró hacia Shigaraki con una inclinación de cabeza burlona.
—¿Que cómo lo supe? —dijo, su voz resonando ligeramente a través de la máscara—. Digamos que... un pajarito me dijo. ¡Uno muy ruidoso y con un pésimo sentido de la moda, por cierto! ¡Esa cosa de las manos es súper del año pasado!
Se puso en guardia, listo para enfrentar la verdadera amenaza junto a un sorprendido pero aliviado Aizawa. La verdadera batalla por la USJ estaba a punto de intensificarse.
La respuesta burlona de Spider-Man ("un pajarito me dijo") pareció enfurecer aún más a Shigaraki, quien soltó un gruñido rasposo y señaló hacia él. Inmediatamente, varios villanos de bajo nivel cercanos se lanzaron hacia el recién llegado.
Aquí vamos, pensó Peter, esquivando el torpe ataque de un villano con múltiples brazos rocosos. Lanzó una telaraña, pegando los brazos del tipo a su propio torso, y luego le dio una patada giratoria que lo envió a estrellarse contra otro par de atacantes.
A su lado, Aizawa seguía luchando con una eficiencia brutal, sus vendas capturando y lanzando villanos, sus ojos borrando Quirks momentáneamente. Vio de reojo la llegada de Spider-Man y su intervención descarada. No hubo tiempo para palabras, pero Peter captó la mirada que Aizawa le lanzó por una fracción de segundo mientras neutralizaba a un villano con aspecto de cuchilla: era una mezcla de exasperación, incredulidad y una profunda, gélida advertencia de "ya hablaremos tú y yo".
Oh, estoy muerto, fue el pensamiento inmediato de Peter mientras saltaba sobre un villano que intentaba agarrarle los pies. Muertísimo. Acabo de romper la regla número uno, dos y tres delante de mi tutor legal asignado que me advirtió EXPLÍCITAMENTE que no lo hiciera anoche mismo.
Disparó dos redes más, inmovilizando a un villano con Quirk de velocidad contra una pared simulada. Tolerancia cero, dijo Nezu. Expulsión inmediata. Entregado a las autoridades. Adiós, U.A. Adiós, única oportunidad en este universo.
Un villano con garras logró rozarle el brazo. Peter siseó y respondió con un rápido golpe que lo dejó fuera de combate. Y la confianza... Aizawa confió en mí, al menos lo suficiente como para dejarme ir a la cafetería. Nezu me dio esta oportunidad increíble basándose en... bueno, no sé en qué, pero la condición era clara. Y acabo de tirar todo eso por la ventana en el primer día de excursión.
Se balanceó usando una farola simulada para evitar una carga grupal, aterrizando junto a Aizawa mientras este derribaba a otro enemigo.
—¡Necesitaba un poco de ejercicio! ¡El autobús me dejó las piernas entumecidas! —dijo Spider-Man, intentando mantener el tono ligero, aunque su voz temblaba ligeramente por la adrenalina y la comprensión de su error monumental.
Aizawa solo gruñó, demasiado concentrado en la lucha y probablemente demasiado furioso para responder.
¿Valió la pena?, se preguntó Peter mientras lanzaba una red amplia para detener temporalmente a un grupo que intentaba flanquear a Aizawa. Vio al profesor luchar, vio la determinación en sus ojos cansados, vio el peligro real que representaban Shigaraki y el Nomu que seguía observando pasivamente. Sí, decidió con una resignación sombría. Valió la pena salvar a Lida, valió la pena ayudar a Aizawa ahora. Lidiaré con las consecuencias... si salimos de esta.
La "Suerte Parker" había golpeado, y él había respondido como Spider-Man. Había elegido la responsabilidad sobre las reglas. Ahora, tenía que sobrevivir a la pelea y luego, de alguna manera, enfrentar la tormenta que él mismo había desatado con Nezu y Aizawa. Su futuro en U.A. parecía evaporarse con cada segundo que pasaba luchando abiertamente con el traje rojo y azul.
La combinación del estilo de lucha errático y acrobático de Spider-Man con la eficiencia brutal y experimentada de Eraser Head resultó ser devastadora para los villanos restantes en la plaza central. Spider-Man se movía como un relámpago rojo y azul, usando sus telarañas para inmovilizar, desarmar y crear obstáculos, mientras Aizawa fluía entre ellos, borrando Quirks y usando su bufanda de captura con una precisión letal. En cuestión de un minuto tenso, el último de los matones de bajo nivel en su vecindad inmediata yacía inconsciente o inmovilizado.
Un silencio momentáneo cayó sobre la plaza, solo roto por los sonidos distantes de las otras batallas que se libraban en las diferentes zonas de la USJ y el gemido bajo del viento simulado. Shigaraki observaba desde la distancia cerca del Nomu, rascándose el cuello con una furia contenida.
Pero antes de que Shigaraki pudiera dar la siguiente orden, Aizawa se giró bruscamente hacia Spider-Man. Su postura era tensa, sus ojos, visibles ahora que no necesitaba activamente borrar un Quirk, ardían con una furia fría y una profunda decepción que golpeó a Peter más fuerte que cualquier golpe físico.
—Parker —la voz de Aizawa era baja, controlada, pero vibraba con una intensidad gélida—. Te lo advertí. Anoche. Te di una orden directa. Te expliqué las condiciones. Tolerancia cero.
Spider-Man se enderezó, el subidón de adrenalina de la pelea comenzando a ser reemplazado por el peso helado de la reprimenda. El traje, que momentos antes se sentía como una extensión de sí mismo, ahora parecía una condena visible.
—Profesor, yo... —empezó Peter, pero Aizawa lo cortó.
—No. No digas nada —siseó Aizawa, dando un paso amenazador hacia él—. No tienes idea de lo que has hecho. No se trata solo de romper una regla estúpida. Se trata de la confianza. Se trata de la ley. Se trata de poner en peligro no solo tu futuro, sino potencialmente la seguridad de todos aquí y la posición de U.A. al darte refugio. ¿Crees que esto es un juego? ¿Que puedes simplemente ponerte un disfraz y hacer lo que te plazca porque 'tenías que hacerlo'?
Su mirada recorrió el traje de Spider-Man con abierto desdén. —Esto... este acto impulsivo e irracional... Has demostrado exactamente por qué existen las reglas que ignoraste. Has demostrado que quizás no tienes la madurez ni el juicio para estar aquí. ¡Pusiste todo en riesgo por un impulso...!
Mientras Aizawa hablaba, su atención fija en Peter, su guardia momentáneamente baja por la intensidad de la reprimenda, Shigaraki hizo un gesto casi imperceptible hacia el Nomu. La criatura, que había estado inmóvil hasta entonces, se movió con una velocidad aterradora e inhumana, cruzando la distancia hacia Aizawa en un borrón oscuro. Su puño masivo, cargado con una fuerza monstruosa, se dirigió directamente a la cabeza de Aizawa, un golpe que claramente pretendía ser aplastante.
El sentido arácnido de Peter estalló con una intensidad cegadora, una alarma ensordecedora por el peligro mortal e inminente hacia Aizawa. No hubo tiempo para pensar, solo para reaccionar.
—¡PROFESOR, CUIDADO! —gritó Spider-Man.
En la fracción de segundo antes de que el puño del Nomu conectara, Spider-Man se lanzó hacia adelante. Disparó una gruesa y doble línea de telaraña que se adhirió firmemente al torso de Aizawa y tiró con toda la fuerza de sus músculos potenciados por la araña.
Aizawa, sorprendido por el grito y el tirón repentino, fue arrancado de su posición justo cuando el puño del Nomu pasaba por el aire donde su cabeza había estado un instante antes. El golpe impactó contra el suelo con una fuerza devastadora, levantando polvo y agrietando el pavimento simulado con un sonido atronador.
