Aclaraciones:
Bla bla bla –narración general (POV)
—blablabla— diálogos
«blablabla» pensamientos
(N/A)— nota de la autora
Fanfic fusión/híbrido: contiene elementos (poderes) y referencias a otras obras ficticias adaptadas al universo de Naruto y la trama del fanfic (comenta si logras detectarlas ;D)
Los personajes de Naruto no son mios sino de su autor Masashi Kishimoto.
CAPÍTULO 4
(POV Yue)
Las demostraciones habían terminado y estábamos todos formados frente a Temari, Kankuro y Gaara. Nos habían felicitado por nuestro esfuerzo y nos dieron palabras de aliento y bienvenida a la academia.
La primera lección empezó de inmediato, todos debíamos elegir un arma para iniciar el entrenamiento y luego un sensei; la mitad de los presentes se fue a entrenar con Temari, y la otra mitad con Kankuro dejando a Gaara solo.
Mentiría si dijera que no sentí lástima por él, sabía que la gente aún le temía, pero en lo poco que llegué a conocerlo no parecía ser alguien que lastime a los demás porque sí, sólo era irritante, mas no el peligro andante que todos decían que era.
— ¿Estás segura que quieres entrenar conmigo? —preguntó el pelirrojo a la chica torpe de antes que lo había elegido como sensei, a lo cual ella asintió.
Yo me quedé de pie observando sin saber qué hacer, pues al ser ya una shinobi con experiencia y habilidad no veía qué sacaría con tener a alguno de los hermanos de la arena como instructor.
—Jejejejeje —reí por lo bajo cuando la alumna de Gaara se cayó por el mazo que eligió como arma, a lo cual ambos me fulminaron con la mirada. —Lo siento —dije mirando al suelo y apretando los labios para no seguir riendo, en lo que veía cómo Gaara le asignó un jouhyou (jabalina de cuerdas) y le enseñaba a usarlo, explicando cómo las armas no son sólo para lastimar, sino para proteger a los demás.
«Qué cursilerías» pensaba rodando los ojos por aquel discurso.
—Yue, tú entrenarás bajo mi mando —dijo de la nada Gaara acercándose a mí y despertándome de mis pensamientos.
— ¿Contigo? ¿Cómo así? —le pregunté confundida, digo, ¿qué podría enseñarme?
—Si estarás en esta academia lo lógico es que te acoples al resto del grupo y entrenes como ellos, a menos que prefieras volver a casa.
—Pero yo no soy como ellos, ya tengo un estilo de lucha definido y francamente no veo qué podrías enseñarme —le respondí con sinceridad mientras me cruzaba de brazos.
—Es cierto que no puedo supervisarte en el estilo fuego, es tu kekkei genkai después de todo, ¿cierto?, pero sí puedo hacerlo en otros aspectos esenciales de lucha de los que careces, el autocontrol por ejemplo.
— ¿Autocontrol? —cuestioné arqueando una ceja.
—Tu estilo de fuego es impresionante en verdad, y es obvio que estás en excelente condición física, sin embargo no pareces ser consciente del alcance que tienen tus ataques —dijo mientras levantaba una mano y comenzó a acumular arena en ella—. El fuego se expandía hasta casi alcanzar al resto de los estudiantes poniéndolos en peligro, y eso es algo que debes dejar para tus enemigos.
Entonces entendí el por qué los otros alumnos me miraron asustados, pero ¿qué podía hacer?, era su culpa por quedarse tan cerca de mí, ¿acaso sus padres no les habían enseñado que el fuego es peligroso?
—Esto te ayudará a practicar tu autocontrol y conciencia espacial —dijo con una vara (bo) que hizo con su arena. Me mostró unos movimientos básicos y luego me entregó el arma— puedes incorporarlo a tus movimientos habituales, normalmente las armas funcionan como una extensión del cuerpo, pero en tu caso la extensión de la vara será tu límite.
Tomé el bo procesando la información que acababa de recibir, y cuando levanté la vista él ya había desaparecido.
« ¿Que no tengo autocontrol?» fue lo que rondó mi mente por varios días.
Era el tercer día de entrenamiento, todos los alumnos practicaban en sus respectivas armas y se notaba que muchos avanzaban rápido, mientras otros iban a paso lento, como la torpe alumna de Gaara quien más de una vez terminaba enredando su arma en la mía interrumpiendo mis prácticas, pero a pesar de eso llegué a dominar bo a la perfección, hasta podía treparme a él y mantener un equilibrio perfecto.
—Vaya, sí que eres buena —era Koji, el chico del primer día.
