Toque Invisible
Luis se encontraba en un mundo onírico, envuelto en colores difusos y sombras que danzaban sin cesar. Su traje blanco, adornado con destellos dorados, brillaba suavemente bajo una luz tenue. Una música etérea resonaba en el aire, cargada de emoción, mientras figuras indefinidas se deslizaban a su alrededor, como si fueran parte de su propio sueño. El entorno era borroso, distorsionado, como si estuviera suspendido entre el sueño y la realidad.
Se acercó a una silueta cambiante, una figura que oscilaba entre Willow y una sombra ajena. Al extender la mano para tocarla, la silueta se disolvió en un resplandor dorado, desvaneciéndose lentamente hasta desaparecer, como si nunca hubiera existido.
De repente, el escenario se transformó, tomando la forma de un reloj de arena flotante. Luis caminaba sobre los granos dorados que caían suavemente a su alrededor, pero pronto, los granos empezaron a arrastrarlo hacia abajo, como si tuvieran vida propia. A su alrededor, emergieron reflejos de Willow, envueltos en enredaderas oscuras que se retorcían y se extendían con rapidez, como si quisieran envolverlo. Las enredaderas se deslizaban silenciosas, primero rozándolo, luego enrollándose con suavidad alrededor de sus brazos y piernas, apretando sin violencia, pero con una fuerza que lo hacía sentir atrapado.
Mientras todo ocurría, la voz de Luis resonaba en la atmósfera onírica, fusionándose con el entorno.
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He esperado tanto, tiempo sin cesar,
pensando que nada podría fallar.
Pero ya no, ahora por fin ya la descubrí,
tiene un don que no conocí,
y ahora siento que la debo amar.
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Las enredaderas, como un abrazo sombrío, continuaban envolviéndolo, pero él luchaba con desesperación por liberarse.
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Ella tiene un toque invisible,
que me atrapó por ser irresistible.
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A pesar de la presión que lo atenazaba, su voz seguía firme, llenando el aire con una melodía cada vez más intensa, mientras las sombras a su alrededor se alargaban.
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Ella tiene un toque invisible,
que controló mi mente inamovible.
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El mundo parecía desmoronarse a su alrededor, como si fuerzas invisibles estuvieran manipulándolo.
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Conozco su nombre, pero lo demás no sé,
en ella algo se puede pudrir, y creo saber qué es, oh caray... ¡Oh!
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Las enredaderas lo sujetaban con más fuerza, pero Luis se resistía. Giró sobre sí mismo, saltó, corrió hacia adelante, persiguiendo un horizonte que parecía inalcanzable.
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En sus ojos veo la verdad,
un secreto difícil de contar,
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Mientras avanzaba, destellos de Willow aparecían y desaparecían entre la oscuridad que lo rodeaba, hasta que una nueva sensación le oprimió el pecho. Algo dentro de él comenzaba a comprender.
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y aún así la tengo que amar.
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Con cada verso, el mundo se distorsionaba más.
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Ella tiene un toque invisible,
que me atrapó por ser irresistible.
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El suelo bajo sus pies se tornó líquido, reflejando fragmentos fugaces: miradas compartidas, risas, momentos que nunca había entendido del todo. Mientras avanzaba con pasos inciertos, su reflejo en la superficie líquida cobró vida, alargando una mano espectral que se aferró a su muñeca. Un tirón repentino lo arrastró hacia abajo, sumergiéndolo en la profundidad del reflejo. Luis intentó resistirse, pero el agua lo engulló por completo.
Al abrir los ojos, la vio: Willow, de espaldas a él, alejándose lentamente hacia la penumbra.
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Ella detesta este juego perder,
y aunque me rompa el corazón,
igual la mantendré a mi lado.
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Extendió la mano, tratando de alcanzarla, pero con cada movimiento, la distancia entre ambos aumentaba.
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Tiene la innata habilidad,
de tomar lo que desee sin piedad.
Y quizás sí la tenga que matar.
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Ella tiene un toque invisible,
que me atrapó por ser irresistible.
Ella tiene un toque invisible,
que controló mi mente inamovible.
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Ella tiene un toque invisible,
que me atrapó por ser irresistible.
Ella tiene un toque invisible,
que controló mi mente inamovible.
.