Peter usó el impulso para lanzar a Aizawa a una distancia segura, haciéndolo rodar por el suelo, fuera del alcance inmediato del Nomu. El propio Peter tuvo que dar una voltereta hacia atrás para evitar el siguiente ataque del monstruo, aterrizando en una posición agachada entre el Nomu y su profesor.
Aizawa se levantó rápidamente, mirando el cráter humeante donde había estado parado y luego a Spider-Man, quien ahora enfrentaba directamente a la bestia imparable. La furia en los ojos de Aizawa fue reemplazada por un shock momentáneo y la cruda comprensión de que el estudiante al que estaba reprendiendo acababa de salvarle la vida de un golpe que, sin duda, habría sido crítico, si no fatal.
Spider-Man no tuvo tiempo de procesar la mirada de Aizawa. Toda su atención estaba clavada en el Nomu, cuyo cerebro expuesto parecía pulsar ligeramente mientras lo miraba con ojos vacíos y sin emoción. La verdadera amenaza acababa de entrar en juego. La reprimenda tendría que esperar; ahora, la supervivencia era lo único que importaba.
La mirada de agradecimiento y sorpresa en los ojos de Aizawa duró solo una fracción de segundo antes de que la fría determinación profesional volviera a tomar el control. —¡Parker, a mi señal, intenta inmovilizar sus piernas! ¡Necesito mantener su mirada!
—¡Entendido, profe! ¡A la orden! —respondió Spider-Man, poniéndose en guardia junto a él, ambos enfocados en la mole inmóvil del Nomu.
Comenzaron a moverse, intentando coordinar sus ataques. Aizawa se lanzaba hacia adelante, usando su bufanda para intentar distraer o bloquear la visión del Nomu mientras activaba su Quirk, tratando de anular cualquier habilidad defensiva oculta como la regeneración o la absorción de impactos que sospechaba que poseía la criatura. Spider-Man usaba su increíble agilidad para bailar alrededor del monstruo, disparando redes a sus articulaciones, tratando de encontrar un punto débil o ralentizar sus movimientos.
Pero el Nomu era una fuerza de la naturaleza. Su velocidad era asombrosa para su tamaño, sus golpes eran demoledores y parecía ignorar por completo tanto las redes de Spider-Man como los intentos de Aizawa por borrar su Quirk, confirmando la sospecha de Aizawa sobre la absorción de impactos o una resistencia pasiva. Cada golpe que esquivaban hacía temblar el suelo.
Shigaraki observaba con una sonrisa torcida. —¡Nomu, aplasta a Eraser Head primero! ¡Su Quirk es molesto!
Obedeciendo instantáneamente, el Nomu ignoró a Spider-Man por un momento y se lanzó directamente hacia Aizawa con una velocidad aterradora, su puño preparado para un golpe devastador y directo. Aizawa intentó esquivar y usar su bufanda, pero el ataque era demasiado rápido, demasiado potente.
El sentido arácnido de Peter gritó con una urgencia desesperada. Vio la trayectoria, la velocidad inhumana del Nomu. Sabía, con una certeza helada, que Aizawa, a pesar de ser un héroe increíblemente hábil y rápido para un humano, no tenía los reflejos sobrehumanos necesarios para evitar ese golpe en particular. Iba a impactar.
—¡NO! —gritó Spider-Man.
En un movimiento impulsado puramente por el instinto protector, se lanzó hacia Aizawa. No tuvo tiempo de jalarlo con una red. Justo cuando el puño del Nomu estaba a punto de conectar con el costado de Aizawa, Peter lo empujó con todas sus fuerzas, sacándolo de la línea de impacto.
Pero eso lo dejó directamente en la trayectoria del golpe.
El puño del Nomu impactó contra el costado de Spider-Man con la fuerza de un tren de carga. Peter sintió un dolor explosivo, como si todas sus costillas se hubieran roto a la vez, y el aire le fue expulsado de los pulmones con un jadeo ahogado. La fuerza del impacto lo levantó del suelo y lo envió volando hacia atrás como una muñeca de trapo.
Cruzó la plaza central en un arco doloroso y se estrelló violentamente contra las escaleras de piedra que conducían a la entrada principal de la USJ, justo cerca de donde Uraraka, Mina y los otros estudiantes se agrupaban alrededor de Trece. El impacto resonó en todo el domo, y Peter quedó tendido entre los escombros de los escalones rotos, inmóvil por un instante, el mundo girando a su alrededor.
—¡SPIDER-MAN! —gritó Uraraka, el horror reflejado en su rostro.
—¡Oh, Dios mío! ¿¡Está bien!? —exclamó Mina Ashido, llevándose las manos a la boca, sus ojos muy abiertos por la preocupación al ver la fuerza del golpe que había recibido. Ambas dieron un paso vacilante hacia él, olvidando momentáneamente el peligro.
Con un esfuerzo tremendo, luchando contra el dolor agudo que recorría todo su cuerpo, Peter logró levantar un poco la cabeza de entre los cascotes. Miró hacia las chicas, forzando su máscara a mantener una forma que ocultara su mueca de dolor. Pudo ver el pánico genuino en sus ojos. Respiró hondo, aunque le doliera.
—¿Yo? —dijo con una voz ligeramente ronca pero tratando de inyectarle su habitual tono burlón—. ¡Estoy de maravilla! Solo... necesitaba probar la resistencia de las escaleras. ¡Nota personal: son bastante duras! ¡Cinco estrellas, buena calidad de construcción!
La respuesta de Spider-Man, aunque claramente forzada a través del dolor, provocó un suspiro de alivio entrecortado en Uraraka y Mina. Estaba consciente, al menos. Pero la forma en que se estrelló contra las escaleras y la fuerza del golpe que acababan de presenciar dejaban pocas dudas sobre la gravedad del impacto.
Abajo, en la plaza, Aizawa vio a Spider-Man estrellarse. Por una fracción de segundo, la imagen del chico –su estudiante, Parker– recibiendo ese golpe brutal destinado a él, eclipsó todo lo demás. Un destello de genuina preocupación, mezclado con la furia por la imprudencia del chico, cruzó su rostro normalmente impasible. Idiota... pensó, antes de que el instinto y el peligro inmediato lo forzaran a refocusarse por completo en el Nomu, que ya se giraba hacia él de nuevo. No había tiempo para la preocupación; solo para la lucha.
En las escaleras, Peter tosió violentamente, sintiendo un dolor agudo y punzante en las costillas y la espalda. Okay... eso definitivamente va a dejar marca, pensó, tratando de respirar hondo y evaluando el daño. Nada roto, creía, gracias a su durabilidad mejorada, pero el impacto había sido brutal. Sentía como si cada músculo hubiera sido golpeado con un mazo. Necesito un segundo... solo un segundo para que el mundo deje de girar... Se apoyó en los escalones rotos, obligando a sus pulmones a llenarse de aire, luchando contra las náuseas y los puntos negros que bailaban ante sus ojos.
Abajo, Aizawa sabía que no podía permitirse un combate prolongado de fuerza bruta contra el Nomu. Su ventaja residía en su habilidad y en su Quirk. Se movió con rapidez, esquivando otro puñetazo que pulverizó el suelo y usando su bufanda de captura para envolver la cabeza del Nomu, bloqueando su visión y activando Erasure.
—¡Si tienes algún otro Quirk oculto, no funcionará! —gruñó Aizawa, tirando de las vendas para desequilibrar a la bestia.
Por un instante, pareció funcionar. El Nomu tropezó, confundido por la falta de visión y la posible anulación de algún Quirk secundario. Pero su fuerza física bruta seguía siendo abrumadora. Agarró las vendas con sus manos enormes y tiró. Aizawa, anclado, fue arrastrado hacia adelante. Intentó liberarse y contraatacar, pero el Nomu fue más rápido. Con un movimiento salvaje, golpeó el brazo derecho de Aizawa con una fuerza terrible. Se oyó un crujido enfermizo cuando el protector del codo de Aizawa se hizo añicos y el hueso de abajo cedió.