—Es cierto, ojalá yo dominara las cosas tan rápido como tú Yue —dijo esta vez Sari, una de las alumnas de Kankuro con quien llegué a congeniar.
—Gracias —dije reconociendo sus halagos— pero saben que yo recibí un entrenamiento especial desde muy joven, no deberían de sorprenderse que avance rápido.
—Cierto, pero si ya tienes experiencia, ¿por qué estás en la academia, y en el primer curso con nosotros los novatos? —cuestionó el rubio oji-violeta.
—B-Bueno… es que… —no sabía que responder, parecía que nadie sabía que yo era la prometida de Gaara y siendo honesta no quería hablar de eso.
En ello aparecieron los hermanos de Suna para evaluar el progreso de cada uno de sus respectivos grupos, por lo que tuve que separarme de Koji y Sari para volver a lo mío.
—Has mejorado mucho Matsuri, si sigues así dominarás el jouhyou en su totalidad en poco tiempo —le dijo Gaara a "mi compañera" de grupo.
—G-gracias, Gaara-sensei —dijo sonrojándose y haciendo una reverencia, a lo cual no pude evitar hacer una mueca, primero porque ella no aprendió nada extraordinario, lo único que hacía era girar y atrapar objetivos fijos con su jabalina de cuerda, y segundo por esa actitud suave y sumisa que tenía, cuando se supone los shinobi debemos ser fuertes, decididos y asertivos.
Para borrar esa escena de mi mente volví a mi rutina con el bo, haciendo piruetas, saltos y acrobacias con él, debía admitir que aunque veía este entrenamiento como algo inútil era muy divertido.
Cuando terminé noté que Gaara había estado observándome todo el tiempo, me detuve esperando a que dijera algo de mi avance, elogios o hasta algún premio por ser la mejor de toda la academia, pero sólo que quedó callado y cruzado de brazos, lo cual me ponía nerviosa e irritaba al mismo tiempo.
—Ya lo dominé —dije para romper el silencio.
—Eso veo, pero…
Sentí mi rostro desfigurarse, ¿cómo que "pero"?
—Yue, ¿por qué peleas? —cuestionó Gaara con seriedad, pregunta que tomó desprevenida.
— ¿Es una de esas preguntas retóricas? —respondí después de un rato de silencio, pues no quería compartir mis asuntos y motivaciones privadas aquí y ahora, y sinceramente no estaba segura de la respuesta tampoco.
Gaara cerró los ojos un momento y se volteó a ver a Matsuri quien seguía entrenando antes de seguir hablando.
—Las armas son herramientas para proteger a tus seres más queridos y con quienes tienes un fuerte vínculo, eso fue lo que le enseñé a Matsuri —dijo con una voz suave pero firme— sin embargo, conllevan responsabilidad y control, sin ellos las armas…no, el poder se vuelve un peligro para aquellos se supone debes proteger —expresó con una voz nostálgica.
»Cuando peleas por proteger a los demás conoces lo que es la verdadera fuerza, y por ende también te esfuerzas para no lastimarlos, ¿entiendes lo que te digo? —dijo devolviendo su mirada a mí.
Yo sólo asentí para que se callara, la charla se había vuelto muy filosófica de repente.
—Bien, recuerda, el arma es tu límite —concluyó antes de retirarse.
Era la hora de descanso y me reuní con mis nuevos "amigos" Sari y Koji, ambos contaban emocionados y orgullosos de su progreso y el reconocimiento de sus maestros; me sentí feliz por ellos, pero cuando recordé a Gaara aleccionándome valiéndole un comino mi avance el sentimiento de frustración volvió a mí.
— ¿Sucede algo Yue?—preguntó Sari algo preocupada.
—No es nada, sólo… —pensaba en cómo continuar, no quería parecer una niña quejumbrosa y berrinchuda.
—Es Gaara, ¿cierto? —inquirió Koji con seriedad.
—Sí —dije después de soltar un suspiro. —No dijo absolutamente nada sobre mi progreso, es más, según él estoy entrenando por "razones equivocadas", que debería enfocarme en "pelear para proteger a los demás", como si no fuera obvio, ¡ah!, y además insinuó que soy un peligro para los demás, ¿qué tal esa?.
Había sacado todo de mi interior con esa confesión, Koji bufó.
— ¿Tú un peligro? Sólo se está proyectando, el peligro aquí es él —dijo el rubio ahora con una expresión más seria y molesta, hasta de odio me animo a decir.
—Lo sé, estoy informada que es el contenedor del Shukaku, pero no lo veo como alguien inestable, hasta parece poder controlarlo, ¿no es así?