Ella tiene un toque invisible,
que me atrapó por ser irresistible.
Ella tiene un toque invisi...
.
El eco de su voz se perdía, desvaneciéndose en la oscuridad, y con ello, el sueño parecía comenzar a desmoronarse, dejando a Luis caer en un vacío desconocido, mientras sus palabras se desvanecían en el aire.
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Despertó de golpe. Su piel se sentía cálida y relajada, como si la cercanía de la brisa cálida lo hubiera envuelto por completo. Estaba acostado sobre la rampa en espiral de la Habitación Secreta de Atajos de Hexside, apenas cubierto por una manta blanca que no lograba ocultar del todo la cercanía entre él, Amity y Katya. A sus dos lados, ellas dormían de espaldas a él, su respiración acompasada en la penumbra del lugar, mientras el ambiente cargaba una sensación de intimidad que flotaba en el aire.
El aire estaba cargado con el penetrante aroma de las Velas del Fuego Oculto, un perfume que parecía envolver todo a su paso. Cojines desordenados, tazones rebosantes de lágrimas de bruma, frascos del enigmático Óleo del Susurro y cajas de dulces esparcidas por doquier creaban un ambiente singular. Botellas de sangre de manzana y Toallitas del Renacimiento, tanto usadas como aún selladas, añadían su toque al caos ordenado del refugio, rodeado por un aura de misterio cálido y envolvente.
Luis escuchó un suave murmullo proveniente de abajo. Se asomó con discreción y vio a Willow recostada sobre una manta, su piel ligeramente iluminada por la suave luz de las velas. A su lado, un joven brujo de piel oscura, con ojos marrones y cabello castaño corto, peinado en una pequeña pelusa, deslizaba sus manos con cuidado y delicadeza sobre su espalda, usando el Óleo del Susurro. Sus movimientos eran lentos y suaves, y sus palabras, llenas de admiración, se escapaban en susurros.
El joven Noceda sintió que su corazón latía con fuerza al observar la escena. La atmósfera estaba impregnada de una mezcla de magia y vulnerabilidad. Cada toque del brujo parecía encender un brillo especial en la piel de Willow, como si la conexión entre ellos fuera más allá de lo físico. La luz de las velas danzaba, proyectando sombras que acentuaban la intimidad del momento, creando una sensación de tiempo suspendido.
El brujo, con su mirada concentrada y llena de ternura, continuaba su labor. Sus dedos deslizándose con destreza, como si cada movimiento estuviera destinado no solo a revelar la belleza de Willow, sino también a reforzar el vínculo entre ellos.
—Tu piel es realmente suave —comentó el brujo con la voz apenas un susurro cargado de admiración—. Casi como la seda
Willow, sonriendo satisfecha y ligeramente sonrojada, le respondió en un tono dulce:
—Gracias, Derwin. Y tu técnica es realmente impresionante, parece que pudieras leer mis movimientos.
Derwin sonrió, complacido por el halago, y su mirada se suavizó mientras continuaba su masaje. Tras un momento de silencio, Willow, con una sonrisa tímida, preguntó en tono suave:
—¿Sabes?, El Grom está cerca y... me preguntaba si... ¿Te gustaría ser mi pareja para ese día?
El brujo asintió con una sonrisa, sus ojos brillando con una mezcla de seguridad y ternura.
—¿Las rosas tienen espinas?
Se inclinó, y sus labios rozaron los de ella en un sutil beso, como una caricia del alma, pero cargado de una intensidad que dejó su huella flotando en el aire.
Luis observó la escena por un momento con el rostro inexpresivo. No dejó escapar ni un suspiro, pero cuando lo hizo, fue solo para esbozar una sonrisa tranquila. Se recostó nuevamente, sumergiéndose en la privacidad de sus propios pensamientos, disfrutando del instante a su manera.
En sus sueños, Katya y Amity se voltearon hacia él, abrazándolo suavemente. Luis no pudo evitar soltar una pequeña risa, una mezcla de ironía y diversión, murmurando para sí mismo:
—Toque invisible.
—Ji ji ji ji ji ji ji.
Para sorpresa de Luis, Amity despertó y, apoyándose en su codo izquierdo, lo miró con una sonrisa traviesa.
—Sip, qué tontín, ¿no, cariñín?