Aizawa ahogó un grito de dolor, su brazo ahora colgando inútilmente a su costado, claramente roto y sangrando. A pesar de la agonía, usó su brazo izquierdo y sus piernas para impulsarse hacia atrás, poniendo distancia, sus ojos aún fijos en el Nomu, manteniendo Erasure activo a través de un velo de dolor.
—¡Jajaja! ¡Sí! ¡Así me gusta, Nomu! —rió Shigaraki desde la distancia, disfrutando claramente del sufrimiento del héroe—. ¡Eres genial, Eraser Head! ¡Pero no eres rival para mi Nomu anti-Símbolo de la Paz!
El Nomu avanzó hacia el herido Aizawa, preparándose para terminar el trabajo.
Desde las escaleras, Peter vio todo. Vio a Aizawa ser arrastrado, vio el golpe brutal, oyó el crujido y vio al profesor retroceder, gravemente herido pero aún desafiante. La imagen sacudió a Peter, despejando los últimos vestigios de su propio aturdimiento. El dolor en sus costillas se volvió secundario. Aizawa estaba a punto de ser asesinado por protegerlos, después de que él, Peter, lo pusiera en esa posición al atraer la atención del Nomu en primer lugar (o al menos, así lo sentía su culpa).
Ignorando el dolor punzante, Peter se puso en pie de un salto, sus músculos protestando pero obedeciendo. Miró al Nomu que se cernía sobre Aizawa, luego a Shigaraki que sonreía con aire de suficiencia. La ira fría reemplazó al miedo.
Ya no importaban las reglas, ni la expulsión, ni la reprimenda. Solo importaba detener a ese monstruo y proteger a su profesor. Se preparó para volver a lanzarse a la refriega.
Ignorando el dolor que le recorría el cuerpo, Spider-Man saltó desde los escalones rotos justo cuando el Nomu levantaba su puño para aplastar al indefenso Aizawa.
—¡Oye, feo! ¡Creo que se te cayó esto! —gritó, disparando una andanada de telarañas rápidas y pegajosas directamente a la cara y el cerebro expuesto del Nomu.
Las redes no le harían daño real, pero la sustancia pegajosa y la obstrucción repentina de su visión (si es que usaba los ojos de manera convencional) hicieron que el Nomu detuviera su ataque por un instante crucial, rugiendo con frustración y manoteando para quitarse las molestas telarañas.
Ese instante fue todo lo que Spider-Man necesitó. Aterrizó ágilmente junto a Aizawa, interponiéndose entre su profesor herido y el monstruo confundido. Aprovechó esa fracción de segundo para evaluar rápidamente el estado de Aizawa.
Estaba mal. Muy mal. El brazo derecho estaba destrozado, el hueso claramente roto asomando grotescamente. Sangraba por varias heridas y su rostro estaba pálido y cubierto de sudor y polvo, contraído por un dolor visiblemente agónico. Sin embargo, a través del dolor, sus ojos aún estaban abiertos, fijos en el Nomu, y en ellos Peter vio una determinación indomable, la negativa a rendirse de un verdadero héroe, incluso frente a una muerte casi segura. Ver a su profesor, el hombre que lo había reprendido pero también el que le había salvado la vida indirectamente al aceptarlo bajo su tutela, en ese estado tan vulnerable y brutalizado... algo hizo clic dentro de Peter.
La necesidad de bromear, de usar el humor como escudo o como distracción, se evaporó. La sonrisa implícita bajo la máscara desapareció, reemplazada por una línea tensa y dura. El lenguaje corporal de Spider-Man cambió; la agilidad juguetona dio paso a una postura más baja, más centrada, irradiando una intensidad peligrosa que no había mostrado antes. Los lentes blancos de su máscara parecieron entrecerrarse, enfocándose por completo en el Nomu que finalmente se había quitado las telarañas de la cara.
El aire a su alrededor pareció cargarse con una nueva clase de tensión. Los estudiantes en la entrada, que habían estado conteniendo la respiración, sintieron el cambio. Incluso Shigaraki dejó de rascarse el cuello por un momento, percibiendo la diferencia en el ambiente.
Spider-Man ya no estaba jugando. Ya no estaba simplemente tratando de sobrevivir o ganar tiempo. Estaba furioso.
—De acuerdo —dijo Spider-Man, su voz ahora desprovista de cualquier rastro de burla, reemplazada por un tono bajo y frío que envió un escalofrío incluso a través del caos—. Se acabaron los juegos. Tú y yo, grandulón... vamos a tener una charla muy seria.
Se lanzó hacia el Nomu, no con una finta evasiva, sino con un ataque directo y furioso. La verdadera pelea acababa de comenzar.
La furia fría dio paso a una concentración absoluta. Spider-Man se movió, no solo esquivando, sino buscando activamente aperturas. Disparó telarañas a los tobillos del Nomu, no esperando inmovilizarlo, sino desequilibrarlo una fracción de segundo. Cuando el monstruo tropezó ligeramente, Spider-Man se impulsó desde una pared cercana y conectó una potente patada doble en el pecho de la criatura.
Fue un golpe sólido, uno que habría enviado a villanos como Shocker o incluso Rhino tambaleándose hacia atrás. Puso una cantidad significativa de su fuerza detrás de él, mucho más de lo que usaría contra un oponente normal.
Pero el Nomu apenas se inmutó. Absorbió el impacto con una solidez inquietante, como si golpeara una pared de goma y músculo. Solo ladeó la cabeza mínimamente antes de lanzar un revés con una velocidad cegadora que Spider-Man apenas logró esquivar agachándose.
¡No lo sintió! El pensamiento golpeó a Peter con fuerza mientras recuperaba el equilibrio. Golpeé mucho más fuerte que contra esos tipos de antes... mucho más fuerte de lo que me atreví en la evaluación de Aizawa. Esta cosa... no es normal. Absorbe los golpes como si nada, ¡pero es increíblemente rápido!
Recordó todos los años de contenerse, la lección grabada a fuego de no usar toda su fuerza contra oponentes más frágiles para no matarlos accidentalmente. Siempre había un cálculo subconsciente, un freno aplicado a sus músculos.
Pero esto... esto no es humano, se dio cuenta, mirando los ojos vacíos y el cerebro expuesto del Nomu. Fue creado para pelear contra All Might. No puedo contenerme. Si quiero detenerlo, si quiero proteger al profesor Aizawa... tengo que golpearlo de verdad.
La comprensión fue liberadora y aterradora al mismo tiempo. Por primera vez desde que llegó a este universo, iba a dejar de tirar de sus golpes de forma significativa contra un oponente.
Esquivó otro puñetazo que dejó un cráter en el suelo y usó la propia inercia del Nomu para impulsarse hacia arriba, disparando una telaraña a la barbilla expuesta de la criatura para tirar de su cabeza hacia atrás. Mientras el Nomu se desequilibraba momentáneamente por el tirón, Spider-Man descendió con toda la fuerza de la gravedad y sus músculos arácnidos concentrada en un solo puñetazo directo al plexo solar del monstruo.
Esta vez, no hubo contención. Peter puso casi toda su fuerza en el golpe, la fuerza que podía abollar acero.
El impacto fue brutal. Hubo un sonido sordo y pesado, diferente a los golpes anteriores. Aunque el Nomu no gritó ni mostró dolor visible, el golpe fue tan potente que la criatura retrocedió un paso completo, un ligero pero perceptible temblor recorrió su torso musculoso y un gruñido bajo retumbó en su pecho.
—¡Nomu! —gritó Shigaraki, sorprendido y molesto por la reacción de su arma viviente—. ¿Qué fue eso? ¡Te dije que lo aplastaras, no que te dejaras golpear por este insecto!
Spider-Man aterrizó, sintiendo un dolor agudo recorrer sus propios nudillos por el impacto contra la masa increíblemente densa del Nomu. Pero también sintió una chispa de esperanza. Podía afectarlo. Podía hacerlo retroceder, aunque fuera mínimamente.