—Estoy de acuerdo con Yue, se nota que no es el mismo de antes —complementó la castaña a mi lado.
Pero Koji desvió la mirada, aún con un dolor y odio presentes en sus ojos.
—Pareces odiarlo, Koji —le dije.
—Sí, ¿cuál es el punto? —se defendió. Me sorprendió la seguridad y facilidad con que lo afirmó.
—Mi pregunta es por qué.
—Hace siete años Gaara dejó salir a… a ese monstruo y casi destruye toda la aldea, perdí a mis padres en ese incidente, y desde entonces no pude perdonarlo, ¿cómo es posible que el "arma definitiva" que debe protegernos nos…
Koji apretó los puños, era claro que ese suceso aún le estaba afectando.
—Koji, no tienes que… —dije al verlo tan mal.
—Es por eso que se me hace tan absurdo que ahora salga con esa idea de "luchar para proteger a los demás" —me cortó— y ni hablar de su manía de asesinar a sangre fría a cualquiera que se le cruce en el camino, fueron días…no, años horribles vivir con él entre nosotros.
Escuchar todo eso confirmaba la mala reputación que tenía, a pesar de lo que Kankuro y Temari decían de él no se podía hacer a un lado otro tipo de experiencias como la de Koji y miles de otros habitantes de Suna.
—Te apoyo —le dije convencida de lo hipócrita que me parecía esa nueva actitud de Gaara— él quiso hacer lo mismo en Konoha, dejó salir esa… cosa con intenciones de destruir mi aldea, y ahora trata de enseñarnos a todos el "valor del amor y la amistad" como si nada.
No pude evitarlo, dejaba salir todas mis frustraciones y pensamientos como vómito verbal, pero se sintió tan terapéutico compartir mi desdén por el pelirrojo, pues no podía hacerlo libremente con sus hermanos quienes lo defienden todo el tiempo.
»Es terrible, no puedo imaginar cómo se sentirán ustedes sabiendo que alguien así será Kazekage, y lo peor, que debo casarme con él.
— ¿Casarte con Gaara? —exclamaron ambos al unísono, tal vez había dicho algo que no debí.
—Shhh —traté de callarlos, pues la mayoría de los estudiantes nos estaban mirando por el bullicio.
«Ay que eres imbécil Yue» me repetía, rogando porque nadie hubiera escuchado nada.
— ¿Cómo que te vas a casar con ese lunático? —preguntó alterado Koji.
—Baja la voz —le insistí —y no es porque yo quiera, ¿está bien? Es un matrimonio arreglado para asegurar la alianza entre Suna Y Konoha, es todo, fin de la historia, adiós —respondí cortante pero manteniendo la voz baja.
—Ahora entiendo por qué andas tan molesta —comentó el chico a lo que asentí.
—Pero tal vez eso sea bueno, ¿no creen? —Interrumpió Sari —tal vez lo que Gaara-sama necesite es alguien que lo ayude a relacionarse, que lo quiera, y eso lo tenga tranquilo, ya saben, alguien que lo "dome" —dijo esto último guiñándome un ojo a lo cual me reí.
—Por favor, eso es algo imposible, alguien así de peligroso y violento jamás podría ser "domado" por mucho que uno quisiera, si es que hubiera alguien que quisiera hacerlo en primer lugar. ¿Se imaginan a alguien interesada en él? O peor, ¿enamorada? —concluí.
—No veo por qué eso sería imposible —se escuchó una voz; y cuando volteamos a ver de dónde provenía, no era nada más ni menos que Matsuri, su alumna favorita. —Gaara-sama no es nada de lo que dices —dijo viéndome fijamente con expresión seria.
Nos quedamos todos en silencio, ninguno esperaba que esa niña tímida, torpe y con miedo a las armas defendiera a su sensei tan firmemente, no pude evitar soltar una risa burlona por tal "cambio".
— ¿Y cómo estás tan segura? Lo conoces desde hace qué, ¿dos, tres días? —le respondí en tono sarcástico.
—El entrenamiento que he recibido así como sus enseñanzas son suficientes para entender su manera de ver la vida, yo sí ceo en que la gente puede cambiar.
Yo me reí y me acerqué a esa niña parándome frente a ella.
—Sabías que es de poca cortesía interrumpir una conversación, más aun cuando no eres parte de ella —era evidente que esta muchacha carecía de modales y la educación más básica, si fuera parte de la alta sociedad ya hubiera sido destrozada.
— ¿Y no es poca cortesía hablar mal de alguien a sus espaldas? yo sólo señalo las injusticias y malos comportamientos.
Reí de nuevo ante su respuesta.