Miró al Nomu, que ya se estaba recuperando y volviendo a fijar sus ojos vacíos en él. La seriedad en la postura de Spider-Man se intensificó. Sabía lo que tenía que hacer. La pelea se había vuelto mucho más peligrosa, pero ahora tenía un camino: golpear fuerte, golpear rápido y no detenerse hasta que esa cosa cayera.
La seriedad se asentó sobre Spider-Man como una segunda piel. Ya no había espacio para errores ni para contención innecesaria. El Nomu era una máquina de destrucción andante, y cada segundo que permanecía activo era un peligro mortal para Aizawa y para todos los demás.
Reanudó el ataque, pero esta vez integró el entorno caótico de la plaza en su estrategia. Con un rápido movimiento de muñeca, lanzó una red pegajosa a un gran trozo de pavimento agrietado por los golpes anteriores del Nomu y, usando su fuerza, lo arrancó del suelo y lo lanzó como un disco improvisado hacia la cabeza del monstruo.
El Nomu simplemente inclinó la cabeza y el proyectil improvisado se estrelló inofensivamente contra su hombro musculoso, desintegrándose.
—¡Okay, plan B! —murmuró Spider-Man, esquivando la carga inmediata del Nomu—. ¡Menos charla, más acción!
Se balanceó usando una viga expuesta del techo dañado, colocando al Nomu entre él y una de las paredes de roca simulada de la zona de deslizamientos. Mientras el Nomu se giraba para enfrentarlo, Spider-Man disparó múltiples líneas de telaraña a la pared rocosa sobre la criatura, tirando con fuerza. Una lluvia de rocas y escombros más pequeños cayó sobre el Nomu. Aunque no parecieron herirlo, la avalancha momentánea lo obligó a detenerse y protegerse instintivamente, dándole a Peter otra apertura.
Se lanzó hacia abajo, conectando una serie de golpes rápidos y potentes en el torso y las piernas del Nomu, sintiendo la densidad inhumana bajo sus nudillos, pero golpeando con la intención de desestabilizar, de encontrar un punto de quiebre.
Sin embargo, la velocidad y la fuerza bruta del Nomu eran implacables. Cada golpe de Spider-Man era respondido con un contraataque aterradoramente rápido. Un puñetazo silbó a milímetros de su máscara, sintió el aire desplazado por la fuerza del golpe. Tuvo que girar en el aire de forma antinatural para evitar un agarre que sin duda le habría roto los huesos. Su sentido arácnido era una alarma constante, una cacofonía de advertencias que lo mantenían vivo por pura reacción instintiva. Cada fibra de su ser gritaba peligro con cada movimiento del Nomu. Sabía que un solo error, un solo golpe limpio de esa bestia, podría ser el final. No había margen para la fatiga ni la distracción.
En la entrada, los estudiantes observaban la batalla con una mezcla de terror y asombro.
—¡Se mueve tan rápido! ¡Es increíble! —exclamó Uraraka, sus ojos siguiendo el borrón rojo y azul.
—¡Y está usando las paredes y los escombros! ¡Nunca había visto a nadie pelear así! —añadió Sero, impresionado por la forma en que Spider-Man interactuaba con el entorno.
Mina Ashido negó con la cabeza, incrédula. —¿De verdad ese es solo un Quirk de 'habilidades físicas mejoradas'? ¡Parece mucho más! ¡Es como si supiera lo que el monstruo va a hacer antes de que lo haga!
—¡Y la fuerza de esos golpes ahora! —apuntó Sato, recordando el impacto sordo del puñetazo anterior—. ¡Definitivamente está golpeando más fuerte que antes! ¡Está luchando con todo!
Desde el suelo, Aizawa observaba débilmente, apoyado en su brazo sano. Veía la increíble habilidad, la fuerza que Parker claramente había estado ocultando o minimizando, y la peligrosa danza que mantenía contra un oponente diseñado para derrotar a All Might. Veía al chico que había roto las reglas arriesgando su vida para protegerlo a él. La mezcla de emociones —furia, preocupación, un respeto a regañadientes— era abrumadora.
Spider-Man continuó la lucha desesperada. Usó una red para tirar de las piernas del Nomu mientras este cargaba, haciéndolo tropezar. Aprovechó la caída para lanzar una lluvia de golpes rápidos sobre la espalda y el cuello del monstruo, buscando cualquier debilidad. Pero el Nomu se recuperó casi al instante, girando con una fuerza salvaje que obligó a Peter a saltar hacia atrás.
Estaban en un punto muerto brutal. La agilidad y la fuerza sorprendente de Spider-Man contra la potencia imparable y la resistencia inhumana del Nomu. Peter sabía que no podía mantener este ritmo para siempre, pero tampoco podía detenerse. Tenía que seguir luchando, seguir golpeando, seguir buscando una manera de detener a esa cosa antes de que su suerte, o sus fuerzas, se agotaran.
La batalla en la plaza central de la USJ continuaba con una furia desesperada. Spider-Man, ahora luchando sin las restricciones autoimpuestas, se movía como una fuerza imparable contra el Nomu. Usaba cada elemento del entorno a su favor: arrancaba trozos de barandillas con telarañas para usarlos como proyectiles, se impulsaba desde las estructuras dañadas para obtener ángulos de ataque inesperados y lanzaba redes para desviar momentáneamente la atención del monstruo o intentar trabar sus movimientos.
Cada golpe que lanzaba ahora llevaba una fuerza que hacía eco en el vasto domo, una potencia que sorprendía incluso a los villanos de bajo nivel que aún observaban. El Nomu absorbía la mayoría, pero la pura fuerza cinética lo obligaba a reajustar su postura, a dedicar más esfuerzo a simplemente mantenerse firme contra el asalto acrobático. Aun así, el peligro era constante. El Nomu respondía con golpes que destrozaban el suelo y aire que silbaba con fuerza letal. Spider-Man dependía totalmente de su agilidad y de ese zumbido de peligro en su cabeza para sobrevivir, sabiendo que un solo error de cálculo sería fatal.
Mientras tanto, en la Zona de Naufragio, Izuku Midoriya, junto a Tsuyu Asui y Minoru Mineta, acababan de neutralizar a los villanos acuáticos que los habían emboscado. Exhaustos y mojados, buscaban una forma de evaluar la situación general. Midoriya, siempre analítico, trepó con cuidado hasta un punto elevado en el barco simulado, mirando hacia la plaza central.
Lo que vio lo dejó sin aliento. Vio a Aizawa-sensei, claramente herido, siendo presionado por esa monstruosidad con el cerebro expuesto. Vio al Nomu lanzar un ataque devastador... y entonces, vio la figura roja y azul. ¡Spider-Man! El vigilante misterioso estaba allí, en medio de todo. Midoriya observó con horror y fascinación cómo Spider-Man se lanzaba para empujar a Aizawa fuera del camino, recibiendo él mismo el impacto brutal del Nomu. Vio a Spider-Man volar por el aire y estrellarse contra las escaleras de la entrada.
—¡Salvó a Aizawa-sensei! —jadeó Midoriya, sus ojos desorbitados—. ¡Recibió ese golpe directo! ¿¡Cómo pudo...? ¡La fuerza del Nomu debe ser increíble!
Observó, conteniendo la respiración, cómo Spider-Man se levantaba de entre los escombros. Y entonces, notó el cambio. La forma en que se movía ahora era diferente. No había bromas, no había movimientos puramente evasivos. Cada esquiva era para posicionarse, cada salto era para atacar. Los golpes que lanzaba ahora parecían visiblemente más potentes, obligando al Nomu a retroceder ligeramente, algo que ni siquiera Aizawa-sensei había logrado con ataques físicos.