—Oh vaya, así que tenemos una autoridad de la moral aquí— dije aplaudiendo —o mejor dicho, de la doble moral, porque decir la verdad de repente es peor que destruir aldeas y asesinar personas.
—Yo creo genuinamente en que Gaara sensei cambió —dijo con una firmeza que nunca había mostrado, ¿será que?...
—Te pones muy a la defensiva cuando se trata de él, ¿es que acaso te gusta o algo? —le pregunté sólo por molestar, pero ella se sonrojó y volvió a su típica expresión de niña tonta de siempre.
No hubo respuesta, lo que daba a entender que era cierto, a esta chica le gustaba Gaara, grave error de su parte hacérmelo saber.
—No puede ser —dije haciéndome la sorprendida— Matsuri se enamoró de su sensei, un hombre que además ya está comprometido y lejos de su alcance.
No sé qué era, pero algo me irritaba de ella, esa actitud tímida y sumisa con Gaara que se me hacía hipócrita y no lo soportaba. También se me hacía muy tonto el cuento de su temor por las armas ¿para qué estaba en una academia ninja si era tan miedosa? Estaría mejor lejos de aquí donde sólo estorba.
— ¡Eso no es cierto! Y-yo solo —trató de explicarse.
— ¡Oh! no tienes por qué apenarte, es más, te daré un consejo —Le dije con una voz más suave, rompí la distancia y puse una mano en su hombro para dar mayor confianza— La verdad es que a Gaara sólo le importa su trabajo, y no tiene ningún interés en las chicas, y si lo tuviera estoy segura que sus estándares serían excepcionalmente altos, es el Kazekage después de todo, así que se inteligente y no pierdas tu tiempo.
No es que me importara que le gustara mi prometido, después de todo no siento nada por él, y tampoco es que ella fuera una amenaza para mí, ni como ninja y menos como mujer; a pesar de todo eso sentía una necesidad de hacerle entender su lugar.
— ¡No me toques! —exclamó apartando su hombro irritada por lo que le dije.
«Lo logré, ya la saqué de sus casillas» pensé triunfante, tal vez así podría lograr que la expulsen de la academia por atrevida.
—Yue, es suficiente —dijo con voz suave Sari, quien junto a Koji presenciaba el drama.
Antes de que pudiera responder y terminar de poner a Matsuri en su lugar hizo su aparición Gaara, pues había terminado el receso.
— ¿Qué está pasando? —preguntó serio el pelirrojo.
—Nada, sólo estábamos hablando de trabajo en equipo y compartiendo consejos de entrenamiento, ¿cierto Matsuri? —la miré, a lo cual Gaara arqueó un ceja inexistente.
—Y-yo… —empezó con el tartamudeo la aludida.
—No mientas, Yue, se bien que estaban discutiendo —dijo Gaara con autoridad, ¿habrá escuchado nuestra conversación?
—Si discutimos o no, no debería ser de tu particular incumbencia, ¿o sí?
—Primero, en esta academia están prohibidos cualquier tipo de altercados entre los estudiantes — dijo tratando de aleccionarme —y segundo —continuó— como futuro Kazekage estoy obligado a velar la paz y armonía entre mi gente, por lo tanto me incumbe cualquier cosa que altere dicha paz.
Ahí va de nuevo, haciéndose el noble protector de los débiles y defensor de la justicia.
—Con todo respeto "Kazekage-sama", pero para la gente común eso se llama ser metiche y chismoso.
Dicho eso se escucharon algunos suspiros de otros alumnos que estaban presenciando el suceso.
«Genial, más público» pensé con sarcasmo.
—No te atrevas a hablarle así a Gaara-sama —interrumpió Matsuri, otra vez.
—A ti nadie te habló pequeña igualada, esto es entre Gaara y yo —respondí con hastío.
—Yue, modera tu lengua…
— ¿O si no qué? —Me le adelanté cruzándome de brazos — ¿me matarás?
No respondió, se quedó mirándome con el ceño fruncido, como si estuviera conteniendo los deseos de efectivamente matarme.
Lo había logrado, había movido algo dentro de él y por primera vez lo vi mostrar una emoción en el rostro del estoico Sabaku no Gaara.
—Deja de provocar a Gaara-sa…
— ¡¿Que no te dije que no te metieras en las conversaciones ajenas?! —le grité ya harta de escucharla.
— ¡No le grites a Matsuri, Yue! —también fue la primera vez que lo escuchaba levantar la voz de esa forma.
— ¡Tú a mí no me grites! —le respondí con la misma intensidad para luego volver contra Matsuri antes de que interrumpiera de nuevo — ¿Y tú, será que me puedes dejar en paz? ¿O es que siempre tienes que interrumpirme en los entrenamientos como en mis conversaciones?