—Se puso... serio —murmuró Midoriya para sí mismo, su mente acelerada—. Dejó de contenerse por completo. Se dio cuenta de que no podía ganar tiempo, tenía que luchar de verdad. ¡La velocidad, la fuerza, la forma en que usa las telarañas para controlar el espacio y los objetos...! ¡Y esa predicción de ataques! ¡Es asombroso! ¡Está luchando cara a cara contra algo que probablemente fue diseñado para detener a All Might! ¡Arriesgándolo todo para proteger al profesor!
La admiración brilló en los ojos de Midoriya, mezclada con una profunda preocupación. Spider-Man estaba luchando con una habilidad y una valentía increíbles, pero estaba solo contra esa bestia imparable, y Aizawa-sensei estaba demasiado herido para ayudar.
En la plaza, Spider-Man usó una telaraña para tirar de una gran placa metálica del techo y la estrelló contra el Nomu, usándola como un escudo improvisado mientras conectaba más golpes. El metal se abolló y se deformó bajo los ataques del Nomu, pero le dio a Peter unos segundos preciosos. Sabía que estaba en una carrera contra el tiempo. ¿Cuánto más podría aguantar antes de cometer un error o que el Nomu simplemente lo aplastara por pura resistencia? Necesitaban ayuda. Necesitaban a All Might.
La lucha en la plaza era un torbellino caótico. Spider-Man se movía al límite de sus capacidades, usando telarañas para crear puntos de anclaje improvisados, balanceándose entre las zonas de desastre y golpeando al Nomu con una fuerza que resonaba en sus propios huesos. Lanzó un contenedor de basura metálico con una red, lo estrelló contra el costado del Nomu, y siguió con una patada aérea con ambas piernas.
El Nomu apenas se inmutó por el contenedor, pero la patada concentrada pareció causarle una ligera vacilación. Sin embargo, la criatura aprendía o, al menos, adaptaba su patrón de ataque. Anticipando el rebote de Spider-Man después de la patada, el Nomu giró con una velocidad antinatural, su brazo extendiéndose no para golpear, sino para agarrar.
El sentido arácnido de Peter aulló, pero esta vez, atrapado en el aire tras el retroceso de su propia patada, su capacidad de maniobra era limitada. Disparó una telaraña al techo para intentar impulsarse hacia arriba, pero el brazo del Nomu fue más rápido. La mano gigantesca se cerró sobre el tobillo de Spider-Man con la fuerza de una prensa hidráulica.
Antes de que Peter pudiera siquiera intentar liberarse, el Nomu lo usó como un muñeco de trapo. Con un rugido gutural, lo azotó contra el suelo con una violencia estremecedora. El impacto sacó el aire de los pulmones de Peter por segunda vez y sintió un dolor cegador recorrer su pierna y su espalda. No terminó ahí. El Nomu lo levantó de nuevo y lo lanzó con desdén, como si se deshiciera de basura, enviándolo a estrellarse contra la base de la fuente en el centro de la plaza.
El golpe fue brutal, incluso más fuerte que el anterior contra las escaleras. Spider-Man quedó tendido sobre el borde de piedra de la fuente rota, su cuerpo convulsionando por un instante antes de quedar peligrosamente quieto. Su máscara estaba ligeramente rasgada cerca de la mandíbula por el roce con la piedra.
—¡SPIDER-MAN! —El grito de Uraraka desde la entrada fue agudo, cargado de pánico puro.
—¡No! ¡Se levantó del último golpe, pero este...! —Mina se tapó la boca, sus ojos llenos de lágrimas de miedo.
—¡Amigo! ¡Levántate! —gritó Sero, impotente.
Desde la zona de naufragio, Midoriya observó con el corazón encogido. —¡Otro golpe directo! ¡Su durabilidad es increíble, pero... pero cuánto puede aguantar! ¡El Nomu ni siquiera está usando todo su poder!
Aizawa, que intentaba ponerse en pie apoyándose en su brazo sano, vio el segundo impacto y maldijo en voz baja, una mezcla de furia por la situación y una creciente alarma por el estado de Parker. Sabía lo que significaba un golpe así de esa criatura.
Shigaraki soltó una risa seca y áspera. —¡Jajaja! ¡Parece que el insecto finalmente fue aplastado! ¡Bien hecho, Nomu! ¡Ahora sí, termina con Eraser Head!
El Nomu, habiendo neutralizado al molesto vigilante, volvió a girar sus ojos vacíos hacia Aizawa, preparándose para obedecer la orden de su amo.
Spider-Man apenas estaba consciente. El mundo era un borrón de dolor y luces parpadeantes. Escuchó los gritos distantes de sus compañeros, la risa de Shigaraki. Intentó moverse, pero su cuerpo protestó con oleadas de agonía. Estaba gravemente herido. Y el Nomu iba a matar a Aizawa.
Tendido junto a la fuente rota, el mundo de Peter era una sinfonía de dolor. Cada intento de moverse enviaba oleadas de agonía a través de su torso y pierna. Escuchó la risa de Shigaraki y vio, a través de una visión que empezaba a aclararse, cómo el Nomu se giraba de nuevo hacia Aizawa, listo para asestar el golpe final. No... no puedo... tengo que...
Lejos, en la Zona de Naufragio, Midoriya observaba la escena desarrollarse con creciente horror. Vio a Spider-Man ser golpeado brutalmente por segunda vez, estrellándose contra la fuente. Vio al Nomu avanzar sobre Aizawa-sensei, herido e indefenso. La desesperación se apoderó de él. ¡Tenían que hacer algo!
—¡Tsuyu! ¡Mineta! —susurró Midoriya con urgencia—. ¡Tenemos que ayudar! ¡Van a matar a Aizawa-sensei! ¡Y Spider-Man está herido!
—¿Estás loco, Midoriya? ¡Ese monstruo es imparable! ¡Y el tipo de las manos...! —gimió Mineta, temblando de miedo.
—Pero no podemos quedarnos aquí sin hacer nada, kero —dijo Tsuyu, su rostro serio a pesar del miedo—. Si hay una oportunidad...
Impulsado por la desesperación, Midoriya tomó la decisión. Salió de su cobertura cerca del agua, seguido de cerca por Tsuyu y un Mineta extremadamente reacio, revelando su posición en el borde de la plaza central.
Shigaraki, que estaba a punto de dar la orden final al Nomu, giró la cabeza al detectar el movimiento. Una sonrisa espeluznante se extendió bajo la mano que cubría su rostro al ver a los nuevos objetivos. Su atención se fijó en Tsuyu, la más cercana.
—Vaya, vaya... más presas —siseó, y se lanzó hacia ella con una velocidad sorprendente, su mano extendida, los dedos listos para tocarla y desatar su Quirk de Decadencia.
—¡ASUI! —gritó Midoriya.
Sin pensarlo dos veces, Midoriya saltó hacia adelante, interponiéndose entre Shigaraki y Tsuyu. Canalizando el poder de One For All en su brazo, lanzó un puñetazo devastador. —¡DETROIT SMASH!
El aire crujió con la presión del viento generada por el golpe, dirigido directamente a la mano extendida de Shigaraki. Pero antes de que pudiera conectar, en un abrir y cerrar de ojos, el Nomu apareció frente a Shigaraki, interceptando el Smash de Midoriya con su propio cuerpo. Hubo un estruendo sónico, pero el Nomu ni siquiera se inmutó, absorbiendo por completo la fuerza masiva del ataque de Midoriya. El brazo de Midoriya probablemente volvió a lesionarse por el retroceso, pero el shock de ver su ataque más poderoso detenido tan fácilmente lo dejó paralizado por un instante.
Ver a sus compañeros ahora directamente amenazados, ver a Midoriya arriesgarse y ser detenido tan fácilmente, fue la chispa final que Peter necesitaba. Ignorando el dolor abrasador, se impulsó desde el suelo. La adrenalina inundó su sistema, enmascarando momentáneamente sus heridas.
¡No a los chicos!