Odiaba admitirlo, pero había perdido los estribos, y todo por la metiche de Matsuri.
— ¡¿Qué demonios está pasando aquí?! —Era Kankuro, rompiendo con la tensión del momento— ¿Gaara? ¿Yue? —preguntó viéndonos a ambos, como analizando la situación.
—Nada importante, sólo fue un malentendido —dije retomando la compostura, pues todos incluyendo a Gaara se quedaron en silencio.
El titiritero levantó una ceja no muy convencido, pero rápidamente se relajó lo suficiente para pasar por alto el asunto.
—Bien ¡todos, vuelvan a sus entrenamientos! —ordenó al resto de alumnos que tenían expresiones de miedo y preocupación en sus rostros.
—Y-yo continuaré mi entrenamiento —dijo Matsuri, a quien fulminé con la mirada de tan sólo haber escuchado su irritante voz.
Gaara no fue ajeno a mi gesto, y con paso firme acortó la distancia entre nosotros colocándose a mi lado.
—Si vuelves a crear alboroto o siquiera pongas un dedo encima a cualquiera de mis aldeanos, yo mismo te detendré —advirtió antes de marcharse del campo de entrenamiento.
—Ay si tú —dije por lo bajo cuando se alejó lo suficiente para luego volver a mis prácticas con el bo.
Mientras giraba la vara para calentar los brazos escuchaba un poco de las conversaciones de los otros alumnos, algunos decían que era tonta por enfrentar a Gaara de esa forma, otros que no eran muy fanáticos suyos decían que era valiente al hacerlo, y los más temerosos que podría causar una nueva catástrofe al liberar nuevamente al Shukaku.
— ¡¿Qué demonios?! —exclamé al sentir mi vara siendo arrebatada de mis manos, nuevamente por la jabalina de cuerdas de Matsuri.
Me acerqué para recoger mi arma, la cual hubiera deseado que cayera en otro lugar y no cerca de esa inútil.
—Y luego dicen que uno carece de autocontrol y conciencia espacial —lancé un comentario sarcástico, más para mí misma que para Matsuri, pero al decirlo en voz alta lo escuchó.
—El campo de entrenamiento es lo suficientemente grande para que busques otra área para entrenar a gusto —me respondió firme y altanera, a diferencia de las otras veces que tartamudeaba entre disculpas siempre que esto sucedía.
—Con que estamos respondonas hoy, ¿no? —Me le acerqué con los brazos cruzados— será mejor que aprendas a respetarme, o yo te enseñaré —culminé para luego tomar mi bo e irme.
— ¿Respeto? ¿Qué sabes tú de respeto? No eres capaz de respetar ni a tus amigos ni a tu propio prometido en tierra ajena, ¿y así vienes a querer enseñarme?
Seguí caminando dándole la espalda, pues lo mejor era ignorarla.
—Lo único que haces es pasar por encima de todos a tu alrededor y esperar que te besen los pies sólo porque sí, aprovechando tu título de princesa, ¿o debería decir falsa princesa?...
Cuando dijo aquello me detuve, ¿cómo rayos sabía aquello?
—…sin un título, honor ni posición reales, ni siquiera te quiere tu propia familia, de lo contrario no te habrían enviado aquí como un simple objeto. Así que dime, ¿qué podría enseñarme una extranjera arrogante y prepotente sobre el respeto?
Esa fue la gota que derramó el vaso.
Tiré mi vara a un lado y me volteé en posición de pelea, esto ya se había tornado personal.
— ¿Por qué no vienes a enseñarme respeto tú entonces? —le reté.
Había temor en su mirada porque era obvio que no tenía experiencia peleando, pero no menor era su determinación al ver como se ponía en guardia.
—Si tú no vienes… —dije antes de correr hacia ella, pensaba en acercarme y fingir atacarla, tal vez derribarla una única vez para asustarla, después de todo le estaría haciendo un favor al hacerle experimentar lo más cercano posible a un combate real.
Pero ese plan fue inmediatamente desechado cuando me vi en la obligación de esquivar una gran cantidad de arena que se lanzó sobre mí.
Levanté la mirada y todo lo que vi era un punto rojo, el color que más odiaba.
Hola a todos, ya está el nuevo cap, me quedó más largo que el último por tanto drama que hubo jejeje pero espero no les sea pesado y les gusten los capítulos largos como a mí. Como siempre comenten qué les pareció o si notan algún error.
Gracias por leerme y hasta el próximo capítulo :)