Con una velocidad que sorprendió incluso a Shigaraki y Kurogiri, Spider-Man cruzó la distancia. No fue hacia el Nomu esta vez. Fue directo hacia el líder. Con un grito ahogado por el esfuerzo, conectó un potente puñetazo lateral directamente en la mandíbula de Shigaraki (golpeando la mano que cubría su rostro en el proceso).
El golpe, imbuido con la fuerza que ahora usaba más libremente y la furia del momento, envió a Shigaraki tropezando hacia atrás varios metros, lejos de Midoriya y Tsuyu, soltando un grito de sorpresa y rabia.
Spider-Man aterrizó ágilmente entre el Nomu y los tres estudiantes asustados, dándoles la espalda y encarando al monstruo. Se irguió, su cuerpo dolorido protestando, pero su postura era desafiante. Su traje estaba visiblemente dañado ahora: rasgaduras en los costados y la espalda, y lo más notable, una de las lentes blancas de su máscara tenía una clara fractura en forma de telaraña que la recorría, aunque su mirada a través de ella era más intensa que nunca.
—¡Oye, tú! —dijo, su voz sonando áspera por el esfuerzo y el dolor, pero cargada de una determinación inquebrantable mientras señalaba al Nomu—. ¡Pedazo de músculo sin cerebro! ¡No recuerdo haberte dicho que ya había terminado contigo!
Shigaraki se llevó una mano (una de las que no estaban adheridas a él) a la mandíbula donde Spider-Man lo había golpeado, un gruñido de pura rabia escapando de sus labios agrietados. Ver a su preciado Nomu ser distraído y a él mismo ser golpeado por este insecto desconocido era intolerable.
—¡Tú...! ¡Maldita araña! —siseó, su voz temblando de furia—. ¡Nomu! ¡Olvida a Eraser Head por ahora! ¡MATA A ESA MALDITA ARAÑA! ¡QUIERO VERLO APLASTADO!
El Nomu, obedeciendo la orden con una lealtad instantánea y sin mente, dejó de prestar atención al herido Aizawa y se enfocó por completo en Spider-Man. Con un rugido gutural que hizo vibrar el aire, cargó hacia adelante, sus puños listos para pulverizar. La velocidad era aterradora, cubriendo la distancia hacia Spider-Man y los estudiantes que estaban justo detrás de él en un instante.
El sentido arácnido de Peter gritó con la máxima intensidad. ¡El Nomu no iba a detenerse! ¡Iba a atravesarlos!
—¡APÁRTENSE! —gritó Spider-Man.
Sin tiempo para delicadezas, agarró a Midoriya y Tsuyu por la parte de atrás de sus uniformes y los lanzó con fuerza hacia un lado, fuera de la trayectoria directa. Empujó a Mineta con el pie en la misma dirección en la misma fracción de segundo. Él mismo apenas tuvo tiempo de impulsarse hacia arriba con un salto explosivo mientras el Nomu pasaba arrasando por donde habían estado un instante antes, su carga imparable.
Spider-Man aterrizó de nuevo, su cuerpo gritando por el esfuerzo y las heridas previas. Sabía que los golpes directos, aunque más fuertes ahora, solo estaban haciendo retroceder mínimamente al Nomu. Necesitaba algo más. Necesitaba perforar esa defensa, causar un daño real.
Mientras esquivaba otro golpe salvaje que destrozó parte de la fuente, sus ojos, a través del lente fracturado, escanearon frenéticamente los escombros a su alrededor. Vio algo: una larga y retorcida barra de metal, probablemente un trozo de refuerzo de hormigón de las escaleras rotas o de la estructura dañada de la fuente, con un extremo irregular y afilado.
Eso servirá.
La siguiente vez que el Nomu atacó, Spider-Man esquivó por debajo de su brazo extendido y disparó una telaraña rápida y precisa que se adhirió a la barra de metal. Con un tirón violento, la levantó del suelo. El Nomu se giró, listo para otro ataque, pero Peter fue más rápido.
Usando otra telaraña como punto de anclaje en una estructura elevada, se balanceó en un arco rápido y poderoso alrededor del Nomu, ganando velocidad e impulso. Sosteniendo la barra de metal con la telaraña como si fuera una lanza improvisada, la alineó con el torso expuesto del monstruo.
En el ápice de su balanceo, canalizó toda su fuerza, su velocidad y la desesperación de la situación en un solo movimiento. Soltó la telaraña de anclaje y usó el impulso para lanzar la barra de metal con una fuerza increíble.
La barra afilada voló por el aire y, con un sonido húmedo y repugnante, atravesó limpiamente el costado del torso del Nomu, justo debajo de las costillas, perforando músculo y quizás algo más.
El Nomu se detuvo en seco. Por primera vez, emitió un sonido que no era un rugido de furia, sino un gorgoteo gutural, casi de sorpresa. Miró hacia abajo, a la barra de metal que sobresalía grotescamente de su costado. No parecía sentir dolor de la manera humana, pero el daño era innegable, su cuerpo biológicamente modificado reaccionando al trauma físico masivo.
Un silencio atónito cayó sobre la plaza por un instante. Shigaraki dejó de rascarse, sus ojos muy abiertos detrás de la mano en su rostro. Kurogiri se detuvo en su remolino. Los estudiantes en la entrada y Midoriya, Tsuyu y Mineta, que acababan de levantarse, observaron con horror y shock. Incluso Aizawa, a pesar de su dolor, levantó la cabeza, incrédulo ante la acción brutal y desesperada del vigilante.
Spider-Man aterrizó a unos metros de distancia, jadeando, su cuerpo temblando por el esfuerzo. Observó al Nomu, que seguía de pie pero ahora con una barra de metal empalada a través de su cuerpo. ¿Sería suficiente? ¿O solo había enfurecido más a la bestia?
El sonido repugnante de la barra de metal atravesando al Nomu pareció reverberar en el silencio atónito que se apoderó de la USJ. El monstruo se quedó inmóvil por un instante, la barra sobresaliendo de su costado, sin gritar, pero con un gorgoteo ominoso escapando de su garganta.
Todos los ojos estaban fijos en la escena, procesando lo que acababa de ocurrir. La acción de Spider-Man había sido rápida, brutal y totalmente inesperada. Había una diferencia fundamental entre incapacitar villanos y empalar a una criatura, incluso a una monstruosa como el Nomu.
Shigaraki dejó de rascarse por completo, su única reacción visible fue un ligero ensanchamiento de los ojos detrás de la mano en su rostro. Kurogiri se mantuvo en su sitio, su forma de niebla aún ligeramente inestable por el golpe anterior. Aizawa, desde el suelo, miró la barra empalada y luego a Spider-Man con una expresión compleja e indescifrable; ¿era esto lo que Parker era capaz de hacer cuando dejaba de contenerse?
En la entrada, Uraraka ahogó un grito, llevándose una mano a la boca. Mina y Sato retrocedieron instintivamente, horrorizados por la violencia del acto. Cerca de la fuente, Midoriya miraba con los ojos desorbitados, su mente analítica luchando por procesar la táctica desesperada y la fuerza necesaria para llevarla a cabo. Tsuyu y Mineta parecían simplemente aterrados.
Fue en ese momento de shock colectivo que nuevos sonidos rompieron el silencio: el eco de pasos apresurados, gritos ahogados y alguna que otra explosión distante cesando. Desde las distintas entradas que conectaban las zonas de desastre con la plaza central, comenzaron a emerger los estudiantes restantes de la Clase 1-A.
Kirishima y Bakugo llegaron casi al mismo tiempo desde la zona de derrumbes, cubiertos de polvo. Todoroki apareció con calma desde la zona de deslizamientos, ileso. Otros como Kaminari, Jiro y Tokoyami emergieron de diferentes puntos, habiendo lidiado con los villanos en sus respectivas áreas.
Todos se detuvieron en seco al entrar en la plaza, sus ojos asimilando la escena central: Aizawa-sensei gravemente herido en el suelo. El villano de niebla y el inquietante tipo de las manos observando. La monstruosidad del Nomu, de pie pero con una enorme barra de metal atravesándole el cuerpo. Y allí, en medio de todo, con el traje dañado y un lente de la máscara fracturado, estaba la figura inconfundible del vigilante del que todos habían oído hablar: Spider-Man.
—¡Spider-Man! —exclamó Kirishima, primero con sorpresa y luego con asombro al ver al Nomu—. ¡Wow! ¿¡Qué está haciendo él aquí!? ¿Y... él le hizo eso al monstruo? ¡Es increíble!
—¡¿QUÉ MIERDA?! —rugió Bakugo, su confusión rápidamente convirtiéndose en furia—. ¡¿El maldito vigilante arácnido?! ¡¿Qué diablos hace este extra aquí!? ¿¡Y qué le hizo a esa cosa!?
Todoroki no dijo nada, pero su mirada heterocromática se movió fríamente entre el Nomu empalado, Shigaraki, Aizawa y Spider-Man, evaluando la situación con una intensidad silenciosa. Los demás estudiantes recién llegados murmuraban entre ellos, señalando, reconociendo al vigilante de las noticias y tratando de entender cómo encajaba en este ataque a la U.A.
La llegada del resto de la clase cambió la dinámica por completo. Ahora, casi todos los jugadores estaban en el tablero central. Los villanos estaban momentáneamente en shock, el Nomu estaba visiblemente dañado (aunque aún de pie), y Spider-Man, el elemento inesperado, se encontraba expuesto ante casi todos sus compañeros y su profesor herido, justo después de cometer un acto de violencia impactante. La tensión alcanzó un nuevo pico, esperando la reacción de Shigaraki o el siguiente movimiento del Nomu herido.
El silencio tenso en la plaza se rompió no por un ataque, sino por un sonido húmedo y antinatural. Los ojos de todos estaban clavados en el Nomu, que seguía de pie con la barra de metal atravesándolo. Pero entonces, la carne oscura y musculosa alrededor de la herida empezó a... retorcerse. Burbujeó y se contrajo con una rapidez grotesca.
Con un esfuerzo visible y un sonido de desgarro de tejido muscular antinatural, el Nomu flexionó su torso. La larga barra de metal fue expulsada de su costado con una fuerza increíble, saliendo disparada y golpeando el suelo con un fuerte clang metálico a varios metros de distancia.
Pero lo más impactante fue lo que vino después. Ante la mirada horrorizada de estudiantes, héroes y villanos por igual, el agujero irregular y sangrante en el costado del Nomu comenzó a cerrarse a una velocidad imposible. El tejido se regeneró visiblemente, la piel oscura se estiró y se unió, y en cuestión de segundos, la herida masiva que debería haber sido incapacitante, si no mortal, desapareció por completo, sin dejar ni siquiera una cicatriz. El Nomu giró su cabeza vacía hacia Spider-Man, como si nada hubiera pasado.
Peter se quedó helado. Detrás de su máscara fracturada, sus ojos se abrieron con incredulidad y un pánico helado comenzó a invadirlo, reemplazando la furia y la determinación de momentos antes.
—No... —susurró, dando un paso involuntario hacia atrás—. Imposible... ¿Se... se curó? ¡Le atravesé por completo! ¡Eso... eso no tiene sentido! ¡Ningún factor curativo que conozco funciona así de rápido! ¿¡Qué diablos es esta cosa!?
Había luchado contra enemigos con regeneración antes, como Deadpool (aunque su caso era extremo) o Lizard, pero esto era diferente. Esto era instantáneo, casi desafiante de la biología. Su ataque más fuerte, su movimiento desesperado... había sido inútil. La comprensión lo golpeó con la fuerza de otro golpe del Nomu: esta criatura no solo absorbía los golpes, se regeneraba de heridas mortales casi al instante. ¿Cómo se suponía que iban a detenerlo?
—¡JAJAJAJA! —La risa áspera y triunfante de Shigaraki cortó el aire—. ¡¿Sorprendido, arañita?! ¡Te lo dije! ¡Mi Nomu fue diseñado para soportar mucho más que tus patéticos ataques! ¡Posee súper regeneración Y absorción de impactos! ¡Fue creado específicamente para matar a All Might! ¡Tú no eres nada para él!
El pánico de Peter se intensificó. Absorción de impactos y súper regeneración. Era una pesadilla hecha carne. Miró al Nomu, luego al herido Aizawa, luego a sus compañeros de clase recién llegados y asustados. La situación había pasado de desesperada a casi imposible. El miedo genuino, el tipo de miedo que no había sentido desde sus primeros días como Spider-Man enfrentándose a horrores desconocidos, comenzó a apoderarse de él. ¿Qué podían hacer ahora?
El pánico era una oleada fría en las venas de Peter, pero el instinto de supervivencia y la visión del Nomu avanzando de nuevo hacia Aizawa y los demás estudiantes lo obligaron a reaccionar. No podía permitirse quedar paralizado. Piensa, Parker, piensa... Absorción de impactos, regeneración... ¿Qué no absorbe? ¿Qué no regenera tan rápido?
—¡Nomu, acaba con él ya! ¡Quiero pasar al siguiente nivel! —gritó Shigaraki, impaciente.
El Nomu cargó de nuevo. Esta vez, Peter no intentó un ataque de fuerza bruta. Se centró puramente en la evasión y la distracción. Saltó hacia arriba, pegándose momentáneamente a la parte inferior de una pasarela dañada (un uso de su habilidad que esperaba que pasara desapercibido en el caos) para evitar una barrida baja, y luego lanzó redes rápidas a los ojos del Nomu.
Como antes, el Nomu se las quitó con molestia, pero le dio a Peter un segundo para pensar. Si no puedo dañarlo seriamente con golpes o perforaciones... ¿puedo inmovilizarlo? No, las redes no aguantarán esa fuerza por mucho tiempo. ¿Distraerlo? ¿Alejarlo de los demás?
Se balanceó alrededor de la criatura, usando las estructuras dañadas de la USJ como su patio de recreo. Lanzó telarañas a los pies del Nomu, intentando hacerlo tropezar sobre los escombros. Tiró de una gran pantalla publicitaria simulada que colgaba precariamente, esperando que la caída distrajera o sepultara al monstruo.
El Nomu tropezó con las redes un par de veces, y la pantalla lo golpeó con fuerza, pero se la quitó de encima como si fuera papel. Era implacable, y cada vez que Peter aterrizaba o se detenía por una fracción de segundo, el Nomu estaba allí, sus puños golpeando el lugar donde había estado. La velocidad era increíble; apenas podía seguirle el ritmo, incluso con su sentido arácnido gritando advertencias constantes.
Estaba tan concentrado en esquivar un puñetazo directo que no anticipó el movimiento secundario. Mientras se retorcía en el aire para evitar el golpe principal, el Nomu usó su otro brazo en un rápido y brutal revés. No fue un puñetazo completo, pero el dorso de la mano masiva golpeó a Peter en pleno vuelo con una fuerza demoledora.
Fue como ser golpeado por un muro de ladrillos en movimiento. El impacto lo envió girando sin control por el aire una vez más. Chocó contra una de las paredes laterales de la plaza, el golpe resonando sordamente, y luego cayó pesadamente al suelo, deslizándose varios metros antes de detenerse.
Esta vez, le costó mucho más intentar moverse. El dolor era una niebla roja que amenazaba con consumirlo. Sintió el crujido definitivo de varias costillas y su visión se volvió borrosa. La grieta en el lente izquierdo de su máscara se extendió, casi oscureciendo la visión de ese ojo. Escuchó vagamente gritos de pánico de sus compañeros.
—¡JA! ¡Finalmente! —exclamó Shigaraki—. ¡Te confiaste demasiado, insecto! ¡Nomu, ahora sí, aplástalo!
El Nomu avanzó pesadamente hacia la figura caída de Spider-Man, levantando un pie para pisarlo y terminar el trabajo. Peter intentó moverse, intentó disparar una red, pero su cuerpo apenas respondía. Estaba gravemente herido, agotado, y el monstruo imparable estaba a punto de acabar con él.
El mundo pareció ralentizarse para los observadores mientras el Nomu avanzaba pesadamente hacia la figura inmóvil de Spider-Man, caído junto a la fuente destrozada. El sonido del pie monstruoso levantándose para aplastar resonó en el silencio expectante y horrorizado.
En la entrada, Uraraka ahogó un sollozo, llevándose ambas manos a la boca. —¡No! ¡Spider-Man, levántate! ¡Por favor! —Las lágrimas corrían libremente por su rostro. El vigilante que había aparecido de la nada, que había salvado a Lida, que había protegido a Trece, que había luchado tan valientemente, iba a morir allí mismo.
—¡No puede ser! —exclamó Mina, aferrándose al brazo de Sato, incapaz de apartar la mirada a pesar del terror—. ¡Recibió tantos golpes...!
Sero y Sato estaban pálidos, sus rostros reflejando una mezcla de impotencia y shock. Habían visto el poder del Nomu, y ahora veían a la única persona que había logrado enfrentarlo a punto de ser ejecutada.
Cerca de la plaza, Midoriya observaba con una angustia que le retorcía el estómago. Había visto el sacrificio, la fuerza increíble, la determinación. ¡Spider-Man había salvado a Aizawa-sensei dos veces! ¡Había luchado contra esa cosa cuando nadie más podía! Verlo ahora, derrotado y a punto de ser aplastado... era insoportable. —No... no podemos dejarlo... —murmuró, intentando dar un paso adelante a pesar de su propio miedo y posibles heridas, pero Tsuyu lo detuvo con una mano temblorosa.
—Midoriya, kero... no podemos hacer nada contra eso... —susurró Tsuyu, aunque sus propios ojos estaban llenos de angustia al ver al Nomu prepararse para el golpe final. Mineta simplemente lloraba en silencio a su lado, murmurando que estaban todos perdidos.
Entre los recién llegados, el impacto fue igualmente palpable. Kirishima, que había admirado la habilidad y la audacia de Spider-Man, apretó los puños con frustración. —¡Maldición! ¡Estaba luchando tan bien! ¡Es un verdadero hombre! ¡No puede terminar así!
Bakugo observaba con una expresión extraña, una mezcla de su habitual desdén y una furia mal dirigida. —¡Tch! ¡Maldito insecto débil! ¡Te dije que te levantaras! ¡Así que esto es todo lo que tienes, eh, vigilante de pacotilla! —Aunque sus palabras eran insultantes, había una tensión subyacente, quizás por la demostración de poder del Nomu que lo superaba incluso a él.
Todoroki permaneció en silencio, pero su mirada era intensa, analizando la escena con una concentración absoluta. Evaluaba la letalidad del Nomu, la aparente derrota de Spider-Man, y quizás, calculando sus propias posibilidades y el momento adecuado para intervenir, si es que había uno.
Aizawa, desde el suelo, luchaba por incorporarse sobre su brazo sano, ignorando el dolor abrasador de su codo destrozado. —¡Nomu! ¡Detente! —gritó con voz ronca, intentando desesperadamente atraer la atención del monstruo, activar su Quirk de nuevo, hacer cualquier cosa para evitar que Parker muriera por su culpa—. ¡Tu pelea es conmigo!
Pero el Nomu no hizo caso, obedeciendo solo a su amo. Shigaraki observaba con una sonrisa demente, inclinándose ligeramente hacia adelante, saboreando el momento. —Sí... ¡así! ¡Aplástalo, Nomu! ¡Enséñale lo que pasa cuando los insectos se meten donde no deben!
El pie gigantesco del Nomu comenzó su descenso final hacia la figura inmóvil de Spider-Man. Para todos los presentes, parecía el fin inevitable del misterioso vigilante que había caído del cielo para ayudarlos.
El pie gigantesco del Nomu descendió, proyectando una sombra oscura sobre la figura caída de Spider-Man. Los gritos ahogados de los estudiantes se perdieron en la tensión del momento. Aizawa apretó los dientes, incapaz de intervenir. Shigaraki sonreía bajo su máscara de mano, anticipando el final del molesto vigilante.
Pero entonces, algo cambió. Un temblor recorrió el cuerpo de Spider-Man. Con un gemido ahogado que apenas se oyó por encima del latido colectivo de los corazones asustados, apoyó una mano temblorosa en los escombros junto a él. Luego la otra.
Lentamente, agonizantemente, comenzó a empujar. Sus músculos, magullados y probablemente desgarrados, protestaban con cada milímetro. Se escuchó el crujido de la piedra suelta bajo sus manos mientras luchaba contra la gravedad y el dolor paralizante. Logró poner una rodilla debajo de él, su cuerpo entero temblando por el esfuerzo.
—¿Qué...? —murmuró Kirishima, incrédulo.
Con otro esfuerzo supremo, Spider-Man apoyó el otro pie y, temblando violentamente, se irguió. Se puso de pie.
No fue un levantamiento heroico y desafiante. Estaba encorvado, agarrándose el costado donde el Nomu lo había golpeado, respirando en jadeos cortos y dolorosos. Su traje estaba hecho jirones en varios lugares, y la grieta en su lente izquierdo era ahora una red de fracturas que oscurecía parte de su visión. Pero estaba de pie.
—¡Imposible! —jadeó Uraraka.
—¡Sigue en pie! —susurró Midoriya, con una mezcla de asombro y terror renovado.
Aizawa lo miró fijamente, sus propios ojos reflejando una compleja mezcla de incredulidad y una nueva evaluación. La tenacidad de Parker era simplemente... inhumana.
Spider-Man levantó la cabeza, mirando directamente al Nomu a través de su lente roto. No dijo nada. No había bromas, no había desafíos verbales. Solo el acto silencioso y terco de negarse a quedarse en el suelo.
Shigaraki soltó un chillido de pura frustración e impaciencia. ¡Este maldito insecto se negaba a morir! ¡Estaba arruinando su entrada triunfal!
—¡¿TODAVÍA NO ESTÁ MUERTO?! ¡ESTE INSECTO ES INCREÍBLEMENTE MOLESTO! —gritó, rascándose el cuello con furia—. ¡NOMU! ¡ACÁBALO DE UNA VEZ! ¡DEJA DE JUGAR Y APLÁSTALO!
El Nomu, recibiendo la orden clara, levantó su puño masivo una vez más, preparándose para descargar toda su fuerza sobre el vulnerable y apenas erguido Spider-Man. Esta vez, no fallaría. El golpe descendió...
¡BOOM!
Un estruendo ensordecedor sacudió toda la USJ. Las puertas principales de la instalación volaron hacia adentro, hechas añicos por una fuerza invisible. El polvo y el viento llenaron la entrada, haciendo que todos se encogieran o se cubrieran los ojos.
Y allí, en el umbral destrozado, recortado contra la luz del exterior, se encontraba una figura imponente. Musculosa, con los dos mechones de cabello icónicos apuntando al cielo.
—¡Ya todo está bien! —resonó una voz familiar, potente y llena de una confianza inquebrantable que cortó el miedo como un cuchillo caliente a través de mantequilla—. ¿Saben por qué?
La sonrisa en el rostro de la figura pareció ensancharse, desafiando la oscuridad y el caos.
—¡PORQUE YA ESTOY AQUÍ!
All Might había llegado.
Fin del capitulo 4Bueno lectores, aqui termina el capitulo 4 de esta historia, ¿Que les pareció las batallas? ¿Lo hice bien?
Espero que les haya gustado y nos vemos hasta el próximo capitulo para concluir la primera temporada.
Hasta la próxima! y Gracias por leer!
